José Carlos Bermejo Barrera: La cartografía del insulto: una innovadora tecnología académica

José Carlos Bermejo Barrera: La cartografía del insulto: una innovadora tecnología académica

Cuando algunos colegas de un profesor dibujan con trazos gruesos su retrato, intentando centrarse en su persona y no aportando dato o argumento alguno, debe suponerse que lo hacen impulsados por sus académicos ardores, propios de su juventud, pero que perduran en algún caso hasta después de la jubilación. Se ha escrito mucho acerca de la metodología y la epistemología de la geografía y la historia - no por cierto por parte de los autores del artículo publicado el día 2 de este mes en este periódico-, en libros y revistas nacionales e internacionales, y para ello se utilizan normalmente argumentos, siguiendo ese viejo refrán inglés que dice que “los señores hablan de ideas y los criados de personas”. Los autores de referencia sobre esos temas suelen ser conocidos por sus obras, en las que todo puede defenderse acerca de si es mejor impartir la geografía en el nivel de grados o másteres, tras destacar su carácter imprescindible, y si las instituciones en las que se enseñan han de ser institutos, departamentos o facultades.

Todo el mundo debe saber en el mundo académico quién es quién, consultando por lo menos los curriculums, en los que se puede ver lo que publica cada uno, en qué idiomas lo hace y en qué paises, revistas y editoriales. Es útil hacerlo, pues así cada cual sabe con quién se las ve en el mundo de las ideas, cuáles son sus fuerzas y con qué medios se cuenta para enfrentarse a quien se supone no es un enemigo personal sino un colega en un debate de ideas. No ha sido este el camino escogido por cuatro jóvenes profesores titulares de Geografía Física y una colega que decidió jubilarse voluntariamente en ese mismo departamento, como hicieron otros tres profesores más, quienes haciendo uso de un derecho que les concede la ley, parecen contradecir estadísticamente la tendencia de la mayoría del profesorado a agotar su vida académica.

Veamos el retrato del académico siguiente, tomando las palabras de sus colegas. Tenemos un profesor que habla con “un desconocimiento absoluto”, porque no ha consultado el plan de estudios a los únicos que lo entienden, que deben ser los firmantes del artículo. Dicho profesor, que imparte la asignatura “Metodogía de la Historia”, por cierto, “resulta aterrador” como docente, pues “se le supone que sabe documentarse” (evidentemente no lo sabe) y por eso “ da miedo pensar cual será la metodología de la investigación que enseña”. Dicho profesor, además de ser un ignorante, presume de ello “lo que resulta terrible”, pero lógico quizás en “algunas mentes univesitarias encerradas en su caverna académica”. Unas mentes, como la de ese profesor, que “desconoce todo del mundo que se encuentra”, por sus opiniones “rancias e inmovilistas”, y que se encuentra “cómodo en su autocomplacencia al considerarse el máximo exponente de la ciencia”, pero del que se espera que en su “labor docente sea más profesional”, naturalmente a pesar de que resulta aterradorra y el cavernícola no se sabe documentar.

En la universidad actual hay parámetros para medirlo todo acerca de la calidad de un profesor, y datos que son indiscutibles. Nunca los he utilizado, pero veo que ahora puede ser necesario, punto por punto. El objeto de este retrato posee seis sexenios de investigación, mientras que muchos de los profesores del departamento de Geografía no han conseguido ni uno solo. Ganó por oposición en 1992 una cátedra creada por méritos I+D. En el Humanities Index Scholar es el cuarto en el índice de citas, siendo uno de los cinco profesores de la USC de las áreas de Humanidades, que están los primeros de su ránking. Es autor de una docena de libros sobre metodología de la Historia publicados en editoriales nacionales y de un libro en inglés sobre filosofía de la ciencia publicado en la USC y de otros dos libros en este idioma en formato digital. Ha publicado trabajos en revistas de los EEUU, Francia, Alemania, Italia, Nueva Zelanda, Argentina, Portugal, Polonia, Chile, además de en España en los idiomas correspondientes. Es además uno de los profesores mejor valorados en las encuestas docentes de los alumnos de historia, todo lo que es fácilmente comprobable documentándose. Uno de sus libros se tituló O final da Historia, ganador del Premio de la Crítica de 1986, por lo que se puede decir que no le asusta hablar de metafóricos crepúsculos de diferentes disciplinas, diferente tema éste del nombre o formato en que se han de impartir.

Los datos son inmutables y las opiniones discutibles. Y en relación con los datos del Grado de Geografía éstos son: que no cumple el mínimo de alumnos exigido por la ley y podría ser cerrado, y algo pareceido le ocurre a su máster; que sus alumnos tienen unas notas muy bajas en la selectividad y como profesor yo creo que las calificaciones académicas tienen algún valor. Además de ello el departamento está en el límite del cierre de acuerdo con el Plan de estabilidad por su pérdida de profesores por jubilaciones obligatorias y voluntarias. Los hechos son éstos, su interpretación la que se quiera darles. De los hechos se puede opinar; de la dignidad académica de las personas no se debería, pero si fuesen públicos los méritos de todos los profesores de la universidad sí que se podrían analizar, como también su capacidad de expresarse sin necesidad de recurrir al insulto.