Empresarialización

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Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Who needs the Cayman Islands?” That’s how a May 22 New York Times article began as it described “Tax-Free NY,” a plan zealously promoted by New York State’s Democratic Governor, Andrew Cuomo.

Under the provisions of his Tax-Free NY scheme, most of the 64 campuses of the State University of New York (SUNY), some private colleges, and zones adjacent to SUNY campuses would be thrown open to private businesses -- businesses that would be exempted from state taxes on sales, property, the income of their owners, and the income of their employees for a period of ten years. According to the governor, this creation of tax havens for private, profit-making companies is designed to create economic development and jobs, especially in upstate New York.

Accompanied by businessmen, politicians, and top SUNY administrators on a tour of the state, Cuomo has embarked on a full court press for his plan. “There are winners and there are losers,” he declared. “And the point of this is to be a winner.” Tax-Free NY, he announced, was “a game-changing initiative that will transform SUNY campuses and university communities across the state.” Conceding that these tax-free zones wouldn’t work without a dramatic “culture shift” in the SUNY system, Cuomo argued that faculty would have to “get interested and participate in entrepreneurial activities.” As he declared in mid-May, the situation was “delicate, because academics are academics. ... But you can be a great academic and you can be entrepreneurial, and I would argue you’d be a better academic if you were actually entrepreneurial.”

Despite the obvious problems this commercial approach raises for intellectual and academic integrity, SUNY Chancellor Nancy Zimpher is a strong supporter of the governor’s plan. Only a few years ago, New York State law prohibited businesses from operating on SUNY campuses, but Zimpher arranged for that barrier to be swept away. Also, even if she didn’t approve of a commercial invasion of the university, she -- like individual campus administrators -- would be unlikely to keep her job if she opposed the governor.

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

En 2005 Emilio Azcárraga Jean, el dueño de Televisa, y 12 amigos crearon la fundación Mexicanos Primero. Después se sumarían otros más a su patronato. Todos ellos hombres de poder y dinero, frecuentes en las listas de los más ricos del mundo y del país.

Con esta fundación, la decisión de dictar el rumbo de la educación por parte de los hombres más ricos de México se hizo explícita y pública desde el sexenio pasado. Para tal fin, produjeron cuatro documentos, inventaron un índice educativo, crearon una película, difunden campañas mediáticas en contra del magisterio y penetran espacios de poder y de decisión política. Como ellos no son educadores sino empresarios, se sirven de intelectuales, investigadores e instituciones públicas del país, y participan con organismos internacionales con los que intercambian convenios. Todo ello en concordancia con la OCDE y el FMI, organismos de los ricos del mundo.

Entre 2008 y 2012 elaboraron cuatro documentos en los que describen el estado de la educación en México, la evalúan y la planean para el futuro. Esos documentos son: 1) Contra la pared: estado de la educación (2009); 2) Brechas: estado de la educación (2010); 3) Metas: estado de la educación (2011), y 4) Ahora es cuando. Metas 2012-2024 (2012). En todo ese periodo, Silvia Schmelkes, actual titular del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), fue colaboradora de esa fundación, desempeñándose en su comité académico.

A la par, el director de Mexicanos Primero, David Calderón Martín del Campo, inventó un Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), que consiste en evaluar a las 32 entidades del país con seis indicadores, asignando a cinco de ellos (eficacia, permanencia, profesionalización docente, supervisión y participación en las escuelas) un valor de 10 a cada uno y 50 puntos al aprendizaje de los estudiantes, medido con la prueba ENLACE. El IDEI es un indicador arbitrario, no tiene bases pedagógicas y sólo jerarquiza a los estados, poniendo en último lugar a los que se manifiestan en desacuerdo con sus propósitos.

La subida de tasas y la disminución de becas multiplican el endeudamiento de los estudiantes universitarios

La subida de tasas y la disminución de becas multiplican el endeudamiento de los estudiantes universitarios
Los universitarios se prostituyen para pagar sus estudios

Si algo han puesto de manifiesto los desahucios son los riesgos de la financiarización del acceso a un derecho, como es en este caso el de la vivienda. Estamos viendo cómo el pago de una deuda queda por encima de derechos básicos. Lo mismo sucede con los mal llamados “rescates”, en los que los países pierden la soberanía y lo que quedaba de sus servicios públicos para que el ciclo del capital siga su curso. El mismo proceso se va introduciendo en la educación, y como todas estas grandes ideas, trae la etiqueta de “Made in USA”.

Actualmente la deuda estudiantil en los EE.UU. sobrepasaba el billón de dólares, creciendo a un ritmo de un 17% anual. A ese ritmo, en 2018 superaría al conjunto de la deuda pública española y en 2030 a la estadounidense(1). ¿Las causas? Sencillas: unas tasas universitarias desorbitadas, que han crecido un 900% en los últimos 30 años hasta situar el coste medio de una titulación universitaria en los 25.000 dólares (casi 19.000 euros)(2), una política de becas desligada de la renta, preocupada sólo por la competitividad entre los estudiantes y, finalmente, la creación de líneas de crédito públicas y privadas para hacer negocio con préstamos estudiantiles que elevan sus intereses cada año. El resultado es que la deuda individual media estudiantil (según estudios recientes de TransUnion(3)) ha crecido más de 5.000 dólares en los últimos cinco años, llegando a rozar los 24.000$, las peticiones de aplazamiento de pago alcanzan al 43,7% y la morosidad ha crecido un 27% en este tipo de préstamos.

Un modelo de enseñanza superior que promete un ascensor social para el que hay que pagar un peaje, los repetidos dogmas de la educación como inversión individual en el futuro personal, chocan con la tozuda realidad de un mercado laboral precario y con enormes cifras de paro, en el que más de la mitad de los titulados universitarios menores de 25 años están desempleados(4) y el 37,8% de los graduados trabaja en empleos que no requerían título universitario(5), por lo que en muchos casos cobran bajos salarios y tienen graves problemas para hacer frente al pago de su deuda. Movimientos sociales nacidos al calor de las protestas de Occupy Wall Street(6) lograron introducir esta problemática en la agenda política de las pasadas elecciones, si bien la solución está aún lejos.

Esta realidad hace tiempo que cruzó el charco, haciendo su primera escala en el Reino Unido. Una de las consecuencias es que desde hace años se viene constatando en ese país un auge en la prostitución de estudiantes, principalmente chicas, para costearse sus estudios universitarios(7). Según un estudio reciente de Ron Roberts, Catedrático de la Universidad de Kingston, las universidades británicas reciben anualmente entre 103 y 355 millones de libras (126 y 436 millones de euros) procedentes de actividades ligadas al sexo(8), al recurrir más de un 6% del estudiantado al sexo como fuente de financiación de sus estudios universitarios. Y es que el aumento de las tasas universitarias y la eliminación de becas promovidas por el gobierno de Cameron ha provocado que dos terceras partes de los universitarios británicos estén endeudados, cuando este porcentaje era solo de un 5% antes de empezar sus estudios superiores.

Al mismo ritmo que se generaliza un modelo educativo elitista, se generalizan sus consecuencias. En Francia, el sindicato estudiantil Sud Étudiant cifra en 40.000 el número de mujeres estudiantes que alquilan sus cuerpos para pagar sus estudios (frente a 5.000 hombres) de una población femenina de 800.000 estudiantes(9). Indican en su estudio que fenómenos similares ocurren en Italia, Bélgica, Holanda, Polonia y por supuesto España.

En nuestro país las consecuencias de la mercantilización de la educación superior comienzan a hacerse notar. En el último año, la subida de tasas impulsada por el Ministro Wert ha encarecido una media de 540 euros anuales los estudios universitarios de grado, si bien en comunidades como la de Madrid, la subida es aún mayor, haciendo que un estudiante de carreras como Medicina pague casi 2.000 euros por curso en una universidad pública. Además se sanciona a los estudiantes que por diversas razones no pueden aprobar todas las asignaturas de las que se matriculan, con incrementos en torno al 350% de la primera a la cuarta matrícula. En los títulos de posgrado, como pueden ser los másteres oficiales, los precios son absolutamente descabellados. Tomando la UCM como ejemplo, el coste de un curso se mueve entre los 2.100 y los 3.900 euros. Esta situación se ve agravada por los nuevos requisitos en materia de becas del Ministerio de Educación, que pese a presupuestar lo mismo en becas generales (no así en otras como el eliminado programa Séneca, de movilidad), según algunos estudios prevé un ahorro de 140 entre 264 millones de euros. Todo esto mientras “España destina a la financiación de becas y ayudas el 0,08% del PIB frente al 0,24% del PIB de media en los países de la OCDE”(10). El abandono de los estudios universitarios es la consecuencia que tienen estas medidas en capas amplias de la población, como toda persona con alguna relación con el mundo universitario conoce, pese a que el Ministerio no quiera publicar los datos de las matrículas anuladas por impago.

A esta situación se une la finalización del período de carencia de los préstamos renta-universidad impulsados por el gobierno de Zapatero, que tras generalizar la idea de que los préstamos se extinguirían si el estudiante no alcanzaba cierto umbral de renta, modificaron la normativa en 2008(11), haciendo obligatoria su amortización. Han pasado cinco años y los estudiantes que optaron por esta forma de financiar sus estudios tienen que pagar sus deudas. De la misma manera, la normativa aprobada en 2009(12) (ocupando Gabilondo el Ministerio) agotará en unos meses las posibilidades de ampliar los periodos de carencia de estas becas-hipotecas. Nos acercamos pues a una situación muy problemática para muchos estudiantes, a los que podemos suponer imposibilitados para hacer frente a su deuda, dadas las cifras de paro juvenil, que alcanzan una impresentable tasa del 57,6%.(13)

Frente a este estado de las cosas, del que son culpables tanto el PP como el PSOE, así como todos aquellos que promovieron la mercantilización de la universidad, no queda más alternativa que organizar la respuesta contra la deuda estudiantil y la financiarización del acceso a la educación, en favor de (como se dice en un libro de inminente publicación(14)), Otra Universidad Pública.

Notas

1. http://goo.gl/4HCLY
2. http://goo.gl/V8q4R
3. http://goo.gl/FB9YI
4. Íbid.
5. http://goo.gl/4Llt6
6. http://goo.gl/1Owk6
7. http://goo.gl/FZoFQ
8. http://goo.gl/jBpVd
9. http://www.asteriscos.tv/noticia-10789.html
10. http://goo.gl/IjOa5
11. http://becas.universia.es/ES/beca/14897/
12. http://goo.gl/B74qm
13. http://goo.gl/LbV4K
14. Artículo de Manuél Gómez, Fabio Cortese y Olmo Masa en un volumen colectivo de próxima aparición.

Mundo Obrero, 25/03/2013

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Henry A. Giroux: America’s Education Deficit and the War on Youth

America’s Education Deficit and the War on YouthHenry A. Giroux: America’s Education Deficit and the War on Youth

Editorial: Monthly Review Press, 2013
ISBN:
978-1-58367-344-7

America’s latest war, according to renowned social critic Henry Giroux, is a war on youth. While this may seem counterintuitive in our youth-obsessed culture, Giroux lays bare the grim reality of how our educational, social, and economic institutions continually fail young people. Their systemic failure is the result of what Giroux identifies as “four fundamentalisms”: market deregulation, patriotic and religious fervor, the instrumentalization of education, and the militarization of society. We see the consequences most plainly in the decaying education system: schools are increasingly designed to churn out drone-like future employees, imbued with authoritarian values, inured to violence, and destined to serve the market. And those are the lucky ones. Young people who don’t conform to cultural and economic discipline are left to navigate the neoliberal landscape on their own; if they are black or brown, they are likely to become ensnared by a harsh penal system.

Giroux sets his sights on the war on youth and takes it apart, examining how a lack of access to quality education, unemployment, the repression of dissent, a culture of violence, and the discipline of the market work together to shape the dismal experiences of so many young people. He urges critical educators to unite with students and workers in rebellion to form a new pedagogy, and to build a new, democratic society from the ground up. Here is a book you won’t soon forget, and a call that grows more urgent by the day.

Giroux has written a compelling critical discourse analyzing the present crisis of democracy. We can only hope it will become a manifesto, taken up by an informed and energized citizenry—ready to act.
Carol Becker, Professor of the Arts and Dean of the School of the Arts, Columbia University; author, Thinking In Place

This is classic Giroux in the sense that it contains all the passion, empathy, and righteous anger that we have come to associate with Henry Giroux. Impressive in his unflagging commitment to a public pedagogy that creates, sustains, and expands our discussions of what it means to be a citizen and member of a world community. Among so many strengths, I would single out this book’s attention to the youth of the world—not as ‘resources’ to be ‘developed’ and ‘trained,’ but as our best hope for a just world.
David Palumbo-Liu, author, The Deliverance of Others: Reading Literature in a Global Age

From Mobil/Exxon to the two presidential candidates, everyone has a cure for the ills of education, but as usual Henry Giroux sees the truth behind the rhetoric. Stop stealing the future from our young people, especially in the working class. Unable to get decent educations, chained to dead-end jobs, our young people are the targets of state-sponsored violence. Giroux knows personally this situation; this book is his intellectual autobiography. Listen to him and act.
John Carlos Rowe, University of Southern California

Enrique Javier Díez y Adoración Guamán (coords.): Educación pública: de todos para todos

Educación pública: de todos para todos Enrique Javier Díez y Adoración Guamán (coords.): Educación pública: de todos para todos

Editorial Bomarzo, 2013
288 páginas
ISBN: 978-84-15000-92-1

Vivimos una época de dictadura económica donde la barbarie se perpetra impunemente desde los cómodos despachos de instituciones políticas y financieras. Con "la excusa de la crisis", la educación pública ha sido uno de los primeros objetivos entre los derechos sociales a suprimir en este cambio de modelo que la minoría dominante está imponiendo a la mayoría social. Convertida la educación en una "cuestión social", el momento nos exige también elaborar y discutir los argumentos para contestar todas y cada una de las estrategias por las que se pretende desmantelar la educación pública. En este contexto consideramos que era imprescindible lanzar una publicación como la que tienes entre las manos. Para conseguir los objetivos señalados hemos reunido en esta publicación a dieciséis autoras y autores de diversa procedencia que viven el día a día de la educación pública, en su faceta de profesores, sindicalistas o estudiantes. Con la esperanza puesta en que estas páginas puedan servir como instrumento para la movilización social, como argumentario para la defensa de la educación pública y como contribución para continuar los necesarios debates sobre el modelo educativo y transformador que entre todas queremos construir, lanzamos este conjunto de contribuciones, desde abajo y a la izquierda.

Carlos Berzosa, Francisco Imbernón, Antonio Antón, Monserrat Galcerán, Julia López, Rosa Cañadell, Francisco García, Miguel Recio, Mariano Fdez. Enguita, Carlos Fdez. Liria, Jorge García, Manuel Gómez, Olmo Masa, Fabio Córtese

Alain Deneault: «Gouvernance»: Le management totalitaire

«Gouvernance»: Le management totalitaire Alain Deneault: «Gouvernance»: Le management totalitaire

Lux Editeur, 2013
200 pages
ISBN : 978-2-89596-155-0

Dans les années 1980, les technocrates de Margaret Thatcher ont habillé du joli nom de « gouvernance » le projet d’adapter l’État aux intérêts et à la culture de l’entreprise privée. Ce coup d’État conceptuel va travestir avec succès la sauvagerie néo­libérale en modèle de « saine gestion ». Nous en ferons collecti­vement les frais : dérèglementation de l’économie, privatisation des services publics, clientélisation du citoyen, mise au pas des syndicats... ce sera désormais cela gouverner.

Appliquée sur un mode gestionnaire ou commercial par des groupes sociaux représentant des intérêts divers, la ­gouvernance prétend à un art de la gestion pour elle-même. Entrée dans les mœurs, évoquée aujourd’hui à toute occasion et de tous bords de l’échiquier politique, sa plasticité opportune tend à remplacer les vieux vocables de la politique.

En 50 courtes prémisses, Alain Deneault montre la logique de cette colonisation de tous les champs de la société par la gouvernance. Car cette « révolution anesthésiante » doit être bien comprise : elle parti­cipe discrètement à l’instauration de l’ère du management ­totalitaire.

Alain Deneault, docteur en philosophie de l’Université Paris-VIII, enseigne la «pensée critique» en science politique à l’Université de Montréal. Il est notamment l’auteur de Noir Canada (Écosociété 2008) ; Offshore (Écosociété / La Fabrique 2010) et Paradis sous terre (Écosociété / Rue de l’Échiquier 2012).

Roger Brown & Helen Carasso: Everything for Sale? The Marketisation of UK Higher Education

Everything for SaleRoger Brown & Helen Carasso: Everything for Sale? The Marketisation of UK Higher Education

Published: 4th February 2013 by Routledge
238 pages
ISBN: 978-0-415-80980-1

The marketisation of higher education is a growing worldwide trend. Increasingly, market steering is replacing or supplementing government steering. Tuition fees are being introduced or increased, usually at the expense of state grants to institutions. Grants for student support are being replaced or supplemented by loans. Commercial rankings and league tables to guide student choice are proliferating with institutions devoting increasing resources to marketing, branding and customer service. The UK is a particularly good example of this, not only because it is a country where marketisation has arguably proceeded furthest, but also because of the variations that exist as Scotland, Wales and Northern Ireland increasingly diverge from England.

In Everything for Sale, Roger Brown argues that the competitive regime that is now applicable to our Higher Education system was the logical, and possibly inevitable, outcome of a process that began with the introduction of full cost fees for overseas students in 1980. Through chapters including:

  • Markets and Non-Markets
  • The Institutional Pattern of Provision
  • The Funding of Research
  • The Funding of Student Education
  • Quality Assurance
  • The Impact of Marketisation: Efficiency, diversity and equity;

He shows how the evaluation and funding of research, the funding of student education, quality assurance, and the structure of the system have increasingly been organised on market or quasi-market lines.

As well as helping to explain the evolution of British higher education over the past thirty years, the book contains some important messages about the consequences of introducing or extending market competition in universities’ core activities of teaching and research.

This timely and comprehensive book is essential reading for all academics at University level and anyone involved in Higher Education policy.

Joseba Fernández, Carlos Sevilla y Miguel Urbán: De la nueva miseria. La universidad en crisis y la nueva rebelión estudiantil

De la nueva miseria. La universidad en crisis y la nueva rebelión estudiantilJoseba Fernández, Carlos Sevilla y Miguel Urbán: De la nueva miseria. La universidad en crisis y la nueva rebelión estudiantil

Editorial Akal, Madrid, 2013
ISBN: 978-84-460-3739-2

Asistimos a la progresiva destrucción de la Universidad pública. Un proceso que, intensificado por las políticas de austeridad y recortes, ha alumbrado la emergencia de un nuevo modelo de Universidad de carácter mercantil. Ante esta situación urge elaborar un nuevo aparato conceptual y teórico para entender las dinámicas de transformación de las universidades a escala global. Así, la nueva Universidad-Empresa es el definitivo pulso lanzado por el mercado para convertirla en campo de valorización del conocimiento. Pero si este cambio de modelo supone una revolución en la naturaleza misma de la Educación Superior, la explosión de la crisis del capitalismo financiarizado a nivel global ha terminado por hacer estallar la idea de una Universidad autónoma y democrática. Estamos ante una nueva fase de la Universidad-Empresa: en el tránsito directo y acelerado a la Universidad de la deuda.

Este libro colectivo transita por algunos elementos para entender los nuevos tiempos de la Universidad: la deuda estudiantil, la precariedad de la comunidad universitaria, los cambios en las funciones sociales y económicas de la educación superior o, en definitiva, la naturaleza del nuevo ciclo de protestas estudiantiles. Se trata de actualizar y seguir construyendo un discurso crítico sobre el papel de la Universidad dentro del proceso de producción y acumulación capitalista. No sólo como un ejercicio intelectual, sino como un esfuerzo por alimentar las resistencias en curso que, en todo el planeta, se encaminan a frenar la venta de lo público.

Resum del document PROPUESTAS PARA LA REFORMA Y MEJORA DE LA CALIDAD Y EFICIENCIA DEL SISTEMA UNIVERSITARIO ESPAÑOL elaborat per la Comisión de expertos para la reforma del sistema universitario español

Resum del document PROPUESTAS PARA LA REFORMA Y MEJORA DE LA CALIDAD Y EFICIENCIA DEL SISTEMA UNIVERSITARIO ESPAÑOL elaborat per la Comisión de expertos para la reforma del sistema universitario español

El propòsit d’aquest Resum és sintetitzar l’extens informe elaborat per la Comissió designada pel ministre Wert i no pas valorar-ne el conjunt ni cada un dels capítols en què es divideix. Els breus comentaris que acompanyen alguns aspectes del resum tenen la finalitat de clarificar-los o de fer-ne ressaltar algun aspecte o mancança que ens ha semblat òbvia. Ha estat elaborat pel col·lectiu SAVA (compost per Albert Corominas, Sergi Fillet, Antoni Ras i Vera Sacristán).

Sumari

  • Introducció
  • Capítol 1: Selecció del PDI
  • Capítol 2: Avaluació de la qualitat de las universitats: excel·lència i competitivitat
  • Capítol 3: Govern de les universitats
  • Capítol 4: Finançament
  • Capítol 5: Estudis i titulacions universitàries

El document complet és accessible a:
http://www.mecd.gob.es/dms/mecd/ministerio-mecd/servicios-al-ciudadano/participacion-publica/sistemauniversitario/propuestas-reforma.pdf 

i els vots particulars a:
http://www.mecd.gob.es/dms/mecd/ministerio-mecd/servicios-al-ciudadano/participacion-publica/sistemauniversitario/adenda-propuestas-reforma.pdf

Vicenç Navarro: Las reformas educativas del PP

Vicenç Navarro: Las reformas educativas del PP
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 1 de marzo de 2013
Este artículo critica la reforma educativa del gobierno del Partido Popular que refleja una visión excesivamente economicista y clasista de las políticas públicas necesarias en el sistema educativo español.

Una de las características más negativas de la reforma educativa del Gobierno del Partido Popular es la filosofía que reproduce y expande en sus propuestas y que se centra en la visión de que un objetivo central de tales reformas es aumentar lo que llama el ‘capital humano’ de los alumnos. En sí, adaptar el sistema educativo a las necesidades de recursos humanos de una economía es un objetivo razonable y deseable. Pero lo que distingue el enfoque adoptado en estas reformas es su visión tan reduccionista que pone tal objetivo como el centro de sus propuestas. Lo que tal reforma intenta es hacer de los alumnos, trabajadores productivos para que encajen en la máquina productiva del país, viendo a los alumnos como objetos cuyo valor a la economía exige que tengan, no sólo el conocimiento, sino también la actitud laboral necesaria para incrementar la producción. De ahí que otra característica de tales reformas es su énfasis en la disciplina (con ribetes autoritarios) y en la uniformización. El gran valor que adquieren en la reforma las pruebas test es un indicador de ello. Por lo demás, áreas que no se perciben como contribuyentes a la productividad y creación de capital, como se consideran las “Humanidades”, y en cierta medida también las “Ciencias Sociales”, dejan de tener importancia en la asignación de conocimiento en el currículum escolar. En esta visión, la función fundamental de la educación es servir a la economía, esta categoría conceptual que sirve para ocultar el sistema económico-político actual, que se basa, no en el mérito (como su narrativa falsamente proclama), sino en las relaciones de poder de clase y género que origina y reproduce.

La educación, sin embargo, no debería ser primordialmente un medio para alcanzar un fin económico, sino al revés, el proyecto económico debería ser el medio para facilitar y promover la calidad de vida de la ciudadanía, la cual requiere el pleno desarrollo del ser humano, tanto como persona como ciudadano. Todo ser humano tiene un gran potencial de creatividad que el sistema educativo debe promover. Esta visión economicista lleva también a una visión clasista de la educación, en la que la educación pública debe formar a trabajadores productivos y disciplinados y la privada (donde envían a sus hijos la mayoría de dirigentes del gobierno popular presidido por el señor Rajoy) debe cumplir con su misión de formar las élites gobernantes, bajo la guía espiritual de la Iglesia. La mayoría de las escuelas privadas están gestionadas por tal institución. El favoritismo de las reformas a la escuela privada reproduce tal visión clasista de la educación.

LA EVIDENCIA CIENTÍFICA MUESTRA EL ERROR DE LOS SUPUESTOS DE LA REFORMA

El énfasis en incrementar el capital humano de la sociedad como manera de enriquecer a la ciudadanía, incrementando su productividad, tiene escasa evidencia empírica que la sustente. Veamos los datos. En una excelente presentación en el programa de Políticas Públicas de la Johns Hopkins University, en Baltimore, el economista John Schmitt (del prestigioso Center for Economic and Policy Research, de Washington) mostró como EEUU nunca antes había tenido un nivel educativo tan elevado como el que tiene ahora. El porcentaje de la población con educación universitaria nunca había sido más alto (el 30%) y el de escasa educación tan bajo (9%) como ahora. El incremento del primer grupo y el descenso del segundo grupo habían sido espectaculares en los últimos cuarenta años. Pero lo que es más importante que la evolución de los extremos era el incremento tan notable del nivel educativo de la gran mayoría de la población. Un indicador de ello es que casi el 60% de la población activa utiliza el ordenador en su puesto de trabajo.

Pero a pesar de ello, los salarios por hora (lo que el trabajador y empleado gana por hora) han disminuido entre la gran mayoría de hombres, aumentando sólo ligeramente entre la mayoría de mujeres (cuyo nivel inicial era mucho más bajo que el de los hombres) en los últimos casi cuarenta años (1973-2009). Otro dato presentado por John Schmitt era el notable crecimiento de la productividad, que no ha repercutido en el incremento paralelo de los ingresos de la clase trabajadora, que constituye la mayoría de la población en EEUU, cuyo nivel de educación ha aumentado considerablemente (En aquel país, el término “clases medias” se utiliza para definir primordialmente a la clase trabajadora). En realidad, las reformas neoliberales ampliamente extendidas a partir del mandato del presidente Reagan, tuvieron un impacto negativo para el bienestar de las clases populares, que se vieron en la necesidad de endeudarse para mantener su nivel de vida, origen del enorme endeudamiento de la población estadounidense. El aumento del nivel de renta y riqueza se ha concentrado en un sector muy minoritario de la población, cuyo altísimo nivel de renta no tiene nada que ver ni con mérito ni con la educación.

Una última observación. Nada de lo dicho debería interpretarse como un desmerecimiento que la educación tiene para la eficiencia económica de un país. El mejor ejemplo del valor del sistema educativo dentro de economías eficientes lo muestran la mayoría de países escandinavos, siendo la escuela finlandesa, por ejemplo, un punto de referencia en el mundo educativo. Ahora bien, la función primordial de la educación es formar ciudadanos libres, con capacidad creativa y decisoria en la gobernanza del país. Tal función no se respeta cuando a la educación se la ve primordialmente como un objetivo económico detrás del cual se oculta la reproducción de una sociedad clasista y sexista que dificulta la creatividad en la mayoría de la población.

Vicenç Navarro, 01/03/201

Albert Corominas: A quién le importa el gobierno de las universidades

Albert Corominas: A quién le importa el gobierno de las universidades
Albert Corominas, Catedrático de la UPC y miembro del Observatorio del Sistema Universitari

El pasado 12 de febrero, los miembros de la llamada Comisión de Expertos entregaron su informe (“Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español”) al ministro Wert, quien los había designado unos meses antes.

Dicho informe ha tenido un eco relativamente escaso en los medios de comunicación, posiblemente a causa del fuerte estruendo de sobres, corrupciones y espionajes. No obstante, contiene diversas recomendaciones que, de llevarse a la práctica, supondrían un vuelco del sistema universitario español.

El elemento central del informe es la propuesta, muy poco argumentada pero muy definida, sobre el gobierno de las universidades. En síntesis, cada universidad sería gobernada por Consejo con entre 21 y 25 miembros, un 50% de los cuales serían elegidos por el Claustro, un 25 % por la comunidad autónoma (no se especifica si por el gobierno o por el parlamento) y el resto por acuerdo entre los dos grupos anteriores. Dado que la comunidad universitaria es un reflejo de la sociedad plural en que se inserta, no es difícil llegar a la conclusión de que la comunidad autónoma tendría asegurada la llave del gobierno de cada universidad, máxime cuando el Consejo elegiría al rector y este designaría secretario general, vicerrectores, decanos y directores de escuela y propondría al Consejo el gerente.

¿Es una propuesta técnica que interesa solo a la comunidad universitaria? ¿Es una sorpresa, un planteamiento inédito que ha resultado del debate entre los miembros de la Comisión? O, por el contrario, ¿es un hito de una campaña mediática persistente orientada a poner las universidades públicas al servicio de los denominados mercados?

De un tiempo a esta parte, el gobierno de las universidades, es objeto de documentos, artículos e intervenciones en medios de comunicación. Mayormente, por parte de representantes de algunos intereses empresariales, los cuales proclaman que la universidad española no funciona, que su principal problema es la gobernanza y que es urgente modificarla, con el fin de implantar un sistema de gobierno jerárquico, cuya máxima autoridad sea nombrada por un órgano no universitario con participación hegemónica empresarial. De tales pretensiones se han hecho eco los representantes políticos de dichos intereses y, así, el gobierno de la Generalitat de Cataluña impulsó, en 2011 y 2012, una comisión con el propósito evidente, aunque no logrado, de dar cobertura, con los lógicos matices (las propuestas procedentes de instancias políticas no suelen coincidir formalmente con las que expresan, ya sin tapujo, las organizaciones empresariales o sus instrumentos) a estos proyectos.

Cabe analizar, y sería interesante hacerlo, los motivos y la pertinencia del uso reiterado del término “gobernanza”, y no “gobierno”, en esta campaña (por cierto, hay que agradecer a la Comisión de Expertos que su informe se refiera al “gobierno” y no a la “gobernanza”). Pero, como más o menos dijo Humpty Dumpty a Alicia, la cuestión no es qué significan las palabras, sino quién manda. Y de esto, simple y llanamente, se trata: de quién ha de mandar en la universidad pública (en las privadas mandan los propietarios pero esto, a pesar de los paupérrimos resultados de la gran mayoría de estas universidades, con muy contadas excepciones, no parece discutirlo nadie).

No se trata, pues, de un debate académico, que interesaría solo a especialistas, sino de una contienda política y social, que concierne a toda la ciudadanía.

Actualmente, en el gobierno de las universidades públicas intervienen la administración pública, autonómica y estatal, los consejos sociales (en los que es hegemónica la cultura empresarial, pese a que, o a causa de que, sus miembros externos a la propia universidad son designados por gobiernos y parlamentos autonómicos, y organizaciones locales, profesionales, patronales y sindicales) y los propios miembros de la universidad. Estos últimos eligen al rector o rectora y a una parte del Consejo de Gobierno (“el órgano de gobierno de la Universidad”, dice la ley), así como otros órganos colegiados que equilibran la indudable preeminencia del rector o rectora en las decisiones internas.

Con este sistema se han obtenido resultados notables (expansión numérica, territorial y social de la enseñanza universitaria; incremento substancial de la cantidad, la calidad y la proyección de la investigación universitaria, que constituye la mayor parte de la que se lleva a cabo en España) pero presenta también inconvenientes relevantes (ineficiencias debidas a una planificación deficiente de centros, títulos y plantillas y a una inadecuada, a veces ambigua, atribución de responsabilidades en lo que respecta a la elaboración de los presupuestos y al control de su ejecución), que requieren las reformas oportunas, lo cual no implica, desde luego, que todas las deficiencias de la universidad deriven de su sistema de gobierno ni que este sea su problema principal.

Pese a ello, lo que se ha venido planteando no es la transformación del sistema actual para mejorarlo, sino, sin diagnóstico y sin argumentación, su revocación y substitución por un sistema jerárquico de corte empresarial.

¿Quién ha intervenido en el debate y con qué objetivos? Algunas organizaciones empresariales y sus supuestos think tanks, con la Fundación Conocimiento y Desarrollo como ariete (el nombre no hace la cosa: se trata del instrumento principal para cuestiones universitarias de un lobby empresarial presidido por Ana P. Botín) y con muchos presidentes de consejos sociales como voceros, reclaman el poder, en las universidades, para los empresarios. Algunos rectores, el poder para los rectores. Esta posición rectoral ha sido jaleada por las organizaciones empresariales interesadas y por sus pregoneros: sentado el principio de que el rector ha de tener amplios poderes, bastará reemplazar el procedimiento para elegirlo por un procedimiento para designarlo. Algunos rectores han visto ahora la jugada y han empezado a clamar (¿demasiado tarde?) que “no es esto, no es esto”.

¿Para qué quieren algunos empresarios mandar en la universidad? Para imponer la orientación de los planes de estudios, mercantilizar la investigación, subir las matrículas y hacer negocio con los préstamos. Se trata de un elemento más, y no el menor, del proceso de privatización de los servicios públicos, pero en este caso, con una singularidad: no se pretende asumir la propiedad del sistema, sino que este siga financiado públicamente o, en todo caso, por las familias, pero gobernado en función de los intereses empresariales. Jugada redonda: poner al servicio de intereses particulares los considerables recursos involucrados en el sistema universitario, ¡y sin invertir un céntimo!

¿Y quién debería mandar, pues, en la universidad? Parece razonable que esto dependa de la naturaleza, muy variada en la universidad, de las decisiones de gobierno. En lo que se refiere a la planificación y la financiación del sistema universitario, las administraciones estatal y autonómica, como responsables de la distribución de los recursos públicos y de la ordenación territorial, y como garantes de la igualdad de oportunidades y del servicio público. En el control del gasto y de la gestión, los órganos fiscalizadores de la administración y unos renovados consejos sociales, realmente comprometidos con la universidad y que representen pluralmente a la sociedad en sus vertientes culturales y económicas. La actividad académica, los contenidos y la forma de la docencia y la investigación y su gestión deben corresponder a la comunidad universitaria, que es la cualificada para estas competencias.

Finalmente, ¿a quién importa todo esto? A quienes estudian y estudiarán en la universidad y a sus familias, a quienes trabajan en ella, al empresariado que desea ser competitivo a medio y largo plazo y no pretende solo maximizar el beneficio inmediato. A toda la sociedad, porque toda ella se beneficia directa o indirectamente de una institución que genera y transmite conocimientos y contribuye así a que el país sea más culto y más productivo.

El Diario, 25/02/2013

LOMCE. Solicitud del dictamen del Consejo de Estado: LOMCE versión 3

LOMCE. Solicitud del dictamen del Consejo de Estado

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha solicitado el dictamen del Consejo de Estado sobre la versión 3 del anteproyecto de ley orgánica, en el que se han incluido las aportaciones resultado de las reuniones de la Conferencia de Educación del 4 y del 19 de diciembre de 2012, y de la sesión del Consejo Escolar del Estado del 24 de enero de 2013. La tramitación culminará con la aprobación del proyecto de ley por el Consejo de Ministros y su remisión al Congreso de los Diputados para su tramitación parlamentaria.

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 19/02/2013

Ramón Zallo: La contrarreforma de Wert

Ramón Zallo: La contrarreforma de Wert
Ramón Zallo es catedrático de la UPV-EHU

Se ha publicado el informe (84 páginas) que una Comisión de Expertos nombrada por el ministro Wert ha elaborado sobre la Reforma del Sistema Universitario Español. Intenta completar el modelo de reforma educativa emprendida por el Gobierno Rajoy para las otras enseñanzas y que ha cristalizado en el denostado proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la calidad Educativa (LOMCE), consiguiendo el difícil record de poner a casi todos en su contra.

Hay dos previos que cuestionan ya de origen la propuesta de Reforma Universitaria.

Por una parte, es prematura. Plantearla cuando todavía está inacabada la aplicación del Plan Bolonia por falta de recursos es un castigo inmerecido para las Universidades, cuando no una provocación. Es conocida la inconsciencia del Ministro, así como su empecinamiento, pero es dudoso que el Gobierno Rajoy esté capacitado para convertirla en ley con la que está cayendo. De hecho encargó el informe en tiempos de alegres mayorías absolutas pero, deteriorada la legitimidad de ejercicio en el breve plazo de un año de legislatura, difícilmente está en condiciones de abrir otro frente.

Por otra parte, no hay fondos. Los expertos del Informe creen en las bondades de la globalización universitaria realmente existente en el mundo, sin cuestionar que las universidades de nuestras latitudes no pueden competir con Universidades de excelencia mundial que recogen recursos de todo tipo, pueden apostar casi sin límites por el I+D+i, cuentan con revistas de prestigio, captan el capital humano de mayor nivel, dominan los circuitos de visibilidad de las investigaciones y los círculos de poder del conocimiento…Ciertamente, no hay que resignarse ante esa situación, pero eso significa recursos económicos que no hay ni habrá para la inmensa mayoría de las Universidades públicas del Estado Español.

Querer organizar la “excelencia” sin recursos es un brindis al sol como ya ocurriera con la propia reforma voluntarista de Bolonia. Aunque también deban recabar fondos en el mercado, identificar la “excelencia” con la lógica de la rentabilidad a corto invita a las universidades públicas a comportarse como privadas.

Aspectos positivos pero maleables

El informe tiene algunas cuestiones positivas pero, según sea su aplicación, pueden convertirse en su contrario.

Por ejemplo, la conveniencia de una cierta especialización de las universidades por disciplinas o campos puede convertirse en una pesadilla si las universidades generalistas pasaran a tener dotaciones de puro mantenimiento como universidades de segunda. Las evaluaciones externas o los contratos programas y planes plurianuales traerían estabilidad a las Universidades, pero su idoneidad dependerá del enfoque, en el primer caso, y de las condiciones que impongan los gobiernos autonómicos, en el segundo. Asimismo, es loable la insistencia del informe en las becas y en la igualdad de oportunidades, pero está desligada de una propuesta realista para financiarlas….

Cuestiones muy discutibles

En lugar de un modelo equilibrado de Universidad -de alta formación integral o especializada y de preparación profesional- hay una preocupante propensión del informe a interiorizar solo intereses empresariales. Ello hace temer que la necesaria y razonable racionalización universitaria (hay exceso de campus) pueda convertirse en una privatización encubierta por abducción. El informe orienta en exceso la Universidad a la empleabilidad profesional de la mano de empresas que también pasarían a estar presentes en el máximo órgano directivo público universitario.

Igualmente, propone una doble vía de acceso del profesorado a la función de personal docente e investigador: funcionarial y laboral. Muy de acuerdo. Pero la apuesta por esta fórmula es válida, sólo si ambas figuras se equiparan en exigencias, estabilidad y rango -como ya se ha aplicado en la Universidad del País Vasco- pero de ninguna manera si el personal contratado lo es a dedo y por concursos poco rigurosos, o mediante sueldos precarios y con la intención de ir erosionando la vía de la estabilidad, como cabe deducir del informe.

Asimismo, no se contemplan algunos precios: los Campus de Excelencia Internacional que se proponen es seguro que se construirían a costa de empobrecer al resto y que la conversión de la propuesta en proyecto de ley probablemente también afectaría al nivel competencial de las Comunidades Autónomas, como ya ha ocurrido con la LOMCE.

Propuestas inaceptables.

Si hay temas que dependen de su aplicación y otros de su articulación, hay otros que son simplemente inaceptables, por concepción. La Autonomía Universitaria consagrada por la propia Constitución es zarandeada en la propuesta de estructura institucional. Lo dicen dos de los expertos del Informe que lo han hecho constar en informe aparte.

La razón de ser básica de la universidad es la transmisión, lo que se debería traducir en mimar la calidad de la docencia. Pero si se da valor exclusivo en el curriculum a la necesaria investigación –la otra misión- minaremos ambas. El informe apuesta por no valorar la docencia en las evaluaciones del profesorado, lo que solo invitará al desinterés docente y a la obsesión compulsiva por un curriculum de cantidad más que de calidad. Coherentemente con ello se abusa del rol de los sexenios de investigación como criterio único de excelencia en el curriculum y para formar parte de tribunales de evaluación. Sube tanto el listón de estos últimos que solo unos pocos podrán estar en todos los tribunales imaginables.

Tampoco se entiende que, para la promoción interna, se vuelva al anterior sistema de oposiciones, puesto que se suprimió por ineficiente, dando lugar al mejorable sistema actual.

Pero el mayor problema del informe es la contrarreforma institucional que propone hacia un régimen presidencialista, piramidal y externalizado. Se propone fundir Consejo de Gobierno y Consejo Social en un solo órgano decisorio, un Consejo de la Universidad de pocos miembros, con entrada de un 50% de personas no necesariamente vinculadas a la Universidad, y en el que se le daría vela al Gobierno Autónomo (o quizás a su Parlamento). Aunque se exige que los propuestos sean “personas de prestigio”, “empresarios”… hay todo el riesgo de que se elijan entre afines a los círculos de poder de cada comunidad. Se reduce la representatividad del estudiantado y del Personal de Administración y Servicios a un solo miembro por estamento.

Pero es que además ese órgano elegiría al Rector (eso sí, entre universitarios) y, a su vez, en una locura verticalista, sería este quién elegiría los decanos. Se socavaría así el sistema democrático en cada centro. Una pirámide plutocrática perfecta que haría que una elite o una camarilla se hiciera con las riendas de cada Universidad.

Es sabido que el funcionamiento de la Universidad Pública es bastante democrático aunque ello, a veces, le haga ser lenta en sus decisiones. Los Claustros, bastante representativos, son la base de la que emanan Junta de Gobierno y Rector, hoy, cuando no se le elige directamente por sufragio universal ponderado, como es el caso vasco. La reforma propone que el Claustro pase a ser solo un órgano consultivo, salvo en la elección del 50% para el nuevo Consejo de Universidad. Hoy el Claustro elige a la gran mayoría de los Consejos de Gobierno y respetando los estamentos.

Una reforma debería esperar algunos años y, mientras tanto, hay prioridades: generar transparencia y eliminar endogamias y mandarinatos; dignificar los sueldos del profesorado asociado e interino y estimular al profesorado más joven; salvar presupuestos y mantener dotaciones a la investigación… La contrarreforma propuesta crearía muchos más problemas que los que resuelve y minaría la democracia de la Universidad Pública.

Viento Sur, 23/02/2013

José Carlos Bermejo Barrera: Alguna vez los sabios se rebotan

José Carlos Bermejo Barrera: Alguna vez los sabios se rebotan

Llamó la atención en su momento que el altivo y desmesurado ministro Wert, que tiene la virtud de saber lo que quiere y decir lo que piensa, aunque se hunda el mundo y las encuestas de opinión, decidiese consultar a un grupo de sabios por él designados qué se podría hacer con las universidades, sobre todo si lo que dijesen coincidiera con lo que pensaba. Así lo han hecho los expertos, competentes en sus campos pero no en el derecho, excepto en los casos de Óscar Alzaga y Mariola Urrea, que han formulado un voto particular, advirtiendo del peligro de lo que se propone y de la necesidad de llevar a cabo muy importantes reformas en muchos aspectos del derecho público, entrando en dos campos, como el de la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, susceptibles de amparo constitucional. Matices todos estos que, como sugieren los autores del voto particular (pág. 5), sus compañeros no saben o no quieren entender.

Podríamos resumir los resultados del informe en tres apartados: a)- el modelo de gobierno autoritario, b)- la crítica a gravísimos errores en la implantación del proceso de Bolonia, y c)- la confirmación global del sistema paralegal en el que se mueven las universidades, cuyas anomalías los dos juristas sí comprenden. Y llama la atención en el informe la existencia de dos tipos de textos: a)- los que dan oponiones, a veces muy fundadas, de sus miembros, y b)- el texto articulado casi como borrador de un proyecto de ley sobre el gobierno universitario, en el que Wert sí está oyendo lo que ya sabe y quiere que le confirmen.

Denuncia el informe en su apartado 5 que todos los títulos de ingenierías, el de arquitecto y el de derecho se han implantado erróneamente al convertirlos en grados, y propone volver a carreras de 5 o 6 años en esos títulos, como en el caso de medicina, en el que el sentido común y las presiones del Ministerio de Sanidad ya habían conseguido que el nuevo título tuviese nivel de grado y máster y otorgase competencia profesional, lo que tendría que haberse hecho en todos los casos citados. Del mismo modo se propone volver a reducir a 3 años magisterio y todas las antiguas diplomaturas, dejando sólo los anómalos grados de 4 años en algunos títulos. Todo esto quiere decir que el mismo año en que salen nuevos graduados se considera que sus planes de estudio estuvieron mal diseñados y que deben ser reformados inmediatamente. Es decir, se ha cometido un atropello exigiendo el máster de la abogacía a los licenciados en derecho y el máster docente a miles de licenciados que por ley están exentos de él. No es una broma, todo esto es gravísimo y deberían rodar metafóricamente las cabezas de quienes fueron responsables de ello, de quienes diseñaron una plantilla de 69 competencias universales válidas para fabricar cualquier carrera, sin considerar ni su contenido ni el sentido común.

Pero esto es una discreta recomendación. Los sabios, excepto los dos juristas, proponen ya articulado un modelo autoritario de gobierno, con un rector nombrado por la Autonomía y con dos sueldos: el oficial y el que libremente le conceda la autoridad política, ¡con la que está cayendo en este tema! Un rector con poder unipersonal amplísimo que nombra decanos, controla el nuevo órgano de gobierno, la mitad de cuyos miembros ni pertenecen a la universidad, que se queda con un claustro consultivo y puede contratar un cuerpo de profesores indefinidos que convivirán con los funcionarios a la vez que contemplan su extinción. Un rector que busca patrones externos de su universidad, en la que los órganos de gobierno serán tan reducidos (25 miembros o 60 para el claustro) que estudiantes y Pas se quedarán con una representación simbólica, y en la que todos los cargos y la pertenencia a esos órganos estarán condicionados por los sexenios de investigación: un patrón universal de medida del nivel de los profesores concedidos por los evaluadores de un modo a veces poco claro, como indica el propio informe. Esto es lo que Wert, altivo y desmesurado, quiere, pero es lo mismo que Ángel Gabilondo - que antes que ministro fue fraile y que ama a la par a Rilke y a la fundación Universia del Banco de Santander - y su equipo diseñaron en otro informe del 2011 sobre este tema y lo mismo que propusieron en 2010 la Fundación Alternativas y el grupo parlamentario socialista, que además deseaban que todo se llevase a cabo sin la profunda reforma legal que Alzaga y Urrea demandan.

Ahora sólo nos queda esperar que en la pornografía política española que sustituye al debate, que pornografía es porque sólo muestra lo más bajo para excitar las pasiones, el PSOE se convierta en defensor de la libertad intelectual y de la dignidad académica, desaparecida hace años, cuando sus evaluadores consiguieron imponer para todo y para todos las mismas varas de medir, a costa de amendrentar a profesores, Pas y alumnos y conceder a cuentagotas mínimos incentivos salariales, ahora restringidos por la crisis. Mientras tanto Wert, altivo y desmesurado, está dispuesto a meter en cintura y recetar jarabe de palo a las ingobernales, disfuncionales y caóticas universidades públicas, poniéndolas firmes a base de recortes y un autoritarismo académico del que serán protagonistas sus nuevos gobernantes, colaboradores necesarios en el viejo y nuevo sistemas.

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