Manuel Castells

Manuel Castells

Manuel Castells: Intervención

Manuel Castells: Intervención
Al Gobierno actual se le votó con un programa totalmente distinto; o sea, nuevas elecciones

Ya es oficial: la economía española ha sido intervenida bajo la tutela de la Comisión Europea, el BCE y el FMI. Y aunque los eufemismos terminológicos de un gobierno falaz intenten suavizar la imagen, las 32 condiciones del memorándum aceptado por el Gobierno a cambio del rescate financiero no dejan lugar a duda. Era necesario. Buena parte del sistema financiero está quebrado o en peligro, exceptuando por ahora Caixa Bank, Santander y BBVA. Incluso en estos hay activos inmobiliarios hoy fuera de mercado. Es necesario un "banco malo", una entidad gestora de activos devaluados que sólo pueden reflotarse a largo plazo. Entidad financiada con fondos externos para no agravar la situación de los bancos o del FROB cuyos recursos son insuficientes para enfrentarse a la insolvencia potencial del sistema. Como todo esto lleva tiempo (ni siquiera existe aún el MEDE , futuro gestor de los fondos europeos de estabilización) y la situación es insostenible, se inyectarán 30.000 millones de inmediato en el sistema bancario para evitar el colapso de las cajas nacionalizadas y el pánico que podría cundir cuando la gente sepa que el Fondo de Garantías de Depósitos apenas cuenta ya con recursos para cubrir los depósitos en caso de quiebra generalizada. A cambio de este rescate, Europa impone una política macroeconómica y presupuestaria de extrema austeridad. Y retira el control del Banco de España al Gobierno, con lo que nuestro banco central se convierte en el gestor de la supervisión europea de nuestro sistema financiero. Esa es la consecuencia de la gestión irresponsable y prepotente de Fernández Ordóñez, que ninguneó en su momento las airadas objeciones de los competentes inspectores del Banco de España. Si se imputa a Rato, con razón, con mucha más razón debería imputarse a quien le permitió a él y a otros muchos prácticas presuntamente fraudulentas que eran comentadas entre expertos europeos y denegadas tozudamente por el exgobernador y sus jefes ( ¿recuerda la proclama de Zapatero en Nueva York vanagloriándose de que los bancos españoles estaban entre los más solventes del mundo?)

Mentiras, incompetencia, arrogancia y, a veces, estafa han caracterizado una gestión privada y una supervisión pública que han llevado a la bancarrota. Nada de crisis estructural del capitalismo (que también la hay, pero por otras vías), sino falta de transparencia en el sistema financiero y déficit democrático en la política. Por eso no es necesariamente negativa la intervención. Parecen más fiables los interventores que los intervenidos desde el punto de vista profesional y de responsabilidad. El problema de una intervención externa en términos tecnocráticos es que ni conoce ni le interesa la realidad del país, desequilibra el Estado autonómico y desestabiliza la sociedad. Por eso la crisis no se contiene, al contrario, ahora empieza en serio.

¿Por qué los mercados siguen incrementando la prima de riesgo y el interés de la deuda pública situándolos a niveles insostenibles ¿Por qué la bolsa sigue cayendo? ¿Por qué el euro se devalúa frente al dólar a pesar de la debilidad de la economía estadounidense?

Porque los inversores saben que sin crecimiento no se podrá pagar la deuda pública y privada española o italiana o de tantos otros países y que, por tanto, en algún momento habrá que aceptar una quita masiva de la deuda en la que bancos y gobiernos se destrozarán para saber quién paga. Y como el gasto público es lo único que puede reactivar a corto plazo la economía, dando tiempo a los factores creadores de futuro (emprendiduría , innovación y exportación) para inducir la salida de la crisis, por ahora la contracción de la demanda en la eurozona reduce drásticamente el negocio, desvía la inversión hacia otras latitudes y hace dudar de la recuperación económica.

El escepticismo de los mercados refleja la desconfianza con respecto a las instituciones políticas, europeas y nacionales, carentes de una estrategia común, opacas entre ellas y alejadas de sus ciudadanos. Estamos en un mundo en que nadie confía en nadie, ni los bancos entre ellos, ni las empresas en los gobiernos, ni los gobiernos entre ellos, y mucho menos los ciudadanos en sus representantes y los clientes en sus bancos. Se ha destruido la confianza, que es la base de un mercado dinámico y de una democracia estable. Es el sálvese quien pueda. Y por eso cuando se piden sacrificios suena a manipulación cínica. ¿Cómo viven los políticos y cómo viven los financieros en este momento mientras se piden sacrificios al pueblo? ¿En función de que se acepta el sacrificio, sobre todo cuando cualquier propuesta alternativa se acalla con rodillo parlamentario y cualquier protesta de disuelve a porrazos?

La inestabilidad institucional, social y política en la que desemboca necesariamente la intervención económica sin correctivos sociales no permite pensar en una estrategia de largo plazo para reconstruir la economía sobre bases socialmente sostenibles. La supervivencia día a día se va agotando mientras las familias se comen sus ahorros, los bancos retienen sus créditos y los políticos, casi todos compinchados, se apropian un poder que se suponía delegado y cierran puertas a la ciudadanía.

Aún hay algo más. Hay indicios de una gigantesca especulación de enormes masas de capital apostando contra el euro y preparándose a comprar a precio de saldo empresas, bienes raíces, instituciones financieras y hasta países enteros aprovechando la devaluación masiva que supondría la desintegración del euro. Resistir a esta megaespeculación global sí es una razón concreta para defender el euro; no los cuentos de terror para hacer tragar a la gente la destrucción de servicios esenciales en su vida. Esa resistencia pasa por un saneamiento integral del sistema financiero, incluyendo nacionalizaciones, liquidaciones y sanciones a los responsables. Y por una relegitimación del sistema político porque al Gobierno actual se le votó con un programa totalmente distinto. O sea nuevas elecciones. Si no se abren compuertas a la sociedad en una política renovada, hay riesgo de que la crisis financiera se convierta en crisis social de amenazantes perfiles.

La Vanguardia, 14/07/12

Manuel Castells: #12M15M

Manuel Castells: #12M15M
Los meses pasan, la situación empeora y los gobiernos siguen indiferentes a la protesta aplicando las recetas de la austeridad

¿Pero no estaba muerto y enterrado el 15-M? ¿No había degenerado en violencia callejera de la que ya se encarga la policía? ¿No se habían convertido los más sensatos en asociación legal Democracia Real Ya! debidamente registrada en el Ministerio del Interior? ¿Qué queda de ese movimiento espontáneo, multitudinario y creativo que contó durante meses con el apoyo moral de tres cuartas partes de los ciudadanos?.

Pronto lo sabremos. En las redes sociales circula ya el llamamiento para una manifestación local y global el 12 de mayo, junto con miles de personas alrededor del mundo, con el lema "Unidos por un cambio global", reactivando la protesta que movilizó a millones en 951 ciudades y 82 países el 15 de octubre. Y es que este es un movimiento rizomático, con múltiples nodos cambiantes y autónomos, que vive en las redes sociales en internet y entre la gente, que mantiene el fuego de la indignación mientras las cosas sigan como siguen y que aparece, desaparece y reaparece en el espacio público para palpar su existencia y elaborar un proyecto de cambio social. Al ser un movimiento sin jefes, basado en la horizontalidad y la participación, sin normas ni programa, supera cualquier circunstancia. Ni se crea ni se destruye, se transforma. Incluso sobrevive al peligro de los movimientos sociales: su autodestrucción por peleas internas.

Pero lo que es la práctica usual del izquierdismo no afecta al 15-M. Por eso cuando hace unos días Fabio Gandara, un veterano del movimiento, y otras personas se impacientaron y crearon una asociación DRY para actuar en nombre del movimiento, saltó la alarma en las redes sociales. Tal decisión, tomada de forma poco clara y minoritaria según el parecer de la mayoría de los nodos locales de DRY, contravenía los principios de democracia asamblearia sobre los que se funda el 15-M. Pero, tras un momento de irritación inicial, se adoptó la actitud de que cada uno hace lo que quiere y no pasa nada. La declaración de DRY de Valencia el 25 de abril oponiéndose a la idea de asociación firmaba "Democracia Real Ya! (el objetivo, no la marca)" porque no hay marca, no se puede apropiar lo que no tiene propietario. El 15-M es de la gente que sale a la calle y debate en la red, en cada momento, cada una con sus razones, reivindicaciones, ideales y manías. Por eso no es ni será un partido ni nada parecido. Y tampoco hay problema, a menos que haya trols por medio, porque gente de buena fe decida ir por otro camino hacia objetivos ampliamente compartidos. Es una red abierta, no una burocracia cerrada.

Mucho más grave es el otro peligro con el que se enfrenta el 15-M. Su deslegitimación en la mente de los ciudadanos por la los intentos de criminalizarlo mediante su asimilación a "los violentos". ¿Quiénes son esos violentos? No se sabe bien, excepto que son muy pocos y que son rechazados por la inmensa mayoría de los participantes en el movimiento. Porque el 15-M es, desde su origen, explícitamente no violento. Y lo ha demostrado en la práctica reiteradamente sufriendo las golpizas de la policía sin enzarzarse en enfrentamientos masivos que hubieran podido degenerar. Es esencial que dicha actitud continúe, pues la estrategia más eficaz para desconectar el movimiento de su referencia al 99% es precisamente provocar hasta que la televisión pueda ofrecer imágenes de caos, violencia, destrozos y sangre que aparten a los ciudadanos de aquellos que se atreven a manifestarse diciendo lo que muchos piensan. No será fácil evitarlo. Porque la policía parece ineficaz para hacer algo tan sencillo como intervenir de inmediato selectivamente en cuanto se quema el primer contenedor o se apedrea el primer banco. En lugar de pescar con red y llevarse a cualquiera que pasara por allí.

Pero sobre todo no será fácil contener la rabia de la gente porque los meses pasan, la situación empeora por momentos y los gobiernos siguen indiferentes a la protesta aplicando arrogantemente las recetas de la austeridad y haciendo pagar a las personas la crisis que, en la visión de los indignados, fue cosa de financieros y políticos, cubriéndose luego los unos a los otros. La vía institucional de debate ciudadano está cerrada. El rodillo parlamentario se aplica automáticamente. El PSOE, tras haber iniciado el desaguisado, sigue en encefalograma plano. Los sindicatos ladran pero no muerden, o quizá ya no tienen dientes. Los medios están mediatizados y buscando comprador. Y ministerios y autonomías se dedican con fruición al recorte creativo a ver qué más sacrificios humanos pueden ofrecer al dios de los mercados que sigue sin confiar en la deuda española, tanto pública como privada. Como no queda otra alternativa, miles saldrán a la calle el 12 de mayo. Y como siguen buscando nuevas formas de democracia se proponen deliberar, de nuevo, en las plazas públicas tres días. Ahí es donde las autoridades de turno los esperan. Prohibido ocupar cualquier espacio público. La alternativa entonces está entre irse a casa tras el desahogo y todo sigue igual o afirmar el derecho de reunión y debate y que se produzcan enfrentamientos violentos que permitan criminalizar al movimiento.

Si hubiera talante democrático en la clase política podrían dejar que los ciudadanos se encuentren en sus ágoras tres días, deliberen y propongan. Y tratar de reconectar la sociedad con las instituciones. Pero partidos y gobiernos son visceralmente opuestos a un movimiento que les niega su legitimidad. O bien entran en los cauces preestablecidos, precisamente aquellos denunciados por el movimiento como reglas tramposas, o se condena la protesta a la marginalidad seguida de represión. Tendrán que ser creativos los indignados para salir de ese dilema. Tendrán que imaginar formas de desobediencia civil protegidas por la ley. Tendrán que mostrar flexibilidad en sus tiempos y espacios de deliberación asamblearia. Tendrán que construir sus canales de comunicación directa con la ciudadanía. Recordando que cada día que nos vamos hundiendo en la crisis se van cargando de razón.

La Vanguardia, 05/05/12

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Manuel Castells: Primavera valenciana

Manuel Castells: Primavera valenciana
La ciudadanía ha perdido el miedo, sigue indignada y encuentra cada vez más motivos para no confiar en sus dirigentes

Ya tiene una entrada en Wikipedia: "Se conoce por 'primavera valenciana' a una serie de protestas propulsadas en Valencia por el movimiento estudiantil contra los recortes y la devaluación de la enseñanza pública, en los primeros días, y contra la fuerte represión policial que sufrieron los manifestantes en las siguientes jornadas".

Yo estudié secundaria en el Instituto Lluís Vives de Valencia, que siempre ha sido excelente, vanidad de antiguo alumno aparte. En plena noche franquista. Y aunque niño (como los que ahora apalearon) presencié cargas policiales, porque la calle Xàtiva era y es punto neurálgico de la protesta ciudadana. Nunca más, me prometí. Fue una de las imágenes en mi mente que me llevaron a ejercer de subversivo en la Universitat de Barcelona a los 17 años. Y ahí estamos de nuevo, con el jefe de policía (Antonio Moreno, acuérdense) ordenando atacar "al enemigo" y con la reencarnación de gobernador falangista, Paula Sánchez de León (ténganla presente en sus oraciones) insistiendo en mantener cargos contra jóvenes manifestantes brutalmente golpeados por la policía. Tiene razón el Sindicato Unificado de Policía en tildar de cobardes a los políticos, empezando por el nuevecito ministro del Interior (vaya estreno, don Jorge) que tiran de la porra y esconden la mano responsabilizando a los agentes. Cierto es que hay energúmenos en la policía como en todas partes. Recuerden al guardia de Barcelona que se lamentaba en Facebook de no haber podido pegar tanto como los mossos en la carga del 27 de mayo en plaza Catalunya. Pero para eso hay mandos, disciplina y profesionalidad. Se corta la calle diez minutos porque de algún modo hay que hacerse oír y se aporrea salvajemente a un grupito de unos 40 niños, con varios heridos y 17 detenidos, entre ellos un joven lesionado, esposado y aislado en un calabozo 30 horas. El pretexto fue baladí.

Si hubiera que reprimir cada interrupción de trafico por obra pública, estarían todos los trabajadores municipales en la cárcel. Y es que el ejercicio de la protesta democrática es tan obra pública como el alcantarillado. Tras el 15-F hubo feroces cargas contra manifestantes pacíficos tres días más: 25 jóvenes, algunos menores, pasando noche en la cárcel y nuevos heridos. En ese aquelarre de violencia salió a la superficie el instinto básico del ordeno y mando que aún persiste en un Estado con un aún leve barniz democrático. Y la intolerancia de la ínclita Rita, "la alcaldesa" que asimila izquierda y violencia, olvidando la dialéctica de los puños y las pistolas de sus ancestros.

Felizmente los caminos de la primavera son infinitos. Y de esta salvajada aderezada de cinismo ha surgido una nueva llamarada de indignación, nacional e internacional, que se ha hecho protesta intergeneracional masiva, pacifica y firme. Es bello ver a los padres salir a la calle a defender a sus hijas (una de las cuales anda con brazo escayolado). Ahora empiezan a verse los efectos profundos del 15-M. La gente ha perdido el miedo. Y cuando sienten una iniquidad, lo dicen y se oponen. Y blanden libros y manos mostrando cuáles son sus armas. Así que ahora se unen las protestas sociales contra el desmantelamiento de servicios públicos con las protestas éticas contra la violencia autoritaria.

No debieran algunos gerifaltes del PP escudarse en la legitimidad de su mayoría absoluta. Primero, porque es un argumento especioso: fue el PSOE quien perdió. Con los votos obtenidos por el PP en el 2011 hubiese perdido las elecciones del 2004 y del 2008. Lo cual quiere decir que la mayoría parlamentaria no se corresponde con una mayoría social. Pero, sobre todo, argumentar con la mayoría absoluta para cubrir actuaciones antidemocráticas contribuye a debilitar aún más la credibilidad de una democracia prematuramente envejecida. Los votos son un depósito condicional, no un abandono a la arbitrariedad política. Bien haría Rajoy, cuya influencia moderadora retiene a los jinetes del apocalipsis que relinchan en el PP, de tirar de las bridas en este momento. Entramos en un periodo de lógica agitación social con una ciudadanía sufriendo las consecuencias de una crisis que no es suya y con apenas otra forma de expresión que tomar la calle y ocupar espacios de libertad. Si el disenso se trata policialmente y además azuzando la violencia, se puede entrar en un clima de extrema tensión que convierta la crisis económica en crisis social destructiva. No es de recibo justificar la violencia del Estado con el tópico de "los violentos". Claro que puede haber excitados en las manifestaciones (aunque no los hubo entre los estudiantes de Valencia). Pero para eso se dispone de una policía profesional, que aguanta cuando hace falta y controla con eficacia cuando es necesario, sin recurrir a la violencia. Son los políticos y algunos mandos fascistoides, no los agentes ni los escasos manifestantes desmadrados, los responsables de una violencia que puede degenerar rápidamente si desde los altos niveles no se pone coto. Presidente Rajoy: dé el ejemplo ahora, si le importa tanto la imagen del país. Destituya a su delegada y despida al policía que etiqueta a los ciudadanos como el enemigo. Dé un aviso a navegantes. Y ayude a restablecer un clima de protesta cívica y pacífica que es esencial en una democracia real. No se haga cómplice de un clima de intimidación que ya no funciona porque la ciudadanía ha perdido el miedo, sigue indignada y encuentra cada vez mas motivos para no confiar en sus dirigentes, ellos sí intimidados por la Merkel en lugar de plantar cara y defender los intereses de quienes les pagan. Hay en nuestro país un deterioro rápido de la educación pública, la base de la formación personal y profesional. Si niños y jóvenes protestan, habrá que oírlos en lugar de pegarles, porque ellos quieren implicarse en la democracia.

El 29 de febrero el país será un clamor. Y esperemos que el espíritu de convivencia devuelva la violencia del Estado a las catacumbas de una historia que creíamos superada.

La Vanguardia, 25/02/12

Manuel Castells: Ocupar Wall Street

Manuel Castells: Ocupar Wall Street
La inmoralidad del mundo financiero parece haber encontrado un contrapoder con el que no contaba: sus propios clientes

El capital financiero y sus altos ejecutivos tienen un problema serio: la gente no los quiere. Es más, muchos los odian. Y el clamor se extiende contra los políticos percibidos como marionetas de los bancos a los que protegen con el dinero de los contribuyentes sin que los bancos devuelvan el favor cuando les va bien a ellos y mal al país. Porque, argumentan, el dinero es de sus accionistas. Nadie lo cree porque en las juntas de accionistas está todo bien atado. Con una minoritaria participación de control unos pocos accionistas hacen y deshacen. Añádanse las inversiones cruzadas entre bancos (las llamadas cartas de amor y el sistema se cierra sobre sí mismo, con escasa utilidad social y máxima captación de fondos en beneficio de los banqueros, con bonos exorbitantes para sí mismos aun cuando quiebren sus entidades. Y nada de pagar más impuestos. Para eso están los paraísos fiscales.

De ahí que el movimiento Ocupar Wall Street, iniciado en el corazón del capitalismo financiero, haya tenido tal apoyo popular en EE.UU. y en el mundo. La idea se lanzó en internet por la revista Adbuster, una publicación de crítica a la publicidad editada en Vancouver, en julio del 2011. La propuesta de ocupar Wall Street el 17 de septiembre, día de la Constitución, para protestar contra el control de la política por el dinero, fue recogida por grupos diversos en todo el país, más o menos organizada en la red y finalmente llevada a cabo por unos mil manifestantes que acabaron acampando en Zuccotti Park en las inmediaciones del distrito financiero. El silencio mediático y la ausencia de apoyos organizados pareció confinar el movimiento al ostracismo. Sus demandas eran variopintas, pero coincidían en la crítica de un sistema financiero causante de la crisis y que seguía teniendo poder de vida y muerte sobre la economía y la política. Allí donde no llegan los medios de comunicación tradicionales llega la red y la iniciativa se extendió rápidamente a una ciudadanía harta de todo pero especialmente de los bancos. Y cuando la policía intensifico su represión, los sindicatos estadounidenses, que están sufriendo una campaña de exterminio por parte de los gobernadores republicanos y las grandes empresas, decidieron unirse al movimiento y acudir a las manifestaciones. Y los hackers entraron en acción. Anonymous publicó en la red el nombre y señas personales del policía responsable de haber herido a manifestantes. El alcalde Bloomberg ordenó desmantelar la acampada por "razones de higiene" (¿suena familiar?), pero ante la masiva movilización para impedirlo canceló la orden. El 1 de octubre los manifestantes marchan hacia el puente de Brooklyn, la policía los deja pasar. Es una encerrona: tienen pretexto legal para detener a centenares. Pero la torpeza policial ofrece la oportunidad de filmación espectacular para los medios que por primera vez cubren ampliamente el movimiento aun criticándolo.

Se rompe la barrera del silencio. El movimiento entonces se extendió por todo el país. Cientos de ciudades, y numerosos barrios y calles, tienen su propia ocupación, tanto en el espacio urbano como en una web que relata la acción cotidiana y se conecta a otras webs que van tejiendo una geografía virtual y espacial del cambio de mentalidad en el país capitalista por excelencia. Un 82% en el estado de Nueva York y un 46% en todo el país apoyan las críticas del movimiento Wall Street, frente a un 34% que se opone. El movimiento se autoproclama representante del 99% de los ciudadanos en contraposición del 1% que atesora el 20% de la riqueza. Y empieza a impactar la opinión política: mientras que el 68% pide aumentar impuestos a los ricos, el 69% piensa que los republicanos favorecen a los ricos. Como Obama aparece también como prisionero de Wall Street el efecto electoral directo es incierto, a menos que Obama haga un giro al respecto. Conforme el movimiento incrementa su popularidad y sus ocupaciones, se acentúa la represión policial, cientos de personas son detenidas en todo el país, las cargas policiales se endurecen. Acontecen hechos inéditos: el 22 de octubre ante una acción policial en Nueva York un fornido sargento de los marines de vuelta de Afganistán increpa a los policías y los acusa de deshonrar los ideales estadounidenses por atacar a sus ciudadanos. La policía no se atreve con él. El vídeo del incidente es visionado por 3 millones. De ahí surge un movimiento, Ocupar los Marines, hecho por los propios marines que invitan a dar apoyo táctico y liderazgo a los manifestantes. El 25 de octubre la policía de Oakland ataca toda la noche la acampada frente al Ayuntamiento. Un bote de humo fractura el cráneo del marine Scott Olsen, participante en la ocupación. La alcaldesa pide perdón. Las protestas se redoblan en todo EE.UU. En Nueva York una tormenta de nieve cubre la región. Unos días antes el alcalde había prohibido toda calefacción en Zuccotti Park por "razones de seguridad". Los acampados aguantan el intenso frío con el apoyo de los vecinos del barrio y redes de solidaridad.

Tras siete semanas, las ocupaciones proliferan y se refuerzan. Los bancos siguen en el punto de mira. Una joven de 22 años en Washington, Molly Katchpole, reacciona contra la imposición del Bank of America de cobrarle 5 dólares por cada utilización de tarjeta de débito, medida que iban a seguir los demás bancos. Publica su protesta en internet, en unas horas 300.000 personas se unen. Los bancos cancelan la medida, con amplia repercusión mediática. Move.Org, con 5 millones de afiliados, lanza una campaña para que la gente retire su dinero de los grandes bancos y lo deposite en cooperativas de crédito y bancos comunitarios. De la red a la calle y de ahí a la cuenta bancaria. Los ejecutivos que hace unas semanas brindaban provocadoramente con cava al paso de los manifestantes desde sus ventanas de Wall Street empiezan a esconder su identidad en público.

La inmoralidad del mundo financiero parece haber encontrado un contrapoder con el que no contaba: sus propios clientes.

La Vanguardia, 05/11/11

Manuel Castells: Movimiento y política

Manuel Castells: Movimiento y política
Las formas de transformación política sólo son eficaces situándose fuera del sistema político para obligarlo a cambiar

El 15 de octubre del 2011 marcó un hito en la emergencia de los movimientos sociales en la era internet. Cientos de miles de personas se manifestaron en más de mil ciudades de 82 países respondiendo a una convocatoria inicialmente sugerida por un grupo de Facebook llamado Propuestas Post-15M y asumida por Democracia-Real-Ya-Internacional y Takethesquare. La iniciativa se perfiló en una reunión de redes de activistas en Barcelona a inicios de septiembre convocando la manifestación global del 15-0 bajo el lema #unitedforglobalchange. Los manifestantes criticaban al capitalismo financiero causante de la crisis y a gobiernos percibidos como estando a su servicio. No hubo líderes ni comité de dirección. Sólo asambleas y redes locales conectadas en redes globales.

Paralelamnte surgió otra iniciativa en julio de la revista Adbusters, radicada en Vancouver y especializada en la crítica de la publicidad. Difundió en internet la imagen de una bailarina danzando sobre el toro de Wall Street con una frase: "Nuestra única demanda: ocupa Wall Street. El 17 de septiembre ven con tu tienda". Esa fecha es el día de la Constitución de EE.UU. y la demanda era separar dinero y política. A partir de ahí grupos diversos empezaron a preparar la ocupación. Y simultáneamente indignados en todo el mundo decidieron por su cuenta asediar los centros financieros de sus países.

Tras las revoluciones árabes, las revueltas en Grecia, los indignados en España y Europa, la masiva movilización contra el Gobierno en Israel y la rápida difusión de ocupaciones y manifestaciones, con apoyo de los sindicatos en cientos de ciudades de EE.UU., la convergencia de las protestas el 15-0 señaló el carácter global del movimiento. Pero cada cual incluye sus propias reivindicaciones y proclamas. En Barcelona una asamblea propuso pasar "de la indignación a la acción" con el lema "Nuestras vidas o sus beneficios". En Madrid y otros lugares fueron consignas distintas. Y la web de los acampados de Nueva York hizo explicita la conexión entre movimientos: "De Tahrir Square a Times Square".

Y es que no hace falta liderazgo porque cualquier iniciativa se difunde viralmente por internet, sumándose a ella quienes están de acuerdo y añadiendo de su propia cosecha. Si hubiese un comité global de dirección sólo pequeños grupos de activistas se darían por aludidos. Si hoy se puede hablar del nacimiento de un nuevo movimiento social de alcance global es porque carece de liderazgo o ideología unificada y por disponer de internet como plataforma flexible de difusión de iniciativas, debate de ideas y coordinación de acciones.

Este movimiento en continua metamorfosis no puede ser encasillado política o ideológicamente. La inmensa mayoría son gente de todas edades y opiniones que se indignan por diversos motivos y coinciden en que no tienen confianza en los actuales canales de representación política. De ahí que intelectuales y dirigentes políticos vaticinan día tras día su disgregación mientras sigue subiendo como la espuma. O bien, tras reconocer su fuerza a regañadientes, acaban desdeñándolo por no tener resultados concretos, por no organizarse en un proyecto político. Tales actitudes revelan un desconocimiento de la práctica de los movimientos sociales en la historia. Los movimientos sociales tienen efectos políticos, frecuentemente fundamentales, pero no son políticos en el sentido tradicional del término, no se refieren a la ocupación del Estado. Los movimientos cambian la mentalidad de las personas y, por tanto, los valores de la sociedad, son fuente de creación y cambio social. Los partidos políticos trabajan sobre lo que ocurre en la sociedad para gestionar las instituciones que rigen la vida social. Cuando las instituciones pueden escabullirse del control ciudadano, parece que el poder es de los partidos y todo depende de resultados electorales. Pero cuando surge una distancia creciente entre representantes y representados, cuando el modelo económico, ecológico, de protección social o de modo de vida entra en crisis o es cuestionado, entonces los movimientos sociales son la fuente de renovación de la sociedad, el único antídoto contra la esclerosis de una política sometida a las fuerzas irracionales del mercado y a las racionales de la codicia.

Sin embargo, dícese, toda esa energía social tiene que canalizarse en opciones políticas. No siempre. Hay distintos ritmos del paso de lo social a lo político: lentos en periodos de estabilización, acelerados en momentos de crisis en donde se busca una nueva política. Por eso las crisis conducen a veces a opciones demagógicas y líderes populistas, paladines de la xenofobia y aventureros de la violencia. Pero también surgen voces y prácticas de profundización de la democracia que van cambiando las reglas del juego. Algunos partidos aprenden la lección y se apuntan al cambio para sobrevivir. Otros se atrincheran y descalifican. En ciertos casos se desintegran y a la clase política existente la echan a gorrazos, mientras su espacio empieza a ser ocupado por nuevos actores políticos impensables hasta entonces (ecologistas, piratas, alianzas electorales en torno a principios democráticos (control de los bancos, reforma de elecciones) o en defensa del respeto de derechos sociales (salud, educación, vivienda) ) en contraste con los partidos que aparentan defender intereses generales pero que en realidad defienden los del partido. Las formas de transformación política son variopintas y contextuales. Requieren movilización y tiempo. Y sólo son eficaces situándose fuera del sistema político para obligarlo a cambiar: vaciándolo de votos mientras no haya opciones válidas, imponiendo fórmulas de control de la gestión con desobediencia civil a políticas contrarias a los programas votados, defendiendo el control del ciudadano sobre el uso específico de sus impuestos, etcétera.

La única opción no es votar por uno u otro. Puede ser también elaborar e imponer reformas políticas que aseguren la participación ciudadana en decisiones concretas, mande quien mande. Cuanto más funcione la democracia participativa más efectiva será la democracia representativa. Otra política es posible. Pero sólo tomará forma tras un periodo de indignación y acción. La vida no termina el 20-N. De hecho acaba de empezar.

La Vanguardia, 22/10/11

Manuel Castells: Ciudadanos y mercados

Manuel Castells: Ciudadanos y mercados
Esta vergonzosa reforma de la Constitución dinamita cualquier credibilidad de los políticos que la votaron

Zapatero quedará en la historia como el peor presidente de la democracia española hasta la fecha (Aznar al menos tenia coherencia ideológica). La pantomima de reforma constitucional perpetrada con nocturnidad y alevosía veraniega por los dos grandes partidos compinchados afecta a la raíz de la democracia y la autonomía del Estado. Ha sido una decisión impuesta por Merkel y Sarkozy, retomando una propuesta del PP. Se razona que era necesaria para calmar la desconfianza de los mercados sobre la deuda española que podría precipitar una crisis de las deudas europeas, en particular italiana, hundiendo así al euro. Reflotar a Grecia, Portugal e Irlanda es difícil. Salvar a España de la quiebra es inviable para las finanzas alemanas y francesas. De ahí la presión sobre el Gobierno español que hace tiempo abandonó cualquier veleidad de soberanía económica. Todo en nombre de vaticinios sobre el comportamiento de los mercados, poder supremo y misterioso al que hay que aplacar con sacrificios humanos: los recortes de gasto social afectan a salud, educación y pensiones, o sea, a la vida.

Pero ¿quiénes son los mercados? ¿Usted conoce personalmente a algún mercado? En realidad se les pueden poner nombres y apellidos: son los inversores (tal vez usted mismo) gestionados por intermediarios financieros. ¿Pero qué quieren los tales inversores y sus intermediarios? ¿El equilibrio fiscal? ¿La capacidad de pago de la deuda a largo plazo? Todo eso son cálculos estratégicos para llegar a otro fin, a lo que verdaderamente mueve la inversión: la ganancia contante y sonante a corto plazo. Así funcionan las finanzas, de eso dependen los dividendos para los accionistas y, sobre todo, las comisiones y primas para los operativos financieros. Y esa ganancia a corto plazo se obtiene por múltiples medios, entre ellos la apuesta por cambios de valoración de efectos financieros, incluidos los bonos del Tesoro y las divisas. De modo que según para quién la devaluación de la deuda soberana española y el aumento de la prima de riesgo pueden resultar en un pingüe negocio. Las grandes ganancias se producen precisamente en situación de turbulencia financiera. En cambio lo que los inversores (llamados mercados) tienen en cuenta son las perspectivas de actividad de cada economía. Porque la recesión y el aumento del paro son mal negocio para todos. Precisamente por eso, cuando en la primavera del 2010 España decretó medidas de austeridad la evaluadora Fitch rebajó la cotización de nuestra deuda pública. ¿Qué no harán ahora esos inversores al saber que, aunque a largo plazo la deuda española pudiera pagarse, a corto plazo el país se queda seco de estímulo fiscal posible en una situación en que la inversión privada no puede salir por si sola de la crisis de empleo y demanda? La atonía económica es la más negra perspectiva para los mercados.

Y por eso el mismo día en que los siseñores de las Cortes del Reino votaban atar de pies y manos al Estado discapacitándolo para obtener recursos cuando hiciera falta, subía la prima de riesgo española y caían las bolsas de todo el mundo como reacción al decrecimiento del empleo en EE.UU. En contraste, hubo una reacción alcista de las bolsas cuando se alcanzó el acuerdo para que EE.UU. pudiera endeudarse más. Y se han vuelto a hundir tras el anuncio por el FMI de la posibilidad de recesión a pesar (o a causa) de los recortes. Por esas razones pueden quebrar España y el euro, no por endeudarnos.

No se trata de salvar la economía española sino de aprovechar la crisis para maniatar a los representantes de los ciudadanos por si tienen la tentación de seguir a sus votantes en lugar de a los mercados interpretados por Merkel, Sarkozy y todos aquellos que salvan su pellejo político en sus países a costa de los otros europeos: una demostración de la des(U)nión Europea.

Pues este es el meollo de la cuestión: en nombre de los mercados (cuyo criterio está por ver) se impone una reforma constitucional a los ciudadanos, sin consultarlos y aprovechando una mayoría parlamentaria que puede disolverse en tres meses. Y de paso, se deslegitima una Constitución de quita y pon, que es intocable para según qué cosas y se manipula en unos días para lo que conviene a aquellos políticos coyunturalmente en el poder. Así jamás se hubiera aprobado la Constitución de 1978 que, por imperfecta que sea, permitió organizar una coexistencia política a partir de un consenso evolutivo que ahora se ha roto sin necesidad perentoria y sin informar a los ciudadanos del por qué de esa urgencia aparte de las oscuras referencias a la percepción de los mercados. Y es que los ciudadanos tienen derecho a equivocarse porque eso también es soberanía popular. Lo que no aceptan es invocar la democracia como fuente de legitimidad para después actuar sobre temas tan importantes aplicando el rodillo parlamentario como si el país fuera de los políticos. El ejemplo islandés vuelve a la memoria: tras meses de movimiento social un referéndum sobre las políticas de crisis llevó a la regulación financiera, al despido y encausamiento de políticos culpables de la crisis y al impago de las deudas bancarias. Y se arregló la cosa para la gente.

Si ya había una crisis de legitimidad profunda en la democracia española, fuente de la indignación que comparte una gran mayoría de la población, esta vergonzosa reforma de la Constitución dinamita cualquier credibilidad de los políticos que la votaron. Y de paso se lo pone muy difícil a Rubalcaba, que intentaba salvar los muebles de su partido y de la política tendiendo puentes al sentir de la sociedad. Si la fuente de la Constitución son los mercados, que manden los banqueros por la vía directa. Pero si los ciudadanos piensan que son ellos los constituyentes, tal vez podrían refundar la democracia pacíficamente y limpiar las instituciones de unos partidos mayoritarios que acampan en las Cortes como si fuera su finca y nosotros sus peones. Acampada contra acampada. Cinismo político contra esperanza de ciudadanía. A desalambrar.

La Vanguardia, 10/09/11

Manuel Castells: Tiempos borrascosos

Manuel Castells: Tiempos borrascosos

Tamizados por un difuso sopor vacacional llegan los crujidos de un mundo en quiebra. Hechos disconexos pero que juntos componen una nueva trama de vida. Arde Londres, la xenofobia masacra en Noruega, las bolsas se hunden, el euro se avergüenza, la ficción europea se desvanece, Estados Unidos en bancarrota, la crisis financiera corroe ahorros y devora empleos, los políticos se esconden para capear el temporal, las revoluciones árabes siguen removiendo el mundo entre heroísmo ciudadano y violencia de tiranos irredentos, movimientos sociales hechos de una mezcla de hastío y esperanza extienden la indignación de España hasta la India, pasando por Grecia e Israel. Pinceladas de un lienzo de historia en trance de ser. Y aunque no lo parezca hay un hilo conductor.

En la raíz, es la crisis de un modelo. No sólo de un modelo económico dominado por un capitalismo financiero especulativo que hizo de la economía una ficción, enredando al mundo en una virtualidad de valores bursátiles, sino de un modo de vida centrado en buscar sentido en un consumo sin sentido. Dependiendo de un trabajo, cualquiera, para vivir de prestado. Hasta que calla la música y aparece el vértigo del vacío interior. En esa soledad hija de la competitividad. Y cuando lo cotidiano se cae se buscan culpables. Porque nuestra cultura está hecha de culpabilidad. De los otros. Y los más otros de los demás son los que se detectan como distintos. Esos que buscaron trabajo y refugio en países europeos incapaces de hacer niños y remilgados de la faena dura. El chivo expiatorio es la más antigua lámina en el archivo de lo atroz. Puestos a desollarlo, empecemos por sus cómplices, los que abren las puertas a los que no son verdaderos noruegos o finlandeses o daneses u holandeses o catalanes de pura sangre. El asesino de decenas de jóvenes no era un loco, sino un educado militante del segundo partido de Noruega, partido xenófobo, eslabón de un espectro desencadenado que recorre Europa. Y cuando no son nazis declarados son policías cotidianamente racistas hasta que se les va la mano y liquidan a tiros a un mulato de Tottenham, sin dar explicaciones ni a su familia. Fue la gota que colmó el vaso de sempiterna humillación por parte de una Scotland Yard corrupta a sueldo de Murdoch para espiar a quien quisiera, desde líderes políticos hasta niñas asesinadas. Hete aquí que con la policía desbordada se desatan instintos de incendio y pillaje con participación de gentes de toda edad, clase y condición. Acceso libre al consumo. Como si la presión a la que se somete a una sociedad consumista incapaz de consumir hiciera explotar una caldera de rabia difusa, sin los tonos nobles de nuestros pacíficos indignados. Terror entre las élites y los ciudadanos de bien. Los salvajes están encasa y no todos son negros o inmigrados. Mano dura como respuesta. Aun sabiendo de siempre que cuanta más represión hay más hierve la sangre mientras las raíces de la cólera sigan ahí. ¡Qué civilizados y sensatos parecen los indignados españoles (o sus primos israelíes o sus hermanos griegos) en comparación con estos ingleses desbocados del siglo XXI! Pero no se equivoque. Nuestros indignados son activamente no violentos, pero que no se intente pararlos a golpes con argumentos de limpieza de plazas y ordenación de tráfico. Porque no se van a parar, van lejos, irán hasta el fin de la denuncia de un sistema que nos está tragando a todos en el torbellino de destrucción generado por el cinismo financiero y la incompetencia política. En estos movimientos sociales se juntan la crítica a formas alienadas de vida con el rechazo a pagar los platos rotos derivados de los errores (o cálculos especulativos) de los dueños del dinero y el poder que, como siempre, quieren irse de rositas.

Y mientras, allende el Mediterráneo, los árabes se reencuentran a sí mismos, con movimientos sociales derrocando tiranos y juzgando a corruptos aunque a veces sea a costa de ríos de sangre que aún fluyen a raudales en Siria ante las protestas estériles de la timorata comunidad internacional. Menos mal que los sirios, como los egipcios, los tunecinos y tantos otros decidieron hace tiempo que tenían que liberarse ellos mismos sin pedir permiso a los sospechosos habituales. Lástima que el sueño de los indignados israelíes abrazándose a los acampados de Tahrir haya chocado con la provocación deliberada de islamistas y sionistas para frustrar una paz posible entre personas cansadas de ser rehenes de políticos y geopolíticos.

En todos estos episodios dispares se repiten temas y formas. En el horizonte está la autogestión de la vida, pasando de políticos profesionales. En el núcleo de la acción están internet y las redes móviles. Es mediante las formas autónomas de comunicación que la gente ha podido autoorganizarse, coordinarse y suscitar un debate democrático de ideas, sueños y propuestas. En pocos meses se ha afirmado con fuerza en la práctica social que la comunicación es el mecanismo fundamental para unirse y que la reunión de personas en las redes sociales, preludio de acampadas y manifestaciones, permite superar el miedo en el que se basa el control social de un sistema que ya no convence y apenas vence. Las revoluciones del siglo XXI, en sus múltiples formas, ya tienen sus herramientas, hechas de comunicación autónoma interactiva y multimodal, local y global. Sabiendo que en internet, que está hecho de la vida de los internautas, hay de todo, lo mejor y lo peor, desde asesinos y saqueadores hasta rebeldes contra la tiranía o inventores de la nueva vida. Pero es la matriz del desafío a un mundo que se autodestruye, afirmando la posibilidad de reconstruir la sociedad desde la base.

Porque algo huele a podrido en Dinamarca. Y en Noruega. Y en Europa. Y hasta en esta España que se montó en una economía de cartón piedra gobernada por monigotes de papel.

Vivimos tiempos borrascosos. Pero las borrascas limpian el aire. ¿No siente la brisa que viene del mar?

Reggio's, 29/08/11

Manuel Castells: Sin decencia

Manuel Castells: Sin decencia
Hay que construir un régimen de propiedad intelectual adaptado a la cultura digital y liberado de lobbies sin decencia

El proceso abierto por el magistrado de la Audiencia Nacional Pedro Pablo Ruz contra la dirección de la SGAE encabezada por Teddy Bautista y contra su testaferro Rodríguez Neri, gestor de lo que el juez denomina la trama empresarial parasitaria de la SGAE, saca a la luz los entresijos podridos de uno de los escándalos institucionales más esperpénticos en un país que se cree moderno. Una sociedad privada, sin apenas tutela de una administración que abdicó de sus responsabilidades en este ámbito, se dedica a recaudar para su propio beneficio derechos de autores de los cuales el 90% no tienen ni voz ni voto en ese proceso. La justicia juzgará los delitos de apropiación indebida y administración fraudulenta que se imputan a Teddy Bautista y socios. Pero el auténtico escándalo es la impunidad con la que vienen operando desde hace muchos años bajo el manto protector de gobiernos de todas las tendencias, tildados desde la SGAE como idiotas del Ministerio de Cultura de los que hay que aprovecharse, según grabaciones de la Guardia Civil.

Hay tres procedimientos que considero iniquidades. Primero, la expoliación del derecho individual de los autores a gestionar sus derechos de propiedad intelectual como cada uno quiera, incluido el hacer cesión gratuita de los mismos. A mí nadie me ha consultado nunca como autor si quiero que me represente la SGAE, algo que rechazo por razones éticas, profesionales y políticas. Segundo, la SGAE y sus cresos directivos se financian con lo que obtienen de su monopolio recaudador, por lo que se entremeten en cualquier manifestación cultural o festiva, incluyendo actos privados como bodas y bautizos, así como en cualquier uso de un producto cultural.

Despachan sus agentes a invadir la privacidad de ciudadanos y comerciantes en una privatización abusiva de funciones recaudadoras públicas. Tercero, en el entorno de cultura digital el freno que tal fiscalización asfixiante supone para crear y difundir contenidos en la red llevó al disparate de la imposición en 2006 de un canon sobre todo dispositivo que pueda servir de soporte digital a la reproducción de contenidos. Es decir, se presuponía la piratería de cada usuario y se imponía una tasa indiscriminada so pretexto de compensar a los autores. El estudio econométrico del profesor Ferreira, de la Universidad Carlos III, demuestra los enormes costos de esta recaudación indiscriminada (una pérdida para la economía de 51,2 céntimos por cada euro recaudado) y para el consumidor (un 20% de sobreprecio), con un impacto particularmente negativo sobre las industrias de tecnologías de información. En 2006, el comité asesor del ministro de Industria (a la sazón José Montilla) sobre la sociedad de la información, que yo presidía junto con Jesús Banegas, presidente de la patronal electrónica, publicó un dictamen crítico sobre el canon digital. Pese a lo cual el resto del Gobierno cerró filas con la ministra de Cultura y el Parlamento votó la ley unánimemente.

Manuel Castells: #Wikiacampadas

Manuel Castells: #Wikiacampadas
Es una nueva política para salir de la crisis hacia un nuevo modo de vida construido colectivamente

Y de repente el sonsonete hueco del discurso electorero se hizo insoportable. En medio de una crisis incesante, 21% de desempleo, 45% de paro juvenil, recortes de vida para muchos y pingües ganancias para pocos, impunidad para corruptos y privilegios para una casta de intocables políticos, el hartazgo se hizo red. Poco antes de las elecciones municipales del 22 de mayo, nolesvotes. org tenía 700.000 usuarios únicos, 154 blogs y 641.000 resultados en Google. En ese ambiente de indignación, germinaron las ideas del manifiesto de Democracia Real Ya, colectivo creado en Madrid que terminaba diciendo: "Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del ser humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado… Por todo lo anterior, estoy indignado. Creo que puedo cambiarlo. Creo que puedo ayudar. Sé que unidos podemos. Sal con nosotros. Es tu derecho". Y el 15-M salieron, decenas de miles, en Madrid, Barcelona y muchas otras ciudades. Al final, en Madrid unos pocos pernoctaron en la Puerta del Sol, y al día siguiente otros en Barcelona en la plaza Catalunya. Hablaron, soñaron y tuitearon a sus redes de amigos. El día después eran cientos. Luego, miles. Cuando los desalojaron de la Puerta del Sol, vinieron muchos miles más. Tantos, que cuando la Junta Electoral y el Constitucional declararon ilegal "pedir un voto responsable" en la jornada de reflexión, la policía no pudo imponerlo. La dimensión de la acampada lo hacía inviable. Las acampadas proliferaron en España y se extendieron por el mundo. El día 25, tras las elecciones acogidas con total indiferencia en esta sociedad emergente, pese a que señalaban el desplome total del socialismo realmente inexistente, se registraban 706 acampadas en el mapa global (www.thetechnoant.info/campmap/).

Siguen surgiendo conforme cada localidad añade su protesta reivindicativa, pacífica y festiva a las redes tejidas entre ciberespacio y espacio urbano. La atención mediática contribuyó a difundir un fenómeno que todos se apresuraban a etiquetar, pero que pocos políticos se atrevieron a condenar de momento. No se trataba de los sospechosos habituales. Proceden de todos los rincones, condiciones, edades y grupos sociales. Miren las fotos en Flickr (acampadabcn.org) para percibir la diversidad. Pronto quedó claro que no había líderes. Si alguno pretendía serlo, la acampada lo desautorizaba. Aun agradeciendo los servicios prestados a Democracia Real Ya, los acampados no aceptaron ninguna sigla. En Acampadabcn se decidió que cada persona se representaba a sí misma. Todo se elabora en comisiones temáticas y funcionales, múltiples y autónomas, coordinadadas por una intercomisión cuyos miembros rotan. Las decisiones que afectan a todos pasan por la asamblea al final del día. Se debaten propuestas, organización y táctica. Debates intensos, conducidos con respeto, creando una nueva dinámica gestual para evitar ruidosas expresiones (revolotean en el aire primaveral las manos que dan el sí o se cruzan hoscos los antebrazos de los noes). Prohibidas palabrotas. Desaconsejado botellón, rechazada droga, aunque el tema está en debate. Se controla todo atisbo de violencia: en los primeros diez días no hubo un solo incidente. La no violencia es un principio básico asumido por todos, puesto a prueba cuando las autoridades se han cansado de ser desautorizadas y la han emprendido a porrazos.

Manuel Castells: Aguas negras del capitalismo

Manuel Castells: Aguas negras del capitalismo
Manuel Castells es el sociólogo español más conocido y reconocido internacionalmente

La empresa Blackwater es paradigmática de una nueva forma de capitalismo. Recuerde: se trata de la empresa de seguridad a la que Estados Unidos subcontrata la protección de su embajada y altos funcionarios en Iraq. Son más de mil profesionales, en su mayoría procedentes de las fuerzas especiales y servicios de inteligencia. Y han sido causantes de numerosas muertes injustificadas de civiles iraquíes. Recientemente, mientras escoltaban un convoy diplomático y sin causa aparente, abrieron fuego indiscriminado y mataron e hirieron a decenas de civiles y destruyeron 14 vehículos.

Esa es la versión del Gobierno iraquí, grabada en vídeo, y también de los testigos presenciales. Versión que no acepta la embajada estadounidense, aunque ha abierto una investigación. Pero también el Congreso de Estados Unidos ha abierto una investigación cuyas primeras audiencias condenan las prácticas de Blackwater porque no es la primera vez que matan por matar. De hecho, tienen inmunidad asegurada mediante una orden especial firmada por Bremmer, el jefe de la ocupación estadounidense, el día antes de transferir la soberanía a Iraq, y la utilizan haciendo lo que quieren, sin control, y saliendo del país cuando surgen problemas. En las mismas condiciones están otros 20.000 agentes de seguridad privada de otras empresas que trabajan en Iraq. ¿Por qué Estados Unidos los defiende con tanto ahínco y, sobre todo, por qué los emplea? Se trata de la última frontera de la privatización: privatizar el ejército y la policía, lo que en la historia reciente era el dominio reservado del Estado. Y no es porque salga más barato.

Entrevista con Manuel Castells: "Catalunya es hoy una sociedad de la información desinformada"

Entrevista con Manuel Castells: "Catalunya es hoy una sociedad de la información desinformada"

Manuel Castells, uno de los que más saben sobre la sociedad de la información, está ultimando el Projecte Internet Catalunya de la UOC, estudio que nos mostrará la difusión de internet y lo que la gente hace y deja de hacer. Mientras, él elige hacer esta entrevista a través del correo electrónico.

- Si le dieran la vara de alcalde, ¿qué haría en materia digital?

- Es un supuesto de ciencia ficción.

- Inténtelo, profesor.

- A corto plazo, lo fácil sería la generalización de puntos wifi de acceso gratuito en el espacio público. Pero tengo noticia de proyectos muy interesantes aún no asumidos por nadie con responsabilidad.

Manuel Castells: Mayo del 68, mayo del 07

Manuel Castells: Mayo del 68, mayo del 07
El mayo de 1968 fue una revolución cultural, no política, no buscaba el poder, sino disolverlo; y ganó las mentes, no las burocracias

Nicolas Sarkozy, nueva estrella rutilante en el firmamento de la derecha europea, escogió como tema central de su campaña presidencial de mayo de 2007 la superación definitiva del movimiento de mayo de 1968. Cuando se intenta enterrar algo después de casi cuarenta años será porque su espectro todavía obsesiona las mentes. Y es que según los neoconservadores europeos la decadencia de nuestras sociedades, y en particular la de Francia, proviene de la puesta en cuestión de la autoridad, de la tradición y de la crítica a valores fundamentales como la ética del esfuerzo, la familia patriarcal, la escuela disciplinaria, la patria eterna y el cristianismo oficial.

Manuel Castells: Los nuevos medios de comunicación

Manuel Castells: Los nuevos medios de comunicación

Profesor de comunicación, titular de la cátedra Wallis Annenberg de Comunicación, Tecnología y Sociedad en la Annenberg School of Communication (Universidad de Southern California, Los Ángeles, Estados Unidos) y director del proyecto Internet Catalunya en la Universidad Oberta de Cataluña, Barcelona, España. Autor entre otros de La era de la información (3 volúmenes), Alianza Editorial, 1997. El presente texto, forma parte de su intervención en el Seminario "Los medios de comunicación entre los ciudadanos y el poder', organizado por el World Political Forum y la región de Venecia en San Servolo (Italia), los días 23 y 24 de junio de 2006.

Hay más de mil millones de usuarios de Internet y cerca de dos mil millones de líneas de teléfonos móviles. Las dos terceras partes de los habitantes del planeta pueden comunicarse gracias a los teléfonos móviles, incluso en lugares donde ni tan siquiera hay electricidad. En mayo de 2006 había 37 millones de blogs. En promedio, se crea un blog por segundo en todo el mundo, es decir más de 30 millones por año. Así se ha constituido una nueva forma social de comunicación que, aunque masiva, es producida, recibida y percibida individualmente.

Mayte Pascual: En qué mundo vivimos

Mayte Pascual: En qué mundo vivimos
En nueve conversaciones Manuel Castells interpreta la nueva era

"En qué mundo vivimos, Conversaciones con Manuel Castells" (Mayte Pascual, Alianza Editorial, 2006) es una guía para entender con profundidad las transformaciones del mundo de hoy. Se trata del primer libro escrito en España de análisis y divulgación de la obra y la biografía de Manuel Castells, uno de los científicos sociales más valorados del planeta, sobre el que se han publicado ya, o están en preparación en este momento, dieciséis volúmenes en diversos países. Informaciones hasta ahora inéditas sobre su vida, sus opiniones y su trabajo, se recogen en estas nueve conversaciones en torno a los grandes temas que preocupan a los ciudadanos del siglo XXI.

Manuel Castells: Fútbol, globalización, identidad

Manuel Castells: Fútbol, globalización, identidad

Si el Barça es más que un club, el fútbol es más que un deporte e incluso más que un espectáculo. Es una expresión concentrada de los dos procesos que configuran nuestro mundo: la globalización y la identidad. Ésa es la tesis de un libro reciente publicado en Estados Unidos por un periodista de The Washington Post bajo el título de El fútbol une al mundo. Una improbable teoría de la globalización.Por cierto, el autor se declara culé y dedica un capítulo al Barça, al que califica como "el discreto encanto del nacionalismo burgués", en contraposición a los equipos de los nuevos oligarcas, como el Milán de Berlusconi, o a los equipos del poder político como el Real Madrid, del que recuerda su pasado franquista.

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