Opinión

Artigos de opinión

José Carlos Bermejo Barrera: ¡Ánimo Plutón!

José Carlos Bermejo Barrera: ¡Ánimo Plutón!

Un congreso de astrónomos votó que Plutón ya no tenía la categoría de planeta, degradándolo de modo infamante. No sabemos si Plutón se sintió deprimido o pensó: “votad lo que querais, que yo seguiré en mi órbita”, pero por si acaso un grupo gallego compuso el tema “¡Ánimo Plutón!” para ayudarle a mantener la moral. Votar la verdad en un congreso es algo que se hacía en la antigua URSS, que así dictaminó que la física nuclear no era más que una muestra del irracionalismo burgués, al igual que la supuesta existencia de los genes. Todo ello tiene una larga historia, pues en realidad deriva de los concilios de la Iglesia, que también establecían a golpe de voto cardenalicio los dogmas de la fe, y también se entronca en esta tradición histórica medieval el gusto por las fórmulas rígidas y las palabras vacías. Antes y ahora se ha intentado regularlo todo en el campo de la ciencia. Hoy en día cada paper debe responder a un formato predeterminado, como puede verse entrando en la página del grupo de revistas Nature, o en las normas de admisión de originales de cualquier revista. Lo mismo ocurría en la Edad Media, en la cual se exigía en las universidades que una disertación, el equivalente de una conferencia o una publicación, debía tener necesariamente 22 partes. A modo de curiosidad, veamos las primeras de ellas: proemio, materia a tratar, inicio, principio, prefacio, preludio, introito, exordio y preparatoria.., etc. Pero no solo cada paper o disertación ha de tener un formato, sino la vida académica completa de una persona. En la Edad Media esto tenía su lógica, porque las universidades eran, básicamente, de dos órdenes religiosas, dominicos y franciscanos, y ya se sabe que la vida de un fraile se controla desde que se levanta hasta que se acuesta. Hoy parecería no tener sentido intentar este control, sin embargo se consigue gracias a un instrumento fácilmente manipulable y que puede determinar el futuro laboral y personal de los científicos: su curriculum vitae, en el que el uso de un término latino permite dar solemnidad a lo obvio.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la Comuna de París

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la Comuna de París

El alzamiento en armas de la ciudad de París en el año 1871 fue considerado por Marx y Engels como el primer episodio revolucionario que habría de marcar la senda de las posteriores revoluciones. La ciudad pasó a ser controlada y autogestionada por la Comuna, hasta que sus miembros fueron aplastados, aniquilados o enviados a la cárcel o al exilio. Un siglo después París vivió la primavera de mayo, un movimiento estudiantil que conmocionó a toda Francia, pero que, siguiendo una de sus consignas según la cual debajo de los adoquines estaba la playa, se acabó al llegar las vacaciones, como ocurre también en este momento.

La USC, una universidad de verdad, pero que ha tenido y tiene dirigentes que no parecen querer comprender que una institución pública tiene una lógica y unos fines concretos y se asienta en un sistema de valores propio, se enfrenta por primera vez al hecho de tener que asumir un recorte salarial obligado por la Xunta, y que, de acuerdo con el art. 82-x de sus estatutos debería decidir su Consello de Goberno, pues le corresponde “aprobar as normas e procedementos para o desenvolvemento e execución orzamentaria, no marco do establecido pola comunidade autónoma”. Sin embargo, tras no lograr sucesivas veces la aprobación de sus presupuestos y tras realizar un viaje de circunvalación por los centros de su universidad, el rector y su equipo de gobierno dedicieron llevar este espinoso asunto, capaz de suscitar la ira del santo Job, a la mesa sindical, en la que no mostraron ninguna voluntad de negociar y en la que los sindicatos tampoco parecen haber sido capaces de dar un respuesta coherente, siguiendo su habitual trayectoria. Ante unos cálculos ya precocinados en medio de dudas legales, falta de datos, por carecer la universidad de una auténtica contabilidad analítica, y pareciendo querer aceptar que el recorte lo acabaría haciendo el equipo rectoral sin un debate serio en el Consello de Goberno, en el que perdería casi seguramente todas las votaciones sobre el tema, algún sindicato y persona, cuyo nombre ha de figurar en las actas correspondientes, propone jubilar a los profesores funcionarios a los 65 años, aunque sabe que no se puede hacer y es ilegal; en otro caso se propone la insumisión, no se sabe si porque algún miembro de la mesa piensa negarse ahora a hacer la mili, o porque se piensa resucitar la Comuna parisina, en un univerisdad cuyo movimiento estudiantil fue desmovilizado durante los años del bipartito, por parte del partido que lo sustentaba y algún que otro miembro del equipo rectoral que llegó a convencer a sus bases de las excelencias del llamado Proceso de Bolonia.

Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Who needs the Cayman Islands?” That’s how a May 22 New York Times article began as it described “Tax-Free NY,” a plan zealously promoted by New York State’s Democratic Governor, Andrew Cuomo.

Under the provisions of his Tax-Free NY scheme, most of the 64 campuses of the State University of New York (SUNY), some private colleges, and zones adjacent to SUNY campuses would be thrown open to private businesses -- businesses that would be exempted from state taxes on sales, property, the income of their owners, and the income of their employees for a period of ten years. According to the governor, this creation of tax havens for private, profit-making companies is designed to create economic development and jobs, especially in upstate New York.

Accompanied by businessmen, politicians, and top SUNY administrators on a tour of the state, Cuomo has embarked on a full court press for his plan. “There are winners and there are losers,” he declared. “And the point of this is to be a winner.” Tax-Free NY, he announced, was “a game-changing initiative that will transform SUNY campuses and university communities across the state.” Conceding that these tax-free zones wouldn’t work without a dramatic “culture shift” in the SUNY system, Cuomo argued that faculty would have to “get interested and participate in entrepreneurial activities.” As he declared in mid-May, the situation was “delicate, because academics are academics. ... But you can be a great academic and you can be entrepreneurial, and I would argue you’d be a better academic if you were actually entrepreneurial.”

Despite the obvious problems this commercial approach raises for intellectual and academic integrity, SUNY Chancellor Nancy Zimpher is a strong supporter of the governor’s plan. Only a few years ago, New York State law prohibited businesses from operating on SUNY campuses, but Zimpher arranged for that barrier to be swept away. Also, even if she didn’t approve of a commercial invasion of the university, she -- like individual campus administrators -- would be unlikely to keep her job if she opposed the governor.

O Valedor do Pobo de Galicia denuncia "los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado"

O Valedor do Pobo de Galicia denuncia "los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado"
Extracto da Resolución de 4 de junio de 2013, expediente D.3.Q/429/13

Cosa completamente distinta es el fundamento de estas medidas. Aunque el informe apunta a que "o control do cumprimento das obrigas docentes é necesario xa que ten efectos sobre o sistema retributivo (os denominados quinquenios) e é necesario para proceder a avaliar ao profesorado da facultade conforme ás normas establecidas pola propia USC, en particular, o Manual de Avaliación Docente" y parece querer garantizar el derecho del alumnado a la docencia y a la tutoría, se enmarca en una serie de prácticas que, siendo absolutamente ajenas a la función esencial de la Universidad, responden a un planteamiento estrictamente funcionarial de la actividad de los centros de educación superior que inspira en gran medida la reciente normativa sobre universidades. El propio informe revela este fundamento cuando se refiere, penosamente, a "'os sistemas de control das obrigas funcionariais". Nada más alejado de la razón de ser de la alma máter. Por desgracia, en la actividad universitaria se desvanecen las exigencias de calidad en la docencia y la investigación y se consumen ingentes recursos - en tiempo y dinero- en controles, evaluaciones y autoevaluaciones. El control de la asistencia de los profesores tiene muy poco que ver con la calidad de la docencia, con la transferencia a los alumnos de los resultados de la actividad investigadora y, en definitiva, con las funciones esenciales de la universidad. Se inserta en una creciente burocratización de la vida académica que no ha tenido ningún efecto positivo en los niveles de calidad de la educación superior y que puede acabar produciendo el efecto contrario al perseguido, generando elevados niveles de ineficiencia, incompetencia y desincentivación.

El propio desenfoque de la actual regulación universitaria, con una sospechosa sobrecarga de conceptos pedagógicos ajenos al verdadero conocimiento científico -competencias, habilidades, destrezas-, y una inquietante infantilización de su alumnado, sería uno de los elementos sobre los que habría que impulsar, desde la propia comunidad universitaria, un profundo debate.

En todo caso, no se aprecia ninguna irregularidad administrativa ni un abuso de autoridad sino la aplicación de una normativa académica que, lamentablemente, interfiere en las tareas propias del quehacer de los profesores garantizando su asistencia a clase pero sin preocuparse de la calidad de su docencia. El desacierto de esta medida es consecuencia de los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado y trasciende la responsabilidad de los decanos o directores de centros o departamentos. Exige una intensa reflexión y reforma del modelo mismo.

Valedor do Pobo

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

En 2005 Emilio Azcárraga Jean, el dueño de Televisa, y 12 amigos crearon la fundación Mexicanos Primero. Después se sumarían otros más a su patronato. Todos ellos hombres de poder y dinero, frecuentes en las listas de los más ricos del mundo y del país.

Con esta fundación, la decisión de dictar el rumbo de la educación por parte de los hombres más ricos de México se hizo explícita y pública desde el sexenio pasado. Para tal fin, produjeron cuatro documentos, inventaron un índice educativo, crearon una película, difunden campañas mediáticas en contra del magisterio y penetran espacios de poder y de decisión política. Como ellos no son educadores sino empresarios, se sirven de intelectuales, investigadores e instituciones públicas del país, y participan con organismos internacionales con los que intercambian convenios. Todo ello en concordancia con la OCDE y el FMI, organismos de los ricos del mundo.

Entre 2008 y 2012 elaboraron cuatro documentos en los que describen el estado de la educación en México, la evalúan y la planean para el futuro. Esos documentos son: 1) Contra la pared: estado de la educación (2009); 2) Brechas: estado de la educación (2010); 3) Metas: estado de la educación (2011), y 4) Ahora es cuando. Metas 2012-2024 (2012). En todo ese periodo, Silvia Schmelkes, actual titular del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), fue colaboradora de esa fundación, desempeñándose en su comité académico.

A la par, el director de Mexicanos Primero, David Calderón Martín del Campo, inventó un Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), que consiste en evaluar a las 32 entidades del país con seis indicadores, asignando a cinco de ellos (eficacia, permanencia, profesionalización docente, supervisión y participación en las escuelas) un valor de 10 a cada uno y 50 puntos al aprendizaje de los estudiantes, medido con la prueba ENLACE. El IDEI es un indicador arbitrario, no tiene bases pedagógicas y sólo jerarquiza a los estados, poniendo en último lugar a los que se manifiestan en desacuerdo con sus propósitos.

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quiénes son los enemigos de Fonseca?

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quiénes son los enemigos de Fonseca?

Decía Rahel Varnhagen, una intelectual judía alemana de comienzos de siglo XIX, que “la verdad es muy difícil de encontrar y además hay que ocultarla”, cosa lógica si tenemos en cuenta su doble condición de marginada, como judía y como mujer. Ello siguió siendo verdad en todas las dictaduras: alemana, soviética y también en España, cuando Franco, que no era judío sino de Ferrol, creía que quien se le oponía era antiespañol. Aunque algún presidente en excedencia, que gusta vestirse de Mío Cid y apreciar más la vanidad que la fidelidad, casi está diciendo que en España empieza a amanecer, nadie hay en nuestra universidad equiparable en modo alguno a estos personajes. Sin embargo sí es cierto que en ella parece pensarse que tenemos algo que ocultar, y que criticar a la universidad en público es también traicionarla, a pesar de ser el lugar en el que se intenta, con esfuerzo intelectual y mayores o menores medios materiales, contribuir al descubrimiento de las verdades que luego han de ser enseñadas.

Nubes de oscuridad parecer envolver las universidades, que con sus nuevos libros de estilo propagandístico dan la impresión de estar inspiradas, como señala B. Grinsberg, profesor de Oxford, en su libro del año 2011 sobre el tema, por el libro de estilo de la prensa de Corea del Norte. Creían los viejos filósofos que la existencia del mal era un problema. Hay muchas cosas malas en un mundo creado por un Dios bueno, lo que no dejaba de ser un escándalo, ya que o bien Dios no era bueno y quería el mal o no sabía que existía. Algunos viejos maestros pensaron que la solución sería pensar que el mal era un parte necesaria para lograr la armonía del mundo, sacando así a Dios del aprieto. Bradley, un gran filosófo oxfordiano, decía irónicamente en sus “Aforismos” que “el mundo es tan perfecto que todo lo que hay en él es un mal necesario”. Nuestros académicos contemporáneos, carentes de sentido del humor, parecen pensar lo contrario: no hay nada que esté mal en la universidad, nada hay que reformar porque es una institución perfecta, solo necesita más dinero, logrando de este modo resolver este viejo problema filosófico de la teodicea.

Ariel Jerez y Javier Franzé: El tasazo: hacia la restauración de la universidad elitista

Ariel Jerez y Javier Franzé: El tasazo: hacia la restauración de la universidad elitista
Ariel Jerez y Javier Franzé, Profesores de Ciencias Políticas y vicedecanos de Estudiantes y Profesorado respectivamente en la Universidad Complutense de Madrid

A pesar del grado de evidencia científica existente en el conocimiento social y económico, el liderazgo sistémico insiste en las políticas de austeridad como salida de la crisis. Su objetivo sigue estando guiado por el manido eslogan de “dejar trabajar a los mercados”, que con su mano invisible destruirían lo mal diseñado en el pasado, para que el futuro se construya sobre acertadas bases competitivas. La hegemonía implacable de este discurso ideológico pivota en el enorme poderío mediático que acompaña a estas ideas en nuestro país. Como viene demostrando el profesor Viçenc Navarro, los rasgos acríticos y antipluralistas de nuestros medios no tienen parangón en las llamadas sociedades avanzadas, ni siquiera en Estados Unidos.

En el sistema educativo en general, y en la universidad española en particular, estamos muy escasos de recursos si nos comparamos con cualquier país de la UE (incluso más periféricos y latecomers), como lo demuestra cualquier índice de gasto medio tanto en relación al PIB como per capita por estudiante. Sin embargo estamos siendo objeto de una profunda reforma económica e institucional, realizada a espaldas de las respectivas comunidades educativas. Con la excusa del “equilibrio” presupuestario público, se propone un modelo de universidad acorde a la nueva sociedad oligárquica y clasista que están organizando los gestores globales de la crisis financiera.

La marea verde viene movilizando importantes sectores de la comunidad educativa en el último año, con los grupos más activos del profesorado trabajando en amplia alianza con los estudiantes y con las asociaciones de las madres y padres. En la educación universitaria, en la medida en que la reforma parece ser más dilatada en el tiempo y auto-aplicada en virtud de la autonomía universitaria, la dinámica parece estar teniendo otro ritmo. Por razones sociológicas e ideológicas que bien cabría indagar, el profesorado está mayoritariamente desmovilizado y, por tanto, condicionando a la baja el margen de negociación de las autoridades rectorales. Es todavía el estudiantado quien lleva casi en exclusiva la batuta de la resistencia a las políticas neoliberales en la universidad, en buena medida porque está sufriendo en su propia carne biográfica las primeras consecuencias del tasazo del año pasado.

José Carlos Bermejo Barrera: Físicos contra burócratas

José Carlos Bermejo Barrera: Físicos contra burócratas

La historia de la física creó las mejores imágenes de científicos geniales, desde Arquímedes a Newton, pasando por Galileo condenado por la Inquisición y culminando en Einstein, Heisenberg y los grandes físicos del siglo XX; su desarrollo avanzó a pasos de gigante gracias a la capacidad de experimentar y pensar de unas pocas mentes maravillosas. Sin embargo, ya no solo Newton, sino ninguno de los creadores de la física contemporánea podría obtener hoy plaza alguna en el mundo académico, al no cumplir las normas diseñadas por unos funcionarios que no son científicos eminentes, pero sí expertos en medir todo con la misma medida, ya sea la física teórica o la filología hebrea, gracias a su nueva ciencia de la epistemetría.

Los artículos de Einstein fueron publicados sin referees, apenas tuvieron lectores y su impacto fue muchos años posterior a su publicación en una revista alemana. Ni él ni ninguno de los grandes científicos del siglo XX fue contratado siguiendo un baremo neutro, sino solo por sus méritos, a veces evaluables por muy pocos expertos (Eddington llegó a decir en un momento que solo él y Einstein comprendían la relatividad). Y figuras como Gödel o Turing combinaron la soledad de sus investigaciones con la más absoluta excentricidad. Pero todo cambió con la II Guerra Mundial, el mayor proceso de innovación científico-técnica realizado por la humanidad en el más breve lapso de tiempo, pues permitió producir todo tipo de tecnologías masivamente en tiempo récord e innovar más en los campos de la ingeniería, la química y la física que en todo un siglo. Con ella y el proyecto Manhattan se crearon los primeros grandes programas y equipos de investigación, formados por miles de expertos y científicos y coordinados por militares y politicos. En este caso, un general de brigada daba órdenes a Einstein, Gödel, Oppenheimer y tantos otros. Y ese mismo general prohibía publicar nada que tuviese que ver con el proyecto y comenzó a preocuparse cuando en la bibliografía alemana dejó de publicarse en esos mismos campos, los de verdadero interés estratégico y económico, en los que lo que se descubre nunca se da a conocer más que por sus efectos.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: diálogos en el limbo

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: diálogos en el limbo

Al acabar el siglo XVI, en el que se fundó la Universidad de Santiago, Martín González Cellórigo, un médico vallisoletano, describió así a los profesores y habitantes de su ciudad, que había sido capital del Reino hasta hacía poco: “una república de hombres encantados que viven fuera del orden de la naturaleza” (Memorial de la política necesaria y útil restauración de España). Y es que Valladolid había conocido un desarrollo urbanístico y artístico sin precedentes por ser capital, sede del Tribunal del Reino y poseer más de 40 conventos y una universidad que le proporcionaron ingresos tan copiosos como efímeros. Algo así como lo que le ocurre ahora a nuestra ciudad: administrativa, religiosa y universitaria. Cuando solo se vive del dinero público, que proviene del trabajo real en la economía productiva, se corre el riesgo de perder el contacto con la realidad y de vivir en un mundo encantado en el que nada llega para satisfacer las ansias de prestigio en cada campo. Las universidades públicas españolas, que llevan a cabo una labor docente e investigadora estimable, han corrido el riesgo, desde que se proclamó su autonomía académica, de perder pie en el mundo real. En ellas se ha llegado a creer que todo es posible, que de todo se sabe, y que de todo se puede opinar. Y así grandes o pequeños especialistas suelen sentenciar sobre economía, política o lo que sea afirmando que de un determinado tema en concreto no saben mucho, pero que en su campo, por ejemplo, lo que se valora es tal o cual revista o tal y cual mérito, que pasan así a considerar de valor universal.

José Carlos Bermejo Barrera: Don de lenguas

Don de lenguas José Carlos Bermejo Barrera: Don de lenguas

Da fe el libro del Génesis de la primera burbuja inmobiliaria, cuando nos narra que los hombres decidieron construir en altura, violando las normas vigentes y pretendieron llegar al cielo, una oferta que sigue viva en la propaganda inmobiliaria. Como era lógico, Dios decidió castigarlos derribando la Torre de Babel, lo cual, además de una posible crisis en el sector de la construcción, trajo consigo una maldición: la aparición de miles de lenguas, alegría de gramáticos y desesperación de escolares. Y es que hasta entonces solo existía una lengua, aquella en la que Dios habló a Adán y Eva en el Paraíso, el hebreo. Fue una verdad evidente que el hebreo era la lengua propia del Paraíso, aunque algún que otro fraile tozudo sostuviese que tuvo que ser el latín, por ser el hebreo la lengua propia de un pueblo herético y deicida. Se llevaron a cabo algunos experimentos para saber cuál había sido la lengua originaria de la humanidad. Cuenta el historiador Herodoto que para descubrirlo un faraón ordenó aislar a un niño desde su nacimiento hasta el momento en el que comenzase a hablar, cosa que hizo en una de las lenguas del Asia Menor, el cario. Un emperador germánico repitió el experimento en la Edad Media, resultando ser el niño hebreo parlante, a la vez que avalista de la verdad bíblica.

Las lenguas sirven para muchas cosas. Para designarlo todo, y por eso Adán, en un esfuerzo botánico sin precedentes, puso nombre a todas las plantas y animales del Paraíso. Para expresar los sentimientos, en su caso solo hacia Eva. Y para dar órdenes. Dios creó el mundo hablando porque puede convertir su palabra en realidad y además decidió no añadir prólogo o preámbulo al asunto, al contrario de lo que hacen ahora nuestros legisladores. Y además dio una orden tajante: no comer el fruto de un único árbol, lo que auguraba los más negros presagios. Y es que Eva, haciendo la compra a crédito, pues no había dinero, y asesorada por una serpiente cotilla, decidió comer e invitar a la manzana prohibida a su marido y único pariente; cosa que ambos hicieron porque lo mejor del sabor de ese fruto era que estaba prohibido. San Agustín analizó el episodio en su Confesiones, explicando así el placer que le daba robar peras en la huerta de los vecinos.

José Carlos Bermejo Barrera: El arte de insultar

José Carlos Bermejo Barrera: El arte de insultar

Dice un aforismo inglés aplicable a nuestros diputados, que los criados hablan de personas mientras que los señores hablan de ideas. Si tuviésemos que juzgar a nuestros parlamentarios por su nivel lingüístico tendríamos que afirmar que han mejorado el aforismo al convertir nuestros parlamentos en una especie de tabernas. Dos diputadas y exconselleiras gallegas, una del BNG y otra del PP, me comentaron en dos ocasiones que la vida política se había degradado notoriamente, que la educación brillaba por su ausencia, los insultos en los pasillos y en el hemiciclo eran cada vez más frecuentes y que se había perdido el respeto entre los diputados. Nadie escucha con atención al otro ni admite que pueda mejorar sus propuestas, como ocurría no hace mucho, e incluso la exconselleira del BNG llegó a decirme: “boto de menos a Fraga, polo menos antes tiñan educación”.

La vida parlamentaria se basa en el uso del lenguaje para lograr convencer y persuadir y en el estudio y el razonamiento necesarios para hacer leyes y propuestas sensatas. Su dialéctica tiene muchas partes, siendo una de ellas la agresión verbal, pero aun en ella hay normas: se puede atacar con dureza a las ideas, pero sólo sutilmente a las personas, mediante alusiones o juegos de palabras que busquen siempre el doble sentido. A todo ello llamó el filósofo A. Schopenhauer “el arte de insultar”, y a ello dedicó el político y filósofo inglés, Jeremy Bentham su Libro de las falacias.

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Contrato electoral o fraude moral?

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Contrato electoral o fraude moral?

El empobrecimiento del lenguaje político y el auge de las ideas neoliberales, para las que toda la realidad social es y debe explicarse por las leyes económicas, ha dado a luz al marketing político, en el cual se dice que cada voto es un contrato entre dos partes y que la política es un mercado. Nada más lejos de realidad. Un contrato es un acuerdo entre dos personas jurídicas, individuos o colectividades, por el que mutuamente se reconocen unos derechos y obligaciones recíprocas.

Cuando un ciudadano vota en secreto a uno o varios candidatos no puede decirse que esté contratando nada, pues un contrato entre una parte conocida, el candidato, y otra anónima sería evidentemente nulo. Como el voto es secreto y desinteresado ha de ser gratuito, por eso no es legal montar oficinas de compraventa de favores electorales, y además el votante no vota lo que quiere ni elige en realidad a quien él quiera que gobierne, sino que escoge entre lo que hay, y lo hace a medias. En una lista cerrada, por ejemplo, podría preferir a las personas que están en la parte de ella donde tienen plena garantía de no ser elegidas, pero tampoco es él quien la hace. Y además, aunque los técnicos de cada partido redactan un amplio y complejo programa, casi ningún votante puede leerlo, a veces ni entenderlo, y ni siquiera lo hacen los militantes de cada partido que repiten los lemas o consignas que se les ordena repetir, llamándolas argumentario.

Gerardo Pisarello y Jaume Asens: Resistir al miedo, golpear juntos

Gerardo Pisarello y Jaume Asens: Resistir al miedo, golpear juntos
Gerardo Pisarello y Jaume Asens, juristas y autores del libro ‘No hay derecho (s): la ilegalidad del poder en tiempos de crisis’ (Ed. Icaria, 2012)

Llevamos casi cinco años conviviendo con un capitalismo desbocado que no acepta límites. Que avanza sin pudor y aspira a mercantilizarlo todo. La vivienda, la sanidad, la educación, el espacio público, las relaciones afectivas. Para avanzar, este proceso necesita quebrar la autonomía individual y colectiva. Aislar a las personas y reducirlas a la servidumbre, a la impotencia. El consumismo dirigido, la alienación programada, son eso: figuras de la impotencia. La otra es el miedo. A ser desahuciado, a perder un empleo, a no poder pagar las deudas, a ser multado en el metro, a ser expulsado por no tener papeles, a ser detenido en una manifestación o en una ocupación. El individualismo, el miedo, la servidumbre voluntaria e involuntaria, son formas de impotencia que se dan la mano. Todas están en la base de la deudocracia.

Esta historia, desde luego, no es nueva. La deudocracia es hija del neoliberalismo. Y este del afán capitalista de soltar amarras. De librarse de las ataduras impuestas por las luchas y resistencias populares. Tras el hundimiento del socialismo irreal, lo sabemos, la bestia no quiere bozal. No tolera los límites jurídicos, los derechos, las leyes. A menos, claro, que sean sus propias leyes. Las que benefician a los bancos, a los grandes evasores fiscales, a la oscura trama de la cleptocracia. Esas leyes, sí. Las que aseguran la “culpabilidad de las sardinas” y la “impunidad de los tiburones”, como decía la gran Rosa Luxemburgo. Lo otro, los derechos humanos, son un incordio. Una atadura inaceptable. Da igual que se trate de los derechos sociales y ambientales que de los civiles y políticos. La bestia no quiere bozal, ni críticas, ni protestas que se le vayan de las manos. Solo consumidores dóciles y atemorizados. Puede aprobar sin inmutarse normas indecentes que dejan a miles de personas sin trabajo, sin casa y sin futuro. Pero ladra indignada contra un piquete sindical o contra las pegatinas de un escrache. Así, mientras estrangula el Estado social, mientras liquida los bienes comunes, monta el Estado penal, la excepcionalidad punitiva, la vigilancia continua.

José Carlos Bermejo Barrera: Ortografía e loita de clases

José Carlos Bermejo Barrera: Ortografía e loita de clases

Naceron as Reais Academias na Europa do despotismo ilustrado, creadas polos poderes políticos para favorecer o estudo das ciencias e permitir o desenvolvemento dos procesos de normalización e regulación das linguas, das leis, e para servir como ferramentas básicas no novo exercicio do poder. A RAG non naceu así, senón como froito dunha reivindicación da dignidade dunha lingua e un pobo, feita con moita ilusión, pero con escasos medios e sendo vítima da incompresión durante moito tempo. A modesta Academia, que levaba unha recatada vida nun caserón dunha sombría rúa coruñesa, actuaba como unha especie de melancólico clube dos poetas mortos, escollendo cada ano un nome para celebrar o Día das Letras Galegas, mantendo o lume, máis pequeno ou máis grande segundo as circunstancias políticas, do seu sentido politico e cultural, que definía a institución como unha peza clave na procura do recoñocemento do pobo galego.

Como en todas as academias das linguas, na galega houbo e debería haber basicamente científicos expertos no estudo da lingua e a literatura propias, creadores da lingua literaria, científica, xurídica do país; o que explica a presenza en todas elas de importantes escritores, xunto a lingüistas, historiadores e outro tipo de expertos. Así seguiu sendo ata que chegaron a Autonomía e o Estatuto, pois con eles xurde un novo escenario. Por unha parte o proceso de normalización ortográfica, léxica e gramatical veuse comprometido pola aparición de diferentes concepcións da regulación da lingua, baseadas en ideoloxías enfrontadas, ata o punto de que en Galicia a fidelidade a unha ou outra desta posturas poido levar a identificalas como mais ou menos radicais pola súa proximidade ou distancia da lingua de Camoens.

José Carlos Bermejo Barrera: Germania-Galicia: dos ciudades de la cultura

José Carlos Bermejo Barrera: Germania-Galicia: dos ciudades de la cultura

Gaiás

Suele decirse que si A. Hitler hubiese aprobado el examen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes, el futuro de Europa hubiese sido diferente. Y es que él, anodino acuarelista, especializado en el dibujo arquitectónico, siempre se consideró ante todo un artista, y en ese sentido pensó su política. Su más querido proyecto fue la construcción de la ciudad europea de la cultura, que se llamaría Germania, famosa por tener el palacio de la ópera más grande del mundo y por la espectacularidad de sus edificios, que toda Europa acudiría a ver, naturalmente después de que él la hubiese invadido. No podemos dudar de que Alemania era entonces el país más culto y de mayor nivel científico de Europa, por lo que la idea de ser un centro de referencia tampoco era tan descabellada.

Muchos años después de que Hitler muriese en su búnker contemplando la maqueta de su ciudad, M. Fraga, antiguo ministro de Franco que nunca lamentó su pasado y que desde luego no fue responsable de crímenes equiparables a los de Hitler, concibió la idea de otra Ciudad de la Cultura que también habría de ser referencia de toda Europa. Escogiendo un monte incomunicado entre una autopista y la vía del AVE, por razones que exceden el entendimiento común, se decidió encargar esta ciudad no a un arquitecto gallego, sino a otro que pudiese exhibir un marchamo más cosmopolita. El afortunado, un teórico que hasta entonces no había construido ningún edificio, presentó un proyecto irrealizable, que sin embargo ganó el concurso, caracterizado por su grandiosidad y guiado por la idea de que en sus edificios huecos no podría haber ningún ángulo recto ni ningún plano ortogonal. Pero tendría que ser algo tan monumental como la cúpula más grande jamás concebida diseñada por A. Speer y A. Hitler para el palacio de la ópera de Germania, cuyo sucesor vendría a ser el palacio de la ópera de Santiago, tan desmesurado que su constructor afirmó que no sería viable ni siquiera en Nueva York.

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