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Sociedade, política

University of California Student-Workers Strike, Reject Neoliberal Violence

University of California Student-Workers Strike, Reject Neoliberal Violence

Members of the United Auto Workers local 2865 - the union representing teaching assistants, associate instructors and undergraduate tutors across the University of California system - went on strike for two days last week over working conditions and intimidation.

The first day, April 2, saw actions by a select few campuses - namely Berkeley, Santa Cruz and San Diego - as most mobilized to strike. The next day, nine UC teaching campuses participated.

UAW local 2865, the UC Student-Workers Union, which represents some 12,000 academic employees - the teaching student workers - hit the picket lines not in relation to ongoing contract negotiations but rather in response to unrelenting repression and the university's refusal to negotiate key working conditions.

Caroline McKusick, 24, a doctoral student in anthropology at UC Davis and the press contact for the union, said the "strike was related to a pattern of intimidation that's gone on throughout our bargaining process," epitomized by the forceful arrest of union organizer Josh Brahinsky at UC Santa Cruz. Workers at UCSC almost went on strike prior to the two-day system-wide affair when the campus continued employing tutors without including them in collective bargaining, thereby withholding benefits that other academic workers at the university receive.

The UC Student Association passed a resolution in support of activists at UCSC following the arrest and after decisions by the administration "to escalate a peaceful, lawful picket by importing riot police from UC Berkeley prior to the demonstrations." The university disseminated "conflicting messages to create confusion about what demonstrators could do to avoid arrest," keeping grads and undergrads "held for 10 hours on April 2 in County Jail," and committing vulgarisms ranging from "threats to international student's visa status who participate in union activity, to unlawful videoing, and calling legal strikes illegal," among other coordinated acts of quashing resistance, the resolution stated.

UC Davis police infamously pepper sprayed peaceful Occupy UC Davis protesters back in November 2011. Violence and repression at the university predated the Occupy crackdown, McKusick said, but it also influenced how power operated thereafter.

(Continúa)

Invertir en libros y mentes

Invertir en libros y mentes
Bank of America Merrill Lynch destaca el potencial de crecimiento de la educación

"La educación es la mayor arma para cambiar el mundo”. Esta frase, atribuida a Nelson Mandela, encabeza uno de los primeros capítulos de un extenso informe elaborado por Bank of America Merrill Lynch con el que el banco de inversión trata de convencer a sus clientes de un sector en auge y potencialmente rentable para sus patrimonios: la educación.

El mercado global educativo crecerá, según las estimaciones de estos expertos, hasta los 7,8 billones de dólares (unos 5,7 billones de euros) en 2017, frente a los 5,5 billones de hoy día. “La educación presenta uno de los mayores retos socioeconómicos en este momento en el mundo, con más de 100 millones de niños que nunca han ido al colegio, decenas de millones de casos de fracaso escolar, 800 millones de analfabetos adultos y grandes deficiencias en habilidades y conocimientos en amplias capas de la población tanto en los países emergentes como desarrollados”, argumenta Sarbjit Nahal, coautor del informe. “El programa Educación para todos [plan de alfabetización promovido por la Unesco y que tiene una serie de objetivos que cumplir en 2015] ofrece una oportunidad única en una generación para construir sociedades más sanas, prósperas e igualitarias. Cada dólar que se invierte en educación genera un retorno económico de entre 10 y 15 dólares”, añade Nahal.

"El sistema no ha cambiado, habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años"

"El sistema no ha cambiado, habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años"
Richard Sennett, sociólogo, profesor emérito de la London School of Economics 

El sociólogo Richard Sennett (Chicago, 1943) reúne méritos profesionales suficientes para ser uno de los galardonados que el pasado viernes recogían los premios "Príncipe de Asturias" en el teatro Campoamor de Oviedo. Sin embargo, en esta ocasión le tocó el papel de acompañante de su mujer, la también socióloga Saskia Sassen, ganadora del premio de Ciencias Sociales. Ambos reparten su tiempo entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Sennett es profesor emérito de Sociología en London School of Economics e imparte clases también en la New York University.

Autor de libros como "La corrosión del carácter" y "El artesano", es un analista de la forma en que la economía y el trabajo configuran a las personas y las relaciones sociales. Trabaja desde la perspectiva de una corriente netamente anglosajona como es el pragmatismo, "la búsqueda de los problemas filosóficos insertos en la vida cotidiana", según su propia definición. Este observador nada complaciente del mundo al que nos ha abocado el capitalismo financiero alerta de la posibilidad de una nueva crisis ante la constatación de que la actual no ha servido para superar los males que socavan el sistema. Con un comedimiento verbal que contrasta con la dureza de su diagnóstico y sus previsiones, Richard Sennett muestra su preocupación por el paro de los jóvenes, algo que, a su juicio, debiera ser prioritario en la agenda política y que, sin embargo, se ha convertido en un asunto secundario mientras los fondos públicos para crear empleo se destinan al rescate de los bancos.

-Usted que indaga sobre cómo el trabajo nos moldea como personas, ¿existe alguna forma de disociar lo que somos de los que hacemos para evitar, por ejemplo, que la pérdida de empleo nos deje sin discurso vital?

 Yo soy muy protestante y creo que eso es cierto. Ahí está la crisis ahora para los jóvenes. Si no encontramos alguna manera de proporcionarles puestos de trabajo, entonces faltará algo, tendrán una carencia a nivel psicológico y esto es algo que no se puede reparar fácilmente. Cuando un país tiene el 50 por ciento de desempleo entre los jóvenes, tiene una generación dañada. Pero esto no es algo que parezca preocuparles mucho a los políticos. Les inquieta, pero no lo suficiente, como si no fuera una circunstancia crítica frente a la que hay que reaccionar, les parece casi normal, como si fuera simplemente una consecuencia de la situación económica y del mercado. Desde mi perspectiva de estudioso del mundo del trabajo, el desempleo juvenil es mucho más importante que pagar las deudas de Goldman y Sachs. Me siento muy frustrado con esta situación, de que se considere el desempleo como una consecuencia de otra cosa que hay arreglar antes. No es así.

-¿Pertenece usted al grupo de los que consideran que esta hecatombe económica era previsible o al de los sorprendidos por la quiebra del sistema?

 Creo que se podía haber predicho esta situación. La avaricia ha cegado a las personas. Mi grupo de investigación publicó algo acerca de esto en el año 2005. Pienso que la gente no quería ver la realidad.

-Hace cinco años, cuando se produce ese colapso, incluso personas nada radicales consideraban necesario cambiar las bases del sistema. Sin embargo, ahora el neoliberalismo parece haber salido fortalecido.

 Efectivamente eso es cierto, pero yo no diría que el neoliberalismo sea más fuerte que nunca. Las condiciones que llevaron al colapso se están reinstalando, restableciéndose de nuevo. Hemos tenido un refuerzo del antiguo régimen, pero se están reconstruyendo sus debilidades. Persiste la financiarización del riesgo de manera muy inestable, que fue lo que dominó la economía desde principios del año 2000. No me gusta utilizar la palabra crisis cuando hablo de esto porque una crisis da por sentado que algo se rompe o deja de funcionar y se arregla. Creo que el hecho de que el neoliberalismo se vea reforzado indica que habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años. Soy muy pesimista.

-Aunque no le guste el término, pero para entendernos, ésta es una crisis que desborda incluso a quienes debieran considerarla una oportunidad de cambiar las cosas. ¿Echa usted en falta una crítica más radical por parte de la izquierda, por ejemplo?

 Es sorprendente que la izquierda haya sido tan pasiva. En el Reino Unido, por ejemplo, el Partido Laborista ha intentado distanciarse de cualquier reto o desafío radical al capitalismo financiero. Lo mismo ha ocurrido en Alemania, pese a que se trata de los dos partidos más fuertes de la izquierda y los menos corruptos, no como los franceses o los italianos. Lo que pienso que va a ocurrir es que habrá otra crisis y una generación de jóvenes con pocas esperanzas de futuro. Pasará algo decisivo dentro de tres o cuatro años cuando se junten estas dos fuerzas. La segunda vez que ocurra la crisis se verá que existe un mal sistémico y que requiere una intervención radical si no queremos que la gente tenga vidas muy disminuidas durante mucho tiempo. Me entristece que la izquierda no se involucre mucho más con esta crisis, pero creo que lo hará en el futuro. Para ello será necesaria esa confluencia de un nuevo colapso financiero con el malestar de los jóvenes, que con veintimuchos o treinta y pocos años sabrán que no pueden seguir así. Ésa es mi opinión personal.

-¿Cómo encarar un mundo en el que todo se ha hecho más incierto?

 Quizá la de Europa sea una economía mucho más modesta. Habrá como una reconfiguración y la gente empezará a pensar más como lo hacen en Austria o en Suecia, es decir, no ser un centro financiero global, sino algo más local y regional. Pero es muy difícil prever. Sé que se pueden hacer cosas para proporcionarles trabajo a los jóvenes y no estamos haciéndolas. Nos estamos centrando tanto en los problemas financieros que no hay programas públicos cuyo objetivo principal sea la creación de puestos de trabajo. Se ha salvado a los grandes bancos, ése ha sido el objetivo principal hasta la fecha. Pero ése es un fallo ideológico, un fracaso ideológico que ha llevado a considerar como algo secundario la creación de empleo. Mi punto de vista es todo lo contrario: hay que gastar todo el dinero disponible para promover el trabajo, aunque luego haya incumplimiento de deudas nacionales. Por eso soy de los que sostengo que tendrían que haber dejado a Grecia incumplir sus compromisos de pago. Ésa es una opinión muy poco popular.

-¿Qué futuro tiene una sistema que valora tan poco el trabajo bien hecho y la experiencia?

 El buen trabajo tiene futuro. Pero el problema está en crear empleo. Por ejemplo, los holandeses tienen un programa de compartir puestos de trabajo, un empleo para dos o tres personas a tiempo parcial cuyos ingresos se completan con prestaciones del Estado. Poner el trabajo como prioridad es muy caro, pero evita tener toda una generación desesperada. En España, en Grecia o incluso en Italia, el empleo no tiene esa prioridad. Hay algo fundamental en los seres humanos y es que se sienten satisfechos si trabajan y lo hacen bien. La gente quiere empleo, todas las investigaciones que he realizado sugieren eso mismo, no quieren ser vagos, ni estar aburridos o ser mediocres. El trabajo hace que la gente se sienta bien consigo misma.

La Nueva España, 31/10/13

Gerardo Pisarello y Jaume Asens: Resistir al miedo, golpear juntos

Gerardo Pisarello y Jaume Asens: Resistir al miedo, golpear juntos
Gerardo Pisarello y Jaume Asens, juristas y autores del libro ‘No hay derecho (s): la ilegalidad del poder en tiempos de crisis’ (Ed. Icaria, 2012)

Llevamos casi cinco años conviviendo con un capitalismo desbocado que no acepta límites. Que avanza sin pudor y aspira a mercantilizarlo todo. La vivienda, la sanidad, la educación, el espacio público, las relaciones afectivas. Para avanzar, este proceso necesita quebrar la autonomía individual y colectiva. Aislar a las personas y reducirlas a la servidumbre, a la impotencia. El consumismo dirigido, la alienación programada, son eso: figuras de la impotencia. La otra es el miedo. A ser desahuciado, a perder un empleo, a no poder pagar las deudas, a ser multado en el metro, a ser expulsado por no tener papeles, a ser detenido en una manifestación o en una ocupación. El individualismo, el miedo, la servidumbre voluntaria e involuntaria, son formas de impotencia que se dan la mano. Todas están en la base de la deudocracia.

Esta historia, desde luego, no es nueva. La deudocracia es hija del neoliberalismo. Y este del afán capitalista de soltar amarras. De librarse de las ataduras impuestas por las luchas y resistencias populares. Tras el hundimiento del socialismo irreal, lo sabemos, la bestia no quiere bozal. No tolera los límites jurídicos, los derechos, las leyes. A menos, claro, que sean sus propias leyes. Las que benefician a los bancos, a los grandes evasores fiscales, a la oscura trama de la cleptocracia. Esas leyes, sí. Las que aseguran la “culpabilidad de las sardinas” y la “impunidad de los tiburones”, como decía la gran Rosa Luxemburgo. Lo otro, los derechos humanos, son un incordio. Una atadura inaceptable. Da igual que se trate de los derechos sociales y ambientales que de los civiles y políticos. La bestia no quiere bozal, ni críticas, ni protestas que se le vayan de las manos. Solo consumidores dóciles y atemorizados. Puede aprobar sin inmutarse normas indecentes que dejan a miles de personas sin trabajo, sin casa y sin futuro. Pero ladra indignada contra un piquete sindical o contra las pegatinas de un escrache. Así, mientras estrangula el Estado social, mientras liquida los bienes comunes, monta el Estado penal, la excepcionalidad punitiva, la vigilancia continua.

José Carlos Bermejo Barrera: Ortografía e loita de clases

José Carlos Bermejo Barrera: Ortografía e loita de clases

Naceron as Reais Academias na Europa do despotismo ilustrado, creadas polos poderes políticos para favorecer o estudo das ciencias e permitir o desenvolvemento dos procesos de normalización e regulación das linguas, das leis, e para servir como ferramentas básicas no novo exercicio do poder. A RAG non naceu así, senón como froito dunha reivindicación da dignidade dunha lingua e un pobo, feita con moita ilusión, pero con escasos medios e sendo vítima da incompresión durante moito tempo. A modesta Academia, que levaba unha recatada vida nun caserón dunha sombría rúa coruñesa, actuaba como unha especie de melancólico clube dos poetas mortos, escollendo cada ano un nome para celebrar o Día das Letras Galegas, mantendo o lume, máis pequeno ou máis grande segundo as circunstancias políticas, do seu sentido politico e cultural, que definía a institución como unha peza clave na procura do recoñocemento do pobo galego.

Como en todas as academias das linguas, na galega houbo e debería haber basicamente científicos expertos no estudo da lingua e a literatura propias, creadores da lingua literaria, científica, xurídica do país; o que explica a presenza en todas elas de importantes escritores, xunto a lingüistas, historiadores e outro tipo de expertos. Así seguiu sendo ata que chegaron a Autonomía e o Estatuto, pois con eles xurde un novo escenario. Por unha parte o proceso de normalización ortográfica, léxica e gramatical veuse comprometido pola aparición de diferentes concepcións da regulación da lingua, baseadas en ideoloxías enfrontadas, ata o punto de que en Galicia a fidelidade a unha ou outra desta posturas poido levar a identificalas como mais ou menos radicais pola súa proximidade ou distancia da lingua de Camoens.

José Carlos Bermejo Barrera: Germania-Galicia: dos ciudades de la cultura

José Carlos Bermejo Barrera: Germania-Galicia: dos ciudades de la cultura

Gaiás

Suele decirse que si A. Hitler hubiese aprobado el examen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes, el futuro de Europa hubiese sido diferente. Y es que él, anodino acuarelista, especializado en el dibujo arquitectónico, siempre se consideró ante todo un artista, y en ese sentido pensó su política. Su más querido proyecto fue la construcción de la ciudad europea de la cultura, que se llamaría Germania, famosa por tener el palacio de la ópera más grande del mundo y por la espectacularidad de sus edificios, que toda Europa acudiría a ver, naturalmente después de que él la hubiese invadido. No podemos dudar de que Alemania era entonces el país más culto y de mayor nivel científico de Europa, por lo que la idea de ser un centro de referencia tampoco era tan descabellada.

Muchos años después de que Hitler muriese en su búnker contemplando la maqueta de su ciudad, M. Fraga, antiguo ministro de Franco que nunca lamentó su pasado y que desde luego no fue responsable de crímenes equiparables a los de Hitler, concibió la idea de otra Ciudad de la Cultura que también habría de ser referencia de toda Europa. Escogiendo un monte incomunicado entre una autopista y la vía del AVE, por razones que exceden el entendimiento común, se decidió encargar esta ciudad no a un arquitecto gallego, sino a otro que pudiese exhibir un marchamo más cosmopolita. El afortunado, un teórico que hasta entonces no había construido ningún edificio, presentó un proyecto irrealizable, que sin embargo ganó el concurso, caracterizado por su grandiosidad y guiado por la idea de que en sus edificios huecos no podría haber ningún ángulo recto ni ningún plano ortogonal. Pero tendría que ser algo tan monumental como la cúpula más grande jamás concebida diseñada por A. Speer y A. Hitler para el palacio de la ópera de Germania, cuyo sucesor vendría a ser el palacio de la ópera de Santiago, tan desmesurado que su constructor afirmó que no sería viable ni siquiera en Nueva York.

Juan Torres López: Unidad ciudadana

Juan Torres López: Unidad ciudadana

Hace ya cinco años que la crisis empezó a mostrarse con todo su vigor y que los economistas más críticos comenzamos a advertir de lo que se venía encima. Desde entonces hemos venido analizándola, haciendo propuestas constantes y señalando sus peligros y las circunstancias más favorables que había que tratar de crear para poder hacerle frente mejorando en la mayor medida de lo posible el bienestar de las personas. En un artículo que publiqué el 10 de septiembre de 2007 exponía la que me parecía que la verdadera naturaleza de la crisis y decía que había alternativas pero que no podrían llevarse a cabo “si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas actual, de imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan los poderosos y para ello es preciso no solo que sean conscientes de la naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder suficiente para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en decisiones políticas” (Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones. Mensajes parecidos, si no idénticos, divulgaron otros economistas, asociaciones, sindicatos y organizaciones de todo tipo.

Pero a pesar de saber desde el principio lo que iba a suceder y de disponer de suficiente información y de conocer las alternativas, lo cierto es que no se ha conseguido articular la fuerza social y política suficiente para frenar los recortes sociales y el desmantelamiento de la democracia.

Es cierto que se han llevado a cabo experiencias novedosas y rompedoras, como el 15-M o los movimientos de indignados en otros lugares del mundo, que ha habido más unidad de acción que nunca, que el número de personas que acude a actos, conferencias, seminarios, reuniones en plazas, manifestaciones, etc. es mucho más elevado que antes de la crisis. Y creo que igualmente es cierto (o al menos yo lo percibo) que hay un “deseo” de que la respuesta social vaya a más, de involucrarse y de ayudar a que cuajen alternativas que pongan fin a lo que está pasando.

Hemos avanzado, es verdad pero no lo suficiente. No podemos olvidar que vivimos en situación de emergencia, que muchos de los cambios que está llevando a cabo el Partido Popular (y que empezó a aplicar antes el Partido Socialista) pueden ser irreversibles durante muchos años, y que no hemos sido capaces de evitar casi ni una sola de las grandes agresiones a los trabajadores, a los sectores sociales más débiles o a la ya de por sí débil democracia que tenemos. Que ni siquiera han cesado los desahucios, que la pobreza sigue aumentando, que cierran miles de pequeñas y medianas empresas perdiéndose con ellas miles de puestos de trabajo,… y que, muy posiblemente, todo eso no ha terminado, ni muchísimo menos.

¿Por qué no avanzamos?

Por eso que creo que es fundamental preguntarse por la razón de la impotencia, de la incapacidad para movilizar a toda la gente necesaria y sobre lo que se debería hacer para ser más efectivos frente a la agresión que tanta gente sufre y rechaza.

A mi juicio, la primera razón es que el neoliberalismo ha creado condiciones muy idóneas para multiplicar el número de personas que no se defienden a sí mismas porque el paro, la deuda, el trabajo precario, la pobreza, la doble jornada de las mujeres o la exclusión amedrentan a quienes los sufren. Ha creado seres humanos individualistas, que se aíslan, que actúan ensimismados, sin apenas capacidad para mirarse en los demás para descubrir que cada uno de nosotros es también el otro o la otra de alguien. Han destruido los lazos solidarios y, por tanto, se hace muy difícil que se den la coalición y el compañerismo

En mi opinión, las corrientes progresistas, o simplemente opuestas a todos estos fenómenos de explotación y de deshumanización, no han sabido hacer frente a este nuevo tipo de sociedad y de seres humanos.

Por eso creo prioritario que todos estos sectores opuestos a lo que está pasando hablen y se dirijan de otro modo a la gente, con pedagogía y no desde la abstracción ideológica, para que puedan entender su discurso alternativo no solo los convencidos sino la gente humilde, la inmensa mayoría de la sociedad, enseñándole cómo le roban los bancos, las eléctricas, los políticos corruptos, cómo le mienten los grandes medios de comunicación, por qué le quieren quitar el médico del seguro para ponerle otro de pago o por qué dicen que hay que hacer recortes en aras de una falsa austeridad. Y llevando eso a un programa de acción política alternativa muy elemental, de justicia económica, de auténtica democracia, de independencia frente a potencias extranjeras y de castigo de los culpables.

La segunda causa de nuestra impotencia es la desunión. Es inconcebible que los sectores que están enfrentándose a la agresión neoliberal no logran ponerse acuerdo. ¿Como es posible que ahora mismo estén funcionando en España, cada uno por un lado, los sindicatos, las mesas de convergencia, las asambleas constituyentes, el Foro Cívico de Anguita, la cumbre social, los socialistas de izquierda, la convocatoria social de Izquierda Unida y otros partidos progresistas, el 15-M, las Mareas, el Partido X, más alguna otra plataforma que quizá no conozca, cuando en realidad todas proponen prácticamente lo mismo, es decir, frenar las agresiones que se están produciendo, evitar los recortes de derechos sociales y hacer que la crisis la paguen quienes la han provocado?

Es imprescindible que dejemos de lado lo que nos diferencia para hacer frente a un enemigo común, sobre todo, cuando también es un hecho que todos contemplamos al mismo enemigo: el capital financiero, los bancos, las grandes corporaciones empresariales, los grupos políticos, mediáticos, judiciales, etc. que los apoyan, y algo a lo que llaman democracia pero que no lo es.

Es impostergable promover ya la más amplia unidad ciudadana, de las plataformas, sindicatos, partidos, movimientos, organizaciones y personas que están en contra de la agresión que se viene realizando contra “los de abajo” para apoyar un acción unitaria de respuesta y de cambio.

Finalmente, no avanzamos porque quienes se enfrentan a las agresiones y recortes de derechos no terminan de articular una respuesta política efectiva capaz de frenarlas. Para conseguirlo no basta con organizar respuestas fuera de las instituciones. El poder “de la calle”  es insustituible pero también insuficiente. Los poderes que hoy día nos oprimen se quedan tan anchos si salen millones de personas a la calle un domingo y el lunes pueden seguir en el parlamento y el gobierno elaborando y aplicando sus leyes.

Tenemos que salir a la calle pero también tenemos que llevar la voluntad de la gente a los parlamentos y llegar al gobierno. Tenemos que ocupar el Congreso pero de verdad, haciendo que entren en él docenas de parlamentarias y parlamentarios de nuevo tipo para denunciar el poder oculto de banqueros y patronales que no se presentan nunca a las elecciones, para bloquear las agresiones legales que hacen desde allí y para promover y asegurar que se hagan otras más favorables para los trabajadores, para las gentes humildes, para la naturaleza, y para los pueblos más pobres del planeta.

Hay que meter al menos a 150 o 200 diputados y diputadas en el Congreso como auténticos representantes de la calle y de una nueva mayoría ciudadana. La inmensa mayoría de los que están allí no nos representan y se pueden echar fuera si nace un sujeto político que sea “otra cosa”, de nuevo tipo, participativo, sometido a la voluntad colectiva y ajeno a los vicios de las viejas burocracias partidistas, si se organizan candidaturas ciudadanas con elecciones primarias de candidatos, con estatuto del diputado o diputada que contenga sus derechos económicos, políticos, los periodos de mandatos, el procedimiento de revocación, etc. y si no se forman como una simple sopas de letras sino como expresión de la movilización y del empoderamiento de la gente en la calle.

Propuestas

Los promotores de todas las plataformas que se han ido creado en estos últimos tiempos para hacer frente (estoy seguro de que con la mejor voluntad) a esta agresión deben acordar su disolución para promover la creación desde las bases de un nuevo espacio unitario de encuentro y movilización que recoja las actividades de todas las anteriores, que se abra en la mayor medida de lo posible a toda las sociedad y que obligue a que dimita un gobierno que incumple su programa y que es incapaz de solucionar los problemas de España.

Se debe elaborar y proponer un programa de mínimos que plantee la desobediencia civil ante tanta injusticia, que señale todo aquello por donde no estamos dispuestos a pasar y ofrezca alternativas.

Y hay que llamar y al mismo tiempo auto convocarse para que la gente se organice desde la base para generar una auténtica red de ciudadanía comprometida y activa, protagonista de la vida política, que culmine en la preparación de nuevos modelos de candidaturas en todas las provincias con el objetivo de estar preparados para participar en las próximas elecciones con protocolos de actuación que salvaguarden la democracia deliberativa (que no tiene por qué entenderse como galimatías asambleario), la participación efectiva, elecciones primarias y que garanticen un nuevo modo de ejercer la representación ciudadana.

Finalmente, es muy importante que quienes promuevan estas acciones sean conscientes de que sus propuestas no deben hacerse pensando solo en las mujeres y hombres de izquierdas o de sus misma sensibilidad ideológica o política sino para toda la sociedad.

De hecho, es materialmente imposible que las reformas urgentes que hoy día necesita España se puedan llevar a cabo solo por lo que tradicionalmente se sitúa en el campo de la izquierda. Hay sectores sociales y miles de personas que no tienen por qué sentirse ideológicamente identificados con los planteamientos filosóficos o políticos de quienes somos de izquierdas, pero que coinciden totalmente con las propuestas de regeneración y reconquista de los derechos que planteamos: que quieren que se pidan responsabilidades, que no se permita robar, que se combata la corrupción, que se garantice la financiación a la economía antes que los privilegios de la banca privada, que se facilite la creación de empresas y de empleo eliminando nuestra dependencia de las grandes multinacionales y grupos bancarios, que las instituciones se corresponsabilicen con el cuidado de los dependientes a través del gasto social o que se respete el medio natural por encima de todo.

Por eso es igualmente fundamental que ese nuevo sujeto político se abra a otras opciones que desean salir del régimen caduco de una transición que mantuvo prácticamente intacto el poder de los grupos oligárquicos y que ha ido degenerando la vida política y la democracia poco a poco. Hay que buscar y conformar alianzas amplias para regenerar nuestra sociedad y para avanzar hacia una institucionalidad diferente y plena y realmente democrática.

Me parece que todo esto es urgente y que para ponerlo en marcha solo hace falta que las personas normales y corrientes quieran comprometerse y actuar como lo que son, dueñas de sus destinos. En Sevilla y en otros puntos de España nos hemos empezado a auto convocar personas de diversas procedencia y sensibilidades que queremos cambiar y fomentar la unidad ciudadana. ¿Por qué no intentarlo cada vez con más gente y en más lugares?

ganas de escribir, 16/03/13

La Universidad de Santiago, un polvorín

La Universidad de Santiago, un polvorín
Docentes, investigadores, estudiantes y PAS llaman a hacer un "frente común" para frenar los recortes presupuestarios impuestos por la Xunta
Acusan al rector de mantener una actitud "irresponsable" y de incumplir acuerdos previos y su propio programa electoral

El proyecto de Presupuestos para 2013 va a suponer un recorte en la financiación de las universidades gallegas de casi 22 millones de euros y el consejero de Educación ya les ha advertido a las universidades que debían escoger entre recortar los salarios a los docentes o mantener las remuneraciones, pero despedir profesorado.

Los cálculos realizados por la CIG indican que el recorte salarial previsto del 5% no será suficiente, y dejará el desajuste presupuestario en nueve millones de euros, por lo que según el sindicato "tal desajuste se podría traducir en unos 250 despidos de PAS y PDI así como en mayores recortes salariales". También se ha alertado de que los recortes en la financiación supondrán una muy importante subida de las tasas universitarias, unos ingresos que además no servirán para mejorar la calidad de la enseñanza, sino que serán destinados directamente al pago de la deuda.

Este miércoles nuevamente representantes de la comunidad universitaria han denunciado que la "no apuesta" de la Xunta "por la sociedad del conocimiento y por la I+D+I" va a provocar un gran perjuicio tanto a estudiantes, como a personal docente e investigador, como al personal de administración y servicios.

Han denunciado en este sentido que la política de la Xunta parece destinada a promover el desarrollo de un sistema universitario privado al elevar los precios de matricula de los centros públicos y rebajar su calidad hasta los niveles de la privada. También se critica "el desnorte" de algunas medidas apuntadas por la Xunta para reducir los costes, como por ejemplo la eliminación de los complementos autonómicos de los sueldos del profesorado, "con lo que se perjudica a aquellos docentes con mejor productividad", señaló la profesora Alba Nogueira.

Los representantes de los trabajadores volvieron a alertar de que los recortes en la financiación podrían significar 115 despidos en la USC, pero recordaron a este respecto que desde 2010 la universidad ya ha prescindido de más de 600 trabajadores, entre la no renovación de contratos de investigación, jubilaciones no cubiertas o la supresión de puestos de profesorado asociado. Antonio Pérez Casas, del colectivo de PAS A Trabe, denunció que el trabajo de esas 600 personas tuvo que ser asumido por el resto del plantel y que significó un esfuerzo extra para todos ellos y también una merma de la calidad de la enseñanza y de la investigación en la USC. Añadió que "todos estos esfuerzos económicos sólo sirvieron para financiar a la Xunta de Galicia, y ni un solo euro sirvió para mejorar el servicio público o para reducir la deuda".

Todos los colectivos que integran la comunidad universitaria de la USC son muy críticos con el rector Juan Casares y califican su actitud como "irresponsable". Lo acusan de acatar el bloqueo presupuestario y de limitarse a negociar el lugar en el que efectuar los recortes, en vez de denunciar la posición de la Xunta y el incumplimiento del plan de financiación universitaria por parte del Gobierno gallego. Creen que estudiantes, profesorado, investigadores y PAS deben trabajar unidos en la defensa de la universidad pública y concienciar al conjunto de la ciudadanía "de que esta es una batalla que hay que dar ahora". Y animan el rector a ponerse a la cabeza de esta reivindicación. "Podemos tener un conflicto e incluso problemas de tesorería", dice Pérez Casas, que añade: "Bienvenidos sean si con eso conseguimos salvar la universidad pública".

De momento los estudiantes siguen encerrados en la Facultad de Historia y alrededor de 200 PAS acaban de comenzar un encierro indefinido en el edificio de la Balconada, que acoge algunos servicios administrativos de la USC. El martes, cuando está previsto que el Parlamento apruebe los Presupuestos, llevarán la protesta hasta el Hórreo.

El Diario, 23/01/13

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Fueron los griegos y los romanos los que crearon la idea de ciudadano. En sus ciudades sus miembros varones tenían el derecho de participar en la vida política, el deber de defender a su ciudad en la guerra y el privilegio de poseer tierras y casas y poder legarlas a sus hijos habidos en el matrimonio. Todo ello estuvo por un pelo de llegar a ser un concepto anticuado, si el gobierno no se hubiese tragado entre los días 19 y el 20 de noviembre el globo sonda que lanzó con todo el orgullo de un estudiante aplicado, según el cual se podría conceder el derecho a la residencia permanente y al trabajo a aquellos extranjeros que comprasen un piso de más de 160.000 euros; piso que por supuesto habrían dejado a sus hijos, ya españoles. Corregido el garrafal error con el tipex que da el control de los medios de información, se pasó a decir que los extranjeros podrán comprarse un piso en España para venir de vacaciones. La pregunta es: ¿cómo se pudo lanzar a los medios de comunicación semejante disparate? Un disparate cuyas consecuencias desarrollaré a continuación para mejorar una posible segunda propuesta del gobierno, que a lo mejor llega.

Dice la Constitución que los ciudadanos tienen derecho al trabajo y a una vivienda digna. Hay casi 6 millones de personas sin trabajo y cada vez más se quedan también sin casa. Para solucionar el problema, el gobierno, con la lógica impecable de quien confunde el todo y la parte, el antecedente con el consecuente y la afirmación con la negación, creería entonces que si los extranjeros - chinos y rusos básicamente - se comprasen un buen piso en España, a la vez que obtienen la residencia permanente y el permiso de trabajo, entonces se solucionarán a la vez los problemas de la banca y sus pisos cautivos, de la vivienda y el paro. Según ese modo de razonar, es lo mismo decir que, como los cuervos son todos negros, entonces todos los negros también son cuervos. Nada tiene que ver una cosa con la otra, pero lo importante es que lo parece.

Defending universities: engaging the public

Defending universities: engaging the public

The Campaign for the Public University welcomes the launch of the Council for the Defence of British Universities. The two campaigns share common values. These values were articulated in a critique of the Government’s White Paper in July 2011, and developed subsequently in an Alternative White Paper, both written together with other campaign groups. The Government has avoided debate, but the issues are pressing and vital to the future of higher education.

Those of us who are academics are deeply concerned about university autonomy, the reduction of higher education to training and the damaging consequences of audit culture. However, we also need to engage with wider publics and how and why they might value higher education. What is at issue is the role of education in the global knowledge economy and the reproduction of advantage, where the only public interest is understood to be the interest of the taxpayer. As Holmwood and Bhambra have argued, under this neo-liberal conception of education it is transformed from a social right into a positional good.

Yet the British Social Attitude Survey has consistently shown that the public values higher education as providing more than the means of getting a better job. They also believe that fees were too high under the previous funding system and are against differential fees for the same courses. The most recent survey shows a small shifting of attitudes. In general, the public continues to regard university education as valuable. However, those with degree-level qualifications (graduates of previous funding systems) tend now to favour fees and also a reduction in student numbers graduates. This indicates a shift toward the defence of market position against the social mission that public higher education previously served.

We are at a pivotal moment. As the CDBU argues, Vice-Chancellors have been supine and quiet in the face of the transformation of higher education in England. University mission groups have also not represented the system as a whole. However, the latter are breaking up and what is emerging is the first sign of a new, restricted Ivy League, potentially willing to go it alone and wrapped in the mantle of traditional university values. We should all heed the warning posted by the Chair of CDBU’s steering committee, Howard Hotson, not to look to the Ivy League. A system in which a few universities flourish at the expense of the rest, is not in the public interest. Nor is it one that the majority of academic and other staff in universities could support.

Campaign for the Public University, 14/11/12

Howard Hotson: Our universities are at great risk. We must act now to defend them

Howard Hotson: Our universities are at great risk. We must act now to defend them
Frantic, unprecedented reform is threatening fundamental academic principles and the purpose of higher education itself

Universities are among the UK's most successful institutions. Collectively, they enjoy a global reputation that few British institutions can match. Their research produces innovations of the highest order. Their teaching attracts a hugely disproportionate share of the world's international students.

Yet their future is being gambled on an unprecedented programme of radical reforms. Nothing similar has been tried elsewhere. No democratic mandate has been sought. These changes are grounded in wishful ideological assumptions. Evidence suggests they will do more harm than good.

Such is the frantic pace of this revolution that few outside universities are aware of its gigantic scope. Its financial dimension is familiar in outline to the general public. Domestic tuition fees, unheard of only 15 years ago, have been trebled this academic year, while 80% of direct public funding has been withdrawn from undergraduate teaching. Even before these changes, public spending on higher education was lower in the UK than almost any other developed country, while business spending on research and development was equally low and falling. Now, tuition fees in England are, on average, the highest in the world.

Yet as public and corporate money is withdrawn, the priorities and preconceptions of politics and business are being imposed on universities more forcefully than ever. Research funding in the sciences is diverted to meet the demands of industry; funding for the humanities is explicitly tied to party-political slogans. Universities, once regarded as self-governing communities of students and teachers seeking deeper understanding, are now line-managed like private corporations, devoted to maximising performance metrics which do not remotely capture what universities aspire to achieve.

These management models impoverish teaching, undermine creativity, trivialise research, and alienate teachers. Worse still, this market system transforms students from active apprentices in the craft of higher learning to passive consumers attempting to leverage their purchasing power into high lifetime earnings. Despite public homage to the knowledge economy, this new regime seems designed to make the careers of the next generation of academics as precarious and unrewarding as possible.

The culmination of this policy is the introduction into Britain of the for-profit university model which has proved so catastrophic to students and taxpayers in the US. Commercial firms are lobbying for the legal redefinition of what it means to be a "university" in England. Why? Because their future profits depend on debasing the very institution they pretend to emulate.

No organisation exists to defend academic values and the institutional arrangements best suited to fostering them. The numerous "mission groups" – the Russell Group, Universities UK, University Alliance, and the rest – do not represent universities as such. They represent senior university administrators, whose primary task is to advance financial interests. Academic unions defend the working conditions of academics, not the values that make their work worthwhile. Learned societies promote individual disciplines, not learning as such. In such conditions, proposals which subvert fundamental academic principles meet no effective opposition.

Many of Britain's most eminent academics and public intellectuals have watched these developments with mounting alarm. Scores have come together to consider how best to resist these changes before the damage they cause is beyond repair. Among their number are past and current presidents of Britain's academies of arts and sciences, Nobel prize winners, and a former poet laureate.

The inaugural meeting of the Council for the Defence of British Universities takes place on Tuesday. The question it confronts is of vital national importance. Will the UK continue to enjoy one of its most outstanding assets? Many of those most able to judge have concluded that it will not, unless strenuous efforts are made to reverse the radical reform of a fundamentally sound system.

The Guardian, 12/11/12

Coalition of thinkers vow to fight marketisation of universities

Coalition of thinkers vow to fight marketisation of universities
Purpose of university is being 'grossly distorted by the attempt to create a market in higher education', says one CDBU founder

Some of Britain's most high-profile public intellectuals have formed a coalition to defend universities against the erosion of academic freedom and the marketisation of higher education.

Lord Bragg, Alan Bennett, Sir David Attenborough and Richard Dawkins are among 65 writers, broadcasters and thinkers who have jointly founded the Council for the Defence of British Universities (CDBU), to be launched next week.

The group's manifesto, also backed by former poet laureate Sir Andrew Motion, Booker prize-winner Dame AS Byatt, playwright Michael Frayn and astronomer royal Lord Rees, claims the basis of a degree is under threat.

Writing in the Times Higher Education supplement, historian and former British Academy president Sir Keith Thomas said "the very purpose of the university" was being "grossly distorted by the attempt to create a market in higher education".

Students, he wrote were "regarded as 'consumers' and encouraged to invest in the degree course they think most likely to enhance their earning prospects".

Academics, he added, were now viewed as "producers, whose research is expected to focus on topics of commercial value and whose output is measured against a single scale and graded like sacks of wheat".

The organisation is expected to campaign for the abolition of government funding bodies and propose a move to fully independent grant councils free from political interference.

Last year, dozens of academics resigned from one such funding body, the Arts and Humanities Research Council (AHRC), in a row over academic freedom when the "big society" was introduced as a research priority.

Thomas also took a swipe at "remarkably supine" university leaders who were only concerned about gaining "local advantage" from government reforms rather than opposing them. "Deep dissatisfaction pervades the university sector. Its primary cause is not the lack of adequate funding, for it is appreciated that higher education is expensive and times are hard. Rather, it arises from the feeling that an understandable concern to improve the nation's economic performance, coupled with an ideological faith in the virtues of the market, has meant that the central values of the university are being sidelined or forgotten."

He said the task of the council was "not just to challenge a series of short-term political expedients: it must also combat a whole philosophy", adding: "British universities are a precious feature of our national life and enjoy a high international reputation. They should not be imperilled by misconceived government policies, however well-intentioned."

Writing in the same publication, Rees said morale among staff was being damaged. "I am lucky to have spent many years in one in the University of Cambridge. But even there, morale is falling," said the cosmologist and former head of the Royal Society.

"Coffee-time conversations are less about ideas and more about grants, the research excellence framework, job security and suchlike. Prospects of sustaining excellence will plummet if such concerns prey unduly on the minds of even the best young academics."

The Guardian, 08/11/12

José Carlos Bermejo Barrera: La independencia de coña

Mas y RajoyJosé Carlos Bermejo Barrera: La independencia de coña

Las naciones y los nacionalismos han sido los responsables del logro de las mayores glorias y miserias de la cultura occidental. Gracias a ellas se creó el estado burocrático-racional y lo mejor de la literatura, la filosofía, la música y las artes contemporáneas. Pero también trajeron docenas de guerras, con sus sacrificios, esfuerzos y la degradación humana y la miseria moral que a todas las guerras acompaña. Un estado-nación se define por la posesión de un territorio con fronteras y por el ejercicio en él de la plena soberanía nacional, que faculta al estado a ejercer la violencia legítima dentro de su territorio y enfrentarse violentamente con otros estados. Este ejercicio se lleva a cabo en condiciones normales con la creación y aplicación de sus propias leyes en el ámbito de su territorio y con el control del mismo mediante redes de comunicaciones que permiten al poder estatal estar presente en todas y cada una de las partes de su territorio y garantizar el cumplimiento de las leyes gracias a un sistema judicial y policial propio, así como ejercer un control de la actividad económica en el marco del mercado nacional, abierto o cerrado.

Un estado controla su economía dictando leyes y acuñando su moneda, lo que le permite tener una política monetaria y fiscal propia, además de protegiendo sus productos con tasas aduaneras. El control de su economía será la base del bienestar de la sociedad y lo que permita la creación cultural en todos y cada de sus aspectos en su propia lengua o lenguas. Partiendo de esta base, un estado-nación concibe su relación amistosa u hostil con otros estados. En los siglos XIX y XX se creía que la nación sólo vivía con plenitud en la guerra, pero en el siglo XXI se cree, por el contrario, que los valores de la paz y la convivencia son superiores a los de la pasión y el enfrentamiento armados porque hemos aprendido las lecciones de tantas guerras nacionales, de dos guerras mundiales y de guerras civiles, como es el caso de España. Por ello las competencias del estado nación se están difuminando cada vez más en marcos supranacionales.

Las naciones han de ser sin duda objeto de admiración y respeto. Un paseo en Verdún por los cementarios militares franceses, ingleses y alemanes en los que las hileras de tumbas se pierden en el horizonte, inspira los sentimientos de compasión y tristeza ante tantos cientos de miles de vidas perdidas en nombre de la sangre y el suelo patrios, unidos casi siempre al nombre de Dios o la fe. Pero en la España del 2012, sin embargo, ya nadie sabe ni lo que es una nación ni el nacionalismo, porque ya nadie sabe qué significa nada en el lenguaje de unos políticos que se han convertido en trileros de las palabras, los sentimientos y los sufrimientos de la gente. Todos comparten este mérito, pero entre ellos A. Mas ha logrado la excelencia.

Propone Mas la siguiente independencia. Partiendo de que España es un estado hostil le propone esto: si no me dejas que te pida la independencia la gente la va a querer. Por eso es mejor que me digas que me la vas a dar para que yo no te la pida y entonces me la dés cuando yo no la quiera, porque quiero llegar a un acuerdo contigo. Cataluña, dice Mas, quiere ser independiente con permiso de España y gracias a un referendum. Si la legalidad española no se lo permite, recurrirá a la legalidad europea, porque quiere estar en Europa. Pero si Europa le dice que no, entonces, para estar en Europa recurrirá a la legalidad extraeuropea. Así tendremos una Cataluña independiente bilingüe en inglés y catalán con el fin de relacionarse mejor con sus vecinos no hostiles, Francia, Italia y Alemania, todos ellos países anglófonos. Cataluña será independiente dentro de Europa y el euro porque ya está en Europa, porque España está en Europa y Cataluña está en España, aunque evidentemente no es España. Por ello Cataluña no tendrá fronteras con nadie, ni tampoco con España, a la que exporta más del 40% de su producción de modo hostil. Cataluña seguirá en la OTAN sin ejército y la defenderá otro ejército, según Mas el español, que es hostil por definición. Dice el conseller del Interior que los Mossos d’Esquadra son el germen de la columna vertebral del estado catalán y defenderán a Cataluña, pero el sindicato de los Mossos dice que de ninguna manera. No parece que quieran morir por la Cataluña en la que, según Mas, habrá copago sanitario, se pagarán peajes en todas las autopistas, se retrasará la edad de jubilación y habrá que hacer recortes para ser modernos. Y en la que no dice Mas cómo se le quitará la nacionalidad española a los catalanes que la quieran mantener; si para ello será necesario dividir Cataluña en dos; si se federará con Valencia y Baleares o volverá a reconquistarlas. Ni qué pasará con las empresas y bancos catalanes cuyos clientes son españoles si Cataluña queda provisional o defintivamente fuera del euro; si es así, qué moneda creará y como será convertible. Mas toma como modelo la independencia de Escocia, sin decir que Inglaterra no tiene constitución y los escoceses van a a seguir dentro de la libra y el ejército británico, con un nivel de autonomía que ya tiene Cataluña.

¿De que estamos hablando aquí? ¿De morir por Cataluña o de forrarse en ella? Desde luego no del dolor, el sufrimiento y los logros de tantas naciones y nacionalismos, incluido el catalán, que merecen el más profundo respeto y no ser la calderilla de un trapicheo político oportunista.

Por otra política educativa

POR OTRA POLÍTICA EDUCATIVA

Un grupo de profesionales de la educación, la mayoría profesores y profesoras de universidad, reunidos en Sevilla los días 26 y 27 de octubre de 2012, preocupados por la situación del sistema educativo y alarmados por la evolución de la política educativa, con objeto de animar el debate y de generar un compromiso con la mejora declaramos:

  1. EDUCACIÓN. En contra del sesgo economicista del anteproyecto de LOMCE, el objetivo de la educación comprende el desarrollo humano y la cohesión social. Mujeres y hombres deben poder formarse como personas completas, ciudadanos responsables y trabajadores cualificados. La sociedad precisa de la escuela para asegurar niveles adecuados de bienestar, libertad, justicia y equidad.
  2. DEBATE. Necesitamos un auténtico debate nacional que permita la reconstrucción, en su caso la refundación, del sistema educativo sobre la base de un amplio acuerdo social y no, tras la negativa a un pacto de Estado, una ley revanchista e ideológica, sin diálogo con la oposición ni con el mundo de la educación, apenas maquillada con un nada fiable foro virtual.
  3. ESCUELA PÚBLICA. La escuela es la columna vertebral de la ciudadanía. Nuestra peculiar historia nos ha legado un sistema dual, y el gobierno emite alarmantes señales de desdén por la escuela pública y apoyo a la enseñanza privada y confesional. El deber de las administraciones es articular un sistema público de educación igualitario y efectivo con una gestión eficaz y eficiente del subsistema estatal y unas reglas claras y cohesivas para el privado.
  4. CALIDAD. No existe un consenso sobre la noción de calidad educativa. Se está imponiendo una visión restringida a las calificaciones obtenidas en exámenes y pruebas, internas y externas, de papel y lápiz, basadas en una concepción factual y declarativa del conocimiento que empobrece el sentido del aprendizaje y la educación. Los resultados escolares entendidos así no son un indicador sostenible de la calidad educativa.
  5. FRACASO. El fracaso no es anónimo; tiene nombre, historia y cultura. No se produce súbitamente. Es el resultado de un proceso que se puede identificar y prever. Tiene que ver con el tipo de contenido, descontextualizado y sin sentido, que se enseña y evalúa y con un proceso de enseñanza y aprendizaje que no facilita ni promueve que el alumnado establezca conexiones y elabore sus propios significados y conocimientos.
  6. SOLIDARIDAD. La respuesta al elevado fracaso escolar, y el subsiguiente abandono, no debe ser naturalizarlo sino, por el contrario, concentrar medios diferenciales y adicionales sobre grupos e individuos en riesgo, es decir, perseguir los objetivos comunes con medios cuantitativamente superiores y cualitativamente más adecuados. Por contra, la ley acepta ese fracaso como inevitable y el gobierno elimina los programas de educación compensatoria y atención a la diversidad, abandonando a su suerte a los alumnos más vulnerables.
  7. REPETICIÓN. Lejos de abordar el problema de la repetición de curso, que España encabeza en Europa de forma exagerada, se ha mostrado indiscutiblemente ineficaz, resulta económicamente costosa e ineficiente y constituye una de las principales causas endógenas del fracaso escolar, el gobierno parece querer ampliarla, sistematizarla y convertirla en el determinante de la segregación temprana.
  8. ITINERARIOS. Se adelanta la edad en la que se crean itinerarios de hecho irreversibles. Se pretende segregar al alumnado desde 3º de ESO, a los catorce años, reduciendo en dos el tronco común, y convertir la primera orientación hacia la formación profesional en una vía muerta, repitiendo así el error de la LOGSE, y se añaden mecanismos que amenazan con adelantar la segregación al segundo curso. La mayoría de países cuya comprensividad llega a los dieciséis obtienen mejores resultados que los que segregan a edades más tempranas. La segregación del alumnado con peores resultados se traduce en una enseñanza de calidad inferior por efecto de una profecía autocumplida.
  9. EVALUACIÓN. En la educación obligatoria la evaluación debe tener un claro propósito formativo, de conocimiento y apoyo a los procesos de aprendizaje y desarrollo personal. Una evaluación excluyente, sancionadora y de control –como plantea el anteproyecto-, basada en pruebas frecuentes y estandarizadas, es contraria a su sentido educativo y a la diversidad humana, generando abandono y exclusión. La evaluación del sistema requiere una revisión a fondo para garantizar que la sociedad y la comunidad escolar dispongan de información relevante, a través de procesos transparentes y democráticos.
  10. RECURSOS. Sin entrar en sus causas, sabemos que los efectos individuales y colectivos de la crisis se concentran en las personas y países con menor nivel de formación. Sabemos que la economía que resurja de ella y los nuevos empleos no serán los mismos, sino que requerirán una fuerza de trabajo más cualificada. Por ello es esencial, precisamente en tiempos de crisis, un esfuerzo cuantitativo y cualitativo en educación.
  11. AJUSTES. Conscientes de que es más necesario que nunca mejorar la eficacia y la eficiencia en el empleo de los recursos, entendemos que hay margen para mejorar el trabajo de los educadores. Hoy es más importante el esfuerzo de todos, incluida la colaboración entre las administraciones y el profesorado, con más y mejor aportación presupuestaria y profesional, así como una reorganización flexible de los centros. Pero no se puede confundir una política de racionalización y modernización con una de recortes indiscriminados.
  12. SERVICIOS. Los gobiernos central y autonómicos están recortando partidas que consideran no esenciales: comedores, rutas, libros de texto, actividades extraescolares o la jornada escolar misma. Sin embargo, en medio de esta crisis y sabiendo cómo afectan al desempeño escolar las condiciones de vida, la opción debe ser la opuesta: asegurar la gratuidad de transporte, comedor y material escolar, así como evitar la intensificación de la jornada escolar y propiciar un horario de apertura más amplio.
  13. CIUDADANÍA. La ciudadanía requiere acceder a conocimientos y desarrollar actitudes acordes con el carácter liberal, democrático y social de nuestro Estado de derecho. Es decir, que propicien el respeto a la ley y las normas de convivencia, la aceptación de otras opciones y formas de vida admitidas por la Constitución y las leyes, un compromiso participativo con la democracia, y la cohesión y la solidaridad sociales. Esto exige un consenso sobre ideas y valores compartidos y tolerancia activa hacia otros no compartidos.
  14. SEGREGACIÓN. La LOMCE avala la segregación por sexos en centros concertados, hoy fundamentalmente centros promovidos por organizaciones ultraconservadoras. La escolarización conjunta proporciona una socialización positiva e irrenunciable en una sociedad todavía marcada por la desigualdad de género.
  15. CCAA. Leyes y políticas deben respetar el ámbito competencial de las comunidades autónomas, en vez de utilizarse como instrumentos de centralización, uniformización y control burocrático. Esto no es óbice para reclamar transparencia, movilidad, coordinación y coherencia en todo el ámbito del estado.
  16. AUTONOMÍA. Es necesario responder a las necesidades de la comunidad con autonomía curricular, organizativa y de recursos. La autonomía no debe dirigirse a la rivalidad entre centros, sino al aprovechamiento diferencial de los recursos. Requiere un proceso de responsabilización social, lo opuesto a la merma de la participación que supondría la conversión de los consejos escolares en meros órganos consultivos.
  17. TRANSPARENCIA. El sistema resulta en muchos aspectos opaco para los profesionales, la comunidad escolar y la sociedad. Se precisa potenciar al máximo la transparencia, permitiendo el acceso a la información sin otra restricción que el respeto a la propia imagen y la intimidad. Hay que desarrollar indicadores fiables del desempeño docente, el funcionamiento de los centros, la implementación de proyectos, los resultados de programas y políticas y el estado general del sistema, pero sin distorsionar con ellos los procesos de enseñanza y aprendizaje.
  18. PARTICIPACIÓN. La participación es un derecho de las personas y un principio constitucional. Debe reforzarse como forma de pertenencia, motivación, concienciación, formación y corresponsabilidad social. Resulta imprescindible potenciar la libertad de pensamiento y de expresión del alumnado, así como su autoorganización y participación en la vida del centro. La participación exige poder de decisión. lo opuesto al control autoritario. Nos preocupan signos evidentes de empobrecerla y recortarla presentes en el texto de la LOMCE.
  19. DIRECCIÓN. Se ha de acentuar el carácter pedagógico de la dirección (coordinación, innovación…) frente a la visión gerencial del anteproyecto. La dirección ha de garantizar el ejercicio de deberes y derechos de la comunidad y la elaboración, desarrollo y evaluación del proyecto educativo de centro, y no debe ser un mero representante de la Administración o del claustro docente. Un liderazgo compartido es más coherente con el carácter de la escuela.
  20. PROFESORADO. El sistema educativo se funda en la confianza en el docente y su capacidad profesional. Por ello merece apoyo y reconocimiento en el ejercicio de su función, más en momentos de cambio social e incertidumbre. Debe tener un compromiso claro con sus alumnos, su centro y la educación misma, y una actitud cooperativa con las familias y la comunidad. Las actuales condiciones y propuestas legislativas derivan competencias a otros agentes, expropiando aspectos centrales de su labor. Es fundamental mejorar formación, selección, desarrollo profesional y evaluación.

Esperamos que esta declaración contribuya a impulsar la reflexión y el diálogo así como un compromiso generador de esperanza y de optimismo. Nada puede ser peor que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada.

Sevilla, a 27 de octubre de 2012

Firmantes

Adell Segura, Jordi. Profesor Titular de la Universitat Jaume I

Alba Pastor, Carmen. Profesora Titular de la Universidad Complutense de Madrid

Álvarez Méndez, Juan Manuel. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

Angulo Rasco, Félix. Catedrático de la Universidad de Cádiz

Badía Alcalá, Pedro. Director del periódico Escuela

Ballarín Domingo, Pilar. Catedrática de la Universidad de Granada

Blanco García, Nieves. Profesora Titular de la Universidad de Málaga

Cabello Martínez, Josefa. Profesora Titular de la Universidad Complutense de Madrid

Carbonell Sebarroja, Jaume. Director de la revista Cuadernos de Pedagogía

Clemente Linuesa, María. Catedrática de la Universidad de Salamanca

Domínguez Fernández, Guillermo. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide

Feito Alonso, Rafael. Profesor Titular de la Universidad Complutense de Madrid

Fernández Enguita, Mariano. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

Fernandez Sierra, Juan. Decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Almería

Gimeno Sacristán, José. Catedrático de la Universitat de València

Gutiérrez Del Amo, Pablo. Periódico Escuela

Imbernón Muñoz, Francisco. Catedrático de la Universitat de Barcelona

Jiménez Sánchez, Jesús. Inspector de Educación

López Melero, Miguel. Catedrático de la Universidad de Málaga

López, Begoña. Profesora de Educación Secundaria

López, Pilar. Profesora de Educación Secundaria

Marrero Acosta, Javier. Catedrático de la Universidad de La Laguna

Martín Criado, Enrique. Profesor Titular de la Universidad Pablo de Olavide

Martín Rodríguez, Eustaquio. Catedrático de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Martínez Bonafé, Jaume. Profesor Titular de la Universitat de València

Martínez López, Cándida. Profesora Titular de la Universidad de Granada

Martínez Rodríguez, Juan Bautista. Catedrático de la Universidad de Granada

Moreno, Agustín. Profesor de Educación Secundaria

Murillo, Francisco. Decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Málaga

De Pablos Pons, Juan. Catedrático de la Universidad de Sevilla

Pazos Jiménez, José Luis. Presidente de la FAPA Giner de los Rios de Madrid

Pérez Gómez, Ángel I. Catedrático de la Universidad de Málaga

Porlán Ariza, Rafael. Catedrático de la Universidad de Sevilla

Recio, Miguel. Director de Instituto en la Comunidad de Madrid

Rodríguez Martínez, Carmen. Profesora Titular de la Universidad de Málaga

Rogero Anaya, Julio. Movimientos de Renovación Pedagógica

Sancho Gil, Joana M. Catedrática de la Universitat de Barcelona

Santos Guerra, Miguel A. Catedrático de la Universidad de Málaga

Subirats, Marina. Catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona

Sureda, Jaume. Catedrático de la Universitat de les Illes Balears

Tiana Ferrer, Alejandro. Catedrático de la UNED

Torres Santomé, Jurjo. Catedrático de la Universidade da Coruña

Varela Fernández, Julia. Catedrática de la Universidad Complutense de Madrid

Vázquez Recio, Rosa. Profesora Titular de la Universidad de Cádiz

Viñao, Antonio. Catedrático de la Universidad de Murcia

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