José Galán: La liberalización de universidades en EU, hacia el franquiciamiento

José Galán: La liberalización de universidades en EU, hacia el franquiciamiento
Habría escuelas administradas como McDonald's, advierte el experto Clyde W. Barrow
La educación superior, quinto rubro de exportación de servicios más alto de ese país

El poderío de Estados Unidos en el negocio de la educación superior -domina un tercio del mercado mundial de estos servicios por consumo en el extranjero- plantea tres preocupaciones: la rápida trasnacionalización del rubro abruma a los sistemas más débiles y menos avanzados de los países en desarrollo; la globalización de la educación superior margina la transmisión de la cultura nacional y local, y subordina la ciudadanía democrática a los objetivos de maximizar las utilidades de las empresas trasnacionales y sus unidades de soporte educativo.

Además, la transformación de colegios y universidades en corporaciones, inevitablemente lleva a una pérdida del control y gobernabilidad del profesorado, advierte Clyde W. Barrow, director del Centro para el Análisis de Políticas y catedrático de estudios de políticas de la Universidad de Massachusetts en Dartmouth, en el estudio La liberalización del comercio y la trasnacionalización de la industria de la educación superior de Estados Unidos.

"No es aventurado sugerir que el poder financiero de las instituciones de educación superior de Estados Unidos -siempre en busca de nuevas corrientes de ingresos- podrían crear franquicias globales comparables con McDonald's, Coca-Cola y Kentucky Fried Chicken.

Agrega que la liberalización comercial multilateral tiene el potencial de transformar la educación superior en un producto cada vez más privatizado que se comercia en los mercados mundiales con las reglas aplicadas al carbón y los automóviles, y que existen poderosas fuerzas sociales que buscan crear mercados globales que impulsarán a colegios y universidades en esta dirección; fuerzas que incluyen universidades corporativas, universidades lucrativas, las administraciones de muchas instituciones públicas y privadas, y las delegaciones comerciales gubernamentales.

El analista afirma que Estados Unidos tiene más de 59 mil establecimientos comerciales de educación superior, que representan casi 3.5 millones de trabajos, o 2.7 por ciento del empleo total en Estados Unidos. La industria de los servicios a la educación superior representa entre 185 mil y 200 mil millones de dólares en ventas anuales, rendimiento mayor al producto interno bruto de 110 países, sin tomar en cuenta la derrama económica generada por la educación superior por venta de libros de texto, computadoras y software, servicios de impresión y fotocopiado, viajes profesionales, o el manejo privado de las librerías de los planteles, servicios alimentarios y hasta dormitorios, lo que hace del sector un importante elemento de vitalidad económica en ese país.

La educación superior es ahora el quinto rubro de exportación de servicios más alto de Estados Unidos, y en 2000 los servicios a la educación superior prestados a estudiantes extranjeros -colegiaturas, cuotas, dormitorios- generaron unos 8 mil 100 millones de dólares de impacto económico neto en la economía local y estatal.

Revela que 70 por ciento de los colegios, universidades y escuelas profesionales estadunidenses, así como 70 por ciento de las escuelas técnicas superiores universitarias e institutos técnicos, "son aún empresas gubernamentales estatales o locales. Hasta las instituciones 'privadas' de educación superior siguen dependiendo en gran medida de programas de ayuda financiera con fondos estatales o federales -subsidios de colegiaturas- y contratos de investigación con fondos federales para apoyar sus operaciones".

Además, 30 por ciento del profesorado de colegios y universidades pertenece a sindicatos, por lo que la educación superior "es uno de los negocios más densamente sindicalizadas en Estados Unidos. De esta forma, en un momento en que las instituciones tradicionales de educación superior se perciben de manera creciente como una carga en los presupuestos públicos en lugar de una inversión social, así también los líderes comerciales y políticos las consideran cada vez más como monopolios públicos inflexibles que se han mostrado particularmente resistentes a los imperativos del mercado".

El liderazgo político de Estados Unidos considera abiertamente los acuerdos de libre comercio multilaterales y regionales como mecanismos para apuntalar la ventaja competitiva global del país en servicios y alta tecnología. No obstante, su dominio en el sector de la educación superior está siendo disputado por los gobiernos de Japón, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y la Unión Europea, que buscan estrategias de reclutamiento de estudiantes extranjeros y asociaciones de enseñanza a distancia, como parte de una agresiva política de exportación de servicios a la educación superior.

Sin embargo, ya que los principales participantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en el mercado global de la educación superior comienzan a competir entre sí, particularmente Estados Unidos, "en un juego cuya suma es casi cero", comparten un interés común por encontrar formas de incrementar la dimensión del mercado global de educación superior, abriendo mercados con demandas crecientes o no satisfechas de ese tipo de educación.

La Jornada, 11/07/04