Asturias:
Profesores y alumnos claman contra la masificación de la Universidad
Consideran «inaplicable el modelo Bolonia con 100 alumnos por
grupo», y el rector asume que «no es presentable»
Lo dijeron los jóvenes y los menos jóvenes. Los que van a la
Universidad a aprender y los que acuden a enseñar. Lo
manifestaron en forma de enfado y a modo de queja. Con voces de
una corriente universitaria y de la opuesta. En un tono elevado
y con cierta carga de resignación. Después de más de dos horas,
llegó a ser cansino, de tan reiterativo, el mensaje que la
Universidad de Oviedo ha oficializado ayer a través del
claustro, su órgano más representativo: el modelo Bolonia no se
puede aplicar con las actuales disponibilidades económicas. Y
así se lo ha transmitido a sus dos interlocutores, el Principado
como financiador, y la sociedad, como receptora de sus saberes.
De las 21 intervenciones que siguieron al informe del rector
sobre lo sucedido desde la reunión de claustrales de diciembre
pasado, la que, de alguna manera, supuso un punto de inflexión,
una concentración de todas las afirmaciones anteriores y
posteriores, fue la de Ramón Punset. El catedrático de Derecho
Constitucional no dudó en afirmar que la Universidad de Oviedo
no tiene profesorado para atender el modelo Bolonia, que,
recordó, «consiste no en enseñar conocimientos, sino en enseñar
a aprender. Con 85 alumnos por grupo, unas tasas académicas que
están lejos de alcanzar la cobertura, sin profesores y sin
numerus clausus, ¿a dónde vamos? A Bolonia, no. Vamos a otro
sitio. El camino que llevamos no conduce a Bolonia. Y nosotros
no podemos colaborar en una imagen fraudulenta. Si no hay
recursos suficientes no hay calidad suficiente», en referencia a
la imposición del Principado de no contratar profesorado hasta
2014.
Pero eso solamente fue el inicio. Después los grupos fueron
creciendo de 85 alumnos a 100 y hasta 117, a decir del
estudiante de la Facultad de Formación del Profesorado y
Pedagogía Santiago Fano, quien se confesó engañado por «las
bondades de un proceso de calidad educativa que nos tiene
masificados en las aulas, con grupos que no se desdoblan y con
laboratorios de 58 personas cuando no tenían que pasar de 35 por
grupo. Los profesores tienen que atender al doble de alumnos en
la mitad de tiempo», afirmó, antes de preguntarle al rector «qué
medidas concretas va a adoptar para ayudar a mejorar las
condiciones académicas».
Ante el aluvión de quejas académicas, que no políticas, que le
dirigía la comunidad universitaria que preside, Vicente Gotor
optó por disgregar su mensaje en múltiples direcciones. Comenzó
diciendo que «en eso estamos», en referencia a conseguir grupos
más pequeños de alumnos para afrontar la aplicación de Bolonia
y, conforme iba respondiendo, una a una, personalmente, las 21
preguntas que le dirigieron los claustrales, iba dibujando el
rector su verdadero sentir. Al profesor Magdaleno, quien apeló a
la pérdida de calidad de la docencia, le desveló Gotor que «no
es que Bolonia se esté implantando a coste cero, es que, se está
haciendo a coste negativo, como le dijo el rector de la
Complutense el otro día al ministro de Educación».
30 docentes no son asumibles
Y ya más confiado en la complicidad de su auditorio, a Punset,
catedrático vinculado a Paz de Andrés, le dijo, -por una vez y
sin que sirva de precedente-, «estoy de acuerdo con usted».
Después confesó que le había planteado la cuestión al Principado
muchas veces y personalizó en la vicerrectora Paz Suárez
Rendueles, conocida y reconocida por su claridad de expresión,
el planteamiento «al presidente, de que Bolonia no se hace así y
le recordó que ellos habían aprobado las memorias de los grados,
que recogen que cada año se tendrá que contratar 30 profesores.
Su respuesta fue que en este momento no es asumible».
En una situación económica de la que Paz de Andrés dijo que «no
puede ser más alarmante», la reputada catedrática de Derecho
Público y contrincante electoral de Vicente Gotor volvió a
incitar al rector al liderazgo. «En Santa Catalina dijo que no
era beligerante, pero tampoco manso. Ha llegado el momento de
que lo demuestre. La comunidad universitaria está con usted.
Lidera la defensa de los interese generales». Pero Gotor le
contestó: «Mi estilo no es la acritud y no va a cambiar. Nadie
va a conseguir que lo cambie».