Opinión

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José Carlos Bermejo Barrera: Obama desencadenado o la justicia de Tarantino

José Carlos Bermejo Barrera: Obama desencadenado o la justicia de Tarantino

Protagoniza la última película de Q. Tarantino un elegante y justiciero esclavo negro que con su increíble capacidad de fuego imparte justicia a la par que no se cansa de decir que su nombre es Django, pero que la “d” es muda. Django, acompañado de otro héroe, en este caso alemán, se enfrenta a un plantador sureño más sádico y racista que el mejor nazi de folletón, auxiliado por un capataz negro enemigo de los miembros de su propia raza. La idea de que la justicia se imparte a tiros se está imponiendo en los USA, como señaló C. Hedges en su libro, ganador del Pulitzer en 2009, El imperio de la ilusión. Señala Hedges que, como los USA fueron fundados por una minoría religiosa disidente que huyó de su país para mantener su pureza y se dirigió a la tierra prometida del Nuevo Mundo como lo hizo en la Biblia el pueblo de Israel, la idea de pureza religiosa y misión política mesiánica es consustancial con la ideología conservadora americana, que cree que la justicia y la moral pueden ser impuestas por la fuerza.

Esta idelogía, ahora asumida por Obama, se encarna en la política diseñada por las autoridades civiles que controlan el Pentágono, no por los militares (J. Carroll, La casa de la guerra, 2007), que curiosamente se opusieron en su momento a la invasión de Irak, de Afganistán y ahora a la intervención en Siria. La política militar americana de los últimos veinte años, que se le impone al presidente sea quien sea, está condenada al fracaso por anteponer la cerrazón ideológica a la racionalidad bélica. Los hechos hablan por sí mismos.

José Carlos Bermejo Barrera: Dinero, ilusiones y rectores

José Carlos Bermejo Barrera: Dinero, ilusiones y rectores

Decía Kant que decir la verdad consiste no en decirlo todo, pero sí en que todo lo que ofrezcamos como verdadero lo sea. Si todos debemos ser veraces, mucho más lo han de ser quienes son custodios de los bienes públicos y han de perseguir el bien común. Éste es el caso de los funcionarios y de quienes gobiernan las instituciones estatales. Defender una institución no es ocultar sus defectos, ni mucho menos construir una falsa imagen de ella ante la opinión pública, que a su vez sirva como halago para quienes son sus responsables, sino alertar de los peligros que corre y sobre todo anteponer el interés común al de las personas que forman parte de ella. Todo lo contrario de esto es lo que llevan años haciendo los rectores de las universidades públicas, incansables ensalzadores de sus instituciones y hábiles tejedores de un muro de noche y niebla en torno a ellas que hace invisibles sus defectos a la opinión pública. Todo para no cejar en sus peticiones de más dinero público y más plantillas en tiempos de crisis global.

Dicen los rectores que sus universidades son pobres, escasas en medios humanos, que en ellas nada sobra y casi todo falta, que no piensan más que en el bien común y que sin ellos no hay futuro. Y que todo lo que se les dé lo devolverán con creces, pues sus gastos son una inversión, lo que buscan es el conocimiento y la innovación, muriendo la ciencia y el saber a la par de su imaginaria agonía en el momento en que les toque recortar sus gastos en personal e investigación o en procedimientos superfluos de gestión, ya que la pérdida de medios docentes comunes, de residencias o infraestructuras para estudiantes, y sobre todo el futuro de sus estudiantes, no es objeto de su preocupación, pues les auguran un feliz destino en su imaginario mundo, pero solo si pudiesen emplearlos en su propia universidad.

José Carlos Bermejo Barrera: El vodevil de los corruptos

José Carlos Bermejo Barrera: El vodevil de los corruptos

Es el vodevil un género teatral en el que varias parejas de personajes representan sus papeles en el eterno juego del engaño y la infidelidad, una infidelidad generalizada que todo el mundo conoce, pero de la que no se puede hablar hasta que alguien es sorprendido in fraganti practicando sus proezas amatorias en lecho ajeno. En un buen vodevil debe haber muchos engaños, mentiras y malentendidos y en el escenario en el que se representa debe haber puertas que se abren y cierran constantemente y armarios adecuados para esconder al indiscreto amante. En el vodevil todos tienen las mismas aspiraciones: lograr el mayor placer, que siempre ha de ser un placer prohibido, pero hacerlo de tal modo que uno pueda seguir pareciendo decente.

Podríamos decir que en España la escena política, que como toda buena representación teatral no ha de ser más que una ficción verosímil, ya no es una tragedia - la tragedia es la propia realidad - sino un vodevil o una comedia bufa. Todo el mundo sabe que hemos alcanzado un muy elevado nivel de corrupción en la vida pública, así lo confirman las encuestas, y de nada sirve afirmar que la mayor parte de los políticos siguen siendo honrados, cuando el único discurso verosimil de los principales partidos es el discurso de la corrupción del prójimo y cuando los medios de comunicación dedican una atención casi obsesiva al descubrimiento, a la crónica cotidiana y a la exégesis refinada de todas las corrupciones posibles.

José Carlos Bermejo Barrera: Fortunas privadas, bancarrotas públicas

José Carlos Bermejo Barrera: Fortunas privadas, bancarrotas públicas

No deja de ser curioso que en España, país de bajo índice de lectura, haya políticos que se ufanen de haber leído un libro, y que sean los del Tea party madrileño encabezados por Esperanza Aguirre, que se proclaman seguidores de A. Smith cuando piden privatizarlo todo. A. Smith publicó en el año 1776 su libro sobre la riqueza de las naciones, en el que sostenía que, así como de la conjunción de las fuerzas de atracción y repulsión surge la armonía del cosmos, del mismo modo la convergencia de todos los egoísmos generaría el bien común, si el mercado fuese totalmente libre. También B. de Mandeville había defendido en 1729 esta misma idea en su Fábula de las abejas, un tratado económico-filosófico que afirmaba que los vicios privados son la base de la prosperidad pública, completando otra idea suya, propuesta en 1724, en su Humilde defensa de los burdeles públicos, según la cual el uso público de algunas mujeres no solo sería la base de ciertos placeres comunes, sino de la propia prosperidad económica de cada reino

En el siglo XVIII, como puede comprobarse si se leen las 916 páginas del libro de A. Smith, cosa que no parece verosímil que haya hecho el Tea Party madrileño, a juzgar por su modo de hablar, se puede comprobar que en él casi no existía el estado. Más del 80% de los impuestos se gastaban en la defensa, y ni la educación, ni la sanidad, ni las pensiones eran sufragadas por el poder público. Sí existían muchos impuestos, locales y regionales, de los que se beneficiaban los nobles y las iglesias, y estatales, que tenían como fin proteger el comercio nacional de la agresión de las importaciones. A partir de la segunda mitad del siglo XX, por el contrario, con el nacimiento del estado omni-administrativo y la creación de los sistemas públicos de educación, sanidad y pensiones, el presupuesto del estado pasó a ser una de las magnitudes más grandes de las economías nacionales, y la presión fiscal se incrementó notoriamente, lo que hizo posible que el gasto público no solo fuese clave para el funcionamiento del consumo, sino que también pudiese funcionar como una inversión generadora de riqueza.

José Carlos Bermejo Barrera: El I+D+I y la armada sumergible

José Carlos Bermejo Barrera: El I+D+I y la armada sumergible

Fue conocido Felipe II como el “rey papelero”, porque creyó que podía controlar todo su complejo imperio desde un despacho leyendo informes y emitiendo mandatos de todo tipo destinados tanto al centro de Europa como a Sudamérica. Dispuso para ello, además de su autoridad y de su ciega fe en estar en la posesión de la verdad sagrada y profana, de las ingentes remesas de plata y oro de las Indias que le permitieron mantener sus ejércitos y su administración casi sin límite de gasto, gracias a la constante acuñación de moneda que acabó por provocar un terrible proceso inflacionario y arruinar la industria y el comercio de la mayor parte de sus reinos. Eso sí, dedicándose simultáneamente a la construcción de obras públicas que sirviesen como imperecederos recuerdos de su gloria y buen gobierno. Una de las ideas que tuvo el “rey papelero” fue construir una flota, gigantesca para su época, que tenía como fin invadir Inglaterra incorporándola a sus reinos, a lo que le darían derecho sus lazos dinásticos, a la vez que recuperarla para la fe católica. Esta “Gran armada”, llamada por los ingleses “Spanish armada”, supuso para algunas regiones de España la definitiva deforestación de sus bosques, trayendo la ruina para ellas, pero lo peor es que fue derrotada, hundida, acabando sus restos dispersos por el Oceáno Atlántico. Y es que se trataba de una flota de galeras, movidas básicamente a remos, de bordas muy bajas, buena parte de cuya tripulación eran criminales condenados al servicio de los remos, que viajaban en unas condiciones infames: comiendo, durmiendo y haciendo sus necesidades en el mismo banco al que estaban encadenados. Por su estructura esos barcos no podían ser útiles en aguas oceánicas, y por ello fueron vencidos por los barcos ingleses cuyos tripulantes se jugaban además de una victoria o una derrota también su libertad.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y los hitos de la jurisprudencia

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y los hitos de la jurisprudencia

Cuenta el General Schwarzkopf, comandante en jefe del ejército aliado que liberó Kuwait en la I Guerra del Golfo, que en los meses de preparación de la ofensiva los soldados acuartelados en Arabia Saudí comenzaron a comprar camisetas con el perfil del mapa de ese país y el nombre de sus ciudades. El gobierno saudí exigió su prohibición alegando que la localización de las ciudades en el mapa era un secreto militar. No cabe duda de que es difícil bombardear una ciudad si no se sabe dónde está, por lo que se puede afirmar que los saudíes tenían toda la razón, aunque también lo es que la capital de este reino estaría mucho más segura si pudiese moverse sobre ruedas por el desierto. Esta sutileza estratégica es muy similar a las de tipo teológico en las que son especialistas los ulemas musulmanes, los rabinos judíos y los teólogos cristianos de la Edad Media, pero desgraciadamente no desentonan nada con algunas de las consideraciones jurídicas que se están elaborando en nuestras universidades.

No cabe duda de que el derecho es una técnica compleja que a veces puede ser manipulada a interés de parte, razón por la cual señalaba el gran jurista alemán E. Kaufmann en el año 1927 que “la ciencia jurídica meramente técnica es una prostituta a disposición de todos y para todos”. Las leyes son textos que han de ser interpretados y aplicados a cada caso, pero esos textos no deben ser tomados fanáticamente al pie de la letra, su aplicación ha de estar orientada por los precedentes, el contexto y el sentido común. El derecho sólo intenta regular los hechos y deja de tener sentido cuando su aplicación deja de ser creíble, pues entonces pierde toda legitimidad, como ha señalado en su magnífico libro Making our democracy work. A judge view (New York, 2010) S. Breyer, juez del tribunal Supremo de los EE.UU.

José Carlos Bermejo Barrera: ¡Ánimo Plutón!

José Carlos Bermejo Barrera: ¡Ánimo Plutón!

Un congreso de astrónomos votó que Plutón ya no tenía la categoría de planeta, degradándolo de modo infamante. No sabemos si Plutón se sintió deprimido o pensó: “votad lo que querais, que yo seguiré en mi órbita”, pero por si acaso un grupo gallego compuso el tema “¡Ánimo Plutón!” para ayudarle a mantener la moral. Votar la verdad en un congreso es algo que se hacía en la antigua URSS, que así dictaminó que la física nuclear no era más que una muestra del irracionalismo burgués, al igual que la supuesta existencia de los genes. Todo ello tiene una larga historia, pues en realidad deriva de los concilios de la Iglesia, que también establecían a golpe de voto cardenalicio los dogmas de la fe, y también se entronca en esta tradición histórica medieval el gusto por las fórmulas rígidas y las palabras vacías. Antes y ahora se ha intentado regularlo todo en el campo de la ciencia. Hoy en día cada paper debe responder a un formato predeterminado, como puede verse entrando en la página del grupo de revistas Nature, o en las normas de admisión de originales de cualquier revista. Lo mismo ocurría en la Edad Media, en la cual se exigía en las universidades que una disertación, el equivalente de una conferencia o una publicación, debía tener necesariamente 22 partes. A modo de curiosidad, veamos las primeras de ellas: proemio, materia a tratar, inicio, principio, prefacio, preludio, introito, exordio y preparatoria.., etc. Pero no solo cada paper o disertación ha de tener un formato, sino la vida académica completa de una persona. En la Edad Media esto tenía su lógica, porque las universidades eran, básicamente, de dos órdenes religiosas, dominicos y franciscanos, y ya se sabe que la vida de un fraile se controla desde que se levanta hasta que se acuesta. Hoy parecería no tener sentido intentar este control, sin embargo se consigue gracias a un instrumento fácilmente manipulable y que puede determinar el futuro laboral y personal de los científicos: su curriculum vitae, en el que el uso de un término latino permite dar solemnidad a lo obvio.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la Comuna de París

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la Comuna de París

El alzamiento en armas de la ciudad de París en el año 1871 fue considerado por Marx y Engels como el primer episodio revolucionario que habría de marcar la senda de las posteriores revoluciones. La ciudad pasó a ser controlada y autogestionada por la Comuna, hasta que sus miembros fueron aplastados, aniquilados o enviados a la cárcel o al exilio. Un siglo después París vivió la primavera de mayo, un movimiento estudiantil que conmocionó a toda Francia, pero que, siguiendo una de sus consignas según la cual debajo de los adoquines estaba la playa, se acabó al llegar las vacaciones, como ocurre también en este momento.

La USC, una universidad de verdad, pero que ha tenido y tiene dirigentes que no parecen querer comprender que una institución pública tiene una lógica y unos fines concretos y se asienta en un sistema de valores propio, se enfrenta por primera vez al hecho de tener que asumir un recorte salarial obligado por la Xunta, y que, de acuerdo con el art. 82-x de sus estatutos debería decidir su Consello de Goberno, pues le corresponde “aprobar as normas e procedementos para o desenvolvemento e execución orzamentaria, no marco do establecido pola comunidade autónoma”. Sin embargo, tras no lograr sucesivas veces la aprobación de sus presupuestos y tras realizar un viaje de circunvalación por los centros de su universidad, el rector y su equipo de gobierno dedicieron llevar este espinoso asunto, capaz de suscitar la ira del santo Job, a la mesa sindical, en la que no mostraron ninguna voluntad de negociar y en la que los sindicatos tampoco parecen haber sido capaces de dar un respuesta coherente, siguiendo su habitual trayectoria. Ante unos cálculos ya precocinados en medio de dudas legales, falta de datos, por carecer la universidad de una auténtica contabilidad analítica, y pareciendo querer aceptar que el recorte lo acabaría haciendo el equipo rectoral sin un debate serio en el Consello de Goberno, en el que perdería casi seguramente todas las votaciones sobre el tema, algún sindicato y persona, cuyo nombre ha de figurar en las actas correspondientes, propone jubilar a los profesores funcionarios a los 65 años, aunque sabe que no se puede hacer y es ilegal; en otro caso se propone la insumisión, no se sabe si porque algún miembro de la mesa piensa negarse ahora a hacer la mili, o porque se piensa resucitar la Comuna parisina, en un univerisdad cuyo movimiento estudiantil fue desmovilizado durante los años del bipartito, por parte del partido que lo sustentaba y algún que otro miembro del equipo rectoral que llegó a convencer a sus bases de las excelencias del llamado Proceso de Bolonia.

Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Who needs the Cayman Islands?” That’s how a May 22 New York Times article began as it described “Tax-Free NY,” a plan zealously promoted by New York State’s Democratic Governor, Andrew Cuomo.

Under the provisions of his Tax-Free NY scheme, most of the 64 campuses of the State University of New York (SUNY), some private colleges, and zones adjacent to SUNY campuses would be thrown open to private businesses -- businesses that would be exempted from state taxes on sales, property, the income of their owners, and the income of their employees for a period of ten years. According to the governor, this creation of tax havens for private, profit-making companies is designed to create economic development and jobs, especially in upstate New York.

Accompanied by businessmen, politicians, and top SUNY administrators on a tour of the state, Cuomo has embarked on a full court press for his plan. “There are winners and there are losers,” he declared. “And the point of this is to be a winner.” Tax-Free NY, he announced, was “a game-changing initiative that will transform SUNY campuses and university communities across the state.” Conceding that these tax-free zones wouldn’t work without a dramatic “culture shift” in the SUNY system, Cuomo argued that faculty would have to “get interested and participate in entrepreneurial activities.” As he declared in mid-May, the situation was “delicate, because academics are academics. ... But you can be a great academic and you can be entrepreneurial, and I would argue you’d be a better academic if you were actually entrepreneurial.”

Despite the obvious problems this commercial approach raises for intellectual and academic integrity, SUNY Chancellor Nancy Zimpher is a strong supporter of the governor’s plan. Only a few years ago, New York State law prohibited businesses from operating on SUNY campuses, but Zimpher arranged for that barrier to be swept away. Also, even if she didn’t approve of a commercial invasion of the university, she -- like individual campus administrators -- would be unlikely to keep her job if she opposed the governor.

O Valedor do Pobo de Galicia denuncia "los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado"

O Valedor do Pobo de Galicia denuncia "los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado"
Extracto da Resolución de 4 de junio de 2013, expediente D.3.Q/429/13

Cosa completamente distinta es el fundamento de estas medidas. Aunque el informe apunta a que "o control do cumprimento das obrigas docentes é necesario xa que ten efectos sobre o sistema retributivo (os denominados quinquenios) e é necesario para proceder a avaliar ao profesorado da facultade conforme ás normas establecidas pola propia USC, en particular, o Manual de Avaliación Docente" y parece querer garantizar el derecho del alumnado a la docencia y a la tutoría, se enmarca en una serie de prácticas que, siendo absolutamente ajenas a la función esencial de la Universidad, responden a un planteamiento estrictamente funcionarial de la actividad de los centros de educación superior que inspira en gran medida la reciente normativa sobre universidades. El propio informe revela este fundamento cuando se refiere, penosamente, a "'os sistemas de control das obrigas funcionariais". Nada más alejado de la razón de ser de la alma máter. Por desgracia, en la actividad universitaria se desvanecen las exigencias de calidad en la docencia y la investigación y se consumen ingentes recursos - en tiempo y dinero- en controles, evaluaciones y autoevaluaciones. El control de la asistencia de los profesores tiene muy poco que ver con la calidad de la docencia, con la transferencia a los alumnos de los resultados de la actividad investigadora y, en definitiva, con las funciones esenciales de la universidad. Se inserta en una creciente burocratización de la vida académica que no ha tenido ningún efecto positivo en los niveles de calidad de la educación superior y que puede acabar produciendo el efecto contrario al perseguido, generando elevados niveles de ineficiencia, incompetencia y desincentivación.

El propio desenfoque de la actual regulación universitaria, con una sospechosa sobrecarga de conceptos pedagógicos ajenos al verdadero conocimiento científico -competencias, habilidades, destrezas-, y una inquietante infantilización de su alumnado, sería uno de los elementos sobre los que habría que impulsar, desde la propia comunidad universitaria, un profundo debate.

En todo caso, no se aprecia ninguna irregularidad administrativa ni un abuso de autoridad sino la aplicación de una normativa académica que, lamentablemente, interfiere en las tareas propias del quehacer de los profesores garantizando su asistencia a clase pero sin preocuparse de la calidad de su docencia. El desacierto de esta medida es consecuencia de los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado y trasciende la responsabilidad de los decanos o directores de centros o departamentos. Exige una intensa reflexión y reforma del modelo mismo.

Valedor do Pobo

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

En 2005 Emilio Azcárraga Jean, el dueño de Televisa, y 12 amigos crearon la fundación Mexicanos Primero. Después se sumarían otros más a su patronato. Todos ellos hombres de poder y dinero, frecuentes en las listas de los más ricos del mundo y del país.

Con esta fundación, la decisión de dictar el rumbo de la educación por parte de los hombres más ricos de México se hizo explícita y pública desde el sexenio pasado. Para tal fin, produjeron cuatro documentos, inventaron un índice educativo, crearon una película, difunden campañas mediáticas en contra del magisterio y penetran espacios de poder y de decisión política. Como ellos no son educadores sino empresarios, se sirven de intelectuales, investigadores e instituciones públicas del país, y participan con organismos internacionales con los que intercambian convenios. Todo ello en concordancia con la OCDE y el FMI, organismos de los ricos del mundo.

Entre 2008 y 2012 elaboraron cuatro documentos en los que describen el estado de la educación en México, la evalúan y la planean para el futuro. Esos documentos son: 1) Contra la pared: estado de la educación (2009); 2) Brechas: estado de la educación (2010); 3) Metas: estado de la educación (2011), y 4) Ahora es cuando. Metas 2012-2024 (2012). En todo ese periodo, Silvia Schmelkes, actual titular del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), fue colaboradora de esa fundación, desempeñándose en su comité académico.

A la par, el director de Mexicanos Primero, David Calderón Martín del Campo, inventó un Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), que consiste en evaluar a las 32 entidades del país con seis indicadores, asignando a cinco de ellos (eficacia, permanencia, profesionalización docente, supervisión y participación en las escuelas) un valor de 10 a cada uno y 50 puntos al aprendizaje de los estudiantes, medido con la prueba ENLACE. El IDEI es un indicador arbitrario, no tiene bases pedagógicas y sólo jerarquiza a los estados, poniendo en último lugar a los que se manifiestan en desacuerdo con sus propósitos.

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quiénes son los enemigos de Fonseca?

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quiénes son los enemigos de Fonseca?

Decía Rahel Varnhagen, una intelectual judía alemana de comienzos de siglo XIX, que “la verdad es muy difícil de encontrar y además hay que ocultarla”, cosa lógica si tenemos en cuenta su doble condición de marginada, como judía y como mujer. Ello siguió siendo verdad en todas las dictaduras: alemana, soviética y también en España, cuando Franco, que no era judío sino de Ferrol, creía que quien se le oponía era antiespañol. Aunque algún presidente en excedencia, que gusta vestirse de Mío Cid y apreciar más la vanidad que la fidelidad, casi está diciendo que en España empieza a amanecer, nadie hay en nuestra universidad equiparable en modo alguno a estos personajes. Sin embargo sí es cierto que en ella parece pensarse que tenemos algo que ocultar, y que criticar a la universidad en público es también traicionarla, a pesar de ser el lugar en el que se intenta, con esfuerzo intelectual y mayores o menores medios materiales, contribuir al descubrimiento de las verdades que luego han de ser enseñadas.

Nubes de oscuridad parecer envolver las universidades, que con sus nuevos libros de estilo propagandístico dan la impresión de estar inspiradas, como señala B. Grinsberg, profesor de Oxford, en su libro del año 2011 sobre el tema, por el libro de estilo de la prensa de Corea del Norte. Creían los viejos filósofos que la existencia del mal era un problema. Hay muchas cosas malas en un mundo creado por un Dios bueno, lo que no dejaba de ser un escándalo, ya que o bien Dios no era bueno y quería el mal o no sabía que existía. Algunos viejos maestros pensaron que la solución sería pensar que el mal era un parte necesaria para lograr la armonía del mundo, sacando así a Dios del aprieto. Bradley, un gran filosófo oxfordiano, decía irónicamente en sus “Aforismos” que “el mundo es tan perfecto que todo lo que hay en él es un mal necesario”. Nuestros académicos contemporáneos, carentes de sentido del humor, parecen pensar lo contrario: no hay nada que esté mal en la universidad, nada hay que reformar porque es una institución perfecta, solo necesita más dinero, logrando de este modo resolver este viejo problema filosófico de la teodicea.

Ariel Jerez y Javier Franzé: El tasazo: hacia la restauración de la universidad elitista

Ariel Jerez y Javier Franzé: El tasazo: hacia la restauración de la universidad elitista
Ariel Jerez y Javier Franzé, Profesores de Ciencias Políticas y vicedecanos de Estudiantes y Profesorado respectivamente en la Universidad Complutense de Madrid

A pesar del grado de evidencia científica existente en el conocimiento social y económico, el liderazgo sistémico insiste en las políticas de austeridad como salida de la crisis. Su objetivo sigue estando guiado por el manido eslogan de “dejar trabajar a los mercados”, que con su mano invisible destruirían lo mal diseñado en el pasado, para que el futuro se construya sobre acertadas bases competitivas. La hegemonía implacable de este discurso ideológico pivota en el enorme poderío mediático que acompaña a estas ideas en nuestro país. Como viene demostrando el profesor Viçenc Navarro, los rasgos acríticos y antipluralistas de nuestros medios no tienen parangón en las llamadas sociedades avanzadas, ni siquiera en Estados Unidos.

En el sistema educativo en general, y en la universidad española en particular, estamos muy escasos de recursos si nos comparamos con cualquier país de la UE (incluso más periféricos y latecomers), como lo demuestra cualquier índice de gasto medio tanto en relación al PIB como per capita por estudiante. Sin embargo estamos siendo objeto de una profunda reforma económica e institucional, realizada a espaldas de las respectivas comunidades educativas. Con la excusa del “equilibrio” presupuestario público, se propone un modelo de universidad acorde a la nueva sociedad oligárquica y clasista que están organizando los gestores globales de la crisis financiera.

La marea verde viene movilizando importantes sectores de la comunidad educativa en el último año, con los grupos más activos del profesorado trabajando en amplia alianza con los estudiantes y con las asociaciones de las madres y padres. En la educación universitaria, en la medida en que la reforma parece ser más dilatada en el tiempo y auto-aplicada en virtud de la autonomía universitaria, la dinámica parece estar teniendo otro ritmo. Por razones sociológicas e ideológicas que bien cabría indagar, el profesorado está mayoritariamente desmovilizado y, por tanto, condicionando a la baja el margen de negociación de las autoridades rectorales. Es todavía el estudiantado quien lleva casi en exclusiva la batuta de la resistencia a las políticas neoliberales en la universidad, en buena medida porque está sufriendo en su propia carne biográfica las primeras consecuencias del tasazo del año pasado.

José Carlos Bermejo Barrera: Físicos contra burócratas

José Carlos Bermejo Barrera: Físicos contra burócratas

La historia de la física creó las mejores imágenes de científicos geniales, desde Arquímedes a Newton, pasando por Galileo condenado por la Inquisición y culminando en Einstein, Heisenberg y los grandes físicos del siglo XX; su desarrollo avanzó a pasos de gigante gracias a la capacidad de experimentar y pensar de unas pocas mentes maravillosas. Sin embargo, ya no solo Newton, sino ninguno de los creadores de la física contemporánea podría obtener hoy plaza alguna en el mundo académico, al no cumplir las normas diseñadas por unos funcionarios que no son científicos eminentes, pero sí expertos en medir todo con la misma medida, ya sea la física teórica o la filología hebrea, gracias a su nueva ciencia de la epistemetría.

Los artículos de Einstein fueron publicados sin referees, apenas tuvieron lectores y su impacto fue muchos años posterior a su publicación en una revista alemana. Ni él ni ninguno de los grandes científicos del siglo XX fue contratado siguiendo un baremo neutro, sino solo por sus méritos, a veces evaluables por muy pocos expertos (Eddington llegó a decir en un momento que solo él y Einstein comprendían la relatividad). Y figuras como Gödel o Turing combinaron la soledad de sus investigaciones con la más absoluta excentricidad. Pero todo cambió con la II Guerra Mundial, el mayor proceso de innovación científico-técnica realizado por la humanidad en el más breve lapso de tiempo, pues permitió producir todo tipo de tecnologías masivamente en tiempo récord e innovar más en los campos de la ingeniería, la química y la física que en todo un siglo. Con ella y el proyecto Manhattan se crearon los primeros grandes programas y equipos de investigación, formados por miles de expertos y científicos y coordinados por militares y politicos. En este caso, un general de brigada daba órdenes a Einstein, Gödel, Oppenheimer y tantos otros. Y ese mismo general prohibía publicar nada que tuviese que ver con el proyecto y comenzó a preocuparse cuando en la bibliografía alemana dejó de publicarse en esos mismos campos, los de verdadero interés estratégico y económico, en los que lo que se descubre nunca se da a conocer más que por sus efectos.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: diálogos en el limbo

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: diálogos en el limbo

Al acabar el siglo XVI, en el que se fundó la Universidad de Santiago, Martín González Cellórigo, un médico vallisoletano, describió así a los profesores y habitantes de su ciudad, que había sido capital del Reino hasta hacía poco: “una república de hombres encantados que viven fuera del orden de la naturaleza” (Memorial de la política necesaria y útil restauración de España). Y es que Valladolid había conocido un desarrollo urbanístico y artístico sin precedentes por ser capital, sede del Tribunal del Reino y poseer más de 40 conventos y una universidad que le proporcionaron ingresos tan copiosos como efímeros. Algo así como lo que le ocurre ahora a nuestra ciudad: administrativa, religiosa y universitaria. Cuando solo se vive del dinero público, que proviene del trabajo real en la economía productiva, se corre el riesgo de perder el contacto con la realidad y de vivir en un mundo encantado en el que nada llega para satisfacer las ansias de prestigio en cada campo. Las universidades públicas españolas, que llevan a cabo una labor docente e investigadora estimable, han corrido el riesgo, desde que se proclamó su autonomía académica, de perder pie en el mundo real. En ellas se ha llegado a creer que todo es posible, que de todo se sabe, y que de todo se puede opinar. Y así grandes o pequeños especialistas suelen sentenciar sobre economía, política o lo que sea afirmando que de un determinado tema en concreto no saben mucho, pero que en su campo, por ejemplo, lo que se valora es tal o cual revista o tal y cual mérito, que pasan así a considerar de valor universal.

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