Pablo González Casanova

Pablo González CasanovaNació en Toluca, Estado de México, en 1922. Realizó sus estudios en la UNAM, el Colegio de México y la Escuela Nacional de Antropología. Obtuvo la maestría en Ciencias Históricas con mención magna cum laude otorgada por la UNAM y por la Escuela Nacional de Antropología y posteriormente el doctorado, con especialidad en Sociología, de la Universidad de París. Fue profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en 1977, profesor titular de la Universidad de Cambridge, 1981-1982 y de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales. Desempeñó los cargos de: Secretario General de la Asociación de Universidades de 1953 a 1954. Director de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de 1957 a 1965.

Presidente del Consejo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales con sede en Santiago de Chile de 1959 a 1965. Director del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM de 1966 a 1970. Rector de la UNAM del 6 de mayo de 1970 al 7 de diciembre de 1972. Durante su rectorado se profundizó la reforma académica de la Universidad, se crearon los Colegios de Ciencias y Humanidades y el Sistema de Universidad Abierta. Presidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología de 1969 a 1972 y de 1983 a 1985.

Director del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades a partir de 1986. Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía en 1984. Profesor Emérito por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM desde 1984. Investigador Emérito por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM desde mayo de 1984. Obras publicadas: Las categorías del desarrollo económico y la investigación en Ciencias Sociales (1977), Sociología de la explotación (1980), El estado de los partidos políticos en México (1983), Imperialismo y liberación en América Latina (1983), La democracia en México (1984), La hegemonía del pueblo y la lucha centro-americana (1984), entre otras.

Pablo González Casanova: Un mensaje a la juventud

Pablo González Casanova: Un mensaje a la juventud

Desde 1968 hasta hoy los jóvenes revelan ser una nueva categoría en la historia universal. Es cierto que con anterioridad, en varios países de América Latina y del mundo, los jóvenes ya habían hecho acto de presencia, como ocurrió con la famosa reforma universitaria a la que en Córdoba, Argentina, convocaron los estudiantes. Es cierto también que muchos héroes de la historia universal, desde la antigüedad, han sido jóvenes; pero se distinguían como héroes, no como un protagonista genérico de la historia. En cambio, desde 1968, en París, en Chicago, en México, y hoy en el Magreb y los países árabes, los movimientos de la juventud están a la vanguardia de la lucha por otro mundo posible. Están contra la guerra, están contra las discriminaciones raciales, están contra los simulacros de democracia o de socialismo que en realidad son dictaduras de ricos y poderosos apoyados en las fuerzas de seguridad a su servicio, legitimados por la "clase política" de fingida elección popular o de partido, y hoy serviles ante las grandes potencias cuyos máximos dirigentes asumen abiertamente la mentalidad y la criminalidad colonialista –que desde ayer asumieron contra Vietnam, contra Cuba, contra los afroamericanos–, y que ahora, cada día que pasa, manifiestan orgullosos contra los países y los pueblos de la periferia, y también contra la inmensa mayoría de los jóvenes del mundo entero, de los jóvenes de las poblaciones marginadas y excluidas, de las clases medias depauperadas, de los hijos de los trabajadores desregulados, de los hijos de los técnicos y profesionales que no tienen educación, ni empleo, ni esperanza de tenerlos, ni futuro que perder.

Por esas causas aparece la juventud rebelde desde los años sesenta. Y también porque desde los años sesenta se empiezan a aplicar las primeras políticas neoliberales hoy en auge; las políticas que le quitan el futuro a la juventud, y que enriquecen más que nunca al gran capital. Porque desde los años sesenta se toman medidas de reducción de los servicios públicos y sociales que hoy dejan sin escuela, sin trabajo y sin futuro a la inmensa mayoría de la humanidad, en particular a los jóvenes y a los niños que son el futuro de la humanidad… Y porque desde entonces el discurso oficial muestra más y más su falsedad, su falta de respeto a la palabra, su falta de respeto a las personas, su falta de respeto a la moral pública, su inmensa capacidad de mentir, su maquiavélica capacidad de convertir la realidad en escenarios de falsas luchas en las que se enfrentan unos pueblos contra otros, unas culturas contra otras, unos jóvenes contra otros, para que pueblos, culturas y jóvenes se destruyan entre sí, a reserva de destruirlos también con campañas de odios raciales, de odios religiosos, y con todo tipo de narcóticos y de armas que les venden a trasmano y que permiten a quienes los producen y distribuyen hacer inmensos negocios a costa incluso de su propia juventud, hoy principal consumidora del mundo.

Por donde se vea las víctimas preferidas son los jóvenes, y como los jóvenes son quienes más resisten, son también a quienes más enajenan, a quienes más destruyen, con el escapismo de las drogas, y con bandas trasnacionales de narcotraficantes que los reclutan por las buenas o por las malas al tiempo que los enfrentan con sus propias comunidades, con las comunidades a las que antes defendían, así les hacen perder el sentido de la vida y el sentido de la lucha contra la opresión, contra la explotación y la exclusión, y los reclutan para juegos de guerra en que luchan como pandillas de mafiosos por pequeños territorios a cuyos vecinos les venden "seguridad", en vez de luchar al lado de sus pueblos y de su gente por ese otro mundo posible, que hoy corresponde a un programa de acción y de creación más rico que cualquiera de los anteriores en los valores que defiende y que apuntan a otra libertad, a otra justicia, a otra democracia que se construyan desde abajo y con los de abajo y de las que los campesinos mayas zapatistas son los pioneros, con muchos otros pueblos de América y del mundo, que traen para el mundo un proyecto de paz y de libertad, de justicia y de democracia, y a los que ciega y criminalmente se contesta con ataques y asedios, con intentos de corrupción y cooptación, como si sus luchas no fueran la más segura forma de defender la vida en la Tierra y ese "buen vivir sin el mal vivir de nadie" que reclaman los indios de los Andes.

Pablo González Casanova: El capitalismo organizado: Entre el orden y el caos

Pablo González Casanova: El capitalismo organizado: Entre el orden y el caos

A Imanuel Wallernstein

Predicción y construcción de futuros

Por lo general cuando pensamos en el futuro extrapolamos lo que estamos viviendo. A veces consideramos tendencias más sofisticadas que incluyen a los ciclos de distintas dimensiones. En ellos colocamos variables económicas, militares, sociales y políticas. Vaticinamos disminución o aumento en el PIB, en las guerras, los suicidios y los crímenes, o fenómenos de crisis y de auge. Llegamos incluso a pensar en términos del fin del sistema o de su continuidad asegurada.

Conforme cambiamos de perspectiva pasamos de pensar en el futuro inmediato y en los próximos años como algo ligado a nuestra propia vida o a la de nuestros hijos y nietos, a pensar en términos de décadas y de los primeros treinta, cincuenta o cien años que vienen. En todos esos casos podemos fijarnos en lo que debemos hacer como individuos o colectividades para alcanzar ciertos objetivos vitales en el futuro previsto, o quedarnos como observadores y comentaristas esperando que los hechos se desarrollen de manera más o menos fatal o predeterminada.

A la toma de una posición pasiva contribuyen grandes tradiciones religiosas e ideológicas, algunas muy recientes, como el estructuralismo en que desaparece el sujeto. Esa posición sin sujeto, sin actor, es la menos indicada para comprender un futuro en que los fenómenos de construcción son tan importantes como quien los construye. Hoy, más que nunca en toda la historia del hombre, la construcción de “futuros conservadores” y “alternativos”, a través de la estructuración y el enfrentamiento de actores y de planes, de sistemas y de escenarios, constituye la esencia de la comprehensión del cambio. Parodiando a Wallernstein podríamos decir que “la salida dependerá de los detalles de la lucha organizada actual”. [1]

Pablo González Casanova: ¿A dónde vamos?

Pablo González Casanova: ¿A dónde vamos?

Un poco de historia de la actualidad se hace necesaria. La grave situación del país implica detenerse a pensar en medio de la batalla por el petróleo... En la época de Díaz Ordaz ya empezaron las políticas financieras neoliberales. Sus primeras víctimas fueron los profesionistas y las universidades. Recuérdese el movimiento médico del 66, y el movimiento estudiantil del 68. Una de sus causas fue la falta creciente de recursos para fines sociales; otra, la crisis del autoritarismo generalizado que escondía tanta hipocresía y violencia. Los movimientos tuvieron también como origen el nuevo planteamiento de una sociedad mejor, frente a las corrientes cada vez más deterioradas del nacionalismo revolucionario, de la socialdemocracia acomodaticia y del socialismo burocrático y sus conocimientos oficiales.

Las políticas neoliberales continuaron avanzando. Los obstáculos que enfrentaron fueron efímeros y poco consistentes. De 1970 a 1976 se inició un endeudamiento externo creciente que llevaría a la nueva dependencia del Estado. De 1976 a 1982 aumentaron los ataques de las grandes empresas a los funcionarios públicos calificados de populistas, en quienes destacaron sus contradicciones. La frivolidad del discurso oficial se hizo evidente en ese sexenio y la nacionalización de la banca sólo echó fuego a la hoguera.

La cólera de los afectados en sus grandes intereses, lejos de amainar, se hizo terminante. Si hasta entonces el gobierno se veía obligado a obedecer el perfil que los empresarios le trazaban para la designación del secretario de Hacienda, desde 1982 los tomó muy en cuenta para la elección de un candidato a la Presidencia de la República “políticamente correcto” que reiniciara el proceso de privatización de la nación entera, empezando por devolver la banca a sus antiguos propietarios. Éstos, a poco de comprarla, la vendieron a los grandes bancos de Estados Unidos y Europa.

Pablo González Casanova: Corrupción y capitalismo

Pablo González CasanovaPablo González Casanova: Corrupción y capitalismo

En un artículo para el Historisch-Kritischen Wörterbuchs des Marxismus tuve inmensas dificultades para precisar la definición de la corrupción. Me fue casi imposible atar cabos con la plusvalía, hasta que me di cuenta que me encontraba en una situación parecida a la de un autor que al empezar a escribir un cuento policiaco no supiera en qué consiste "la diferencia específica" del crimen ni quién es el criminal. Mi sorpresa fue aun más grande cuando descubrí que no debía buscar al criminal, sino a quien define el crimen y al criminal. Esta es una exposición breve de lo que he alcanzado a saber.

Pablo González Casanova: ¿Por qué estamos aquí?

Pablo González CasanovaPablo González Casanova: ¿Por qué estamos aquí?

Mi pregunta es: ¿Por qué estamos aquí?

Si queremos saber qué nos ha traído a la otra campaña me parece que debemos fijarnos en las alternativas anteriores y en lo que pasó con ellas: la socialdemocracia se hizo colonialista o le hizo el juego al neocolonialismo; el nacionalismo revolucionario se volvió desarrollismo y populismo; el socialismo de Estado se convirtió en una etapa del capitalismo.

¿Qué otra alternativa se vino abajo? El neoliberalismo hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. La globalización neoliberal estructuró el mundo con dos bloques militares-empresariales que nos están llevando a una guerra que ya recorre los Balcanes, pasa por Palestina, por Afganistán e Irak, y amenaza a Irán, Pakistán y todo el mundo islámico, hasta morderse la cola de retache.

Mientras tanto la "cuarta guerra mundial" contra los pobres y contra los recursos vitales de la naturaleza se libra en todo su esplendor. El gran proyecto de la Civilización Occidental y sus sucedáneos destroza cínica o hipócritamente a las cuatro quintas partes de la humanidad y está al filo de llevarnos al ecocidio entre una ya muy avanzada destrucción de la biosfera.

De catastrofismo, todo esto no tiene nada; se trata de hechos verificados por cientos de especialistas, al menos durante los últimos quince años.

Pablo González Casanova: La gran discusión

Pablo González Casanova: La gran discusión

Muchos ciudadanos progresistas y de izquierda creen que las elecciones de 2006 van a ser como las de antes. Piensan que el Estado mexicano es el mismo de antes. Creen que el gobierno mexicano tiene la misma capacidad de resolver los problemas que parecía tener antes y que lo nuevo es que ahora un buen partido con un buen líder puede ganar en las elecciones el poder necesario para resolver los problemas sociales y nacionales o, por lo menos, para frenar la política neoliberal de privatización y desnacionalización e iniciar un desarrollo parecido al de antes; esto es, que se contente con disminuir el número de marginados y excluidos pero que no fantasee en acabar con la marginación y la exclusión y, tampoco, con enfrentarse al poder de los caciques y las elites, ni con los privilegios de que gozan las megaempresas trasnacionales y sus asociados. A esas creencias añaden razonamientos sobre lo que es político y prudente y lo que es insensato o ultra. Y con esa lógica, los más cautos se limitan a proponer algunas medidas sociales y a defender algunas causas nacionales, mientras los más audaces o firmes buscan formar frentes y bloques nacionales al estilo de los que en el pasado encabezaron los líderes populistas y sus clientelas civiles y militares, entre alianzas tácticas y estratégicas con la que antes se llamaba burguesía antimperialista.

México: Los medios de comunicación deben defender la educación pública: González Casanova

México: Los medios de comunicación deben defender la educación pública: González Casanova
Plantea la necesidad de que se refuercen las tareas de divulgación del conocimiento
Señala que los contenidos "no corresponden a la inteligencia del pueblo mexicano"

Pablo González Casanova advirtió ayer contra el mal uso de los medios de comunicación para buscar la enajenación de la sociedad, en lugar de transmitir y divulgar el conocimiento, y llamó a esas instancias de intermediación a defender a las instituciones públicas de enseñanza.

Esa es una tarea fundamental, subrayó en el marco de la conferencia La sociedad del conocimiento, dictada en la Escuela Superior de Contabilidad y Administración (ESCA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que se enfocó en temas que el ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) plasmará en un libro de próxima aparición. En la sesión de preguntas y respuestas posterior a la conferencia, consideró que respecto de los medios de comunicación existe un problema "muy grande", relacionado con las luchas entre lo público y lo privado.

"Esta lucha, tarde o temprano, va a derivar en un triunfo de lo público, pero no como una victoria del pensamiento oficial, sino como la posibilidad de un diálogo entre las universidades autónomas, capaces de producir y captar conocimiento", expuso.

Y señaló "un problema muy serio: cómo los instrumentos tan maravillosos con que contamos se están usando para enajenar y desarticular el pensamiento, y con frecuencia para transmitir comedias de muy mal gusto, con una pobreza que no corresponde a la inteligencia del pueblo mexicano. Defender a las instituciones públicas de enseñanza es una de las tareas fundamentales a realizar, y no sólo defenderlas, sino articularlas más con la sociedad civil, no sólo por medio de una política de masas, como se hizo en el pasado, sino de pequeños grupos que, en grandes cantidades, tengan carácter presencial, o a través de los medios de comunicación", añadió.

"Creo que es una de nuestras tareas muy importantes en las escuelas, en los institutos como el Politécnico, en las universidades, crear esta nueva política de uso de los medios de comunicación para la educación y la difusión de la cultura", concluyó el ex rector.

La Jornada, 28/04/05

México: Cerrarle el paso a la izquierda llevará el país al caos, advierte González Casanova

México: Cerrarle el paso a la izquierda llevará el país al caos, advierte González Casanova
México, en riesgo de caer en un periodo de desestructuración y violencia, sostiene

El científico social Pablo González Casanova llamó a participar en las luchas vitales de la nación, pues de no hacerlo México puede caer "en un periodo de desestructuración y de violencia gravísimo". Advirtió que cerrarle el paso a la izquierda mexicana, con procedimientos que tienden a "criminalizar a uno de los candidatos", implicaría crear "una situación caótica y autodestructiva en el país". (Sigue)

La Jornada, 16/03/05

Hugo Aboites: Nuevo paradigma científico y movimiento alternativo. La visión de Pablo González Casanova

Hugo Aboites: Nuevo paradigma científico y movimiento alternativo. La visión de Pablo González Casanova

"A tal punto nuestra educación está distanciada de la visión que se desprende de las nuevas ciencia y sus implicaciones, que hoy algunos rasgos de la “modernización” educativa consisten en rescatar en la práctica la tesis darwinista del siglo diecinueve de la supervivencia de los más aptos (la “excelencia” como criterio de acceso a la educación) y las teorías de Alfred Binet de principios del siglo veinte sobre la posibilidad de una medición “infalible” ya desde niños, de quiénes tienen o no la aptitud para los estudios superiores". (Ler todo)

Memoria, nº 191, Enero 2005

Pablo González Casanova: Diálogo para el proyecto nacional. Palabras de principio

Pablo González Casanova: Diálogo para el proyecto nacional. Palabras de principio

Nos han preguntado por qué hablamos de un primer diálogo nacional, cómo planteamos la intención del diálogo y por qué proponemos la inclusión de los diversos movimientos sociales. Para responder a estas preguntas retomo los acuerdos de varias reuniones de los convocantes y los términos de la propia convocatoria. Con bastante claridad se ha propuesto:

Iniciar un proceso para la elaboración de un proyecto nacional de carácter estratégico e integral, construido a partir de un diálogo de los diversos sectores que se oponen al neoliberalismo con el propósito de definir alternativas en torno a los grandes problemas nacionales con una visión de largo plazo, que no descuide los pasos inmediatos a seguir.

El proceso de diálogo debe favorecer, al mismo tiempo, una articulación muy amplia y plural de fuerzas y un posicionamiento firme en términos de propuesta y presencia de los movimientos sociales en la coyuntura.

Se propuso también definir objetivos por etapas, considerando desde esta primera fase del proceso los mínimos necesarios para poder avanzar hacia una mayor profundización y consenso del proyecto.

Se hizo ver que "...la tarea de todos consiste en rescatar la nación y avanzar juntos en la solución de los grandes problemas nacionales. Este es el propósito más importante de todos los mexicanos que suscribimos este llamado. Sigo citando: "Las circunstancias nos obligan a construir una convergencia histórica lo más amplia e incluyente posible , entre los diversos sectores que componen la clase trabajadora del campo y la ciudad, los movimientos sociales y urbanos, los pueblos indios, los profesores, intelectuales, artistas y los nuevos movimientos sociales integrados por altermundistas, ecologistas, movimientos de defensa de derechos humanos, de género y diversidad sexual, estudiantes, jóvenes, braceros y migrantes, pequeños y medianos industriales y comerciantes y por todos aquellos que estén de acuerdo en luchar por un proyecto de nación alternativo al modelo neoliberal".

"Es necesario y además urgente -continúa la convocatoria- abrir un proceso de diálogo nacional. Por todo ello -dice a la letra- convocamos a todos los sectores sociales, culturales y políticos para que avancemos juntos en la elaboración de un diagnóstico sobre los grandes problemas nacionales e internacionales, trazando los aspectos esenciales de un proyecto de nación alternativo y uniendo todas las resistencias frente al capitalismo salvaje y al sistema corporativo para construir una propuesta capaz de disputar la conducción de la nación a la barbarie neoliberal". (Convocatoria al diálogo)

Esta es nuestra palabra y expresa nuestro pensamiento, compromete nuestra acción.

Las tensiones sociales se incrementan desde hace años y aún más en los últimos meses. Las dificultades para encontrar empleo aumentan en todo el país; las empresas medianas y pequeñas enfrentan serias limitaciones de crédito, abasto y mercado: muchas "no dan ni para vivir". Gran cantidad de maquiladoras se desmantelan y se van. La emigración de trabajadores a Estados Unidos es creciente, y cada vez más riesgosa y hostilizada. La exportación de manufacturas revela no ser un factor seguro de crecimiento económico; la infraestructura para el mercado interno se desarticula y cede ante las cadenas trasnacionales, que por su parte se articulan desde sus bancos de crédito y centros de aprovisionamiento hasta sus centros comerciales y sus distribuidores al menudeo.

El gobierno neoliberal de Vicente Fox y de las grandes organizaciones patronales extranjeras y nativas, con el apoyo expreso del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, insisten en la necesidad de profundizar la estrategia y la política económica neoliberal que nos han sido impuestas en los últimos 20 años. Sin la menor evidencia científica y técnica sostienen que para resolver los problemas del país se necesita aprobar las llamadas reformas estructurales , término con el cual designan la privatización y desnacionalización del patrimonio nacional en su favor, y por el que proponen que la carga fiscal pese todavía más sobre los que menos tienen. Al mismo tiempo que todas estas fuerzas nativas y extranjeras proponen las reformas legales que legitimarían su política privatizadora y desnacionalizadora, fuera de toda legalidad constitucional, ponen en práctica numerosas acciones que avanzan paso a paso en la privatización y desnacionalización de hecho, de facto, como dicen los abogados. Así, no pasa día en que no aprovechen la crisis para impulsar y fortalecer las reformas estructurales expresadas por el programa estratégico conocido como "el consenso de Washington", renovadas con el Plan Puebla-Panamá y con otros planes militares, económicos, culturales, sociales que buscan hacer de México y toda nuestra América un territorio funcional a los "intereses y valores" de Estados Unidos, de sus grandes compañías y de sus "complejos" de poder militar-político-empresarial. Todos esos planes han sido publicados por distintas dependencias del gobierno de Estados Unidos, o por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para no citar sino las principales fuentes. Revelan que la política económica neoliberal ni es exclusiva de los gobernantes de tal o cual país o partido, ni tiene como objetivo principal el desarrollo de nuestros países.

Los datos están a la vista en México: crisis (con artilugios contables) de Pemex, que tantas divisas da al gobierno mexicano mientras éste las carga a la empresa estatal haciéndola aparecer como ineficiente al mismo tiempo que la sigue privatizando y desnacionalizando mediante contratos de servicios múltiples con las megaempresas petroleras y gaseras de Estados Unidos.

En la misma política de entrega de los energéticos de la nación y de destrucción de los derechos nacionales y sociales, se dan el mantenimiento y ampliación de las inversiones de capitales privados en la generación de electricidad, y la privatización progresiva de la seguridad social y del sistema de pensiones.

Combinada con la pérdida de fuentes de trabajo social y público, el gobierno impone la reducción de recursos a la educación en todos sus niveles, y asfixia a la investigación científica y tecnológica, en una política deliberada de importación de saberes y conocimientos que coincide con los proyectos en marcha para la comercialización de la cultura, y para la trasnacionalización dependiente de los servicios médicos y de muchos otros profesionales.

El proyecto conjunto afecta a la inmensa mayoría de los mexicanos, desde los pobres entre los pobres hasta las clases medias altas y las pequeñas y medianas empresas, e incluso amenaza a muchas de las grandes, cuyos propietarios son empujados a convertirse en meros rentistas o a someterse como unidades subalternas de las megaempresas trasnacionales, todo lo cual refuerza al tristemente famoso Tratado de Libre Comercio de América del Norte y anuncia las nuevas embestidas del Plan Puebla-Panamá y del ALCA o Area de Libre Comercio de las Américas, todo a sabiendas de que las principales víctimas serán los pobres y los empobrecidos, a los que el Estado asedia y acosa incluso en sus recios intentos de construir una sociedad y una economía de la sobrevivencia en que son ejemplo especial a apoyar por todos los mexicanos las autonomías de los pueblos indios.

Desde diversos grupos de ciudadanos, campesinos, trabajadores, pueblos indígenas; desde sindicatos, organizaciones sociales, uniones, frentes, partidos políticos, movimientos sociales, han surgido iniciativas, acciones, propuestas, luchas para enfrentar el proyecto neoliberal y el empeño gubernamental de continuarlo y profundizarlo dentro o fuera de la Constitución. A pesar de la fragmentación de las organizaciones, de la variedad de sus ideologías y sus estrategias, la necesidad de precisar un proyecto mínimo de defensa social y nacional nos convoca como ciudadanos, pueblos y trabajadores a construir un amplio, heterogéneo y solidario movimiento contra el neoliberalismo, que luche lo más eficientemente posible por alcanzar los objetivos centrales de la sociedad y de la nación. Para ese propósito se necesita con urgencia discutir, conversar, consensuar un proyecto nacional -con contenidos mínimos- que sea por sí mismo una fuerza o un instrumento de organización: que permita articular las luchas políticas y electorales con los movimientos sociales, y hacer de éstos el punto principal de referencia de aquéllos.

La reflexión sobre el programa mínimo se debe realizar, con un gran respeto, en todas las organizaciones y movimientos. El pensar y hacer de la solidaridad irá mucho más allá de un mero pronunciamiento verbal hacia la organización de redes y redes de redes para la comunicación y para el diálogo informado que facilite los más distintos tipos de acciones en defensa de la soberanía nacional, de la democracia plural con poder del pueblo y con formas efectivas de representación y participación en la toma de decisiones de interés nacional y social, y en favor de una justicia social que entrañe el respeto a la dignidad y la autonomía de los ciudadanos, los pueblos y los trabajadores. Si esa es una utopía, es nuestra utopía. Y tiene bases históricas y sociales muy fuertes y que cada vez serán más fuertes en México y el mundo.

En cualquier caso, para consensuar el programa y compromiso mínimo de defensa de la nación parece indispensable aclarar y precisar problemas y políticas como:

1. La defensa de los derechos a la soberanía del pueblo mexicano, y a la propiedad y usufructo pleno sobre sus recursos naturales y energéticos, incluidos el petróleo, la electricidad, el agua, los bosques, las tierras.

2. La defensa del sector público y social de la economía y los servicios gratuitos o subsidiados de educación, salud, suficiencia alimentaria, agua, etcétera.

3. La defensa de los derechos de los trabajadores, consagrados en la Constitución, incluido el Seguro Social, y la seguridad social.

4. La defensa de las garantías individuales y sociales, y de la libertad de expresión.

5. La defensa de los derechos de los pueblos indios plasmados en los acuerdos de San Andrés, así como de las autonomías de facto que viniendo de la Colonia se renuevan y reformulan en nuestros días.

6. La renegociación de la deuda externa y la cancelación de la enorme carga impositiva que significa.

7. La renegociación y en su caso la cancelación de la deuda del gobierno con la banca por los créditos que ésta le ha hecho para el pago de las quiebras bancarias y empresariales...

8. El alto a los actos violatorios de la Constitución que están desestructurando a la nación y al Estado con privatizaciones y desnacionalizaciones basadas en una lógica patrimonialista de gobierno.

9. La defensa del derecho a reformar la Constitución sólo con la Constitución, y la de enfrentar la fuerza del pueblo a cualquier acto de fuerza golpista que intenten las oligarquías al ver cómo no funciona su democracia de pocos para pocos y con pocos, y quienes ya crean el clima necesario de rumores, escándalos y miedo para imponer un régimen aún más autoritario y represivo, "a solicitud del pueblo y dada la ineficiencia y corrupción de los políticos gobernantes" que ya no les sirven (muchos de los cuales, por cierto, en una actitud autodestructiva acumulan pruebas y hechos que confirman la bondad de su propia destitución).

El anterior es un programa mínimo de un gobierno alternativo. Si se considera que no es posible aplicarlo, se estará considerando -me parece- que es necesario sacrificar el desarrollo nacional. Cualquier concesión que se haga en relación con los requerimientos mínimos para el desarrollo nacional alternativo tenderá a disminuir y hasta a anular las posibilidades de ofertas democráticas y sociales con las que se pueda en verdad cumplir.

El programa mínimo de las estructuras alternativas de los movimientos, las organizaciones y los partidos políticos requerirá, en todo caso, construir consensos sobre estructuras alternativas para una transición efectiva a la democracia, la liberación y la justicia social. Entre esas estructuras alternativas destacan:

1. El formar un bloque histórico, que se articule en todo lo posible en redes presenciales y a distancia que dialoguen entre sí y coordinen acciones conjuntas de pueblos y trabajadores. Cualquier acción de unos "pocos" que pretendan imponer a fuerza sus ideas será el principio de un fracaso indudable. Las ideas sobre "el interés general" y "el bien común" sólo son viables con apoyos generalizados que hagan de la moral colectiva una fuerza de masas. Pues, ¿cómo se puede luchar por "el bien común" o "el interés general" sin una moral colectiva, y también personal? Nomás no se puede.

2. El conversar, consensuar y construir una política de alianzas sobre la base del programa mínimo no negociable. EL DIALOGO SERA NECESARIO PARA PRECISAR Y COMPROMETERSE CON LO NO NEGOCIABLE. En general, no se puede ni se debe negociar cuando las ventajas que se logran a corto plazo implican grandes pérdidas a largo plazo, como ocurre con la lógica que impone el neoliberalismo a sus políticos subordinados.

3. Establecer una red de redes, con grupos responsabilizados de facilitar el intercambio de información y análisis, así como los diálogos y acciones consensuadas de las organizaciones y sus miembros... La práctica del diálogo con respeto a los demás y el logro libre de consensos en proyectos particulares que incluyan una o varias luchas, es indispensable en movimientos históricos como los actuales en que no hay una clase con un partido con una ideología (si acaso los hubo en el pasado), y en que, respetando las diferencias, se buscan y promueven las coincidencias y las acciones concertadas. Sólo así se creará un proyecto histórico común de corto y largo plazo.

4. Es necesario vincular las redes o complejos de organizaciones y movimientos con programas de pedagogía de la liberación, con espacios de diálogo-enseñanza-aprendizaje, de toma de decisiones colectivas, de monitoreo permanente de los objetivos que se buscan; con retroalimentación de las experiencias que en la práctica se tienen, todo a fin de hacer más efectivos los programas de acción colectiva y de integrar a ellos números crecientes de participantes.

5. De los espacios de diálogo-acción surgirán promotores en busca de bases que se organicen y que se integren por la persuasión intelectual y moral y por el propio aprendizaje. Si los promotores llegan a ocupar un lugar en la coordinación del movimiento impulsarán con su propia conducta como mensaje, el aprender a mandar obedeciendo y el aprender a obedecer mandando. En ningún caso el respeto a las bases entorpecerá el liderazgo democrático de líderes que enseñan a aprender conocimientos, y que aprenden a oír y hablar, a aguzar la inteligencia colectiva sobre problemas a enfrentar y acciones a seguir. Más bien, en todos los casos, se recordará que las fuerzas dominantes, en México y el mundo, han pasado de un neoliberalismo supuestamente democrático, y en realidad elitista, a un neoliberalismo de guerra y a una guerra preventiva de conquista y apropiación de territorios y riquezas, así como de mano de obra superbarata. Y si en esta guerra usan las más variadas combinaciones de medios pacíficos y violentos que tienden a endurecer a las organizaciones democráticas del pueblo tachadas por ellos de populistas, es decir, de no ser elitistas, ni la democratización desactivará o desarmará a las organizaciones populares, ni la disciplina consentida y acordada por las bases olvidará su carácter de disciplina democrática de mujeres y hombres realmente libres.

6. Será siempre necesario reparar en los detalles que se viven, reflexionar y profundizar en la práctica de las ideas entre los propios integrantes de los movimientos y entre los variados grupos y organizaciones que los integran. En cualquier caso se dará tanta importancia a la creación de un México realmente posible como al seguimiento de las estructuraciones alternativas, emergentes, aquellas que ya se advierten en los distintos espacios nacionales, latinoamericanos, e incluso mundiales: como los caracoles en Chiapas y las autonomías de facto de los pueblos indios, o los renovados intentos de construir un frente democrático nacional que no sea destruido por la cooptación, la corrupción y la mediatización que tanto han debilitado a los partidos políticos y a muchas organizaciones de la sociedad civil y que van a amenazar constantemente a las organizaciones de las bases.

7. Precisar la normatividad interna de grupos y movimientos para que todos sus integrantes se atengan a las mismas reglas . Rechazar la lógica de que "las reglas se aplican a todos menos a mí y mis cuates", y de que "quiero la democracia en el país pero no en mi organización". Esta es la lógica que crea nuevas desigualdades y debilidades en las propias alternativas. Luchar, así, contra las diversas formas de clientelismo o de populismo, de escepticismo, cinismo o conformismo, y por la aplicación universal de las reglas a los compañeros de la base o la coordinación, sin excepción de parientes, amigos o coterráneos. Estar conscientes de que la violación de la moral colectiva debilita toda acción colectiva.

El punto de partida

En las condiciones iniciales del cambio estructural, los actores de la alternativa habrán de articular a los movimientos y organizaciones sociales que en las más distintas formas luchan contra el neoliberalismo. Necesariamente se enfrentarán a quienes intenten detener la construcción de un bloque histórico o pretendan reducirlo a una maniobra electoral. El diálogo se propondrá responder a algunas preguntas que todo el mundo se hace: ¿qué país queremos?, y ¿cómo nos organizamos? La respuesta no puede convertirse en un posicionamiento de personas con miras a las elecciones presidenciales de 2006. Las organizaciones y las redes de los pueblos, de los ciudadanos y de los trabajadores tienen en todo caso que señalar los compromisos mínimos e irrenunciables que cualquier aspirante a un gobierno municipal, estatal o nacional se compromete a realizar. Deben luchar contra todo intento de "membretismo" de organizaciones y de "suplantación" de bases para posicionamientos políticos.

El diálogo nacional se propone reforzar las resistencias patrióticas y sociales realmente existentes e iniciar un diálogo mayor de articulación de fuerzas y compromisos morales y políticos. Nadie podrá detenerlo. Si nosotros sólo lo iniciamos, los pueblos de México forjarán en cualquier circunstancia su voluntad, sus organizaciones, y su moral de victoria, intentando, en todo lo que puedan, caminos pacíficos y legales y, si no los dejan, otros que impulsarán, tarde o temprano, la liberación nacional, la democracia y la justicia social, para el socialismo y la sobrevivencia de la humanidad en un mundo mejor y posible.

El pueblo mexicano será capaz de resolver los problemas que se proponga resolver.

Convenceremos y venceremos.

Buscando Camino, nº 77, 20 al 26 de diciembre de 2004

Pablo González Casanova: México: diálogo para la elaboración de un proyecto nacional

Pablo González Casanova: México: diálogo para la elaboración de un proyecto nacional

Nos han preguntado por qué hablamos de un primer diálogo nacional, cómo planteamos la intención del diálogo y por qué proponemos la inclusión de los diversos movimientos sociales. Para responder a estas preguntas retomo los acuerdos de varias reuniones de los convocantes y los términos de la propia convocatoria. Con bastante claridad se ha propuesto: Iniciar un proceso para la elaboración de un proyecto nacional de carácter estratégico e integral, construido a partir de un diálogo de los diversos sectores que se oponen al neoliberalismo con el propósito de definir alternativas en torno a los grandes problemas nacionales con una visión de largo plazo, que no descuide los pasos inmediatos a seguir.

La lógica mercantil amenaza a la humanidad: González Casanova

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Insta a defender la autonomía universitaria
Enseñar las "nuevas ciencias" y el pensamiento crítico, entre las 10 políticas que propone el ex rector de la UNAM

Al proponer 10 políticas que podrían defender los universitarios, el científico social Pablo González Casanova expresó que en estos tiempos de mentira e infamia, la lucha por la autonomía de la universidad exige no sólo combatir la lógica mercantil de la vida y sus derivados de represión, enajenación y corrupción autodestructiva de líderes y movimientos, sino también exhibir a los que quieren esclavizar el pensamiento de los pueblos, defender el derecho al diálogo, así como enfrentar una política que amenaza la existencia humana. (Sigue)

La Jornada, 12/10/04

México: El recorte a la educación destruirá al país, alerta González Casanova

México: El recorte a la educación destruirá al país, alerta González Casanova

El ex rector de la UNAM, Pablo González Casanova, conminó a todos los universitarios a defender el sistema educativo nacional, incluida la ciencia y la tecnología, frente a los bajos presupuestos impuestos de “una manera autodestructiva”, en contra del país. “La cultura de la ignorancia y la corrupción fortalece la cultura del desánimo, del temor y la complicidad, de la desatención y el enredo, de la autodestrucción, con o sin drogas, y todo eso y más implica la destrucción de la Universidad, de la Autonomía, de la Nación, de México”, agregó González Casanova, durante una conferencia en la que propuso a la comunidad universitaria diez políticas para luchar por la autonomía. (Sigue)

La Crónica, 12/10/04

Pablo González Casanova: La autonomía universitaria, hoy

Pablo González Casanova: La autonomía universitaria, hoy
Pablo González Casanova foi Reitor da Universidade Nacional Autónoma de México (UNAM)

La autonomía universitaria constituye un instrumento fundamental contra "el pensamiento único" que los poderes establecidos imponen a partir de distintas creencias y filosofías. En países como México la historia de la autonomía forma parte de una lucha contra la dependencia del creer y el saber metropolitano, contra la dependencia del creer y el saber de las clases dominantes y sus mediadores o personeros. En ese sentido está íntimamente vinculada al pensamiento "heterodoxo" cuando una religión o una filosofía son la religión y la filosofía del Estado. Abarca desde la lucha contra la teología oficial de los inquisidores hasta la lucha contra el marxismo oficial del socialismo o el populismo de Estado. La lucha por la autonomía va contra el autoritarismo en las relaciones humanas y en la interpretación de "los textos sagrados". El pensamiento crítico impugna la sacralización laica de los textos y su uso para legitimar al Estado.

En nuestro tiempo, cada vez más, la lucha por la autonomía de la universidad está vinculada con la lucha contra la privatización, la desnacionalización y la usurpación de las instituciones públicas y nacionales para convertirlas en empresas mercantiles.(Sigue)

La Jornada, 12/10/04

La lucha contra la dominación, eje del nuevo libro de González Casanova

La lucha contra la dominación, eje del nuevo libro de González Casanova
Gran acogida a Las nuevas ciencias y las humanidades. De la academia a la política
Es una obra de cabecera, sentir entre universitarios

El nacimiento del más reciente libro del científico social Pablo González Casanova, titulado Las nuevas ciencias y las humanidades. De la academia a la política -considerado ya como una obra importante del siglo XXI, que debería publicarse en todas las lenguas- recibió una gran acogida en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde destacados académicos enfatizaron la lucha del investigador emérito y las propuestas que realiza para emanciparnos de las relaciones de dominación y explotación. (Sigue)

La Jornada, 08/09/04

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