José Carlos Bermejo Barrera: La prórroga del Jacobeo
Quieren algunos una prórroga para el Jacobeo, aunque no consta que se haya producido ya el empate. La propia idea de prorrogar una festividad religiosa pone de manifiesto la gran ambigüedad en la que se está moviendo esta celebración, a caballo entre la fe católica y el marketing más desaforado y carente de contenido.
Como historiador debo recordar que esta celebración, marcada por la coincidencia de la festividad del Apóstol con un domingo, consiste en lograr las indulgencias que nos permiten anular nuestras pendientes penas del Purgatorio, si confesamos y comulgamos, limpiando así el disco duro de nuestra conciencia.
Como a lo largo de la historia ha habido cientos de calendarios propios: de templos, ciudades, reinos e imperios, si quisiésemos ser históricamente coherentes – y siempre que el Vaticano permitiese este desmesurado sistema de concensión de indulgencias -, deberíamos proponer una reforma del Calendario. La revolución Francesa cambió los nombres de los meses, la Rusa quiso marcar con un año cero toda una nueva era histórica. Judíos, musulmanes y cristianos tienen también sus eras propias.
¿Por qué no crear un Calendario jacobeo, que cubra la demanda turística de modo compatible con la fe católica? No hay razones en contra, recordemos que hubo una Era Hispánica por la que se fechaban documentos en parte de la Edad Media cristiana, sin mayor problema.
El Calendario Jacobeo no podría además ser imitado por las otras Autonomías, puesto que no se puede negociar la presencia de un Apóstol, y sólo debería cumplir una condición, que en él el dia 25 de julio siempre sea domingo. Ofrezco para ello tres soluciones en orden de dificultad:
1)-que todos los años se cambie el orden de los días de la semana, contando el domingo a partir del 25 de julio, con lo que se crearía un calendario móvil.
2)-que la semana de julio en la que caiga el 25 tenga un domingo supernumerario.
3)-que todos los días de la semana se llamen domingo en Galicia a partir de ahora. Lo cual no crearía mayor confusión, ya que cada día del mes tiene su propia cifra.
Todo ello sólo requiere de acuerdo parlamentario y es gratis, no siendo necesario financiar proyectos o congresos de historiadores deseosos de ofrecer fechas a conmemorar a los políticos.
Quizás se piense que son estas soluciones disparatadas. En realidad son las únicas consecuentes con el ambiente cultural e intelectual que se está creando en Galicia.Sólo queda desear que el Arzobispo se mantenga firme en no avalar la prórroga de un supuesto partido en el que los mercaderes se le han colado en el templo.