Democracia

Cuestións sobre a democracia

Juan Gelman: Los hombres de negro

Juan Gelman: Los hombres de negro

Actúan en 70 naciones del mundo –por ahora– y no precisamente en la TV. Son comandos de las fuerzas de operaciones especiales de los EE.UU. que así visten y en este minuto mismo están haciendo algo de lo suyo en alguna parte: ejecuciones extrajudiciales, secuestros, espionaje, construcción de bases y prisiones secretas, financiación y entrega de armas y entrenamiento en prácticas idénticas a nacionales de numerosos países del planeta. Entre otras cosas, enseñan cómo matar a civiles paquistaníes o somalíes con aviones no tripulados (www.nationinstitute.org, 12.7.11). El manto de clandestinidad que los envuelve empezó a rasgarse con el operativo que terminó con Osama bin Laden.

El Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. (Socom, por sus siglas en inglés) se estableció en 1987, su misión consiste en combatir al terrorismo en todo el mundo y es una fuerza combinada de marines, comandos de la fuerza aérea, boinas verdes, rangers, asesores y militares de otras ramas. No ha cesado de crecer desde su creación: de 37.000 efectivos a comienzos de los ‘90 pasó a unos 60.000, su presupuesto se ha cuadruplicado y asciende hoy a 9800 millones de dólares (www.bloom berg.com, 7.6.11) y, sobre todo, se ha convertido en una suerte de Pentágono dentro del Pentágono. Goza de independencia para adquirir armas y puede organizar sus propios equipos de tareas, prerrogativas en general reservadas a instancias de mayor jerarquía, como el Departamento de Marina y el Departamento de Ejército.

El almirante Eric T. Olson, ex jefe del Comando, lo dijo con todas las letras: “El Socom es un microcosmos del Departamento de Defensa, lo integran componentes de tierra, mar y aire, y tiene una presencia global y facultades y responsabilidades semejantes a las de los departamentos, servicios y organismos militares” (//armed-services.secate.gov, 1.3.11). La criatura preferida de ese hijo preferido del Pentágono es el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por sus siglas en inglés): su misión fundamental es perseguir y asesinar a sospechados de terrorismo. Informa y responde directamente a Obama, como la SIDE a Videla, y en su lista de candidatos a difunto figuran ciudadanos estadounidenses (www.washingtonpost.com, 27.1.10). Para John Nagel, ex asesor de contrainsurgencia del próximo director de la CIA, el general David Petraeus, el JSOC es “una máquina contraterrorista de matar casi a escala industrial” (www.pbs.org, 17.6.11).

Centenares de yemenitas que protestaban para liberarse de la tiranía de Abdullah Saleh fueron asesinados gracias a la ayuda militar, el entrenamiento del ejército del país, las armas y los ataques con aviones no tripulados de EE.UU. y resulta difícil sospecharlos de terrorismo. Más bien son víctimas del terrorismo de Estado que Washington fomenta en la región según sus intereses. No es curioso que “el arco de inestabilidad”, como lo bautizara W. Bush, que según él abarcaría a 97 países del Medio Oriente, Asia, Africa y aun del sur de América latina, coincida en gran medida con territorios de grandes reservas petrolíferas. La extendida presencia de los hombres de negro es otra expresión de la voluntad del gobierno estadounidense de imponer su dominio en todo el mundo.

El Socom tenía presencia en 60 países al concluir la era W. Bush y Obama aumentó su despliegue a 75 (www.washingtonpost.com, 27.1.10). El 85 por ciento de sus efectivos opera en veinte países del Gran Medio Oriente, desde Afganistán, Yemen y Egipto, hasta Siria, Jordania y Turkmenistán (//armedservices.house.gov, 3.3.11). El resto, desde el sudeste asiático hasta el Cono Sur pasando por Centroamérica. Pero esto no ha de quedar así: el coronel Tim Nye, vocero del Socom, anunció que los hombres de negro estarán a fines de este año operando en 120 países, el 60 por ciento de las naciones de la Tierra. En fin, no es el mundo entero todavía.

El periodista Ron Suskind recuerda en su libro The One Percent Doctrine (Simon & Schuster, Nueva York, 2006) el plan destinado a llevar a cabo “operaciones detalladas contra terroristas en 80 países” que preparó la CIA en el 2001. Casi al mismo tiempo, el entonces jefe del Pentágono Donald Rumsfeld declaró que EE.UU. estaba embarcado en “un amplio esfuerzo conjunto que probablemente englobe a 60 países” (//news.bbc.co.uk, 16.9.01). Obama, por lo visto, le duplica la apuesta.

El mandatario estadounidense ha aumentado además el número de bases militares, secretas y no, en la región del “arco de inestabilildad”, que llega hasta las fronteras con China. Se ha convertido en un eficaz vendedor de armas a esos países y “documentos del Pentágono y de otras fuentes públicas indican que los organismos militares y de inteligencia de EE.UU. operan en todas las naciones del arco, sin excepción” (www.tomdispatch.com, 3.8.11). En este campo, Obama no sólo ha vencido a W. Bush: también se ha derrotado a sí mismo, al Obama que se opuso a la guerra de Irak aun antes de que comenzara.

Página 12, 22/09/11

Immanuel Wallerstein: La ilusión socialdemócrata

Immanuel Wallerstein: La ilusión socialdemócrata

La socialdemocracia tuvo su apogeo en el periodo de 1945 a finales de los años sesenta. En ese entonces, representaba una ideología y un movimiento que estaba en favor de utilizar los recursos del Estado para garantizar que hubiera alguna redistribución para la mayoría de la población en varias maneras concretas: la expansión de las instalaciones educativas y de salud; la garantía de niveles de ingreso de por vida mediante programas que apoyaran las necesidades de los grupos sin "empleo con salarios", particularmente los niños y los ancianos; programas para minimizar el desempleo.

La socialdemocracia prometía un futuro siempre mejor para las futuras generaciones, una suerte de elevación permanente del nivel de los ingresos nacionales y familiares. A esto se le llamaba estado de bienestar. Era una ideología que reflejaba la visión de que el capitalismo podía "reformarse" y asumir un rostro más humano.

Los socialdemócratas fueron más poderosos en Europa occidental, Australia y Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos (donde se les conocía como demócratas del Nuevo Trato/New Deal). En resumen, su ámbito fueron los acaudalados países del sistema-mundo, aquéllos que constituían lo que podría llamarse un mundo pan-europeo. Eran tan exitosos que sus oponentes de centro-derecha también reivindicaron el concepto de estado de bienestar. Solamente intentaron reducir sus costos y su extensión.

En el resto del mundo, los estados intentaron brincar a esta carreta mediante proyectos de "desarrollo" nacional.

La socialdemocracia fue un programa sumamente exitoso durante este periodo. Lo sostuvieron dos realidades de los tiempos: la increíble expansión de la economía-mundo, que creaba los recursos que hacían posible la redistribución, y la hegemonía de Estados Unidos en el sistema-mundo, que garantizaba la relativa estabilidad de su aplicación y, sobre todo, la ausencia de violencia seria dentro de esta zona de riqueza.

La imagen rosa no duró. Las dos realidades llegaron a su fin. La economía-mundo dejó de expandirse y entró en un prolongado estancamiento, en el que todavía seguimos viviendo. Y Estados Unidos comenzó su larga, aunque lenta decadencia como poder hegemónico. Estas dos nuevas realidades se han acelerado considerablemente en el siglo XXI.

La nueva era que comenzó en los años setenta vio el fin del consenso centrista mundial acerca de las virtudes del estado de bienestar y del "desarrollo" manejado por el Estado. Lo remplazó una nueva ideología, más hacia la derecha, llamada de varias formas, neoliberalismo o del Consenso de Washington, que predicó los méritos de confiar en los mercados más que en los gobiernos. Se decía que este programa se basaba en una supuesta nueva realidad de "globalización" para la cual "no hay alternativa".

Implementar los programas neoliberales pareció mantener niveles elevados de "crecimiento" en los mercados de valores, pero al mismo tiempo condujo al mundo a escalas crecientes de endeudamiento y desempleo y a más bajos niveles reales de ingreso para la vasta mayoría de las poblaciones. Sin embargo, los partidos que eran los bastiones de los programas de centro-izquierda, o socialdemócratas, se movieron hacia la derecha, sesgando o erosionando su respaldo al estado de bienestar y aceptando que el papel de los gobiernos reformistas tenía que reducirse considerablemente.

Aunque los efectos negativos para la mayoría de la población se sintieron aun dentro del rico mundo paneuropeo, se sintieron mucho más agudamente en el resto del mundo. ¿Qué habrían de hacer sus gobiernos? Comenzaron a sacar ventaja de la relativa decadencia económica y geopolítica de Estados Unidos (y a nivel más amplio del mundo paneuropeo), enfocándose a su propio "desarrollo" nacional. Utilizaron el poder de sus aparatos estatales y sus menores costos generales de producción para volverse naciones " emergentes". Mientras más de "izquierda" era su discurso y aun su compromiso político, más estuvieron decididos a " desarrollarse".

¿Funcionará esto para ellos como alguna vez funcionó el mundo paneuropeo del periodo posterior a 1945? No es nada obvio que les funcione, pese a las notables tasas de "crecimiento" de algunos de estos países –en particular el llamado BRIC (Brasil, Rusia, India, China)– en los últimos cinco o diez años. Porque existen algunas serias diferencias entre el estado actual del sistema-mundo y aquél del periodo inmediatamente posterior a 1945.

Primera. Los niveles reales de los costos de producción, pese a los esfuerzos neoliberales por reducirlos, son de hecho considerablemente mayores de lo que eran en el periodo posterior a 1945, y amenazan las posibilidades reales de la acumulación de capital. Esto hace al capitalismo un sistema menos atractivo para los capitalistas, y los más perceptivos de ellos están buscando modos alternativos de garantizar sus privilegios.

Segunda. La capacidad de las naciones emergentes para incrementar a corto plazo su adquisición de riqueza le ha provocado un gran desgaste a la disponibilidad de los recursos –que ya no pueden cubrir sus necesidades. Por tanto, esto ha creado una carrera que crece siempre por adquirir tierras, agua, alimentos y recursos energéticos, lo que no sólo está conduciendo a fieras luchas sino que también está reduciendo la capacidad mundial de los capitalistas para acumular capital.

Tercera. La enorme expansión de la producción capitalista ha creado por fin un serio desgaste de la ecología mundial, a tal punto que el mundo entró en una crisis climática cuyas consecuencias amenazan la calidad de vida de todo el planeta. También ha promovido un movimiento en pos de reconsiderar fundamentalmente las virtudes del "crecimiento" y el "desarrollo", como objetivos económicos. Esta demanda creciente de una perspectiva " civilizatoria" diferente es lo que se está llamando movimiento en pro de un "buen vivir" en América Latina.

Cuarta. Las demandas de los grupos subordinados en pro de un grado real de participación en los procesos de toma de decisiones en el mundo, han llegado a dirigirse ya no sólo a los "capitalistas" sino también a los gobiernos "de izquierda" que promueven el " desarrollo" nacional.

Quinta. La combinación de todos estos factores, más la decadencia visible de la otrora potencia hegemónica, ha creado un clima de fluctuaciones constantes y radicales tanto en la economía-mundo como en la situación geopolítica, lo que tiene el resultado de paralizar a los empresarios y a los gobiernos del mundo. El grado de incertidumbre –no sólo la de largo plazo sino una de muy corto plazo– ha escalado marcadamente, y con ésta, el nivel real de violencia.

La solución socialdemócrata se ha vuelto una ilusión. La cuestión es lo que remplazará para la vasta mayoría de las poblaciones del mundo.

Traducción:

Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

La Jornada, 22/09/11

John Saxe-Fernández: EU: ¿Indignados?

John Saxe-Fernández: EU: ¿Indignados?

Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, acaba de advertir que si la crisis nacional de desempleo no se resuelve pronto, podrían ocurrir tumultos callejeros: "Tenemos muchos recién graduados de universidades que no encuentran empleo. Eso es lo que pasó en El Cairo. Eso es lo que pasó en Madrid. Uno no quiere este tipo de alborotos aquí".

Analistas de distintas posturas concuerdan, desde Thomas Kocham, del MIT, hasta Immanuel Wallerstein, de Yale. Al primero le sorprende que todavía no se hayan dado hechos más visibles de descontento. "Nuestro público es muy tolerante. No se inclina al desorden civil, pero con esta economía, los tiempos ya se agotaron".

Para Wallerstein, la incertidumbre y el caos rondan por doquier. Plantea que es irreversible el deterioro del dólar como moneda de reserva mundial: era "el último poder serio que mantenía Estados Unidos", dijo a Sally Burch (http//:alainet.org), y agregó que " los daños son hechos concretos, la situación de Estados Unidos es grave y no es recuperable". En lo doméstico señala que pequeñas urbes "están entrando a la bancarrota y, por ejemplo, no pueden pagar las jubilaciones", al tiempo que con rapidez se deteriora la situación de la clase media: "quienes perdieron su empleo no hallan otro, en especial las personas entre 40 y 60 años, que llegan incluso a perder sus casas".

Para Wallerstein "la situación en Estados Unidos va a empeorar" por el freno republicano al gasto público. Se gesta un deterioro mayor: “La fantasía del Tea Party –advierte– está llevando a Estados Unidos, y por lo tanto a todo el mundo, en dirección de un crack”.

El desgaste económico-social interno es agudo: por más de 36-40 meses el desempleo crónico ha permanecido muy alto, en 9 por ciento, según se refleja en las cifras del Bureau of Labor Statistics (BLS), cuya metodología, que considera "ajustes estacionales" y otros manipuleos, maquilla la realidad para que no luzca tan mal. La permanencia del desempleo de largo plazo no se registra a estos niveles desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y es equiparable al de la Gran Depresión.

Según John Williams (Shadowstats. com) "la extraordinaria severidad y duración del embate económico en Estados Unidos durante los últimos tres a cuatro años ha desestabilizado los ajustes estacionales utilizados en las cuentas mensuales del BLS de ciertas series estadísticas". Después de 1994 se hicieron ajustes a la metodología. Williams recuerda que según el procedimiento estadístico utilizado ahora, después de que alguien ha estado desempleado por más de un año, ¡deja de estar incluido en las cuentas gubernamentales!, por lo que "si el desempleo fuera computado como se hacía antes de 1994, entonces la cifra verdadera de desempleados sería de 22.2 por ciento".

Pero además de que el desempleo es crónico y en realidad "muy alto", un estudio de Lawrence Mishel, del Economic Policy Institute (EPI), muestra una sustancial declinación en el patrimonio de la clase media y otros grupos como los afroamericanos, cuyos hogares son su principal riqueza: "el valor de los bienes familiares es ahora más bajo de lo que era en 1983, hace una generación, mientras la riqueza de los sectores de altos ingresos tuvo gran expansion" (www.epi.org). Téngase presente que esta es una tendencia de largo plazo y que con ello permanece y se agudiza la polarización social. Mishel muestra que 5 por ciento de las familias más ricas captaron cerca de 82 por ciento del crecimiento total de la riqueza registrado entre 1983 y 2009, mientras 60 por ciento de los hogares contaban con menos recursos que en 1983. Peor aún, otros estudios de EPI muestran que el crecimiento de los salarios se está frenando, de una tasa de 3.8 por ciento en 2007 a 1.8 en mayo de 2011.

Los datos y eventos respaldan la prognosis de Wallerstein: "Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos, donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades".

La Jornada, 22/09/11

Carlos Miguélez Monroy: Barbarie como programa electoral

Carlos Miguélez Monroy: Barbarie como programa electoral

El público ya aplaudía antes de que Rick Perry, gobernador de Texas y posible candidato a las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, empezara a responder si le inquietaban las 234 ejecuciones bajo su mandato en ese Estado.

“¿Alguna vez le ha inquietado la idea de que cualquiera de ellos pudiera haber sido inocente?”, insistía el moderador del debate.

Antes de la segunda ronda de aplausos, Perry insistió en que Texas ofrecía garantías para que todos los que cometieran “los crímenes más odiosos” contra los niños, los agentes policiales y los ciudadanos de Texas se enfrentaran a la pena de muerte.

“Creo que los americanos entienden la justicia y, en la mayoría de los casos, se muestran a favor de la pena capital”, declaraba Perry. Sus declaraciones en ésta y en otras materias se apoyan en posturas cada vez más populares ante el fortalecimiento del ala derecha más extremista en la política de Estados Unidos, el Tea Party.

El electorado estadounidense está acostumbrado a este extremismo en el Partido Republicano en las elecciones primarias. Pero la caída de la popularidad de Obama le permitiría al candidato ganador mantenerlo para su programa ante las elecciones presidenciales.

El desastre actual de la economía estadounidense y del resto del mundo encuentra sus raíces en el slogan de Margaret Thatcher, icono del neoliberalismo: “Ya no hay sociedad, sólo individuos y familias”. Se trataba de que el Estado se mantuviera al margen de la economía, motor de servicios e infraestructuras para hacer efectivo el derecho a una educación y sanidad públicas, gratuitas y universales. Por eso sorprenden los frutos que ha dado en la intención de voto el ensañamiento con Obama. La estrategia de oposición de los Republicanos, basada en el desgobierno para precipitar la caída del presidente, deja al descubierto la debilidad de sistemas basados en el bipartidismo.

Carles Feixa: La generación indignada

Carles Feixa: La generación indignada
Un nuevo lumpemproletariado de jóvenes hiperformados e hiperinformados, que beben de la ética hedonista del consumo y forman parte del mundo posmoderno de la Red, es el protagonista de las revueltas del bienestar
Carles Feixa es catedrático de Antropología Social en la Universidad de Lleida y profesor visitante en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (México).

Un fantasma ha recorrido Europa (y más allá): el fantasma de la indignación. Es un fantasma con múltiples caras, aunque la más visible tiene rostro juvenil. Apareció primero en la periferia de París y Atenas, acampó luego en el centro de El Cairo, Lisboa, Madrid y Barcelona, y ha vuelto a irrumpir en Londres, Santiago de Chile y Tel Aviv. Tras el fantasma, una presencia: la del nuevo lumpemproletariado de la era posindustrial, constituido por esos jóvenes hiperformados -e hiperinformados- y sin embargo precarizados, conectados a través de las redes sociales, que a veces reaccionan en forma creativa y pacífica (en forma de comedia) y otras en forma más airada y violenta (en forma de tragedia). Tras esta presencia inquietante, un espectro: el de una crisis económica global que afecta con particular intensidad a las nuevas generaciones, cuyos efectos van más allá de la precariedad material, presentándose en forma de crisis de valores (o, más bien, de valores de la crisis).

¿Qué tienen en común todos estos movimientos? ¿Cuáles son las extrañas galerías que conectan sus actores, motivaciones y propuestas? ¿Qué lecciones plantean a nuestras sociedades democráticas? En septiembre de 2009 publiqué en estas mismas páginas un artículo titulado Generación replicante, en el que reflexionaba sobre el modelo de juventud emergente en la era digital, a partir de una efímera revuelta en un barrio de Madrid, motivada por la prohibición del botellón. Propuse entonces considerar tres modelos de juventud alternativos que convivían en nuestra sociedad: el de Tarzán o niño salvaje, el de Peter Pan o eterno adolescente y el del replicante o joven androide. Entre la criminalización y la domesticación del botellón -y de la propia juventud-, el texto acababa pronosticando "una tercera vía que trate a los jóvenes, no como replicantes, sino como ciudadanos capaces de reinventarse como actores sociales".

El actual ciclo de protestas juveniles, tanto las que surgen de las periferias urbanas como las que ocupan el centro de las ciudades, tanto las que nacen en Europa como las que lo hacen al sur del Mediterráneo y allende los mares, tanto las protagonizadas por estudiantes de clase media como las lideradas por subocupados y parados, no son revueltas de la miseria sino del bienestar. Están protagonizadas por una generación no ya educada en la ética puritana del ahorro, sino en la ética hedonista del consumo y, sobre todo, en la ética posmoderna de la Red (la nética). En este ciclo podemos distinguir dos prólogos, dos epílogos y algunos momentos culminantes.

Toxo y Méndez presentan el manifiesto contra la reforma de la Constitución y por la convocatoria de referéndum

Toxo y Méndez presentan el manifiesto contra la reforma de la Constitución y por la convocatoria de referéndum

Los secretarios generales de CCOO y UGT, junto a profesores universitarios y trabajadores de la Cultura, presentan el miércoles 21 de septiembre, a las 19h., en la sala Valle Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid, un manifiesto en contra de la reforma de la Constitución española en el que se exige también la convocatoria de un referéndum para su ratificación.

La reforma de la Constitución que impulsan PSOE y PP para impedir el déficit público implica la aceptación por el sistema político del control ideológico y material de la acción de gobierno por el capital financiero organizado a escala global. Es una medida que sigue colocando en segundo lugar, lo que debe ser la prioridad entre las prioridades, el empleo.

El Manifiesto, además de rechazar la reforma, exige la convocatoria de un referéndum, al considerar que  la forma en la que se quiere adoptar esta modificación implica una actitud inequívocamente antidemocrática, que rompe el pacto constituyente que dio origen a nuestra constitución y busca expresamente que no se pueda producir la participación popular a través de un referéndum.

Manifiesto
Contra la reforma constitucional
Por la convocatoria de un referendum

La reforma de la Constitución que impulsan PSOE y PP para impedir el déficit público implica la aceptación por el sistema político del control ideológico y material de la acción de gobierno por el capital financiero organizado a escala global. Es una exigencia inconsistente con un nivel muy razonable de endeudamiento público, causado precisamente por el soporte financiero a la banca en crisis.

Como medida de política económica europea, se trata de una decisión desvinculada de otras medidas económicas en el espacio europeo mucho más significativas, como la reforma fiscal, el control de los mercados financieros, la creación de eurobonos y tantas otras modificaciones imprescindibles para configurar una verdadera política económica y fiscal común.

Una medida que sigue colocando en segundo lugar, lo que debe ser la prioridad entre las prioridades, el empleo, y para crear empleo, es fundamental la generación de actividad económica.

La prohibición, de otra parte, del déficit público coloca a España en una situación de desigualdad permanente en un equilibrio asimétrico de la llamada “gobernanza” europea. Las inversiones contracíclicas y el mantenimiento del estado social en momentos en los que su financiación es insuficiente, pueden requerir endeudamiento, y por tanto, que exista déficit en los años en los que dure la amortización de la deuda emitida para financiar estas inversiones sociales, lo que podrán hacer otros países europeos pero no el nuestro.

La limitación constitucional del déficit público está por tanto directamente relacionada con la cláusula social del art. 1.1 de la Constitución española, y esta a su vez con el art. 9.2 del mismo texto constitucional que obliga a los poderes públicos a una labor permanente de eliminación de las situaciones de desigualdad económica, social y cultural que dividen y fragmentan a los ciudadanos de un país. Al establecer de forma general y absoluta una prohibición para todos los organismos y administraciones del Estado de endeudarse en un porcentaje determinado del PIB que fijará una ley orgánica, está condenando a la inmovilidad a una buena parte de la acción de las políticas públicas de igualdad y de nivelación social. Con ello se está impidiendo en la práctica la satisfacción eficaz de muchos derechos sociales reconocidos en la constitución para que se materialicen en la acción pública ante la imposibilidad de utilizar recursos presupuestarios públicos para poner en práctica actuaciones de nivelación social constitucionalmente garantizadas. Por ello el techo constitucional al déficit público no es un a “regla técnica” sino una declaración política e ideológica que incide fuertemente en la función del Estado social, porque niega a los poderes públicos uno de los mecanismos importantes para encarar en un momento histórico determinado compromisos sociales que se han reconocido como derechos y que requieren de la actividad prestacional del Estado y de las Comunidades Autónomas para su materialización efectiva.

Pero además de atentar contra la cláusula constitucional del Estado social, la forma en la que se quiere adoptar esta modificación implica una actitud inequívocamente antidemocrática, que rompe el pacto constituyente que dio origen a nuestra constitución y busca expresamente que no se pueda producir la participación popular a través de un referéndum. El procedimiento de aprobación previsto persigue explícitamente que no haya ningún debate público sobre el contenido y las consecuencias de la misma. Eso implica que un cambio en la Constitución de una nación se pueda realizar en vacaciones, sin que los ciudadanos puedan ni siquiera reaccionar ante una modificación extremadamente importante de las condiciones de su convivencia social, y sin que desde luego éstos puedan participar mediante su voto en la aceptación o el rechazo de tal medida. Es una reforma que sofoca la democracia y desconfía claramente del fundamento democrático y popular que sostiene el andamiaje de nuestra Constitución.

Por tanto, los firmantes de este manifiesto expresamos públicamente nuestro rechazo a la reforma de la Constitución Española, y pedimos a los diputados y senadores que suscriban la convocatoria de un referéndum para su ratificación.

comfia, 20/09/11

Editorial de La Jornada: Indignados en Wall Street

Editorial de La Jornada: Indignados en Wall Street

Desde el sábado pasado, cientos de personas han acampado en los alrededores de Wall Street, donde se ubica la Bolsa de Valores, para protestar contra lo que han denominado la " codicia corporativa", en respuesta a una convocatoria lanzada en el ciberespacio por la organización Adbusters. Hasta ayer, muchos permanecían en las inmediaciones del sitio, a pesar de algunos arrestos efectuados por la policía local. Los movimientos ciudadanos de rechazo al modelo político y económico vigente en los países occidentales, impuesto por ellos al resto del mundo, han llegado, así, al corazón del sistema: Wall Street, el distrito financiero neoyorquino que funge como capital de la especulación planetaria, y donde se realiza la mayor parte de las operaciones bursátiles en las que unas cuantas manos juegan con los destinos de países y de poblaciones.

A pesar de la heterogeneidad de las manifestaciones de descontento –desde las violentas revueltas de semanas pasadas en Gran Bretaña hasta el movimiento estudiantil chileno, pasando por la causa de los indignados españoles y por los severos disturbios en la Grecia del ajuste monetario–, todas tienen un denominador común: repudiar el agotamiento de un sistema global que sacrifica el bienestar de las poblaciones en general para maximizar las utilidades de pequeños grupos de accionistas y produce crisis financieras en serie.

Como ha ocurrido en España y en Chile, el descontento económico desemboca con fluidez en una inconformidad ante un modelo político que ha permitido y auspiciado la grotesca concentración de la riqueza en unas cuantas manos y que ha sido capaz de cooptar y desvirtuar los proyectos de transformación social, como ocurrió con el aún gobernante español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien terminó administrando la crisis a favor de los capitales y en detrimento de la sociedad, y con el presidente Barack Obama, quien, discursos y alegatos aparte, no ha sido capaz de concretar una política de contención a la voracidad especuladora ni de impulsar, desde el gobierno, el bienestar social. Los anteriores son sólo dos ejemplos de cómo las democracias clásicas no han podido servir de vehículo para que las demandas y los sentires mayoritarios se conviertan en programas gubernamentales y de cómo las instituciones son puestas, en los hechos, al servicio de minorías ínfimas. De esta forma, los descontentos sociales del momento presente ponen sobre el tapete la carencia de representatividad real de gobiernos y parlamentos y el ejercicio del poder real por parte de fuerzas que ni siquiera aparecen en los escenarios electorales.

Por otra parte, que el malestar de los manifestantes esté más que justificado, y que su diagnóstico de la problemática global sea correcta, no significan en automático que tengan posibilidades reales de alterar el exasperante estado de cosas al que ha llevado al mundo la primacía absoluta de los dividendos por sobre cualquier consideración civilizatoria. En su exhortación a tomar Wall Street, por ejemplo, Adbusters señalaba que "99 por ciento de la gente ya no tolerará la codicia y corrupción del uno por ciento". La estimación se queda corta en sus dos partes: el círculo de los privilegiados por el sistema es menor a uno por ciento, pero parece un exceso de optimismo suponer que el 99 restante vaya a movilizarse por un cambio profundo en las reglas de la economía mundial.

Como quiera, acampadas como la de Wall Street –y la realizada frente a la bolsa de valores de Barcelona, disuelta ayer por los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica catalana– tienen la gran virtud de evidenciar el descontento social que recorre al mundo y de obligar a la opinión pública a mirar de frente la inviabilidad de las reglas económicas y políticas aún vigentes –acuñadas, en lo fundamental, en el siglo XVIII en Europa, bajo la forma de la democracia parlamentaria y del liberalismo económico– y la urgencia de idear y propugnar alternativas que partan del principio de priorizar el bienestar colectivo por sobre el lucro individual y de la aspiración a un ejercicio realmente representativo y participativo del poder político.

La Jornada, 20/09/11

Fin de semana indignado

Fin de semana indignado
Una convocatoria mundial el sábado y una manifestación por los servicios públicos el domingo llenan la agenda del 15-M

Este fin de semana el movimiento 15M ha programado varias movilizaciones en defensa de los servicios públicos y por un mayor control de los mercados.

Después de las dos tranquilas semanas que han seguido a las protestas contra la reforma de la Constitución los activistas vuelven a preparar actos multitudinarios en ciudades como Barcelona, Madrid o Bilbao.

Por una regulación de los mercados financieros

Los indignados se han unido a un llamamiento surgido en EEUU de la mano de diversos colectivos sociales y que se ha extendido por varias ciudades del planeta. El sábado, 17 de septiembre, bajo el lema de "Occupy Wall Street" (Ocupa Wall Street), los neoyorkinos se concentrarán frente al edificio de la bolsa de Nueva York con el objetivo de "demandar la regulación de los mercados financieros, la limitación de su influencia sobre la vida política y un reparto equitativo y justo de la riqueza".

La convocatoria, "una fusión de Tahrir con las acampadas de España", según uno de los grupos convocantes, pretende sembrar de tiendas de campaña los alrededores de la bolsa neoyorkina y ya ha sido imitada por ciudades como Seattle, Atenas, Milán o Tel Aviv.

En nuestro país se han adherido varias ciudades, como Valencia, Barcelona, Bilbao o Santander, en una jornada que se ha traducido como "Toma la bolsa", con el objetivo de "internacionalizar así las reivindicaciones y acciones que se plantean desde el movimiento 15M". En Madrid, el Grupo de Trabajo de Economía de la Acampada Sol ha preparado un "foro social" en la Plaza de la Lealtad, junto a la bolsa madrileña, que comenzará a las 12:00 horas y terminará sobre las 22:00.

En el evento participarán catedráticos, profesores y expertos en economía, entre ellos Carlos Taibo, Juan Manuel Naredo o Carlos Ruiz, entre otros, que impartirán charlas sobre la economía especulativa, los paraísos fiscales, el papel de las transnacionales y la crisis energética.

En defensa de los servicios públicos

Al día siguiente, el movimiento 15-M se ha adherido a la manifestación convocada por varios colectivos, como CAS Madrid, Soy Pública, o el grupo de trabajo de Salud de Sol, para reivindicar que los servicios sociales, como la sanidad, la educación o la justicia, sean públicos.

La marcha, prevista para el domingo, 18 de septiembre, saldrá de Cibeles a las 19:00 horas hacia Sol bajo el lema de "Banqueros y políticos: sacad vuestras manos de los servicios públicos".

"Los servicios públicos de los países occidentales están en el punto de mira de los mercados, su objetivo: privatizar las partes rentables y transformar el resto en sistemas de beneficencia. Este proceso de deterioro y privatización no tiene colores políticos, está siendo realizado por y/o con la complacencia de todo tipo de partidos, y con el apoyo de organizaciones y sindicatos subvencionados", denuncian los convocantes en un comunicado.

Público, 15/09/11

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Vicenç Navarro: Carta a diputados y senadores

Vicenç Navarro: Carta a diputados y senadores

Querido diputado y/o senador de las Cortes Españolas:

Hace unos días, antes de que las Cortes aprobaran la reforma constitucional y la Ley Orgánica que la complementa, le escribí una carta en la que, considerando la enorme importancia de la medida que se iba a discutir en las Cortes españolas, le pedía que en caso de que se aprobara, usted permitiera con su voto que tal medida fuera sometida a un referéndum para su ratificación, tal y como recoge el artículo 167.3 de la Constitución. Colgué tal carta en la red y, con la ayuda de Actuable, en pocos días casi 150.000 ciudadanos añadieron su firma a tal petición. Desde entonces, la respuesta ha sido enorme. Y las encuestas muestran que la gran mayoría de la ciudadanía española es partidaria de que haya un referéndum que le permita no sólo dar su opinión, sino decidir sobre tal medida, pues, como señala la Constitución, tal referéndum sería vinculante.

Ahora, cuando la reforma constitucional ha sido aprobada por las Cortes, es más necesario que nunca que sea refrendada –bien aprobada, bien rechazada– por la ciudadanía española de la cual deriva todo el poder que tienen las Cortes en su responsabilidad delegada. Cuando un ciudadano vota a una opción política, lo hace en base a su programa electoral. Si una medida de tal envergadura es aprobada por mayoría en las Cortes por miembros de partidos políticos, cuando ninguno de ellos había propuesto esta medida en su programa electoral, esta debiera ser refrendada por la ciudadanía. Tiene que ofrecérsele a esta una oportunidad para expresar su deseo y mandato, pues forzándole sólo a que exprese su oposición o aprobación a tal medida en las próximas elecciones es –espero que usted esté de acuerdo– tener una visión excesivamente limitada y reduccionista de lo que es democracia. El escaso desarrollo de referendos en España, no sólo a nivel central, sino también autonómico y local, parece reflejar un temor a la ciudadanía que no puede justificarse, como lo ha hecho uno de los escritores de la Constitución en unas declaraciones recientes, en base a querer evitar el ejemplo de los plebiscitos durante la dictadura. La homologación de referendos en democracia con plebiscitos bajo la dictadura es, además de ofensivo para la democracia, ignorar y/o confundir la enorme diferencia entre participación ciudadana en una democracia e imposición de una medida gubernamental en una dictadura.

De ahí que no permitir a la ciudadanía que decida en una materia de tal trascendencia es contribuir a la percepción, ampliamente sostenida, de que existe una enorme distancia en España entre los gobernantes y los gobernados. Usted habrá leído que, según las encuestas, la clase política es el tercer problema que la población española indica que existe en España. Admitirá, pues, que ello es un síntoma de que algo no funciona suficientemente bien en nuestra democracia, percibiéndose a los representantes limitados en su representatividad, excesivamente influenciados por intereses ajenos a los de la ciudadanía a la que representa. La toma de decisiones ahora que afectan enormemente a la vida de los ciudadanos, sin haber estos sido consultados, sería un error enorme que aumentaría, todavía más, esta distancia entre gobernantes y gobernados que, según la ciudadanía, existe en la insuficiente y limitada democracia española.

La democracia ha costado muchísimo en España. La democracia no fue, como sectores conservadores señalan, una democracia otorgada, sino una democracia ganada por la presión popular. Costó mucho llegar a donde estamos y no podemos permitirnos que se desacredite y se deslegitime la democracia existente. Cuando usted vote, en un momento histórico, para permitir que haya o no un referéndum, piense por un momento en los miles y miles de españoles fusilados, torturados, prisioneros y exiliados para que usted tenga el honor de representar al pueblo español. Pero este honor conlleva responsabilidades. Y una de ellas no puede ser que usted vote en contra de permitir al pueblo español que sea consultado y sea él el que decida.

Permítame, por último, una nota de aclaración que incluí en el preámbulo de mi carta anterior. Algunos defensores de la medida aprobada niegan que, en sí, la reducción del déficit del Estado que se exige en la medida aprobada afecte negativamente el Estado del bienestar de los españoles. Pero la experiencia histórica muestra que ello será así. Cuando las Cortes españolas decidieron la integración de España en la eurozona, se acordó llevar a cabo el mandato de Maastricht, que exigía que el déficit público del Estado fuera menos de un 3% del PIB. En sí, esta medida no tenía por qué afectar negativamente al bienestar de la población española, pues la reducción del déficit no tiene por qué disminuir el gasto público (la mayoría del cual es gasto social) o incluso evitar su expansión. Los impuestos, por ejemplo, pueden aumentarse, reduciéndose el déficit, y, si los ingresos al Estado se incrementan notablemente, se puede, incluso, aumentar el gasto público social.

Esto es la teoría. Pero, en la práctica, la solución que se escogió fue reducir el gasto público, incluyendo el social. España, que tenía y continúa teniendo el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15 en 1993, cuando se iniciaron las medidas de reducción del déficit, vio aumentar su déficit de gasto público social (medido por la diferencia existente de gasto público social per cápita entre España y el promedio de la UE-15) de una manera muy notable. Y lo mismo está ocurriendo ahora. De ahí que tal medida impedirá corregir el enorme déficit social de España. Es probable que usted tenga otra opinión sobre ello. Y respeto su postura. Pero no puede negar la necesidad imperiosa en una democracia de que tal medida se debata y sea aprobada por la ciudadanía de la cual deriva su poder delegado. Espero que en esto esté de acuerdo.

Atentamente.

Público, 15/09/11

El PSOE tiene garantizado que sus diputados no secundarán el referéndum

Ángel SiseñorEl PSOE tiene garantizado que sus diputados no secundarán el referéndum

El grupo socialista en el Congreso y en el Senado tiene garantizado que no habrá diputados ni senadores que rompan la disciplina y decidan sumarse a la propuesta para celebrar un referéndum sobre la reforma constitucional.

Fuentes de la dirección del grupo socialista han informado a Efe de que, a excepción del parlamentario Antonio Gutiérrez, quien en público se pronunció en contra de la reforma y a favor del referéndum, todos los demás acatarán la posición del partido y evitarán dar su firma a la iniciativa de IU e ICV en pro de la consulta.

Durante la reunión de hoy del grupo socialista en el Congreso, este asunto, no obstante, no se ha abordado, básicamente, apuntan las fuentes, por la escasa duración de la misma.

Con todo, el PSOE tiene garantizado que no habrá entre sus filas parlamentarios que desobedezcan las consignas de la dirección del partido y del grupo, ni siquiera quienes antes de la votación de la reforma en las Cámaras expresaron sus reticencias.

Si este extremo se confirma, IU e ICV, así como otros grupos a favor del referéndum, como el BNG y ERC, no podrán llegar al umbral del 10 por ciento del total de diputados que establece la Constitución para pedir la consulta, esto es, 35 firmas.

Los diputados de IU, Gaspar Llamazares, y de ICV, Nùria Buenaventura, anunciaron la semana pasada que habían enviado a todos los miembros de la Cámara un formulario para que se adhiriesen a él y así conseguir ese total de 35 diputados.

Llamazares calculó que contaban de partida con 32 muestras de apoyo, por lo que sólo faltarían tres para proceder a la petición sobre referéndum.

Sin embargo, si todos los diputados de los 169 escaños del grupo socialista, excepción hecha de Gutiérrez, son fieles a la posición del partido, IU e ICV tendrán casi imposible que fructifique su iniciativa.

El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, ha manifestado hoy mismo en conferencia de prensa que su grupo parlamentario no promovería el referéndum, pero ha puntualizado que si hay diputados suficientes para solicitarlo y hay seguridad de que triunfe, entonces se añadirían a ellos.

El Senado aprobó la semana pasada una reforma de la Constitución para incluir en su texto la obligación de cumplir un techo de déficit en las administraciones y ajustarse así a la estabilidad presupuestaria.

Para que dicha reforma se someta a referéndum, han de pedir la consulta 35 diputados o 26 senadores.

ADN, 14/09/11

Fernando Ónega: Cómo hundir bien hundido a un país

Fernando Ónega: Cómo hundir bien hundido a un país

Por lo visto, debemos hacernos a una idea: todos los lunes tienen altísimas probabilidades de convertirse en «lunes negro». Si repasamos las fechas en que las Bolsas se han dado los grandes batacazos, han sido en esa fecha. Pero tampoco hay que desesperar: las malas noticias avanzan al buen ritmo que necesitan los desastres, y ya hay otros días de la semana que no quieren dejar la exclusiva del malaje a los lunes, y también los viernes empiezan a prometer desgracias. Y además, con tono y tendencia tan implacable como generalizada. Cualquier declaración es un hacha, y cualquier situación arrastra a todos los sectores. Da igual que la banca de otros países sea la que sufre los riesgos de Grecia: lo acaba pagando quien invirtió en una constructora, en una empresa tecnológica o en un grupo de comunicación. Los demonios de la crisis arrasan todo.

Al mismo tiempo, los famosos y denostados mercados han descubierto la mejor forma de arruinar un país, en medio de la pasividad de sus vecinos y socios: con los tipos de interés que aplican a la deuda soberana. El mecanismo es endiabladamente sencillo: se elige una nación que haya gastado mucho o tenga cuentas dudosas, ni siquiera es preciso que tenga una deuda tan abultada como Italia; se lanza una información que diga que ese país tiene dificultades para pagar; se insta a una agencia de rating tipo Standard & Poors o cualquier otra a que rebaje la calificación del país, cosa que suelen hacer motu propio, y ya está: la prima de riesgo se pone por las nubes, y los intereses a pagar por la deuda pueden superar el 10 % anual.

Grecia lo ha superado hace tiempo, Portugal se aproxima peligrosamente, Italia puede alcanzarlo, y España ya está cerca del 6 %. Lo que sigue a continuación lo imaginan muy bien quienes han firmado una hipoteca. Como tengan que pagar el dinero prestado con intereses como los de Grecia, o encuentran una mina de oro, o les suben descaradamente el sueldo, o los desahucian. Lo más probable suele ser el desahucio.

¿Y qué hacen los vecinos y socios poderosos que asisten al desastre? Primero, procurar que no les pase a ellos. Y segundo, pedir a ese país que baje sus gastos, que suelen ser los sociales. Solo le echan una mano si quita pensiones a los jubilados, machaca a los funcionarios, rebaja la sanidad o desampara a viudas. El escenario que queda después es el siguiente: los necesitados de ese país, más necesitados todavía, y los potentados que compraron deuda, forrados, porque no hay actividad económica que proporcione más beneficios. Y así, de esta forma tan sencilla, se esquilma una nación. Es el robo mejor organizado que conozco. Y se practica con la más exquisita impunidad.

La Voz de Galicia, 13/09/11

Manuel Castells: Ciudadanos y mercados

Manuel Castells: Ciudadanos y mercados
Esta vergonzosa reforma de la Constitución dinamita cualquier credibilidad de los políticos que la votaron

Zapatero quedará en la historia como el peor presidente de la democracia española hasta la fecha (Aznar al menos tenia coherencia ideológica). La pantomima de reforma constitucional perpetrada con nocturnidad y alevosía veraniega por los dos grandes partidos compinchados afecta a la raíz de la democracia y la autonomía del Estado. Ha sido una decisión impuesta por Merkel y Sarkozy, retomando una propuesta del PP. Se razona que era necesaria para calmar la desconfianza de los mercados sobre la deuda española que podría precipitar una crisis de las deudas europeas, en particular italiana, hundiendo así al euro. Reflotar a Grecia, Portugal e Irlanda es difícil. Salvar a España de la quiebra es inviable para las finanzas alemanas y francesas. De ahí la presión sobre el Gobierno español que hace tiempo abandonó cualquier veleidad de soberanía económica. Todo en nombre de vaticinios sobre el comportamiento de los mercados, poder supremo y misterioso al que hay que aplacar con sacrificios humanos: los recortes de gasto social afectan a salud, educación y pensiones, o sea, a la vida.

Pero ¿quiénes son los mercados? ¿Usted conoce personalmente a algún mercado? En realidad se les pueden poner nombres y apellidos: son los inversores (tal vez usted mismo) gestionados por intermediarios financieros. ¿Pero qué quieren los tales inversores y sus intermediarios? ¿El equilibrio fiscal? ¿La capacidad de pago de la deuda a largo plazo? Todo eso son cálculos estratégicos para llegar a otro fin, a lo que verdaderamente mueve la inversión: la ganancia contante y sonante a corto plazo. Así funcionan las finanzas, de eso dependen los dividendos para los accionistas y, sobre todo, las comisiones y primas para los operativos financieros. Y esa ganancia a corto plazo se obtiene por múltiples medios, entre ellos la apuesta por cambios de valoración de efectos financieros, incluidos los bonos del Tesoro y las divisas. De modo que según para quién la devaluación de la deuda soberana española y el aumento de la prima de riesgo pueden resultar en un pingüe negocio. Las grandes ganancias se producen precisamente en situación de turbulencia financiera. En cambio lo que los inversores (llamados mercados) tienen en cuenta son las perspectivas de actividad de cada economía. Porque la recesión y el aumento del paro son mal negocio para todos. Precisamente por eso, cuando en la primavera del 2010 España decretó medidas de austeridad la evaluadora Fitch rebajó la cotización de nuestra deuda pública. ¿Qué no harán ahora esos inversores al saber que, aunque a largo plazo la deuda española pudiera pagarse, a corto plazo el país se queda seco de estímulo fiscal posible en una situación en que la inversión privada no puede salir por si sola de la crisis de empleo y demanda? La atonía económica es la más negra perspectiva para los mercados.

Y por eso el mismo día en que los siseñores de las Cortes del Reino votaban atar de pies y manos al Estado discapacitándolo para obtener recursos cuando hiciera falta, subía la prima de riesgo española y caían las bolsas de todo el mundo como reacción al decrecimiento del empleo en EE.UU. En contraste, hubo una reacción alcista de las bolsas cuando se alcanzó el acuerdo para que EE.UU. pudiera endeudarse más. Y se han vuelto a hundir tras el anuncio por el FMI de la posibilidad de recesión a pesar (o a causa) de los recortes. Por esas razones pueden quebrar España y el euro, no por endeudarnos.

No se trata de salvar la economía española sino de aprovechar la crisis para maniatar a los representantes de los ciudadanos por si tienen la tentación de seguir a sus votantes en lugar de a los mercados interpretados por Merkel, Sarkozy y todos aquellos que salvan su pellejo político en sus países a costa de los otros europeos: una demostración de la des(U)nión Europea.

Pues este es el meollo de la cuestión: en nombre de los mercados (cuyo criterio está por ver) se impone una reforma constitucional a los ciudadanos, sin consultarlos y aprovechando una mayoría parlamentaria que puede disolverse en tres meses. Y de paso, se deslegitima una Constitución de quita y pon, que es intocable para según qué cosas y se manipula en unos días para lo que conviene a aquellos políticos coyunturalmente en el poder. Así jamás se hubiera aprobado la Constitución de 1978 que, por imperfecta que sea, permitió organizar una coexistencia política a partir de un consenso evolutivo que ahora se ha roto sin necesidad perentoria y sin informar a los ciudadanos del por qué de esa urgencia aparte de las oscuras referencias a la percepción de los mercados. Y es que los ciudadanos tienen derecho a equivocarse porque eso también es soberanía popular. Lo que no aceptan es invocar la democracia como fuente de legitimidad para después actuar sobre temas tan importantes aplicando el rodillo parlamentario como si el país fuera de los políticos. El ejemplo islandés vuelve a la memoria: tras meses de movimiento social un referéndum sobre las políticas de crisis llevó a la regulación financiera, al despido y encausamiento de políticos culpables de la crisis y al impago de las deudas bancarias. Y se arregló la cosa para la gente.

Si ya había una crisis de legitimidad profunda en la democracia española, fuente de la indignación que comparte una gran mayoría de la población, esta vergonzosa reforma de la Constitución dinamita cualquier credibilidad de los políticos que la votaron. Y de paso se lo pone muy difícil a Rubalcaba, que intentaba salvar los muebles de su partido y de la política tendiendo puentes al sentir de la sociedad. Si la fuente de la Constitución son los mercados, que manden los banqueros por la vía directa. Pero si los ciudadanos piensan que son ellos los constituyentes, tal vez podrían refundar la democracia pacíficamente y limpiar las instituciones de unos partidos mayoritarios que acampan en las Cortes como si fuera su finca y nosotros sus peones. Acampada contra acampada. Cinismo político contra esperanza de ciudadanía. A desalambrar.

La Vanguardia, 10/09/11

Manuel Rivas: La peste

Manuel Rivas: La peste

La peste

¿Asistimos a una crisis o a una peste de miedo provocada? De Naomi Klein y su "doctrina del choque", en la que profetizó el auge de un capitalismo del desastre, podemos hoy decir lo que de la literatura de Kafka en su propia metáfora: escribió "como un reloj que adelanta". The shock doctrine se publicó en 2007, y fue criticado con sorna como un panfleto por los ventrílocuos del complejo mediático-financiero, entre otras cosas por poner con las vergüenzas al aire a la economía friedmanita. Una economía golpista, y lo digo en sentido metafórico, marítimo, que no se me incomoden los discípulos del talentoso premio Nobel y asesor de macroeconomía espiritual del filántropo Pinochet. A lo que vamos. Según Milton Friedman, "solo una crisis produce un verdadero cambio". Siempre, claro, que las ideas adecuadas "anden por ahí". Y vaya si andan. Nada de quilombos periféricos. Esta peste que se extiende en las viejas metrópolis tiene el contrapunto del éxtasis friedmanita, con cómicos números de farsa. Grupos desesperados de ricos intentan en vano que les suban los impuestos, conscientes los magnates de que pagan menos tasas que sus chóferes. A este paso, van a conseguir la exención total, para que se jodan por traidores. Mientras tanto, la nueva dirigencia de los conservadores republicanos, con el Tea Party, esa infusión con adictos globales, se ha fijado como objetivo recaudatorio en los más pobres. Al fin y al cabo, los homeless duermen en los bancos. Cuando todo gira en un carrusel de cifras irreales, también todo el resto se va contagiando de irrealidad. Así pasó en los años treinta, recuerda Steiner. Y llegó la irrealidad. Lo inhumano. La peste. Al final de El año de la peste, de Defoe, un friedmanita cantaba alegre: "Terrible peste Londres asoló / En mil seiscientos sesenta y cinco; / Cien mil almas se llevó. / ¡Pero yo sobrevivo!".

El País, 10/09/11

Madrid: Educación prohíbe salir del sótano a los profesores encerrados en la Dirección Territorial

SecuestroMadrid: Educación prohíbe salir del sótano a los profesores encerrados en la Dirección Territorial
Los participantes de la protesta solo pueden salir acompañados de dos guardias de seguridad

Educación ha endurecido las condiciones de los cinco profesores encerrados en la Dirección de Área Territorial (DAT) de la consejería, en la calle de Vitruvio 2 de la capital. A partir de ahora, los cinco delegados sindicales de las Juntas de Personal Docente solo podrán salir del sótano en el que están para ir al baño y no podrán ir al patio como hacían hasta ahora.

"Nos tienen enjaulados", ha señalado una de las personas encerradas en protesta por los recortes del Gobierno regional de cara al próximo curso. "Antes salíamos al patio pero ahora no podemos atravesar las puertas del sótano, una sala que no tiene ventanas ni ningún tipo de ventilación ni luz natural", ha explicado.

El subdirector del DAT y el secretario general técnico son los que han informado de este cambio "unilateral" de las condiciones, aseguran los participantes de la protesta. Añaden que ahora dos guardias de seguridad recogerán la comida o los enseres que les lleven. Tampoco pueden intercambiarse por otros compañeros y solo podrán salir al exterior en caso de "urgencia médica".

Los encerrados rechazan abandonar la protesta a pesar de la limitación del espacio físico. La Consejería de Educación ha manifestado que los profesores "se niegan a abandonar el salón de actos de la sede de la Dirección General" y ha dicho que Educación les permite acceder a la entrada, a los servicios y permanecer del edificio.

A través de las redes sociales y desde la asamblea de Educación que se está celebrando en la sede de UGT han convocado a todos los profesores interinos que puedan a desplazarse hasta las dependencias del DAT para rechazar lo que ya han denominado como secuestro de Vitruvio. Los sindicatos afirman que unos 500 interinos van camino de la sede de Educación.

El País, 08/09/11

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Josep Borrell: Ideología y déficit público

Josep Borrell: Ideología y déficit público
Josep Borrell, Presidente del Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia)

Con los acuerdos del Consejo Europeo del 21 de julio sobre un segundo préstamo a Grecia la calma volvió a los mercados financieros. Pero duró poco. Degradación del rating de la Deuda americana, agitación social en el Reino Unido, oleada especulativa contra los Bancos europeos, Bolsas en caída libre y primas de riesgo españolas e italiana por encima de los 400 puntos. Prohibición, aunque parcial, temporal y no en todos los países, de las operaciones especulativas “a corto”. Salimos del bache cuando el BCE se decidió a intervenir comprando Deuda española e italiana. Y traca final con la reforma constitucional express para limitar los déficits públicos, contentar a Merkel y calmar a los mercados.

Y el susto no se ha terminado todavía. Finlandia negocia un acuerdo bilateral con Grecia para obtener garantías adicionales al dinero que le va a prestar, otros pequeños países dicen que ellos también, Alemania rechaza esos pactos y todo vuelve a pender de un hilo. Eso sin contar la sentencia del Tribunal Constitucional alemán que el próximo día 6 debe pronunciarse sobre la constitucionalidad de los préstamos a Grecia.

Pero lo más relevante desde una perspectiva española es la enmienda constitucional pactado por el PP y el PSOE para limitar los déficits públicos, complementada con el compromiso de tramitar una Ley Orgánica que fije cuantías a esa limitación.

Está claro que las enmiendas constitucionales para obligar a todos los gobiernos a mantener equilibrados sus Presupuestos están de moda tanto en Europa como en EEUU. En Europa bajo la intensa presión de Alemania y en EEUU impulsadas por el Tea Party.

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