Neoliberalismo

Germán Cano: El nuevo cuerpo del capitalismo

Germán Cano: El nuevo cuerpo del capitalismo
Las metáforas deportivas invaden el discurso del PP. Es el esnobismo neoliberal que hace recaer toda la responsabilidad de la crisis económica estructural en un desafío apolítico de autosuperación individual
Germán Cano es filósofo

A pesar de las recurrentes jeremiadas actuales sobre la ausencia de una “educación en valores”, no parece que todos estén en crisis. Es más, a medida que se tilda de utópica toda reconstrucción keynesiana del Estado y los mercados dan la bienvenida al fin de la historia, uno de ellos se afirma como último catalizador de distinción: el deporte. Ya Max Weber había señalado agudamente que allí donde el afán de lucro había experimentado “su mayor liberación”, en Estados Unidos, este impulso, despojado de su sentido metafísico, tendía a asociarse a una “pasión agonal” que le confería un carácter deportivo.

No deja de haber algo de justicia poética en el hecho de que el Museo de Cera madrileño haya trasladado la estatua de Iñaki Urdangarin a la sala deportiva. La figura del duque de Palma aparece desde hace semanas con atuendo informal, mirando hacia la galería donde se encuentran prohombres como Iker Casillas o Miguel Indurain. Se ha comentado hasta la saciedad en este caso el presunto abuso del prestigio de la Casa Real para hacer negocios, ¿pero no indica el escándalo del Instituto Nóos más bien una inquietante alianza entre empresa y atletismo especulativo?

Este seductor matrimonio entre el deporte y el business es hoy, en efecto, moneda corriente. No solo es normal ver a famosos exdeportistas entrenar a altos ejecutivos en labores de liderazgo y coaching. El nuevo espíritu del capitalismo presume de ser vigoréxico. ¿Motivos? Esta entronización del deporte como valor indiscutible se ajusta a la fabricación del nuevo homo economicus. Pero este, a diferencia del empresario moralmente autocontenido en el trabajo que describía Weber, es hoy, como muestra Richard Sennett, un competidor corroído por la indefinición gimnástica de la flexibilidad y desnortado por la levedad de su presente.

Asimismo, el tipo de subjetividad activamente fomentado por la gobernanza neoliberal tiene un claro objetivo: transformar al individuo socialmente dependiente —el posible “perdedor”—, inserto en el tejido institucional de la sociedad civil, en el deportista, ese emprendedor nato amante del riesgo y ganador, único responsable de su inversión formativa y “capital humano”. Así, el nuevo fitness neoliberal no busca tanto interpelar al parado como al desempleado poco motivado, un ser perezoso a la hora de devenir empresario de sí mismo y maximizar competitivamente su marca personal. Para este neoliberalismo, parafraseando el famoso eslogan de Margaret Thatcher, “no existe eso que se llama la sociedad, sino solo deportistas”. Allí donde existía el ciudadano menesteroso, debe advenir una voluntad de hierro.

Ahora bien, por novedosa que sea esta relación entre la interpelación deportiva y la desconfianza hacia el Estado, también se acomoda al viejo mantra conservador del sacrificio. En un artículo publicado en el Faro de Vigo del 24 de julio de 1984, Mariano Rajoy escribía: “Demostrada de forma indiscutible que la sociedad es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada. ¿Por qué se insiste en incrementar la participación estatal en la economía? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria”.

El autor del artículo, refiriéndose en términos elogiosos a un libro del “gran pensador” Gonzalo Fernández de la Mora, afirmaba que del mismo modo que es indiscutible que el hombre es desigual biológicamente, también lo es la desigualdad social. “Vaguedades como ‘la eliminación de las desigualdades excesivas’, ‘supresión de privilegios’, ‘redistribución’, ‘que paguen los que tienen más…’, serían expresiones de resentimiento por parte de los perdedores para denigrar a los ganadores”.

¿Diagnosticaba, así pues, Rajoy que el gran problema español era la “aristofobia”, ese odio a los mejores que ya Ortega denunciara en España invertebrada? Así parece: “Al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx, la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia”.

Por eso no es extraño que, contra el mal endémico de la “envidia igualitaria”, que desintegra la sociedad e impone medidas despóticas contra esa “desigualdad natural”, matriz última de la verdadera libertad (“la libertad buena”, que diría Aznar, “la libertad negativa”), Rajoy esgrima la gracia del amor y cite al autor de El principito: “Si difiero de ti, en lugar de lesionarte te aumento”. ¡Ay, qué poco se aplican esta generosa lección de Saint-Exupéry las masas ingratas!

¿Habrá cambiado Rajoy de opinión? Sea como fuere, no es esta la única aportación realizada por la antropología mariana. El actual presidente del Gobierno español, que confiesa en su más reciente autobiografía que “es difícil que deje de ver una competición deportiva de nivel”, aprecia en los deportistas los grandes valores que le gustan: “el sacrificio, el mérito, la constancia, la libertad”. Allí donde Ortega, en La rebelión de las masas, denunciaba el “señoritismo” no esforzado y satisfecho del hombre vulgar, el espíritu competitivo rajoyano parece penetrar en el secreto del mal español: esa molicie enemiga del sano ejercicio neoliberal; esa juventud descarriada por el relajo republicano en las costumbres, la falta de autoridad en las escuelas y el adoctrinamiento de la “educación por la ciudadanía”; esa mimada e irresponsable actitud que culpa de forma infantil de sus fracasos a la falta de oportunidades y que, en lugar de renacer victoriosa de los golpes del destino, de autosuperarse épicamente, como Rafa Nadal tras sus lesiones de rodilla, desprecia las reglas del fair play.

En este proceso de transformación del marco social en arena competitiva, es comprensible que la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, no haya tenido reparos en utilizar la metáfora deportiva para justificar el “bachillerato de excelencia”. “Rafa Nadal, Fernando Alonso o Andrés Iniesta, en algún momento dado”, ha declarado, “tuvieron que entrenarse de otra manera, con más exigencia, y con otros jóvenes que tuvieran su mismo talento”. “Eso mismo debe darse también en las Matemáticas o la Física”.

Se entiende así que, para la nobleza neoliberal, la voluntad resentida de ser “plagio”, fomentada por el gregarismo acomodaticio de las políticas estatales, solo pueda ser combatida por la incentivación de una competencia sin excesivos arbitrajes. “Esta búsqueda de la desigualdad, tiene múltiples manifestaciones”, afirma Rajoy en el artículo Igualdad humana y modelos de sociedad, “en la afirmación de la propia personalidad, en la forma de vestir, en el ansia de ganar —es ciertamente revelador en este sentido el afán del hombre por vencer en una Olimpiada, por batir marcas, récords—, en la lucha por el poder, en la disputa por la obtención de premios, honores, condecoraciones, títulos nobiliarios desprovistos de cualquier contrapartida económica… Todo ello constituye demostración matemática de que el hombre no se conforma con su realidad, de que aspira a más, de que busca un mayor bienestar y además un mejor bien ser, de que, en definitiva, lucha por desigualarse”.

“Luchar por desigualarse”. En virtud de su alquimia deportiva, el esnobismo neoliberal hace recaer toda la responsabilidad de la crisis económica estructural en un desafío apolítico de autosuperación individual. Afortunadamente, su hegemonía no es total: abriendo una enorme fisura en ese gran estadio olímpico en el que “los mercados” —al parecer, el único sujeto colectivo de nuestro tiempo— están convirtiendo nuestra sociedad, movimientos como el 15-M o la marea verde nos están enseñando una lección antropológica decisiva: la resistencia a convertir el denso entramado político de la sociedad civil en un archipiélago de empresas histéricamente insolidarias.

El País, 07/01/12

José Ignacio Wert, nuevo Ministro de Educación, Cultura y Deporte

José Ignacio Wert, nuevo Ministro de Educación, Cultura y Deporte

José Ignacio Wert

José Ignacio Wert (Madrid, 1950) cursó los estudios primarios y el Bachillerato en el Colegio del Pilar. En 1972 se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, y después se diplomó en Sociología Política por el Instituto de Estudios Políticos.

En 1973 pasó, por oposición, a la plantilla de titulados superiores de RTVE. Fue destinado como técnico, y luego como director adjunto al Gabinete de Investigación de Audiencia. En 1978 fue nombrado jefe del Servicio de Estudios, con responsabilidad sobre los Gabinetes de Investigación de Audiencia y de Estudios de Contenido.

En 1977 ingresa en la Unión de Centro Democrático (UCD).

En 1979 se convirtió en subdirector general del Gabinete Técnico del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

En 1980 fue elegido por el Senado como vocal del Consejo de Administración de RTVE a propuesta del grupo parlamentario de Unión de Centro Democrático (UCD).

En 1982 se afilió al Partido Demócrata Popular (PDP), en el que llegó a formar parte de la Comisión Ejecutiva Nacional. En 1983 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid por Coalición Popular, puesto que desempeñó hasta 1986 cuando, en las elecciones generales del 22 de junio de ese año, salió elegido diputado del PDP a las Cortes por A Coruña, en la coalición AP-PDP-UL. En 1987 renunció a dicho escaño para reintegrarse a sus actividades profesionales.

Fue presidente, y accionista mayoritario junto con Profisa,  de Demoscopia, empresa dedicada a la investigación de opinión y mercado (1987-2003); Profisa está constituida por empresas financieras (Cisneros, Novoplaya), de publicidad (Cid, Expoluz), agrícolas (Sociedad Agrícola y Ganadera), organización de eventos, etc.; consejero delegado de la comercializadora de publicidad del Grupo Prisa Gestora De Medios (GDM) (1992-1994); en 1994 la multinacional de investigación de opinión y mercado Sofres, Profisa, José Ignacio Wert, el grupo de medios Recoletos y una sociedad vinculada al sector financiero (?) cerraron un acuerdo para participar en una compañía de estudios de opinión y mercado resultante de la fusión de Demoscopia (cuyos accionistas son Profisa y José Ignacio Wert) y Sofemasa (participada al 100% por Sofres), y como resultado fue designado Wert en 1994 consejero de Sofres Audiencia de Medios, empresa de medición de audiencias televisivas, y a continuación consejero delegado de la compañía de encuestas Sofemasa, propiedad del Grupo Sofres, cargo en el que cesó ese mismo año para volver a Demoscopia, tras no llegar a un acuerdo el Grupo Sofres y los accionistas mayoritarios de Demoscopia (Profisa y José Ignacio Wert) para comprar la participación de esa empresa de estudios de opinión; presidente del Consejo de Administración de TNS Audiencia de Medios (nueva denominación de Sofres Audiencia de Medios) desde 1994; presidente del Consejo de Administración de Kantar Media España (nueva denominación de  TNS Audiencia de Medios); presidente de Inspire Consultores desde 2005; miembro del Council de la Asociación Mundial de Profesionales de la Investigación de Mercados (ESOMAR) desde 1998, fue elegido en 2000 tesorero de la misma, vicepresidente desde 2002, y presidente posteriormente; Investigador de FRIDE, un think tank europeo para la acción global; desde el 13 de febrero de 2003 es adjunto al presidente del BBVA, Francisco González, así como director de Relaciones Institucionales del Grupo (2003-2005); presidente de la asociación patronal española de empresas de investigación de mercado ANEIMO (1999-2003); presidente de la European Foundation for Quality Management (EFQM) entre 2003 y 2009 en representación de BBVA.

En el pasado también ejerció la docencia como profesor de Teoría de la Comunicación (1974-1978) y de Sociología Política (1980-1983) de la Universidad Autónoma de Madrid.

Como se puede comprobar, un perfil altamente especializado para afrontar los actuales problemas de la educación.

Perlas wertianas:

David Hursh & Andrew F. Wall: Re-politicizing Higher Education and Research within Neoliberal Globalization

David Hursh & Andrew F. Wall: Re-politicizing Higher Education and Research within Neoliberal Globalization
Paper presented at the World University Forum, Davos, Switzerland, February, 2008

Universities, like education and social services in general, are increasingly pressured to adopt neoliberal principles that encourage privatization, entrepreneurship, standardization, assessment, and accountability. In this paper, we examine recent efforts in the U.S. to develop measurement and accountability systems that commodify higher education and show how they reflect a neoliberal rationale and undermine the historical purposes of higher education, reduce faculty autonomy, and harm the common good. However, because assessment and accountability have a role not only in higher education but all education, we propose how assessment and accountability might be implemented in higher education to promote teaching and learning responsive to the interests of students, faculty, the university and wider communities.

We begin, therefore, with a general description of neoliberalism and its influence on education policy and practices. We then turn to showing how some of the recent higher education initiatives embody neoliberal rationales. These reforms include the Charting The Future Report that calls for quantitative assessments promoting institutional comparisons and market competitiveness; proposals by higher education groups to create self-reported and “voluntary” forms of assessment that are quantitative, technical and formulaic ( i.e. institutional report cards); the press for apriori definitions of student learning and success; individual tracking of students; and the push for ranking schemes popularized by the American media.

Maurizio Lazzarato: La Fabrique de l’homme endetté: Essai sur la condition néolibérale

La Fabrique de l’homme endettéMaurizio Lazzarato: La Fabrique de l’homme endetté: Essai sur la condition néolibérale
ISBN 978-2-35480-096-3
Éditions Amsterdam

La dette, tant privée que publique, semble aujourd’hui une préoccupation majeure des « responsables » économiques et politiques. Dans La Fabrique de l’homme endetté, Maurizio Lazzarato montre cependant que, loin d’être une menace pour l’économie capitaliste, elle se situe au cœur même du projet néolibéral.

À travers la lecture d’un texte méconnu de Marx, mais aussi à travers la relecture d’écrits de Nietzsche, Deleuze, Guattari ou encore Foucault, l’auteur démontre que la dette, loin de n’être qu’une réalité économique,
est avant tout une construction politique, et que la relation créancier/débiteur est le rapport social fondamental de nos sociétés. La dette n’est pas d’abord un dispositif économique, mais une technique sécuritaire de gouvernement et de contrôle des subjectivités individuelles et collectives, visant à réduire l’incertitude du temps et des comportements des gouvernés. Selon la logique « folle » du néolibéralisme – qui prétend substituer le crédit aux salaires et aux droits sociaux, avec les effets désastreux que la crise des subprimes a illustrés de façon dramatique –, nous devenons toujours davantage les débiteurs de l’État, des assurances privées et, plus généralement, des entreprises, et nous sommes incités et contraints, pour honorer nos engagements, à devenir les « entrepreneurs » de nos vies, de notre « capital humain » ; c’est ainsi tout notre horizon matériel, mental et affectif qui se trouve reconfiguré et bouleversé. Comment sortir de cette situation impossible ? Comment échapper à la condition néolibérale de l’homme endetté ? Si l’on suit Maurizio Lazzarato dans ses analyses, selon lesquelles la dette est avant tout un instrument de contrôle politique et l’expression de rapports de pouvoir, force est de reconnaître qu’il n’y pas d’issues simplement techniques, économiques ou financières. Il nous faut remettre en question radicalement le rapport social fondamental qui structure le capitalisme : le système de la dette.

Sociologue et philosophe, Maurizio Lazzarato vit et travaille à Paris où il poursuit des recherches sur le travail immatériel, l’éclatement du salariat et les mouvements « post-socialistes ». Il a notamment écrit Intermittents et Précaires (avec Antonella Corsani, 2008) et Expérimentations politiques (2009).

Introducción del libro

La lucha de clases en Europa, como ha ocurrido en otras partes del mundo, se manifiesta y se concentra hoy en torno a la deuda. La crisis de la deuda amenaza también a los Estados Unidos y al mundo anglosajón, países en los cuales se originó no solo la última crisis financiera, sino también, y sobre todo, el neoliberalismo. La relación acreedor-deudor, que define la relación de poder específica de las finanzas, intensifica los mecanismos de explotación y dominación de manera transversal, ya que no existe distinción alguna entre trabajadores y desempleados, consumidores y productores, activos e inactivos. Todos son "deudores", culpables y responsables frente al capital, que aparece como el Gran Acreedor, el Acreedor universal. Una de las principales cuestiones políticas del neoliberalismo sigue siendo, como muestra inequívocamente la "crisis" actual, la propiedad, puesto que la relación acreedor-deudor expresa una correlación de fuerzas entre propietarios (del capital) y no propietarios (del capital). A través de la deuda pública, la sociedad entera está endeudada, lo cual no impide, sino que agrava todavía más las "desigualdades", es decir, las "diferencias de clase".

Las ilusiones políticas y económicas de estas últimas décadas caen unas tras otras, manifestándose más brutalmente las políticas neoliberales. La New Economy, la sociedad de la información, el capitalismo cognitivo, se disuelven en la economía de la deuda. En las democracias triunfantes del comunismo, muy pocas personas (funcionarios del FMI, del Parlamento europeo, del BCE y políticos) deciden por todos siguiendo los intereses de una minoría. La gran mayoría de los europeos han sido expropiados tres veces por la economía de la deuda: expropiados de un, de por sí, débil poder político concedido por la democracia representativa; expropiados de una parte cada vez mayor de la riqueza que las luchas habían arrancado a la acumulación capitalista; expropiados sobre todo del futuro como posibilidad y por lo tanto como decisión, como elección.

La sucesión de crisis financieras han hecho emerger violentamente una figura subjetiva que estaba ya presente pero que ahora ocupa la totalidad del espacio público: el “hombre deudor”. Las figuras subjetivas que el neoliberalismo había prometido ("todos accionarios”, “todos propietarios”, "todos empresarios”) se transforman y nos llevan a la condición existencial del hombre deudor, responsable y culpable de su suerte. Por tanto, es urgente proponer una genealogía y una cartografía de la fábrica económica y subjetiva que lo produce.

Desde la crisis financiera precedente provocada por la burbuja de Internet, el capitalismo ha abandonado las narraciones épicas que había elaborado en torno a los "personajes conceptuales" del empresario, el creativo, el trabajador cognitivo o el trabajador independiente "orgulloso de ser su propio jefe" que, persiguiendo exclusivamente su interés personal, trabaja por el bien de todos. La implicación subjetiva y el trabajo sobre sí mismo, predicados por la retórica de gestión a partir de los años ochenta, se han transformado en una orden judicial que hace recaer sobre uno mismo los costes y riesgos de la catástrofe financiera y económica. La gente debe hacerse cargo de todo lo que las empresas y el Estado asistencial "externalizan" a la sociedad y, en primer lugar, de la deuda.

Para los empresarios, los medios de comunicación, los políticos y los expertos, las causas de la situación no hay que buscarlas ni en las políticas monetarias y fiscales, que aumentan el déficit, operando una transferencia masiva de riqueza a los más ricos y a las empresas, ni en la sucesión de crisis financieras, que tras haber prácticamente desaparecido durante los primeros treinta años de posguerra, se repiten regularmente extorsionando ingentes sumas de dinero a la gente para evitar lo que llaman una "crisis sistémica". Las verdaderas causas de estas crisis consecutivas se encuentran en las excesivas exigencias de los gobernados (especialmente los del sur de Europa) que quieren vivir como “vagos” y en la corrupción de las élites que, en realidad, siempre han jugado un rol en la división internacional del trabajo y del poder.

Nos estamos moviendo hacia una profundización de la crisis. El bloque de poder neoliberal no puede y no quiere "regular" los "excesos" de las finanzas, ya que su programa político obedece siempre a las opciones y decisiones que nos han llevado a la esta crisis financiera. Por el contrario, con el chantaje la quiebra de las deudas "soberanas" (que de soberanas solo tienen hoy el nombre), quiere llevar hasta las últimas consecuencias su programa soñado desde los años setenta: reducir los salarios a su mínima cuantía, recortar los servicios sociales para poner el welfare al servicio de los nuevos "asistentes" (las empresas y los ricos) y privatizar todo lo que aún no se haya vendido a los particulares.

Carecemos de los instrumentos teóricos, los conceptos, los enunciados, para analizar no tanto las finanzas como la economía de la deuda que las incluyen y va más allá, así como su política y sus dispositivos de control. La crisis que estamos viviendo nos obliga a redescubrir la relación acreedor-deudor elaborada por el Anti-Edipo de Deleuze y Guattari. Publicado en 1972, anticipando teóricamente al cambio de iniciativa del capital que se producirá algunos años después, nos permite, a la luz de una lectura de la Genealogía de la moral de Nietzsche y de la teoría marxista sobre el dinero, reactivar dos hipótesis. En primer lugar, la hipótesis de que el paradigma social no se da por el cambio (económico y/o simbólico) sino por el crédito. En la base de las relaciones sociales no hay igualdad (de cambio) sino la asimetría de la deuda/préstamo que precede, histórica y teóricamente, a la de la producción y el trabajo asalariado. En segundo lugar, la hipótesis de que la deuda es una relación económica inseparable de la producción del sujeto deudor y de su "moralidad". La economía de la deuda añade al trabajo en el sentido clásico del término un trabajo sobre sí mismo, de modo que la economía y la "ética" funcionen conjuntamente. La economía de la deuda hace coincidir la producción económica y la producción de subjetividad. Las categorías clásicas de la secuencia revolucionaria del siglo XIX y XX –trabajo, social y político- son atravesadas por la deuda y ampliamente redefinidas por ella. Por tanto, es necesario aventurarse en territorio enemigo y analizar la economía de la deuda y la producción del hombre deudor para tratar de construir una herramienta que nos sirva para afrontar las luchas que se avecinan. Porque la crisis, lejos de terminar, amenaza con extenderse.

Juan Gelman: Los que cortan la pizza

Juan Gelman: Los que cortan la pizza

Bloomberg News, la multimillonaria agencia global de información financiera, ha revelado cuál es la entidad que gobierna realmente en EE.UU.: una suerte de administración secreta con sede en Washington/Wall Street que toma decisiones a espaldas de la opinión pública y de los legisladores estadounidenses y vuela muy por encimita de lo que se considera un sistema democrático. Tras largo insistir, la empresa consiguió la desclasificación de miles de documentos que la Junta de Gobernadores del Sistema Federal de Reserva (FED, por sus siglas en inglés) guardaba celosamente en sus archivos (www.bloomberg.com, 28-11-11). Tenía sus buenas razones para hacerlo.

“La FED y los grandes bancos lucharon más de dos años para mantener en secreto los detalles de la operación de rescate financiero más vasta de la historia de EE.UU.”, se precisa en la investigación de Bloomberg. “Una nueva visión de la crisis financiera de 2007-2009 –agrega– surge de las 29.000 páginas de documentos de la FED y de más de 21.000 transacciones bancarias, obtenidas en virtud de la ley de libertad de información.”

Un ejemplo: el programa de rescate bancario TARP, que el Congreso aprobara en el 2008, fijó en 700.000 millones de dólares la suma destinada a ese fin. La documentación desclasificada muestra que, en realidad, el monto fue diez veces superior: 7,77 billones de dólares. Ni un solo parlamentario conoció la información y menos el ciudadano de a pie. Esta financiación secreta, a tasas de interés inferiores a las que regían en el mercado, permitió que los bancos más poderosos obtuvieran beneficios adicionales por valor de 13.000 millones de dólares, cantidad suficiente para dar empleo a un par de centenares de miles de desocupados. Y aun más. “Cuando se conoce la cantidad de dólares que recibieron los bancos, es difícil afirmar que eran instituciones exitosas”, manifestó Sherrod Brown, senador demócrata por Ohio que en el 2010 presentó –en vano– un proyecto de ley para limitar su dimensión. En efecto: pese a las declaraciones tranquilizadoras de sus ejecutivos, los documentos conseguidos por Bloomberg dan cuenta del estado tambaleante del sistema bancario estadounidense.

El Departamento del Tesoro se basó en las recomendaciones de la FED para decidir qué bancos recibirían fondos en el marco del programa TARP y eligió seis: JP Morgan, Bank of America, Citigroup Inc., Wells Fargo & Co., Morgan Stanley y Goldman Sachs. La investigación determinó que recibieron 160.000 millones de dólares vía TARP y préstamos de la FED por 460.000 millones. El rescate se prolongó desde agosto del 2007, bajo W. Bush, hasta abril del 2010, bajo Obama. El ex y el actual ocupante de la Casa Blanca tampoco en esta esfera difieren.

Al mismo tiempo que se debatía en el Congreso la reinstauración de la Ley Glass-Steagall con el objeto de combatir la especulación, separando la banca de depósito y la banca de inversión o Bolsa de Valores, la verdadera administración de EE.UU. utilizaba fondos públicos para acelerar las fusiones bancarias en favor de los más grandes. Según los datos de la misma FED, el activo de los seis bancos más importantes del país pasó de 6,8 billones de dólares en el 2006 a 9,5 billones en el 2011, un incremento del 40 por ciento que años de crisis ni rozaron. Al revés.

No falta la parte que las mantas del encubrimiento no lograron cubrir. Los seis grandes cabildearon mucho más para garantizar su aprovechamiento de la crisis: invirtieron en conjunto 22,1 millones de dólares en la tarea en el 2006, en el 2010, 29,4 millones, un tercio con creces más (www.opensecrets.org, 31-10-11). Poca sorpresa causa que el intento del senador Brown haya fallecido sin estrépito.

La crisis de la Eurozona acrece el apetito de los seis grandes, en particular de Goldman Sachs. Mario Monti, uno de sus hombres, hoy primer ministro de Italia, es miembro del consejo asesor internacional de Coca-Cola y consultor de Goldman Sachs. Este gigante financiero envió en agosto un informe sobre la crisis europea a sus clientes más importantes del mundo entero. El Wall Street Journal informó sin mucho detalle acerca del contenido de sus 54 páginas, en las que G-S aconseja “a los inversores en productos financieros sacar provecho de la crisis” y explica mecanismos conducentes (//online.wsj.com, 1-9-11). No cabe duda de que tales indicaciones servirán para hacer varios agostos.

Hoy se inició en Bruselas la reunión cumbre para “salvar al euro”, a la que el dúo Merkel-Sarkozy lleva una propuesta de austeridad durísima y el proyecto de que los jefes de Estado de la zona se conviertan directamente en sus propios ministros de Economía en el seno de un consejo ad hoc. En vez de dirigir políticamente la economía se propone que la economía dirija la política. Como ocurre desde hace largo tiempo, sólo que en adelante sin disfraz.

Página 12, 08/12/11

Izabela Wagner: Polish reform of higher education: "Operation was successful and patient is dead"

Izabela Wagner: Polish reform of higher education: "Operation was successful and patient is dead"
Izabela Wagner, Institute of Sociology, University of Warsaw

Poland just like several other countries has been touched by dynamic changes in Higher Education (HE). These changes are a consequence of factors that are both external (globalization and EU politics) and internal (transformation post-1989 and demography). Following a global tendency, the increase of access to University made spectacular development. After the installation of a free market economy, we witnessed fast changes: former public university system (free of charges but with the selection at the entrance) was complemented by private high schools and paid studies at public universities. All this new business constitutes a precious source of income for these institutions. If before 1989, only about 7% of the population graduated with a degree (second level of HE), now almost 50% of young people are “clients” of the HE system. But the boom or even the “fashion” for studying is now gone. [On the one hand this is because the fear of obligatory military service is no longer a factor for entering university since the service became professionalized; on the other hand the number of unemployed university graduates provoke the partial loss of trust in HE as a solution to unemployment]. However, the major factor for the decrease in the number of students is demography.

Until today, both categories of colleges/universities live in a symbiotic way. Underpaid faculty from public universities survive thanks to their parallel positions at private schools. On the other hand, the private schools are able to work thanks to the knowledge and professional capital (titles of professors) of public faculty working for them. The faculty were always educated in the public system, which is still largely considered to be of better quality than the private. Unfortunately, soon we will not have enough students to maintain this large offer of HE. The war has started. The 1st October 2011 was the first day for the reform in which the Ministry of HE (MHE) declared the “decontamination of the last bastion of the communist era,” meaning of academia and the science sector.

It is worth noticing that the present Minister in the ultraliberal government comes from the private HE system. The proposed changes indicate that the competition between the private and the public sector have already started. The justification for this competition is the free market rule (the best wins). But this game concerns two very different players: public HE is composed of large institutions (56,000 students and 3,100 faculty at the Warsaw University) and provides all kind of university teaching including science (departments of physics, biology, chemistry) while the private colleges are mainly of modest size and focused on managerial teaching, humanities and social sciences. It is evident that teaching science needs more financial support than teaching management. Consequently, the public universities have to cover all expenses related to buildings, equipment and staff maintenance. Private institutions are in a different financial situation – all students pay tuition and fees, and the maintaining of buildings is incomparably cheaper. State supports financially both systems, but public universities represent the major part of the costs. It is not difficult to understand why the government would want to cast off HE, but not by erasing public HE by a simple law (it is against Polish constitution which guarantees the access of higher education to people who pass the selection) but by privatizing, as much as possible, public universities.

Symbolic attacks on public universities (as a vestige of the old regime and an environment corrupted by nepotism) took place in the Polish mainstream media which supported the liberal changes introduced by the government. This is not only the case of HE – privatization follows the direction of present government and the political changes, which had occurred in Poland during recent years, when the health system, education and transportation have all undergone a process of privatization. However, even if we are deeply engaged in such a process – this is not openly said. The idea of progressive privatization of HE is hidden behind the slogan of modernization, internationalization and a race for the highest place in the world rankings.

If several changes which take place in Polish HE are found in other countries (EU but also South America, for example) there are some interesting specificities. Sociologists like case studies and the extreme cases are always very important for understanding the hidden mechanisms which are present but invisible in an “average” case. The subject of my study (careers of transnational scientists) and extended fieldwork (France, Poland, USA) give me the basis for saying that the Polish case of HE reform is an extreme case. The Polish situation offers an important dose of absurdity and paradoxical mechanisms which destroy instead of improving the sector of HE and research. This sector has existed for hundreds of years and worked despite financial difficulties, leaving some brilliant pages in its history.

From the Polish example, I would like to show how the post-colonial effects of ‘copy/paste solutions’ influenced the renewal of the old career path of Polish faculty/researchers.

Lee Fang: Selling Schools Out

Lee Fang: Selling Schools Out

If the national movement to "reform" public education through vouchers, charters and privatization has a laboratory, it is Florida. It was one of the first states to undertake a program of "virtual schools" — charters operated online, with teachers instructing students over the Internet — as well as one of the first to use vouchers to channel taxpayer money to charter schools run by for-profits.

But as recently as last year, the radical change envisioned by school reformers still seemed far off, even there. With some of the movement's cherished ideas on the table, Florida Republicans, once known for championing extreme education laws, seemed to recoil from the fight. SB 2262, a bill to allow the creation of private virtual charters, vastly expanding the Florida Virtual School program, languished and died in committee. Charlie Crist, then the Republican governor, vetoed a bill to eliminate teacher tenure. The move, seen as a political offering to the teachers unions, disheartened privatization reform advocates. At one point, the GOP's budget proposal even suggested a cut for state aid going to virtual school programs

Lamenting this series of defeats, Patricia Levesque, a top adviser to former Governor Jeb Bush, spoke to fellow reformers at a retreat in October 2010. Levesque noted that reform efforts had failed because the opposition had time to organize. Next year, Levesque advised, reformers should "spread" the unions thin "by playing offense" with decoy legislation. Levesque said she planned to sponsor a series of statewide reforms, like allowing taxpayer dollars to go to religious schools by overturning the so-called Blaine Amendment, "even if it doesn't pass…to keep them busy on that front." She also advised paycheck protection, a unionbusting scheme, as well as a state-provided insurance program to encourage teachers to leave the union and a transparency law to force teachers unions to show additional information to the public. Needling the labor unions with all these bills, Levesque said, allows certain charter bills to fly "under the radar."

If Levesque's blunt advice sounds like that of a veteran lobbyist, that's because she is one. Levesque runs a Tallahassee-based firm called Meridian Strategies LLC, which lobbies on behalf of a number of education-technology companies. She is a leader of a coalition of government officials, academics and virtual school sector companies pushing new education laws that could benefit them.

But Levesque wasn't delivering her hardball advice to her lobbying clients. She was giving it to a group of education philanthropists at a conference sponsored by notable charities like the Bill and Melinda Gates Foundation and the Michael and Susan Dell Foundation. Indeed, Levesque serves at the helm of two education charities, the Foundation for Excellence in Education, a national organization, and the Foundation for Florida's Future, a state-specific nonprofit, both of which are chaired by Jeb Bush. A press release from her national group says that it fights to "advance policies that will create a high quality digital learning environment."

Simon Dawes: The "Public University" as Response to Funding Cuts to UK's Higher Education

Simon Dawes: The "Public University" as Response to Funding Cuts to UK's Higher Education

" ... we are dealing with services which, whether privately or publicly owned, are in fact public services that everyone needs in order to pursue his business or lead his life."
- Hannah Arendt, "Reflections on Little Rock"

The global economic crisis has highlighted the inherent problems with unfettered free-market capitalism (not to mention, more specifically, the high-risk activities of those working in the deregulated financial sector). Similarly, the worldwide meltdown has also exposed the dangers of an obsession with short-term profits and of a worldview that comprises only the economy where there is also society, culture and politics. Despite the clear lessons of the global recession, the response of governments around the world has been to pass the debt on to the poorer sections of society, to further privatize and deregulate and, so, depoliticize the public realm. Costs are cut and profits boosted for immediate short-term relief, regardless of the longer-term economic consequences or their effect on culture.

In the UK, this process has taken a peculiar trajectory, showing a particular disdain for anything "cultural" that is not directly linked to (and fused with) business, or that does not convincingly contribute to the economy (or that does not contribute enough, or that does not see its sole goal in terms of its contributions to the economy), or that sees long-term investment for future benefit as more important than providing an immediate boost either to the treasury or to gross domestic product (GDP).

Although the prospect of a Conservative government in the UK, especially during a period of such economic instability, would have prepared voters in May 2010 for cuts in public spending, the "chaotic, stumbling and unstrategic" [1] nature and far-reaching scope [2] of the retreat from the extended state, not to mention the "reckless velocity" with which the cuts have been implemented, has come as a surprise to some. The fact that their coalition partners, the Liberal Democrats, have failed to restrain the vigor with which these cuts have been pursued has surprised still more. [3] In the case of higher education, despite the Lib Dem manifesto pledge to "scrap unfair university tuition fees" and claim that such change is "affordable even in these difficult times," [4] the Coalition has implemented an unprecedented rise in tuition fees and felled funding to universities in general, and to social-cultural-political subjects, in particular. Such a measure hadn't featured in the manifesto of any party, and the white paper setting out its details wasn't published until six months after the legislation had been debated and voted on in Parliament (Collini, 2011),[5] after limited consultation, little evidence and the bypassing of trial schemes (Campaign for the Public University, 2011). 

In the wake of the government's plans to make society pay for the economic crisis, we have seen student protests against the rise in fees in November 2010 [6] and 2011, a trade-union- organized protest against the cuts to spending, jobs and services in March 2011, riots throughout English cities in August 2011 [7] among the young and poor (those with no prospect of access to higher education or employment, as well as those with degrees but still no prospect of a job)[8], and now the Occupy London protesters (their action ongoing since October 2011), [9] campaigning in solidarity with the Occupy Wall Street and Indignants movements against international cuts to public spending as well as against economic inequality more generally.

Within academia, there have also been a number of initiatives, such as the Campaign for the Public University, [10] which have recently produced their own alternative White Paper [11] arguing against the application of a market model to higher education and emphasizing the social benefits and public value of universities over the private benefits to individuals and the economy. 

But how meaningful is the idea of the "public" university, and how useful is the public-private dichotomy for negotiating the ideological terrain over which structural transformations to policy areas such as education have played out?

Ignacio Ramonet: La gran regresión

Ignacio Ramonet: La gran regresión

Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver  la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?

(1) Un billón = un millón de millones.

(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros  del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

Le Monde Diplomatique, 03/12/11

Concha Caballero: Usted y Lehman Brothers

Concha Caballero: Usted y Lehman Brothers

No sé si se ha dado cuenta pero usted y Lehman Brothers son los verdaderos responsables de la crisis. Los hermanos Lehman dieron el pistoletazo de salida de la actual crisis económica pero lo suyo... Lo suyo es aún más grave. Su responsabilidad es mayor que la de estos magnates y a estas alturas debería reconocerlo: usted ha vivido por encima de sus posibilidades.

Como en la novela El proceso, de Kafka, el acta de acusación aún no está finalizada pero su culpabilidad es más que manifiesta. No puede ocultar a nuestros ojos sus delitos. Hemos aprendido de la Iglesia católica el inmenso valor de la culpa, esa sustancia pegajosa que se extiende por el cuerpo social y que paraliza a las víctimas. Y la prueba fehaciente de su delito es que usted muestra síntomas de culpabilidad. Y si no, revise sus acciones detenidamente. Seguramente ha sido usted una de las personas que compraron su vivienda en los últimos diez años. No se escude ahora en que se trata de un bien de primera necesidad. Nadie le obligaba a recurrir a créditos bancarios ni le garantizaba su valor. ¿Lo ve? Incluso aunque pague religiosamente sus recibos: usted ha sido instigador de la burbuja inmobiliaria y de la consiguiente pompa financiera.

Además, si es usted una de las personas que tiene un trabajo estable, debe considerarse un privilegiado. Si es usted funcionario, realmente su caso es muy grave, una especie de bomba de destrucción masiva de las finanzas públicas. ¿No le avergüenza tener un salario fijo en estos tiempos? No me cuente que trabaja duramente ni que ganó su puesto con mucho esfuerzo y sacrificio. Tampoco me argumente que durante los años de bonanza su sueldo apenas ha crecido y que con la crisis se ha reducido de forma importante. Usted demuestra mucha insolidaridad cobrando todos los meses y teniendo un lugar al que ir a trabajar. Por eso su caso debe ser tratado con una dureza extraordinaria: la mayor parte de los recortes y de los sacrificios irán a su cuenta. Pero si usted es un trabajador del sector privado o un eventual, tampoco está fuera de esta acta de acusación. Seguro que exigió cobrar según el convenio, se empeñó en demandar una indemnización en caso de despido y es posible que acariciara la idea de jubilarse antes de que los huesos le crujieran en el andamio o en la cadena de producción. ¿No vio con claridad que sus derechos estaban claramente por encima de sus posibilidades?

Los excesos y pecados son verdaderamente imperdonables: los enfermos abarrotaban las salas de espera de los centros de salud y de los hospitales en una clara muestra de abuso del servicio; los mayores y discapacitados cobraban una ayuda de la ley de Dependencia cuando solo se trataba del lógico deterioro producido por la edad o por los genes; los inmigrantes podían acudir a la sanidad pública y sus hijos a los colegios y, en el colmo de los dislates, se enviaban recursos a algunos países del Tercer Mundo sin entender que, la caridad bien entendida, empieza por uno mismo.

Pero todo esto va a cambiar. ¿Lo entiende, no? ¿Comprende ahora el alcance de su culpabilidad? Usted merece mayor condena que Lehman Brothers. Ellos disfrutaban de aviones privados, de una flota de vehículos y de yates, pero no vivían por encima de sus posibilidades. Es más, las posibilidades se ajustaban a sus necesidades y los Gobiernos eran como plastilina en sus manos. Ellos eran hijos y nietos de banqueros mientras que usted, que no es nadie, ha hundido con sus pequeños derechos el sistema financiero. Sin embargo, si pensaba que sus crímenes habían pasado desapercibidos ya habrá comprobado su error. Algo me dice que usted comprende perfectamente la situación y, por eso, ahora va a empezar a pagar.

El País, 03/12/11

Habermas advierte de un “golpe de estado financiero”

Habermas advierte de un “golpe de estado financiero”

Habermas

En su nuevo libro titulado Zur Verfassung Europas (Sobre la Constitución Europea) Jürgen Habermas, el miembro más relevante de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, describe cómo la presión de la crisis y la histeria de los mercados han aplastado la democracia dentro de la Unión Europea. El poder ha dejado de pertenecer a los ciudadanos y se lo han apropiado instituciones como el Consejo Europeo, cuya legitimidad democrática es bastante cuestionable. Habermas sugiere básicamente que los tecnócratas han llevado a cabo, eficaz y silenciosamente, un golpe de estado financiero. Está ocurriendo algo inesperado: un retroceso democrático a ambas orillas del Atlántico.

“Sometime after 2008,” says Habermas over a glass of white wine after the debate, “I understood that the process of expansion, integration and democratization doesn’t automatically move forward of its own accord, that it’s reversible, that for the first time in the history of the EU, we are actually experiencing a dismantling of democracy. I didn’t think this was possible. We’ve reached a crossroads.”

Consulta la reseña completa en Spiegelonline: “Habermas, the Last European. A Philosopher’s Mission to Save the EU“, by Georg Diez.

En este otro enlace también puedes descargar el artículo.

Aula de Filosofía, 28/11/11

David Sirota: The "Shock Doctrine" Comes to Your Neighborhood Classroom

David Sirota: The "Shock Doctrine" Comes to Your Neighborhood Classroom
Corporate reformers use the fiscal crisis and campaign contributions to hype an unproven school agenda

"Let's hope the fiscal crisis doesn't get better too soon. It'll slow down reform." -- Tom Watkins, a consultant, summarizes the corporate education reform movement's current strategy to the Sunday New York Times.

The Shock Doctrine, as articulated by journalist Naomi Klein, describes the process by which corporate interests use catastrophes as instruments to maximize their profit. Sometimes the events they use are natural (earthquakes), sometimes they are human-created (the 9/11 attacks) and sometimes they are a bit of both (hurricanes made stronger by human-intensified global climate change). Regardless of the particular cataclysm, though, the Shock Doctrine suggests that in the aftermath of a calamity, there is always corporate method in the smoldering madness - a method based in Disaster Capitalism.

Though Klein's book provides much evidence of the Shock Doctrine, the Disaster Capitalists rarely come out and acknowledge their strategy. That's why Watkins' outburst of candor, buried in this front-page New York Times article yesterday, is so important: It shows that the recession and its corresponding shock to school budgets is being  used by corporations to maximize revenues, all under the gauzy banner of "reform."

Some background: The Times piece follows a recent Education Week report showing that as U.S. school systems are laying off teachers, letting schoolhouses crumble, and increasing class sizes, high-tech firms are hitting the public-subsidy jackpot thanks to corporate "reformers'" successful push for more "data-driven" standardized tests (more on that in a second) and more technology in the classrooms. Essentially, as the overall spending pie for public schools is shrinking, the piece of the pie for high-tech companies -- who make big campaign contributions to education policymakers -- is getting much bigger, while the piece of the pie for traditional education (teachers, school infrastructure, text books, etc.) is getting smaller.

La Generalitat bajará el sueldo de los funcionarios y estudia el copago

La Generalitat bajará el sueldo de los funcionarios y estudia el copago
Introducirá una tasa por receta farmacéutica dispensada en la sanidad pública para "evitar abusos", subirá las tasas universitarias, transporte público y recibo del agua.

Mientras el presidente electo, Mariano Rajoy, mantiene el mutismo sobre las partidas en las que aplicará recortes, el president de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, ha avanzado, apenas 48 horas después de las elecciones generales, la hoja de ruta que seguirá para mantener el límite del déficit del 1,3 % del PIB impuesto por la UE.

El ajuste en 2012 se producirá en dos frentes: por un lado por la vía del ahorro, con la reducción de salarios de los empleados públicos; por otro, por la vía de los ingresos, a través del incremento de determinadas tasas. Según cálculos de la Generalitat, con estas medidas se podrían ingresar unos 1.000 millones de euros adicionales.

Parapetándose en "la herencia" recibida, Mas ha señalado que  "nos tenemos que poner al día y esta labor significa purgar". Esa poda se traducirá en una nueva rebaja del sueldo de los empleados públicos —el president no ha querido dar cifrar argumentando que antes lo quería hablar con los sindicatos—, privatizaciones (venta de patrimonio público, oficinas, edificios y empresas que gestionan infraestructuras),y el incremento de tasas para cumplir con la reducción del déficit en el 2012. En 2010 ya se les bajó el sueldo a los funcionarios un 5%.

Mas ha asegurado que es partidario de revisar las "condiciones laborales" de los empleados públicos, minimizando los despidos, y limitándolos únicamente en aquellos organismos públicos que, tras la reorganización del organigrama hecha por el nuevo Govern, se han quedado prácticamente sin funciones.

Las subidas de precios se aplicarán sobre las tasas universitarias, el transporte público y el recibo del agua. Hay más: se está estudiando el incremento del precio de la gasolina, que no afectaría a transportistas y sector primario, e introducir una tasa ("ticket moderador", ha dicho Mas) por receta farmacéutica dispensada en la sanidad pública para "evitar abusos".

Mas ha insistido en que no se trata de una medida de copago, sino una barrera disuasoria para moderar el consumo de medicamentos que no sean estrictamente necesarios para los usuarios.

Sin paga extra

Mas ja justificado los "sacrificios" como necesarios y ha anunciado que los altos cargos renunciarán también a una paga extra entera, como se ha hecho con la paga extra de Navidad de este año. El recorte, ha concretado, supondrá "la reducción de entre el 20 y el 25%" del sueldo de los altos cargos en dos años.

Los planes contemplan que no se subirán los impuestos que dependen de la Generalitat, pero tampoco se suprimirán los incrementos en el IRPF introducidos por el anterior gobierno tripartito. Además, no se renunciará a aplicar el Impuesto del Patrimonio si el nuevo gobierno de Mariano Rajoy decide mantenerlo.

Si el año 2011, el primero con Mas al timón de la Generalitat, ha venido marcado por los recortes en el gasto debido al déficit de 8.400 millones de euros, en 2012 se iniciará una nueva fase de los planes del Govern para "purgar y sanear" las cuentas públicas catalanas.

En esta segunda etapa, ha admitido Mas, sería "peligroso" seguir recortando gasto de manera generalizada porque podrían cruzarse "las líneas rojas" de la calidad de algunos servicios del Estado del Bienestar; en ciertos ámbitos "ya se ha tocado hueso", ha dicho. 

Los funcionarios, en el punto de mira

Los empleados públicos de la Generalitat sufrieron en mayo de 2010 un recorte de sus sueldos tras eel primer paquete de ajustes que aprobó el Gobierno central.

Mas no ha dado detalles de las cantidades que los empleados públicos dejarán de cobrar y cómo afectará en sus nóminas, si en el salario base o bien con recortes en los distintos complementos.

El presidente ha asegurado que ante la crisis, hacen falta "esfuerzos, sacrificios y ajustes por parte de todos".

Si el nuevo Gobierno central de Mariano Rajoy aprueba una eventual reducción del salario de los trabajadores públicos, como hizo en 2010 Zapatero, en Cataluña no habrá un doble recorte. Se aplicará el decreto que se apruebe desde el Estado.

Zapatero aprobó el pasado año la primera rebaja de sueldo de los empleados públicos de la historia: se les bajó un 5% de promedio, afectando más a los que tenían más ingresos.

Público, 22/11/11

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Goldman Sachs

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Pierre Dardot et Christian Laval: La nouvelle raison du monde: Essai sur la société néolibérale

La nouvelle raison du monde: Essai sur la société néolibéralePierre Dardot et Christian Laval: La nouvelle raison du monde: Essai sur la société néolibérale
Collection : La Découverte Poche / Sciences humaines et sociales n°325
Parution : août 2010
Prix : 13 €
ISBN : 9782707165022
Nb de pages : 504

Il est devenu banal de dénoncer l’absurdité d’un marché omniscient, omnipotent et autorégulateur. Cet ouvrage montre cependant que ce chaos procède d’une rationalité dont l’action est souterraine, diffuse et globale. Cette rationalité, qui est la raison du capitalisme contemporain, est le néolibéralisme lui-même. Explorant sa genèse doctri-nale et les circonstances politiques et économiques de son déploiement, les auteurs lèvent de nombreux malentendus : le néolibéralisme n’est ni un retour au libéralisme classique ni la restauration d’un capitalisme « pur ». Commettre ce contresens, c’est ne pas comprendre ce qu’il y a précisément de nouveau dans le néolibéralisme : loin de voir dans le marché une donnée naturelle qui limiterait l’action de l’État, il se fixe pour objectif de construire le marché et de faire de l’entreprise le modèle du gouvernement des sujets.

Par des voies multiples, le néolibéralisme s’est imposé comme la nouvelle raison du monde, qui fait de la concurrence la norme universelle des conduites et ne laisse in-tacte aucune sphère de l’existence humaine. Cette logique érode jusqu’à la conception classique de la démocratie. Elle introduit des formes inédites d’assujettissement qui constituent, pour ceux qui la contestent, un défi politique et intellectuel inédit. Seule l’intelligence de cette rationalité permettra de lui opposer une véritable résistance et d’ouvrir un autre avenir.

Auteurs

Pierre Dardot, philosophe et enseignant, poursuit des recherches sur Marx et Hegel. Christian Laval est sociologue et a publié L’Homme économique. Essai sur les racines du néolibéralisme (Gallimard, « NRF essais », 2007). Tous deux sont les auteurs, avec El Mouhoub Mouhoud, de Sauver Marx ? Empire, multitude, travail immatériel (La Découverte, 2007). Depuis 2004, ils animent le groupe d’études et de recherche « Question Marx » qui entend contribuer au renouvellement de la pensée critique.

Table des matières

Remerciements
Introduction : Le néolibéralisme comme rationalité

Une idéologie du « laisser-faire » ? - Le piège de l’idéologie et le fétichisme de l’État La nature de la gouvernementalité - Problématiser la nouveauté du néolibéralisme
I / Des limites du gouvernement
1. Mécanique sociale et rationalité des intérêts

La science de l’économie politique - Le sujet de l’intérêt - Les tensions entre l’intérêt et la morale - Le système des intérêts - Le gouvernement limité par la « marche des choses » - Le gouvernement par la connaissance des lois de la nature
2. Progrès de l’histoire et uniformité de la nature humaine
Ce que veut dire « société civile » Société civile et histoire - La corruption du lien social - Les deux désirs chez Adam Smith - Les avatars ultérieurs du progressisme
3. Le gouvernement limité par les droits de l’individu
Rousseau, Locke et la voie « juridico-déductive » - La fondation des droits individuels : de la théologie à la tautologie - Des droits naturels coupés du Créateur - La propriété de soi comme fondement du droit de propriété - La propriété après Locke - La nature du « pouvoir suprême » - Les limites du gouvernement - Le « grand art du gouvernement »
4. Le gouvernement sous le contrôle de l’utilité
Critique du droit naturel comme principe de l’action publique - Le principe d’utilité, unique critère de l’action publique - Construire la spontanéité - La voie ouverte au réformisme social
5. Crise du libéralisme et naissance du néolibéralisme
Une idéologie trop étroite -L’inquiétude précoce de Tocqueville et de Mill - La défense du libre marché - Contre la superstition étatique - La naissance du concurrentialisme fin-de-siècle - Le « nouveau libéralisme » et le « progrès social » - La double action de l’État selon Karl Polanyi - Le néolibéralisme et les discordances du libéralisme
II / La refondation intellectuelle
6. Le colloque Walter Lippmann ou la réinvention du libéralisme
- Contre le naturalisme libéral - L’originalité du néolibéralisme - L’agenda du libéralisme réinventé - Néolibéralisme et révolution capitaliste - Le règne de la loi Un gouvernement des élites
7. L’ordolibéralisme entre « politique économique » et « politique de société »
L’« ordre » (Ordo) comme tâche politique - La légitimation de l’État par l’économie et son « supplément social » - L’ordre de concurrence et la « constitution économique » - Politique de « mise en ordre » et politique « régulatrice » - Le citoyen-consommateur et la « société de droit privé » - L’« économie sociale de marché » : les équivoques du « social » - La « politique de société » de l’ordolibéralisme - La petite entreprise comme remède à la prolétarisation - La « troisième voie »
8. L’homme entrepreneurial Critique de l’interventionnisme
Une nouvelle conception du marché - Le marché et la connaissance - L’entrepreneurialité comme mode du gouvernement de soi - Former le nouvel entrepreneur de masse - L’universalité de l’homme-entreprise
9. L’État fort gardien du droit privé
Ni laisser-faire… Ni « fins sociales » - L’« ordre spontané du marché » ou « catallaxie » - La « sphère garantie de liberté » et le droit des individus - Le « domaine légitime des activités gouvernementales » et la règle de l’État de droit - L’État fort plutôt que la démocratie
III / La nouvelle rationalité
10. Le grand tournant

Une nouvelle régulation par la concurrence - Idéologie (1) : le « capitalisme libre » - Idéologie (2) : l’« État-providence » et la démoralisation des individus - Discipline (1) : un nouveau système de disciplines - Discipline (2) : l’obligation de choisir - Discipline (3) : la gestion néolibérale de l’entreprise - Rationalité (1) : la pratique des experts et des administrateurs -Rationalité (2) : la « troisième voie » de la gauche néolibérale
11. Les origines ordolibérales de la construction européenne
Archéologie des principes du Traité constitutionnel européen - L’hégémonie de l’ordolibéralisme en RFA - La construction européenne sous influence - Vers la mise en concurrence des législations ?
12. Le gouvernement entrepreneurial
De la « gouvernance d’entreprise » à la « gouvernance d’État » - Gouvernance mondiale sans gouvernement mondial - Le modèle de l’entreprise - L’hypothèse de l’acteur égoïste et rationnel - Le Public Choice et la nouvelle gestion publique - La concurrence au cœur de l’action publique - Une politique de gauche ? - Une technologie de contrôle - Managérialisme et démocratie politique
13. La fabrique du sujet néolibéral
Le sujet pluriel et la séparation des sphères - La modélisation de la société par l’entreprise - La « culture d’entreprise » et la nouvelle subjectivité - L’entreprise de soi comme ethos de l’autovalorisation - Les « ascèses de la performance » et leurs techniques - Le « management de l’âme » et le management de l’entreprise - Le risque : une dimension d’existence et un style de vie imposé - « Accountability » - Le nouveau dispositif « performance/jouissance » - De l’efficacité à la performance - Les cliniques du néosujet - La souffrance au travail et l’autonomie contrariée - L’érosion de la personnalité - La démoralisation - La dépression généralisée - La désymbolisation - La « perversion ordinaire » - La jouissance de soi du néosujet - Le gouvernement du sujet néolibéral
Conclusion : L’épuisement de la démocratie libérale
Une rationalité a-démocratique - Un dispositif de nature stratégique - Inventer une autre gouvernementalité - Les « contre-conduites » comme pratiques de subjectivation
Index des noms
Index des concepts.

Sur le net

« Il faut saluer la publication de cet ouvrage de poche, initialement paru en 2009 dans la collection « Cahiers libres » de la Découverte. Objet de nombreux commentaires, ce livre érudit éclaire le néolibéralisme qui constituerait la rationalité du capitalisme contemporain et qui, loin de signifier le retour à un capitalisme classique ou « pur », s’appuie sur l’action de l’Etat pour créer un marché et faire de l’entreprise le modèle du gouvernement des sujets. [...] Souhaitons que la réédition de cet ouvrage permettra à ceux qui ne l’ont pas encore lu de s’y plonger. En effet, cette somme synthétise et complète utilement les nombreux travaux parus ces dernières années sur le néo-libéralisme, contribuant fort opportunément à en éclairer son histoire, ses caractéristiques et sa « logique ». »
Liens Socio

Presse

« La crise économique semble marquer une rupture idéologique: à droite comme à gauche, on sent que le vent est en train de tourner. Un cycle historique serait sur le point de se clore, celui du triomphe libéral. Le champ des possibles paraît s'ouvrir. Mais pour aller où ? Les uns semblent penser que la parenthèse "ultralibérale' se referme et que le modèle économique et sociale des "trente glorieuses" peut être réactivé; d'autres jugent qu'un nouveau type de société est à inventer, qui révolutionnerait notre relation au travail et à la nature; d'autres encore, comme le président Sarkozy, déclare que le "laisser-faire", c'est "fini", et qu'il faut refonder le capitalisme. L'État serait même de retour. Pour comprendre ces débats, le livre de Christian Laval et Pierre Dardot sur la "société néolibérale" offre des clés d'analyse. Cette somme de recherches relève de l'histoire des idées, de la philosophie et de la sociologie. »
LE MONDE

« La Nouvelle Raison du Monde est tout à la fois un livre théorique, une analyse économique et un récit historique. C'est ce qui fait son intérêt et c'est aussi ce qui le rend accessible. Ses auteurs s'efforcent de replacer le néolibéralisme dans son contexte et d'en retracer l'histoire à partir des années 1930 et du fameux colloque Walter Lippmann, de 1938, véritable acte fondateur de la nouvelle théorie. Le grand mérite de Dardot et Laval est d'abord de restituer leur rigueur aux mots. Non, "néolibéralisme" et "ultralibéralisme" ne sont pas interchangeables. L'un n'est pas la nouvelle mouture de l'autre. La différence n'est pas seulement sémantique. Et son intérêt ne relève pas seulement d'une casuistique réservée aux spécialistes. Elle a des conséquences politiques importantes. Le néolibéralisme, qui imprègne toute la construction européenne, est bien plus une doctrine politique. Il n'est pas un héritage lointain de la physiocratie chère à Quesnay ou au "laissez faire la nature" préconisé dès le début du XVIII° siècle par Boisguilbert dans sa fameuse Dissertation. Il n'est pas non plus assimilable au monétarisme de Milton Friedman ni au libéralisme des tristement célèbres "Chicago Boys" qui s'étaient mis au service du dictateur Pinochet. La nouvelle théorie se construit au contraire dans la critique du naturalisme libéral. Tout l'ouvrage dont il est question ici s'emploie à dissiper cette équivoque. De la confusion des concepts et des mots, Dardot et Laval soulignent les conséquences. [...] Dardot et Laval analysent aussi l'influence du néolibéralisme dans les modes de gestion politiques. C'est l'avènement de la fameuse notion de "gouvernance". Peu à peu, les méthodes de "management" du privé envahissent la sphère publique. [...] Dardot et Laval nous montrent avec beaucoup d'efficacité en quoi le néolibéralisme, "nouvelle raison du monde", ne s'arrête pas à l'économie, mais subordonne intégralement notre vision de la politique. »
POLITIS

« Un ouvrage qui fera date parmi les essais consacrés à la société néolibérale. »
MARIANNE

« Un livre qui tombe à pic face à la crise que nous traversons. loin du capitalisme d'antan, expliquent les auteurs, le néolibéralisme ne perçoit plus le marché comme une donnée naturelle, mais comme un objectif à construire afin que l'entreprise serve de modèle au gouvernement politique. C'est l'absorption finale du politique dans l'économique, l'abandon de la recherche du bien commun. Cette transformation, et la crise qu'elle a entraînée, sont présentées par Laval et Dardot comme constituant la rationalité du monde globalisé. Loin de se contenter du politique et même de l'économique, le néolibéralisme élève la concurrence au rang de norme universelle et absolue. Aucune sphère n'y échappe, créant ainsi de nouvelles formes d'assujettissement, achevant de réduire chacun de nous à l'état d'homo economicus. Un essai stimulant et vif, incitant à secouer certaines habitudes de pensée. »
LE SPECTACLE DU MONDE

« Et parce que la crise, c'est peut-être aussi l'occasion de rigoler, il est bon de se pencher sur des essais consistants et de se poser quelques questions. Avec La nouvelle raison du monde, Pierre Dardot et Christian Laval, tous les deux enseignants et chercheurs, décryptent les récentes évolutions du monde économique. En passant en revue aussi bien les courants politiques néolibéraux que les gouvernements qui les ont mis en oeuvre, ils permettent de prendre la mesure des changements à l'oeuvre. Une oeuvre salutaire en ces temps troubles. »
H FOR MEN

« Fruit d'un travail de longue haleine sur le libéralisme et le néolibéralisme, le livre de Pierre Dardot et Christian Laval, prend du relief avec la crise financière mondiale. »
LE TEMPS

« D'une grande érudition, ce livre est une invitation pressante à pousser la critique théorique et sociale de l'ordre actuel au-delà des analyses les plus courantes. »
LE MONDE DIPLOMATIQUE

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