Neoliberalismo

Eduardo Ibarra Colado: Utopía, ambigüedad, porvenir. Dialogando sobre los futuros de la universidad

Como estudioso de temas universitarios, debo mantenerme al tanto de lo que se produce y publica sobre los problemas de la universidad y sus temas recurrentes: la cobertura universitaria, el financiamiento, la normatividad, el gobierno de las instituciones, la carrera académica, el sindicalismo, las relaciones laborales y la gestión universitaria. También debo considerar los aportes realizados por colegas que abordan las nuevas agendas de investigación, que incluyen los procesos de evaluación y acreditación y sus efectos; la llamada “educación por competencias”; la universidad abierta, a distancia o digital; la internacionalización, la comercialización y los rankings universitarios; y la transparencia, la rendición de cuentas y el derecho a la información. Finalmente, hay otro conjunto de textos, acaso los más significativos, que llaman inmediatamente mi atención, porque discuten los problemas que agobian a la universidad. En este caso puedo mencionar a título indicativo asuntos como el de los rechazados; la reducción del financiamiento público a la educación, la ciencia y la cultura; las practicas académicas indebidas, incluidas el plagio, el hostigamiento y la corrupción; la privatización del conocimiento y la aparición de las “hipotecas del saber”; el envejecimiento académico muy vinculado al “desretiro” y la “desjubilación”; y los problemas de raza, género y etnicidad.

Todos estos asuntos, sin duda relevantes, cobran sentido sólo cuando los relacionamos con reflexiones de mayor orden, por ejemplo, las que discuten las finalidades sustantivas de la universidad o aquellas que atañen a sus futuros considerando los desafíos de su presente. Las contribuciones que se ubican en este nivel se traducen en meta-textos ya que funcionan como el indispensable marco de referencia desde el que es posible reflexionar y dar sentido a los problemas más específicos de la universidad. La fábrica del porvenir: el ambiguo futuro de la universidad, libro recientemente publicado por la Universidad Iberoamericana, se encuentra en esta categoría, pues se ocupa claramente por reflexionar los temas de fondo y, sobre tal base, por interpretar y dar sentido a algunos de los problemas que mencionaba al principio.

Quisiera compartir con ustedes algunos atisbos de diálogo sobre lo que me ha provocado la lectura del libro, advirtiendo que estos apuntes son tan sólo insinuaciones de una obra vasta que es indispensable leer. Considerada en su conjunto, la obra tiene como su trasfondo los futuros de la universidad; ella se suma a un caudal de libros que asumen esta misma tarea1, aunque lo hace desde lugares distintos, con lo que efectivamente suma, añade y enriquece una reflexión vital para esclarecer dónde estamos y hacia dónde vamos. Se trata de un libro que analiza una época de rupturas para mostrar el extravío de una sociedad que no sabe hacia dónde se dirige. El futuro se hace presente porque el presente se nos escapa de las manos. La obra comporta por ello una vocación hacia la búsqueda, moviéndose ambivalente entre el pesimismo que emerge de un presente que parece no tener salida y el optimismo de ciertos futuros que prometen redimirnos. Por ello la obra parece por momentos cruda, dura, hiriente, y por momentos optimista, alegre, llena de esperanza.

El libro está cruzado por un conjunto de problemas abiertos a la reflexión. Se trata de un texto que invita a debatir. Se puede estar de acuerdo o no con sus autores, esto no es lo importante. Lo realmente relevante es que la obra cumple su función como espacio de diálogo y conversación, pues alienta a su contraparte, al lector, a asumir un papel activo al tener que lidiar con los argumentos y las dudas e inquietudes que va dejando la lectura a su paso. Al final, este lector confrontado tendrá que cuestionarse, desde tales ideas, el mundo en el que vive y se desenvuelve como persona y como universitario, y reflexionar sobre sus futuros.

Soledad Gallego-Díaz: Ellos no tienen miedo

Soledad Gallego-Díaz: Ellos no tienen miedo

Todos estamos muertos de miedo, los ciudadanos y los políticos, los gobiernos en pleno, aterrorizados, ante el temor que nos agobia cada día de que el sistema financiero pueda naufragar. Hay que aceptar sacrificios, recortes y despidos, los políticos deben someterse a una brutal pérdida de credibilidad ante los ciudadanos, todo ello porque nos amenaza la peor de las catástrofes.

Curiosamente, los únicos que no parecen tener miedo son, precisamente, los responsables y gestores de ese sistema, los banqueros, los ejecutivos de las grandes compañías financieras que dan la impresión de estar mucho más tranquilos que nosotros. Quizás lo menos importante sea lo más visible: hagan lo que hagan, no van a la cárcel. El caso más ejemplar es el de Angelo Mozilo, responsable de la empresa Countrywide Financial, especialista en hipotecas basura y "paquetes tóxicos", al que la reguladora de la Bolsa norteamericana anunció, orgullosamente que imponía una multa de 67,5 millones de dólares. Pagó sin rechistar: se calcula que Mozilo ganó unos 600 millones de dólares en su estupendo cargo.

Lo importante, la razón por la que no están asustados ni nerviosos es porque, poco a poco, han vuelto a imponer sus criterios. Ojo, nos dicen, casi todo lo que proponen los críticos, los indignados y sus asociados, todo eso de subir impuestos a los ricos, acentuar la regulación de los mercados, vigilancia estricta y transparencia, puede tener resultados contraproducentes. Mucho cuidado, nos dicen, porque así no se podrá reactivar los mercados de trabajo, ni el crédito, ni podremos salir de la crisis. La culpa de la crisis no la tenemos nosotros, sino los gobiernos que han gastado irresponsablemente. Y tengan en cuenta que son irresponsables no solo cuando gastan sin motivo, como podrían pensar, sino también cuando dedican demasiado dinero a la educación, a la sanidad, a los transportes, a las pensiones o a los minusválidos. Eso es lo que nos ha llevado a la ruina. ¿Por qué van a estar ellos asustados, si la culpa es nuestra?

Pues no. La crisis no la han provocado las locas exigencias de los ciudadanos, sino los ininteligibles paquetes financieros, las hipotecas tóxicas y las operaciones de alta ingeniería. Ellos. Como explicaba en este periódico Xavier Vidal-Folch, el capital de la banca (al que la UE va a destinar tanto dinero) no se ha erosionado fundamentalmente por culpa de la bajada de valor de la deuda soberana, sino por el tumor que han supuesto esos activos tóxicos, de los que ahora, de repente, nos hemos olvidado todos.

Ha habido dinero a espuertas para acallar las dudas. ¿Cuánto habrán gastado en estos últimos años los grupos de presión que trabajan en el congreso norteamericano para defender sus intereses? Abunda el dinero para esas cosas. Claro que no es justo reprocharles falta de honestidad a los lobbies, sino a los congresistas que se animan a hacerles caso y a los políticos que no son capaces de hacerles frente.

Nos engañan como a bobos. La revista polaca Res Publica Nowa explicaba el otro día, a propósito de sus propias elecciones, algo que se puede aplicar a todos nosotros: "Buscamos alguien que tome la responsabilidad, que lleve adelante decisiones en nuestro nombre, que ofrezca una visión, restablezca la confianza en el Estado, nos haga sentirnos libres de las obligaciones de la ciudadanía en los próximos años". Exactamente, eso es a lo único a lo que deberíamos tener miedo. No al fracaso del sistema financiero, a su permanente amenaza, que tan poco les inquieta ellos, sino a que terminemos pidiendo a alguien que nos libere de nuestras obligaciones como ciudadanos. Hay que sacudirse el miedo, y estar seguros de que, pese al clima de incertidumbre con que nos despiertan cada día, es posible recuperar la fe en el futuro.

El País, 30/10/11

Marcos Roitman Rosenmann: Movilizaciones globales

Marcos Roitman Rosenmann: Movilizaciones globales

Las grandes manifestaciones que se han desarrollado en más de 80 países y casi mil ciudades del planeta, constatan el malestar general de cientos de miles de personas, anónimas la mayoría, que por primera vez, en algunos casos, salieron a la calle a mostrar su rechazo al poder de la banca, el capital financiero y las trasnacionales. Sin duda han existido otros motivos, pero en líneas generales ese ha sido el punto de unión que las identifica.

La actual crisis se expresa por el poder desmedido acumulado por los centros de decisión financiera. Poder que es proporcional a la pérdida de autonomía de la política. La balanza desde hace muchos años se ha desequilibrado en favor de los mercados. Las propuestas del G-20, lanzadas el mismo 15 de octubre, de seguir desregulando, se convierten en más de lo mismo. En otras palabras, apagar el fuego con gasolina. Los banqueros son perseverantes, y mientras queden leyes reguladoras seguirán buscando su derogación, en pro de legitimar inversiones especulativas de riesgo sin considerar las repercusiones sociales ni políticas, aunque ello suponga un suicidio en el medio plazo. La avaricia es el sino del capitalismo y no su excepción. Quienes hoy deciden no están dispuestos a retroceder ni un milímetro. Y la clase política prisionera de los mercados, tampoco reacciona. En este contexto, el panorama se vuelve gris y la atmósfera espesa. No hay quien tenga voluntad de poner el cascabel al gato o lo que es lo mismo meter en vereda a los especuladores, banqueros, empresarios y políticos corruptos. La política con mayúsculas, se bate en retirada. Postrados ante los amos de las finanzas, quienes practican la política chatarra prefieren arrodillarse y bajar la cabeza, convirtiendo el proceso de toma de decisiones en un complemento desde el cual garantizar el itinerario diseñado por las grandes corporaciones y sus magnates a fin de agrandar la brecha entre ricos y pobres. El costo es tremendo, no sólo se degrada la política al tiempo se produce una oligarquización del poder. Cómplices, sicarios, comparsas, títeres o meretrices, aplíquese el adjetivo que mejor convenga, la clase política se ha transformado en el problema y no en la solución. Descrédito, mediocridad, inoperancia, arrogancia, egos desmesurados, son algunos de los nuevos rasgos distintivos de las elites del capitalismo global.

Sin duda, cuando en Madrid, este 15 de octubre, medio millón de personas gritaban al unísono "¡que no, que no, que no nos representan!", estaban señalando su desafección a la clase política de arriba, tanto de derecha como de la llamada izquierda parlamentaria e institucional. Esta frase se coreó hasta la saciedad en todas las ciudades de España donde el movimiento 15-M convocó a la ciudadanía con el fin de rechazar las políticas económicas y la falta de consonancia entre las demandas sociales y las decisiones a contrapelo de los gobiernos. Esta demostración de fuerza y unidad hace abrigar esperanzas, pero señala sus límites. Resultaba curioso ver como esta consigna era voceada por todos los presentes, entre los cuales se hallaban militantes del PSOE, Izquierda Unida, progresistas, anticapitalistas, ecologistas e inclusive alguno que otro votante de la derecha.

Al concluir la manifestación el grueso de los asistentes abandonaba la plaza y volvía a sus hogares teniendo claro que en las elecciones legislativas del 20 de noviembre votará a su opción de siempre, se llame PSOE, UPyD o IU. Dos partidos y una coalición que han tenido representación parlamentaria en la actual legislatura, y salvo IU, en ocasiones contadas, las otras formaciones han seguido, a pies juntillas, los designios del FMI, el BM y las directrices del Banco Central Europeo.

¿Por qué entonces decidían gritar "¡que no, que no, que no nos representan!"? ¿Hacia dónde apuntaba el blanco de sus críticas? Si la respuesta es un rechazo a los partidos, la corrupción y un sistema de representación bipartidista distorsionado, es un comportamiento esquizofrénico. No tiene sentido votar al PSOE y avalar la consigna, y no lo duden, había muchos votantes del PSOE en la manifestación y ninguno de ellos cambiará su intención de voto.

TNI: The EU Crisis Pocket Guide

The EU Crisis Pocket GuideTNI: The EU Crisis Pocket Guide

A useful pocket guide on how a crisis made in Wall Street was made worse by EU policies, how it has enriched the 1% to the detriment of the 99%, and outlining some possible solutions that prioritise people and the environment above corporate profits.

Pocket guide: 12 page (PDF, 403KB)
Pocket guide: 7 page (PDF, 373KB)
Pocket guide: 8 page (PDF, 399KB)

Contents

  • How a private debt crisis was turned into a public debt crisis and an excuse for austerity
  • The way the rich and bankers benefited while the vast majority lost out
  • The devastating social consequences of austerity
  • The European Union's response to the crisis: more austerity, more privatisation, less democracy
  • Ten alternatives put forward by civil society groups to put people and the environment before corporate greed
  • Resources for further information

Sources for the guide

Thanks to Susan George, Myriam van der Stichele, Andy Storey for comments and Ricardo Santos for the design.

Transnational Institute, 28/10/11

Eddy Khaldi et Muriel Fitoussi: La République contre son École

La République contre son ÉcoleEddy Khaldi et Muriel Fitoussi: La République contre son École
Après "Main bassse sur l'école publique" , Eddy Khaldi et Muriel Fitoussi livrent un nouvel essai sur l'école et la laïcité (en librairie à partir du 14 novembre)

Certains, après la sortie de « Main basse sur l’école publique »,  (1) n’ont pas voulu croire, au moins dans un premier temps, dans la radicalité des postulats et parti-pris idéologiques qui avaient présidé, comme nous le dénoncions alors, aux mesures initiées par Xavier Darcos. Puis la « fusée des réformes » a décollé, et les yeux de nombreux citoyens, au-delà même de la communauté éducative, ont décillé. Les atteintes graves au service public d’éducation se sont succédées à un rythme infernal, de la suppression annoncée de la carte scolaire à une survie problématique des IUFM et des maternelles, de la confirmation, pour les communes, d’une obligation de chèque-éducation au bénéfice des établissements privés, au plan banlieue encourageant la création de nouvelles écoles privées catholiques, en passant, bien sûr, par des suppressions de postes d’enseignants (dont les RASED) planifiées sur au moins deux années, par dizaine de milliers, entraînant, ici, des suppressions de classes et même d’écoles, là, l’explosion des effectifs par classes, pour le public.

Une vigilance démocratique s’est fait jour au fil de l’automne 2008, authentique réveil citoyen, soucieux de voir survivre l’idéal républicain d’une école publique, gratuite et laïque. Des parents d’élèves s’inquiètent ainsi de ce qui apparaît a minima, comme un désinvestissement des pouvoirs publics, de sa mission éducative, pourtant inscrite dans la Constitution. Certains s’interrogent avec acuité : « Aujourd’hui, nous pouvons légitimement nous poser la question: l’Etat a-t-il toujours les mêmes ambitions en ce qui concerne l’instruction de ses citoyens et l’intérêt commun de la société portés par un service public d’éducation de qualité soutenu par une volonté politique forte? »

Réveil significatif d’une prise de conscience nouvelle et qui se généralise, du fait que les coups portés à l’institution-Ecole font partie d’un plan d’ensemble dont la perspective et les fins non seulement, ne sont pas portées au débat public, mais sont tout bonnement occultés. Prise de conscience d’autant plus inquiète, que, comme nous l’avons déjà pointé du doigt, plus personne aujourd’hui, ne pose plus sur la table, une question public-privé prétendument dépassée.

A l’heure d’une rigueur inégalée, qui pour reprendre l’expression d’observateurs, s’est aujourd’hui « attaqué à l’os » du service public d’éducation, jamais dans le même temps, l’Etat n’avait autant organisé la concurrence de son propre service public.

Certes, la République n’est plus aussi directement exposée qu’elle a pu l’être en diverses occasions de son histoire, de ses débuts, à l’obscure parenthèse de Vichy. Cependant, en changeant ainsi radicalement la conception de son école, en son organisation, en ses finalités et ses missions, c’est l'âme même de cette « République sociale », rétablie après-guerre, qui est altérée par le détournement actuel des principes d’égalité, de laïcité et de liberté de conscience. « On n’enseigne pas la liberté, et en premier lieu la liberté de conscience, quand l’enseignement repose sur un dogme prétendant détenir à lui seul la vérité absolue. Et on n’enseigne pas l’égalité quand c’est l’argent qui fait la différence de l’accueil au service des élites et des gens fortunés. »

Alors qu’une forme d’omerta entoure la question scolaire Public-privé, ce livre a ainsi, vocation à faire vivre le débat démocratique, en opposant à la mort programmée de l’école publique et laïque, une contre-offensive citoyenne et républicaine.


La République contre son école, Eddy KHALDI, Muriel FITOUSSI, Demopolis, 14 novembre 2011.

(1) Le Monde,27 septembre 2011, article de Maryline Baumard : « Dans Main basse sur l'école publique, un livre à succès sorti à la rentrée 2008, Eddy Khaldi et Muriel Fitoussi montraient que l'école privée était instrumentalisée pour concurrencer et démanteler le service public »

Sauvons l'École Publique, 27/10/11

Eric Martin et Maxime Ouellet: Université inc.: Des mythes sur la hausse des frais de scolarité et l’économie du savoir

Université inc.Eric Martin et Maxime Ouellet: Université inc.: Des mythes sur la hausse des frais de scolarité et l’économie du savoir
Suivi de contributions de Guy Rocher, Lise Payette, Omar Aktouf, Victor-Lévy Beaulieu
Lux Éditeur
ISBN : 978-2-89596-126-0
156 pages
Parution en Amérique du Nord: 20 octobre 2011
14.95 $

Pour l’élite politique, les affairistes et les bureaucrates, le dossier est clos : pour que nos universités soient concurrentielles sur le marché mondial du savoir, il est impératif d’augmenter les frais de scolarité. Une telle hausse les sauvera de la faillite, garantira un enseignement de qualité et, ô miracle, ne limitera pas l’accès à l’éducation.

Université inc. démontre à quel point ce discours repose sur des chiffres tronqués et des arguments biaisés. Ce qu'il fait passer pour un plan de sauvetage de l'institution correspond en fait à un changement profond – et dramatique – dans son mode de financement. Plus encore : la conception de la culture et de l’enseignement qu'il trahit, on le réalise très vite, relève de la vulgarité bien comprise. Nous assistons en somme au pur et simple détournement de l’université vers des fins mercantiles.

Eric Martin est doctorant en science politique à l’Université d’Ottawa et chercheur à l’Institut de recherche et d’informations socio-économiques (IRIS). Maxime Ouellet détient un doctorat en études politiques de l’Université d’Ottawa. Il est actuellement professeur au Collège Lionel Groulx.

Revue de presse

Économie du savoir - L'université n'est pas une entreprise

Lors d'un «rendez-vous du savoir» tenu début octobre, le recteur de l'Université de Montréal, Guy Breton, appelait à intensifier la collaboration entre l'enseignement supérieur et les milieux d'affaires: «Les cerveaux [doivent] correspondre aux besoins des entreprises», expliquait-il. Le nouveau scientifique en chef du Québec, Rémi Quirion, faisait sa première apparition publique devant la Chambre de commerce de Montréal pour parler de la «création de nouveaux partenariats [de recherche] entre les secteurs public et privé» qui auraient des «retombées économiques» positives.

Dans une telle perspective, l'enseignement et la recherche devraient répondre immédiatement aux besoins des marchés, tant en ce qui concerne la «formation de main-d'oeuvre» que la production de recherche commercialisable. Si ce projet sert les intérêts de l'entreprise, il signifie en revanche la remise en question de la nature et des finalités du système d'éducation québécois, c'est-à-dire la privatisation de l'institution, de son financement et de sa mission.

Marchandisation du savoir

Les mêmes recteurs et gens d'affaires affirment qu'il faut augmenter les droits de scolarité sous prétexte que l'université serait «sous-financée». Or, le calcul du prétendu «sous-financement» ne tient pas compte des budgets de recherche «externes», qui ont doublé au cours des 10 dernières années au Canada. L'université de l'enseignement crie famine; mais l'université de la recherche qui répond aux besoins «d'innovation» commercialisable des entreprises est de plus en plus financée. De fait, en 2000, les universités effectuaient 28 % de la R&D au Canada. En 2008, elles en réalisaient 38 %, recevant pour cela des sommes dépassant 11 milliards de dollars. L'objectif est de recopier ce modèle au Québec, c'est-à-dire faire exécuter une part croissante de la R&D au sein des universités.

Ce phénomène s'explique par le fait que depuis les années 1990, les entreprises externalisent leur fonction de recherche et développement (R&D) vers les universités. Ce processus de sous-traitance s'inscrit dans le contexte de la mise en place d'une «économie du savoir» qui repose sur la logique spéculative du capitalisme financiarisé. Comme les entreprises doivent répondre aux critères du rendement à court terme imposé par la sphère boursière, elles sont incitées à réduire leurs investissements les plus risqués, notamment leurs dépenses en R&D.

Les études effectuées tant aux États-Unis qu'au Canada ont démontré que ces «partenariats», très profitables pour les entreprises, s'avèrent très coûteux pour les fonds publics et pour les universités, en ce que ces dernières tirent très peu de revenus de ce type de recherche, et qu'elles doivent en plus assumer les nombreux coûts de gestion associés à ces activités commerciales (frais judiciaires, gestion de brevet, recherche de subventions, etc.). Dans la mesure où moins de 1 % du revenu des universités provient de la commercialisation de la recherche, autant dire qu'on socialise les pertes et qu'on privatise les profits.

La «financiarisation» de l'éducation ne se limite pas à la production de brevets, mais comprend également les étudiants qui devront subir une augmentation marquée des droits de scolarité. Les revenus que les universités tireront de cette hausse n'iront vraisemblablement pas à améliorer la qualité de l'enseignement, mais serviront plutôt à financer la reconversion commerciale de l'institution. La hausse des droits de scolarité et l'augmentation de l'endettement qui lui est inhérent se légitiment à partir de l'idéologie voulant que l'éducation consiste en un «investissement en capital humain». Or, cette conception marchande de l'éducation risque de mener, selon le magazine The Economist, à l'éclatement d'une nouvelle bulle spéculative, celle de l'éducation supérieure, en raison de l'augmentation massive d'étudiants qui ne sont pas en mesure de rembourser leurs dettes.

Détournement commercial

Le président de l'Association des universités et collèges du Canada (AUCC) disait récemment que «la recherche universitaire couronnée de succès transforme le savoir en produits et services dont l'économie mondiale a besoin». Cette redéfinition du rôle de l'université la réduit à n'être qu'une usine à diplômes et à brevets. Or, comme le rappelle le philosophe français Plinio Prado, le «principe d'université est le principe qui [la fonde] comme lieu de l'exercice inconditionnel, libre et public de la pensée».

En cultivant l'autonomie à l'encontre des pouvoirs, l'université doit maintenir une distance critique avec le monde, celle-là même qui devrait lui permettre d'éduquer au jugement, de transmettre la culture et de réfléchir sur le sens de notre présence dans le monde. En des temps de crise économique, écologique, culturelle et sociale, nous aurions plus que jamais besoin d'un lieu dédié à une telle réflexion. Mais il faudra pour cela résister à la nouvelle «université inc.» promue par les milieux d'affaires et les recteurs.

Manuel Castells: Movimiento y política

Manuel Castells: Movimiento y política
Las formas de transformación política sólo son eficaces situándose fuera del sistema político para obligarlo a cambiar

El 15 de octubre del 2011 marcó un hito en la emergencia de los movimientos sociales en la era internet. Cientos de miles de personas se manifestaron en más de mil ciudades de 82 países respondiendo a una convocatoria inicialmente sugerida por un grupo de Facebook llamado Propuestas Post-15M y asumida por Democracia-Real-Ya-Internacional y Takethesquare. La iniciativa se perfiló en una reunión de redes de activistas en Barcelona a inicios de septiembre convocando la manifestación global del 15-0 bajo el lema #unitedforglobalchange. Los manifestantes criticaban al capitalismo financiero causante de la crisis y a gobiernos percibidos como estando a su servicio. No hubo líderes ni comité de dirección. Sólo asambleas y redes locales conectadas en redes globales.

Paralelamnte surgió otra iniciativa en julio de la revista Adbusters, radicada en Vancouver y especializada en la crítica de la publicidad. Difundió en internet la imagen de una bailarina danzando sobre el toro de Wall Street con una frase: "Nuestra única demanda: ocupa Wall Street. El 17 de septiembre ven con tu tienda". Esa fecha es el día de la Constitución de EE.UU. y la demanda era separar dinero y política. A partir de ahí grupos diversos empezaron a preparar la ocupación. Y simultáneamente indignados en todo el mundo decidieron por su cuenta asediar los centros financieros de sus países.

Tras las revoluciones árabes, las revueltas en Grecia, los indignados en España y Europa, la masiva movilización contra el Gobierno en Israel y la rápida difusión de ocupaciones y manifestaciones, con apoyo de los sindicatos en cientos de ciudades de EE.UU., la convergencia de las protestas el 15-0 señaló el carácter global del movimiento. Pero cada cual incluye sus propias reivindicaciones y proclamas. En Barcelona una asamblea propuso pasar "de la indignación a la acción" con el lema "Nuestras vidas o sus beneficios". En Madrid y otros lugares fueron consignas distintas. Y la web de los acampados de Nueva York hizo explicita la conexión entre movimientos: "De Tahrir Square a Times Square".

Y es que no hace falta liderazgo porque cualquier iniciativa se difunde viralmente por internet, sumándose a ella quienes están de acuerdo y añadiendo de su propia cosecha. Si hubiese un comité global de dirección sólo pequeños grupos de activistas se darían por aludidos. Si hoy se puede hablar del nacimiento de un nuevo movimiento social de alcance global es porque carece de liderazgo o ideología unificada y por disponer de internet como plataforma flexible de difusión de iniciativas, debate de ideas y coordinación de acciones.

Este movimiento en continua metamorfosis no puede ser encasillado política o ideológicamente. La inmensa mayoría son gente de todas edades y opiniones que se indignan por diversos motivos y coinciden en que no tienen confianza en los actuales canales de representación política. De ahí que intelectuales y dirigentes políticos vaticinan día tras día su disgregación mientras sigue subiendo como la espuma. O bien, tras reconocer su fuerza a regañadientes, acaban desdeñándolo por no tener resultados concretos, por no organizarse en un proyecto político. Tales actitudes revelan un desconocimiento de la práctica de los movimientos sociales en la historia. Los movimientos sociales tienen efectos políticos, frecuentemente fundamentales, pero no son políticos en el sentido tradicional del término, no se refieren a la ocupación del Estado. Los movimientos cambian la mentalidad de las personas y, por tanto, los valores de la sociedad, son fuente de creación y cambio social. Los partidos políticos trabajan sobre lo que ocurre en la sociedad para gestionar las instituciones que rigen la vida social. Cuando las instituciones pueden escabullirse del control ciudadano, parece que el poder es de los partidos y todo depende de resultados electorales. Pero cuando surge una distancia creciente entre representantes y representados, cuando el modelo económico, ecológico, de protección social o de modo de vida entra en crisis o es cuestionado, entonces los movimientos sociales son la fuente de renovación de la sociedad, el único antídoto contra la esclerosis de una política sometida a las fuerzas irracionales del mercado y a las racionales de la codicia.

Sin embargo, dícese, toda esa energía social tiene que canalizarse en opciones políticas. No siempre. Hay distintos ritmos del paso de lo social a lo político: lentos en periodos de estabilización, acelerados en momentos de crisis en donde se busca una nueva política. Por eso las crisis conducen a veces a opciones demagógicas y líderes populistas, paladines de la xenofobia y aventureros de la violencia. Pero también surgen voces y prácticas de profundización de la democracia que van cambiando las reglas del juego. Algunos partidos aprenden la lección y se apuntan al cambio para sobrevivir. Otros se atrincheran y descalifican. En ciertos casos se desintegran y a la clase política existente la echan a gorrazos, mientras su espacio empieza a ser ocupado por nuevos actores políticos impensables hasta entonces (ecologistas, piratas, alianzas electorales en torno a principios democráticos (control de los bancos, reforma de elecciones) o en defensa del respeto de derechos sociales (salud, educación, vivienda) ) en contraste con los partidos que aparentan defender intereses generales pero que en realidad defienden los del partido. Las formas de transformación política son variopintas y contextuales. Requieren movilización y tiempo. Y sólo son eficaces situándose fuera del sistema político para obligarlo a cambiar: vaciándolo de votos mientras no haya opciones válidas, imponiendo fórmulas de control de la gestión con desobediencia civil a políticas contrarias a los programas votados, defendiendo el control del ciudadano sobre el uso específico de sus impuestos, etcétera.

La única opción no es votar por uno u otro. Puede ser también elaborar e imponer reformas políticas que aseguren la participación ciudadana en decisiones concretas, mande quien mande. Cuanto más funcione la democracia participativa más efectiva será la democracia representativa. Otra política es posible. Pero sólo tomará forma tras un periodo de indignación y acción. La vida no termina el 20-N. De hecho acaba de empezar.

La Vanguardia, 22/10/11

HAY ALTERNATIVAS. Nuevo libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón con prólogo de Noam Chomsky

Hay alternativasHAY ALTERNATIVAS. Nuevo libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón con prólogo de Noam Chomsky

NOTA DE LOS AUTORES

Hace un par de meses, la Editorial Aguilar, mostró su interés por publicar nuestro libro HAY ALTERNATIVAS. Propuestas para crear empleo y bienestar en España, que nos prologó Noam Chomsky.

 Cuando ya se había concretado como fecha de publicación el libro el 19 de octubre y se había comenzado su promoción en la web de Aguilar y en librerías, los editores nos comunicaron que la empresa deseaba retrasarla sin otra explicación de por medio, lo que nos obligó lamentablemente a desestimar su publicación en esa editorial. Se confirmaba así lo difícil que resulta difundir en España, en los momentos en que son más necesarias que nunca -como ahora en periodo pre-electoral-, ideas alternativas al pensamiento único que predomina en el debate político y social.

Para solventar esta situación hemos optado por ofrecer nuestra obra gratuitamente en formato pdf a través de la red y en una nueva edición impresa en Ediciones Sequitur que, con la colaboración de ATTAC España, se ha arriesgado a publicar rápidamente este libro que estará en librerías al precio de 10 euros a partir del 31de octubre.

Tenemos la firme convicción de que solo haciendo que la ciudadanía sepa lo que de verdad está sucediendo en nuestra economía y divulgando las alternativas que existen a esta aguda crisis del capitalismo podremos salir de ella con más empleo y bienestar social, como demostramos en este libro.

Por eso llamamos a divulgar esta versión en pdf, a estudiarla y difundir sus propuestas y pedimos a todos los lectores que se conviertan ellos y ellas mismas en distribuidores del libro una vez que se encuentre impreso.

Contra la censura de los grandes oligopolios y el pensamiento único que imponen los poderes económicos, financieros y mediáticos defendamos la pluralidad y la libertad de pensamiento conociendo y difundiendo el pensamiento crítico.

Puedes descargar el libro gratuitamente aquí o en

Ganas de escribir, 22/10/11

José A. Estévez Araújo: La universidad en el mundo neoliberal

José A. Estévez Araújo: La universidad en el mundo neoliberal

Este verano apareció en la "red" un documental realizado por Diego Marin Verdugo sobre la protesta de los estudiantes chilenos. El vídeo se titula "MalEducados! El problema de la educación en Chile". Puede verse al final de esta nota, y merece la pena hacerlo.

La idea central de las reivindicaciones de los estudiantes chilenos, tanto universitarios como de enseñanza media, es que la enseñanza no debe ser una mercancía. Considerar la enseñanza como una mercancía significa producirla con el fin de obtener un beneficio, una plusvalía, de valorizar el capital invertido. Por eso, los estudiantes chilenos corean "No al lucro" en sus manifestaciones. Desde el punto de vista del "consumidor", la enseñanza como mercancía significa enseñanza sólo al alcance de los más pudientes. La calidad de la enseñanza media depende en Chile de la capacidad adquisitiva. Acceder a la enseñanza universitaria depende de tener dinero para pagarla. Según el testimonio personal de unos estudiantes chilenos, la Universidad en Chile cuesta una media de 400 euros al mes. Teniendo en cuenta las diferencias de nivel de vida entre nuestro país y Chile, tendríamos que multiplicar esa cifra al menos por 3 para entender su significado real (el PIB per cápita de España es de 31.457 dólares y el de Chile de 15.800. Pero Chile es un país mucho más desigual que España: el coeficiente de Gini —cuyo valor 0 expresaría la igualdad total y el valor 1 la máxima desigualdad— es en Chile de 0,557 y en España de 0,325. Como muestra de ello, el salario medio en España se sitúa en unos 1.600 euros mensuales, mientras que el de chile apenas supera los 500). Estamos hablando, pues, de una cantidad equivalente a 1.200 euros mensuales aquí. Eso es lo que viene a pagar en España un estudiante por un curso completo de derecho, por ejemplo; en cambio, en Chile, la cuota mensual de la universidad se "come" prácticamente el salario medio mensual de un trabajador. Por eso las familias trabajadoras o los propios estudiantes tienen que sobreendeudarse para poder pagar la universidad.

Boaventura de Sousa Santos ya advertía sobre el peligro de la mercantilización de la universidad en un texto titulado "La universidad del siglo XXI". Su diagnóstico y sus predicciones pueden verse plenamente confirmadas en Chile. Por su parte, Manuel Sacristán señaló ya en los años setenta la contradicción existente entre la universidad accesible a la mayoría y una sociedad capitalista (en "La universidad y la división del trabajo". El texto editado en Sevilla en 1972 puede descargarse de aquí, pero tiene bastantes erratas. Una edición mucho más cuidada puede encontrarse en el volumen titulado Intervenciones políticas, editado por Icaria en 1985; esta edición puede consultarse online, pero no descargarse, en este enlace). Según Sacristán, la sociedad capitalista es una sociedad elitista, y la universidad ha proporcionado tradicionalmente una parte importante del sustrato simbólico de ese elitismo mediante el prestigio de sus títulos. Sin embargo, en la actualidad un 40% de los jóvenes españoles de entre 25 y 34 años posee un título superior. Es un porcentaje muy superior tanto a la media de la UE como a la de la OCDE (32%). La universidad española ha sido estos últimos años una de las más "democráticas" del mundo en cuanto a la posibilidad de acceso a la misma. Ése es un dato tremendamente positivo, pero también dificulta la legitimación de la jerarquía social. Tener un título universitario no puede ser presentado convincentemente como justificación de los privilegios laborales o sociales.

Sacristán auguraba una rejerarquización interna de la universidad y de sus títulos como salida del sistema para superar la contradicción. Esa profecía se está cumpliendo plenamente en Europa. La distinción entre "grado" y "máster" introduce una diferenciación jerárquica donde antes había sólo licenciados. Pero la jerarquización intrauniversitaria se está llevando a cabo en Europa sobre todo por medio de otro mecanismo: poniendo a competir a las universidades entre sí para asignar el grueso de los recursos a las vencedoras.

Gran Bretaña es el país europeo más adelantado en este proceso. Alex Callinicos describió hace unos años la situación de la universidad británica en un libro titulado Las universidades en un mundo neoliberal, que puede encontrarse en esta web.

Según Callinicos, los gobernantes británicos vienen considerando desde la época de Blair que Gran Bretaña puede tener media docena de universidades competitivas a escala global. Hay 19 instituciones universitarias compitiendo decididamente por uno de esos 6 puestos. El resto ni siquiera cuentan. No podrán dedicarse a investigar (al menos con fondos públicos). Se tendrán que conformar con la enseñanza. De hecho, ya en 2001 quince universidades británicas recibían más del 60% de los fondos públicos para investigación. Y el porcentaje sigue creciendo.

La competencia se basa en evaluaciones realizadas en períodos irregulares. Estas evaluaciones se comenzaron haciendo mediante el procedimiento del peer review (al estilo de la evaluación de los "sexenios" de investigación de los profesores españoles). Pero, como resultaba demasiado caro, ahora se hacen utilizando métodos cuantitativos como la llamada "bibliometría". Para mejorar sus posiciones, las universidades británicas fichan a académicos "estrella" a la manera de los clubes de fútbol. Estas "pichichis" de los puntajes bibliométricos tienen unas condiciones laborales y salariales absolutamente privilegiadas. Los profesores que no dan el puntaje mínimo requerido son obligados a firmar contratos exclusivamente docentes, excluyéndoseles de la actividad investigadora (una tendencia que está apuntándose ya aquí por medio de los llamados "Planes de Dedicación del Profesorado" (PDP), que, sobre la base de puntuaciones arbitrarias basadas en criterios bibliométricos y utilizando criterios no explícitos, establecen las horas que cada profesor debe dedicar a docencia y a investigación). Por su parte, el profesorado británico en general ve aumentado su índice de precarización (por ejemplo, los estudiantes de posgrado han de dar las clases de los investigadores estrella), congelados o disminuidos sus salarios e incrementado el número de estudiantes a su cargo y de horas de docencia. Mientras tanto, los gerentes de las universidades se consideran a sí mismos ejecutivos de grandes empresas, y por tanto cobran un sueldo en consonancia con ello (y estamos hablando de retribuciones de varios cientos de miles de libras al año…).

La experiencia chilena y la británica tienen algo "bueno" para nosotros: nos permiten atisbar dos escenarios posibles de futuro. Uno, el de la universidad como negocio y la enseñanza universitaria como algo accesible sólo para los más ricos, o sólo a costa de hipotecarse hasta las cejas. El otro es el de la jerarquización de las universidades. La élite universitaria concentraría la mayor parte de los recursos públicos para investigación y contaría con el profesorado más prestigioso. El resto de las universidades fabricarían títulos sin valor de mercado. Obviamente, la mercantilización y la jerarquización universitarias pueden combinarse y dar lugar a un escenario aún más siniestro (como podría ser el de Estados Unidos).

A propósito de estas negras perspectivas, es necesario recordar que Aznar fue un gran adalid de las universidades privadas durante su mandato. La resistencia de los rectores de las universidades públicas impidió la liberalización del "mercado universitario", pero ahora esa resistencia parece muy debilitada a causa del déficit y del endeudamiento de las instituciones universitarias. La actitud "comprensiva" del rector de la UB frente al recorte del 15% del presupuesto para universidades de la Generalitat fue una buena muestra de ello. La perspectiva de una victoria aplastante del PP en las elecciones generales ensombrece aún más el panorama. Ya hemos visto su actuación en materia educativa en las comunidades que gobiernan. Un gobierno del PP a escala estatal (con mayoría absoluta o gobernando en coalición con CiU) significaría una gran contrarreforma educativa en toda España. Sólo una gran movilización ciudadana podría impedirlo.

mientrastanto, 18/10/11

José Carlos Bermejo Barrera: Los profesores huecos y "el fin del conocimiento"

José Carlos Bermejo Barrera: Los profesores huecos y "el fin del conocimiento"

Si tuviésemos que acuñar un lema que pueda describir a la sociedad española actual, podríamos pedir prestado a Chris Hedges el título del libro con el que ganó el Premio Pulitzer del año 2009: El imperio de la ilusión. El fin de la cultura y el triunfo del espectáculo (Hedges, 2009), puesto que las sociedades española y americana, que al fin y al cabo no son más que dos partes del complejo mundo del capitalismo global, son semejantes en muchos aspectos.

La sociedad española del año 2011 está fuertemente condicionada, en efecto, por la existencia de una auténtica red de desinformación construida por los grandes medios de comunicación, tal y como ha analizado Max Otte (Otte, 2010), que no necesitan necesariamente mentir de un modo palmario o dar noticias falsas, sino construir una estructura de la información en la que el mejor modo de ejercer el control es administrar las correspondientes dosis de silencio a todas aquellas noticias o personas cuya presencia o cuya existencia pudiese poner en peligro el discurso que se plasma en los medios de comunicación impresos, digitales o audiovisuales.

Esa estructura informativa se articula, según Hedges, en cinco ilusiones o apariencias: la apariencia de la cultura, la apariencia del amor, la apariencia del saber, la apariencia de la felicidad y la apariencia de la nación. Todas ellas se basan en la creación y difusión masiva de imágenes, eslóganes y patrones discursivos que tienen dos propósitos fundamentales: dar la sensación de que agotan el mundo y describen la realidad, y silenciar y apagar cualquier posibilidad de debate real, de discusión o de disidencia.

fírgoa: Morte da Universidade Pública

fírgoa: Morte da Universidade Pública

"Todo isto da noxo. Basta de palabras. Un xesto. Non escribiréi máis". Así remataba Cesare Pavese o seu diario, "O oficio de vivir", poucos días antes de suicidarse.

A Universidade Pública está sendo despezada pola aplicación de políticas que, deseñadas e impostas polo Banco Mundial, pretenden que a educación superior pase a ser un negocio como calquera outro, para o que as universidades teñen que se converter en empresas que, como todas as empresas, deben ser rendibles.

A estratexia de reconversión vense aplicando dende moito antes de que escomenzara a actual crise económica, aínda que ista ven supoñer a escusa perfecta para o seu acelerado desenvolvemento. A súa mecánica é moi rudimentaria, e acaso por iso extraordinariamente eficaz: interprétase a autonomía das universidades como autonomía financeira, estrangúlanse económicamente retirándolles progresiva e aceleradamente o financiamento público e obrígaselles a buscar no "mercado" os recursos necesarios para a súa supervivencia. Suba dramática das taxas, créditos e débedas para os estudiantes, privatización e externalización de servizos, supresión das titulacións "non rendibles", precarización laboral de profesores e persoal de administración e de servizos, sometemento aos intereses empresariais, son algúns dos efectos máis visibles.

"Más productivos, más competitivos, más internacionales". Tal foi o lema que adoptóu a profesora Adelaida de la Calle no seu programa para a presidencia da Conferencia de Rectores de Universidades Españolas. "Han rendido la universidad a la productividad, una de las diosas de hoy, a las que todo se sacrifica. Las otras dos son la competitividad y la innovación", declaraba José Luis Sampedro o pasado día 12 de outubro. As universidades asumen sen máis o programa neoliberal, sen apenas voces que o cuestionen: a profesora de la Calle obtivo o 95% dos votos dos seus colegas reitores.

O silenzo da inmensa maioría da comunidade universitaria é cómplice. A súa inacción fronte ás políticas que as universidades sufren só é comparable á súa práctica total desaparición no contexto das loitas que en Galiza, en España, en Europa e no Mundo se están a librar contra o marasmo a que conducen as políticas neoliberais. A universidade non ten nada que dicir. A universidade non di nada. Nin un xesto. Silenzo.

Durante os dez últimos anos fírgoa veu dando conta e documentando abundantemente o proceso de desmantelamento da universidade pública, tratando de mobilizar o debate no seu seo. Hoxe chegou ao seu fin. Salvo aqueles artigos que se nos remitan expresamente para a súa publicación, fírgoa non se actualizará máis. O rumbo da universidade semella inalterable: "Sit tibi terra levis".

Luis Alegre Zahonero: ¿No estará siendo todo simplemente un robo?

Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernanLuis Alegre Zahonero: ¿No estará siendo todo simplemente un robo?
Sobre el libro Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan, Madrid, Icaria, 2011 (coordinado por Bibiana Medialdea)

Quienes no somos economistas estamos de enhorabuena. La publicación del libro Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan , coordinado por Bibiana Medialdea, es un foco de luz apuntando a los mecanismos básicos con los que, de un tiempo a esta parte, no han parado de vapulearnos. En las páginas de los periódicos nos encontramos cada mañana con una especie de parte médico diario sobre el estado de ánimo de los mercados. Pasamos el día pendientes de si están nerviosos, irritados, abatidos, eufóricos, o si está a punto de darles de nuevo un ataque de histeria que nos va a arruinar la vida a todos. Resulta sin duda inquietante depender a vida o muerte de alguien con ese cuadro psiquiátrico y que no sabemos quién es. Lo único que conocemos, al parecer, es la terapia adecuada: inyectarle dinero constantemente como el que administra la dosis diaria de tranquilizantes. Así, hay que ajustar salarios, reducir pensiones, ampliar la edad de jubilación, recortar en sanidad, desmantelar la educación y liquidar todos los bienes públicos para preparar las inyecciones que necesita ese loco de atar en cuyas manos estamos.

Lo cierto es que todos (también quienes no somos economistas) estamos ya desde hace tiempo con la mosca tras la oreja. Sospechamos que detrás de todo esto se esconde una gigantesca estafa, pero escuchamos las explicaciones con la misma desconfianza e impotencia con la que cualquier labriego ha escuchado siempre las explicaciones que le daban el terrateniente o el hombre de negocios de la ciudad: sabiendo que es todo mentira pero ignorando los detalles que nos permitirían confrontar la explicación.

A este respecto, Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan resulta luminoso. En efecto, se trata de un libro que llama la atención por su sencillez y claridad. Esto, sin duda, constituye un mérito de los autores, pero no tanto por la transparencia de su (digamos) “estilo literario” como por la precisión con que analizan lo indignantemente simple que, en el fondo, es la cosa misma. A este respecto, junto con la claridad, lo que más se agradece en el libro es el extraordinario rigor teórico con el que se abordan las cuestiones. Ciertamente, en los tiempos que corren, cuando los hechos desnudos nos dan la razón con tanto empeño, no hay peor negocio que la propaganda. Pero, en esta ocasión, nos encontramos con el rigor académico del que este grupo de economistas ha hecho gala en trabajos de investigación anteriores (como, por ejemplo, el libro Ajuste y salario: las consecuencias del neoliberalismo en América Latina y Estados Unidos, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2009), puesto ahora al servicio de explicarnos quiénes son los mercados, por qué las agencias de calificación tienen tanto poder, cómo una crisis financiera en EEUU llegó a convertirse en una grave crisis financiera y económica mundial, cuál es el papel de los bancos en la crisis, por qué ahora son los estados los que están en crisis, por qué hay amenazas sobre España si su deuda pública no es elevada, cómo se concreta la dictadura de los mercados y por qué la suspensión de pagos de un país europeo pone en peligro al euro, que son las 8 preguntas a las que se contesta antes de pasar, en los tres últimos capítulos, a plantear posibles salidas y soluciones.

En definitiva, basta aclarar cómo y por qué han ocurrido las cosas para entender de inmediato que perfectamente podrían haber ocurrido, y podrían ocurrir, de un modo distinto. En efecto, basta el análisis del propio mecanismo de saqueo para comprender que en absoluto es inevitable: los estados podrían haber decidido no asumir el coste de los rescates financieros ni cargar con una deuda que no era suya; el BCE podría financiar a los Estados al menos en las mismas condiciones en que inyecta dinero a las entidades privadas; podríamos volver a cobrar impuestos a los grandes capitales en vez de optar por pedirles el dinero prestado; puestos a pedirles prestado, podríamos no habérselo prestado nosotros antes 5 veces más barato; podríamos incluso habernos quedado con la banca que hemos tenido que pagar; con sus activos inmobiliarios se podría generar un parque público de alquiler... etc. Con algunas de estas medidas se podría evitar, por ejemplo, que la misma familia tenga que entregar su vivienda al banco, tenga que seguir de todos modos pagando el crédito hipotecario (por no establecerse la dación en pago), tenga además que comprar el banco entero con sus impuestos, no pueda reclamar ninguna propiedad sobre él y, además, tenga que hacer todo esto a la intemperie.

Ni las versiones del comunismo más disparatadas, esas que nos harían compartir a todos el mismo cepillo de dientes, podrían competir en radicalidad con el capitalismo en su versión financiera. En estas condiciones, averiguar quiénes son y cómo gobiernan es ya un acto revolucionario.

Rebelión, 14/10/11

Portugal aumentará media hora la jornada laboral y elimina dos pagas extra a los funcionarios

Revoluçao dos cravosPortugal aumentará media hora la jornada laboral y elimina dos pagas extra a los funcionarios
El Gobierno de Pedro Passo Coelho pretende con esta medida paliar el déficit

Los portugueses comienzan ya a notar las duras exigencias del rescate económico practicado del pasado mayo. El primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, del Partido Social Demócrata (PSD), ha anunciado algunas de las medidas que albergará el draconiano presupuesto de Portugal para el año que viene, encaminado a cumplir las condiciones de las instituciones internacionales que prestaron dinero este país para escapar de la bancarrota. Entre estas medidas, se cuenta la de suprimir las pagas extra de Navidad y de Verano del año que viene para todos aquellos funcionarios y empleados de empresas públicas que ganen más allá de 1.000 euros al mes. Los pensionistas que ganen más de esa suma también se quedarán sin esas pagas extra, según ha anunciado el primer ministro.

Portugal entera llevaba días suspensa, pendiente de la presentación de este presupuesto, el más duro de la historia de este país, según han asegurado algunos economistas portugueses. Además de la supresión de las pagas extra, el Gobierno permitirá a las empresas privadas que alarguen la jornada laboral de sus empleados a razón de media hora más al día. Asimismo, el Gobierno revisará el calendario de días festivos con la intención de aumentar las jornadas de trabajo a base de eliminar puentes o fiestas patronales.

El diario Público de Portugal también ha asegurado en su edición de hoy que el Gobierno portugués se plantea la posibilidad de cobrar peajes en algunas autovías vitales, como la que va desde Lisboa a Oporto.

El presupuesto se presentará en el Parlamento el lunes que viene y será aprobado, ya que el Partido Social Demócrata goza de mayoría absoluta tras las últimas elecciones.

Para Passos Coelho, estas exigentes medidas, que ya inciden en un país deprimido, "son la única solución" para cumplir con los compromisos adquiridos por Portugal tras el rescate financiero de mayo. "Nunca pensé que tendría que articular unas medidas tan severas. Comprendo la frustración de aquellos que miren hacia atrás y piensen cómo se han podido acumular tantos errores", ha dicho.

También se subirá el IVA. Passos Coelho no ha querido precisarlo, pero algunos medios portugueses ya avisan de que esta tasa se incrementará del 13% al 235 en el sector hotelero. Los dueños de restaurantes han avisado de que la medida significará una merma de sus ya escasos clientes y algunos han anunciado, si la tasa se incrementa, una huelga, esto es, un "día sin restaurantes" en Lisboa.

El País, 13/10/11

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