La subida de tasas y la disminución de becas multiplican el endeudamiento de los estudiantes universitarios

La subida de tasas y la disminución de becas multiplican el endeudamiento de los estudiantes universitarios
Los universitarios se prostituyen para pagar sus estudios

Si algo han puesto de manifiesto los desahucios son los riesgos de la financiarización del acceso a un derecho, como es en este caso el de la vivienda. Estamos viendo cómo el pago de una deuda queda por encima de derechos básicos. Lo mismo sucede con los mal llamados “rescates”, en los que los países pierden la soberanía y lo que quedaba de sus servicios públicos para que el ciclo del capital siga su curso. El mismo proceso se va introduciendo en la educación, y como todas estas grandes ideas, trae la etiqueta de “Made in USA”.

Actualmente la deuda estudiantil en los EE.UU. sobrepasaba el billón de dólares, creciendo a un ritmo de un 17% anual. A ese ritmo, en 2018 superaría al conjunto de la deuda pública española y en 2030 a la estadounidense(1). ¿Las causas? Sencillas: unas tasas universitarias desorbitadas, que han crecido un 900% en los últimos 30 años hasta situar el coste medio de una titulación universitaria en los 25.000 dólares (casi 19.000 euros)(2), una política de becas desligada de la renta, preocupada sólo por la competitividad entre los estudiantes y, finalmente, la creación de líneas de crédito públicas y privadas para hacer negocio con préstamos estudiantiles que elevan sus intereses cada año. El resultado es que la deuda individual media estudiantil (según estudios recientes de TransUnion(3)) ha crecido más de 5.000 dólares en los últimos cinco años, llegando a rozar los 24.000$, las peticiones de aplazamiento de pago alcanzan al 43,7% y la morosidad ha crecido un 27% en este tipo de préstamos.

Un modelo de enseñanza superior que promete un ascensor social para el que hay que pagar un peaje, los repetidos dogmas de la educación como inversión individual en el futuro personal, chocan con la tozuda realidad de un mercado laboral precario y con enormes cifras de paro, en el que más de la mitad de los titulados universitarios menores de 25 años están desempleados(4) y el 37,8% de los graduados trabaja en empleos que no requerían título universitario(5), por lo que en muchos casos cobran bajos salarios y tienen graves problemas para hacer frente al pago de su deuda. Movimientos sociales nacidos al calor de las protestas de Occupy Wall Street(6) lograron introducir esta problemática en la agenda política de las pasadas elecciones, si bien la solución está aún lejos.

Esta realidad hace tiempo que cruzó el charco, haciendo su primera escala en el Reino Unido. Una de las consecuencias es que desde hace años se viene constatando en ese país un auge en la prostitución de estudiantes, principalmente chicas, para costearse sus estudios universitarios(7). Según un estudio reciente de Ron Roberts, Catedrático de la Universidad de Kingston, las universidades británicas reciben anualmente entre 103 y 355 millones de libras (126 y 436 millones de euros) procedentes de actividades ligadas al sexo(8), al recurrir más de un 6% del estudiantado al sexo como fuente de financiación de sus estudios universitarios. Y es que el aumento de las tasas universitarias y la eliminación de becas promovidas por el gobierno de Cameron ha provocado que dos terceras partes de los universitarios británicos estén endeudados, cuando este porcentaje era solo de un 5% antes de empezar sus estudios superiores.

Al mismo ritmo que se generaliza un modelo educativo elitista, se generalizan sus consecuencias. En Francia, el sindicato estudiantil Sud Étudiant cifra en 40.000 el número de mujeres estudiantes que alquilan sus cuerpos para pagar sus estudios (frente a 5.000 hombres) de una población femenina de 800.000 estudiantes(9). Indican en su estudio que fenómenos similares ocurren en Italia, Bélgica, Holanda, Polonia y por supuesto España.

En nuestro país las consecuencias de la mercantilización de la educación superior comienzan a hacerse notar. En el último año, la subida de tasas impulsada por el Ministro Wert ha encarecido una media de 540 euros anuales los estudios universitarios de grado, si bien en comunidades como la de Madrid, la subida es aún mayor, haciendo que un estudiante de carreras como Medicina pague casi 2.000 euros por curso en una universidad pública. Además se sanciona a los estudiantes que por diversas razones no pueden aprobar todas las asignaturas de las que se matriculan, con incrementos en torno al 350% de la primera a la cuarta matrícula. En los títulos de posgrado, como pueden ser los másteres oficiales, los precios son absolutamente descabellados. Tomando la UCM como ejemplo, el coste de un curso se mueve entre los 2.100 y los 3.900 euros. Esta situación se ve agravada por los nuevos requisitos en materia de becas del Ministerio de Educación, que pese a presupuestar lo mismo en becas generales (no así en otras como el eliminado programa Séneca, de movilidad), según algunos estudios prevé un ahorro de 140 entre 264 millones de euros. Todo esto mientras “España destina a la financiación de becas y ayudas el 0,08% del PIB frente al 0,24% del PIB de media en los países de la OCDE”(10). El abandono de los estudios universitarios es la consecuencia que tienen estas medidas en capas amplias de la población, como toda persona con alguna relación con el mundo universitario conoce, pese a que el Ministerio no quiera publicar los datos de las matrículas anuladas por impago.

A esta situación se une la finalización del período de carencia de los préstamos renta-universidad impulsados por el gobierno de Zapatero, que tras generalizar la idea de que los préstamos se extinguirían si el estudiante no alcanzaba cierto umbral de renta, modificaron la normativa en 2008(11), haciendo obligatoria su amortización. Han pasado cinco años y los estudiantes que optaron por esta forma de financiar sus estudios tienen que pagar sus deudas. De la misma manera, la normativa aprobada en 2009(12) (ocupando Gabilondo el Ministerio) agotará en unos meses las posibilidades de ampliar los periodos de carencia de estas becas-hipotecas. Nos acercamos pues a una situación muy problemática para muchos estudiantes, a los que podemos suponer imposibilitados para hacer frente a su deuda, dadas las cifras de paro juvenil, que alcanzan una impresentable tasa del 57,6%.(13)

Frente a este estado de las cosas, del que son culpables tanto el PP como el PSOE, así como todos aquellos que promovieron la mercantilización de la universidad, no queda más alternativa que organizar la respuesta contra la deuda estudiantil y la financiarización del acceso a la educación, en favor de (como se dice en un libro de inminente publicación(14)), Otra Universidad Pública.

Notas

1. http://goo.gl/4HCLY
2. http://goo.gl/V8q4R
3. http://goo.gl/FB9YI
4. Íbid.
5. http://goo.gl/4Llt6
6. http://goo.gl/1Owk6
7. http://goo.gl/FZoFQ
8. http://goo.gl/jBpVd
9. http://www.asteriscos.tv/noticia-10789.html
10. http://goo.gl/IjOa5
11. http://becas.universia.es/ES/beca/14897/
12. http://goo.gl/B74qm
13. http://goo.gl/LbV4K
14. Artículo de Manuél Gómez, Fabio Cortese y Olmo Masa en un volumen colectivo de próxima aparición.

Mundo Obrero, 25/03/2013

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