Educación completa la transición a Bolonia: creará escuelas
de posgrado ligadas a la Universidad
Las tesis doctorales tendrán que hacerse en tres años
Se admitirán prórrogas pero las deberá autorizar una comisión
Hoy no hay límite de tiempo para hacer una tesis doctoral en
España. La media, desde el inicio de los cursos hasta la entrega
de la tesis, es de seis años. Con la nueva regulación que
prepara el Ministerio de Educación, será obligado completar el
doctorado en tres años, si se cursa a tiempo completo, o en
cinco, si hace a tiempo parcial. Ambas opciones podrán tener
hasta dos prórrogas (dos años para los de dedicación completa,
tres, para los de dedicación parcial) que tendría que autorizar
una comisión académica de la Universidad.
El real decreto que prepara el Ministerio de Educación, aún
en fase de debate, completará la normativa de adaptación de los
estudios universitarios españoles al espacio europeo de
educación superior, conocido como el plan Bolonia. Los
objetivos, aparte de intentar que no se eternice la elaboración
de las tesis -"No tiene sentido presentar una tesis 20 años
después de completado el periodo formativo", dice el vicerrector
de Doctorado de la Complutense, Manuel Rodríguez-, son fomentar
la internacionalización (por eso se valorará especialmente la
movilidad), y la coordinación, para lo que se crean las escuelas
de doctorado que deberán ir ligadas a la estrategia de
investigación de cada universidad, explica Juan José Moreno,
director general de Política Universitaria de Educación. Es
decir, se trata de que las tesis no vayan cada una por su
cuenta, sino que estén enfocadas en una dirección dentro de la
estrategia global de las Universidades.
Las escuelas doctorales, recogidas en la ley de la Ciencia y
explicitadas en este futuro real decreto, las podrán crear una o
varias universidades, y podrán contar con la colaboración de
institutos de investigación, hospitales o empresas de base
tecnológica, españolas o internacionales, para que, además de
potenciar cada universidad sus propias fortalezas, la
investigación esté más ligada a las necesidades de cada entorno,
y se fomenten las salidas laborales de los doctorados. "Este
país necesita formar bien a las personas que pueden liderar el
cambio de modelo económico. Ahora, solo el 15% de los doctores
trabajan en el sector privado; tenemos que convencer a las
empresas de que tienen que incorporar a más doctores", dice
Moreno. El ministerio tiene previsto destinar nueve millones de
euros de los presupuestos del próximo año para crear este tipo
de escuelas.
Entre las dificultades del nuevo modelo están la de la
financiación de estas enseñanzas, que también puede afectar a
los objetivos de movilidad, y la reducción del número de años
para completar las tesis, según las conclusiones del foro de
expertos organizado el año pasado por la Agencia de Calidad de
las Universidades (Aneca). Además, desde CC OO reclaman que
quede más claro en la normativa que las escuelas de doctorado
deben depender y estar controladas por universidades (sean
públicas o privadas). El sindicato FETE-UGT decía en un
comunicado del pasado mayo: "No tenemos nada claro que creando
una estructura de este tipo los resultados finales sean mucho
más eficaces [...]; es más, ya hay ejemplos de escuelas de
doctorado y/o de posgrado que no han servido para una mayor
calidad del doctorado, sí para un gasto más en estructura de
cargos académicos y administrativa".