Boaventura de Sousa Santos:
Carta a las
izquierdas
No pongo en duda la existencia de un futuro para las izquierdas, pero su
futuro no será una continuación lineal de su pasado. Definir aquello que las
izquierdas tienen en común equivale a responder a la pregunta: ¿qué es la
izquierda? La izquierda es un conjunto de posiciones políticas que comparten
el ideal de que todos los seres humanos tienen el mismo valor y constituyen
el valor supremo. Este ideal es puesto en duda siempre que hay relaciones
sociales de poder desigual, es decir, de dominación. En este caso, algunos
individuos o grupos satisfacen algunas de sus necesidades transformando a
otros individuos o grupos en medios para sus fines. El capitalismo no es la
única fuente de dominación, aunque es una fuente importante.
Las diferentes formas de entender este ideal han provocado varias
divisiones. Las principales han surgido de respuestas opuestas a las
preguntas siguientes. ¿Puede el capitalismo ser reformado con el fin de
mejorar la suerte de los dominados o esto sólo es posible más allá del
capitalismo? ¿La lucha social debe ser conducida por una clase (la clase
obrera) o por diferentes clases o grupos sociales? ¿Debe llevarse a cabo
dentro de las instituciones democráticas o fuera de ellas? ¿El Estado, en sí
mismo, es una relación de dominación o puede ser movilizado para combatir
las relaciones de dominación?
Las respuestas opuestas a estas preguntas estuvieron en el origen de
violentas divisiones. En nombre de la izquierda se cometieron atrocidades
contra la izquierda; pero, en su conjunto, las izquierdas dominaron el siglo
XX (a pesar del nazismo, el fascismo y el colonialismo) y el mundo se volvió
más libre e igual gracias a ellas. Este corto siglo de todas las izquierdas
terminó con la caída del Muro de Berlín. Los últimos treinta años se han
caracterizado, por un lado, por una gestión de ruinas e inercias y, por el
otro, por la emergencia de nuevas luchas contra la dominación, con otros
actores y lenguajes que las izquierdas no pudieron entender.
Mientras tanto, libre de las izquierdas, el capitalismo volvió a mostrar
su vocación antisocial. Vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para
evitar la barbarie. ¿Cómo recomenzar? Con la aceptación de las siguientes
ideas:
1) El mundo se ha diversificado y la diversidad se ha instalado dentro de
cada país. La comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión
occidental del mundo; no hay internacionalismo sin interculturalismo.
2) El capitalismo concibe la democracia como un instrumento de
acumulación; si es necesario, la lleva a la irrelevancia y, si encontrara
otro instrumento más eficiente, prescindiría de ella (el caso de China). La
defensa de la democracia de alta intensidad es la gran bandera de las
izquierdas.
3) El capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana;
su defensa es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo (en
el capitalismo, hasta las limosnas sólo existen como relaciones públicas).
4) La experiencia del mundo muestra que hay muchas realidades no
capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera
de ser valoradas como el futuro dentro del presente.
5) El siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la
naturaleza es una relación de dominación contra la que hay que luchar; el
crecimiento económico no es infinito.
6) La propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias
formas de propiedad y todas están protegidas; hay bienes comunes de la
humanidad (como el agua y el aire).
7) El corto siglo de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu
igualitario entre los seres humanos que se distingue en todas las encuestas;
éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas mismas están dilapidando.
8) El capitalismo necesita de otras formas de dominación para florecer
(del racismo al sexismo y la guerra) y todas deben ser combatidas.
9) El Estado es un animal extraño, mitad ángel, mitad monstruo, pero sin
él muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables en busca de ángeles
indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.
Con estas ideas seguirán siendo varias las izquierdas, aunque ya no es
probable que se maten las unas a las otras y es posible que se unan para
detener la barbarie que se aproxima.
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Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas.
Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la
Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).
Fuente original:
http://www.cartamaior.com.br/templates/colunaMostrar.cfm?coluna_id=5169
Rebelión, 28/08/11