Drucker: pervierte a la actividad científica el sistema de evaluación

La creatividad en la investigación ha sido desplazada por la necesidad de "asegurar el sueldo"
Drucker: pervierte a la actividad científica el sistema de evaluación

 Señala que es urgente modificar los esquemas vigentes en el sector y reformar el SIN
"Una aberración", que la STPS descalifique el humanismo por la primacía de lo técnico

Los científicos mexicanos han caminado sin rumbo ante la falta de una estrategia de impacto nacional e internacional, por lo que es urgente cambiar los sistemas de evaluación, que lo único que hacen es "pervertir" la actividad científica, para incorporar los grandes proyectos y determinar las áreas en las que México puede ser líder mundial, señaló el coordinador de Investigación Científica de la UNAM, René Drucker Colín.

Lo anterior no significa que no se vayan a cultivar ciertas áreas de la actividad científica, aclaró. De hecho, el estudio de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) que señala que México requiere de técnicos y no de filósofos es "una aberración" propia de una visión de mercado "totalmente errónea", porque la solución para encontrar trabajo para los técnicos no es mediante la eliminación de los humanistas, enfatizó.

En una plática con La Jornada, el científico habló sobre la necesidad de transformar la visión con la que se hace ciencia en el país, con el propósito de que los conocimientos producidos en México sean aprovechados por la sociedad, tal como ocurre en otras naciones. Recordó que en Estados Unidos 90 por ciento de los nuevos científicos se emplean en las empresas y no en la academia.

El gran problema en la sociedad mexicana, dijo, es que el eslabón entre el conocimiento generado por los investigadores y el aprovechamiento de este saber es inexistente. Por ello, añadió, "no es posible que nuestros científicos generen el bienestar que se espera de ellos, porque lo que hacen no se aprecia, no se entiende y no se utiliza".

Ante ese panorama, consideró que se requieren nuevas estrategias para permitir que el trabajo realizado por los estudiosos de la ciencia tenga "gran impacto en la sociedad". Para Drucker Colín el primer paso que se debe dar es identificar las áreas en las que México puede aprovechar sus capacidades.

Lo anterior no sólo no se ha puesto en práctica, apuntó, sino ni siquiera ha sido motivo de estudio. Expuso que el científico sabe bien lo que pretende cuando realiza un proyecto particular, pero desconoce hacia dónde va en términos de una gran estrategia que impacte al país.

"Esto quiere decir que no hay grandes proyectos institucionales que permitan aglutinar a un grupo de científicos hacia un problema particular -cualquiera que sea-, pero que podrían tener un gran repercusión social e internacional, y nos volverían además líderes mundiales en determinadas ramas del conocimiento", destacó.

Por otro lado, censuró los sistemas de evaluación en boga, debido a que lo único que hacen es "pervertir" la actividad científica porque inhiben la creatividad de los investigadores: hoy "los científicos no trabajan para ser más creativos, sino para mantenerse en los diferentes niveles de productividad para asegurar su sueldo".

Drucker Colín explicó que el sistema de evaluación creado en el país hace 20 años para evitar "la desbandada de científicos" hacia otros países permitió, en un principio, fortalecer y profesionalizar al sistema científico nacional. Con el paso del tiempo, el método aplicado para evaluar la actividad de los investigadores, que consiste en que "el más productivo gana más", se desvirtuó.

Actualmente los investigadores no están interesados en formar grupos de trabajo ni en profundizar sobre determinados temas, porque "el sistema de evaluación los castigaría", ya que si quisieran hacer un proyecto de gran envergadura, que implicaría años de esfuerzo, los "sacarían del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)" y les quitarían los estímulos a la productividad -conocidos en el argot universitario como tortibonos-, en razón de que no publicarían la cantidad de artículos requerida por el sistema de evaluación.

Bajo ese esquema "tienes tu sueldo, que es bajo, pero también tienes lo que te da el SNI y además tu estímulo a la productividad en la institución en que laboras. Entonces eres más 'productivo', ganas más, pero no preguntan si lo que estás haciendo es importante o no", criticó.

Por lo anterior, destacó, es necesario reformar los sistemas de evaluación para poder incorporar "los proyectos importantes" y de largo aliento en beneficio de la sociedad. Ese es el gran reto de la ciencia mexicana, destacó.

Drucker adelantó que uno de los retos del Subsistema de la Investigación Científica (SIC) a su cargo será justamente establecer una estrategia para lograr una mayor repercusión social. También indicó que el programa de austeridad anunciado recientemente por la UNAM beneficiará al SIC, porque habrá una menor deserción de alumnos y un mayor número de estudiantes trabajando directamente con los científicos universitarios.

Finalmente se refirió al estudio elaborado por la STPS, según el cual los estudios profesionales relacionados con las humanidades "no son la solución al problema del desempleo" en el país. "Para empezar -dijo-, qué se podía esperar de un secretario como Carlos Abascal. Lo establecido en tal estudio es una tontería. Una verdad a medias. Es cierto que necesitamos más técnicos, pero eso no quiere decir de ninguna manera que no deba haber filósofos en el país".

Las humanidades, resaltó, son igual de importantes que las ciencias duras. Entonces el problema es que tiene que haber más filósofos, más científicos sociales, más músicos, más escritores, y entre mayor sea el número será mejor para la nación.

Lo establecido por la secretaría a cargo de Abascal es de una visión muy corta: "Es una barbaridad, esa sí es una visión de mercado totalmente errónea". Lo que debería hacer el gobierno, enfatizó, es preocuparse por fortalecer las humanidades y las ciencias sociales, y encontrar mecanismos para aprovechar a los técnicos que se forman en las instituciones educativas.

"No es mediante la eliminación de los filósofos como se va a encontrar trabajo" para los que estudian carreras afines a la aplicación de conocimientos en los procesos productivos, finalizó.

La Jornada, 16/02/04