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Sociedade, política

"El sistema no ha cambiado, habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años"

"El sistema no ha cambiado, habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años"
Richard Sennett, sociólogo, profesor emérito de la London School of Economics 

El sociólogo Richard Sennett (Chicago, 1943) reúne méritos profesionales suficientes para ser uno de los galardonados que el pasado viernes recogían los premios "Príncipe de Asturias" en el teatro Campoamor de Oviedo. Sin embargo, en esta ocasión le tocó el papel de acompañante de su mujer, la también socióloga Saskia Sassen, ganadora del premio de Ciencias Sociales. Ambos reparten su tiempo entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Sennett es profesor emérito de Sociología en London School of Economics e imparte clases también en la New York University.

Autor de libros como "La corrosión del carácter" y "El artesano", es un analista de la forma en que la economía y el trabajo configuran a las personas y las relaciones sociales. Trabaja desde la perspectiva de una corriente netamente anglosajona como es el pragmatismo, "la búsqueda de los problemas filosóficos insertos en la vida cotidiana", según su propia definición. Este observador nada complaciente del mundo al que nos ha abocado el capitalismo financiero alerta de la posibilidad de una nueva crisis ante la constatación de que la actual no ha servido para superar los males que socavan el sistema. Con un comedimiento verbal que contrasta con la dureza de su diagnóstico y sus previsiones, Richard Sennett muestra su preocupación por el paro de los jóvenes, algo que, a su juicio, debiera ser prioritario en la agenda política y que, sin embargo, se ha convertido en un asunto secundario mientras los fondos públicos para crear empleo se destinan al rescate de los bancos.

-Usted que indaga sobre cómo el trabajo nos moldea como personas, ¿existe alguna forma de disociar lo que somos de los que hacemos para evitar, por ejemplo, que la pérdida de empleo nos deje sin discurso vital?

 Yo soy muy protestante y creo que eso es cierto. Ahí está la crisis ahora para los jóvenes. Si no encontramos alguna manera de proporcionarles puestos de trabajo, entonces faltará algo, tendrán una carencia a nivel psicológico y esto es algo que no se puede reparar fácilmente. Cuando un país tiene el 50 por ciento de desempleo entre los jóvenes, tiene una generación dañada. Pero esto no es algo que parezca preocuparles mucho a los políticos. Les inquieta, pero no lo suficiente, como si no fuera una circunstancia crítica frente a la que hay que reaccionar, les parece casi normal, como si fuera simplemente una consecuencia de la situación económica y del mercado. Desde mi perspectiva de estudioso del mundo del trabajo, el desempleo juvenil es mucho más importante que pagar las deudas de Goldman y Sachs. Me siento muy frustrado con esta situación, de que se considere el desempleo como una consecuencia de otra cosa que hay arreglar antes. No es así.

-¿Pertenece usted al grupo de los que consideran que esta hecatombe económica era previsible o al de los sorprendidos por la quiebra del sistema?

 Creo que se podía haber predicho esta situación. La avaricia ha cegado a las personas. Mi grupo de investigación publicó algo acerca de esto en el año 2005. Pienso que la gente no quería ver la realidad.

-Hace cinco años, cuando se produce ese colapso, incluso personas nada radicales consideraban necesario cambiar las bases del sistema. Sin embargo, ahora el neoliberalismo parece haber salido fortalecido.

 Efectivamente eso es cierto, pero yo no diría que el neoliberalismo sea más fuerte que nunca. Las condiciones que llevaron al colapso se están reinstalando, restableciéndose de nuevo. Hemos tenido un refuerzo del antiguo régimen, pero se están reconstruyendo sus debilidades. Persiste la financiarización del riesgo de manera muy inestable, que fue lo que dominó la economía desde principios del año 2000. No me gusta utilizar la palabra crisis cuando hablo de esto porque una crisis da por sentado que algo se rompe o deja de funcionar y se arregla. Creo que el hecho de que el neoliberalismo se vea reforzado indica que habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años. Soy muy pesimista.

-Aunque no le guste el término, pero para entendernos, ésta es una crisis que desborda incluso a quienes debieran considerarla una oportunidad de cambiar las cosas. ¿Echa usted en falta una crítica más radical por parte de la izquierda, por ejemplo?

 Es sorprendente que la izquierda haya sido tan pasiva. En el Reino Unido, por ejemplo, el Partido Laborista ha intentado distanciarse de cualquier reto o desafío radical al capitalismo financiero. Lo mismo ha ocurrido en Alemania, pese a que se trata de los dos partidos más fuertes de la izquierda y los menos corruptos, no como los franceses o los italianos. Lo que pienso que va a ocurrir es que habrá otra crisis y una generación de jóvenes con pocas esperanzas de futuro. Pasará algo decisivo dentro de tres o cuatro años cuando se junten estas dos fuerzas. La segunda vez que ocurra la crisis se verá que existe un mal sistémico y que requiere una intervención radical si no queremos que la gente tenga vidas muy disminuidas durante mucho tiempo. Me entristece que la izquierda no se involucre mucho más con esta crisis, pero creo que lo hará en el futuro. Para ello será necesaria esa confluencia de un nuevo colapso financiero con el malestar de los jóvenes, que con veintimuchos o treinta y pocos años sabrán que no pueden seguir así. Ésa es mi opinión personal.

-¿Cómo encarar un mundo en el que todo se ha hecho más incierto?

 Quizá la de Europa sea una economía mucho más modesta. Habrá como una reconfiguración y la gente empezará a pensar más como lo hacen en Austria o en Suecia, es decir, no ser un centro financiero global, sino algo más local y regional. Pero es muy difícil prever. Sé que se pueden hacer cosas para proporcionarles trabajo a los jóvenes y no estamos haciéndolas. Nos estamos centrando tanto en los problemas financieros que no hay programas públicos cuyo objetivo principal sea la creación de puestos de trabajo. Se ha salvado a los grandes bancos, ése ha sido el objetivo principal hasta la fecha. Pero ése es un fallo ideológico, un fracaso ideológico que ha llevado a considerar como algo secundario la creación de empleo. Mi punto de vista es todo lo contrario: hay que gastar todo el dinero disponible para promover el trabajo, aunque luego haya incumplimiento de deudas nacionales. Por eso soy de los que sostengo que tendrían que haber dejado a Grecia incumplir sus compromisos de pago. Ésa es una opinión muy poco popular.

-¿Qué futuro tiene una sistema que valora tan poco el trabajo bien hecho y la experiencia?

 El buen trabajo tiene futuro. Pero el problema está en crear empleo. Por ejemplo, los holandeses tienen un programa de compartir puestos de trabajo, un empleo para dos o tres personas a tiempo parcial cuyos ingresos se completan con prestaciones del Estado. Poner el trabajo como prioridad es muy caro, pero evita tener toda una generación desesperada. En España, en Grecia o incluso en Italia, el empleo no tiene esa prioridad. Hay algo fundamental en los seres humanos y es que se sienten satisfechos si trabajan y lo hacen bien. La gente quiere empleo, todas las investigaciones que he realizado sugieren eso mismo, no quieren ser vagos, ni estar aburridos o ser mediocres. El trabajo hace que la gente se sienta bien consigo misma.

La Nueva España, 31/10/13

José Carlos Bermejo Barrera: La independencia de coña

Mas y RajoyJosé Carlos Bermejo Barrera: La independencia de coña

Las naciones y los nacionalismos han sido los responsables del logro de las mayores glorias y miserias de la cultura occidental. Gracias a ellas se creó el estado burocrático-racional y lo mejor de la literatura, la filosofía, la música y las artes contemporáneas. Pero también trajeron docenas de guerras, con sus sacrificios, esfuerzos y la degradación humana y la miseria moral que a todas las guerras acompaña. Un estado-nación se define por la posesión de un territorio con fronteras y por el ejercicio en él de la plena soberanía nacional, que faculta al estado a ejercer la violencia legítima dentro de su territorio y enfrentarse violentamente con otros estados. Este ejercicio se lleva a cabo en condiciones normales con la creación y aplicación de sus propias leyes en el ámbito de su territorio y con el control del mismo mediante redes de comunicaciones que permiten al poder estatal estar presente en todas y cada una de las partes de su territorio y garantizar el cumplimiento de las leyes gracias a un sistema judicial y policial propio, así como ejercer un control de la actividad económica en el marco del mercado nacional, abierto o cerrado.

Un estado controla su economía dictando leyes y acuñando su moneda, lo que le permite tener una política monetaria y fiscal propia, además de protegiendo sus productos con tasas aduaneras. El control de su economía será la base del bienestar de la sociedad y lo que permita la creación cultural en todos y cada de sus aspectos en su propia lengua o lenguas. Partiendo de esta base, un estado-nación concibe su relación amistosa u hostil con otros estados. En los siglos XIX y XX se creía que la nación sólo vivía con plenitud en la guerra, pero en el siglo XXI se cree, por el contrario, que los valores de la paz y la convivencia son superiores a los de la pasión y el enfrentamiento armados porque hemos aprendido las lecciones de tantas guerras nacionales, de dos guerras mundiales y de guerras civiles, como es el caso de España. Por ello las competencias del estado nación se están difuminando cada vez más en marcos supranacionales.

Las naciones han de ser sin duda objeto de admiración y respeto. Un paseo en Verdún por los cementarios militares franceses, ingleses y alemanes en los que las hileras de tumbas se pierden en el horizonte, inspira los sentimientos de compasión y tristeza ante tantos cientos de miles de vidas perdidas en nombre de la sangre y el suelo patrios, unidos casi siempre al nombre de Dios o la fe. Pero en la España del 2012, sin embargo, ya nadie sabe ni lo que es una nación ni el nacionalismo, porque ya nadie sabe qué significa nada en el lenguaje de unos políticos que se han convertido en trileros de las palabras, los sentimientos y los sufrimientos de la gente. Todos comparten este mérito, pero entre ellos A. Mas ha logrado la excelencia.

Propone Mas la siguiente independencia. Partiendo de que España es un estado hostil le propone esto: si no me dejas que te pida la independencia la gente la va a querer. Por eso es mejor que me digas que me la vas a dar para que yo no te la pida y entonces me la dés cuando yo no la quiera, porque quiero llegar a un acuerdo contigo. Cataluña, dice Mas, quiere ser independiente con permiso de España y gracias a un referendum. Si la legalidad española no se lo permite, recurrirá a la legalidad europea, porque quiere estar en Europa. Pero si Europa le dice que no, entonces, para estar en Europa recurrirá a la legalidad extraeuropea. Así tendremos una Cataluña independiente bilingüe en inglés y catalán con el fin de relacionarse mejor con sus vecinos no hostiles, Francia, Italia y Alemania, todos ellos países anglófonos. Cataluña será independiente dentro de Europa y el euro porque ya está en Europa, porque España está en Europa y Cataluña está en España, aunque evidentemente no es España. Por ello Cataluña no tendrá fronteras con nadie, ni tampoco con España, a la que exporta más del 40% de su producción de modo hostil. Cataluña seguirá en la OTAN sin ejército y la defenderá otro ejército, según Mas el español, que es hostil por definición. Dice el conseller del Interior que los Mossos d’Esquadra son el germen de la columna vertebral del estado catalán y defenderán a Cataluña, pero el sindicato de los Mossos dice que de ninguna manera. No parece que quieran morir por la Cataluña en la que, según Mas, habrá copago sanitario, se pagarán peajes en todas las autopistas, se retrasará la edad de jubilación y habrá que hacer recortes para ser modernos. Y en la que no dice Mas cómo se le quitará la nacionalidad española a los catalanes que la quieran mantener; si para ello será necesario dividir Cataluña en dos; si se federará con Valencia y Baleares o volverá a reconquistarlas. Ni qué pasará con las empresas y bancos catalanes cuyos clientes son españoles si Cataluña queda provisional o defintivamente fuera del euro; si es así, qué moneda creará y como será convertible. Mas toma como modelo la independencia de Escocia, sin decir que Inglaterra no tiene constitución y los escoceses van a a seguir dentro de la libra y el ejército británico, con un nivel de autonomía que ya tiene Cataluña.

¿De que estamos hablando aquí? ¿De morir por Cataluña o de forrarse en ella? Desde luego no del dolor, el sufrimiento y los logros de tantas naciones y nacionalismos, incluido el catalán, que merecen el más profundo respeto y no ser la calderilla de un trapicheo político oportunista.

Joan Subirats: Lo que acaba y lo que empieza

Joan Subirats: Lo que acaba y lo que empieza
El capitalismo ha demostrado su adaptación a lo largo de siglos, pero ahora tiene que asumir que la colaboración es mejor que la competencia, y eso duele

Las noticias se suceden sin cesar. Casi todas malas. Reflejan la imposibilidad de seguir como estamos si no cambiamos. El problema es que, los que deciden ahora, tras acusar a los de antes (que también eran ellos) de incrementalismo desenfrenado, practican un decrementalismo ciego y sin horizonte, del tipo “hacer lo mismo con menos”, sin entender que todo se mueve. Es cierto que llegamos tarde y mal al “Estado de bienestar”. Tarde, porque murió Franco en 1975, justo cuando se acababa el periodo de los 30 años gloriosos de las políticas de bienestar social. Mal, porque venimos de una larguísima tradición en la que lo público se confunde con lo que no es de nadie, y si es de alguien, ese alguien tiende a aprovecharse del ratito en el que está al mando. Tantos años de autoritarismo y mano dura terminaron convenciendo a la gente que cuanto menos te ocupes de lo colectivo mejor, y si te acercas a los que mandan será para ver qué sacas. Los más de 30 años de democracia, marcados por una transición mal resuelta y olvidadiza, no han alterado mucho el panorama. Acostumbraron a la gente a hacer de clientes de los servicios públicos, sin entender que su calidad y permanencia depende también de su implicación y protagonismo en los mismos. A los que han ido mandando les ha ido bien confundir cada demanda social con una necesidad pública que incluir en un presupuesto siempre incremental. Y, mientras, en Europa, desde la década de 1980 se establecieron cautelas económicas, amortiguadores y válvulas de implicación social en los servicios públicos, y se ha seguido invirtiendo en educación a lo largo de la vida. Aquí manteníamos el tipo, crecíamos con el ladrillo y seguíamos desatendiendo la formación de adultos, confundiendo educación con enseñanza.

Ahora, la confusión es general. Los que mandan nos acusan de irresponsables, de vagos y de manirrotos. Los mandados decimos que ellos más. Nadie parece tener la culpa de nada. Pero las cuentas no salen. Los más ricos se han organizado para no pagar, y con los que estamos más controlados, se está llegando al límite. Y, como acostumbra a pasar, los más nuevos (jóvenes e inmigrantes), los que menos capacidad tienen de quejarse y de hacerse oír (parados, ancianos, mujeres) son los que más acumulan problemas y palos. Lo cierto es que han de cambiar muchas cosas en la parte del gasto, pero lo más grave y más estructural está en la caída de ingresos. Y eso, tal como están las cosas y como funciona el mundo mundial, no tiene pinta de arreglarse ni de ser coyuntural. Y lo peor es que cada día que pasa comprobamos que los que dicen mandar no mandan, y que, además, nadie sabe hacia dónde nos dirigimos.

Mientras, las cosas van muy deprisa. Está en marcha la tercera revolución industrial (The Economist), tras las que supusieron la transformación de la industria a finales del XVIII y la que instauró el trabajo en cadena propiciando la producción masiva a inicios del XX. El cambio digital va a permitir, está permitiendo ya, la producción distribuida y colaborativa, acabando con la necesidad de espacios de intermediación y concentración fabril, de la misma manera que la producción y distribución de conocimiento, la creación compartida a escala global, está acabando con enciclopedias, editoriales, periódicos y universidades en sus versiones tradicionales. Las impresoras 3D, el crowdfunding, Wikipedia, Arduino o el Do it yourself son expresión de una nueva realidad que tercamente reclama su lugar en un escenario que resiste sin alternativas. El capitalismo ha demostrado su adaptación a lo largo de siglos, pero ahora tiene que asumir que la colaboración es mejor que la competencia, y eso duele. El poder político y sus instituciones siguen utilizando principios como la jerarquía y la distribución de competencias para hacer funcionar sus entramados clientelares y burocráticos. El estatus y el organigrama son sus mejores argumentos. Y mientras, todo se horizontaliza, se constatan las ventajas sociales y colectivas de los códigos abiertos y van surgiendo iniciativas de apoyo mutuo y de nueva institucionalidad aquí y allá. Y al poder instituido le va quedando solo la autoridad y la fuerza. No va a ser fácil, ni tampoco indoloro, pero lo que empieza irá abriéndose camino.

El País, 21/04/12

Galicia: Ourense acoge el próximo 13 de octubre "la gran manifestación por la sanidad pública"

Galicia: Ourense acoge el próximo 13 de octubre "la gran manifestación por la sanidad pública"
A la asamblea, convocada ayer por la plataforma ciudadana, se sumaron sindicatos de la sanidad, profesores, asociaciones de estudiantes y vecinales, partidos y el 15-M

La asamblea abierta convocada por la Plataforma Pola Sanidade Pública, que se celebró en la noche de ayer en Ourense y a la que sumaron nuevos colectivos vecinales, políticos, sindicales o vecinales así como sindicatos sanitarios y estudiantes entre otros, acordaron celebrar el próximo 13 de octubre en la ciudad, la "la gran manifestación en defensa de la sanidad pública" y contra los recortes de recursos sanitarios, educativos y de bienestar social en Galicia.

A la convocatoria se sumaron además otros sindicatos sanitarios, profesores, asociaciones de estudiantes y representantes del movimiento 15-M en la ciudad.

"Salvo cambios de última hora, la manifestación queda convocada para el día 13 de octubre pero con carácter previo, el lunes 19 diseñaremos una campaña divulgativa, que lleve el mensaje y la reflexión sobre el recorte de servicios públicos que queremos conozca la ciudadanía, a los barrios, asociaciones de padres y madres de los colegios y a los trabajadores" insistió Anxo Pérez Carballo.

Explicó en que el objetivo de estas rondas divulgativas es llevar el mensaje de lo que está pasando "a todos aquellos que se van ver afectados por una política de mentiras y supresión de medios y personas, que está afectando no ya solo a la sanidad que era el primer lema de nuestra plataforma ciudadana, sino a todos los servicios públicos que hacían hasta ahora más fácil vivir en esta parte del mundo y no en otra".

Faro de Vigo, 16/09/11

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O Congresso dos Deputados do Reino de Espanha aprovou, também com o voto do "esquerdista" Rubalcaba,  a reforma das aposentadorias que elava a idade de reforma até os 67 anos. 

O Governo alcançou um acordo com o partido de direita catalão CiU. A Câmara baixa deu o seu visto bom após aceitar quarenta emendas do Senado à "Lei de Actualización y modernización del sistema de Seguridad Social", que entrará em vigor em 2013 e fixa os 67 anos para reformar-se com uma cotização de 37 anos e mantém os 65 anos atuais apenas para as pessoas que cotizaram 38 anos e 6 meses. 

Num contexto de precariedade os 65 anos mantenhem-se apenas para aquelas pessoas que, paradoxalmente, têm empregos estáveis e bons, por exemplo empresários, ou seja, os que menos precisariam reformar-se aos 65 anos. Num contexto de emprego submergido que chega ao 8% do PIB, com precariedade,com o PP ameaçando com novas reformas laborais… quem é que vai cotizar 37 anos? Com um desemprego superior ao 20% e um atroz desemprego juvenil superior a 40% e umha precariedade laboral de 33% a reforma não vai encaminhada a assegurar a Segurança Social, mas a promocionar os fundos de pensões privados, para maior glória da banca. 

Por se for pouco, e como o antigo dirigente de Die Linke em Alemanha advertia (Oskar Lafontaine), as aposentadorias reduziram-se muito porque os anos que se terão em conta para calcular a quantia da aposentadoria passam dos 15 atuais para 25. Isto traduzido à prática quer dizer que as aposentadorias se reduzirão 20% ao ampliar o cômputo a 25 anos e a idade de retiro a 67 anos. Se temos em conta que as aposentadorias da Galiza são as mais baixas do Estado espanhol com diferença o panorama não pode ser mais desolador para o futuro de milhares e milhares de galegos.

A nova reforma, como todas as realizadas no eido do trabalho, é mais uma volta de porca do poder justificada "por el bien de todos" e baseada nos mesmos argumentos falaces de sempre (aqui e aqui). Assistimos assim, infelizmente com pouca contestação social, a mais uma reforma, a sexta do sistema de pensões e a oitava da Segurança Social, que exigirá para as reformas antecipadas aos 63 anos 33 anos cotizados… Um sumandum dificilmente camuflável com a inclusão dos empregados do fogar no Regime Geral da Segurança Social a partir do 1 de janeiro de 2012 ou com obrigar às empresas de mais de 500 trabalhadores que obtenham benefícios (com o doado que é manipular a contabilidade) e iniciem um ERE  a  assumir o pago do subsídio por desemprego dos despedimentos..

Em resumo, outra labaçada na cara da classe trabalhadora, nesta não luta, mas malheira de classes.

Richard Sennett: Patrañas «meritocráticas»

Richard Sennett: Patrañas «meritocráticas»
Traducido para Rebelión por Jorge Aldao y revisado por Caty R.

El principal desafío de nuestras sociedades modernas consiste en establecer las condiciones de una cooperación entre individuos con opiniones políticas, convicciones religiosas u orígenes culturales diferentes. Las nuevas tecnologías de comunicación deberían abrir esta posibilidad. Y lo hicieron, como lo han demostrado los movimientos populares en África del Norte. En Egipto, Twitter permitió movilizar a las clases sociales, hasta entonces separadas, que jamás se habían comprometido en una acción política común. En Europa, sin embargo, los nuevos medios de comunicación todavía no se han aprovechado de este modo. ¿Por qué? Comencemos con una paradoja formulada mucho antes de la invención del iPhone.

La paradoja de Burckhardt

En el siglo XIX, el historiador Jacob Burckhardt definía la modernidad como “la era de las simplificaciones salvajes”. La paradoja, según él, consistía en que la creciente sofisticación de las condiciones sociales concretas iba acompañada de un empobrecimiento de las relaciones sociales. La teoría que me propongo defender aquí es que la complejidad de los medios de comunicación sobrepasa nuestra capacidad de usarlos bien y, particularmente, de establecer una verdadera cooperación. La sociedad moderna produce una complejidad material que no sabe explotar.

En apoyo de esta teoría presentaré el análisis de dos casos. El primero se refiere a una aplicación informática que debía promover el trabajo cooperativo, pero cuyos desarrolladores tenían una concepción demasiado rudimentaria del tema como para que el esfuerzo llegara a buen término. El segundo atañe al modo de funcionamiento actual del capitalismo: las desigualdades impiden la comunicación y la cooperación dentro de las organizaciones. El empobrecimiento de las relaciones sociales se ilustra por una mala comprensión de los mecanismos de cooperación y por las trabas no igualitarias a su puesta en ejecución.

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PerelmanEste tipo con pinta desastrada es el hombre más inteligente del planeta. Se llama Grigori Perelman y es ruso. Hace cuatro años se negó a recoger la medalla Field, el Nobel de las matemáticas. Y hace un mes rechazó un millón de dólares tras resolver uno de los Siete Problemas del Milenio. No concede entrevistas y jamás se deja fotografiar. Sólo una periodista ha tenido acceso a su círculo más íntimo.

Parece un indigente. algún viajero del metro de San Petersburgo se ha acercado a darle limosna. Otros se apartan, recelosos. Ese tipo desastrado y con aire ausente, cazadora andrajosa, uñas larguísimas y barba selvática es el hombre más inteligente del planeta. Si fuera el filósofo Diógenes y el gran Alejandro Magno se acercase a él y le ofreciese cualquier cosa, sólo le diría que se apartase un poco para que no le quite el sol. Pero no es Diógenes, es un matemático fuera de serie, y los ‘Alejandros’ de la ciencia le concedieron la medalla Fields, el equivalente al premio Nobel. Ni se molestó en viajar a Madrid a recogerla, dejó plantado al Rey Juan Carlos. Y ahora el Instituto Clay de Cambridge (Estados Unidos) le ha ofrecido un millón de dólares por haber resuelto uno de los Siete Problemas del Milenio. Y ha dado la callada por respuesta. Que se olviden de él. No necesita el dinero ni el reconocimiento universal. A un periodista que consiguió su número de móvil le ladró: «¡Me está usted molestando! ¡Estaba cogiendo champiñones! No soy un animal de zoológico, no estoy en exposición. Y tampoco soy un héroe de las matemáticas. ¡Déjenme en paz!».

Así las gasta Grigori Perelman (Leningrado, actual San Petersburgo, 1966). Grisha, para los amigos. Que alguno tiene, o tenía... Porque cada vez está más solo. Nunca fue la alegría de la huerta, pero su ramalazo de ermitaño se ha acentuado. Tiene piso propio, de un solo dormitorio, sin apenas muebles, dicen que infestado de cucarachas. Pero prefiere vivir con su madre y su hermana, que comparten con él la obsesión por las matemáticas. Aunque él asegura que se ha retirado. Que ya no le motivan. Que está buscando trabajo, cualquier cosa, pero que no tenga nada que ver con dimensiones, ecuaciones, esferas...

Perelman es un enigma. Su mente es tan inasequible como lo fue la conjetura de Poincaré desde 1904 hasta que él la resolvió, un siglo más tarde. ¿Por qué le volvió la espalda al mundo? Esta pregunta obsesiona a Masha Gessen, autora de Perfect rigor (editorial Houghton Mifflin), una biografía no autorizada del genio. ¿Ha perdido la chaveta? ¿O es consecuente con su forma de ser y su ética furiosa, a prueba de vanidades y propinas millonarias? Gessen sugiere que su perfeccionismo es la causa de su alienación. Y apunta, además, la posibilidad de que padezca una rara enfermedad, el síndrome de Asperger, una variedad de autismo que no está reñida con una inteligencia casi sobrenatural. Su desaliño indumentario, su despreocupación por el aseo, su ceguera emocional y su manera de tomárselo todo al pie de a letra, sin llegar a captar las sutilezas del lenguaje, la ironía o los dobles sentidos, son propias de este síndrome.

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