Juan José Millás: Los ricos y los defraudadores, primero

Juan José Millás: Los ricos y los defraudadores, primero

Si lo hemos entendido bien, la democracia ha sido suspendida hasta nueva orden. Usted puede votar a quien quiera, pero, gane quien gane, el presidente del Gobierno español, lejos de obedecer a sus ciudadanos para los que supuestamente trabaja y de los que evidentemente cobra, se cuadrará ante Alemania, ante Bruselas, ante los mercados o ante cualquiera otra de las abstracciones con las que venimos denominando a los golpistas que han usurpado la soberanía del poder popular. Si lo hemos entendido bien, el candidato a las elecciones generales, una vez en Moncloa, podrá incumplir punto por punto el programa electoral presentado a los contribuyentes sin sentirse obligado por ello a dimitir, a convocar elecciones o a pedir perdón. Bastará con que diga que es un mandado, como hizo Rajoy el miércoles en el Parlamento. Lo de "soy un mandado" cuadra muy bien con nuestra idiosincrasia, signifique lo que signifique idiosincrasia. Habíamos sido un país de mandados hasta ayer y ahora volvemos a donde solíamos por pura nostalgia de las cadenas. Si lo hemos entendido bien, en el futuro, el programa electoral se limitará, para salvar las apariencias, a una declaración de buenas intenciones con las que al día siguiente de la contienda electoral nos limpiaremos el culo en una suerte de aquelarre colectivo que funcionará a modo de catarsis, signifique lo que signifique catarsis. Si lo hemos entendido bien, Rajoy ha devenido ya en un ordenanza, en un conserje, en un sargento chusquero, no sé, de Merkel a quien en el futuro le servirá el café y le hará los recados. No preocuparse, Doña Angela proviene de la Alemania oriental de antes de la caída del muro y conoce los peligros de la burocracia soviética, de modo que cuando le ordene hacer esto o lo otro lo hará con conocimiento de causa, no por el mero placer de mandar. Lo sorprendente es que Rajoy haya aceptado el trabajo de recadero con esa sumisión cuando se escandalizaba de la falta de soberanía de Zapatero que, comparado con él, era en esta Europa basura que estamos construyendo un verdadero emperador. Si lo hemos entendido bien, estamos naufragando y lo que intenta Rajoy es que abandonemos el barco con cierto orden. Los ricos y los defraudadores, primero.

Información, 14/07/12