Novas educación

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José Gimeno Sacristán: Votar por la educación pública

José Gimeno Sacristán: Votar por la educación pública
El autor sostiene que las Administraciones, la clase política, los propios educadores, los medios de comunicación y los expertos han empobrecido el enfoque de los grandes retos de la escuela
José Gimeno Sacristán es es catedrático de Didáctica de la Universidad de Valencia.

Sonará a música lejana el canto a favor de la enseñanza pública, el concebirla como un espacio público real, donde los seres humanos se juntan, viven y se relacionan entre ellos de forma parecida a como lo hacen en la vida fuera de las aulas. Es el único espacio controlable que nos queda para socializar a los más jóvenes como ciudadanos diversos, también desiguales, donde se aprende junto a otros las obligaciones de la ciudadanía y el respeto a los derechos de todos.

¿Quién se atreve a proponer estas sutilezas cuando al tratar de educación se habla de ranking entre centros, búsqueda de la excelencia, de competitividad, mercado laboral... que suele acabar conformando una pedagogía conservadora más favorable a los privilegiados? El lenguaje sobre la educación que transmiten las Administraciones (en muchos casos sin distinción), la clase política, los propios educadores, los medios de comunicación y los "expertos" ha empobrecido el enfoque de los grandes retos de la educación. No es raro oír decir a profesores o a algunos de sus representantes: "Para nosotros la enseñanza; para los padres, la educación". Es un ejemplo de un planteamiento educativo empobrecido.

¿Cómo entender la educación pública como una base para asentar una democracia más participativa donde padres y madres, la sociedad en general, colaboren, si los centros no traban estrechas relaciones con su entorno social?

Reducir la imagen de la vida social en los centros a los problemas de indisciplina, buscando la restauración de la autoridad por medio de medidas legales, poco puede favorecer la percepción positiva de los centros públicos, que es donde tienen lugar con más frecuencia los problemas.

Restableceremos la justicia de tener una mejor imagen de la enseñanza pública si recordamos que los mejores resultados en la evaluación que hace PISA los logran países con los más altos porcentajes de enseñanza pública. A la vez, es incontestable el hecho de que España, siendo un país en el que no se obtienen buenos resultados, es el segundo que más enseñanza privada tiene en los niveles no universitarios. Saquemos, pues, las consecuencias.

Quizá no estarán informados los votantes del conflicto profundo que se ha producido en Chile, años después de haber tomado las más radicales medidas neoliberales que privatizaron y municipalizaron la educación hasta extremos no vistos en parte alguna. Por un doctrinarismo privatizador el Estado cedió una función básica cuya reivindicación ahora tiene acorralado a su gobierno

No se toman en consideración las reiteradas demostraciones de que, cuando en la enseñanza privada los estudiantes obtienen mejores resultados, dicha ventaja desaparece si se resta el efecto positivo sobre los mismos producido por el nivel sociocultural más alto de los padres y madres que llevan a sus hijos a la enseñanza privada.

¿Por qué no indigna al ciudadano de Madrid o Valencia (dos comunidades sutónomas gobernadas desde hace tiempo por el PP) que hayan tomado la privatización como la única bandera y ahora muestren un alto índice de fracaso escolar, aceptando como normal la vida escolar en barracones (en el caso de Valencia)?

Poco le dice a la opinión pública, insuficientemente informada al respecto, el que la ratio alumnos por profesor o el número de alumnos por aula sea más alto en la enseñanza privada, que en esta sus profesores reciben salarios más bajos y tienen peores condiciones de trabajo que los de la pública o que la dotación de nuevas tecnologías está por debajo de la pública. ¿No deberían reflejarse estas ventajas en la imagen del sector público? La defensa de este último debería atender al análisis de las prácticas reales, demostrando con hechos la vigencia de los principios que dan sentido a la educación pública.

¿Qué puede importar el que en la enseñanza pública pueden encontrar un puesto escolar los hijos de la inmigración cuando ellos no votan y otros muchos del lugar desearían no tener que plantearse, siquiera, ese problema?

En definitiva, si todas las familia tienen asegurado un puesto escolar gratuito para sus hijos e hijas, ¿cómo argumentarles la importancia social, política y cultural del proyecto educativo que significa la educación pública?

Una sociedad instalada en la cultura de las "burbujas" (pues las hay de muchos tipos), que cree todavía en el valor de la educación, no se movilizará mucho por el sector público, cuyo acceso ya es gratuito, si la oferta no es más explícita. Se querrán además otras cosas. Aparte de la dotación de medios, la educación pública deberá mostrar en su funcionamiento su valor moral, democrático, solidario y cultural; aquello que -se dice- la distingue, orientando las actuaciones políticas educativas (incluidas las presupuestarias), el funcionamiento de los centros y las funciones y tareas del profesorado. Estos valores no solo se logran al poder estar todos, sino, muy fundamentalmente, en lo que a partir de ahí ocurra dentro del sistema público.

El País, 12/11/11

Cataluña: La patronal Cecot celebra la política educativa del Govern "business oriented"

CelebraciónCataluña: La patronal Cecot celebra la política educativa del Govern "business oriented"

La patronal Cecot ha celebrado este miércoles el plan de fomento de los emprendedores "business oriented" en las escuelas catalanas, presentado por la consellera del ramo, Irene Rigau.

En un comunicado, la patronal ha explicado que su presidente, Antoni Abad, ya reclamó a la Generalitat en el transcurso de la 17 Noche del Empresario una administración y una sociedad "business oriented", propuesta que ahora aplicarán las escuelas catalanas incorporando nociones empresariales.

"Es el reto colectivo que la competitividad y la generación de progreso exigen", ha explicado Abad, quien ha suscrito las palabras del astronauta español Pedro Duque, quien critica que en España se enseña a buscar trabajo mientras que en Estados Unidos se enseña a abrir un negocio.

La Vanguardia, 10/11/11

Colectivo Lorenzo Luzuriaga: Carta abierta a los candidatos

Colectivo Lorenzo Luzuriaga: Carta abierta a los candidatos

Estimados ciudadanos y candidatos:

Somos un grupo de profesionales de la educación que formamos hace más de diez años el Colectivo Lorenzo Luzuriaga. Este colectivo viene analizando desde entonces, con un espíritu crítico y con propuestas concretas, los valores y los problemas de la escuela pública en España, un análisis que hemos plasmado en diversas publicaciones sobre el asunto.

Desde esta preocupación, nos dirigimos a ustedes porque, a partir del próximo 20 de noviembre, asumirán, desde el Gobierno o desde la oposición, la responsabilidad de conducirla, en medio de una severa crisis económica, con la previsible tentación de recortar los medios puestos a su disposición y reducir a su costa el déficit de las cuentas públicas, como estamos viendo que sucede ya en algunas Administraciones autonómicas.

Nos dirigimos a todos ustedes porque consideramos que la escuela pública no es patrimonio de ninguna ideología ni partido. Es, tal y como lo entienden los países con los que nos relacionamos, patrimonio de todos los ciudadanos y, por ello, compete a los responsables políticos, cualquiera que sea el partido al que pertenezcan, la responsabilidad de velar por su buen funcionamiento y por el logro de sus fines.

Es así porque la Escuela Pública se basa en los principios que inspiran nuestra Constitución y los promueve desde sus aulas y patios de recreo: la libertad de pensamiento, la libertad de expresión docente, la libertad de conciencia, el acercamiento objetivo al conocimiento y la práctica de la convivencia ciudadana. Principios que la convierten, en la sociedad pluralista que formamos y en el mundo cosmopolita en que vivimos, en una institución garante de la cohesión ciudadana y de la igualdad de oportunidades de todos los miembros de la sociedad.

Por eso, nos preocupa, tanto o más aún que los recortes en los recursos humanos y materiales con que se le dota, la interpretación del artículo 27.5 de la Constitución Española que pretenden aplicar algunos sectores de nuestra sociedad, una interpretación ajena al consenso constitucional que presidió su redacción y que se concilia mal con el propio texto de la norma. Nos referimos a la obligación que compete a los poderes públicos de garantizar el derecho a la educación de todos mediante centros públicos, menoscabada por la financiación con recursos públicos de centros que respondan a un proclamado derecho absoluto de los padres a elegir centro escolar para sus hijos.

Sabemos que en una campaña electoral son muchos los asuntos que ustedes deben considerar y traducir en compromisos con sus electores. Seguramente les oiremos decir que la educación es una de sus prioridades y más en época de crisis. Les pedimos más: su compromiso con la educación pública que, si bien ha de mejorar, tiene mucho que aportar a esta sociedad con potencialidades que distan de estar explotadas. A partir del 20-N les corresponderá a ustedes estimularla, gestionarla y apoyarla con decisión. Háganlo. Estarán contribuyendo a hacer ciudadanos libres, críticos, cultos, tolerantes y solidarios.

Atentamente

Colectivo Lorenzo Luzuriaga

3 de noviembre de 2011

The Public Intellectuals Project

The Public Intellectuals Project

About the Public Intellectuals Project
Questioning Engaging Inciting Building Reflection Dialogue Action Justice

The goal of The Public Intellectuals Project is to provide a forum for academics, students, activists, artists, cultural workers, and the broader community to communicate ideas, engage in dialogue, and reclaim higher education and other cultural spheres as vital places to think and act collectively in the face of a growing crisis of shared public values and meaningful democratic participation.

We believe…

Public educational institutions—and the intellectuals they support—have an important role in developing the formative cultures and pedagogical practices necessary for preparing people to be critical thinkers and engaged citizens, especially given the challenging economic and social realities of the twenty-first century.

It is imperative that everyone—but especially those who work within public universities and colleges—acknowledge a deep commitment to participate in public life and address important social problems.

The future of public education and genuine democracy is intertwined. If democracy is going to have a future, let alone a global one, it depends on everyone’s capacity to access critical education, develop a sense of agency, form collective networks, and generate a new public culture that can resist the domination of market-driven neoliberal forces.

This project is supported by the Social Sciences and Humanities Research Council.

Melissa Benn: School Wars: The Battle for Britain's Education

School WarsMelissa Benn: School Wars: The Battle for Britain's Education
Verso Books
Paperback, 256 pages
ISBN: 9781844677368
November 2011
$19.95 / £12.99 / $25.00CAN

The story of the struggle for Britain’s schools, and a passionate call for education as a public good.

School Wars tells the story of the struggle for Britain’s education system. Established during the 1960s and based on the progressive ideal of good schools for all, the comprehensive system has over the past decades come under sustained attack from successive governments.

From the poorest comprehensives to the most well-resourced independent schools, School Wars takes a forensic look at the inequalities of our current system, the damaging impact of spending cuts, the rise of “free schools” and the growth of the private sector in education. Melissa Benn explores, too, the dangerous example of US education reform, where privatization, punitive accountability and the rise of charter schools have intensified social, economic and ethnic divisions.

The policies of successive British governments have been muddled and confused, but one thing is clear: that the relentless application of market principles signals a fundamental shift from the ideal of quality education as a public good, to education as market-controlled commodity. Benn ends by outlining some key principles for restoring strong educational values within a fair, non-selective public education system.

Reviews

“Melissa Benn deserves—demands—to be read. This is a passionate but well made argument for universal public education to promote every child's chances—not just for them, but for us.”
– Will Hutton, author of Them and Us: Changing Britain – Why We Need a Fair Society

“A tremendous book. It is a passionate polemic about the most important policy divide of the day, schooling, the area changing more at the hands of the coalition government than any other.”
– Anthony Seldon, Observer

“[A] partisan but surprisingly fair book ... is refreshing, in a debate usually full of denunciations. ”
– Andy Beckett , Guardian

“A poetically eloquent ... [and] important watershed. It is a clear-sighted re-statement of why universal, comprehensive education is – obviously – the best option. It should, and hopefully will, be taken as a rallying call to the left.”
– Phil Beadle, Independent

“A passionate defence of comprehensive schools.”
Guardian

“Superb, evidence-based history of the educational battleground during the second half of the last century.”
Camden New Journal

“Short, well written and passionate.”
– Francis Beckett, New Statesman

Eddy Khaldi et Muriel Fitoussi: La République contre son École

La République contre son ÉcoleEddy Khaldi et Muriel Fitoussi: La République contre son École
Après "Main bassse sur l'école publique" , Eddy Khaldi et Muriel Fitoussi livrent un nouvel essai sur l'école et la laïcité (en librairie à partir du 14 novembre)

Certains, après la sortie de « Main basse sur l’école publique »,  (1) n’ont pas voulu croire, au moins dans un premier temps, dans la radicalité des postulats et parti-pris idéologiques qui avaient présidé, comme nous le dénoncions alors, aux mesures initiées par Xavier Darcos. Puis la « fusée des réformes » a décollé, et les yeux de nombreux citoyens, au-delà même de la communauté éducative, ont décillé. Les atteintes graves au service public d’éducation se sont succédées à un rythme infernal, de la suppression annoncée de la carte scolaire à une survie problématique des IUFM et des maternelles, de la confirmation, pour les communes, d’une obligation de chèque-éducation au bénéfice des établissements privés, au plan banlieue encourageant la création de nouvelles écoles privées catholiques, en passant, bien sûr, par des suppressions de postes d’enseignants (dont les RASED) planifiées sur au moins deux années, par dizaine de milliers, entraînant, ici, des suppressions de classes et même d’écoles, là, l’explosion des effectifs par classes, pour le public.

Une vigilance démocratique s’est fait jour au fil de l’automne 2008, authentique réveil citoyen, soucieux de voir survivre l’idéal républicain d’une école publique, gratuite et laïque. Des parents d’élèves s’inquiètent ainsi de ce qui apparaît a minima, comme un désinvestissement des pouvoirs publics, de sa mission éducative, pourtant inscrite dans la Constitution. Certains s’interrogent avec acuité : « Aujourd’hui, nous pouvons légitimement nous poser la question: l’Etat a-t-il toujours les mêmes ambitions en ce qui concerne l’instruction de ses citoyens et l’intérêt commun de la société portés par un service public d’éducation de qualité soutenu par une volonté politique forte? »

Réveil significatif d’une prise de conscience nouvelle et qui se généralise, du fait que les coups portés à l’institution-Ecole font partie d’un plan d’ensemble dont la perspective et les fins non seulement, ne sont pas portées au débat public, mais sont tout bonnement occultés. Prise de conscience d’autant plus inquiète, que, comme nous l’avons déjà pointé du doigt, plus personne aujourd’hui, ne pose plus sur la table, une question public-privé prétendument dépassée.

A l’heure d’une rigueur inégalée, qui pour reprendre l’expression d’observateurs, s’est aujourd’hui « attaqué à l’os » du service public d’éducation, jamais dans le même temps, l’Etat n’avait autant organisé la concurrence de son propre service public.

Certes, la République n’est plus aussi directement exposée qu’elle a pu l’être en diverses occasions de son histoire, de ses débuts, à l’obscure parenthèse de Vichy. Cependant, en changeant ainsi radicalement la conception de son école, en son organisation, en ses finalités et ses missions, c’est l'âme même de cette « République sociale », rétablie après-guerre, qui est altérée par le détournement actuel des principes d’égalité, de laïcité et de liberté de conscience. « On n’enseigne pas la liberté, et en premier lieu la liberté de conscience, quand l’enseignement repose sur un dogme prétendant détenir à lui seul la vérité absolue. Et on n’enseigne pas l’égalité quand c’est l’argent qui fait la différence de l’accueil au service des élites et des gens fortunés. »

Alors qu’une forme d’omerta entoure la question scolaire Public-privé, ce livre a ainsi, vocation à faire vivre le débat démocratique, en opposant à la mort programmée de l’école publique et laïque, une contre-offensive citoyenne et républicaine.


La République contre son école, Eddy KHALDI, Muriel FITOUSSI, Demopolis, 14 novembre 2011.

(1) Le Monde,27 septembre 2011, article de Maryline Baumard : « Dans Main basse sur l'école publique, un livre à succès sorti à la rentrée 2008, Eddy Khaldi et Muriel Fitoussi montraient que l'école privée était instrumentalisée pour concurrencer et démanteler le service public »

Sauvons l'École Publique, 27/10/11

L’école condamnée à produire du capital humain»

L’école condamnée à produire du capital humain»
A la botte de l’économie, le système scolaire se serait lancé dans une course à la compétitivité
Une mutation que déplore le sociologue Christian Laval, dénonçant le déclin de la pédagogie et un surcroît d’inégalités

Suppressions de postes, résultats des élèves en baisse, enseignants désorientés… L’éducation sera l’un des sujets de la campagne présidentielle et la Nouvelle Ecole capitaliste - le livre de Christian Laval (1), Francis Vergne, Pierre Clément et Guy Dreux - tombe à point pour le nourrir. Les auteurs, enseignants et chercheurs, analysent les transformations en profondeur entraînées par le néolibéralisme dans le système éducatif. Christian Laval, professeur de sociologie à l’université Paris-Ouest-Nanterre-La Défense, revient sur les mécanismes ayant conduit à une redéfinition des missions de l’école au service de l’entreprise et plaide pour un renouvellement de la pensée sociologique.

- Vous décrivez une «nouvelle école capitaliste» soumise à la concurrence, gérée comme le privé et au service de l’économie : est-elle née sous Sarkozy ?

- Non, ce serait une grande erreur de le croire. Le sarkozysme a accéléré et rendu plus visibles les transformations néolibérales ou, pour appeler un chat un chat, la mutation capitaliste de l’école. Mais elles étaient amorcées depuis longtemps en France et à l’étranger. Le programme de transformation de l’université française a ainsi été ébauché à la fin des années 90, puis a commencé à s’appliquer au début des années 2000, avant d’être parachevé avec l’arrivée de Nicolas Sarkozy et la loi sur l’autonomie des universités [la LRU, votée en août 2007, qui avait suscité un vaste mouvement de protestations, ndlr]. Bien au-delà de la finance et des marchés de biens et services, le néolibéralisme a progressivement touché toutes les institutions, y compris l’école, notamment avec l’apparition du nouveau management public, c’est-à-dire avec l’importation des techniques managériales du privé dans les services publics

- Vous dénoncez la concurrence qui a gagné l’école, les compétences qui ont remplacé les connaissances et l’obsession de l’employabilité : ce sont les caractéristiques de l’«école capitaliste» ?

- Oui, c’en sont des aspects majeurs. D’abord, les missions de l’école et de l’université ont été progressivement redéfinies. Les systèmes éducatifs ont été sommés de justifier les dépenses qu’on leur consacre par un «retour sur investissement» de nature économique. Cela devient la préoccupation exclusive de cette nouvelle école : elle est au service de l’économie et doit s’intégrer à la course à la compétitivité et à la productivité. Logiquement, elle doit donc s’organiser selon le principe de la concurrence et faire sien l’impératif de «performance». Ces nouvelles dimensions sont progressivement devenues une norme évidente, une sorte de rationalité incontestable qui a conquis les esprits. Experts, administrateurs, responsables politiques, certains syndicats minoritaires ont même vu dans cette adaptation au monde moderne la solution à tous les maux de l’école. Ces transformations ont touché au cœur du métier enseignant. Elles ont entamé profondément un système de valeurs partagées, l’idée ancrée chez les enseignants que leurs missions dépassent le cadre d’un métier ordinaire, leur sens de l’intérêt général… Ils ont eu l’impression d’être dépossédés de leur métier par un flot torrentiel des réformes.

- Le concept d’employabilité est au cœur de vos critiques : pourquoi ?

- Dans le discours des institutions internationales et de plus en plus dans celui des responsables nationaux, l’école a pour fonction de produire des ressources humaines ou du «capital humain». L’employabilité est devenue la norme qui organise les mutations de l’école. L’idéologie de la professionnalisation a pénétré l’université et l’ensemble du système, jusqu’aux premiers niveaux de l’enseignement. Prenons le «socle commun de compétences» [introduit au collège puis en primaire, il liste les aptitudes que l’élève doit acquérir, à côté des connaissances]. Ces compétences ont été fixées par l’OCDE et par la Commission européenne à partir de critères d’employabilité, en fonction de considérations économiques et non pas pédagogiques. On va jusqu’à redéfinir les programmes, l’évaluation, la pédagogie.

- Mais est-ce critiquable que les jeunes veuillent des débouchés à la fin de leurs études ?

- Certes non, et ce n’est pas nouveau. L’école républicaine avait idéalement trois missions - former l’homme, le citoyen et le travailleur. Il est normal que dans une économie où près de 95% de la population ne dispose pas de ses propres outils de travail, le souci de l’insertion professionnelle soit constant, surtout en période de chômage important des jeunes. Mais nous tombons dans un écueil : celui de réduire la mission de l’école et de l’université aux débouchés professionnels, à partir d’une définition utilitariste des contenus d’enseignement. Or, une solide formation intellectuelle ne nuit pas à l’emploi, bien au contraire. Mais avec la logique des compétences, on définit ce qu’il faut acquérir aux différents âges en vue de l’employabilité à 16 ans. Comme si les usages de la force de travail par les employeurs devaient imposer à l’école ce qu’elle devait transmettre. Ce sont les économistes, notamment ceux des institutions internationales, qui définissent les fonctions et les missions de l’école. Il s’agit là d’une rupture majeure.

- Comment ces changements conduisent-ils au creusement des inégalités constaté aujourd’hui ?

- Avec le consensus ambiant, il paraît normal à beaucoup que les établissements doivent être en concurrence, attirer les meilleurs élèves et étudiants, faire de la publicité pour leurs formations, trouver le plus d’argent possible. Or, tout cela a des effets inégalitaires et conduit à une polarisation sociale des établissements, de plus en plus assumée dans le supérieur et de plus en plus évidente dans le primaire et le secondaire.

Ces changements - la concurrence généralisée et la transformation entrepreneuriale du système - ont accentué et renouvelé les mécanismes de la reproduction sociale en donnant à l’argent et aux réseaux familiaux un poids grandissant. Les classes favorisées assurent leur reproduction plus efficacement qu’avant. Ce ne sont plus les voies nobles de l’élitisme républicain - comme l’Ecole normale supérieure - qu’elles privilégient. Ce sont désormais HEC et les écoles commerciales qui attirent les meilleurs élèves, y compris dans les filières littéraires. Nous vivons la grande revanche de l’argent sur la culture.

Depuis vingt ans, les politiques éducatives d’inspiration néolibérale ont ainsi aggravé les inégalités comme le montre le recul de la part des enfants des classes populaires à l’université. La concurrence entre établissements et la libéralisation de la carte scolaire ont encouragé l’apartheid scolaire. Rappelons que les deux finalistes, de droite et de gauche, à la présidentielle de 2007 [Nicolas Sarkozy et Ségolène Royal] étaient favorables à la suppression ou, au moins, à un très grand assouplissement de la carte scolaire.

- La gauche ne se distinguerait pas de la droite ?

- Ces vingt ou trente dernières années, le néolibéralisme s’est imposé comme une norme aux gouvernements de droite comme de gauche. La droite a été la plus agressive dans la réforme néolibérale, jusqu’à affaiblir aujourd’hui gravement le système éducatif. La gauche au pouvoir n’a jamais remis en question le nouveau modèle managérial et concurrentiel, bien au contraire. Elle n’a pas voulu comprendre que la transformation des systèmes publics par les principes du management était l’une des formes de déploiement du capitalisme contemporain. Celui-ci ne se contente pas de déréguler les marchés de biens, du travail et des capitaux. Il transforme aussi l’action publique. Il la «met en marché», c’est-à-dire y impose la logique de la concurrence et le modèle de l’entreprise. Cette «marketization», comme disent les anglo-saxons, est aujourd’hui le cœur de la transformation de l’école et de l’université.

- Il n’y a donc pas de vision alternative de l’école à gauche…

- La pensée de la gauche dite de gouvernement s’est effondrée en matière d’éducation. Il suffit de regarder ce que propose le PS pour s’en apercevoir. La question d’un projet alternatif se pose avec urgence aux partis, aux syndicats et aux associations. Depuis les années 80, on assiste à un morcellement des réflexions et à une profonde dépolitisation de la question scolaire. Les considérations se sont technicisées. Elles portent sur l’organisation scolaire et la pédagogie sans plus aucune référence à un projet d’émancipation. Dans ses plus grands moments - il suffit de penser à Jaurès -, la pensée progressiste sur l’éducation avait construit un projet de transformation en articulant une vision de la société, une mission pour l’école, une définition du métier enseignant et une orientation de la pédagogie.

- Comment voyez-vous «l’école post-capitaliste» que vous appelez de vos vœux ?

- Vaste chantier. Qu’est-ce qu’une école démocratique ? Premièrement, c’est une école qui réduit les inégalités entre les enfants des différentes classes sociales. Mais elle ne peut le faire qu’en étant partie prenante d’un grand mouvement de réduction des inégalités dans toute la société. Jaurès disait en substance : «Nous ne ferons pas l’école socialiste au milieu de l’océan du capitalisme.» C’est encore vrai. Une école démocratique ne pourra vraiment se développer que dans une société où l’égalité sera promue comme valeur essentielle.

- Mais comment faire plus d’égalité?

- Tout est revoir sous cet angle : les méthodes d’enseignement, les contenus, l’articulation des niveaux d’enseignement, la mixité scolaire des établissements. Deuxièmement : dans la perspective d’une telle société démocratique, l’école doit former des individus ayant des outils communs de compréhension du monde, en particulier sur le plan social et économique. Elle doit leur fournir des instruments de jugement moral et politique qui leur permettent d’être les citoyens de «la démocratie réelle», selon l’expression des Indignés. La lutte contre les inégalités sociales et économiques est inséparable de la lutte pour la démocratie politique effective. Cela suppose une société où le capitalisme ne régnerait pas en maître absolu comme aujourd’hui.

- Vous ne seriez pas un peu nostalgique de l’ancienne école ?

- En aucune façon. On taxe toujours un peu vite de passéistes les gens qui critiquent les réformes, ou plutôt les contre-réformes actuelles pour mieux justifier son propre aveuglement ou sa soumission à l’ordre néolibéral. Il s’agit pour nous d’échapper au débat stéréotypé entre les «pédagogues» supposés modernes et les «républicains» que l’on dit nostalgiques d’un âge d’or de l’école. La réinvention de l’école démocratique mérite mieux qu’un retour à de vieux conflits.

(1) Il a aussi signé la préface de «l’Ecole en Europe, politiques néolibérales et résistances collectives», sous la direction de Ken Jones, La Dispute, 2011.

Libération, 23/10/11

Youssef Zaïdi: L’ École publique marocaine en mal d’être

Youssef Zaïdi: L’ École publique marocaine en mal d’être

Des tables rondes animées par des intellectuels, des chefs d’entreprise et des représentants du Ministère de l’Éducation Nationale aux débats sollicités par le Ministère de l’Éducation du Royaume du Maroc, la même conclusion est tirée: échec patent dans l’Éducation nationale ! Du mot d’ordre d’arabisation lancé naguère aux tentatives de modernisation, les nombreuses réformes dont l’École publique a fait l’objet ont littéralement échoué. Tributaire des contextes politiques, l’intérêt porté à la jeunesse montre que celle-ci n’a jamais été réellement au centre des préoccupations des pouvoirs publics au Maroc. Bilan : Comme celle d’hier par rapport aux tâches de son temps, la jeunesse d’aujourd’hui est mal préparée pour affronter les grands défis économiques et culturels du XXI° siècle. Ce constat est confirmé par les différents rapports des organismes internationaux tels que la Banque Mondiale (BM). Cette dernière, tout en reconnaissant un progrès, tout relatif, du taux de scolarisation des enfants  (entre 60 et 65%), avec un effort particulier orienté vers la scolarisation des filles, y compris dans les campagnes, révèle que cet élan de scolarisation souffre de deux insuffisantes majeures : -la première, le taux important d’adolescents,  à peu près 5%, qui interrompent le cursus scolaire à la porte du lycée (2) ; -la seconde est le faible niveau de connaissance (tel qu’on peut le mesurer suivant les méthodes d’usage dans le comparaisons internationales) des élèves à tous les étages de la scolarité. Aux dires des analystes et des commentateurs de la chose éducative, à ce  point de vue, les diplômés du supérieur ne font pas exception. (3)

Malgré des dépenses énormes engagées dans le secteur de l’éducation, tout le monde s’accorde sur l’état déplorable de ce que la BM appelle les « intrants» (*), à savoir : équipement, état des locaux, effectifs des classes, quantité et qualité du matériel de laboratoire, centres de documentation et formation des enseignants. Mais si l’ensemble des constats converge en ce qui concerne les résultats de l’École, en régression régulière durant ces quarante dernières années, les divergences sont criantes, quant aux réponses à apporter tant sur le plan pédagogique que sur celui du contenu des programmes. Toutefois, dans la mesure où c’est la BM qui donne le la dans ce domaine comme dans d’autres, il est intéressant de relever que cette dernière recommande l’adoption d’ « une nouvelle approche qui met l’accent sur les incitations et la responsabilité publique plutôt que sur les intrants consacrés au système éducatif. » (3) Par incitations, la BM entend des récompenses aux élèves méritants et aux personnels de l’Éducation en fonction des résultats scolaires obtenus. Mesure susceptible d’instaurer le salaire au mérite et d’introduire un nouveau facteur de déliquescence du système éducatif. Quant à la responsabilité publique, dans l’état actuel des choses, l’intervention du parent et de l’élève en tant que  « usager » et « client », risque d’amplifier encore, comme nous le verrons plus loin, les dérives du système.

Enfin, sur le point fondamental, à savoir la finalité de l’École, au-delà des divergences de détail, force est de souligner l’absence d’un projet de société où « l’École », au même titre que « l’Hôpital », seraient définis comme un  bien commun au service du progrès de l’ensemble de la société.

Carta abierta al profesorado de la Educación Pública de la Comunidad de Madrid

Carta abierta al profesorado de la Educación Pública de la Comunidad de Madrid
Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado “Francisco Giner de los Ríos”

Madrid, 14 de octubre de 2011

Estimados/as amigos/as docentes:

Mediante la presente carta queremos trasladaros tres cosas: un agradecimiento, una felicitación, y una petición.

El conflicto generado por la Consejería de Educación y Empleo nos está obligando a realizar determinadas actuaciones que, siendo necesarias, cambian el desarrollo habitual de un curso escolar. La obstinación de los responsables políticos de la educación madrileña en no reconocer su tremendo error y volver al escenario de partida, eliminando las Instrucciones dadas en este curso escolar y paralizando el ataque que realizan contra la Educación Pública, nos dejan en una situación de necesidad de llevar a cabo actuaciones que busquen revertir el escenario actual lo antes posible, algo que deseamos todos menos el Gobierno regional y la Consejería de Educación y Empleo.

Conocéis la dificultad para las familias con relación a las huelgas, es más, sabemos que sois conscientes de ello y que se están haciendo con alto grado de responsabilidad, intentando conciliar muchos factores que se deben tener en cuenta. A los padres y madres, al igual que a los docentes, nos preocupan las repercusiones sobre el alumnado y su proceso educativo. Nada es más dañino que la actuación de la Consejería, dejando a nuestros hijos e hijas sin los recursos materiales y humanos que necesitan para recibir una educación de calidad, destinando para esa tarea a personas que no son especialistas en las mismas, e incluso dejando a muchos de ellos aún sin el profesorado necesario para impartirles las materias, también en segundo de Bachillerato, y eso que ya ha transcurrido un mes desde que empezó el curso escolar, lo que sí pone en peligro su proceso educativo. Debemos intentar que nuestras actuaciones no se sumen en modo alguno a los despropósitos de la Consejería.

Resulta curioso que ahora la Consejería de Educación y Empleo acuse a los docentes y a sus legítimos representantes de poner en peligro el Derecho a la Educación de nuestros hijos e hijas por tener en este curso escolar media docena de días en los que no se imparten clases lectivas ordinarias. Sin embargo, todos estos años de atrás, cuando nos presentaban el calendario escolar para que fuera dictaminado en el seno del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, nuestra federación siempre se opuso a que hubiera media docena de días laborables que eran considerados no lectivos, tanto en viernes como en lunes, días en los que no se da clase sin ninguna justificación pedagógica, días en los que las familias tenemos muchos problemas de conciliación por la decisión injustificada de unos responsables políticos, y que, cuando pedíamos que fueran eliminados y que se dieran clases, la respuesta de los responsables de la Consejería era que no pasaba nada porque no tuvieran clase.

Y nos preguntamos ¿si tenemos días en los que no se da clase porque lo deciden los docentes es un ataque al Derecho a la Educación de nuestros hijos e hijas, y si es por la decisión de los políticos no pasa nada y debe ser aceptado? Y, por otro lado, ¿cómo puede decirse que media docena de días atentan contra la educación de nuestros hijos e hijas y, a la vez, pedirnos que aceptemos como algo normal que lleven sin profesores en muchas materias un mes por culpa de los despidos? ¿Se puede tener mayor hipocresía?

Queremos dejar claro que la participación del alumnado en las movilizaciones, y la vivencia de las huelgas, les hacen entender la necesidad de luchar por sus derechos, y todo ello es una auténtica escuela de ciudadanía. Es decir, los padres y madres sabemos que, con carácter general, su implicación en la defensa de su Derecho a la Educación les beneficia en mucha mayor medida de lo que les puede perjudicar la falta de media docena de días de clase en un curso escolar de, al menos, 175 días, teniendo siempre una parte final del curso que es muy flexible. En esos días sin clase lectiva curricular, esta vez nuestros hijos e hijas están aprendiendo, educándose, adquiriendo conciencia crítica y tomando sus propias decisiones, es decir, nunca ha tenido mayor significado la educación integral.

No obstante lo anterior, la situación actual nos llevó a plantear esta cuestión en la última Asamblea realizada con padres y madres el pasado día 27 de septiembre, siendo especialmente enfocado el tema hacia el Bachillerato. Es esta etapa, especialmente en el segundo curso, las familias necesitan soluciones reales para que el alumnado no se vea afectado. Debemos recordar también que llevamos años diciendo que la fecha de finalización de segundo curso debía retrasarse para que el alumnado tuviera más tiempo lectivo antes de llegar a la PAU (selectividad) y que la Administración siempre se ha negado, para no dificultar las necesidades de las Universidades, al contrario, se ha ido acortando su duración con el paso del tiempo. Es decir, las necesidades del alumnado han quedado siempre supeditadas a las de organización de las Universidades. Sin embargo, ahora parece que quitar unos pocos días es un despropósito. Y de nuevo nos podríamos preguntar sobre si es más dañino para nuestros hijos e hijas que el segundo curso de Bachillerato sólo tenga dos trimestres o que puedan faltar media docena de días. La respuesta es sencilla.

En dicha Asamblea se comentó la necesidad de realizar una propuesta al profesorado, que después fue debatida para darle forma en el seno de nuestra Junta Directiva. Decidimos plantearos que se hiciera un esfuerzo especial de forma programada para que el alumnado pudiera recuperar las clases lectivas que no tuviera en los días de huelga, bien mediante clases extraordinarias y/o por una programación diferente de las actividades lectivas. Hemos comenzado a exponerlo en las Asambleas de centros y de zonas, y nos hemos encontrado con la respuesta favorable de los docentes. Es más, nos hemos llevado la agradable sorpresa de que había centros donde esto se había empezado a realizar a propuesta de los propios docentes, tanto a nivel individual como de forma colectiva. Ello nos hace comprobar que todos estamos en la misma sintonía: defender el Derecho a la Educación del alumnado; enseñarles que los derechos sólo se consiguen y mantienen luchando por ellos; que la defensa de los intereses del alumnado están en la base de todo lo que estamos haciendo; y que buscaremos siempre la mejor forma de no perjudicarles.

Por tanto, queremos agradeceros vuestra respuesta positiva y, especialmente, felicitaros porque lo estéis realizando. Y queremos pediros que nos ayudéis a difundir el planteamiento, comentando al resto del profesorado cómo lo estáis haciendo y su conveniencia. Es necesario que esta actuación llegue a todos los centros educativos y que las familias sepan, si es que alguna lo duda, que el profesorado hace todo lo que está en su mano para contribuir a que la irresponsabilidad de los máximos dirigentes de la Consejería de Educación y Empleo siga siendo contestada, por el bien de todos/as, a la vez que busca que el alumnado no sufra las consecuencias.

Gracias de nuevo y recibid un sincero y afectuoso saludo.

FAPA Francisco Giner de los Ríos

Soy Pública, 15/10/11

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EEUU: Starving America’s Public Schools

Starving America’s Public Schools?EEUU: Starving America’s Public Schools?
How Budget Cuts and Policy Mandates Are Hurting Our Nation’s Students

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Critics of America’s public schools always seem to start from the premise that the pre-kindergarten-through-12th-grade public education system in this country is failing or in crisis.

This crisis mentality is in stark contrast to years of survey research showing that Americans generally give high marks to their local schools. Phi Delta Kappa International and Gallup surveys have found that the populace holds their neighborhood schools in high regard; in fact, this year’s survey found that “Americans, and parents in particular, evaluate their community schools more positively than in any year since” the survey started.

How could there be such a disconnect between a national narrative about public education and opinions about local schools? The two contradictory narratives draw on completely different sources of evidence.

Debate about public education on the national level generally draws on evidence from macro-sources of data: scores from standardized testing, reports on the nation’s dropout rates, samplings from various student populations, and comparative assessments in various subject areas. But people get their school news from far more local, personal, and qualitative sources?—?from hometown newspapers, from local television and radio broadcasts, from neighbors, and from their own personal observations and experiences.

The national data sources obviously add value to the national discussion about reforming and improving public schools, but getting a full and comprehensive view of American public education also requires looking at the information flow and data from the local level.

This report looks at American pre-K-12 public schools?—?from the perspective of what Americans are reading and hearing in their local newspapers and media broadcasts. The intent is to see how this bottom-up view of the system might further inform our discussions about improving and renewing America’s public schools.

Sifting through these on-the-ground accounts from local news reports and other sources revealed that there is indeed a growing crisis in America’s public schools?—?one that is far more real and much more dangerous to our nation’s children than the prevailing narrative suggests. This particular crisis, evident to some degree in nearly every state in the country, hinges on two factors.

The first factor: New austerity budgets passed by state legislatures are starting to have a huge influence on direct services to children, youth, and families. There is widespread evidence that the education funding cuts are leading to:

  • Massive cuts to early childhood education programs (pre-K and kindergarten);
  • Huge class sizes in many subjects, reaching levels that are upsetting parents and potentially damaging students’ education;
  • An end to art, music, physical education, and other subjects considered to be part of a well-rounded education;
  • Cuts in specialized programs and/or hefty fees for them. Some of these programs serve students with developmental issues or those who need more individualized attention. They also include extra-curricular activities such as band and sports as well as academic offerings in science, foreign language, technology, and Advanced Placement subjects.

The second factor: As public schools are grappling with these severe budget cuts to programs, they also are facing enormous pressure to transfer tax dollars to targets outside traditional public education. New policy mandates at the federal and state levels are forcing public school systems to redirect tax dollars meant for public schools to various privately held concerns such as charter schools, private and religious schools, and contractors and companies tasked with setting up new systems for testing and accountability.

This report confines its attention to the emerging crisis in K-12 education only; although, the report authors acknowledge that similar trends and issues are affecting higher education as well. Furthermore, this report focuses on five states?—?Arizona, Florida, North Carolina, Ohio, and Pennsylvania?—?that perhaps epitomize the current crisis in K-12 education systems.

The analysis in this report compels the authors to conclude that the debate and discussion about public education policy must both acknowledge the new realities in American public schools and focus attention on the issue of adequately funding programs that serve all of America’s public school students. The report also recommends that states provide regulatory relief to local districts in order to stanch the transfer of public education funds to privately held entities.

VIDEOS

School Cuts Hurt Kids....

By Increasing Class Size...

By Eliminating Critical Classes...

By Eliminating Great Teachers

RESOURCES

Campaign for America’s Future, 15/10/11

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Baleares: El Govern no abonará las pagas de julio y agosto a los profesores interinos

Baleares: El Govern no abonará las pagas de julio y agosto a los profesores interinos
Con esta medida está previsto ahorrar unos tres millones de euros

El Govern balear ha anunciado que en 2012 dejará de abonar las mensuales de julio y agosto a los profesores interinos de la Comunidad Autónoma que hayan trabajado más de cinco meses durante el curso, una medida de reducción del déficit con la que la Administración autonómica tiene previsto ahorrar unos tres millones de euros.

Así lo ha confirmado el portavoz del Ejecutivo autonómico, Rafael Bosch, al término del Consell de Govern celebrado este viernes, quien ha señalado que esta nueva medida de austeridad queda recogida en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma para el 2012, en los que se establece que "no se podrá hacer frente" a dicho concepto.

Según ha explicado, el pago de estas dos mensuales corresponde a una "mejora" que habían logrado los sindicatos en acuerdos anteriores y que, sin embargo, no las perciben en otras CCAA. "Pienso que podría ser prescindible, dado que en otras administraciones tampoco las abonan".

De este modo, el portavoz del Govern ha precisado que los funcionarios interinos cobrarán hasta acabar la actividad docente, es decir, exclusivamente lo que les corresponden por los meses trabajados, ha indicado al respecto.

El Mundo, 15/10/11

El Consejo Escolar del Estado manifiesta su inquietud por las repercusiones que están teniendo los recortes presupuestarios en educación

El Consejo Escolar del Estado manifiesta su inquietud por las repercusiones que están teniendo los recortes presupuestarios en educación

1. El pasado 12 de abril, el Consejo Escolar del Estado manifestaba su inquietud por las repercusiones que podrían tener los recortes presupuestarios, anunciados o en curso, en aspectos esenciales para la marcha del sistema educativo, y se dirigía a las Administraciones educativas pidiendo que, a la hora de proceder a eventuales ajustes, tuvieran en cuenta esos efectos. Desgraciadamente, en el comienzo del presente curso, aquellas inquietudes han venido a confirmarse por las medidas restrictivas que han aplicado distintas Administraciones, lo que ha derivado en conflictos que, sumados a los recortes que los motivaban, hacen augurar un curso problemático.

2. En esta situación, la Comisión Permanente del Consejo Escolar del Estado no puede dejar de manifestar su preocupación por las consecuencias que se pueden derivar de la situación apuntada. Los recortes presupuestarios, traducidos en aumento del número de alumnos por clase, reducción o desaparición de los servicios de apoyo al alumnado con dificultades, desatención a la tutoría y orientación de los alumnos…, están afectando de lleno a la enseñanza pública y a la calidad de la educación en sus centros. Todo ello se agrava por el deterioro de las condiciones en que el profesorado desempeña su trabajo (aumento del número de estudiantes a los que deben atender, necesidad de ocuparse de otras materias para las que no están debidamente cualificados, abandono de los instrumentos de formación permanente del profesorado…) como consecuencia de los recortes en las plantillas por la no renovación de los contratos de muchos profesores.

3. La aplicación de estos recortes supone una contradicción con los pronunciamientos de organismos internacionales, como los que mencionábamos en la propuesta del 12 de abril, y con los de las propias autoridades que ahora los promueven, y los reducen, en la práctica, a buenos deseos. Nos referimos a la proclamada importancia de la educación para el desarrollo económico y social del país, especialmente en estos tiempos de crisis que afrontamos, o a la reiterada afirmación del decisivo papel del profesorado en la educación de los jóvenes que no se corresponde, en absoluto, con las medidas que les afectan ni con apreciaciones poco meditadas sobre su jornada de trabajo con vistas a justificarlas.

4. Dos aspectos preocupan especialmente al Consejo: La desigual incidencia que estos recortes están teniendo en las diferentes Comunidades autónomas, con independencia del signo político de quienes las rigen, que puede ahondar la diferencia de trato al alumnado en el servicio que se les presta y, en definitiva, puede poner en peligro la exigencia constitucional de igualdad de derechos y obligaciones "en cualquier parte del territorio del Estado" que establece el artículo 139 de la CE. Y, en un plano más concreto, la previsible fractura de la tendencia al descenso de las tasas de abandono y fracaso escolar registrada en los dos últimos años.

5. Por todo ello, la Comisión Permanente del Consejo se dirige a las personas e instituciones implicadas y les expone estas peticiones:

Primera

Reitera a las Administraciones educativas la petición de que, en su empeño por reducir el déficit ante la situación de crisis económica a la que nos enfrentamos, no pongan en peligro un servicio público que, junto a otros igualmente importantes, constituye la columna vertebral de la cohesión social de la nación.

Segunda

Asimismo, el Consejo Escolar del Estado insta a las Administraciones educativas a que, para superar las graves deficiencias existentes, retiren los decretos e instrucciones que han propiciado estas incidencias, y abran una negociación con los legítimos representantes del profesorado, a fin de lograr el imprescindible consenso de todos los sectores de la comunidad educativa.

Madrid, a 11 de octubre de 2011

Consejo Escolar del Estado

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Ángeles Caso: Para reírse

Ángeles Caso: Para reírse

La semana pasada fueron las “indemnizaciones” de los exdirectivos de Novacaixagalicia, que se repartieron 40 milloncitos de euros mientras la entidad debía ser nacionalizada gracias a su mala gestión. Esta semana, las “compensaciones” de los altos cargos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, a punto de ser subastada por culpa de las irresponsabilidades e irregularidades de quienes la han hundido y se han forrado a su costa.

Absoluto desatino y absoluta inmoralidad. Pero no basta con señalar con el dedo a los que se han llevado la pasta, o con perseguirlos en los tribunales si cabe (que debería caber, aunque no parece que sea así en todos los casos). El asunto va más allá: ¿quién se ha hecho el tonto mientras ellos se forraban? ¿Hacia dónde miraban los políticos responsables del tema cuando los nombraron para ejercer funciones que no sabían ejercer y les permitieron firmar contratos propios de ladronzuelos? ¿Dónde estaba el Banco de España mientras ocurrían estos desmanes?

Me temo que esos casos que hemos conocido estos días no son más que la punta de un inmenso iceberg hecho a base de sucias complicidades, silencios culpables y protecciones casi de mafiosos. Me temo que en el poder hay demasiada gente que tiene tantos trapos sucios en su propia casa, que se ve obligada a ayudar a los demás a guardar los suyos. La trama pública parece estar llena de esas miserias. Y todos callados, por si acaso. Salvo Esperanza Aguirre, claro, que ha decidido denunciar a quienes para defender la enseñanza pública están haciendo un “negociazo”, según ella, con unas pobres camisetas. Es para reírse, la verdad.

Público, 13/10/11

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César Benedicto Martín: El conflicto de la enseñanza pública en Madrid

César Benedicto Martín: El conflicto de la enseñanza pública en Madrid
César Benedicto Martín. Catedrático de Matemáticas del IES Juan de la Cierva

Cuando Esperanza Aguirre anunció que su prioridad para la legislatura que comenzaba el 22 de mayo era la educación, un estremecimiento recorrió la enseñanza pública madrileña. En la legislatura anterior había sido prioritaria la sanidad y quien más quien menos tiene algún amigo médico o simplemente está informado de las consecuencias de esa prioridad: sobrecarga de trabajo y privatización de la gestión de los nuevos hospitales y de algunos centros de salud. La privatización de todo lo público que funciona bien es una obsesión de los dirigentes del Gobierno de nuestra comunidad. A la sanidad va a seguir el Canal de Isabel II y no dudarán en privatizar los trenes de cercanías, el metro y todo lo que se les ponga por delante.

El 4 de julio se hicieron realidad nuestros temores en forma de instrucciones de la Viceconsejería de Educación sobre el comienzo del curso escolar 2011-2012.

En ellas se aumenta de 18 a 20 las horas semanales de docencia directa con presencia de alumnos. Al aumentar en más de un 10% la carga lectiva de cada profesor, se reduce en un porcentaje equivalente el número de profesores. Como el curso pasado eran aproximadamente 20.000 los profesores de secundaria en la Comunidad de Madrid, eso implica un total de entre 2.000 y 2.500 profesores interinos menos. Multiplicando ese número por la retribución media anual de estos profesores se obtienen aproximadamente los 80 millones de euros que la consejera de Educación y Empleo ha admitido ahorrar.

Resumo a continuación algunas de las consecuencias de esta medida. Son las que han provocado la reacción indignada de las comunidades educativas y no el hecho de impartir dos horas más como las autoridades han intentado hacer creer a la opinión pública:

  • Pérdida del empleo de entre 2.000 y 2.500 profesores, a pesar de lo preocupados que se muestran los políticos por el problema del paro.
  • Pérdida de calidad en la enseñanza: al haber aumentado las horas lectivas pero no el total de horas de trabajo en el centro, disminuyen las horas complementarias (guardias, horas de biblioteca, reuniones de tutores y de departamento, atención a padres y alumnos). Estas horas prácticamente desaparecerían si los horarios de los profesores se atuvieran a la legalidad, ya que el real decreto de 1996 que regula el funcionamiento de los institutos establece que solo se superarán las 18 horas lectivas en casos excepcionales y que cada hora lectiva por encima de las 18 será compensada con dos horas complementarias menos. Como la mayoría de los horarios están fuera de la legalidad, muchos directores e inspectores se están negando a avalarlos con su firma.
  • Además, las cosas se han hecho rematadamente mal. Veamos un ejemplo de mi instituto. En el departamento de Matemáticas éramos 10 profesores. Ahora somos nueve. Se perdieron 18 horas lectivas. Cada uno de los que quedamos damos dos horas más. En total, 18 horas. Todo cuadra. En Física y Química eran cuatro. Ahora son tres. Se han perdido 12 horas. Consecuencia: ciencias experimentales sin laboratorios. Ejemplos como este los hay por doquier: desdobles que no se pueden volver a hacer, apoyos y refuerzos suprimidos, clases abarrotadas (la matrícula ha aumentado este curso en un 1,44%), profesores impartiendo materias que no son de su especialidad, bibliotecas cerradas, etc.

Reacciones del Gobierno de Madrid ante las movilizaciones:

  • "La mayoría de los madrileños trabaja más de 20 horas" (Esperanza Aguirre). Tuvo que rectificar porque el horario de los profesores es de 37,5 horas semanales.
  • "No se va a contratar a mil interinos" (Lucía Figar, consejera de Educación y Empleo). Ya se vio anteriormente que sus propias cifras de ahorro la desmienten.
  • "No hay recortes en educación" (todos). Bueno, convengamos que al menos sí se recortan profesores. En cuanto al presupuesto de educación para 2011 es un 4,8% inferior al de 2010. Y sí, quizás sería más exacto hablar de trasvases: los 80 millones de euros ahorrados en profesores es más o menos lo que se dejará de ingresar por las desgravaciones fiscales para los ciudadanos que escolarizan a sus hijos en la privada.
  • "Ningún profesor impartirá ninguna materia que no sea de su especialidad" (Lucía Figar). Desde entonces no cesan de aparecer profesores que las imparten.
  • "Es una huelga política" (Esperanza Aguirre y todos sus adláteres). Digamos que es una huelga contra una determinada política y que se secundaría fuera quien fuera el que la perpetrara. Ejemplos hay en la historia.

Pueden estar seguros los políticos y la opinión pública de que los profesores habrían aceptado dar dos horas más de clase si ello no hubiera supuesto una reducción del profesorado y sí en cambio haber desdoblado grupos, incrementado medidas de apoyo y refuerzo, etc. Pueden hacer la prueba. Mientras tanto, continuar con las movilizaciones es una cuestión de dignidad.

Cinco Días, 13/10/11

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La vida inesperada de José Luis Sampedro

La vida inesperada de José Luis Sampedro
El escritor repasa en una charla en Madrid los aspectos más desconocidos de su biografía
José Luis Sampedro tiene un sentido del humor que solo se nubla cuando habla del presente: de la degradación de la enseñanza pública a favor de la privada; del plan Bolonia como extinción de una universidad "nacida para saber y no para hacer", "para ganar dinero". Han rendido la universidad, afirmó, a la productividad, según él, una de las "diosas de hoy", a las que todo se sacrifica. Las otras dos, añadió, son la competitividad y la innovación.

José Luis Sampedro tiene una sabiduría de 94 años y una memoria de adolescente. Ayer demostró la una y la otra en la Fundación Juan March de Madrid, en una charla con su esposa y colaboradora, la escritora Olga Lucas, y dentro del ciclo Autobiografía intelectual. Delante de un público que abarrotó dos salones de actos, la cafetería de la institución, los pasillos y el suelo, el autor de La sonrisa etrusca repasó los aspectos menos conocidos de una vida que empezó en Barcelona el 1 de febrero de 1917. Por comenzar por el principio, Olga Lucas recurrió al esencial quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos y, sin mayores preámbulos, pregunto: "¿De dónde viene usted señor Sampedro?" La respuesta no se hizo esperar: "De otro mundo. Soy un inmigrante que no puede volver al país del que procede". Ese país, aclaró, es un lugar, pero también un tiempo que "fue arrastrado y se hundió": España, 1935. Un año más tarde se partió en dos el universo de un muchacho que había vivido sus primeros 13 años en Tánger, una ciudad internacional en la que convivían árabes, judíos, católicos, ortodoxos y gentes que no eran ni una cosa ni la otra, "un mundo que debería ser la tierra entera".

Tras un paréntesis -"en la Edad Media"- en un pueblecito de Soria en el que escribió sus primeros versos y tres años en "el paraíso" de Aranjuez, el futuro economista y escritor, terminó trabajando como aduanero por oposición en Santander. Allí le sorprendió la Guerra Civil y fue movilizado sucesivamente por los dos bandos en liza. "En abril de 1939 comprendí que no habían ganado los míos. Ni los unos ni los otros eran los míos", dijo un hombre de familia conservadora que durante la guerra llegó a admirar la "asombrosa entereza" de los anarquistas con los que compartió batallón. "A los nueve años intenté ser jesuita. A los 19, anarquista". La posguerra, "más ancha y más larga", fue otra cosa, un tiempo en el que, contó, Sampedro sintió que tanto los fascistas como los comunistas lo veían como alguien "fusilable".

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