Fran Araújo: La apropiación de la vida

Fran Araújo: La apropiación de la vida

No se trata del argumento de una película en la que un temido villano intenta hacerse con el control de mundo; recoger una planta de un huerto familiar de Ecuador fue suficiente para que la International Plant Medicine Corporation, con sede en Estados Unidos, obtuviera una patente de variedad vegetal de una planta sagrada de la Amazonia: la ayahuasca. ¿Es que el mar es propiedad de alguien? ¿Y el aire? ¿Se puede patentar una cebra, una jirafa, un elefante? Si de lo que estamos hablando es, al fin y al cabo, de vida, ¿por qué entonces la biopiratería es un mal cada vez más extendido? Deberíamos empezar a preguntarnos si estaríamos dispuestos a patentar nuestro hígado. (Sigue)

Rebelión, 15/09/04