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José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y los hombres de negro

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y los hombres de negro

C.M. Reinhart y K.S. Rogoff publicaron en 2009 en la prestigiosa universidad de Princeton el libro Esta es vez es distinto. Ocho siglos de locura financiera. El lema “esta vez es distinto”, o lo que es lo mismo, “a mi no me va a pasar eso”, es un leitmotiv que perduró ocho siglos de historia antes de que se fuesen sucediendo las quiebras de los estados. Varias lecciones nos enseña esta historia. La primera es que todo el mundo se ha creido más listo que sus predecesores en el desastre, y la segunda es que nadie se endeuda si no quiere. En la historia de los estados el endeudamiento solía provenir del gasto público, que se centraba básicamente en la guerra, y del despilfarro, unido a la corrupción política y económica. Ese endeudamiento se cubría emitiendo moneda y provocando una crisis inflacionaria, que incrementaba todavía más la espiral del endeudamiento hasta llegar a un punto final en el que todo quedaba al albur de los acreedores. Este esquema se ha reproducido en las estrepitosas crisis financieras de Argentina, por ejemplo, inexplicables sin la corrupción económica y política, y con las intervenciones de tres de los PIGS europeos, Portugal, Grecia e Irlanda, debidas a dos razones: a que esos países no tienen moneda propia y dependen del Banco Central Europeo, y a que compesaron su empobrecimiento provocado por la entrada en el euro con el endeudamiento masivo del estado, la banca, la empresa y las propias familias. Hasta que llegaron los hombres de negro, ajustaron sus cuentas públicas e hicieron pagar a justos por pecadores, naturalmente. Por suerte, España se quedó a un pelo de ser visitada por estos caballeros, aunque también aquí llovieron los recortes sobre los débiles. Y en una situación similar se encuentra a día de hoy la USC. Lastrada por una deuda que, como el río Guadiana, aparece y desaparece, cuyo monto casi nadie sabe y de la que parece que nadie ha sido responsable, que no culpable.

Ninguna persona sensata puede imaginar que unas especies de Bárcenas salieron de San Xerome con maletines llenos de billetes de 500 euros. Es inverosímil en una institución cuyo gasto básico son sus nóminas, pero habrá que reconocer que algo pasa. No vale recurrir al tópico de la presunción de inocencia, pues ese derecho solo lo tienen aquellas personas previamente imputadas, antes de ser condenadas, y no los ciudadanos de a pie. El Juan Nadie de turno no es presuntamente inocente de la quiebra de Bankia o Pescanova, lo son los responsables si son procesados. A los ciudadanos de a pie ya les hubiese gustado ver físicamente los billetes que se manejaron, y luego ser procesados para salir sin cargos y con la pasta. No hay ningún procesado en la USC y lo que se ha hecho es legal, si un juez no dice lo contrario, pero ¿qué ha pasado con sus cinco rectores y su deuda?

José Carlos Bermejo Barrera: Universidad pública, plantilla privada

José Carlos Bermejo Barrera: Universidad pública, plantilla privada

Frente al recorte del gasto público y la campaña de privatizaciones que se viene desarrollando en unas autonomías más que en otras, llevándose la palma la de Madrid, tiene lugar una campaña ciudadana a favor de los servicios públicos básicos, sobre los que han recaído unos recortes cuyo monto es muy inferior al dinero empleado en el rescate de Bankia. Subiéndose al carro, los rectores pretenden igualar los recortes de pensiones, prestaciones sanitarias y servicios educativos esenciales con los que sufren sus instituciones en las que ellos mismos unas veces están dispuestos a practicar el despido y otras a recortar el sueldo de sus subordinados con criterios mucho más que discutibles. Apelan ellos a la autonomía, un concepto que no saben definir, pero que sería algo así como: “solo yo puedo fijar mis derechos y los deberes de los demás”. Pues de las universidades se supone que solo pueden hablar los universitarios.

Señala Óscar Alzaga en su voto particular a la propuesta de reformas encargada por el ministro Wert, que sus compañeros de comisión, excepto una que también era jurista, eran incapaces de entender la lógica jurídica, y por eso propusieron medidas que violaban la ley orgánica que rije las universidades, creyendo que eso se puede hacer sin problemas. Y es que cada vez hay menos universitarios capaces de comprender la lógica jurídica elemental, como veremos en el caso de las plantillas. Todo el mundo sabe que en una empresa cada persona ejerce una función, lo mismo que en un ejército, o en cualquier otra institución. Y en una institución pública, financiada con los impuestos, está claro que las plantillas de funcionarios o personal laboral han de cumplir una función específica con el máximo rendimiento y el menor coste posible, respetando, eso sí, los derechos de sus trabajadores. Las plazas de funcionarios, por ejemplo, se dotan para cumplir una función, y solo subsidiariamente se pueden cambiar para facilitar la promoción de los mismos entre distintos cuerpos. Parece claro, sin embargo, que lo que en realidad está ocurriendo en la USC es que, sobre todo en los cuerpos de profesores, el principio de la promoción personal intenta apoderarse de toda la racionalidad académica y por eso es fácil adivinar que en la próxima campaña electoral los temas estrella serán: ¿a cuántos titulares se les dota su cátedra?; y ¿a cuántos investigadores se les dota su plaza de profesor? En ambos casos, por supuesto, nadie se pregunta si hacen falta cátedras o más investigadores transmutados en profesores, y por qué la plaza es suya.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y el gobierno de los elefantes

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y el gobierno de los elefantes

Me comentaba un colega, que además de serlo también fue rector, que gobernar la universidad puede ser desesperante porque, me decía: “es como si fuese un elefante, si te pones detrás para empujarla no consigues nada, y si te pones delante te aplasta”. Y es cierto, el gobierno de la universidad es un auténtico cementerio de los elefantes, pero paradójicamente de elefantes vivitos y coleando; pues en él se amontonan estructuras sin función pero con costes elevados que vienen de antiguo, junto a otras nuevas que compiten por el ejercicio de las mismas funciones, se interfieren mutuamente y consiguen que las partidas dedicadas a la administración crezcan casi sin control, tal y como ha estudiado el economista J. Galindo Lucas (JLCR, II, 2, pp. 20/32). Veámoslo con unos ejemplos.

En la USC existen 333 cargos remunerados ocupados por profesores, así que un 14% de ellos ejercen alguna responsabilidad de gobierno. Como muchos de ellos, además de cobrar por su trabajo, tienen exenciones de horas de docencia, al costo de sus cargos hay que sumarle el de las horas de trabajo de quienes los suplen en sus labores docentes. ¿Está esto justificado, o es que hay muchos cargos-elefantes? Más bien lo segundo. El gobierno de la universidad se basó tradicionalmente en los centros, o facultades, que controlaban un presupuesto docente, de biblioteca, de mantenimiento y administración con sus funcionarios y cargos propios. Cada facultad tiene un decano, varios vicedecanos y un secretario que es un profesor. Y cada decano tiene un secretario personal, estando además asistido por un gerente de centro, un funcionario de asuntos económicos, varios funcionarios para el control de administración docente y un conserje, que es el jefe del personal de servicios. Todo iría a las mil maravillas si la facultad tuviese competencias, pero es que casi no las tiene: los presupuestos de biblioteca son mínimos y además cada biblioteca tiene un director y su propia plantilla. Las funciones docentes básicas corresponden a los departamentos, la planificación docente al vicerrectorado correspondiente, el presupuesto docente ha quedado reducido al ridículo, ya no se pueden dar a los alumnos fotocopias de trabajo a 1 céntimo cada una porque se dice que no hay dinero. Los decanos restringen al máximo los gastos del correo oficial de los profesores, que por otra parte normalmente carecerían de ordenador si no tuviesen algún proyecto de investigación en el que incluir su compra. El dinero de prácticas de campo es cada vez menor y los servicios de la facultad languidecen, por un lado por la obsesión controladora de los vicerrectorados, que han arrebatado a las facultades competencias propias según la ley, como el doctorado y los másteres, basándose en otras leyes que contradicen a las vigentes; y por otra parte a causa de unos departamentos insurgentes y a veces insumisos a la autoridad del decano. Si esto es así, sería lógico reducir cargos académicos en las facultades, hacer que el secretario fuese un funcionario, lo que la ley permite, y dejar los equipos decanales en cuadro haciendo que los funcionarios coordinasen el trabajo que les quedase. Nada hay de ello, ni siquiera la intención de plantearlo, pues imponente es la lógica de los elefantes.

José Carlos Bermejo Barrera: Cuatro rectores y una universidad: Santiago de Compostela

José Carlos Bermejo Barrera: Cuatro rectores y una universidad: Santiago de Compostela

Los grandes nos parecen grandes

solo porque estamos de rodillas.

¡Pongámonos de pie!”

Cit. K. Marx y F. Engels,

La Sagrada Familia, Madrid, Akal, 1977, p. 108.

Solían algunas viejas universidades situar en sus claustros los llámados Víctores o retratos de aquellos que habían sido sus rectores o sus más eminentes profesores. Esta tradición continúa en la Universidad de Santiago, que suele estar a la vez orgullosa de su pasado escasamante glorioso, a la vez que sienta las bases para destruir las posibilidades de reconstruir ese mismo pasado de un modo crítico. En esto sólo es fiel seguidora del paso marcado por los gobernantes centrales, autonómicos y la sociedad gallega en general y en esto también ha aportado su contribución a la construcción de un gran muro de silencio, tras el que se amparan la mayor parte de sus miembros, incapaces de sacar a la luz o impotentes para ello, un discurso que les permita ser conscientes de su propia situación institucional y del lugar que las universidades ocupan realmente en el mundo de la producción económica, la realidad social o la vida política.

Yacen cuatro retratos de los últimos rectores en el silencio del claustro del Pazo de san Xerome, una sede del rectorado de la universidad de Santiago, que a la vez de poseer el calificativo de Palacio está también bajo la advocación del santo que tradujo la Biblia al latín creando la versión única y obligatoria del texto más sagrado del Occidente cristiano para decenas de siglos, lo que podría interpretarse alegóricamente más que como una coincidencia.

Como modesto cronista trazaré a continuación una imagen histórica de esas cuatro personas que gobernaron mi universidad desde hace treinta años con la tranquilidad de saber, fuese cual sea el resultado, que su imagen siempre quedará mejor parada que la que reflejan sus retratos, de los que lo único que se puede decir con seguridad es que no pasarán a ser parte de la Historia del Arte. Con ello intentaré contribuir a que se puedan dejar de oir en el futuro en Santiago los sonidos del silencio que hace ya más de cuarenta años habían descrito Simon y Garfunkel.

Los sonidos de silencio

¡Hola oscuridad, mi vieja amiga¡,

otra vez vuelvo a hablar contigo,

porque una visión que reptaba suavemente

me dejó sus semillas mientras dormía,

y esa visión que se me grabó en la cabeza

aun perdura

en el sonido del silencio.

Caminaba solo en mis pesadillas

Por callejuelas de adoquines

Y bajo el halo de una farola,

Entre el frío y la humedad me subí el cuello

Cuando mis ojos se cegaron por un resplandor de neón

Que atravesaba la noche,

Y sonó el sonido del silencio.

Bajo la luz desnuda ví

A diez mil personas, quizás más.

La gente hablaba sin decir nada

Y oía sin escuchar,

Y escribían canciones que nadie compartía

Y que a nadie le importaban

Interrumpiendo el sonido del silencio.

“¡Estúpidos!, les dije, ¿es que no veis

que el silencio está creciendo como un cáncer?

¡Escuchad lo que os quiero decir,

coged los brazos que os extiendo!”

Pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas del lluvia

Resonando en los pozos del silencio.

La gente se inclinaba y rezaba

Al dios de neón que ellos mismos se habían hecho.

Y el luminoso iba formando un anuncio,

Que con sus luces decía:

“Las palabras de los profetas

están escritas en las paredes del metro

y en las vallas de los solares”

Y así susurraba en los sonidos del silencio.

(trad.J.C.Bermejo Barrera).

Xosé Luís Barreiro Barreiro: O Proceso de Boloña: “Crónica dunha morte anunciada”

Xosé Luis Barreiro BarreiroXosé Luís Barreiro Barreiro: O Proceso de Boloña: “Crónica dunha morte anunciada”
Xosé Luís Barreiro Barreiro é Catedrático de Filosofía da Universidade de Santiago de Compostela

"Dicía Hegel que non hai resultado sen proceso. O proceso foi como foi, e o resultado é/será para a Universidade pública -tal como foi anunciado ao inicio desta intervención -tomando prestado o título da novela de García Márquez-, a Crónica dunha morte anunciada. Ora ben, quixera trabucarme. Adoitase dicir que ‘mentres hai vida, hai esperanza’. O proceso ‘definitivamente’ aínda non rematou. Ata aquí, pois, ata o día de hoxe, a ‘miña crónica’ -que non é outra cousa que crónica-, con certo sabor de canción triste, con evidente perda da inocencia, e con escasa esperanza".

Así remata o profesor Barreiro - universitario, mestre e amigo bo e xeneroso - a súa lúcida e sentida crónica do Proceso de Boloña que conducíu á Universidade ao seu actual estado agónico.

La Universidad de Santiago vuelve a la época de antes de Internet

La Universidad de Santiago vuelve a la época de antes de Internet
Los recortes dejan a las facultades sin suscripciones a revistas científicas electrónicas. Solo se gasta un tercio de los 20 millones para I+D

Los empleados del servicio de fotocopias de la Universidad de Santiago (USC) se encerraron hace unos días Intentaban llamar la atención sobre el drástico recorte de personal por la reducción de los puntos de atención de reprografía: pasan de 19 a 7. “Pero si no hay ni para papel”, asegura un profesor, quien afirma que uno de sus colegas de Medicina se lleva los folios de casa para los exámenes. No hay para papel; el servicio de fotocopiadoras se desmantela; se abarata, con menos personal, el de limpieza; el profesorado roza mínimos (se acaban los interinos porque no se les renueva y no se amortizan las jubilaciones); las bibliotecas abandonan suscripciones a revistas y publicaciones periódicas y la partida para investigación inicia su caída libre. El presupuesto investigador de la USC pasó de 74,4 millones en 2009 (se repartía entre 2.598 actividades) a 53,4 millones en 2012, con 1.834 actividades, según datos del último informe de gestión, de diciembre pasado. En el documento queda de manifiesto que la USC ha prescindido de 650 personas de las que casi 500 estaban fuera de plantilla; esto es, personal dedicado a proyectos de investigación.

 El plan de financiación del Sistema Universitario de Galicia (SUG) quedó “destrozado con la ley de presupuestos de 2013”. Lo afirma, con los datos en la mano, el portavoz del Personal de Administración y Servicios (PAS) en el Claustro y representante del colectivo A Trabe, Antonio Pérez. Los 290 millones de euros consignados para las tres universidades gallegas (Santiago, A Coruña y Vigo) se quedaron en 250 y la subvención fija de la Xunta para la USC pasó de 123,7 millones de 2012 a 106 millones en 2013. La aportación para investigación (I+D+I) en las tres universidades se mantiene de momento. Claro que únicamente sobre el papel, con 45,2 millones de euros de los que 20 le corresponden a la USC; en la práctica se ejecuta un tercio, reconocen los distintos colectivos universitarios consultados.

Comunicado conxunto das universidades públicas galegas sobre a aplicación da rebaixa salarial imposta pola Xunta de Galicia no SUG

Comunicado conxunto das universidades públicas galegas sobre a aplicación da rebaixa salarial imposta pola Xunta de Galicia no SUG

As universidades do sistema universitario galego desexan expresar o seu enérxico rexeitamento á rebaixa salarial imposta pola Xunta de Galicia e recollida na Lei 2/2013 de Orzamentos da Comunidade Autónoma de Galicia para 2013, aprobada polo Parlamento de Galicia e publicada no DOG o día 28 de febreiro de 2013.

A rebaixa salarial imposta polo goberno de Galicia supón un novo ataque ás traballadoras e traballadores públicos de Galicia que se suma aos xa realizados polos gobernos do estado e autonómico nos últimos anos. Detrás destes ataques, que se fundamentan desde os gobernos sobre a necesidade de axustes orzamentarios, atópase unha base ideolóxica que persegue a minoración do público en beneficio doutras iniciativas. A diminución dos salarios, a paralización das convocatorias de emprego ou a consideración das traballadoras e traballadores públicos como un sector privilexiado son só un chanzo máis no desprestixio do público.

Este ataque concéntrase dun xeito especial no ensino público, que se desprestixia a través da descualificación do persoal, da minoración dos seus salarios, do incremento da súa carga de traballo, do deterioro das súas condicións laborais e da posta en cuestión da súa calidade ou excelencia. No caso das universidades estes feitos engádense aos recortes en investigación e á aplicación indiscriminada de normas e leis orzamentarias que mesmo dificultan a captación de recursos externos. Ademais o estudantado, e particularmente aquelas e aqueles con menos recursos económicos, a parte máis feble da comunidade universitaria, sofre a diminución das bolsas de estudo.

Nesta situación, é preciso facer visible a unidade de actuación das tres universidades do sistema universitario de Galicia. Primeiro, no rexeitamento común destas medidas. En segundo lugar na aplicación homoxénea do axuste retributivo.

A lei é de obrigado cumprimento para as institucións públicas e para as universidades en particular, aínda que, como no caso desta rebaixa salarial o desacordo sexa profundo, de fondo e de forma. Todas as leis deben cumprirse, tamén aquelas que garanten a igualdade de oportunidades e as que encomendan aos poderes públicos a defensa do acceso á cultura e a promoción da ciencia en beneficio da sociedade. As medidas emanadas de conxunturas orzamentarias non deberían ir en contra destas normas fundamentais sobre as que existe un consenso social.

USC, 13/06/13

La Universidad de Santiago, un polvorín

La Universidad de Santiago, un polvorín
Docentes, investigadores, estudiantes y PAS llaman a hacer un "frente común" para frenar los recortes presupuestarios impuestos por la Xunta
Acusan al rector de mantener una actitud "irresponsable" y de incumplir acuerdos previos y su propio programa electoral

El proyecto de Presupuestos para 2013 va a suponer un recorte en la financiación de las universidades gallegas de casi 22 millones de euros y el consejero de Educación ya les ha advertido a las universidades que debían escoger entre recortar los salarios a los docentes o mantener las remuneraciones, pero despedir profesorado.

Los cálculos realizados por la CIG indican que el recorte salarial previsto del 5% no será suficiente, y dejará el desajuste presupuestario en nueve millones de euros, por lo que según el sindicato "tal desajuste se podría traducir en unos 250 despidos de PAS y PDI así como en mayores recortes salariales". También se ha alertado de que los recortes en la financiación supondrán una muy importante subida de las tasas universitarias, unos ingresos que además no servirán para mejorar la calidad de la enseñanza, sino que serán destinados directamente al pago de la deuda.

Este miércoles nuevamente representantes de la comunidad universitaria han denunciado que la "no apuesta" de la Xunta "por la sociedad del conocimiento y por la I+D+I" va a provocar un gran perjuicio tanto a estudiantes, como a personal docente e investigador, como al personal de administración y servicios.

Han denunciado en este sentido que la política de la Xunta parece destinada a promover el desarrollo de un sistema universitario privado al elevar los precios de matricula de los centros públicos y rebajar su calidad hasta los niveles de la privada. También se critica "el desnorte" de algunas medidas apuntadas por la Xunta para reducir los costes, como por ejemplo la eliminación de los complementos autonómicos de los sueldos del profesorado, "con lo que se perjudica a aquellos docentes con mejor productividad", señaló la profesora Alba Nogueira.

Los representantes de los trabajadores volvieron a alertar de que los recortes en la financiación podrían significar 115 despidos en la USC, pero recordaron a este respecto que desde 2010 la universidad ya ha prescindido de más de 600 trabajadores, entre la no renovación de contratos de investigación, jubilaciones no cubiertas o la supresión de puestos de profesorado asociado. Antonio Pérez Casas, del colectivo de PAS A Trabe, denunció que el trabajo de esas 600 personas tuvo que ser asumido por el resto del plantel y que significó un esfuerzo extra para todos ellos y también una merma de la calidad de la enseñanza y de la investigación en la USC. Añadió que "todos estos esfuerzos económicos sólo sirvieron para financiar a la Xunta de Galicia, y ni un solo euro sirvió para mejorar el servicio público o para reducir la deuda".

Todos los colectivos que integran la comunidad universitaria de la USC son muy críticos con el rector Juan Casares y califican su actitud como "irresponsable". Lo acusan de acatar el bloqueo presupuestario y de limitarse a negociar el lugar en el que efectuar los recortes, en vez de denunciar la posición de la Xunta y el incumplimiento del plan de financiación universitaria por parte del Gobierno gallego. Creen que estudiantes, profesorado, investigadores y PAS deben trabajar unidos en la defensa de la universidad pública y concienciar al conjunto de la ciudadanía "de que esta es una batalla que hay que dar ahora". Y animan el rector a ponerse a la cabeza de esta reivindicación. "Podemos tener un conflicto e incluso problemas de tesorería", dice Pérez Casas, que añade: "Bienvenidos sean si con eso conseguimos salvar la universidad pública".

De momento los estudiantes siguen encerrados en la Facultad de Historia y alrededor de 200 PAS acaban de comenzar un encierro indefinido en el edificio de la Balconada, que acoge algunos servicios administrativos de la USC. El martes, cuando está previsto que el Parlamento apruebe los Presupuestos, llevarán la protesta hasta el Hórreo.

El Diario, 23/01/13

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Alba Nogueira: As Universidades ao pé do precipicio

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Logo de varios anos de recortes orzamentarios que teñen colocado ás universidades e á investigación realizada desde o seu ámbito (sobre o 60%) nunha situación difícilmente reversibel, o esganamento orzamentario  compleméntase con durísimas medidas de selección do alumnado e redución do persoal.

As enormes diminucións orzamentarias nos fondos dedicados á universidade dentro do plan de financiamento na última lexislatura provocaron despidos e que non se renovaran contratos, severísimas reducións do gasto corrente ou diminucións escandalosas de compra de libros e de suscripción a revistas científicas que levaron mesmo a cortar a continuidade de coleccións que nin a guerra civil fora quen de romper.  Sen convocatorias de proxectos de investigación autonómicos e coas de persoal investigador (en formación, técnicos ou doutores) como unha caricatura do que foron algún día, a investigación estáncase.

A burbulla orzamentaria, comezada nos últimos mandatos do PSOE e mantida polo PP, cun financiamento da investigación cada vez máis polarizado cara os créditos á investigación, conduciu ás universidades a un endebedamento irresponsabel nunha carreira sen saída de infraestruturas, campus de excelencia e demais artefactos ligados á moda do emprendemento. Pincha agora coa crise e unha boa parte dos fondos de investigación (o 40% no último exercicio) quedan sen gastar precisamente porque non hai centro público de investigación que poida achegar a parte coa que debería complementar o orzamentado e financiar os intereses.

Fálase igualmente de reducir aínda un ano máis as titulacións -tres anos- nunha lóxica clara de redución da formación do estudantado e apertura dun mercado para os masters, cada vez máis selectivos económicamente debido á enorme subida das súas taxas e nos que, ademáis, concentra a súa oferta unha boa parte dos centros de ensino privados.  Con solícito apoio de gobernos autonómicos, como os de Madrid ou Murcia, que brindan edificios públicos, axudas e apoio á implantación de universidades privadas.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: fin de un sistema

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Saben bien los juristas que la función de las leyes no es crear el mundo de la nada, como Dios hizo en el Génesis, sino regular la realidad de tal modo que en ella se puedan minimizar los conflictos. Las leyes son textos genéricos que se aplican en circunstancias concretas, por eso el derecho real no es el que está escrito, sino el que se aplica realmente. Y un sistema legal no es tal si pierde la credibilidad, es decir, si la mayor parte de la gente cree que en realidad ya no se aplica. En general en España y en concreto en sus universidades es esa credibilidad la que se está perdiendo, dando lugar a una sensación colectiva de descrédito y desencanto y suscitando el presentimiento de que se avecina una catástrofe.

Y es que en el momento presente da la impresión de que la única ley que siempre se cumple en las universidades es la ley de la gravedad, pues las leyes genéricas que les conciernen se desarrollan sin cesar en docenas de normativas y reglamentos en los que los legisladores se convierten en jueces, los jueces piden leyes hechas a la carta, y son a la vez parte y todo, encausados y sentenciadores de sí mismos, razón por la cual en las universidades nadie es responsable de nada y todo el mundo no es sólo inocente, sino que además hace que su caso particular se eleve a la categoría de doctrina.

La aplicación de las leyes se llama legalidad, pero como puede hacerse de múltiples modos, a veces quien la aplica puede perder la legitimidad y con ella su credibilidad ante la opinión públlica, si es que la opinión pública puede expresarse libremente. En las universidades españolas ya no hay opinión pública, sino que más bien reina una omertá napolitana ante los machacones mensajes de sus equipos de gobierno, obesionados por demostrar el prestigio de sus instituciones a base de índices elaborados en la China, o más allá. Esos mismos equipos que niegan que las universidades tengan otro problema que la falta de dinero, y que quieren hacer creer a la opinión pública que el dinero invertido en sus instituciones incrementa la riqueza del país, además de sus libros de contabilidad. Dicen que cuanto más se investiga más rico se es y menos paro hay, cuando en realidad lo que ocurre es que quienes más investigan son los que ya eran ricos, y como sus países son más ricos tienen también menos pobres y consecuentemente menos paro, porque en ellos los bueyes suelen ir delante del carro y no detrás, como en España.

Ya se sabe lo que les va ocurrir a las universidades. Se subirán las tasas, en el caso gallego después de las elecciones, se diferenciarán las destinadas a la investigación de las de segunda categoría, se favorecerá la entrada de capital privado y se introducirá el principio de gobernanza, ya incluido en el proyecto de reforma de las enseñanzas medias. Esto último quiere decir que los rectores serán nombrados por la autoridad política, que ellos nombrarán decanos y directores de departamentos, que tendrán que reducir drásticamente sus megaequipos, pagar sus deudas, cortar sus gastos y despedir profesores contratados, administrativos y otro tipo de trabajadores. Para eso se les nombrará, no para que caigan simpáticos. Se incrementará el control sobre sus cuentas y cada vez podrán legislar menos a favor de su propia casa. Y todo se hará casi sin resistencia, pues los no afectados seguirán casi seguro en la omertá, los afectados se quedarán fuera, los nombrados para gobernar en un sistema con menos órganos colegiados se sentirán más fuertes. Y los investigadores privilegiados por el azar y la fortuna se sentirán también a salvo, mientras cumplan los índices que miden su calidad, que pueden modificarse en cualquier momento por parte de quien manda.

Algunos dirán que se acabaron la democracia y la autonomía, porque ya no se puede seguir legislando a demanda y decidir que se tiene derecho a ingresar lo que uno quiere gastar. Sus voces, deslegitimadas por los hechos, apenas tendrán eco en ese nuevo mundo de sálvese quien pueda. Pues les recordarán cómo se gobernaban las universidades con el absentismo generalizado en los órganos de gobierno, con el absentismo docente de parte del profesorado y el escaso peso investigador de otra parte, con la sensación general de que los obsesivos mecanismos de control no controlaban ya nada cuando los aplicaban unos cargos académicos de los que cada vez más gente quería alejarse. Un mundo en el que dio la impresión de que los mejores profesores acabarían siendo empresarios privados dentro de la instituciones públicas, pero siendo solo aprendices de brujo, como lo fueron dos grandes filósofos griegos cuando perdieron el sentido de su oficio.

En efecto, Platón, un rico terrateniente ateniense, quiso educar a los tiranos de Sicilia, y por eso creó una ciudad ideal para aplicarla experimentalmente. En su aventura acabó siendo vendido como esclavo por el tirano Dioniso, aunque pudo ser rescatado por su rica familia. Aristóteles, que formó parte de la corte del rey de Macedonia, también acabó siendo un títere del juego de los poderosos y murió en el exilio, acogido por otro tirano, tras haber salido a duras penas de Atenas con su biblioteca a cuestas. Ambos fueron dos gigantes de la filosofía. A nosotros, los profesores de Fonseca, casi enanos a su lado, no nos va a tocar un mejor destino.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la muralla china

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la muralla china

Construyeron los emperadores chinos una muralla que tenía como fin evitar que en su imperio penetrasen los bárbaros. Se hizo a mano, movilizando millones de personas en régimen de trabajos forzados, gracias a un sistema burocrático controlado por los mandarines, letrados y funcionarios, orgullosos de su saber, su eficacia y obsesionados con sus rituales y sus mecanismos de promoción profesional. Los filósofos chinos decían que el mejor gobernante es el que no gobierna nada, porque gobernar es siempre cobrar más impuestos, gastar más dinero y hacer obras, como la Gran Muralla, para mantener a un país aislado del mundo, como lo estuvo China hasta el siglo XIX, cuando los bárbaros ocidentales se infiltraron en el país desde el mar, haciéndola inútil.

Los estudiosos de la historia de las universidades bautizaron a sus profesores con el nombre de mandarines, es decir, letrados chinos, porque muchas veces, como ocurre ahora, creían poder estar al margen del mundo y sus turbulencias económicas, sociales o militares, a pesar de no ser más que frágiles peones en el juego del poder y de la historia, escondidos solo tras una muralla imaginaria. Los mandarines, chinos y académicos, creen tener un sistema racional y perfecto en el que todo está regulado en los papeles, en las normas y en los procedimientos burocráticos, no importándoles si ese sistema atenta contra el sentido común o niega la realidad. Como creen que su sistema es perfecto, todo tiene en él su razón de ser, todo está justificado por una normativa y ha de hacerse siempre de la misma manera, y cuanto más complicada mejor, porque así harán falta más mandarines para controlar la realidad y para espiarse a sí mismos. Esto es lo que está ocurriendo hoy en lo que los economistas y juristas llaman la universidad omniadministrativa. Una universidad también defendida de la realidad por una gran muralla y en la que la pasión por hacer obras y dictar normas infinitas salta a la vista.

Hay cosas dificiles de comprender para el común de los mortales, pero que en la universidad siempre tienen explicación. Pueden hacerse edificios que es necesario ampliar antes de su inauguración porque ya no sirven, como el caso de la Facultad de Física de la Universidad de Santiago, edificio del tamaño de un gran chalet cuya planta baja exenta tuvo que ser cerrada para acoger a duras penas a profesores y alumnos, teniendo que ser derivados departamentos a otro edificio que nació muerto, a pesar de su nombre, como fue el caso del hospital materno infantil, construido en el campus de Santiago, sin parking y casi sin accesos, y que por suerte fue reconvertido en residencia universitaria. También pueden hacerse facultades en las que no caben los libros disponibles el día de su imauguración, teniendo que reconvertir a toda prisa en depósito de la biblioteca lo que en plano era un garaje, el caso de la Facultad de Filología, cuyo rápido crecimiento hizo igualmente que su profesores acabasen por quedar amontonados en sus despachos. Hubo también proyectos faraónicos, por suerte no realizados, como la idea de situar el depósito de libros de la Facultad de Geografía e Historia en la planta noble y hacer aulas en un piso abuhardillado bajo cubierta. Y hay por suerte proyectos efímeros revisables, gracias al pladur y las mamparas que hacen que algunos edificios vayan cambiando sus paredes como si estuvieran vivos. Así se tabica y destabica, a pesar de la crisis, se cierran unos pasillos para abrir otros, para que quede eterna memoria de quien manda gracias a las murallas chinas de yeso y cristal.

Es difícil de explicar por qué se pretenden trasladar fotocopiadoras a los puntos más alejados de alguna biblioteca, o por qué se derriban los servicios de una planta con ocho aulas repletas de alumnos el día antes del comienzo de las clases. También lo es saber por qué las pruebas de acceso a la universidad se celebran quince después del comienzo del curso, o por qué un festivo como la inauguración del curso es laborable porque hay exámenes en un centro, o por qué el plazo de matrícula de algunas asignaturas se abre casi un mes después de su inicio. Naturalmente todo ello obedece a una razón, porque siempre hay una normativa que explica que es la realidad lo que está mal porque todo es perfecto e inmutable para quienes viven tras la Gran Muralla.

José Carlos Bermejo Barrera: La universidad de pocas luces

José Carlos Bermejo Barrera: La universidad de pocas luces

Santiago está que echa chispas desde que un juez imputó a un electricista del robo más espectacular de la reciente historia de la Catedral. Quizás por esta tendencia a reducirlo todo al campo del electromagnetismo, su universidad - en contra de lo que ocurría en los viejos comics cuando ante una nueva idea se encendía una bombilla sobre la cabeza del protagonista - ha decidido solucionar todos sus problemas apagando bombillas. Es posible que comenzase a agotar sus pilas cuando celebró su centenario con el lema: “Ahora Galicia Resplandece”. A lo que respondió modestamente la universidad de A Coruña incluyendo en su escudo el lema: “Con esta luz”, convencida quizás de que la Torre de Hércules habría de ser faro y guía de sus futuros miembros.

Sea como fuere, lo que es cierto en que en Santiago todas las medidas de ahorro que se toman en su universidad técnicamente en quiebra, asfixiada por su deuda y los costes financieros de la misma, son siempre para ahorrar luz. Para ahorrar luz se cerró tres días en Semana Santa y ahora quince en agosto. Para ahorrar luz se cambiará todo el horario de clases en el segundo cuatrimestre, comenzando a las 8:30 y acabando a las 19:30, apagándolo todo precisamente cuando los días comiencen a alargarse. Para ahorrar luz, no se sabe cómo, sus administrativos pasarán a trabajar de 9 a 17 horas y no de 8 a 15, como los de las restantes administraciones públicas; teniendo casi que comer en sus puestos de trabajo con una fiambrera, no sabemos si porque sus sueldos cada vez mas recortados ya no les den para otra cosa, o porque su universidad haya decidido regular ahora sus ritmos culinarios con este nuevo horario. Un horario, no anunciado con luz y taquígrafos precisamente, sino sacado a la luz pública antes de hablar con ninguno de los sindicatos que legalmente representan a sus trabajadores y funcionarios.

Todo es cuestión de luz en una universidad que es incapaz de aprobar su presupuesto, siendo responsables de ello tanto quienes la gobiernan como la oposición establecida dentro de las reglas del sistema, y que se gestiona sin presupuesto renovado. Todo es cuestión de bombillas en una universidad incapaz de aprobar la renovación de sus estatutos por estas mismas razones. Todo parece ser cuestión de luces en una universidad cuya única opción política es promocionar a los profesores de mayor edad a escalones docentes superiores, aun a costa, según el Ministerio de Hacienda, de reponer el 600% de sus jubilaciones frente al 10% permitido por la ley. Y en una universidad en la que no importa poner en la calle a investigadores jóvenes, a los que se les juzga con alambicadísimos baremos siempre cambiantes por quien convoca las plazas docentes para ellos.

Ya no hay más ideas, ni se encienden nuevas bombillas, pues se decide que todo siga igual y nada cambie cuando casi todo es insostenible. Quizás habría que reunir un consejo o senado de exrectores sabios y pedirle a Carlos Pajares que nos descubra la mínima partícula de la que se compone el euro, y así salir de nuestra penuria, a Ramón Villares que busque viejos documentos de históricos pelotazos que hayan sacado de la bancarrota a instuticiones en quiebra, a Darío Villanueva que nos patente alguna metáfora o metoniminia convertible también en euros y a Senén Barro que nos haga un programa informático que, desviando a nuestra cuenta los céntimos de las operaciones bursálites de un solo día de los “mercados”, nos permita de nuevo nadar en la abundancia. Y es que otras ideas no hay, las pilas se están agotando, las baterías nos muestran ya la señal de recarga cada vez más rápida. Quizás tampoco eso sirva ya y habría que recurrir a las energías renovables.

Inverno na USC

Inverno na USC

Duro inverno

O pasado día 23 de xullo celebrouse unha reunión do Reitor e membros do Equipo  de Goberno cos Decanos e Directores de Departamentos da USC.

A previsión de ingresos e gastos para o presente exercicio presenta un panorama desolador. Como as medidas tomadas ata o de agora para conter o gasto (retencións dun 25 % no capítulo II, Gasto corrente, dun 50 % no capítulo IV, Transferencias correntes, e dun 80% no capítulo VI, Inversións reais) non foron suficientes, contémplase agora a necesidade de reducir o gasto corrente en Subministracións (electricidade, gas, gasóleo, auga, ...), para o que se contempla a adopción de diversas medidas, entre as que se atopa a redución en dúas horas o horario de apertura dos centros.

O inverno será duro na USC.

Antonio Pérez Casas: Carta aberta á comunidade universitaria

Antonio Pérez Casas: Carta aberta á comunidade universitaria

Se quedaba algunha raia vermella sen atravesar nas políticas de recortes e destrución de dereitos dos traballadores e traballadoras, é evidente que quedou atrás o pasado 13 de xullo coa aprobación do Real Decreto Lei 20/2012 xa que afecta ao conxunto da sociedade de xeito moi grave: perda dos dereitos laborais que tanto custou gañar, baixada na prestación do desemprego, subas no IVE de até o 13% e tantas outras medidas que afectan ao conxunto da economía e o emprego. Unha parte relevante delas afecta directamente ao emprego público.

Outro día nefasto, neste caso para a Universidade de Santiago de Compostela e o motivo polo que escribo esta carta aberta, foi o pasado 20 de xullo. Foi entón, no Consello de Goberno celebrado en dita data, que a equipa reitoral tivo a oportunidade de elixir: poñerse do lado das persoas que conformamos a Universidade ou poñerse ao lado dos recortes. E escolleu a segunda opción. Paso a dar a miña versión do que alí aconteceu.

Nese Consello, a xerenta da USC describiu, nunha longa ladaíña e cun fervor case relixioso, as medidas que nos afectan do RD Lei 20/2012 e como ía ser a súa aplicación para o persoal da USC.

No referido á eliminación das pagas extraordinarias, ou porcentaxe equivalente, explicounos que sería de aplicación para todo o persoal da USC e entidades dependentes e que no caso do persoal laboral sería de aplicación inmediata, tan pronto os procesos técnicos o permitiran. Indicóuselle que era unha reforma ilegal pois afectaba a períodos de traballo xa realizados (é porcentaxe anual e non só dos meses dende a aprobación do Real Decreto até final de ano), ilegal por modificar contratos de traballo vixentes e suxeitos a convenios e acordos colectivos, ilegal e inxusta por aplicar porcentaxes distintas de xeito arbitrario a distintas persoas da mesma institución en función do case azar que é o xeito de distribución do salario en soldos mensuais e pagas extras; as diferenzas neste caso van dende o 4% ao 7,14% tendo en xeral unha maior porcentaxe de desconto, aquelas persoas de menor soldo e categoría, o mundo ao revés!.

Informou tamén que no caso do PAS laboral se descontaría o 17,85% en todas as pagas dende setembro a final de ano, ao que se lle replicou que non deberamos permitir que compañeiros e compañeiras con contrato a tempo completo e con xornais de menos de 1.100 euros actualmente vexan reducida a súa paga a pouco máis de 900 €. A resposta foi sempre a mesma: “somos uns mandados”.

Con respecto ao artigo 8, que elimina para todo o persoal da USC a capacidade de negociación dos permisos e vacacións e que suprime os asuntos propios agás 3 días ao ano e os días extras de vacacións por antigüidade, informounos que sería de estrito cumprimento a partir do 1 de xaneiro de 2013. Temos que explicar que estes días de asuntos propios foron unha compensación a cambio de minguas salariais en diferentes momentos da democracia española (pódese mirar a hemeroteca do ano 1983, por exemplo). Tamén que na Universidade ninguén lembra a última vez que se contratou a alguén para substituír a quen estivera gozando destes días pois a norma interna impide celebralos se as necesidades do servizo non o permiten nese momento. Si, son días que se collen para facer pontes, pero tamén para levar aos maiores ao médico ou atender a fillos e fillas enfermos.

Informou tamén que a partir do 15 de outubro se reducirá a nómina en caso de enfermidade nun 50% nos primeiros 3 días e un 25% entre o cuarto e vixésimo día pero tampouco neste punto se fixo unha excepción ou matización.

Lembrou que segundo as novas normas temos que adaptar a xornada de traballo de todo o persoal a trinta e sete horas e media e informou que moi “eficientemente” xa están convocando os xefes de servizos e unidades con motivo da reorganización dos horarios.

En xeral, e no noso caso concreto, quedan anulados tamén numerosos dereitos sindicais, capítulos enteiros dos convenios colectivos, acordos do persoal funcionario e outros numerosos dereitos. A xerencia e a equipa de goberno non procuran alternativas.

Tampouco se presenta proposta algunha por parte da dirección da Universidade de compensación polo incremento do IVE nos gastos propios da USC, sendo como somos parte tamén do estado que vai a recadalo, nin tan sequera a reclamación de que os aforros producidos na aplicación das medidas de recorte podan ser utilizados para a redución da nosa propia débeda en vez de reducir só a débeda da Xunta de Galicia. Algo que en cambio si esixe a Xunta de Galicia ao Estado.

Aínda quedaban outros despropósitos antes de rematar este último consello de goberno. Ao igual que fixemos con dous compañeiros PAS do campus de Lugo fai un par de meses, tomouse a decisión -con numerosos votos en contra- de despedir por causas económicas ¿? a 5 profesores asociados a tempo completo con entre 15 e 30 anos de traballo na USC, a maioría a moi poucos anos da xubilación.

Todo isto sucedeu sen que houbera espazo a cuestionar o que estabamos a facer, á protección da comunidade universitaria fronte a estas ameazas, á defensa do valor que ten o servizo que prestamos á sociedade.

Malia ter sido interpelados en numerosas ocasións e terlles sido lembrada a nosa autonomía, lembrando que estabamos nun órgano de goberno da USC e non nunha sección menor dun departamento da Xunta, que non ten máis cometido que actuar segundo as instrucións recibidas, a equipa reitoral no seu conxunto non fixo un mínimo aceno de rebeldía, de recurso destas decisións ante órganos superiores, de obstaculización da aplicación dunha lei que todos entendemos inxusta e ilegal, de amortecemento das medidas naqueles casos máis sangrantes ou esperpénticos, ... mais ben sucedeu todo o contrario, preferindo en todo momento o cumprimento estrito e inmediato das medidas de recorte.

Só ao final e con moitas dificultades, algún dos presentes conseguiu que polo menos se aprobara o desacordo do Consello de Goberno co contido do Real Decreto Lei 20/2012.

Vivimos tempos difíciles e todos temos que decidir como os afrontamos. A Universidade e o seu Reitor teñen que elixir se van a estar do lado da comunidade universitaria e do lado dos milleiros de galegos e galegas que o mesmo día anterior ao consello de goberno ateigabamos as rúas e prazas de Galicia, ou si van a limitarse a facer de burócratas de Rajoy e Feijóo e aplicar as medidas de recorte actuais -e as que nos cheguen- de xeito automático.

De optaren por esta última vía e asumiren a totalidade dos recortes, a desaparición da autonomía da universidade e o desmantelamento da universidade pública, eu lles pediría que, por dignidade, dimitan antes da súa aplicación e deixen que dirixa a universidade un liquidador, de traxe escuro, nomeado pola Xunta de Galicia. Así, as cousas estarían claras e todos e todas saberíamos a que atermos.

Praza, 24/07/12

Vía V: Universidades gallegas

Vía V: Universidades gallegas

Los rectores de las tres universidades gallegas participan en un debate en el programa Vía V, de V Televisión, para abordar el futuro de las universidades. Salustiano Mato, Juan Casares Long y Xosé Luís Armesto coinciden en su rechazo a la subida de las tasas de matrícula que recoge el Gobierno central, y que no debería aplicarse en la comunidad, ya que las universidades gallegas llevan años aplicando medidas de eficiencia.

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