Mercado

Concha Caballero: Triste final

Triste ZapateroConcha Caballero: Triste final

Nadie nos va a confesar nunca la verdad. Nadie nos contará los entresijos de esta decisión, las llamadas recibidas, la letra pequeña de esta decisión. Nunca sabremos si fue el Banco Central Europeo quien chantajeó al Gobierno con abandonar su deuda en el corral de los mercados o si fueron Angela Merkel o Sarkozy quienes llamaron al presidente de Gobierno para transmitirle algún ultimátum. En realidad, da lo mismo la identidad del mensajero. Lo importante es que, fuese quien fuese el emisario, tenía claro que sus deseos no iban a ser contrariados, ni siquiera explicados a la ciudadanía.

El presidente del Gobierno recurrió al aliado natural de estas políticas, al portavoz del Partido Popular, para reclamar un apoyo que obtuvo de forma inmediata, no en vano se suscribían por primera vez las tesis que la FAES y la gran derecha europea venía planteando desde tiempo inmemorial. Tampoco se sabrá nunca la razón por la que José Luis Rodríguez Zapatero, como un nuevo Fausto, ha vendido su alma al diablo a cambio de unas líneas elogiosas en los libros de historia que escribirán los vencedores, aunque las letras se escriban sobre la pira donde se incineran los últimos sueños de su propia organización política.

Las imágenes, en este caso, valen más que todas las palabras pronunciadas por los diferentes dirigentes socialistas en estos días. La entrada a las reuniones en las que discutieron, a posteriori, la reforma constitucional, era lo más parecido a una luctuosa despedida. Las caras de tristeza, los rostros cansados y el olor a derrota eran evidentes. Sólo los auténticos burócratas, quizá los que conocieron de antemano las decisiones y que consideran la política un juego infantil frente a los mercados, lucían impertérritos.

Realmente, tampoco sabremos por qué Rodríguez Zapatero, en calidad de secretario general del PSOE, no le comunicó su decisión al candidato de su partido hasta no tener cerrado el acuerdo con Mariano Rajoy. Alguien debería explicar cómo se ha llegado a este caudillismo de nuevo cuño, envuelto en la bandera española y en la vieja apelación de que los tiempos futuros le absolverán. Tampoco nos contarán las horas oscuras de ese día de negociación interna del PSOE; si es cierto que incluso estaba cerrado que en el texto constitucional apareciera la cifra exacta de la derrota política; si es verdad que muchas federaciones se debatían entre oponerse rotundamente a la reforma constitucional o negociar un pequeñísimo espacio para la política, dejando sin cifrar la reducción del déficit. Minúsculas esperanzas para salvar las últimas banderas.

Nadie nos contará nada, aunque sea nuestra Constitución y se trate del valor de nuestra democracia. Ya se sabe que para las decisiones económicas, las que de verdad determinan nuestras vidas, la ciudadanía es un estorbo, una rémora que dificulta el reino de los tecnócratas a sueldo y de los intereses de los sectores financieros.

Algunos intelectuales cínicos llaman "ganga utópica" a todos los artículos de los textos constitucionales que hacen referencia a temas sociales como el derecho a la vivienda o la bella declaración de que "toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general". La primera vez que escuché tal expresión me pareció indignante. Ahora han convertido también en ganga utópica la declaración inicial de que la soberanía reside en el pueblo porque han escrito con tinta invisible que excepto cuando se trate de decisiones de carácter económico.

Triste final de una difícil legislatura y torpe exhibición de la falta de alternativas ante una derecha que empuja ya descaradamente hacia el fin del estado del bienestar. Al finalizar el debate, Mariano Rajoy hizo ese gesto tan particular, ese movimiento de mandíbula con el que celebra sus grandes triunfos. Incluso se ha relamido un poco el bigote, tan satisfecho como el gato que acaba de zamparse al ratón.

El País, 03/09/11

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Monthly Review, 02/09/11

Iñaki Gabilondo: La democracia se rinde

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La Voz de Iñaki, 01/09/11

Slavoj Zizek: Ladrones del mundo, uníos

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Traducción por S. Seguí

La repetición, según Hegel, tiene un papel crucial en la Historia: cuando algo sucede sólo una vez, puede ser descartado como un accidente, algo que podría haberse evitado si la situación se hubiera manejado de manera diferente; pero cuando el mismo evento se repite, se trata de una señal de que un proceso histórico más profundo se está desarrollando. Cuando Napoleón fue derrotado en Leipzig en 1813, pareció una cuestión de mala suerte; pero cuando perdió de nuevo en Waterloo, estaba claro que su tiempo había pasado. Lo mismo vale para la persistente crisis financiera. En septiembre de 2008, algunos la presentaron como una anomalía que podría corregirse mediante una mejor reglamentación, etc., pero ahora que los signos de una crisis financiera se repiten está claro que se trata de un fenómeno estructural.

Se nos dice una y otra vez que estamos viviendo una crisis de la deuda, y que todos tenemos que compartir la carga y apretarnos el cinturón. Todos, es decir, excepto los (muy) ricos. La idea de gravarlos más es tabú: si lo hiciéramos, nos dicen, los ricos no tendrían ningún incentivo para invertir, se crearían menos puestos de trabajo y todos sufriríamos. La única manera de salvarnos en estos tiempos difíciles es empobrecer más a los pobres y enriquecer a los ricos. ¿Qué deberían hacer los pobres? ¿Qué pueden hacer?

A pesar de que los disturbios en el Reino Unido los desencadenó el sospechoso incidente del tiroteo a Mark Duggan, todos coinciden en que expresan una inquietud más profunda. Pero, ¿de qué tipo? Al igual que en la quema de automóviles en las banlieues de París en 2005, los amotinados del Reino Unido no tienen ningún mensaje que transmitir. (Un claro contraste con las manifestaciones masivas estudiantiles de noviembre de 2010, que también fueron violentas. Los estudiantes dejaron claro que rechazaban las reformas de la educación superior que se proponían). Por esta razón, es difícil concebir a los alborotadores del Reino Unido en términos marxistas, como ejemplo de la aparición de un sujeto revolucionario; encajan mucho mejor con el concepto hegeliano de «chusma», es decir, los que están fuera del espacio social organizado y que sólo pueden expresar su descontento por medio de arrebatos “irracionales” de violencia destructiva, lo que Hegel llamó “negatividad abstracta”.

Hay un viejo cuento sobre un trabajador sospechoso de robo: todas las noches, al salir de la fábrica, inspeccionaban cuidadosamente la carretilla que empujaba. Los guardias no encontraban nada, siempre estaba vacía. Por último, cayeron en la cuenta: lo que el trabajador estaba robando eran las propias carretillas. Los guardias obviaban la verdad evidente, del mismo modo que han hecho los comentaristas de los disturbios. Se nos ha dicho que la desintegración de los regímenes comunistas, en la década de 1990, marcó el fin de las ideologías: el tiempo de los grandes proyectos ideológicos que culminaron en catástrofes totalitarias había terminado, y habríamos entrado en una nueva era de políticas racionales y pragmáticas. Si el tópico de que vivimos en una era posideológica es cierto en algún sentido, ello es visible en este reciente brote de violencia. Ha sido una protesta de grado cero, una acción violenta sin ninguna exigencia. En su intento desesperado de encontrar significado en los disturbios, los sociólogos y editorialistas han ofuscado el enigma que presentan los disturbios.

Los manifestantes, aunque socialmente desfavorecidos y excluidos de facto, no vivían al borde de la inanición. Personas en mucha peor situación material, para no hablar de situaciones de opresión física e ideológica, han sido capaces de organizarse en fuerza política dotada de programas claros. El hecho de que los alborotadores no tengan programa es pues en sí mismo un dato que exige interpretación y que nos dice mucho acerca de nuestra situación política-ideológica y del tipo de sociedad en que vivimos, una sociedad que celebra la posibilidad de elección, pero cuya única alternativa posible al vigente consenso es un ciego acting out. La oposición al sistema ya no puede articularse en forma de una alternativa realista, o siquiera como un proyecto utópico, sino que sólo puede tomar la forma de un arrebato sin sentido. ¿Qué sentido tiene celebrar nuestra libertad de elección cuando la única opción está entre la aceptación de las reglas del juego y la violencia (auto)destructiva?

Alain Badiou sostiene que vivimos en un espacio social que se experimenta cada vez más como “sin mundo”: en este espacio, la única forma que puede tomar la protesta es la violencia sin sentido. Tal vez es éste uno de los principales peligros del capitalismo: aunque en virtud de su ser global abarca el mundo entero, sostiene una constelación ideológica “sin mundo” en la que se encuentran personas privadas de su modo de localizar significados. La lección fundamental de la globalización es que el capitalismo puede acomodarse a todas las civilizaciones, de la cristiana a la hindú o budista, del Este al Oeste: no hay una visión capitalista global, ni una civilización capitalista en sentido estricto. La dimensión global del capitalismo representa la verdad sin sentido.

La primera conclusión que puede extraerse de los disturbios, por lo tanto, es que tanto las reacciones conservadoras como las liberales ante el descontento no son suficientes. La reacción conservadora ha sido predecible: no hay justificación para este tipo de vandalismo, es preciso usar todos los medios necesarios para restaurar el orden, para evitar más explosiones de este tipo no hace falta más tolerancia y ayuda social sino disciplina, trabajo duro y sentido de la responsabilidad. Lo malo de este relato no es sólo que hace caso omiso de la desesperada situación social que empuja a los jóvenes a estallidos de violencia, sino, tal vez más importante, que no tiene en cuenta la forma en que estos arrebatos se hacen eco de las premisas ocultas de la misma ideología conservadora. Cuando en la década de 1990, los conservadores lanzaron su campaña de “vuelta a lo básico”, su complemento obsceno fue revelado por Norman Tebbitt: “El hombre no es sólo un ser social, sino también un animal territorial; debemos incluir en nuestros programas la satisfacción de estos instintos básicos tribalistas y territoriales.”

Esto es lo que la ideología de “vuelta a lo básico” fue, realmente: la liberación del bárbaro que acecha bajo nuestra sociedad aparentemente civilizada y burguesa, mediante la satisfacción de sus “instintos básicos”. En la década de 1960, Herbert Marcuse introdujo el concepto de “desublimación represiva” para explicar la llamada revolución sexual: era posible desublimar los impulsos, darles rienda suelta y mantenerlos sujetos al mecanismo capitalista de control, a saber, la industria del porno. En las calles británicas, durante los disturbios, lo que vimos no eran personas reducidas a bestias, sino la forma esquemática de la “bestia” producto de la ideología capitalista.

Mientras tanto, los progresistas de izquierda, igualmente predecibles, pegados a los mantras de los programas sociales, las iniciativas de integración, el abandono que ha privado a los inmigrantes de segunda y tercera generación de sus perspectivas económicas y sociales: los brotes de violencia son el único modo que tienen que articular su descontento. En lugar de caer nosotros mismos en fantasías de venganza, debemos hacer un esfuerzo para comprender las causas profundas de los estallidos. ¿Podemos siquiera imaginar lo que significa en un barrio pobre ser joven, mestizo, sospechoso por sistema para la policía y acosado ​​por ésta, no sólo desempleado sino también no empleable, sin esperanza de un futuro? La implicación es que las condiciones en que se encuentran estas personas hacen inevitable que salgan a la calle. El problema de este relato, sin embargo, es que sólo cuenta las condiciones objetivas de los disturbios. La revuelta consiste en hacer una declaración subjetiva, declarar de manera implícita cómo uno se relaciona con una sus propias condiciones objetivas.

Vivimos en una época cínica y es fácil imaginar a un manifestante que, atrapado saqueando y quemando una tienda, si se le presiona para que exponga sus razones, responda con el lenguaje utilizado por los trabajadores sociales y los sociólogos, citando cuestiones como escasa movilidad social, inseguridad creciente, desintegración de la autoridad paterna o falta de amor maternal en su más tierna infancia. Él sabe lo que está haciendo, pero no obstante lo hace.

No tiene sentido reflexionar sobre cuál de estas dos reacciones, la conservadora o la progresista, es la peor: como habría dicho Stalin, las dos son peores, y eso incluye la advertencia dada por las dos partes de que el peligro real de estas explosiones se encuentra en la reacción predeciblemente racista de la “mayoría silenciosa”. Una de las formas de esta reacción fue la actividad “tribal” de los vecinos locales (turco, caribeño, sikh) que rápidamente se organizaron en unidades de vigilancia para proteger su propiedad. ¿Son los comerciantes una pequeña burguesía dispuesta a defender su propiedad contra una protesta genuina, aunque violenta, contra el sistema, o son representantes de la clase obrera en lucha contra las fuerzas de desintegración social? Aquí también deberíamos rechazar la exigencia de tomar partido. La verdad es que el conflicto se dio entre dos polos de los más desfavorecidos: los que han conseguido funcionar en el marco del sistema en oposición a aquellos que están demasiado frustrados para seguir intentándolo. La violencia de los manifestantes estuvo dirigida casi exclusivamente contra su propio grupo. Los coches quemados y las tiendas saqueadas no lo fueron en los barrios ricos, sino en los propios barrios de los manifestantes. El conflicto no es entre diferentes segmentos de la sociedad; es, en su manifestación más radical, el conflicto entre una sociedad y otra, entre los que tienen todo y que no tienen nada que perder; entre los que no tienen ningún interés en su comunidad y aquéllos cuya apuesta es la más alta posible.

Zygmunt Bauman ha caracterizado los disturbios como acciones de “consumidores defectuosos y descalificados”: más que nada, una manifestación de un deseo consumista violentamente escenificado, incapaz de realizarse del modo adecuado: por la compra. Como tal, también contiene un momento de genuina protesta, en forma de una irónica respuesta a la ideología consumista: “¡Nos invitan a consumir, a la vez que nos privan de los medios para hacerlo adecuadamente; así que lo estamos haciendo de la única manera que podemos!" Los disturbios son una manifestación de la fuerza material de la ideología, lo que desdeciría la llamada “sociedad posideológica”. Desde un punto de vista revolucionario, el problema de los disturbios no es la violencia como tal, sino el hecho de que la violencia no sea realmente autoasertiva. Es rabia impotente y desesperación enmascaradas como exhibición de fuerza, es la envidia disfrazada de carnaval triunfante.

Los disturbios deberían enmarcarse en relación con otro tipo de violencia que la mayoría progresista actual percibe como una amenaza a nuestra forma de la vida: los ataques terroristas y los atentados suicidas. En ambos casos, violencia y contraviolencia se encuentran atrapadas en un círculo vicioso, cada una de ellas generando las fuerzas que trata de combatir. En ambos casos, estamos hablando de ciegos passages à l'acte, en los que la violencia es un reconocimiento implícito de impotencia. Lo distinto es que, a diferencia de los disturbios del Reino Unido o de París, los ataques terroristas se llevan a cabo al servicio del Significado Absoluto que proporciona la religión.

¿Pero no fueron los levantamientos árabes un acto colectivo de resistencia que evitó la falsa alternativa de violencia autodestructiva y fundamentalismo religioso? Lamentablemente, el verano egipcio de 2011 será recordado como el fin de la revolución, el momento en que su potencial emancipador fue sofocado. Sus sepultureros han sido el ejército y los islamistas.

Los contornos del pacto entre el ejército (que sigue siendo el ejército de Mubarak) y los islamistas (que fueron marginados en los primeros meses del levantamiento, pero que están ganando terreno) son cada vez más claros: los islamistas tolerarán los privilegios materiales del ejército y a cambio proporcionarán la hegemonía ideológica. Los perdedores serán los progresistas pro occidentales, demasiado débiles –a pesar de los fondos de la CIA que reciben– para “promover la democracia”, así como los verdaderos agentes de los acontecimientos de la primavera, la izquierda laica emergente que ha tratado incesantemente de crear una red de organizaciones de la sociedad civil, de los sindicatos a las feministas. Antes o después, la situación económica, que empeora rápidamente, sacará a los pobres, en gran parte ausentes de las protestas de la primavera, a las calles. Es probable que haya una nueva explosión, que plantee la difícil pregunta de quiénes son los sujetos políticos de Egipto capaces de canalizar la rabia de los pobres. ¿Quién va a traducirla a un programa político: la nueva izquierda laica o los islamistas?

La reacción predominante de la opinión pública occidental ante el pacto entre los islamistas y el ejército será sin duda una exhibición triunfal de sabiduría cínica: se nos dirá que, como quedó claro en el caso de Irán (país no árabe), los levantamientos populares en los países árabes siempre terminan en un islamismo militante. Y Mubarak aparecerá como si hubiera sido un mal muy menor: mejor seguir con el diablo conocido que enredar con la emancipación. Contra tal cinismo, uno debería permanecer incondicionalmente fiel a la esencia radical-emancipatoria del levantamiento egipcio.

Pero también es preciso evitar la tentación del narcisismo de la causa perdida: es muy fácil admirar la belleza sublime de los levantamientos condenados al fracaso. La izquierda de hoy se enfrenta al problema de la “negación determinada”: ¿qué nuevo orden deberá sustituir al antiguo después del levantamiento, cuando el sublime entusiasmo del primer momento se haya acabado?

En este contexto, el manifiesto de los indignados (1) españoles, emitido después de las manifestaciones de mayo, es revelador. Lo primero que salta a la vista es el tono deliberadamente apolítico: “Algunos de nosotros nos consideramos progresistas, otros conservadores. Algunos de nosotros somos creyentes, otros no. Algunos de nosotros tenemos ideologías claramente definidas, los demás son apolíticos, pero todos estamos preocupados e indignados por las perspectivas políticas, económicas y sociales que vemos a nuestro alrededor: la corrupción de políticos, empresarios y banqueros, que nos deja indefensos, sin voz.”

Protestan en nombre de las verdades inalienables que deberían regir nuestra sociedad: “el derecho a la vivienda, el empleo, la cultura, la salud, la educación, la participación política, el desarrollo libre y personal y los derechos del consumidor, para una vida sana y feliz.” En su rechazo de la violencia, instan a una “evolución ética”. “En lugar de colocar el dinero por encima de los seres humanos, lo pondremos de nuevo a nuestro servicio. Somos personas, no productos. Yo no soy un producto de lo que compro, de por qué lo compro y a quién se lo compro.”

¿Quiénes serán los agentes de esta revolución? Los indignados descartan a toda la clase política, derecha e izquierda, como corrupta y poseída por el ansia de poder, sin embargo, el manifiesto consiste en una serie de demandas… ¿dirigidas a quién? No a la propia gente: los indignados (todavía) no afirman que nadie más lo hará en su lugar, que ellos mismos tienen que ser el cambio que quieren ver. Y ésta es la fatal debilidad de las recientes protestas: expresan una auténtica rabia incapaz de transformarse en un programa positivo de cambio sociopolítico. Expresan el espíritu de revuelta sin revolución.

La situación en Grecia parece más prometedora, probablemente debido a la tradición reciente de autoorganización progresista (que desapareció en España después de la caída del régimen de Franco). Pero también en Grecia el movimiento de protesta muestra los límites de la autoorganización: los manifestantes mantienen un espacio de libertad igualitaria, sin autoridad central que lo regule, un espacio público donde a todos se les asigna el mismo tiempo de intervención, y así sucesivamente. Cuando los manifestantes comenzaron a debatir qué hacer a continuación, cómo ir más allá de la mera protesta, el consenso de la mayoría fue que lo que se necesitaba no era un nuevo partido o un intento directo de tomar el poder estatal, sino un movimiento cuyo objetivo sea ejercer presión sobre los partidos políticos. Esto claramente no es suficiente para imponer una reorganización de la vida social. Para conseguirlo se necesita un organismo fuerte, capaz de tomar decisiones rápidas y ponerlas en práctica con todo el rigor necesario.

Fuente: http://www.lrb.co.uk/2011/08/19/slavoj-zizek/shoplifters-of-the-world-unite

Rebelión, 31/08/11

Reino Unido: UK students flock overseas

Reino Unido: UK students flock overseas

The number of UK students moving abroad for their studies is rising, according to industry experts.

Hikes in tuition fees as well as the high cost of living in UK cities is pushing would be graduates towards Europe and America, where they are also finding it easier to get work and impress employers with their experience.

Many countries such as Scandinavia and Germany offer free tuition for EU students and as a result are seeing a high amount of uptake.  Universities in France and the Netherlands are also proving popular. Some institutions in France charge just £200 a year in fees and, while more expensive at around £1400 a year, courses in the Netherlands are still significantly less than those in the UK.

Most European universities do not offer halls of residence on campus, meaning that students are looking for property to rent in the private market. This could mean good news, and a guaranteed source of income, for those looking to rent out their properties abroad, especially in popular student cities such as Madrid.  br>
And those with offspring studying overseas may want to use the money saved on fees to invest in property. Prices across Europe are falling, with many countries such as Spain offering a VAT holiday on new build properties to attract buyers.  Living costs in many European countries are also far less than the UK.

A Place in the Sun, 31/08/11

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New Zealand: Govt expands campaign to recover student debt

New Zealand: Govt expands campaign to recover student debt

A further 50,000 people who live overseas and owe money on their student loans are going to be targeted by the Government.

The total student loan debt is about $10 billion of which about $2 billion is owed by people living overseas.

Tertiary Education Minister Steven Joyce says a pilot programme run by the Inland Revenue Department has been successful.

Mr Joyce says it targeted 1000 holders in Australia and has netted more $4.7 million in debt repayments.

The programme will bbe extended to cover not only people in Australia, but also Britain.

Student loan debtors will be contacted directly about either paying the arrears, or setting regular payments.

Mr Joyce says legal action is a last resort, but will be used against those who deliberately choose not to repay their loan.

Meanwhile, Inland Revenue is beginning tough legal action against 24 student loan borrowers living in Australia, saying it will take them to court over non-repayment.

Richard Owen from the department says 21 borrowers in the pilot responded to final demand letters, but another 24 have paid only a small amount, or nothing, towards their loan.

Radio New Zealand, 29/08/11

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Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal: La investigación, subordinada al mercado

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La ciencia no tiene por qué ser inmediatamente útil; a lo que sí está obligada es a ensanchar el campo del conocimiento humano. Lo curioso es que se acepta ahora como 'única' política pública un modelo conservador
Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal son profesores del CSIC

Durante los primeros siglos de la ciencia moderna, su cultivo solía corresponder a caballeros de posibles, bien por su patrimonio familiar o por algún generoso mecenazgo. Ocurría también que el sabio podía obtener alguna sinecura regia, que le permitía dedicarse a su pasión secreta de escudriñar lo desconocido e inexplicado.

A medida que la ciencia se fue desarrollando y empezó a descubrir fenómenos y objetos que podían reportar alguna utilidad e incluso algún beneficio económico, la actividad de los sabios dejó de ser una ocupación de excéntricos visionarios para convertirse en una posible fuente de soluciones a problemas reales y en una herramienta útil a la sociedad y al poder.

Cuando Galileo presentó su recién construido telescopio al senado de la república de Venecia, en 1609, a los senadores les impresionó tanto que desde el campanile de San Marcos se pudiera ver Murano como si estuviese al lado, que lo hicieron fijo en su cátedra de Padua y le doblaron el sueldo. No es que a las autoridades venecianas les interesase mucho el estudio de los planetas del sistema solar, pero aquel artilugio tenía un evidente interés militar para la defensa de la República Serenísima.

Obviamente, el interés de las autoridades fue a más durante aquel siglo, que vio nacer las primeras academias y sociedades científicas, y se fue incrementando a lo largo del siglo XVIII, cuando prácticamente todos los monarcas ilustrados crearon reales gabinetes, jardines botánicos y museos, financiaron expediciones científicas, fundaron academias, observatorios astronómicos y centros de estudios superiores especializados.

Así, cuando Wilhelm von Humboldt creó la Universidad de Berlín en 1810, en un palacio donado por el rey Federico Guillermo III de Prusia, le propuso ya la doble misión de la enseñanza superior y la investigación, e introdujo en el currículo académico materias como la química, la física, las matemáticas o la medicina, además de las materias clásicas, habituales en todas las universidades. Esta universidad habría de servir de modelo a todas las que se irían creando en Europa y en América durante el siglo XIX, y de su eficacia como institución de enseñanza superior e investigación puede dar cuenta el hecho de que entre sus alumnos se encuentran 29 premios Nobel, entre ellos Albert Einstein o Max Planck. El siglo XIX, así pues, vio cómo la actividad de los científicos se convirtió en un asunto de interés general, para los gobernantes y los empresarios, que constataban que de su cultivo se podían obtener ventajas competitivas y negocios saneados.

Salvador López Arnal: Un argumento contra el cortoplacismo y la rentabilidad inmediata en política científica y cultural

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Lucas Sánchez Lindau ha entrevistado recientemente a Aaron Ciechanover para Público [1]. Tiene interés recoger un argumento esgrimido por este reconocido científico que obtuvo el Premio Nobel de Medicina, no en solitario, por su trabajo sobre la degradación de las proteínas, un estudio que ha acabado explicando un amplio abanico de enfermedades; entre ellas, diversos tipos de cáncer y patologías neurodegenerativas como el parkinson [2].

Ciechanover ha señalado que estudió medicina porque era “una profesión con futuro” y porque le fascinaba la posibilidad de poder curar enfermedades. Decidió probar con la investigación básica, por curiosidad científica, sin otros aditamentos externos ni cálculos mercantilistas. En los años sesenta, las comunidades científicas implicadas –no sólo las usamericanas- estaban preocupadas por descubrir cómo se construían las moléculas de la vida. Ciechanover, junto a Abraham Hershko, decidió intentar descubrir cómo se destruían las proteínas, una de las inciertas aventuras del saber en aquel período.

Un conocimiento de ciencia básica -cómo se regula el sistema del proteasoma, la trituradora celular de las proteínas- ha permitido, está permitiendo, obtener fármacos específicos que actualmente “se prueban en ensayos clínicos contra el mieloma, la leucemia crónica, el cáncer de próstata o el de páncreas”. No había ninguna seguridad de ello en los inicios del incierto programa de investigación. No se conocían ni podían conocerse sus resultados prácticos, sus utilidades.

Preguntado por la inspiración de su trabajo, Ciechanover ha respondido: “[…] Al acabar medicina y obtener el doctorado me marché a EEUU... Pude elegir a mi mentor y él me propuso investigar algo que nadie estudiaba. Normalmente la gente te incita a estudiar el cáncer o el cerebro, pero él me dijo: ‘Estoy estudiando algo que no sé lo que es". A Ciechanover le atrajo aquel misterio, seguir la senda de lo inesperado, transitar por caminos no trillados ni congestionados.

Lucas Sánchez, el periodista de Público, preguntó también a Ciechanover si esperaba la relevancia clínica en medicina de sus descubrimientos cuando empezó sus investigaciones. Su respuesta merece destacarse: “En absoluto, uno se deja llevar por su corazón y su curiosidad. Yo no tenía intención de curar el cáncer o las enfermedades del cerebro. Sencillamente, quería resolver un problema biológico, y creo que lo mejor para ello es olvidarse de objetivos alejados, de soluciones al final del camino. No puedes mirar tan lejos. No debes mirar a más allá de un milímetro de tus narices. Pero luego, si tu investigación es importante, abrirá el camino para otros. Soy médico, así que aprecio mucho esta relevancia clínica de mi trabajo que me permite ir y volver sobre la medicina y formar a médicos en mi laboratorio” [las cursivas son mías].

Manuel Salazar Salvo: El negocio de los “sostenedores” de la educación

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En el año 2009 el entonces jefe de la campaña presidencial de Sebastián Piñera, hoy ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, decidió estudiar lo que él consideraba el exitoso modelo de marketing y publicidad que La Polar estaba aplicando. Los segmentos a los que la multitienda apuntaba eran los mismos donde se requería captar los votos para que la derecha ganara las elecciones, es decir C3 y C4, los estratos medios-bajos y bajos.

Varios años antes, Agustín Edwards del Río, el mayor de los hijos del dueño de El Mercurio, había desarrollado un modelo parecido para transformar al diario Las Ultimas Noticias en un “producto” orientado hacia los estratos medios-bajos, casi el mismo público al que apuntaba La Polar. Edwards y sus asesores eligieron a los habitantes de la comuna de La Florida como referencia para aplicar la iniciativa. Tanto Hinzpeter como Edwards del Río tuvieron éxito, pero con mensajes diferentes. El primero martilló con el tema de la inseguridad y la delincuencia, prometiendo mano dura y el término de “la puerta giratoria” en las cárceles; el segundo optó por la farándula y el apego editorial a los programas más simplones de la televisión.

El caso de la educación muestra similitudes a estos dos ejemplos. Desde la época de la dictadura militar y en especial desde 1990 en adelante, lo que se ha ofrecido a los mismos grupos sociales a los que se dirige La Polar y LUN es la ilusión de que pueden obtener una mejor enseñanza -accediendo incluso a la universidad- a través de la iniciativa privada. Y con ello, ser partícipes de los beneficios que para los exitosos reserva el modelo neoliberal. Así, hoy se muestra a casi un 80% de los estudiantes de todos los niveles matriculado en establecimientos privados. En el caso de la enseñanza superior, de los 940 mil alumnos de universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales, 162 mil estudian en planteles estatales, lo que equivale sólo a un 17%.

Marco Kremerman, economista de la Fundación SOL, afirmó en El Mostrador que sumando las matrículas de la Universidad de las Américas, Universidad Nacional Andrés Bello, Universidad de Viña del Mar y el Instituto Profesional AIEP, todos pertenecientes al consorcio internacional Laureate Education Inc., se contabilizan 102.591 alumnos, y si se agrega al holding Corporación Santo Tomás, controlado en 57% por el grupo económico Hurtado-Vicuña y el fondo de inversión Linzor Capital, con 63.755 alumnos, los dos conglomerados privados reúnen 166 mil estudiantes, más alumnos que todos los planteles estatales de Chile.

La realidad escolar

En el actual sistema escolar coexisten cuatro modalidades de establecimientos educacionales, según su dependencia y fuente de financiamiento:

Municipal: en su mayoría establecimientos fiscales traspasados a los municipios a principios de los 80 y que reciben subvención estatal;

Particular subvencionado: creados en 1980 para desarrollar la administración escolar y ser reconocidos como “cooperadores de la función educativa del Estado”, con recursos provenientes de la subvención estatal y cobros a los padres: financiamiento compartido;

Particular pagado: no reciben financiamiento del Estado y son administrados de manera privada, financiados con el cobro de matrículas y mensualidades; y,

Corporaciones educacionales de administración delegada: enseñanza media técnico-profesional (TP), cuya administración fue traspasada -en su mayoría- a gremios empresariales que reciben subvención del Estado.

En 2007, un año después de la “revolución de los pingüinos”, en la Región Metropolitana había 2.764 establecimientos educacionales básicos y medios, con una matrícula de 1.403.200 alumnos. Los técnicos profesionales eran 33 (1,19%) con una matrícula de 27.354 (1,94%); los municipales eran 753 (27,24 %) con 444.788 alumnos (31,93%); los particulares subvencionados llegaban a 1.653 (59,80%) con 781.887 alumnos (55,64%); y los privados eran 325 (11,76%) con 151.171 alumnos (10.76%).

Los 1.653 establecimientos particulares subvencionados eran administrados por 1.391 sostenedores, que jurídicamente se distribuían en un 40.4% de sociedades comerciales, 41,1% de personas naturales y 17,1% de fundaciones, corporaciones y congregaciones.

La subvención entregada por el Estado consiste en un pago por alumno calculado en la denominada Unidad de Subvención Escolar (USE), cuyo monto difiere según sea el tipo de enseñanza (parvularia, básica, media, adultos, etc.), nivel educacional, tipo de escuela (diurno, vespertino), región geográfica y ruralidad. El monto de la subvención varía también si el establecimiento tiene jornada escolar completa o no. El aporte mensual se calcula sobre la base del promedio de asistencia efectiva de los alumnos en los últimos tres meses. En 1993, con el propósito de aumentar los recursos escolares, el gobierno generó un mecanismo para incentivar el aporte de las familias a la educación de sus hijos, autorizando a los establecimientos de educación particular subvencionada (básica y media) y a los liceos municipales para cobrar una cuota mensual a los padres -el llamado financiamiento compartido-, sin perder la subvención estatal o rebajándola porcentualmente. A nivel nacional, el número de establecimientos particulares subvencionados creció en un 71,9% entre 1990 y 2005, mientras las escuelas municipales disminuyeron en 3 por ciento y siguen bajando.

Entre las principales diferencias de la educación municipal con el ámbito privado subvencionado destacan los vínculos laborales entre el sostenedor y los profesores; en el caso del sector municipal, los profesores se rigen por el Estatuto Docente, mientras en el sector particular la relación se rige por el Código del Trabajo. Otra diferencia se da en la selección de alumnos, que en el caso del sector público está prohibida, mientras el sector privado la ha practicado desde su origen, pese a las restricciones introducidas por la nueva Ley General de Educación, LEGE. Una tercera divergencia es la posibilidad de los privados de adherir al sistema de financiamiento compartido, tanto en enseñanza básica como en media, mientras que en la educación municipal sólo es permitido para esta última. Y una cuarta diferencia es la mayor facilidad que tienen los sostenedores para crear nuevas escuelas, versus las restricciones que enfrenta el sector municipal, sin considerar que respecto al sector particular subvencionado hay escasa información sobre los sostenedores.

Un nicho de negocios

El investigador Claudio Almonacid, doctor en educación de la Universidad Católica, entre otros, ha afirmado que la ciudadanía desconoce quiénes son los sostenedores: “Por ejemplo -dice- sabemos que un colegio puede ser ‘de Iglesia’ o de inspiración católica, pero no quiénes efectivamente administran o son dueños de ese colegio. Muchas veces, la Iglesia Católica -el sostenedor privado actual más poderoso- se vincula a sociedades, fundaciones, corporaciones o personas naturales a través de su proyecto educativo”.

Almonacid clasificó a los sostenedores en religiosos (adscritos al credo católico, seguido de las iglesias evangélicas), sociales (ligados a la beneficencia, fundaciones o empresas) y privados (desglosados en particulares y en sociedades).

Desde los 90, hubo una expansión de sostenedores que no provenían de los ámbitos educativos. Aparecieron ingenieros, abogados, comerciantes, contadores y otros de múltiples oficios. Se había creado un nuevo “nicho de negocios” y era una nueva oportunidad de conseguir ganancias. A mediados de los 2000 ya existía una sobreoferta de colegios en comunas “emergentes” como La Florida, Puente Alto, Peñalolén, Maipú y otras. Pero en las zonas rurales aisladas la oferta era nula, a ningún sostenedor le convenía abrir allí una escuela.

En 2007 cerca de la mitad de los sostenedores, es decir, 46% de las personas naturales y 55% de los miembros de sociedades sostenedoras participaba en sociedades comerciales, destacándose entre ellas las educacionales, de comercio de productos, de transportes, de servicios financieros y las inmobiliarias. Mientras muy pocas personas naturales concurrían en más de tres sociedades comerciales (sólo el 5%), los socios de sociedades sostenedoras figuraban frecuentemente en cuatro, cinco y hasta 17 sociedades (casi el 30%). (Al respecto, ver el estudio “Gubernamentalidad y provisión educativa privada en Chile. Reflexiones a partir de la identificación de la propiedad y dinámica de la oferta educativa privada en la Región Metropolitana”, en http://www.opech.cl/inv/analisis/sostenedores_domeyko_final.pdf.).

En ese trabajo, los investigadores detectaron que existía una concentración de la propiedad de los establecimientos bastante mayor a la aparente. Se encontraron: a) Personas naturales sostenedoras que también estaban en sociedades educacionales sostenedoras; b) Sociedades educacionales sostenedoras distintas, cuyos socios eran los mismos o con pocas variaciones; c) Sociedades educacionales sostenedoras distintas, compuestas cada una por una familia, que compartían entre sí uno o más socios o constituían, en conjunto, una sociedad mayor; d) Fundaciones y corporaciones educacionales sostenedoras cuyos socios también figuraban en sociedades educacionales sostenedoras o en otras fundaciones o corporaciones o redes de las mismas.

También observaron una tendencia de los sostenedores a modificar su figura legal a lo largo del tiempo. Por ejemplo, convertir sociedades de responsabilidad limitada en sociedades anónimas, personas individuales en sociedades o empresas individuales de responsabilidad limitada, o una tendencia a reemplazar las figuras jurídicas por fundaciones y corporaciones. Tanto las sociedades anónimas como las fundaciones y corporaciones invisibilizan a sus socios o participantes. Una fundación o corporación, por otra parte, tiene la ventaja de no exponerse públicamente como una organización cuyo fin es el lucro.

Licuando las ganancias

Roberto Molina Viveros, profesor de historia de la educación, ha explicado que desde el siglo XIX hasta 1989, el título de “sostenedor de establecimiento educacional” correspondía a un particular o una sociedad sin fines de lucro que gastaban dinero para “sostener” un colegio. Era un título digno y unos y otros colaboraban con la función educacional del Estado, sosteniendo a su costa, colegios y escuelas. A cambio, recibían cierta ayuda estatal para cubrir parte de los costos. Así, el sostenedor aportaba fondos al sistema educacional y se le concedía, en tanto, la posibilidad de tener una cierta influencia ideológica en los niños que formaba, aunque debía ceñirse estrictamente a los planes y métodos establecidos por el Ministerio de Educación, quien lo controlaba a través de inspectores.

Desde la dictadura militar y particularmente en los gobiernos de la Concertación, el sostenedor pasó a ser sostenido por su o sus colegios. No sólo no aporta dinero al sistema escolar, sino que saca dinero, sea como utilidades o designándose director. Y si no tiene título pedagógico se nombra gerente del colegio y se asigna una remuneración millonaria, con lo que esos dineros pasan a ser “gastos operacionales” del colegio. También se usa nombrar a toda la familia y amigos en cargos financiados con la subvención estatal.

El profesor Molina Viveros agrega que otras fuentes de lucro de los nuevos sostenedores son: captación de los fondos que el Mineduc entrega para construcción de infraestructura o para adquisición de equipamiento escolar; venta obligatoria a su mercado cautivo -alumnos y apoderados- de uniformes, artículos escolares con logo, poleras, buzos de gimnasia, etc.; captación de los aportes de sus centros de apoderados y centros de alumnos, los que trabajan gratis para conseguir computadores, equipos audiovisuales, materiales didácticos, laboratorios, reparación de infraestructura y otros gastos que debieran asumir los sostenedores.

Un estudio efectuado por Dante Contreras, investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, precisó que del total de colegios subvencionados, un 60% obtiene ganancias, o sea lucra. Entre ellos destacan la familia Hormazábal Calderón, dueña de 15 colegios H.C. Libertadores; Filomena Narváez, propietaria de ocho establecimientos -con nombre en inglés- avaluados en cinco mil millones de pesos y de la Universidad Iberoamericana de Ciencias de la Información; Víctor Aguilera, que posee varios colegios, cinco de los cuales están en una fundación en la que dice no obtener ganancias; y la familia Romo, donde entre padres, tíos, hijos y sobrinos suman 15 colegios dispersos entre Recoleta, Quilicura e Independencia.

En 2005, el Mineduc tenía apenas 38 inspectores para fiscalizar los 2.357 colegios subvencionados en la Región Metropolitana. A lo más, podían inspeccionarlos una vez al año. Así y todo, aquel año, a través de multas y devoluciones de dinero, los sostenedores encausados debieron reembolsar 1.165 millones de pesos.

Los métodos para cobrar irregularmente la subvención son varios. Dado que la plata estatal se entrega en función de la efectiva concurrencia de los niños a clases, una de las faltas más comunes es la adulteración de libros de asistencia. Otra es la contratación de profesores sin título o, derechamente, menos docentes de lo que se indica en la planta. También hay una cantidad enorme de horas pagadas por el Estado por clases que jamás se hicieron.

Un fiscalizador recuerda que en algunos años de la década del 2000 en todo Chile se registraron dos millones de horas de clases pagadas y no realizadas. Por hora de clase el Estado pagaba entonces 10.300 pesos, en promedio. En los 90 los inspectores eran cerca de 400, pero la Ley de Presupuesto puso obstáculos para llenar el cupo de un inspector que jubila o muere.

En la captación de alumnos los sostenedores emplean técnicas similares a las usadas por las grandes tiendas y el retail, donde la apariencia es lo principal. Vistosas fachadas y engañosa publicidad seducen a padres y apoderados que buscan una “buena” educación para sus hijos. La realidad, sin embargo, suele ser diferente

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 740, 19 de agosto, 2011

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Rebelión, 22/08/11

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Reino Unido: Student debt ¼ of national debt by 2047

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Increasing the university tuition fees in Britain will impose a crippling debt equal to a quarter of the country's national debt on the students who begin their higher education studies in the future, a report says.

According to a report by the Department for Business, Innovation and Skills (BIS), the British government's decision to raise tuition fees cap from £3,290 to £9,000 a year will lead to student debts shooting up to £191bn by 2047 with the increase accounting for £124 billion of the figure.

The figure obtained by the Liberal Conspiracy website under Freedom of Information regulations shows the student debt bill amounting to the entire welfare bill and passing well over the 2010 £136bn gross mortgage lending.

The report has drawn criticism from Professor Les Ebdon, the chair of the membership group of 27 British universities established after 1992, the million+ group.

Ebdon, who is also the vice-chancellor of the University of Bedfordshire, has described the new tuition fee system as “unstable” and a "house of cards built on borrowed money".

This comes amid warnings by economists, academics and student leaders that the lending bill could even rise higher, limiting the university entries in the future.

Based on the coalition's newly-drawn “graduate contribution scheme”, taxpayers should pay for a third of the loans' costs to curb defaults and write-offs while subsidizing interest rates.

That means both the education system and taxpayers are looking to a grim future.

"This is worrying as, if costs to the Government are higher than anticipated, then taxpayers of the future are going to have to pay more in taxes to fill that gap. We are talking about real money and a lot of it," said Bahram Bekhradnia, director of the Higher Education Policy Institute.

Meanwhile, Nicholas Barr, professor of public economics at the London School of Economics, described the new system as "badly designed and... incredibly expensive to the taxpayer".

That was echoed by president of the National Union of Students Liam Burns who said "all the Government has done is simply succeed in getting the debt off its books and placed it on exactly the same people in 40 years' time".

Press TV, 21/08/11

EEUU: Estudantes estrangeiros dizem ser explorados em fábrica de chocolates Hershey

Estudantes estrangeiros dizem ser explorados em fábrica de chocolates HersheyEEUU: Estudantes estrangeiros dizem ser explorados em fábrica de chocolates Hershey
Centenas de estudantes estrangeiros abandonaram uma fábrica dos chocolates Hershey dizendo ser utilizados como mão-de-obra barata
Os jovens encontram-se num programa intercâmbio cultural

Estalou a polémica no estado da Pensilvânia nos EUA. Um grupo de estudantes estrangeiros insurgiu-se contra as condições de trabalho numa fábrica de chocolates Hershey e, num ato de protesto, abandonou em bloco as instalações.

De acordo com os estudantes, o programa de intercâmbio cultural em que se encontram tinha-os transformado em mão-de-obra barata e desprotegida que companhias como a Herschey aproveitavam para conseguir maiores lucros.

O programa de intercâmbio do Departamento de Estado americano J-1 traz estudantes estrangeiros para os EUA, por um período de dois meses, para trabalhar e aprender inglês. A criação do programa teve como intuito preencher vagas de emprego durante o Verão em cidades costeiras e, ao mesmo tempo, dar a oportunidade a jovens doutros países de ganharem algum dinheiro e experienciarem o "american way of life".

Porém, a realidade revelou-se pior do que o sonho.

Portugal: De nuevos ricos a nuevos pobres

Portugal: De nuevos ricos a nuevos pobres

Portugal: revolución dos (es)cravos

“La crisis es solo para algunos”, es la frase más oída y leída en Portugal tras los ajustes impuestos en mayo por la Unión Europea y el FMI para otorgar un rescate financiero de 112.000 millones de dólares.

Mientras los vendedores de automóviles deportivos de lujo se quejan de no poder satisfacer los pedidos en el plazo deseado por los clientes, el Banco de Alimentación contra el Hambre (BAH) enfrenta un problema similar, al no poder cumplir a cabalidad su cometido.

Hasta 2009, los usuarios exclusivos del BAH eran las familias más pobres. Pero en la actualidad acuden personas de clase media, que, rompiendo la barrera de la vergüenza, solicitan alimentos y apoyos médico y espiritual.

La organización Defensa del Consumidor (DECO) recibe cotidianamente pedidos de ayuda de personas incapacitadas para cumplir sus obligaciones ante los bancos y demás entidades financieras, que solo en junio incautaron por falta de pago las viviendas de unas 3.000 familias.

La economía de Portugal, que en los últimos 25 años había logrado abandonar su sino de país periférico y mostraba un futuro promisorio, cayó en el hondo pozo de la crisis en 2009, con la inevitable aparición de miles de nuevos pobres, otrora miembros de la clase media, principal víctima de los aumentos de impuestos, recorte salariales y aguinaldos, así como de despidos compulsivos de un día para el otro.

Desde su ingreso a la UE en 1986, Portugal había registrado un notorio avance. Sin embargo, todos los economistas hoy coinciden en que el logro fue más virtual que real.

El crédito fácil sustentado en los ríos de dinero proveniente del bloque, cuya capital es considerada Bruselas, se reflejó en la proliferación de los teléfonos celulares móviles, canales de televisión por cable, autopistas, automóviles y casas adquiridas en cuotas.

El consumo desmedido sacrificó el desarrollo agrícola e industrial, para dar lugar con fuerza a un vasto sector de los llamados “nuevos ricos”, orgullos del país con más autopistas por kilómetro cuadrado y los más grandes centros comerciales de Europa, modernos estadios de fútbol y pistas para bicicletas, entre otros adelantos edilicios.

Pero esta aparente riqueza era un espejismo. No tenía ninguna relación con la realidad económica de Portugal, afirman los analistas.

Boaventura de Sousa Santos: Los límites del orden

Boaventura de Sousa Santos: Los límites del orden

Los violentos disturbios ocurridos en Inglaterra no deben ser vistos como un fenómeno aislado. Son un perturbador signo de los tiempos. Sin darse cuenta, las sociedades contemporáneas están generando un combustible altamente inflamable que fluye en los subsuelos de la vida colectiva. Cuando llegan a la superficie pueden provocar un incendio social de proporciones inimaginables. Se trata de un combustible constituido por la mixtura de cuatro componentes: la promoción conjunta de la desigualdad social y del individualismo, la mercantilización de la vida individual y colectiva, la práctica del racismo en nombre de la tolerancia y el secuestro de la democracia por elites privilegiadas, con la consiguiente transformación de la política en la administración del robo “legal” a los ciudadanos y del malestar que provoca. Cada uno de estos componentes tiene una contradicción interna: cuando se superponen, cualquier incidente puede provocar una explosión.

- Desigualdad e individualismo. Con el neoliberalismo, el aumento brutal de la desigualdad social dejó de ser un problema para pasar a ser una solución. La ostentación de los ricos y los multimillonarios se transformó en la prueba del éxito de un modelo social que sólo deja miseria para la inmensa mayoría de los ciudadanos, supuestamente porque éstos no se esfuerzan lo suficiente como para tener éxito. Esto sólo fue posible con la conversión del individualismo en un valor absoluto, el cual, paradójicamente, sólo puede ser experimentado como una utopía de la igualdad, la posibilidad de que todos prescindan por igual de la solidaridad social, sea como sus agentes, sea como sus beneficiarios. Para el individuo así concebido, la desigualdad únicamente es un problema cuando le es adversa y, cuando eso sucede, nunca es reconocida como merecida.

- Mercantilización de la vida. La sociedad de consumo consiste en la sustitución de las relaciones entre personas por las relaciones entre personas y cosas. Los objetos de consumo dejan de satisfacer necesidades para crearlas incesantemente y la inversión personal en ellos es tan intensa cuando se tiene como cuando no se tiene. Los centros comerciales son la visión espectral de una red de relaciones sociales que empieza y termina en los objetos. El capital, con su infinita sed de lucro, ha llegado a someter a la lógica mercantil bienes que siempre pensamos que eran demasiado comunes (el agua y el aire) o demasiado personales (la intimidad y las convicciones políticas) para ser intercambiados en el mercado. Entre creer que el dinero media todo y creer que se puede hacer todo para obtenerlo hay un paso mucho menor de lo que se piensa. Los poderosos dan ese paso todos los días sin que nada les pase. Los desposeídos, que piensan que pueden hacer lo mismo, terminan en las cárceles.

- El racismo de la tolerancia. Los disturbios en Inglaterra comenzaron con una dimensión racial. Lo mismo sucedió en 1981 y en los disturbios que sacudieron Francia en 2005. No es una coincidencia: son irrupciones de la sociabilidad colonial que continúa dominando nuestras sociedades, décadas después del fin del colonialismo político. El racismo es apenas un componente, ya que en todos los disturbios mencionados participaron jóvenes de diversos grupos étnicos. Pero es importante, porque reúne a la exclusión social con un elemento de insondable corrosión de la autoestima, la inferioridad del ser agravada por la inferioridad del tener. En nuestras ciudades, un joven negro vive cotidianamente bajo una sospecha social que existe independientemente de lo que él o ella sea o haga. Y esta sospecha es mucho más virulenta cuando se produce en una sociedad distraída por las políticas oficiales de lucha contra la discriminación y por la fachada del multiculturalismo y la benevolencia de la tolerancia.

- El secuestro de la democracia. ¿Qué comparten los disturbios en Inglaterra y la destrucción del bienestar de los ciudadanos provocada por las políticas de austeridad dirigidas por las agencias calificadoras y los mercados financieros? Ambos son signos de las extremas limitaciones del orden democrático. Los jóvenes rebeldes cometieron delitos, pero no estamos frente a “pura y simple” delincuencia, como afirmó el primer ministro David Cameron. Estamos frente a una denuncia política violenta de un modelo social y político que tiene recursos para rescatar a los bancos y no los tiene para rescatar a los jóvenes de una vida de espera sin esperanza, de la pesadilla de una educación cada vez más cara e irrelevante dado el aumento del desempleo, del completo abandono en comunidades que las políticas públicas antisociales transformaron en campos de entrenamiento de la rabia, la anomia y la rebelión.

Entre el poder neoliberal instalado y los rebeldes urbanos hay una simetría perturbadora. La indiferencia social, la arrogancia, la distribución injusta de los sacrificios están sembrando el caos, la violencia y el miedo, y quienes están realizando esa siembra van a decir mañana, genuinamente ofendidos, que lo que ellos sembraron nada tenía que ver con el caos, la violencia y el miedo instalados en las calles de nuestras ciudades. Los que promueven el desorden están en el poder y pronto podrían ser imitados por aquellos que no tienen poder para ponerlos en orden.

Página 12, 15/08/11

Out of the Ruins: The University to Come

Out of the Ruins: The University to Come
Call for Papers
TOPIA: Canadian Journal of Cultural Studies, 28, Fall 2012

This special issue of TOPIA seeks contributions (articles, offerings, review essays and book reviews) that reflect on the contemporary university and its discontents. Fifteen years after the publication of Bill Readings’ seminal book The University in Ruins and in the wake of the UK government’s new austerity budget, Nick Couldry and Angela McRobbie proclaim the death of the English university. InItaly, students demonstrating against the Bologna Process protect themselves from police with giant books. On the heels of severe budget cuts and increasing privatization in the California state system, protesting students occupy university buildings, while in British Columbia and Quebec hundreds of students gather for rallies against spiralling student debt and increasing corporate influence on campus.

Everywhere university systems are being eviscerated by neoliberal logics asserting themselves even in the face of economic recession. After decades of chronic under-funding and restructuring, public universities have ceded the university’s public role in a democracy and embraced “academic capitalism” as a “moral” obligation. Acting as venture capitalists, they pressure academics to transfer and mobilize knowledge and encourage research partnerships with private interests; acting as real estate developers, they take over neighbourhoods with callous disregard for established communities; acting as military contractors, they produce telecommunications software and light armoured vehicles for foreign governments; acting as brand managers, they open branch plant campuses around the world and compete for foreign students who can be charged exorbitant fees for access to a “first world” education. With tuition fees and student debt on the rise, academic labour is tiered, cheapened and divided against itself; two-thirds of classes inU.S.colleges and universities are taught by faculty employed on insecure, non tenure-track contracts.

The casualization of academic labour and a plea for sustainable academic livelihoods were at the core of the longest strike in English Canadian university history. As collegiality, academic freedom, and self-governance recede from view, the university remains a terrain of adaptation and struggle.   We will need all the conceptual tools that cultural studies can muster to analyze the changing university as the foundation for our academic callings and scholarly practices. In addition to external influences such as globalization, technoscience, corporatization, mediatization, and higher education policy, internal managerial initiatives, bureaucratization, deprofessionalization, structural complicity between administration and faculty, and intellectual subjectivities must also be analyzed.

All of us, no matter what our political position, must take the time to reflect on the broad questions raised by these changes. Is the site of the university worth struggling over or re-imagining? Can the neoliberal university be set against itself? Is it time for reform or exodus? What other practices of knowledge production, interpretations, modes of organization, and assemblages are possible? This special issue is designed to reflect upon, analyze and strategize about the past, present and future of the university.  

In addition to these matters of concern, possible topics to further dialogue and enable further study include but are not limited to:

  • Analyzing and assessing the crisis of the public university
  • Implementing globalizations: theory, rhetoric and historical experience
  • Continuity and transformation in national academic cultures
  • The position and role of the arts, humanities and social sciences
  • University leaders and university making
  • Managerial theory/practice, academic ethics, and the symbolism of university finance
  • University-private sector intermediaries and initiatives; “innovation” and “creativity” as alibis for academic capitalism; knowledge “transfer” and “mobilization”
  • Marketing, media relations and the promotional condition of the university
  • Space, time, speed and rhythm in the network university
  • The professor-entrepreneur, research practice, and the imperative to produce
  • Academic labour, tenure, stratification and precarity
  • Faculty governance, unions and institutional democracy
  • The indebted, student-worker and the decline of academic study
  • Scholarly disciplines and territories, infrastructure, information practices, communication and publishing
  • The scholarly community of money: grant agencies, writing, committees and adjudication
  • Media/cultural production and critical/radical pedagogy
  • The development of knowledge cultures and the expansion of the commons
  • The university in relation to nearby communities and wider social movements
  • Resistance, common and counter-knowledge, alternative educational formations

Submissions  

To view the author guidelines, see: http://pi.library.yorku.ca/ojs/index.php/topia/about/submissions#authorGuidelines.

To submit papers (with titles, abstracts and keywords) and supplementary media files online, you need to register and login to the TOPIA website at: http://pi.library.yorku.ca/ojs/index.php/topia/user/register.  

The deadline for submissions is February 15, 2012.

Peer review and notification of acceptance will be completed by May 15, 2012.

Final manuscripts accepted for publication will be due July 5, 2012.

Comments and queries can be sent to Bob Hanke bhanke@yorku.ca or Alison Hearn ahearn2@uwo.ca.

For more information about TOPIA: Canadian Journal of Cultural Studies, visit www.yorku.ca/topia.

All that is Solid for Glenn Rikowski, 17/08/11

Reino Unido: Social Mobility 'Restricted' By University Tuition Fees, Report Says

Reino Unido: Social Mobility 'Restricted' By University Tuition Fees, Report Says

The government's claim that its top priority is to increase social mobility has been undermined by a damning report by a higher education think tank.

The Higher Education Policy Institute has chosen A-Level results day to publish a study, which concludes that changes to tuition fee rates will make it far more difficult for bright students from poorer backgrounds to attend Britain's elite universities.

The report also claims that the changes could lead to greater than expected costs for the taxpayer. It concludes that the government's calculations on how much the new fee structure will cost were based on 'highly optimistic assumptions'. The HEPI believes that because more universities than expected are charging the full amount of £9,00 per year, loan costs to the government will now be higher than previously thought, costing the Treasury approximately an extra £500m a year.

In its recent white paper, introduced in June, the Department of Education attempted to neutralise the effect of more universities than expected announcing that they would charge the maximum fees of £9,000 per year.

In an attempt to bring those costs down the government said it would make universities 'compete' for the highest-achieving quarter of students who receive grades AAB or better at A-Level.

Currently institutions are forced to accept a fixed number of government-funded places for undergraduates, limiting competition and ensuring that some students miss out on their first choice.

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