Organización e planificación

"Las Universidades españolas están en una situación agónica"

"Las Universidades españolas están en una situación agónica"
La solución está en la búsqueda de la excelencia
Pilar del Castillo, Salvador García-Atance, Jon Juaristi y Màrius Rubiralta

Entre todos la mataron...
Entre todos la mataron
y ella sóla se murió

La Fundación Ortega-Marañón y la Mutua Madrileña han reunido a cuatro expertos de campos como la economía, la ciencia o la política, para debatir sobre el estado de la educación en España en el marco del Primer Ciclo de Conferencias "La España del nuevo decenio". El diagnóstico de los cuatro, aunque con matices, coincide en la denuncia de un "estado de agonía" de las Universidades españolas en las que no hay una correspondencia entre los recursos invertidos y los resultados obtenidos, según los ponentes.

Bajo el nombre de "Los cambios que precisa la educación en España", la Fundación Ortega-Marañón y la Mutua Madrileña han reunido a cuatro ponentes que, gracias a la variedad de campos a los que pertenecen, han construido una imagen poliédrica de los retos y problemas de la educación en España.

La conferencia se ha desarrollado este martes en el auditorio de la Mutua de Madrid (Pº Castellana 33) y está integrada en un Ciclo que organizan ambas entidades y que han bautizado como "La España del Nuevo decenio". Los ponentes han expuesto su diagnóstico sobre la educación en España, centrándose en la educación superior universitaria. (Sigue)

El Imparcial, 14/06/11

PSOE y nacionalistas contra la reforma de la dirección escolar que propone PP

PSOE y nacionalistas contra la reforma de la dirección escolar que propone PP

El PSOE y los grupos nacionalistas se han opuesto hoy a que el Congreso tramite una reforma legislativa propuesta por el PP para la profesionalización, fortalecimiento y liderazgo de la función directiva de los centros escolares.

Esta iniciativa para modificar la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006), apoyada también por UPyD, pretende que la comisión de selección del director esté formada por representantes de las administraciones educativas y, en un 30 por ciento, por otros del centro educativo correspondiente, entre otros puntos.

Ahora, la ley prevé que al menos un tercio de los miembros de la comisión será profesorado y otro tanto pertenecerá al consejo escolar (excepto docentes).

A falta de que el pleno vote la propuesta, el portavoz del Grupo Popular, Juan Antonio Gómez Trinidad, ha destacado en el debate la estrecha relación entre calidad educativa y autonomía de los centros.

Así, son necesarios directores "bien preparados", que dejen de ser "burócratas" y que tengan reconocimiento laboral, social y económico.

"Se requiere un alto grado de competencia y rigor en la selección de los directores y gran generosidad en su incentivación", pues sólo el 60 por ciento de las plazas son ocupadas de forma voluntaria, ha asegurado.

Ha defendido que se constituya una subcomisión para analizar el modelo de dirección de centros y otra para el nuevo modelo de acceso a la función pública docente.

Ahmed Ghouati: Processus de Bologne et enseignement supérieur au Maghreb

Ghouati: Processus de BologneAhmed Ghouati:  Processus de Bologne et enseignement supérieur au Maghreb
L'Harmattan, collection "Europe Maghreb ", 2011

Historiquement les transformations des systèmes éducatifs sont définies dans le cadre d'une politique nationale d'éducation. Or le processus de Bologne est un ensemble de réformes éducatives conçu au niveau supranational. Les réformes sont certes soutenues et mises en application par les Etats nationaux, mais elles restent exogènes. Qu'il s'agisse du système LMD, d'une « autonomie » des universités, d'un pilotage de la recherche par des agences dont les membres ne sont pas élus, ou encore de la réorganisation des systèmes nationaux de recherche, aucune réforme n'est le produit d'une politique nationale. En Europe, comme au Maghreb, où le processus est mis en application depuis 2003-2004, ce réformisme tend à changer radicalement les systèmes d'enseignement supérieur et les universités (subordination à des logiques économiques, professionnalisation des formations, gestion managériale, inversion des valeurs universitaires, etc.). Se posent alors quelques questions : allons-nous vers une marchandisation généralisée d'un secteur jusque-là non marchand ? A la faveur d'une nouvelle division internationale du travail et sous couvert de « compétitivité » mondialisée, n'y a-t-il pas volonté des pouvoirs de transformer les systèmes d'enseignement supérieur en instruments de guerre économique ? N'y a-t-il pas enfin un processus de la dépossession des sociétés locales de leurs systèmes éducatifs ?

TABLE DES MATIERES

AVANT-PROPOS
INTRODUCTION
I. POSITION DU PROBLEME

Le processus de Bologne au Maghreb : vers une intégration économique et politique après une adhésion à l'économie de marché
A. L'intégration du Maghreb dans la NDIT, mais avec un rôle traditionnel
B. L'intégration politique et culturelle : une perte d'autonomie

II. L'ENSEIGNEMENT SUPERIEUR MAGHREBIN INTEGRE AU PROCESSUS DE BOLOGNE

1. Un processus pour globaliser l'enseignement supérieur
2. Un mode d'appropriation du processus très institutionnel
3. Une mise en oeuvre peu conforme aux traditions universitaires
4. Un bilan plus politique que pédagogique

III. L'ENSEIGNEMENT SUPERIEUR EN ALGERIE

1. Une réforme tardive, au service d'un projet industrialiste
2. RES : amélioration du rendement, mais sous-encadrement chronique
3. Un manque de débouchés pour les diplômés
4. La réforme LMD : une réforme « globale » mais un faible impact sur les usagers
5. Recherche universitaire publique : un système très récent et peu autonome

IV. L'ENSEIGNEMENT SUPERIEUR AU MAROC

1. Un secteur au service de l'Etat et de l'administration
2. Un enseignement supérieur de plus en plus dense, mais foncièrement dual
3. L'Université, « usine à chômeurs » ?
4. Un potentiel de recherche considérable à l'Université, mais un secteur en mal d'autonomie

V. L'ENSEIGNEMENT SUPERIEUR EN TUNISIE

1. Modernisation du pouvoir central et affaiblissement de l'enseignement supérieur traditionnel
2. Un système d'enseignement supérieur à vocation développementaliste et moderniste
3. L'amorce d'une mutation libérale : l'enseignement supérieur comme moyen pour rentrer dans l'économie de marché
4. Des résultats insuffisants au regard du niveau d'investissement
5. Le processus de Bologne : une professionnalisation accrue de l'enseignement supérieur

VI. ENQUETE EXPLORATOIRE AUPRES D'ENSEIGNANTS ET D'ENSEIGNANTS-CHERCHEURS

1. Les enseignants et l'institution
2. Finalités de la recherche et autres activités dans l'institution
3. Les conditions d'exercice
4. Langues de travail, pédagogie, TICE et formation continue
5. L'institution, la société et le monde économique
6. L'institution dans le contexte international
7. Les pouvoirs publics et l'institution

CONCLUSION GENERALE ET PERSPECTIVES
NOTES ET REFERENCES
ANNEXE

Cataluña: CiU pide al Gobierno una revisión de la política universitaria 

Cataluña: CiU pide al Gobierno una revisión de la política universitaria 

El Grupo Parlamentario Catalán pedriá la próxima semana al Gobierno una revisión de la política de gobernanza y autonomía universitaria para avanzar hacia una universidad de calidad porque considera que el sistema actual padece una 'rigidez excesiva' en su organización y en su funcionamiento.

Así, los nacionalistas catalanes defenderán una moción consecuencia de interpelación en la que consideran necesario convertir la actual coyuntura de crisis económica en una oportunidad para revisar el sistema a partir de reformas profundas, en ámbitos como la gobernanza, la relación laboral, la cooperación interuniversitaria o la financiación, en aras a reforzarlo.

De igual forma, apuestan por modificar el modelo de financiación de las universidades españolas. 'Es preciso primar e incrementar la financiación estratégica ligada a objetivos, en relación a la financiación básica no condicionada', ha apuntado.

FALTA CALIDAD EN LAS UNIVERSIDADES

En lo que atañe a la mejora de la calidad de las universidades, CiU subraya que hay que mejorarla para poder competir 'con éxito' con otros sistemas universitarios. 'Hoy en día es escasa la presencia de universidades españolas en los rankings de las más prestigiosas universidades europeas y mundiales.

Abordar esta 'asignatura pendiente', según detalla, precisa de 'múltiples factores': la reestructuración de la oferta académica, el aumento de la movilidad geográfica e intersectorial de estudiantes y del personal docente e investigador, la revisión del sistema de acceso a la universidad, acompañado del reforzamiento de la política de becas, la mejora de la empleabilidad de los titulados universitarios, o el fomento de la cultura emprendedora entre otros aspectos.

Por último, apuesta por la internacionalización como un elemento 'indisociable' para el futuro modelo universitario. En su opinión, hay que potenciar la puesta en marcha de iniciativas singulares de excelencia con condiciones organizativas que permitan la captación del mejor profesorado y de los estudiantes más preparados, independientemente de su procedencia.

'La universidad española hoy requiere cambios profundos que deben ser debatidos en las más altas instancias políticas', ha concluido, al tiempo que argumenta que se trata de una 'herramienta de dinamismo y progreso social' cuya función principal es la de formar buenos profesionales, contribuir a la cultura y al conocimiento, además de hacer avanzar a la ciencia y la investigación ser un motor económico.

Previamente, en la sesión de control del miércoles, el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida formulará una pregunta oral en el Pleno al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, relativa al porcentaje de becas otorgadas por el Estado que han sido destinadas a Cataluña en los últimos cinco años.

Terra, 10/06/11

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Presentación do libro "La maquinación y el privilegio. El gobierno de las universidades" de José Carlos Bermejo Barrera

Presentación do libro "La maquinación y el privilegio. El gobierno de las universidades", de José Carlos Bermejo, publicado pola Editorial Akal.
Xoves, 9 de xuño de 2011, ás 19.00 horas, na Librería Universitas, Fernando III, O Santo, número 3. Santiago de Compostela

Bermejo: La maquinación y el privilegio

 

A Librería Universitas e M. Alonso Estravís Distribuidora, S.L. anuncian a presentación do libro "La maquinación y el privilegio. El gobierno de las universidades", do catedrático de Historia Antigua da Universidade de Santiago de Compostela, profesor José Carlos Bermejo. A presentación correrá a cargo do político e ensaísta, Carlos Mella.

Roger Brown: Not so much deregulation of HE, more dismantling of the foundations

Roger Brown: Not so much deregulation of HE, more dismantling of the foundations
David Willetts says he aims to de-regulate higher education. But though there may be increased market competition, there will still be plenty of regulation and control, says Roger Brown
Roger Brown is professor of higher education policy at Liverpool Hope University

In his spring speech to the vice-chancellors' conference, the higher education minister, David Willetts, said that the government's ambition was to make the new higher education framework "as de-regulatory as we can". In the continuing absence of a white paper, it is not possible to make a proper judgment. But a close reading of the speech and other official responses to last autumn's Browne report may offer some clues.

There can be little doubt that the overall thrust is to increase competition. Most direct funding for teaching will disappear, so that students will literally be purchasers of courses through a fee that will approximate to the cost of provision. Institutions will compete on the fees charged, as well as on quality and availability. Some institutions may be able to increase their numbers at the expense of others. New providers – FE colleges, private companies, even, in the longer run, schools – will enter the market. There will be much greater information for students at institution, subject and course levels. The implication is that the existing barriers to price competition, recruiting extra students and market entry will be removed or loosened up, with a reduction in regulation, bureaucracy and state control.

But wait a minute. The Office for Fair Access (Offa) is currently assessing the detailed access agreements through which most HE institutions need to satisfy the authorities each year about their performance on access or retention. Current rumours are that about a third have been referred back.

Next, if the Browne recommendations are followed, institutions that still receive direct government support for some of their teaching will experience tighter external control over the curriculum, with the new higher education authority "setting basic programme content requirements, eg the minimum number of laboratory hours for applied science courses".

When we turn to the entry of new providers, we find the minister thinking aloud about a "core plus margin" scheme to reward "those providers that offer students high-quality programmes at a price that represents best value". This sounds like the old Polytechnics and Colleges Funding Council funding method, which used vast resources in institutions bidding, HMI judgments, advisory committees, appeals mechanisms etc. The other ideas being mooted here – the recruitment of additional students "off quota", tariff-based systems – could also prove to be very bureaucratic.

Finally, it seems most unlikely that even if they prove to be feasible, the new information requirements will reduce institutions' compliance costs.

All of this is on top of the new institutional quality assurance regime due to come into force this autumn. This extends considerably the scope and intensity of external quality assurance, with institutional review judgments extended from two areas (academic standards and learning opportunities) to four (threshold academic standards, public information, learning opportunities and enhancement). And this is without the UK Border Agency.

In his classic text, The Higher Education System (University of California Press, 1983), the late Burton Clark described the state, the market and the academic oligarchy as alternative means of regulation. It looks as though under the new higher education framework we shall have lots of all three.

The awful irony is that the new framework is most unlikely to lead to improved quality. There are three main reasons for saying this.

First, the main threat to quality is prolonged underfunding. While various figures have been mentioned, there are as yet no official projections for the future unit of teaching funding or the share of GDP devoted to spending on institutions. In any case, the whole framework rests on the assumption that private funding will replace public funding, which is a gamble at best.

Second, variable fees will exacerbate the already considerable resourcing and status differentials between institutions. These increased differentials will put paid to the assumption that underpins the current regulatory regime, that all institutions should be judged by the same criteria. (Willetts alluded to this in his speech, suggesting that institutions with "a good track-record" might have less frequent reviews, something which is bound to lead to more bureaucracy, with consultation on published criteria, appeals panels, further reviews etc.)

Third, and most seriously, market competition is bound to threaten, if not undermine, the main plank on which quality assurance has always been based, academic peer review. Indeed Willetts has already indicated that new applicants for degree-awarding powers will not need to have any experience of teaching. Deregulation, anyone?

The Guardian, 31/05/11

Italia: Sotto la Gelmini, l'Università italiana ha perso un quinto dei suoi corsi

Italia: Sotto la Gelmini, l'Università italiana ha perso un quinto dei suoi corsi
Tagliati quasi 350 corsi di laurea
Il Cun: "Torniamo a investire"

Nella stagione in corso l'università italiana ha tagliato 348 corsi di laurea. Sono 863 in meno se il periodo di riferimento si fissa alle ultime quattro stagioni. In un solo anno sono scomparse 170 lauree triennali di primo livello e 214 lauree magistrali o specialistiche. E con loro 148 corsi di area scientifica, 129 umanistici, 125 sociali. "La razionalizzazione dell'università italiana ha raggiunto un punto oltre al quale non si può andare", dice Andrea Lenzi presidente del Cun, "consigliere", appunto, del sistema università che illustra la sua ricerca commentando: "Adesso basta, bisogna tornare a investire".

I numeri messi in fila fanno impressione: l'università pubblica sotto la Gelmini ha perso un quinto dei suoi corsi, solo nell'ultimo anno l'8,9% dei corsi di laurea (gli atenei privati, invece, hanno tagliato solo il 4,4%). Al Sud, dove si è sprecato di più, si è anche tagliato di più. E gli atenei medi (10-20 mila iscritti) hanno dovuto ridurre e accorpare con maggiore incisività rispetto ai "big" e ai "mega" (oltre 40 mila studenti). Per comprendere, l'iperSapienza di Roma con la riforma Gelmini è passata da ventitré facoltà a undici ricorrendo al massiccio uso dell'accorpamento.

Oggi i corsi di laurea negli atenei italiani sono 4.597. I tagli più forti si sono avuti in Ingegneria informatica e industriale, scienze economiche e scienze della formazione fra i corsi triennali. Segno della crisi, dicono al Cun: le assunzioni informatiche e industriali nel paese stanno segnando il passo. E per quanto riguarda i corsi quadriennali le riduzioni hanno toccato soprattutto le aree di filologia, storia antica, letteratura antica. In controtendenza l'area sanitaria con 13 corsi in più nell'ultimo anno e le lauree a ciclo unico (medicina e chirurgia, odontoiatria e protesi dentaria, veterinaria, farmacia, chimica e tecnologie farmaceutiche, architettura, ingegneria edile e giurisprudenza): qui i corsi totali sono passati da 250 a 266. Dice ancora Andrea Lenzi: "Sono stati eliminati i percorsi di nicchia, superflui o con pochi iscritti. In un comparto dello Stato che ora abbiamo razionalizzato ci vogliono, però, risorse. Da cinque anni l'Università ha un serio problema di finanziamenti , ma lo Stato deve trovarli".

La Repubblica, 27/05/11

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José Carlos Bermejo Barrera: La maquinación y el privilegio: el gobierno de las universidades

Bermejo: La maquinación y el privilegioJosé Carlos Bermejo Barrera: La maquinación y el privilegio: el gobierno de las universidades
Ediciones Akal, 2011

Todas las profesiones son conspiraciones contra los laicos.
George Bernard Shaw

Introducción: Bases para un expolio

Las universidades de todo el mundo económicamente desarrollado están sumidas ahora, en el año 2011, en una muy profunda crisis, consecuencia de la crisis económico-financiera en la que este mundo está inmerso, y resultado también de la propia transformación de la enseñanza superior y de los complejos procesos de la investigación científico-técnica que están teniendo lugar en la actualidad.

Se cierran muchas universidades enteras, o algunas facultades concretas, sobre todo en los campos de las llamadas humanidades, se despiden profesores, se les bajan los salarios, se les precariza el empleo, y los estudiantes ven incrementadas sus tasas de matrícula, se ven obligados a endeudarse hasta niveles extremos con la banca para poder financiar sus estudios y cada vez más se dan cuenta de que sus títulos académicos, que antes les garantizaban un empleo de elite, o por lo menos un salario digno, los llevan también al mundo de subempleo (Newfield, 2008).

Frente a esta situación patente en los EEUU, Japón, y la mayor parte de la Comunidad Europea, España y sus autonomías nos ofrecen un panorama insólito. En España, un país que tiene el mismo número de estudiantes universitarios que Alemania, a pesar de que Alemania la dobla en población y la supera infinitamente en riqueza (Peña, 2010, p. 15), las autoridades políticas y académicas no cesan en sus lamentos, exigiendo que se contraten más profesores y se incremente la financiación de sus universidades, olvidándose de una gigantesca crisis financiera que a ellos no parece afectarles.

Las universidades españolas parecen ser ya no sólo mónadas aisladas en el espacio sin puertas ni ventanas que las comuniquen con el exterior, sino auténticas esferas cristalinas autistas, en las que los más destacados de sus miembros, en lo que al ejercicio de las responsabilidades se refiere, hablan un lenguaje que no tiene apenas nada que ver, no sólo con la realidad circundante, sino con la realidad de sus propias instituciones.

Nadie parece querer ver que las universidades españolas, repartidas entre 17 autonomías, no forman un sistema coherente, que se pueda controlar, organizar o diseñar, mientras que no se cesa de hablar como si ello fuese posible. Y, a la hora de analizar la realidad concreta de las instituciones académicas, podemos observar cómo se apela al lenguaje del mercado en un país en el que apenas hay universidades privadas de calidad en lo que se refiere a la investigación, y en el que la gran banca no muestra el menor interés en invertir su capital en ese posible proceso de creación de unas universidades privadas de elite, como reconocen los propios apologetas del mercado (Peña, 2010, p. 19).

Las universidades españolas dan la impresión de ser el reino de los arbitristas y los pícaros de nuestra Edad Moderna, puesto que en ellas abundan cada vez más organizadores y planificadores que crean sistemas paralelos a la realidad, que permiten la formación de elites de funcionarios, banqueros y políticos que se van a beneficiar del claro proceso de expolio del Estado y las universidades que se dibujará a continuación.

Los planificadores y evaluadores universitarios, tanto en el nivel central como en los autónomicos, han creado sistemas de control insólitos, como aquel que sostiene que se pueden definir nada más ni nada menos que 69 parámetros para diseñar un plan de estudios, parámetros que no tienen nada que ver con el contenido de cada plan y que obvian todos los matices sociales, económicos, ideológicos y de todo tipo que forman pare del proceso educativo (Angulo Rasco y Redon Pantoja, 2010, pp. 13 ss.). Ése es el sistema con el que se ha abordado en España el llamado «proceso de Bolonia», un supuesto proceso de renovación pedagógica integral protagonizado por los mismos profesores que ya había, que cuentan con menos medios para impartir unas titulaciones de calidad inferior -si ello fuera posible- a las que ya había.

Ese sistema de control de los planes de estudio diseñado por la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad) no mejora la realidad de la enseñanza, pero sí permite el control creciente de la mayoría de los profesores funcionarios por parte de una minoría, también formada por funcionarios, como señalan Angulo Rasco y Redon Pantoja (2010, p. 16):

"Las competencias sitúan a los docentes en un plano técnico, es decir, los descualifican profesionalmente; al traducir en forma transparente -medibles, cuantificables y acumulables- las habilidades profesionales, las estamos exponiendo al control de los gestores, a su mercantilización y a la descualificación neoliberal de la profesión docente; una, como decía, vuelta política al más burdo taylorismo".

Estos nuevos sistemas de control, rígidos hasta la esclerosis, se presentan en un lenguaje ideológico, en el sentido clásico de la palabra, es decir, en un lenguaje en el que la realidad aparece invertida. Como cuando Daniel Peña, encargado por el PSOE de elaborar y coordinar un magno estudio, realizado por la Fundación Alternativas y presentado al Congreso de los Diputados, bajo el título Propuestas para la reforma de la universidad española, afirma que con Bolonia «la formación en ciclos hace también posible que un estudiante haga un grado en ingeniería, un máster en psicología y un doctorado en humanidades, favoreciendo los enfoques multidisciplinarios e innovadores» (Peña, 2010, p. 8), a pesar de que este mismo autor afirma que el interés básico de las humanidades consistirá en la formación de los jubilados (p. 10), aunque no se sabe si esos jubilados estudiarán humanidades en el nivel de doctorado o en otros algo más simple.

El panorama que se avecina en España es el de una reforma, avalada por el PSOE y el PP, que en nombre del mercado libre y la igualdad intentará conseguir que unos pocos funcionarios se hagan con el control de las universidades públicas y faciliten la entrada en ellas de la banca, mediante los mecanismos del endeudamiento, como se podrá ver en las páginas posteriores.

Para defender esta propuesta se apela a toda clase de argumentos torcidos. Se dice, por ejemplo, que en España los hijos de los universitarios acceden 4,5 veces más a la universidad que los de los no universitarios (Peña, 2010, p. 14), pero no se dan estadísticas de otros países, objeto de admiración de los neoliberales y los nuevos socialistas, como los EEUU. Se sostiene que las tasas académicas bajas son antidemocráticas porque exigen financiación pública y privilegian a los que estudian frente a los que no lo hacen, dando a entender que tasas de 9.000, 10.000 euros o 25.000 dólares, como las de las mejores universidades norteamericanas, son más democráticas si se financian con préstamos.

Por ello, en este documento socialista que pretende anunciar el futuro, se pide claramente que se liberalicen las tasas, porque ello favorece la igualdad, que se acorte la duración de los grados y se privilegien los másteres, que se jerarquicen las universidades y se desfuncionarice a los profesores, de modo tal que una minoría de funcionarios pasaría a desfuncionarizar a la mayoría (Dolado, 2010, pp. 13-27). Y no se habla de privatizar o vender las universidades públicas porque todo el mundo sabe que nadie estaría dispuesto a comprar ninguna.

Se hace demagogia afirmando que en España sobran estudiantes, porque por cada alumno de Formación Profesional hay 2,5 universitarios, mientras que en Alemania la ratio es 1/1, pero no se dice que Alemania posee un gran tejido industrial que absorbe a los alumnos de esa formación profesional, y España no.

Se defiende, y ello se podrá ver con todo detalle a lo largo del libro, que las universidades están demasiado orientadas a la docencia, lo que no es verdad aunque lo diga J. J. Guinovart (Guinovart, 2010, pp. 91-102), y que habría que orientarlas a la investigación, jerarquizarlas y privilegiar a unas pocas, dejando a muchas como universidades meramente locales (se supone que en algunas autonomías poco poderosas).

Pero esas jerarquizaciones, que se basan en rankings que los propios defensores de este tipo de propuestas reconocen que son totalmente discutibles, deben ser llevadas a cabo por unas nuevas elites de funcionarios docentes e investigadores, los grupos de excelencia, que se definen de este modo en palabras de D. Peña (2010, p. 149):

"Como el sistema de gobierno es participativo, los grupos de excelencia son muy minoritarios y los votos de todos los que pertenecen a un mismo estamento tienen el mismo peso. Esta heterogeneidad de nuestros centros hace difícil tomar decisiones que favorezcan la excelencia y favorece las alianzas de intereses para hacer prevalecer los intereses generales sobre los particulares".

Los profesores que se conceden a sí mismos la excelencia, pues son a la vez evaluadores y evaluados, se sienten preteridos, amenazados por una especie de rebelión de las masas que les dificulta la consolidación de su control de casi todos los recursos académicos y financieros, y por ello comienzan a pergeñar un nuevo sistema -que se anuncia ya- de universidades públicas, gobernadas por «consejos directivos o de administración» (Ferrer, 2010, pp. 27-37), consejos de administración de unas instituciones públicas cuyos miembros parecen creer que se van a convertir en sus futuros dueños sin pensar en modo alguno en comprarlas.

La pobreza del discurso académico sobre la universidad y la pasión tecnocrática, pseudocientífica y verbal de algunos profesores llega al extremo de intentar analizar, como en el caso de una antigua rectora, a las universidades como dinamizadoras territoriales (Gómez Mendoza, 2010, pp. 61-91), como si las necesidades de la ordenación urbana fuesen variables independientes a las que el diseño de las universidades y su creación debiesen someterse, de acuerdo con la nueva ciencia de la planificación académica.

Las universidades españolas tendrán que enfrentarse a la crisis, como todas las del resto del mundo, pero en la realidad de la España de las autonomías y sus universidades públicas, las autoridades políticas y académicas sólo parecen ser capaces de ofrecer soluciones delirantes, como la de D. Peña, cuando diseña las universidades locales, internacionales y orientadas a Latinoamérica (Peña, 0, p. 149) en ese texto magistral del PSOE, sin decir cómo va a conseguir quitarles las competencias en educación a las 17 autonomías españolas y lograr que algunas de ellas consientan en hacerse el haraquiri.

***

Este libro, escrito en el año 2011, es una continuación de otro anterior, La fábrica de la ignorancia. La universidad del como si, escrito en el año 2008, cuando la crisis económica era apenas una amenaza en el horizonte. Las circunstancias básicamente siguen siendo las mismas, pero la continuación del texto anterior está justificada no sólo por lo que hay ya de nuevo, sino también porque lo que ahora se aborda es el problema del gobierno de las universidades y de la legitimidad académica, intentando a la vez hacer una propuesta de mínimos para restaurar el equilibrio académico, propuesta que precisamente por su sencillez y su carácter más que evidente no tiene el menor viso de ser aceptada por quienes desde su verbalismo han conseguido elevar la maquinación académica a la cumbre del sistema de las malas artes.

Alfonso García Tobío y Juan Carlos Pardo Pérez: Salaburu, Bolonia y los malos entendidos

Alfonso García Tobío y Juan Carlos Pardo Pérez: Salaburu, Bolonia y los malos entendidos

El Profesor Pello Salaburu,  ex-rector de la UPV/EHU entre 1996 y 2000, dice que "Bolonia es una oportunidad que no se ha entendido bien en España". ¿Quién no entendió bien? ¿Las administraciones educativas, ministros y ministras del gobierno central y consejeros autonómicos? ¿Los partidos políticos, que casi sin fisuras y sin mayor análisis, abrazaron lo que les venía ordenado desde arriba, al tiempo que desde ayuntamientos y diputaciones sometían y someten a las universidades a intolerables presiones localistas? ¿Los rectores, con la CRUE al frente, los decanos, los directores de centros universitarios, que casi sin crítica y sin contar con sus comunidades, o incluso contra ellas, asumieron lo que se les imponía y a su vez lo impusieron? ¿Las instancias empresariales que presionaron y siguen presionando para que se acometan las reformas de las que resultarán abiertamente beneficiadas, como  la European Round Table, Universia, del Grupo Santander, la fundación CyD, del BBVA, la Academia Europea de Ciencias y Artes (AECYA) o la Fundación Rafael del Pino? ¿Los profesores y profesoras universitarios que escribieron multitud de artículos y de libros explicando su parecer y oponiéndose al despropósito? ¿Los estudiantes, que exigieron reiterada e intensamente la apertura de un debate sin ser escuchados? ¿Los que tratamos de explicar en qué consistían las políticas neoliberales en relación con la educación superior, acertando plenamente en los pronósticos? ¿Los crédulos que de buena fe recibieron alborozados la buena nueva que traía Bolonia y que ahora se sienten estafados? ¿Los nuevos, y cada vez más abundantes, gestores de las universidades, que al tiempo que se recortaban los presupuestos se atribuían generosísimos sueldos? ¿Los "expertos" en calidad (total o por partes), en innovación, en evaluación, que como un virus se propagan por las universidades diseñando planes estratégicos, protocolos, procedimientos, formularios, FODAs, reciclajes y modernizaciones varias y que cada vez más son percibidos como un proceso de parasitación de las universidades? ¿Los especialistas en marketing que decidieron gastarse una parte sustanciosa de los magros presupuestos de las universidades en campañas de captación de alumnos-clientes, y para eso viajaron a China, montaron ferias varias, organizaron "jornadas de puertas abiertas", y crearon campañas de propaganda para atraer a los alumnos de secundaria, cuando ahora llegamos a la conclusión de que no podemos atender ni a los alumnos que ya tenemos y por eso las facultades exigen "numerus clausus" y la reducción de la oferta de plazas? ¿Los ardientes defensores de Bolonia, espléndidamente financiados para divulgar sus ideas y sus propuestas, obviamente en consonancia con las directrices oficiales, y que ahora afirman que no es que no hayan sabido explicarse, sino que no supimos entenderles? ¿Lo entendimos todos mal, o sólo algunos, o unos más que otros, o unos peor que otros?

¿Pero fue sólo en España donde lo entendimos mal? ¿Lo entendió bien el Banco Mundial, principal promotor de la reforma, la OMC, en el Acuerdo General de Comercialización de Servicios que promueve, la OCDE, la Comisión Europea?¿Entendieron bien Bolonia los británicos cuando suben las tasas de matrícula a 9.000 £, recortan draconianamente los presupuestos de las universidades, cierran un gran número de titulaciones y departamentos, proceden a un masivo despido de profesores, y dejan a los alumnos con una deuda media de 20.000 £, todo lo cual ocasiona masivas protestas de estudiantes y profesores? ¿Lo entendieron en Francia, o en Italia, o en Alemania, o en Austria, donde las políticas son las mismas y donde asimismo se desencadenaron intensas y amplias movilizaciones?

Dice el profesor Salaburu que "se ha confundido Bolonia con el cumplimiento de normativas, relleno de formularios, cursos, actividades... que no están entre los principios de Bolonia", citando como ejemplo que Bolonia "no dice ni una palabra sobre los precios de los máster". Y tiene razón el profesor Salaburu. La declaración de Bolonia no dice nada de todo eso. Como tampoco dice nada acerca de que el alumno tenga que ser "el centro del aprendizaje", lo que exigiría un cambio metodológico y la supresión de las "clases magistrales", cuando de forma sistemática sus defensores alegaron que Bolonia consistía principalmente en un cambio de las metodologías docentes. Ni Bolonia dice nada sobre el calendario escolar, y sin embargo todos los rectores, sin excepción, vinieron a decirnos y a tratar de convencernos de que Bolonia exigía suprimir la convocatoria de setiembre y trasladarla a junio, como así se está haciendo. Tampoco, en fin, Bolonia dice nada sobre la subida de tasas, los créditos a los alumnos, la evaluación por medio de agencias externas, la rendición de cuentas (accountability), el pago por rendimiento, los recortes presupuestarios, la precarización laboral de sus trabajadores (profesores y personal de administración y servicios), el despido de profesores, el cierre de titulaciones, la precarización de las humanidades, la comercialización de la investigación, la patrimonialización de las universidades por las empresas a través de los consejos sociales, la empresarialización de la gestión a través de las iniciativas sobre gobernanza, la promoción de las universidades privadas, y sin embargo todo ello se está llevando a cabo. En realidad, la declaración de Bolonia sólo establece el marco general para crear un mercado europeo de educación superior capaz de competir con los grandes proveedores mundiales: EEUU, Reino Unido, Francia, Australia, Japón y, cada vez más, China e India. Por eso sí habla la declaración de Bolonia de "incrementar la competitividad del sistema Europeo de educación superior", de "asegurarnos de que el sistema de educación superior Europeo adquiera un grado de atracción mundial" o de "promocionar el sistema Europeo de enseñanza superior en todo el mundo". Es decir, se trata de vender educación, de hacer de la educación un negocio. Y todas las otras medidas de las que Bolonia no habla pero que se están aplicando constituyen la concreción lógica de tal propósito. Se entiende perfectamente.

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Dámaso Javier Vicente Blanco: 'Gobernanza' universitaria

Dámaso Javier Vicente Blanco: 'Gobernanza' universitaria
«Sobre la Universidad española pesan hoy dos amenazas, la de los recortes presupuestarios y la del modelo de 'gobernanza'. Un verdadero riesgo de golpe de mano al modelo constitucional»
Dámaso Javier Vicente Blanco, director del Área de Servicios Jurídicos y Evaluación de la UVA

'Gobernanza' parece ser para algunos la nueva palabra mágica de la gestión universitaria. El asunto aquí comenzó por Cataluña, cuando los rectores de las universidades públicas catalanas elaboraron en junio de 2008 el llamado Libro Blanco de la Universidad de Cataluña. En él se analizaban las debilidades del actual modelo de gobierno de las universidades y se planteaban medidas de reforma. El eje de cambio estaba en la llamada 'gobernanza' universitaria. La 'cosa' fue recogida en el mismo año por la Conferencia de Rectores y finalmente la Secretaría General de Universidades, en la llamada 'Estrategia Universidad 2015' , asumió la 'gobernanza' como clave a partir de la cual debía modificarse el concepto de 'autonomía universitaria' . El vocablo 'gobernanza' es un neologismo del Banco Mundial, que viene a significar que las empresas y los poderes privados, que tienen como interés su beneficio, entren a decidir también sobre la cosa pública. Una medida ideológica del 'globalismo' mundial (Ulrich Beck), como instrumento para introducir la lógica comercial en la gestión de lo público. La llamada 'gobernanza universitaria', como ha sido señalado por el catedrático de Ciencia Política de la UAB, Joan Botella, estaría constituida por tres ejes fundamentales, a saber: a) la mayor interacción de universidades y empresas, en una visión a corto plazo (con los objetivos de rentabilizar a corto plazo las investigaciones y establecer contenidos más prácticos y aplicables también a corto plazo); b) dar entrada en la gestión de las universidades a sectores empresariales, más allá de su actual presencia en los Consejos Sociales; y c) reducir la gestión democrática de las universidades públicas, restringiendo o modificando el contenido del derecho constitucionalmente reconocido de 'autonomía universitaria' . Como ha dicho el mismo autor, sobre la Universidad española pesan hoy dos amenazas, la de los recortes presupuestarios y la del modelo de 'gobernanza'. Un verdadero riesgo de golpe de mano al modelo constitucional.

En realidad, hay que poner en evidencia que básicamente hay tres modelos de gestión universitaria. El actual modelo democrático es el modelo constitucional, basado en la autonomía universitaria, en el autogobierno de las Universidades. Este modelo ha tenido determinadas deficiencias, pues, en ocasiones, ha resultado poco ágil, escasamente profesionalizado y demasiado derrochador. Pero no se puede generalizar. Es verdad que tiene limitados los contrapesos y que ha habido excesos, como los gastos desmesurados. Sirva como ejemplo, el hecho de que algún rector agotara su presupuesto de representación institucional en el mes de junio y tuviera que abrirse una partida extraordinaria para mantener el gasto, sin que nadie le sacara los colores. Pero es normalmente el gasto en profesorado el que se ha disparado sin controles suficientes. El modelo democrático necesita contrapesos, controles que impidan dejar hacer como si durante cuatro años se fuese dueño del cortijo.

El segundo modelo es el modelo autoritario y pretoriano. Se disfraza bajo la apariencia de la 'gobernanza', pero no es exactamente el mismo. Es el modelo de la instrumentalización política del gasto público, en el que el político o el partido de turno patrimonializa el dinero público y considera que el gasto en universidades no es un gasto suficientemente rentable para su gestión política. En este modelo, la confrontación entre la Universidad y el mundo político es intensa. Su inicio en la etapa democrática está en la Comunidad Valenciana con el mandato de Zaplana, pero hoy se encuentra en la Comunidad de Madrid (el conflicto con la Universidad Complutense es paradigmático) y aún en Castilla y León y en otras comunidades autónomas no necesariamente populares. La Ley Orgánica de Universidades de Aznar, de 2002, seguía este modelo pretoriano, de intervención del poder político en la gestión universitaria, limitando la autonomía universitaria en favor de la partitocracia. Es un modelo que rechaza que la administración universitaria sea una administración autónoma, diferenciada de la administración regional y persigue tratar a las Universidades y a los rectores como a meras sucursales de la Dirección General de Universidades. Es manifiestamente un modelo inconstitucional, que no resiste el menor análisis jurídico.

El tercer modelo, el de la gobernanza, más que dudosamente constitucional, persigue reproducir en las universidades el modelo que no ha funcionado en las empresas y que nos ha llevado a la crisis mundial que hoy padecemos. El modelo del 'globalismo' económico planificó la gestión de los intereses públicos desde la perspectiva de los intereses comerciales. El modelo 'gerencial', como se ha visto en las grandes empresas, ha hecho que los miembros de los Consejos de Administración aumentaran sus primas, blindaran sus contratos, y que los intereses defendidos por los 'gerentes' no estuvieran al servicio de las instituciones (las empresas en ese caso, en el nuestro, la universidades), sino al servicio de su lucro personal y su particular beneficio. No me cabe duda que no es ese el futuro que queremos para nuestras universidades públicas.

El Norte de Castilla, 09/05/11

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Las universidades recelan de la convalidación de créditos a alumnos de FP

Las universidades recelan de la convalidación de créditos a alumnos de FP

Una hora utilizó la directora general de Atención, Participación y Empleabilidad de Estudiantes Universitarios del Ministerio de Educación en intentar transmitir a rectores, vicerrectores y responsables de Orientación Universitaria de las universidades españolas la necesidad de integrar la Formación Profesional en la Universidad. La normativa ya está aprobada, pero los responsables de la selectividad en España dejaron claro ayer en el Aula Escalonada del Edificio Histórico que no sólo no participan del entusiasmo ministerial, sino que encuentran dificultades para aplicar un decreto que se ha visto reforzado por la Ley de Economía Sostenida, que recoge un mínimo de 30 créditos convalidables para cursar estudios universitarios.

No son nuevas estas discrepancias. De hecho, la propia Mercedes Chacón manifestó durante su intervención que el acceso y la convalidación de estudios de titulados de FP «es un tema polémico», cuestión que quedó de manifiesto durante el turno de preguntas. Todas, y con los diferentes acentos de las distintas comunidades autónomas españolas, incidieron sobre la dificultad de aplicar la ley, especialmente al relacionar las familias profesionales con los grados.

La reiteración de las educadas críticas hizo, incluso, cambiar el tono de voz de la directora general del Ministerio de Educación, quien, ya con cierta irritación, afirmó: «Ver reconocidos dos años del grado superior de Formación Profesional en un semestre no creo que sea muy complicado». Pero no acalló con ello a los críticos, quienes, en un indisimulado y sonoro murmullo de respuesta, dejaron oír un «pues sí».

Sin embargo, si algo dejó claro Mercedes Chacón es que la línea está trazada y el camino expedito. «Son estudios superiores y tienen que estar integrados en el Espacio Europeo de Educación Superior», club al que ha unido también a los técnicos superiores en artes plásticas y diseño y de actividades deportivas. «Nuestro reto es configurar de manera integral el Espacio Europeo de Educación Superior, porque en Europa todos los estudios superiores están integrados. En España no, y tenemos que configurarlo de manera articulada».

El decreto que permita hacerlo está ya en el Consejo de Estado y Chacón hasta enumeró un decálogo para potenciar la estrategia Universidad-Formación Profesional.

El Comercio, 07/05/11

Albert Corominas Subias y Vera Sacristán Adinolfi: Las encrucijadas estratégicas de la universidad pública española (PDF)

Albert Corominas Subias y Vera Sacristán Adinolfi: Las encrucijadas estratégicas de la universidad pública española (PDF)
Albert Corominas Subias, Universitat Politècnica de Catalunya. Departamento de Organización de Empresas. Barcelona, España
Vera Sacristán Adinolfi,  Universitat Politècnica de Catalunya. Departament de Matemàtica Aplicada II. Barcelona, España
Revista de Educación, nº 355, mayo-agosto 2011

Resumen

La universidad española ha experimentado un cambio substancial en los últimos treinta años, en los que ha contribuido significativamente al progreso cultural y económico de nuestra sociedad. Se impone ahora una reflexión sobre la estrategia universitaria, relativa a las alternativas concernientes a los aspectos básicos del futuro de la institución. En este trabajo se analizan las opciones principales para algunos de ellos, tanto en lo referente a las actividades académicas como a los medios e instrumentos para llevarlas a cabo. En cuanto a la docencia, se discute: cómo combinar la ampliación del acceso a los estudios universitarios con líneas de formación avanzadas, para desembocar en la cuestión de la two track university; la relación entre los conocimientos y las competencias transversales y, finalmente, las perspectivas de la renovación de la metodología docente. Sobre la investigación y la transferencia, se discuten las funciones y la orientación consiguiente de la actividad investigadora universitaria y su carácter predominantemente cooperativo. Cuanto a la financiación, se analiza quién debe pagar la docencia y quién la investigación y si la financiación de la universidad pública ha de ser, básicamente, pública o privada. En relación con el personal, se plantea la perspectiva de incrementar la cualificación profesional y la estabilidad de las plantillas de personal de administración y servicios y se analiza el proceso de precarización del personal docente e investigador, la necesidad de invertirlo y de tener en cuenta la diversidad de funciones de este personal, tanto en lo relativo a su organización como a la posibilidad de intensificar su dedicación a unas u otras tareas a lo largo de su carrera. Sobre el gobierno de las universidades, se propone una clasificación de las decisiones y una atribución de competencias a órganos diversos, internos y externos a la universidad. Unas breves conclusiones cierran el artículo.    

Abstract

The strategic crossroads of Spanish public university

The Spanish university has experienced a substantial change in the last thirty years, in which it has contributed significantly to the cultural and economic progress of our society. A reflection on the university strategy, analysing alternatives concerning the basic aspects of the future of the institution, is now required. This paper examines the main options for some of them, concerning both academic activities and the means and tools to carry them out. Regarding teaching, we discuss: how to combine increased access to university studies with advanced training paths, to lead to the question of the two-track university; the relationship between knowledge and transversal skills and, finally, the prospects for the renewal of teaching methodology. Concerning investigation and transfer, we discuss the functions and the consequent orientation of university research activity, and its predominantly cooperative nature. As for funding, we analyse who should pay teaching and research, and whether the funding of public universities should be basically public or private. Regarding staff, we highlight the need of increasing the qualifications of the administration and technical personnel and its stability, and we discuss the process of faculty towards precariousness, the need to invert this process and to take into account the diversity of functions of this personnel, both as regards their organization and the possibility of strengthening their dedication to one task or another throughout their career. About the government of universities, a classification of the decisions and allocation of responsibilities to different organs, internal and external to the university, are proposed. Some brief conclusions close the paper.

Andalucía: La UMA da vía libre a los profesores para que decidan si es obligatorio ir a clase

Andalucía: La UMA da vía libre a los profesores para que decidan si es obligatorio ir a clase
Cada docente determinará cuándo y cómo tendrá en cuenta la presencia del alumno en el aula
La oferta académica se amplía con cinco títulos acogidos al proyecto Andalucía Tech además de otro en Derecho y ADE

Un alumno reprendido por su profesor mientras lee el periódico en clase argumenta que acude a clase porque es obligatorio, pero que la lección del día no le interesa. La escena, relatada ayer tarde por dos profesores de dos centros de la Universidad de Málaga (UMA), tiene todos los visos de ser una mera leyenda urbana que, sin embargo, resulta esclarecedora de los nuevos problemas que ha traído la asistencia obligatoria y su necesaria ponderación en la calificación.

Uno de los cambios que introdujo este curso el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) o plan Bolonia residía en la asistencia obligatoria a clase, convertida en un elemento de evaluación. Sin embargo, ayer el Consejo de Gobierno de la Universidad de Málaga (UMA) aprobó un cambio radical de en esta exigencia, para dejarla a criterio de cada profesor a partir del próximo curso, tal y como sucedía con los anteriores planes de estudio. El acuerdo del consejo dice expresamente que "se tendrá en cuenta la asistencia para el cómputo de la evaluación". Es decir, habrá docentes que en su plan anual establezcan de antemano si puntúan o no la asistencia y qué porcentaje supone en la nota, mientras otros no la valoren en las calificaciones. En cualquier caso, será una potestad y no una obligación para el profesor.

Este cambio, pensado para acomodar el sistema de evaluación y la organización del aula a cada materia y a cada profesor, tiene lugar después de que los diferentes centros de la Universidad de Málaga hayan tenido que poner en marcha sistemas variopintos para contabilizar qué alumnos acuden a clase y cuáles se ausentan. La Facultad de Medicina, por ejemplo, ha puesto en marcha un sistema telemático por el que cada alumno es portador de un mando con el que responde preguntas durante las clases, fórmula que permite a los profesores determinar quiénes hacen novillos y quiénes siguen puntualmente las clases.

La Comisión de Expertos Internacionales de la Estrategia Universidad 2015 se reúne en Madrid

La Comisión de Expertos Internacionales de la Estrategia Universidad 2015 se reúne en Madrid

El secretario general de Universidades, Màrius Rubiralta, ha mantenido un encuentro con la Comisión de Expertos Internacionales de la Estrategia Universidad 2015, que se ha reunido los días 28 y 29 de abril en Madrid.

Esta Comisión, creada en septiembre de 2010, es la encargada de realizar una evaluación externa, independiente y autorizada de los ejes y acciones estratégicas emprendidas por el Ministerio de Educación para modernizar las universidades españolas, con el objetivo último de mejorar la calidad del conjunto del sistema universitario español, situar las universidades españoles entre las mejores de Europa y a los campus como los más prestigiosos en el ámbito internacional.

La Comisión de Expertos está formada por 5 prestigiosos miembros del ámbito universitario internacional. Su presidente es el rector de la Universidad de Luxemburgo, Rolf Tarrach. Los demás miembros son cuatro vocales: Pierre de Maret, ex-rector de la Universidad Libre de Bruselas y catedrático de Antropología; Eva Egron-Pollack, secretaria general de la "Internacional Association of Universities"; Jean-Marc Rapp, presidente de la "European University Association"; y Jamil Salmi, coordinador de educación terciaria del Banco Mundial.

Ministerio de Educación, 29/04/11

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