Neoliberalismo

Adoración Guamán y Héctor Illueca: El huracán neoliberal. Una reforma laboral contra el Trabajo

El huracán neoliberalAdoración Guamán y Héctor Illueca: El huracán neoliberal. Una reforma laboral contra el Trabajo

Sequitur. Madrid, 2012
Formato: 13×21.
Páginas: 200
ISBN: 978-84-95363-20-6

La editorial Sequitur, en colaboración con la Fundación CEPS, publica este libro de Adoración Guamán y Héctor Illueca, miembros de CEPS. Ante el alcance de la destrucción de las bases del Derecho del Trabajo, en el plano tanto individual como colectivo, no caben ya ni los estudios pretendidamente neutrales, ni los comentarios parapetados en la vis técnica, ni, por supuesto, la conformación con las imposiciones de la estructura económica, tras la barrera de la supuesta ausencia de contenido político del Derecho del Trabajo. La reforma laboral de 2012 impuesta por el gobierno del Partido Popular hace necesario cuestionar lo establecido, reflexionar sobre la necesidad de una nueva concepción del Derecho del Trabajo y divulgar un análisis ideológico del mismo. Éste es el objetivo de este libro, desenmascarar las estrategias jurídicas neoliberales que han arrumbado la función más tradicional del Derecho al Trabajo, la búsqueda del equilibrio que permitiera el pacto entre Capital y Trabajo, advirtiendo de sus consecuencias.

Índice

Prólogo. Alberto Montero Soler

Nota preliminar

I. Derecho del Trabajo y crisis económica

II. Normas laborales e involución social: el estado de reforma permanente

III. El fin del Derecho del Trabajo y el nacimiento del Derecho del Emprendedor: la reforma laboral de 2012

IV. Conclusiones: combatiendo la involución social

Fundación CEPS, 19/04/12

Manuel Pérez Rocha: Reforma educativa: los pedagogos y los economistas

Manuel Pérez Rocha: Reforma educativa: los pedagogos y los economistas

Los candidatos a la Presidencia por el PRI, el PAN y el Panal pregonan que, de ser elegidos, continuarían con el proyecto educativo que los gobiernos del PAN han implantado en los años recientes con la colaboración de la dirección del SNTE y el apoyo de la OCDE y diversos organismos privados. Como se ha señalado, este proyecto tiene una perspectiva meramente gerencial: implantar una eficiente administración de los "recursos humanos" del sistema educativo, esto es, de los maestros y directivos de las escuelas.

Como en una empresa mercantil, los patrones de la SEP quieren que sus empleados trabajen eficientemente y para ello ponen en el centro del problema educativo la imposición de un sistema de estímulos monetarios para maestros y directivos, estímulos basados en los resultados de exámenes estandarizados (a maestros, directivos y estudiantes). Este proyecto educativo es idéntico al que promueven en Estados Unidos tanto el Partido Republicano y la derecha como el Partido Demócrata y es promovido en muchas partes del mundo por organismos internacionales como la OCDE.

Tanta coincidencia podría sugerir que se trata de una solución adecuada a la crisis mundial de la educación. Sin embargo, este proyecto constituye lo que con tino el educador finlandés Pasi Sahlberg ha denominado "Movimiento global de reforma educativa" y ha caracterizado como la causa del deterioro de la educación en muchos países. Múltiples estudios han demostrado que lejos de ser una solución, ese proyecto está causando estragos. Los ejemplos abundan. La doctora Diane Ravitch (a quien me referí aquí el pasado primero de diciembre, investigadora de la Universidad de Nueva York y subsecretaria de Educación en los gobiernos de George Bush y Bill Clinton, autora de una decena de libros) puso a su libro más reciente un título que lo dice todo: La muerte y la vida del gran sistema escolar estadunidense. Cómo los exámenes y la elección están destruyendo la educación (con el término "elección" se refiere al sistema de bonos públicos que se ofrecen a las familias para que elijan la escuela de su preferencia). Este libro ha merecido el amplio reconocimiento de la prensa especializada, de muy diversas orientaciones políticas e ideológicas.

¿Por qué continúan aplicándose esas políticas a pesar de tantas evidencias de sus efectos destructivos? No porque tengan virtudes, sino sencillamente porque coinciden con la ideología de los intereses dominantes y porque la correlación de fuerzas beneficia a quienes las impulsan (principalmente economistas que están en los puestos de gobierno) y no a quienes denuncian sus efectos perniciosos (educadores y pedagogos). El año pasado, el Consejo Nacional de la Investigación (NRC), de las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos, publicó los resultados de un amplio estudio sobre los Los incentivos y la rendición de cuentas en educación basada en exámenes. El estudio del NRC se enfocó a revisar las investigaciones "teóricas provenientes de la economía" y las " investigaciones experimentales provenientes de la sicología" (la sicología educativa). El comité encontró una "contradicción entre el optimismo de los economistas y el pesimismo de los sicólogos" acerca del potencial de los "sistemas de incentivos basados en exámenes para mejorar el desempeño académico", y concluye que antes de implantar sistemas de estímulos con "consecuencias", deben hacerse más investigaciones.

Carlos Sevilla, Joseba Fernández y Miguel Urbán (ed.): ¡Ocupemos el mundo!

Ocupemos el mundoCarlos Sevilla, Joseba Fernández y Miguel Urbán (ed.): ¡Ocupemos el mundo!
Occupy the world!

Icaria Editorial
Antrazyt, 367
Análisis contemporáneo
Participación democrática
ISBN: 978-84-9888-407-4
Año Publicación: 2012
Páginas: 208
PVP: 16 €

En 2011, se ha dado una exten­sión imparable de las luchas populares que han alumbrado un nuevo “ciclo rebelde global”, en el que hemos sido, de algún modo, un huelguista por­turario de Oakland, una estudiante griega okupando su facultad, un islandés cacerola en mano frente a un banco, una activista egipcia enfrentando a Mubarak y a la Junta Militar, un precario portugués organizándose contra el miedo y la inseguridad.

La “dictadura de los mercados” ha sido ese elemento necesario para re­co­nocernos en el “otro”. Somos la misma cosa: el mismo objeto de explotación. Pero también somos el mismo sujeto, el mismo cuerpo capaz de negar lo existente como inevitable: Es por eso que hemos apren­dido juntos y juntas a vencer el miedo individual para encontrar la fuerza en lo colectivo y ocupar el espacio público. Cada práctica de resistencia está siendo un estímulo. Se difunden y se readaptan a contextos apa­ren­temente desconectados y lo ha­cen para trasladar, casi cada día, el cen­tro del movimiento de un escenario a otro: hoy Egipto, mañana alguna ciudad de EEUU, pasado Atenas o Moscú. El mes siguiente un nuevo país. Este libro recoge y analiza este crisol de experiencias con escritos de autores de todo el mundo.

Barcelona, Madrid, Atenas, Túnez, El Cairo, Lisboa, Islandia, Oakland, Wall Street, Londres, Moscú, Tel Aviv...

Esto solo ha sido el principio, no hay vuelta de hoja.

"Se nos dice que [...] la única manera de salvarnos en estos tiempos difíciles es empobrecer más a los pobres y enriquecer más a los ricos. ¿Qué deberían hacer los pobres? ¿Qué pueden hacer?"Slavoj Žižek

Autores:

Joseba Fernández, Carlos Sevilla, Miguel Urbán, Eric Toussaint, Sandra Ezquerra, Andrés Antebi, Jose Sánchez, Colectivo Madrilonia, Guillermo Zapata, Josep Maria Antentas, Esther Vivas, Cinzia Arruzza, Víctor Sampedro, Santiago Alba Rico, Panagiotis Sotiris, Diego Crenzel, Sergio Yahni, Adriano Campos, Marco Marques, Daniel Alcalde y Slavoj Žižek.

Información Relacionada

Ocupemos el mundo - presentación

Noam Chomsky: Occupy

OccupyNoam Chomsky: Occupy

Zucotti Park Press
ISBN: 978-1-884519-01-7
128-pages | $9.95
Available May 1, 2012 | Perfect-bound print and e-book editions
Distributed by Consortium Book Sales and Distribution

Foreign Policy in Focus Pick.
Read the review here.

“The Occupy movements have been a remarkable success,” says Chomsky. “They’ve changed the national discourse. They have introduced into public view crucial concerns that had been hidden. They’ve created communities of mutual support and solidarity.... In fact, one sign of their success is the nature of the repression against them.”

Since it’s appearance in Zuccotti Park in September 2011, the Occupy movement has spread to hundreds towns, cities and college campuses across the United States. To date, more than 6,700 people have been arrested in 112 U.S. cities, a number that grows daily. No longer occupying small tent camps, the movement now occupies the national conscience as its messages spread organically from street protests, to op-ed pages to the halls of power. From the movement’s onset, Noam Chomsky has supported its critique of corporate corruption and encouraged its efforts to increase civic participation, economic equality, democracy and freedom for the 99%.

Chomsky argues that if we continue to follow the model of growth set for us by the 1%, we'll be like lemmings walking off a cliff. The only alternative is to get involved, an opportunity being multiplied by the Occupy movement in hundreds of cities, towns, college campuses, and inner city neighboods. If not now, when? If not us, who?

In Occupy, Chomsky comments on the cornerstone issues, questions and demands that have been driving ordinary Americans into the streets.

How did we get to this point?
How have the wealthiest 1% waged class war against everyone else for the past 30 years?
How can we get money out of politics?
What would a genuinely democratic election look like?
How can we redefine basic concepts like “growth” to increase equality and quality of life for all? What can we learn from past struggles?
How can we sustain the movement and turn this country around?

As a call to action, Chomsky encourages the movement to continue organizing, to continue struggling and to continue reaching out and building community around proposals for a better world.

Occupy features cover art by R. Black, photography by Alex Fradkin and Stanley Rogouski, and a "What To Do If You Get Arrested" guide for protestors written by The National Lawyers Guild.

Noam Chomsky is known throughout the world for his groundbreaking work in linguistics and his relentless advocacy for democracy, freedom and self-determination. Author of dozens of books, among his most recent are Interventions; Hopes and Prospects; 9-11: Was There an Alternative? and Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance. In 1988, Chomsky received the Kyoto Prize in Basic Science, given “to honor those who have contributed significantly to the scientific, cultural, and spiritual development of mankind.” The prize noted that “Dr. Chomsky’s theoretical system remains an outstanding monument of twentieth century science and thought. He can certainly be said to be one of the great academicians and scientists of this century.” Chomsky has supported the initiatives of the Occupy movement from its first weeks. He lives in Lexington, Massachusetts.

Copies of Occupy are available for $10 (free shipping) from Zuccotti Park Press
c/o Adelante Alliance
405 61st Street Brooklyn, NY 11220

Order Occupy Here:

Pedro Costa Morata: Ser antisistema, señor ministro, es nuestra primera obligación

Pedro Costa MorataPedro Costa Morata: Ser antisistema, señor ministro, es nuestra primera obligación
Pedro Costa Morata es ingeniero, sociólogo y periodista. Fue Premio Nacional de Medio Ambiente  en 1998

Antes de nada, señor ministro de Interior, y para centrar la semántica del asunto, dejo sentado que ese sistema al que se refiere por oposición, cuando justifica que las fuerzas de seguridad sacudan la badana a los jóvenes, a quienes usted califica de antisistema, es el que aquí considero y contra el que me pronuncio; no creo errar, además, si sostengo que son muchos miles, seguramente millones de ciudadanos los que comparten estos planteamientos antisistema.

Y ahora, ya entrando en materia y sin intención de extenderme demasiado, le señalaré algunos rasgos de ese sistema, el suyo de usted, señor ministro, que nos obligan a estar contra él, es decir, a ser antisistema. Rehuyo profundizaciones teórico-doctrinales sobre el neoliberalismo que nos embarga (ideal y literalmente), empobrece y humilla, al que se aplican ustedes con singular celo y saña. Así, aludo en primer lugar al curioso hecho de que este sistema que tanto merece ser combatido aparece sostenido y apuntalado por un conjunto de ministros en los que abundan los altos funcionarios del Estado, incluso catedráticos, que no dudan, con deslealtad intrínseca y dogmática, en atacar al Estado útil, social y solidario, a fuer de liberales ortodoxos y ejemplares. Su empeño, fuertemente ideológico, de poner las actividades esenciales de interés general –sanidad, educación, etcétera– en manos de intereses privados se aclara y explica teniendo en cuenta que antes de acceder a esos niveles de poder desde los que perjudican al Estado han cumplido su misión como banqueros y gente de empresa mimada por el capital; y a sus brazos volverán, con gran probabilidad, cuando dejen su ejercicio político de desmantelamiento del Estado y aspiren a una jubilación dichosa y bien remunerada (no como la de esos millones de españoles que han pasado por sus manos y bajo su hacha).

Hay buenos ejemplos, pardiez, de funcionarios del Estado que se dedican a machacar al Estado. En primer lugar, nada menos que el ministro de Economía, De Guindos, que sintiéndose ya ministro in pectore nos espetó aquello de que “el Estado es el problema” (24-11-2011, en sede Faes), sin la menor intención de reconocer que el problema, más bien, ha sido la banca de la que procede, Lehman Brothers, originaria de la crisis mundial y en la que, a juzgar por los resultados, no creo que se distinguiera por su competencia, precisamente. O el ministro de Hacienda, Montoro, entre cuyas recientes y sabrosonas actividades entre ministerio y ministerio, ha destacado la de asesorar para que las empresas paguen lo menos posible al fisco: encomiable ejercicio y currículo, a fe mía, para todo un ministro del fisco. O el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Arias Cañete, cuya fortuna personal petrolera no sabemos qué le estará sugiriendo ahora, cuando tiene que decir que no a ese dislate de refinería de petróleos proyectada en Extremadura.

Pero, funcionarios o no, nuestros ministros han formado un cuadro muy caracterizado en el que –por lo que a mi humilde opinión respecta, ya digo– han sido llamados para hacer lo contrario de lo que por su profesión y obligación  debieran hacer. En este apartado entra el ministro de Defensa, Morenés, empresario del sector bélico que, claro, lo primero que ha dicho es que no hay por qué irse de Afganistán. El mérito de participar en una guerra imperialista, necia y criminal corresponde a los socialistas antecesores, pero el actual Gobierno está dispuesto a apuntarse a cualquier guerra, y no otra cosa cabe pensar –dios me perdone– si vemos que se ha buscado a un vendedor de armas para el cargo

Todo esto es importante porque el stablishment neoliberal global –especialmente en su apartado europeo y en particular el popular-conservador– sabe que la crisis seguirá agravándose y ganando en riesgos, y tampoco están seguros de que la vuelta programada al capitalismo del primer tercio del siglo XIX (incluida la esclavitud legal tipo, digamos, dickensiana) resulte exitosa en plazo prudencial: por eso los gabinetes pensantes (en fino, think tanks) contemplan muy seriamente la guerra como salida, a la manera de los años de 1930. De ahí que debamos preocuparnos por la escalada anti Irán, singularmente hipócrita, ya que se justifica en la necesidad de impedir que el régimen de los ayatolas obtenga la bomba atómica pero siguiendo el guión que impone Israel, que posee la bomba desde los años de 1960. Esta locura, en la que España se muestra tan activa, nos hace antisistema.

Debemos citar en este punto al ministro de Exteriores, García-Margallo, que –aparte de tener muy claro que su papel es el de ser el primer y más activo agente comercial de las multinacionales españolas– cree firmemente que por Israel y Estados Unidos merece la pena renunciar a las importaciones de petróleo (¡qué listo y oportuno, qué buen agente comercial!) aunque le resultará imposible demostrarnos que Irán, que nunca ha atacado a nadie., sea más peligroso que Israel para la paz y la decencia internacionales. O, ya puestos, a la señora ministra de Fomento, Ana Pastor, que lanza al país una filípica sobre los derroches (¡como si los suyos fueran inocentes y se nos pudiera imputar de esos dispendios al pueblo estupefacto!); y tras el broncazo se pone a prometer superobras en todas las comunidades del PP y a rescatar otras, como ciertas autopistas en ruina que siempre fueron advertidas como inviables. En cualquier caso, ¿quien dudará del mérito del presidente Rajoy en la selección de sus ministros?

Estamos contra un sistema así, en el que despuntan deslealtad, incompetencia y contradicción. También consideramos con legítima alarma el que sean numerosos los ministros y ministras confesionales, porque evidencian y evidenciarán su hipocresía, como es inevitable para todo político que se atreve a definirse confesional. Esto de la confesionalidad también nos hace antisistema, claro.

Ya acabando, y como anotación histórico-política, recordaré que la democracia a la que tan convencidamente se adhiere el nuevo Gobierno, su partido, la oposición dinástica y etcétera, etcétera, porque en ella fundamentan sus victorias electorales y sus programas, es lo que siempre fue: primero, la ofensiva con éxito de una clase enriquecida que quiso añadir el poder político al económico que ya de hecho tenía, arrebatando a los reyes absolutos fracciones crecientes de poder con un parlamento a su medida; y luego, un juego de partidos turnantes, basado en el sufragio censitario y masculino, que durante dos siglos representó a una minoría, y cuando no hubo más remedio que hacerlo universal, quienes desde siempre usufructuaron ese poder político se las ingeniaron para que esa democracia se envileciera y reconvirtiera en tramposa, garantizando que el dinero y los privilegiados siguieran controlándola. Sí, sí, lo sabemos: el sistema se basa en esta democracia: por eso hay que estar contra el sistema. Un buen antisistema no debe conformarse con ese eslogan con el que se inició el 15 M de “Democracia real, ya”, porque la real es ésta, efectivamente, y conviene no despistarse; sino que ha de perseguir y exigir otra democracia.

Y en último lugar, y para su tranquilidad policial, le aseguro que ser antisistema no implica echarse el monte, no. Pero no olvide que estamos contra éste su sistema y que, como ciudadanos de bien y responsables, hacemos profesión de antisistema.

Cuarto Poder, 08/04/12

Luis de Guindos, el Gran Recortador

VerdugoLuis de Guindos, el Gran Recortador

Luis de Guindos Jurado (Madrid, 16 de enero de 1960), licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por CUNEF (Colegio Universitario de Estudios Financieros), pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado.

Ha sido Socio-Consejero de AB Asesores (1988-1996), secretario de la revista Información Comercial Española, vocal asesor del Secretario de Estado de Economía y Jefe del Gabinete Técnico de la Secretaría General de Comercio. En diciembre de 1996 fue nombrado Director General de Política Económica y Defensa de la Competencia. Ha formado parte del consejo directivo de Renfe entre los años 1997 y 2000, del Instituto de Crédito Oficial desde 2000 a 2002, en mayo de 2000 fue designado Secretario General de Política Económica y Defensa de la Competencia, y de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Fue Secretario de Estado de Economía en el último gobierno de José María Aznar (2002-2004).

Guindos 1

En 2006 fue nombrado Consejero asesor para Europa de Lehman Brothers y Presidente Ejecutivo de la filial del banco en España y Portugal, donde estuvo hasta la quiebra y bancarrota de éste en 2008. Lehman Brothers fue uno de los principales responsables de la crisis económica mundial. La quiebra de este banco de inversión el 15 de septiembre de 2008 ha sido la mayor de la historia, causando un agujero de 613.000 millones de dólares. Presidente Ejecutivo para España y Portugal de Nomura Securities, primer banco de inversión del mundo de nacionalidad japonesa (Sep 2008 - Dic 2008). Posteriormente, desde el año 2008, fue Director del Centro del Sector Financiero de la auditora PricewaterhouseCoopers hasta su incorporación como ministro. En el año 2005 había ejercido como docente (profesor visitante) en la Facultad de CC. Económicas de la Universidad de Navarra, del Opus Dei. Presidente del Aula de Dirigentes del IE Business School, escuela de negocios privada. Miembro de los Consejos de Administración de las siguientes empresas: Endesa, S.A.; Endesa Chile; Unedisa (editora de El Mundo y Expansión, entre otros medios) y Logista. En 2011 trabajaba para el consejo de administración de Banco Mare Nostrum (BMN, encabezado por la antigua Caja Murcia) hasta su dimisión para entrar a formar parte del gobierno de Mariano Rajoy en diciembre de ese año.

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En 2010 fue coordinador del libro promovido por la fundación FAES España, claves de prosperidad, que puede ser considerado como la base ideológica de la política económica del PP y que se mueve entre dos ejes fundamentales: contención drástica del gasto en las administraciones públicas y reformas en ámbitos como el laboral y el sector financiero.

El 22 de diciembre de 2011 juró el cargo de ministro de Economía y Competitividad, después de haber sido designado por Mariano Rajoy para formar parte del Gobierno del PP tras el triunfo popular en las elecciones generales de 2011.

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Juan José Millás: Cosa Nostra

Juan José Millás: Cosa Nostra

La colaboración entre las mafias y el Estado comienza a ser tan estrecha que no sabe uno dónde terminan aquéllas y comienza éste. Llega el crimen organizado y le dice al Estado: “Quítame de encima a este juez que no hace más que tocarme los cojones”. Y el Estado va y se lo quita, hoy por ti, mañana por mí. A la semana siguiente vuelve la mafia y dice: “Fulmina a esta cúpula policial, que ha tenido los huevos de investigarme”. Y el Estado liquida a la cúpula policial para que la bofia tome nota de lo que se puede y de lo que no se puede perseguir. A veces es el mismísimo Al Capone el que telefonea a su homólogo en el Gobierno para exigirle que destituya a un grupo de inspectores de Hacienda que ha osado meter las narices en sus negocios. “Ningún problema”, le responde el homólogo estatal mientras firma el cese de los presuntos implicados.

Pero no han transcurrido ni cien días de todo lo anterior, cuando el jefe de mantenimiento de la mafia se da cuenta de que tiene los sótanos repletos de billetes de 500 euros, con los consiguientes gastos de almacenaje. “Oye”, le dice a su contacto en el Gobierno, “necesitaría blanquear unos 25.000 millones porque se me sale la pasta por las costuras”. “Me viene de perlas”, le responde el contacto gubernamental, “estáis indultados de antemano a cambio de una comisión del 10%”. Y ahí tenemos 25.000 millones, procedentes de la trata de blancas o del tráfico de armas, entrando en el torrente sanguíneo del cuerpo social con todas las bendiciones de los ministerios de Economía y Hacienda. Claro que como necesitamos aparentar que somos gente de orden, endurecemos al mismo tiempo el código penal para los delitos menores, prohibimos el aborto y penalizamos la píldora del día después. Creíamos que solo nos daba órdenes el Tercer Reich, pero la Cosa Nostra aprieta también lo suyo.

El Roto: Haced que lo intolerable parezca imprescindible

El País, 06/04/12

Noam Chomsky: The Assault on Public Education

Noam Chomsky: The Assault on Public Education

Public education is under attack around the world, and in response, student protests have recently been held in Britain, Canada, Chile, Taiwan and elsewhere.

California is also a battleground. The Los Angeles Times reports on another chapter in the campaign to destroy what had been the greatest public higher education system in the world: "California State University officials announced plans to freeze enrollment next spring at most campuses and to wait-list all applicants the following fall pending the outcome of a proposed tax initiative on the November ballot."

Similar defunding is under way nationwide. "In most states," The New York Times reports, "it is now tuition payments, not state appropriations, that cover most of the budget," so that "the era of affordable four-year public universities, heavily subsidized by the state, may be over."

Community colleges increasingly face similar prospects – and the shortfalls extend to grades K-12.

"There has been a shift from the belief that we as a nation benefit from higher education, to a belief that it's the people receiving the education who primarily benefit and so they should foot the bill," concludes Ronald G. Ehrenberg, a trustee of the State University system of New York and director of the Cornell Higher Education Research Institute.

A more accurate description, I think, is "Failure by Design," the title of a recent study by the Economic Policy Institute, which has long been a major source of reliable information and analysis on the state of the economy.

The EPI study reviews the consequences of the transformation of the economy a generation ago from domestic production to financialization and offshoring. By design; there have always been alternatives.

One primary justification for the design is what Nobel laureate Joseph Stiglitz called the "religion" that "markets lead to efficient outcomes," which was recently dealt yet another crushing blow by the collapse of the housing bubble that was ignored on doctrinal grounds, triggering the current financial crisis.

Claims are also made about the alleged benefits of the radical expansion of financial institutions since the 1970s. A more convincing description was provided by Martin Wolf, senior economic correspondent for The Financial Times: "An out-of-control financial sector is eating out the modern market economy from inside, just as the larva of the spider wasp eats out the host in which it has been laid."

The EPI study observes that the "Failure of Design" is class-based. For the designers, it has been a stunning success, as revealed by the astonishing concentration of wealth in the top 1 percent, in fact the top 0.1 percent, while the majority has been reduced to virtual stagnation or decline.

In short, when they have the opportunity, "the Masters of Mankind" pursue their "vile maxim" [ all for ourselves and nothing for other people," as Adam Smith explained long ago.

Mass public education is one of the great achievements of American society. It has had many dimensions. One purpose was to prepare independent farmers for life as wage laborers who would tolerate what they regarded as virtual slavery.

The coercive element did not pass without notice. Ralph Waldo Emerson observed that political leaders call for popular education because they fear that "This country is filling up with thousands and millions of voters, and you must educate them to keep them from our throats." But educated the right way: Limit their perspectives and understanding, discourage free and independent thought, and train them for obedience.

The "vile maxim" and its implementation have regularly called forth resistance, which in turn evokes the same fears among the elite. Forty years ago there was deep concern that the population was breaking free of apathy and obedience.

At the liberal internationalist extreme, the Trilateral Commission – the nongovernmental policy group from which the Carter Administration was largely drawn – issued stern warnings in 1975 that there is too much democracy, in part due to the failures of the institutions responsible for "the indoctrination of the young." On the right, an important 1971 memorandum by Lewis Powell, directed to the U.S. Chamber of Commerce, the main business lobby, wailed that radicals were taking over everything – universities, media, government, etc. – and called on the business community to use its economic power to reverse the attack on our prized way of life – which he knew well. As a lobbyist for the tobacco industry, he was quite familiar with the workings of the nanny state for the rich that he called "the free market."

Since then, many measures have been taken to restore discipline. One is the crusade for privatization – placing control in reliable hands.

Another is sharp increases in tuition, up nearly 600 percent since 1980. These produce a higher education system with "far more economic stratification than is true of any other country," according to Jane Wellman, former director of the Delta Cost Project, which monitors these issues. Tuition increases trap students into long-term debt and hence subordination to private power.

Justifications are offered on economic grounds, but are singularly unconvincing. In countries rich to poor, including Mexico next-door, tuition remains free or nominal. That was true as well in the United States itself when it was a much poorer country after World War II and huge numbers of students were able to enter college under the GI bill – a factor in uniquely high economic growth, even putting aside the significance in improving lives.

Another device is the corporatization of the universities. That has led to a dramatic increase in layers of administration, often professional instead of drawn from the faculty as before; and to imposition of a business culture of "efficiency" – an ideological notion, not just an economic one.

One illustration is the decision of state colleges to eliminate programs in nursing, engineering and computer science, because they are costly – and happen to be the professions where there is a labor shortage, as The New York Times reports. The decision harms the society but conforms to the business ideology of short-term gain without regard for human consequences, in accord with the vile maxim.

Some of the most insidious effects are on teaching and monitoring. The Enlightenment ideal of education was captured in the image of education as laying down a string that students follow in their own ways, developing their creativity and independence of mind.

The alternative, to be rejected, is the image of pouring water into a vessel – and a very leaky one, as all of us know from experience. The latter approach includes teaching to test and other mechanisms that destroy students' interest and seek to fit them into a mold, easily controlled. All too familiar today.

© 2012 Noam Chomsky
Distributed by The New York Times Syndicate

truthout, 04/04/12

OECD and World Bank differ in educational policy views - blogger (04 April 2012)

OECD and World Bank differ in educational policy views - blogger (04 April 2012)

Publicly funded choice mechanisms in education help overcome school failure and reduce inequities, according to a new study on school choice and equity by the Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD).

The results of this study mark a “showdown” between two main global institutions - the OECD itself and the World Bank (WB), says the blog of Karen Mundy, Associate Professor at the University of Toronto and Co-Chair of the Canadian Global Campaign for Education.

In stark contrast with the OECD conclusions, Mundy explains, recent WB reports advocate for “private provision as a magic bullet for improving educational outcomes”. This is perfectly illustrated by the so-called System Assessment and Benchmarking Education for Results (SABER), a new support programme for public private partnerships in education promoted by the WB as part of the new Education Strategy 2020.

Equal opportunities are key

Mundy showcases the example of Chile, where national policies support private schooling through an extensive voucher system. This allows the State to pay private and municipal schools directly based on student attendance. “For the (World) Bank, privately provided schools continue to be described as likely to improve the quality of learning outcomes for children, despite the limited evidence that they’ve supported better learning in Chile. How come?” states Mundy.

She continues: “We should all question how two global public institutions can derive such very different policy conclusions from evidence.”  

Flexibility, competitive environment and autonomous schools are some of the key ideas highlighted within the WB reports, whereas the OECD study emphasises the principle of equal opportunities and fair access to education.

“My Chilean colleagues have, like the OECD, concluded that achieving good quality education for all is less about choice, and more about good teachers,” Mundy concludes.

To read the full report, “School choice and equity: Current policies in OECD countries and a literature review”, please go here

To read the SABER World Bank report “Framework for Engaging the Private Sector in Education” please go here

Internacional de la Educación, 04/04/12

'Tijeretazo' en becas educativas y ciencia

'Tijeretazo' en becas educativas y ciencia
El Gobierno recorta en becas a pesar de su promesa de no tocar esta partida

El recorte en programas educativos alcanza el 22% y afecta, sobre todo, a las becas, con una reducción superior al 11% cuando el Gobierno ha prometido, en reiteradas ocasiones, en que no se iba a tocar la cuantía de las becas.

La inversión pública en I+D se reduce un 25% y esto supone que los científicos en España contarán este año con 2.000 millones de euros menos, la mayor caída de los últimos años.

El lunes el ministro Wert anunciaba una reducción del 70% a las becas de idiomas en el extranjero para profesores, un recorte sin previo aviso para la partida de ayudas al estudio, pese al compromiso del Gobierno de "no tocar" las becas

Además, la investigación sanitaria también ve reducida su asignación en más de 80% ciento (de 27 millones a 5). Y en total, el Ministerio de Sanidad sufre un recorte del 7% y destaca que se eliminan las cuantías destinadas al Plan Nacional sobre el sida. Los fondos desinados a la inmigración se recortan más de un 65% debido a la desaparición del Fondo para la Integración del Inmigrante.

Las ayudas al cine sufren un recorte del 35%

El Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales -el ICAA, que centraliza el montante presupuestario dedicado al cine- fue financiado en 2011 con 113 millones de euros; en el año 2012 dispondrá de 71,06 millones, un 37,1% menos. De entre todas las partidas, la más significativa es la correspondiente al Fondo de Protección a la Cinematografía, que pasa de los 77 millones de euros... a disponer de apenas 50 millones. En conversación con la Cadena SER, el presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), ha precisado a qué se acaba destinando ese dinero: "La gente no sabe que los dineros que llegan a las productoras lo hacen tres años después de hacer una película. Con el presupuesto de este año se van a pagar películas estrenadas en 2010, muchas de ellas rodadas en 2009", aclara Pedro Pérez.

Cadena Ser, 03/04/12

Melissa Benn: Who owns your child’s school? The rise and rise of edu-business

Melissa Benn: Who owns your child’s school? The rise and rise of edu-business
Faster than we recognise, schools are becoming profit centres. The buildings, the teaching, the cleaning, the exam results are all ways to make money. But who benefits? Not the poorest, argues Melissa Benn.
Melissa Benn is a writer and campaigner. Her latest book School Wars: The Battle for Britain's Education is published by Verso.

Brooke House Sixth Form College in Hackney -  known as BSix -  has come up with an inventive new wheeze ? to break down the inequalities of access to higher education. It has spent thousands of pounds creating a replica of an Oxford don’s study down to the colours of walls, antique furnishings and polished wooden floors. The so-called Red Room has been built in order to familiarise underprivileged youngsters, who aspire to top universities, with the lush furnishings of privilege.

Age-old assumptions underlie the BSix initiative – namely, the perceived superiority of certain elite institutions, in both the secondary or higher education sector. But recent moves ? , a mere 30 miles away in Luton, Bedfordshire, more accurately indicate the new direction of our education system.

Here, the Barnfield Federation, a group that already runs a chain of academy schools, has declared an interest in running one or more for-profit further education colleges, taking advantage of a permissive clause in the 2011 Education Act.  Surplus cash generated by the ‘business’ will be used to pay a dividend to shareholders. 

Welcome to the rampant, and rapid, privatisation that now characterises the English education scene. As we move away from state provision of state education, the remnants of a universal comprehensive system are being dismantled and replaced by new providers at every level.

Eton in the East End

To take one small example:  private schools are increasingly encouraged (a process begun under New Labour) to set up, or take over, failing schools, often with mixed results. At the Isle of Sheppey academy, sponsored by Dulwich college, truancy figures were recently reported to be the fifth highest in the UK.

More recently, there has been sharp protest at plans ? by Eton College and several other leading public schools, to run a super selective sixth form college, entitled the  London Academy of Excellence,  in London’s East End.  According to Eddie Playfair, head of  nearby Newham College:

‘The rhetoric is that this is a lifeboat coming to save the poor. A lot of effort will be wasted in competition which could be spent on improving education and sharing good practice and developing what students really need.’

Professor Stephen Ball of the Institute of Education, a leading authority on the steady march of ‘edu-business’, describes it as a ‘ratchet process’ in which each new government circular or Education Act has opened up a fresh business opportunity.  As Ball told me when I interviewed him for my recent book School Wars: The Battle for Britain’s Education ? , there have been 35 such moments since 1988, each one encouraging the private sector to take over, and sell back to schools, a range of services, from meals to building improvements, to the examination system and inspection services. Over time, a plethora of bidders has become consolidated into a few, established, providers. The result is that, while during the 1990s there were 120 different companies involved in the inspection of schools, this had shrunk to seven by 2003. It has now dwindled to just three.

As Ball shrewdly observes, the term  ‘privatisation’ does not do justice to the complex interconnection being formed between state and market. We are seeing a general “corporatisation” of schooling itself - covering everything from the importing of private sector management techniques to the dominance of entrepreneurial and aspirational narratives and values within the classroom.

Take Amey ? , typical of companies operating in the education world. It markets itself as a leading provider of “more effective and efficient public services”. It employs more than 11,000 staff, works in more than 200 locations in the UK, trumpets a range of education related services,  including ten major education partnerships. It boasts of contracts for services ranging from schools improvement and special educational needs to the delivery and management of new schools, encompassing cleaning, catering, janitorial, security and building and grounds maintenance.

Philanthropy

However, the company’s website does not make reference to Amey’s ill-fated sponsorship of one of the early city academies, Unity City Academy in Middlesbrough, North Yorkshire, one of the poorest areas of England, which opened in 2002. By 2008, only 12 per cent of its pupils were getting five good GCSEs and the company eventually withdrew from the school.

Worldwide, the education market is estimated to be worth more than £100 billion. It has increasingly attracted the interest of philanthropic billionaires, such as Bill and Melinda Gates in the United States, and, here in the UK, Arpad Busson, the London-based French financier who founded ARK, one of the more successful educational chains in England.

Education has also attracted the interest of multinational corporations such as Pearsons, owners of the Financial Times and the Penguin Group, and of Rupert Murdoch’s global empire, News International. Pearson Education employs around 37,000 people and is based in more than 60 countries. This company recently bought up educational businesses in Brazil, India and the US. It has contracts with five English academies for textbooks, as well as providing pupil assessments, teacher training and software. Pearson has also expressed interest in the new boom area of English education - helping to run new free schools and academies. 

Since coming to power in 2010, the Coalition has accelerated the break-up of state education, and encouraged a range of semi-private providers to enter the system. Free schools were initially presented by Tory ministers as a form of parent power, but most of the new schools are in fact being run by an eclectic mix of charitable and third-sector organisations, religious groups,  and, increasingly, private providers and the rapidly expanding academy chains.    

Take Oasis ? , one of the largest academy chains, with 14 academies already open and more in development. As Henry Stewart reports on the Local Schools Network ? website, between 2006 and 2010, the revenue received from government by the Oasis chain grew from £3 million to £70 million. The revenue of  ARK ? , which runs 11 academies in London, Birmingham and Portsmouth, increased from £3 million to £117.5 million. In 2009-10,  the income of E-ACT ? , another academy sponsor, grew from £15.5 million to £60 million. Its head, Sir Bruce Liddington, former Schools Commissioner, was reportedly paid more than £280,000 a year, in the last year when accounts were available. (The finances of these chains are no longer published.) All these groups are highly regarded by government in policy debates and have considerable influence on the development of government thinking and practice in education. The views of local authorities, on the other hand, are largely ignored.

Profit centres

The idea of ‘for profit’ schools is now widely discussed in the media and various policy arenas. In Spring 2011, the Adam Smith Institute ? proposed the introduction of for-profit free schools, claiming it the only solution to dealing with a rapidly expanding primary age population. In January 2012 Policy Exchange ? came up with the more emollient sounding  ‘John Lewis’ or social enterprise model, in which key stakeholders share the profits: the origins of the Luton sixth form college proposal mentioned above. 

The economic logic of privatisation is clear: with drastic cuts in public spending, forced on government by the bankers’ crisis in 2008,  putting public services out to market appears to save the tax payer, while enabling shareholders to  earn a share of the profits. What it does not do is ensure equitable provision.

Proponents argue that it is the poor who will ultimately benefit from such changes. Bill Gates told the 2008 World Economic Forum that this was ‘creative capitalism, an approach where governments, businesses, and non-profits work together to stretch the reach of market forces so that more people can make a profit, or gain recognition, doing work that eases the world’s inequities.‘ 

Professor Ball notes wryly of this approach in a forthcoming article in FORUM ? , (Vol 54, No 1, 2012):  ‘Here, then, profit becomes a force for good, at exactly the same time as it brought the western financial system to the brink of collapse.‘

How these policy developments will promote the interests of poorer children remains questionable.  An independent analysis ? of 23 of the 24 free schools that opened their doors in September 2011 revealed that these schools had a significantly lower percentage of children on free school meals (a good indication of deprivation) than neighbouring schools. And recent analysis by the Local Schools Network ? , featured in The Observer ? and now confirmed by researchers at the House of Commons, has shown that the much-trumpeted sponsored academies do less well in terms of results than the relentlessly traduced community schools serving similarly disadvantaged populations.

Given the relentless drive to privatisation of our schools by the current Coalition government, their poor performance remains a surprisingly well-kept secret.

opendemocracy, 03/04/12

Jon Ronson: ¿Es usted un psicópata?

¿Es usted un psicópata?Jon Ronson: ¿Es usted un psicópata?
Elegido Libro del Año 2011 por Amazon, Publisher's Weekly, Hudson Bookseller y Goodreads

Ediciones B
Páginas: 296
Formato: 15 x 23 cm
ISBN: 978-84-666-5050-2
PVP: 17.50 €

Un grupo de neurólogos recibe un correo tan desconcertante que decide contactar con el periodista Jon Ronson: se trata de la historia de un preso que, supuestamente, fingió una enfermedad mental para obtener una sentencia más leve, pero que sigue ingresado en un penal psiquiátrico porque ningún médico cree que esté cuerdo. Ronson decide, entonces, ahondar un poco más en el tema y ver qué hay de cierto y qué de mera especulación en las diagnosis de locura que tan felizmente se prescriben en el mundo entero.

Ronson tiene una suerte de epifanía cuando conoce a Robert Hare, un prestigioso psicólogo que desarrolló el test estándar que diagnostica la psicopatía. Jon aprende de Hare a descubrir a estos psicópatas y, armado con su nueva habilidad de cazador de locos, se adentra por los pasillos del poder y comienza a especular y a poner en tela de juicio la salud mental de amigos y conocidos para concluir que, o todos estamos un poco locos, o las definiciones sobre qué es locura deberían revisarse...

Jon Ronson es un escritor y presentador televisivo británico, famoso por su columna «The Human Zoo» en el diario The Guardian y por haber escrito y presentado un sinfín de documentales. Su primer libro, 'Extremistas: mis aventuras con los radicales', fue publicado en el Reino Unido en 2001 y se mantuvo durante siete semanas en el top ten del Sunday Times. 'Los hombres que miraban fijamente a las cabras', publicado en 2010 por Ediciones B, fue adaptado al cine con gran éxito de público y crítica. La película, con el mismo título, estaba protagonizada por George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges y Kevin Spacey.

«Jon Ronson nos relata, con el estilo irónico que lo caracteriza, una investigación sobre la locura…, unas veces intrigante, otras inquietante, y siempre absorbente.»
The Bookseller («Booksellers’ Choice»)

«Ronson nos divierte tanto como siempre, pero también aborda cuestiones importantes sobre cómo definimos la normalidad. Me encanta su habilidad para incitarnos a reflexionar sobre temas muy serios invitándonos a compartir su propia perplejidad.»
The Bookseller

Antonio Viñao: El asalto a la educación: privatizaciones y conservadurismo

Antonio Viñao: El asalto a la educación: privatizaciones y conservadurismo

Cesiones y ayudas a los centros privados y la financiación de estos sin control legal conviven con importantes recortes en el sector público. Detrás se esconden las políticas conservadoras que persiguen una educación segregacionista y desigual entre grupos sociales. ¿Saben lo que se hacen? Por supuesto, dice el autor: todo responde a un plan para desmantelar el derecho social a la educación.

Edu-Factory y Universidad Nómada (comps.): La Universidad en conflicto. Capturas y fugas en el mercado global del saber

La universidad en conflictoEdu-Factory y Universidad Nómada (comps.): La Universidad en conflicto. Capturas y fugas en el mercado global del saber

Traficantes de Sueños
Número de páginas: 165
P.V.P: 10 €
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Durante las últimas dos décadas, la Universidad se ha convertido en el centro de una polémica que trasciende ampliamente el recinto de los campus. Objetivo de reformas que tienden a moldearla según la máquina performativa neoliberal, la institución universitaria ha sido adecuada a las lógicas empresariales, cuarteada y reconstruida según parámetros de coste-beneficio y preparada como fábrica de patentes y conocimientos con valor en el nuevo mercado global del saber. Como no podía ser de otra manera, estas mutaciones han afectado a sus principales habitantes: los estudiantes, convertidos en clientes e inversores en formación; y los profesores, precarizados y fragmentados en una multitud de situaciones contractuales y laborales. En este contexto, este libro quiere ofrecer una aportación significativa a la compresión y el impulso de las luchas y conflictos que atraviesan las transformaciones del sistema universitario, al mismo tiempo que apuntan alternativas frente a la nueva universidad-empresa. Edu-Factory es un proyecto de discusión internacional sobre los procesos de transformación de la educación superior. Concebido inicialmente por la Red de Autoformación de Roma del taller ocupado ESC y Uniriot, su éxito se cifra en la participación activa de más de quinientos activistas, investigadores y profesores de todo el planeta. Universidad Nómada es un dispositivo híbrido de intervención política, entre investigación, formación y militancia, dentro de las coordenadas definidas por el capitalismo cognitivo y la composición de clase constituida por los sujetos proletarios del capitalismo global. Su actividad está centrada en la promoción de los debates y laboratorios prácticos que pueden animar las formas de acción política de los próximos años.

Domingo Caballero: Universidad: del grado humilde al máster excelente
La transformación de la institución académica ante las nuevas exigencias de la empresa

Adivina adivinanza: ¿cuál es esa grande Universidad, con un presupuesto de 11.000 millones de dólares, que fuerza a la baja, como cualquier empresario avispado y emprendedor, los salarios de las chicas que trabajan en los comedores? ¿Cuál será esa Universidad excelente que jubila a la mayoría de su personal con 7.500 dólares y monta un plan de pensiones de 42.000 a sus directivos? Universidad que, por cierto, crece y engorda en una Gran Urbe, con una tasa de mortalidad infantil superior a la de Costa Rica (la Urbe, no la Universidad). Una Universidad en la que el 60 por ciento de horas lectivas es impartido por profesores con contrato temporal, con salarios por debajo del nivel de pobreza y sin cobertura social (consultar La Universidad en conflicto).

Mucho despistado aterriza en el páramo español cantando a grito pelado las excelencias de esas universidades de ensueño, cimentadas sobre el «mérito», seas negro, o pobre, o Bush.

Pero los autores de este libro-panfleto conciben la Educación Superior como un bien social, extensible paulatinamente a todos los ciudadanos. Un bien social que, como tal, debe ser distribuido no «entre quien se lo merece», porque eso sería tan absurdo como extirpar el apéndice sólo a quien se lo merezca. En cualquier caso la Educación Superior, según este libro, se configura ya hoy como un bien individual que se merece, se paga y se exhibe en función de la cantidad de contratos laborales y la consiguiente calidad salarial que le genera al estudiante, convertido ya en cliente de la dichosa Universidad.

La Universidad que conocimos, y que vamos desconociendo, es disfuncional a la Empresa, última creadora de los actuales criterios de calidad. Por adocenada que estuviera, siempre la Vieja Universidad se basaba en una cierta belicosidad interna, en cuyo recinto un positivista sin escrúpulos convivía con un posmoderno con menos escrúpulos, aunque no fueran lumbreras. Eran estructuras viciadas que generaban un estudiante, y después un trabajador, respondón, incapaz de entregarse a la empresa con la debida mansedumbre competitiva.

La sustitución de becas por préstamos (que en el solar hispano empieza a ser el tercer gasto familiar de la clase media) es índice del paso del estudiante a cliente, quien deberá restituir (banco mediante) la hipoteca que le hará manso durante su carrera y después un frenético buscador de empleo, que le libere del lejano préstamo antes o después, según su mérito.

Otra solución («Bolonia» y alrededores) consiste en rebajar contenidos y procesos a la inmensa mayoría (Grado) para que alcancen la categoría de pringados silenciosos, y encarecer lo que se ha dado en llamar anglosajonamente máster. El Grado no necesita excelencia sino polivalencia (legión de alevines neoproletarios polivalentes). En cuanto al máster, la excelencia y el pugilato que genera se sustenta en la meritocracia; ideología de calderilla que ha calado ya hasta en el pringado en activo; por plazas y plazuelas se escucha el argumento, digno de un vicepresidente neoliberal: «¡Qué materia fecal es eso de la paridad discriminante positiva!».

No piensan así los autores que comentamos, para quienes la excelencia y el mérito son contextuales, ya que, extrañamente, los marginales o los hijos de las capas humildes ni siquiera se proponen una enseñanza superior. La excelencia en Somalia o la meritocracia entre los niños moribundos de los campos de refugiados no se sabe bien qué puede significar; quizá su indolencia les impida llegar a ser registradores de la propiedad o abogados del Estado.

Los autores analizan el que llaman «capitalismo cognitivo», cuya aplicación casi única al automóvil, la biotecnología y la electrónica nos sitúan en una «Universidad-Empresa» sin remilgos, como la Motorola University o la Universidad Mc. Donald Hamburguer.

Estamos -según estos autores- ante un nuevo sujeto, a quien podremos llamar «neoproletario polivalente», porque es proletario sumiso, aunque nuevo, y porque deberá ser polivalente, pero no por la polivalencia de sus conocimientos, ni falta que hace, sino por la capacidad para cambiar de rutinas.

Este sujeto deberá ser competitivo a muerte, espoleado por los salarios bajos y una asistencia social mínima. Bien es verdad que «competir» arrastra un significado violento; antes «competir» casi se alineaba con los pecados más capitales, tales como la ira o la avaricia (da miedo ese Ministerio misterioso de la Competitividad).

En fin, el librito que suscita estos comentarios podrá ser de obligada lectura para críticos indignados, y totalmente prescindible para la derecha del «sentido común», salvo por curiosidad malsana.

P. D.-Adivina adivinanza: ¿a qué se llamará «devaluación competitiva de los salarios»?

La Nueva España, 19/03/12

Barbara Ehrenreich - Sonríe o muere (subtítulos en español)

Barbara Ehrenreich - Sonríe o muere (subtítulos en español)

Barbara Ehrenreich comenta su libro "Sonríe o muere", en el que argumenta contra el pensamiento positivo obligatorio.

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