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Exclusión social

Intermon Oxfam: Crisis, desigualdad y pobreza

Intermon Oxfam: Crisis, desigualdad y pobreza

Un informe de Intermón Oxfam analiza los efectos de las medidas de ajuste, ya aplicadas en América Latina y el Este Asiático en los años 80 y 90, y su potencial repercusión sobre los niveles de desigualdad y pobreza en España

EEUU: El hambre llega a la Gran Manzana

Hambre en Nueva YorkEEUU: El hambre llega a la Gran Manzana
Uno de cada cinco neoyorquinos es pobre y recibe ayudas para alimentación y la pobreza se ha incrementado en la ciudad más que en el resto del país

La pobreza se incrementó a lo largo y ancho de Estados Unidos durante el pasado año, pero su crecimiento fue más acuciante en la ciudad de Nueva York, según destaca el diario New York Times basándose en datos de la Oficina del Censo.

La Oficina de Servicios Comunitarios muestra un retrato desgarrador de la ciudad. El número de neoyorquinos que dependían de asistencia pública en 2010 era muy superior al de 2009. Una cifra record de 1,8 millones de residentes, una de cada cinco hogares, dependen del reparto de cartillas para el reparto de alimento. Mientras tanto, los seguros sanitarios descendieron, y las propiedades inmobiliarias descendieron a la par que el valor de las casas se hundía. El 44% de los arrendadores rebajaron sus ingresos por alquiler al menos un 35%. Además, aumentó la ocupación de los inmuebles. Si en 2009 la ocupación era del 7,9%, en 2010, fue del 9,1%. 

Entre 2009 y 2010, 75.000 residentes de la urbe se vieron arrastrados a la pobreza, incrementando la población en más de 1,6 millones y elevando el porcentaje de neoyorquinos que viven por debajo del nivel de pobreza hasta el 20,1%, el nivel más alto desde el 2000. Un crecimiento del 1,4% en la tasa de pobreza es el mayor incremento en dos décadas.

Muchos neoyorquinos se preparaban para la peor parte de la recesión, pero la media de los ingresos familiares se han reducido hasta niveles no vistos desde 1980, teniendo en cuenta los efectos de la inflación, destaca el periódico estadounidense. Las rentas familiares disminuyeron casi en todos los grupos, alrededor de un 5%, desde el inicio de la recesión en 2007. Aproximadamente unos 48.743 dólares en 2010.

Manhattan continúa siendo el condado con la mayor brecha de rentas en todo el país. El quinto de sus ciudadanos con mayores ingresos (con una media de 371.754 dólares) ganan 38 veces más el último quinto (9.845 dólares).

La pobreza en menores de 18 años aumentó 2,9 puntos porcentuales, hasta el 30%. La tasa también creció para todos los grupos de edades salvo para los mayores de 65 años. Las madres solteras, negras y sin titulación en educación secundaria figuran en la peor situación. Entre las madres solteras de origen hispano en el Bronx, el ratio de pobreza alcanza el 58%.

El desempleo aumentó un punto porcentual a la par que buena parte de los parados desistían en su búsqueda de trabajo, lo que se tradujo en que las matriculaciones en universidades y centros de formación aumentaron en 50.000. Pese a que el ratio de pobreza en la ciudad aumentó con mayor rapidez de lo que hizo en el resto del país y el Bronx continuó siendo el condado urbano más pobre de la nación, Nueva York todavía mantenía en 2010 una proporcion de pobreza inferior a la de otras grandes ciudades como Miami, Dallas, Houston, Chicago, Minneapolis, Los Angeles o Boston.

El flujo inmigratorio inclinó la población a récords de ciudadanos nacidos en otros países (más de tres millones, un 37,2%). La mitad de los neoyorquinos no habla inglés en sus casas.

Algunos economistas sugieren que las reservas federales para financiar el rescate de las entidades financieras con base en Nueva York habían salvado a la ciudad de las peores consecuencias de la recesión que las estadísticas auguraban en 2009. "El rescate de Wall Street simplemente pospuso el Día del Juicio Final", afirma Steven Malanga, del Instituto de Análisis Político de Maniatan, un grupo conservador.

‘Abogados por la pobreza' afirman que la talla del problema puede haber sido subestimada. "El crecimiento de la pobreza es la simple confirmación de que lo que vemos cada día en las cada vez más largas filas de reparto de comida y cocinas d ela caridad" asegura Joel Berg, director ejecutivo de la Coalición de la Ciudad de Nueva York Contra el Hambre.

valenciaplaza, 24/09/11

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Günter Tews: Derechos al “genocidio financiero”

Grecia
Günter Tews: Derechos al “genocidio financiero”
¿Cómo que los griegos “rehúsan ahorrar”? Un jurista de Viena, que está sobre el terreno en Atenas, les ha observado en su día a día y ha llegado a la conclusión de que ahorran hasta la saciedad.

Grecia: Derechos al “genocidio financiero”
Tesalónica, el 16 de septiembre. Un hombre se intenta inmolar para protestar contra el Gobierno, los bancos y los partidos políticos.

No podemos quedamos impasibles ante las distintas declaraciones de los altos dirigentes de Europa, algunos rozan la imbecilidad en sus manifestaciones respecto a esos “holgazanes” de los griegos que “rehúsan ahorrar”.

Hace dieciséis meses que tengo una segunda residencia en Atenas, he vivido sobre el terreno esta situación dramática. Se quejan de que los planes económicos no funcionan porque los ingresos fiscales caen en picado. Se cuestiona la voluntad de ahorrar de los griegos. ¡Sorprendente! He aquí algunos datos ilustrativos:

  • Reducciones salariales y de las pensiones hasta del 30%.
  • Reducción del salario mínimo a 600 euros.
  • Alza dramática de los precios (fuel doméstico +100%; gasolina +100%, electricidad, calefacción, gas, transportes públicos +50%) en los últimos quince meses.
  • Un tercio de las 165.000 empresas comerciales han cerrado; un tercio ya no puede hacer frente a los salarios de sus empleados. En toda Atenas se ven carteles amarillos con la palabra “Enoikiazetai” en letras rojas – “Se alquila”.
  • En este ambiente de miseria, el consumo (la economía griega siempre ha estado muy centrada en el consumo) ha caído de manera catastrófica. Las parejas con dos sueldos (cuyos ingresos familiares alcanzarían hasta ahora los 4.000 euros) de repente se encuentran únicamente con dos subsidios de desempleo de 400 euros y que se empiezan a percibir con meses de retraso.
  • A los funcionarios estatales, o de empresas próximas al Estado, como Olympic Airlines o los hospitales, no se les paga desde hace meses y el pago de su remuneración queda aplazado hasta octubre o incluso “el año que viene”. El Ministerio de Cultura ostenta el récord. Numerosos empleados que trabajas en la Acrópolis llevan veintidós meses sin cobrar y cuando ocuparon la Acrópolis durante una manifestación (pacífica) recibieron gases lacrimógenos en lugar del dinero que se les debía.
  • Todo el mundo está de acuerdo en que los miles de millones de los pagos del reflotamiento de la UE revierten en un 97% directamente a la propia Unión, a los bancos, para enjugar la deuda y las nuevas tasas de interés. Así se hacer recaer el problema discretamente sobre los contribuyentes europeos. Hasta el momento del crac, los bancos percibían intereses copiosos y los créditos son una pesada losa sobre los contribuyentes. Y sin embargo (¿todavía?) no hay dinero para realizar reformas estructurales.
  • Miles y miles de autónomos, conductores de taxi y de camiones, han tenido que desembolsar miles de euros para comprar su licencia, e incluso han recurrido a préstamos para hacerlo. Hoy en día se encuentran frente a una liberalización del mercado que hace que los recién llegados apenas deban pagar nada, mientras que quienes ya estaban en él desde hace tiempo mantienen la carga de sus créditos, que deben devolver a pesar de todo.
  • Se crean nuevas tasas. Así, para poner una denuncia en la policía, hay que desembolsar en el momento 150 euros. La víctima tiene que sacar la cartera si quiere que se tenga en cuenta su denuncia. Al mismo tiempo, los policías tienen que hacer colectas para llenar los depósitos de los coches patrulla.
  • Se ha creado un nuevo impuesto inmobiliario, asociado a la factura de la electricidad. Si no se paga, se corta la luz de la vivienda.
  • Hace meses que las escuelas públicas no reciben un libro. El Estado ha acumulado grandes deudas con las editoriales, que ya no se realizan envíos. Los alumnos sin embargo reciben CD y sus padres deben comprarles ordenadores para que puedan seguir las lecciones del curso. También se desconoce cómo van a cubrir los gastos de calefacción las escuelas – especialmente las del norte del país.
  • Todas las universidades están paralizadas de hecho hasta finales de año. Muchos estudiantes no pueden ni presentar sus proyectos, ni hacer exámenes.
  • El país se prepara para una ola de emigración masiva y se aprecia cómo aumenta el número de gabinetes que asesoran al respecto. Los jóvenes no ven ningún futuro en Grecia. La tasa de paro alcanza el 40% entre los jóvenes titulados y el 30% para los jóvenes en general. Quienes trabajan lo hace por un sueldo mísero y parte lo hacen en negro (sin seguridad social): Cobran 35 euros por diez horas de trabajo al día en la hostelería. Las horas extra no se pagan. El resultado, ya no queda espacio para las inversiones de futuro como la educación. El Gobierno griego no recauda ni un duro en impuestos.
  • Las reducciones masivas de empleados públicos se llevan a cabo de manera antisocial. Esencialmente, se han deshecho de personas a las que les quedaban unos meses para llegar a su cuota para jubilarse normalmente, de esta manera, únicamente tendrán que pagarles un 60% de la pensión habitual.

¿Qué ha sido del dinero de las últimas décadas?

La pregunta que está en boca de todos es: ¿Qué ha sido del dinero de las últimas décadas? A todas luces, no está en los bolsillos de los ciudadanos. Los griegos no tienen nada en contra del ahorro, simplemente, ya no les da. Quienes trabajan se dejan la vida en ello (acumulan dos, tres y hasta cuatro empleos).

Se han evaporado todo el acervo de política social de las últimas décadas en relación a la protección de los trabajadores. La explotación tiene por tanto vía libre; además, en las pymes, normalmente es cuestión de supervivencia. Cuando se sabe que los responsables griegos han cenado con los representantes de la troïka [Comisión Europea, BCE y FMI] gastando 300 euros por cubierto, sólo cabe preguntarse en qué momento acabará explotando esta situación.

La experiencia de Grecia debería poner en alerta a la vieja Europa. Ningún partido a favor de una razonable ortodoxia presupuestaria hubiese podido aplicar su programa: nunca hubiesen resultado electos. Hay que ir contra la deuda en la medida en que todavía está relativamente bajo control, antes de que se convierta en un genocidio financiero.

Los griegos “sacrificados en el altar de la Troïka”

Para Ta Nea, los “nuevos sacrificios” exigidos por el Gobierno para reducir la deuda pública y evitar la quiebra recaen de nuevo “sobre las víctimas habituales”, que han sido “sacrificadas en el altar de la Troïka” (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI). Los nuevos recortes presupuestarios aprobados el 21 de septiembre con el objetivo de conseguir desbloquear el sexto pago de la ayuda financiera atañen a “las pensiones, los salarios y a 30.000 funcionarios” que pasarán a la “reserva” hasta final de año. Además, según recoge el diario ateniense, se ha rebajado la cuantía mínima exenta de impuestos. El anuncio de este nuevo plan ha provocado la ira de los griegos: los sindicatos de los transportes públicos y de los taxis se han puesto en huelga el 22 septiembre, al igual que los profesores, los funcionarios municipales y los controladores aéreos. Por su parte, el sector público ha anunciado un paro para el próximo 5 de octubre, mientras una huelga general está prevista para el 19 de octubre.

presseurop, 22/09/11

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Carles Feixa: La generación indignada

Carles Feixa: La generación indignada
Un nuevo lumpemproletariado de jóvenes hiperformados e hiperinformados, que beben de la ética hedonista del consumo y forman parte del mundo posmoderno de la Red, es el protagonista de las revueltas del bienestar
Carles Feixa es catedrático de Antropología Social en la Universidad de Lleida y profesor visitante en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (México).

Un fantasma ha recorrido Europa (y más allá): el fantasma de la indignación. Es un fantasma con múltiples caras, aunque la más visible tiene rostro juvenil. Apareció primero en la periferia de París y Atenas, acampó luego en el centro de El Cairo, Lisboa, Madrid y Barcelona, y ha vuelto a irrumpir en Londres, Santiago de Chile y Tel Aviv. Tras el fantasma, una presencia: la del nuevo lumpemproletariado de la era posindustrial, constituido por esos jóvenes hiperformados -e hiperinformados- y sin embargo precarizados, conectados a través de las redes sociales, que a veces reaccionan en forma creativa y pacífica (en forma de comedia) y otras en forma más airada y violenta (en forma de tragedia). Tras esta presencia inquietante, un espectro: el de una crisis económica global que afecta con particular intensidad a las nuevas generaciones, cuyos efectos van más allá de la precariedad material, presentándose en forma de crisis de valores (o, más bien, de valores de la crisis).

¿Qué tienen en común todos estos movimientos? ¿Cuáles son las extrañas galerías que conectan sus actores, motivaciones y propuestas? ¿Qué lecciones plantean a nuestras sociedades democráticas? En septiembre de 2009 publiqué en estas mismas páginas un artículo titulado Generación replicante, en el que reflexionaba sobre el modelo de juventud emergente en la era digital, a partir de una efímera revuelta en un barrio de Madrid, motivada por la prohibición del botellón. Propuse entonces considerar tres modelos de juventud alternativos que convivían en nuestra sociedad: el de Tarzán o niño salvaje, el de Peter Pan o eterno adolescente y el del replicante o joven androide. Entre la criminalización y la domesticación del botellón -y de la propia juventud-, el texto acababa pronosticando "una tercera vía que trate a los jóvenes, no como replicantes, sino como ciudadanos capaces de reinventarse como actores sociales".

El actual ciclo de protestas juveniles, tanto las que surgen de las periferias urbanas como las que ocupan el centro de las ciudades, tanto las que nacen en Europa como las que lo hacen al sur del Mediterráneo y allende los mares, tanto las protagonizadas por estudiantes de clase media como las lideradas por subocupados y parados, no son revueltas de la miseria sino del bienestar. Están protagonizadas por una generación no ya educada en la ética puritana del ahorro, sino en la ética hedonista del consumo y, sobre todo, en la ética posmoderna de la Red (la nética). En este ciclo podemos distinguir dos prólogos, dos epílogos y algunos momentos culminantes.

Juan Gelman: Colapsos

Juan GelmanJuan Gelman: Colapsos

“Irresponsabilidad. Egoísmo. Actuar como si los actos no tuvieran consecuencias. Hijos sin padres. Escuelas sin disciplina. Recompensas sin esfuerzo. Crimen sin castigo. Derechos sin responsabilidades. Comunidades fuera de control. Algunos de los peores aspectos de la naturaleza humana tolerados, consentidos –a veces hasta incentivados– por un Estado y sus organismos que en parte han perdido literalmente la moral.” El primer ministro británico David Cameron explicó así la violencia desatada en Tottenham, uno de los barrios más pobres de Londres, y en otras ciudades de Inglaterra (www.guardian.co.uk, 15/8/11). Calificó la situación de “colapso moral”.

Olvidó señalar que la desocupación entre los jóvenes londinenses asciende al 23 por ciento y es aún más alta en el interior del país. O que los costos de la educación universitaria la convierten en algo prohibido, salvo para los hijos de familias ricas: 15 mil dólares anuales. Olvidó sobre todo el costo de 30 años de thatcherismo para amplias capas de la sociedad británica, las comunidades devastadas por la desindustrialización cualquiera fuese el color de la autoridad, conservador o laborista. Protestar contra ese estado de cosas es “totalmente inaceptable”, para Theresa May, secretaria del Interior. La violencia de la represión policial y el apuro de la Justicia en aplicar penas desproporcionadas a los manifestantes son, en consecuencia, necesarios.

Es verdad que elementos o bandas cometieron acciones condenables como el incendio de casas y pequeños comercios del vecindario, y el saqueo de supermercados. Para Christian Guy, director del Centro para la Justicia Social (www.centerforsocialjustice.org.uk), los disturbios fueron el producto de una bien coordinada operación de las pandillas de la zona. La BBC de Londres señaló, en cambio, que “en realidad, pocos (de los arrestados) son pandilleros genuinos”. Y “toda clase de personas” –asistentes de la educación, un diseñador gráfico, estudiantes universitarios– fueron detenidas por tomar parte en el pillaje. Paul Lewis, periodista del The Guardian que pasó cinco noches observando la violencia, manifestó que es erróneo el intento de culpar a un grupo: “La única generalización plausible es que, en conjunto, eran jóvenes y pobres” (www.bbc.co.uk, 16/8/11).

Parece clara la intención de disimular las razones de fondo, agravadas por el nuevo plan de austeridad –que The Financial Times calificó de “brutal”–, y el gobierno conservador no encuentra mejor camino que proponer algunos cambios sociales de corto alcance y, sobre todo, revigorizar la represión. “La policía tendrá más poderes”, insistió la secretaria May. El gabinete de Cameron estudia la posibilidad de imponer toques de queda en zonas específicas y aplicar medidas restrictivas a los menores de 16 años (www.bbc.co.uk, 16-8-11). Ninguna atención presta a lo que el sindicato de trabajadores de los servicios públicos Unisom de Londres considera necesario: “Debemos preguntarnos por qué nuestros jóvenes están tan enojados y cómo podemos unir a nuestra comunidad” (lambethunison.blogspot.com, 9/8/11).

Abundan las disquisiciones psicologizantes sobre la razón de los saqueos: “La gente sin poder se siente de pronto poderosa y eso intoxica mucho”, dice el profesor John Pitts, un criminólogo que asesora a diversas autoridades londinenses en materia de jóvenes y pandillas (www.bbc.co.uk/news/magazine, 9/8/11). O: “Hay evidencias que sugieren que los líderes de una pandilla padecen tendencias psicopáticas”, anota el Dr. Lance Workman. Es otra forma de demonizar la violencia de jóvenes excluidos de un mañana. Como señala el doctor Raúl Zaffaroni, miembro de la Corte Suprema de Justicia de Argentina y distinguido penalista, el sistema castiga los delitos que provoca (La palabra de los muertos, Ediar, Buenos Aires, 2011).

Cabe preguntarse dónde radica el verdadero “colapso moral” del Reino Unido. “La clase política poco explora su propia responsabilidad en la creación de la marginación social que conduce a la ‘anarquía’ –advierte la investigadora Michelle Chen (www.inthesetimes.com, 10/8/11)–. Se supone que el problema no es el exceso policial, sino su insuficiencia, que no es la falta de oportunidades educacionales o de programas para la juventud en esos barrios, sino los padres que no pueden controlar a sus hijos.”

Es posible, sin embargo, coincidir con el premier David Cameron en que un Estado y sus organismos que han perdido en parte la moral toleran, consienten y aun incentivan algunos de los peores aspectos de la naturaleza humana. Así lo muestran los bombardeos de la R. A. F. contra poblaciones civiles inermes en Irak y Afganistán.

Página 12, 21/08/11

Galicia: A Coruña: Los indigentes reclaman ´una casa y un sueldo base´ para abandonar el Obelisco

Galicia: A Coruña: Los indigentes reclaman ´una casa y un sueldo base´ para abandonar el Obelisco
El Ayuntamiento pretende que los 'sin techo' abandonen la zona de forma voluntaria, aunque los acampados solo levantarán sus tiendas por la fuerza o si el Gobierno local acepta sus demandas

A Coruña: Campamento de indixentes

Los indigentes que permanecen acampados en el Obelisco tras la marcha de los miembros del movimiento 15-M el pasado martes solo aceptarán levantar sus tiendas cuando el Ayuntamiento o alguna otra administración pública les conceda "una casa y un sueldo base", según su portavoz. Miembros del departamento municipal de Servicios Sociales los visitaron el pasado miércoles, aunque los sin techo aseguran que los técnicos del Ayuntamiento se limitaron a observar y a saludarlos, y que no hablaron con ellos para debatir sobre su situación o para ofrecer posibles soluciones. El Gobierno local se ha comprometido a dar una solución "individual" a cada uno de ellos.

Annette Fuentes: Lockdown High: When the Schoolhouse Becomes a Jailhouse

Lockdown HighAnnette Fuentes: Lockdown High: When the Schoolhouse Becomes a Jailhouse
VersoBooks
Hardback, 240 pages
ISBN: 9781844676811
March 2011
$26.95 / £20.00

A riveting report on the overblown fear of violence that turns American schools into prisons and students into suspects.

In the dozen years since the shootings at Columbine High School, hysteria has distorted the media’s coverage of school violence and American schools’ responses to it. School violence has actually been falling steadily throughout the last decade, and yet schools across the country have never been more preoccupied with security.

This climate of fear has created ripe conditions for the imposition of unprecedented restrictions on young people’s rights, dignity, and educational freedoms. In what many call the school-to-prison pipeline, the policing and practices of the juvenile justice system increasingly infiltrate the schoolhouse. These “Zero tolerance” measures push the most vulnerable and academically needy students out of the classroom and into harm’s way.

Investigative reporter Annette Fuentes visits schools across America and finds metal detectors and drug tests for aspirin, police profiling of students with no records, arbitrary expulsions, teachers carrying guns, increased policing, and all-seeing electronic surveillance. She also reveals the many industries and “experts” who have vested interests in perpetuating the Lockdown High model. Her moving stories will astonish and anger readers, as she makes the case that the public schools of the twenty-first century reflect a society with an unhealthy fixation on crime, security and violence.

Reviews

  • “[The] penetration of prison culture into daily life and particularly schools has been brilliantly traced by US writer Annette Fuentes in Lockdown High”
    Bidisha, Guardian

  • “[A] well-argued book ... packed with the anecdotally eye-catching and hard, persuasive data. Fuentes's detailed and daunting investigation ... is a wakeup call.”
    Publishers Weekly

  • “Examples of zero-tolerance policies taken to absurd levels are attention-grabbing, but the real story, spelled out [in Lockdown High] with clarity and a touch of anger, is a disturbing one that should concern members of school boards, principals, teachers and parents. ”
    Kirkus Reviews

  • “[A] chilling report ... extremely well-written.”
    Library Journal

  • “Lockdown High is a wake up call for Americans who care about how schools treat children and young people ... This book is a must read for school boards, school administrators and parents.”
    Rodney Skager

  • “Fuentes’ style is smart and accessible, her material both revelatory and relevant—it’s not only parents who will stay up late reading Lockdown High, but anyone interested in where we are headed.”
    Nell Bernstein

Blog

Juan Carlos Pardo Pérez y Alfonso García Tobío: “Lockdown High. When the Schoollhouse Becomes a Jailhouse”

Annette Fuentes, la autora de “Lockdown High. When the Schoollhouse Becomes a Jailhouse”, es (según puede leerse en la web de Verso, la editora de este libro) una escritora y periodista freelance. Fue, entre 2010 y 2011, editora fundadora de The Bay Citizen, una organización no lucrativa de noticias por internet, editora jefe de New American Media, y periodista para el New York Daily News y New York Newsday. Ha impartido clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, y escribió para, entre otros medios, The New York Times, The Progressive, y USA Today.

“Lockdown High”, que podría traducirse por “elevado o máximo aislamiento” (o encierro), o “régimen de aislamiento”, es un término penitenciario con el que se expresa el encierro de todos los presos en sus celdas como respuesta a (o incluso como simple expectativa de) una amenaza a la disciplina.

El citado título supone ya toda una declaración de intenciones por parte de la autora, que mantiene la tesis de que, desde principios de los ochenta, la escuela (entendida como institución) norteamericana se ha convertido en parte de un dispositivo que canaliza a una parte importante de escolares, predominantemente negros y latinos, hacia el sistema carcelario. El punto de partida de este desvarío es la “guerra contra las drogas” que, iniciada bajo la presidencia de Ronald Reagan, continuó sin cambios con los demás presidentes norteamericanos, fuesen republicanos (como Bush padre e hijo) o demócratas (como Bill Clinton). Aunque el libro no lo señala, su contenido tendría una afinidad con los trabajos de Löic Wacquant, profesor de Sociología de la Universidad de Berkeley, sobre la pobreza y la marginación, y de forma más específica sobre el “sistema punitivo norteamericano”. Según datos que proporciona este autor, de una población carcelaria de aún no 300.000 presos en EE.UU. a finales de los años setenta, se pasa en relativamente poco tiempo, coincidiendo con la citada “guerra contra las drogas”, a una población carcelaria próxima a los 3 millones de presidiarios y a un control judicial de más de 5 millones de personas (1). De hecho, EE.UU. se convirtió en el país con más presos en sus cárceles de todo el mundo. La razón que explica este hecho y que, en buena medida, nos permite entender la transformación que ha experimentado la escuela en EEUU., en el sentido en que Annette Fuentes la describe en su libro, es el paso del “Estado del Bienestar” al “Estado Penal” como resultado de la aplicación de las políticas neoliberales desde principios de los años ochenta. La retirada del Estado de los espacios sociales que garantizaban el bienestar de las personas (educación, sanidad, subsidios por enfermedad y desempleo, jubilaciones) y el trasvase de estos servicios a la iniciativa privada y, por lo tanto, sujetos a los principios del mercado, dio lugar a pobreza y a marginación como, según algunos analistas [como es el caso de Chomsky, en su libro “El nuevo orden mundial (y el viejo)”], no se veían desde el siglo XIX.

Es, pues, en este contexto en el que se debe situar el “cambio cultural” (si podemos llamarlo así) que se ha producido en la institución escolar americana (de manera más manifiesta en la denominada “escuela pública”) tal como lo cuenta Annette Fuentes.

Confiesa la autora que, en su trabajo como periodista, empieza a sentir interés por lo que está pasando en las escuelas a finales de los años noventa, cuando ciertas noticias referidas a acontecimientos que en el pasado no pasarían de ser anecdóticos, curiosidades intrascendentes, a los que las escuelas y su profesorado sabían dar una respuesta educativa o, simplemente, de sentido común, pasan a los medios de comunicación como la expresión de un profundo desajuste en los niños y adolescentes norteamericanos que requerían medidas radicales: que un niño de cinco años sea detenido por llevar a la escuela un cuchillo de untar mantequilla; que una adolescente sea suspendida (expulsión temporal) de su escuela por llevar Midol, un medicamento con ibuprofeno para aliviar los dolores menstruales; que una escuela infantil sea cerrada porque se encuentren caramelos hechos a base de hierbas y que los administradores teman que puedan contener sustancias ilegales; que niños se seis años fueran desnudados en clase para encontrar un par de dólares que habían desaparecido de la mesa del profesor. Anécdotas como éstas, pero que funcionan como incidentes críticos que la autora utiliza como ejemplos de categorías generales, aparecen recogidas de forma extensa a lo largo del libro.

El libro empieza con el análisis de la “violencia escolar” que tendrá en el suceso de Columbine High School, en el Condado de Jefferson, Colorado (al que se le dedica un capítulo) un modelo que sacaría a relucir la tendencia criminal de los jóvenes y constituirá, por ello, la prueba de que las políticas de control, de vigilancia y de seguridad de las escuelas y de los escolares deben llevarse a cabo con rigor y con pulso firme. Lo curioso del caso es que, precisamente, la dirección y el profesorado de Columbine se negaron a que su escuela fuese sometida a las férreas medidas de control acatadas (cuando no reclamadas de modo exaltado) por los administradores y directivos de las escuelas públicas a lo largo y ancho de EE.UU. En cierto modo, y salvo los casos que saltan a los medios de comunicación de todo el mundo, como el ya citado de Columbine o el del Virginia Tech, la “violencia escolar” es un mito interesado para el movimiento conservador norteamericano (2), porque permite crear el “pánico moral” (que había teorizado S. Cohen en su obra Folk Devils and Moral Panics, y que tiene resonancias con el concepto del shock en el sentido en que lo utiliza N. Klein) con el que (como ellos mismos dicen) “conquistar las mentes y los corazones”, que no es otra cosa que concitar el máximo consenso respecto a políticas que terminan por causar una profunda desestruturación social y la destrucción personal de miles y millones de personas. Como recuerda Annette Fuentes, la violencia escolar ha estado presente desde el mismo momento de la creación de la escuela, pero siempre ha tenido (de una manera o de otra) una respuesta educativa sin trascender los muros de la propia escuela. Y como señala, las medidas más radicales en el control, vigilancia y dura aplicación disciplinaria, se desarrollaron cuando todos los índices sobre delincuencia y criminalidad estaban bajando de forma ostensible. En ese fructífero, pero espantoso para la mayoría, matrimonio del neoconservadurismo y del neoliberalismo, a la lucha por los valores y por las actitudes (conservadores) se suma la lucha por los beneficios empresariales porque, muy pronto, los “emprendendores” huelen en el aire las oportunidades que este contexto de lucha puede traer consigo, hasta que el “mercado de la seguridad en las escuelas”, que monta a lomos de la “criminalización” generalizada de los niños y los adolescentes norteamericanos, pueda valerse por sí mismo, convirtiéndose en un poderoso grupo de presión interesado en mantener, incluso contra toda evidencia, una ficción contra la que sólo algunos padres, algunos grupos de derechos civiles, y muy pocos profesores batallan.

Esta guerra contra los “adolescentes criminales” (como Eric Harris y Dylan Klebold, los adolescentes de la matanza de Columbine o Cho Seung-Hui, el estudiante de 23 años que atentó en el Virginia Tech) se convierte mediante un cínico ejercicio de manipulación, convenientemente amplificado por los medios, en una guerra general contra el terrorismo, no ya sólo contra el terrorismo propio (como el caso de Timothy McVeigh, que en 2001 causa un atentando con explosivos, matando en Oklahoma a 168 personas y causando heridas a unas 500), sino también contra Al Qaeda que, según dicen, tiene entre sus posibles objetivos “a nuestras escuelas y a nuestros niños”. ¿Por qué, sino, en Harrold, Texas, un pueblo agrícola con una tasa cero de criminalidad, la Junta Escolar decide en 2008 que los profesores puedan ir armados? Entre otras cosas, valoraron que el profesorado pudiese portar gas lacrimógeno para la defensa personal o contratar a guardias armados para defender la escuela y a los escolares de un ataque terrorista. Pero el “despliegue securitario” no queda aquí. Annette Fuentes va recogiendo de las escuelas de un lado y otro del país, al paso de una especie de histeria colectiva que se fue construyendo en estos años, y desgranando la plétora de dispositivos, mecanismos y estrategias de seguridad, control y vigilancia de los centros escolares y de su alumnado: instalación de detectores de metales para impedir la entrada de armas; instalación de cámaras de vídeo con las que poder registrar hasta el último rincón de los centros y, conforme a ello, de terminales para que la dirección o los equipos de seguridad puedan llevar a cabo una vigilancia instantánea de todo el alumnado; distribución a cada escolar de una tarjeta con chip RFID, con la que se controla a las personas por medio de radiofrecuencia; instalación de escáneres para controlar el acceso al centro de personas (mediante el análisis del iris) que, por sus delitos, forman parte de bases de datos del sistema penal norteamericano; instalación de software en ordenadores, incluso en los portátiles que los alumnos llevan a sus casas, que permite transmitir y registrar información de las actividades que realizan con ellos; contratación de guardias de seguridad o, incluso, creación de una polícia escolar pertrechada al modo SWAT, es decir con armas y estrategias especializadas para poder intervenir en situaciones consideradas de peligro especial; en el contexto de la guerra contra la droga y de las escuelas libres de cualquier sustancia ilegal, utilización de perros de detección y estimulación a los responsables de los centros educativos para que usen de forma masiva dispositivos de análisis (de orina, de pelo, etc.) muy costosos, para detectar (mediante su utilización al azar) el consumo de drogas y de alcohol entre los adolescentes. Al tema del control de drogas y alcohol dedica la autora un amplio capítulo.

Pero no sólo se juega con estas tecnologías físicas de control de escuelas y escolares, sino también con tecnologías de poder, por medio de las cuales se quiere operar sobre la mente de los sujetos, sobre su comportamiento, sobre sus aptitudes, actitudes y valores. Las políticas de “tolerancia cero” que, desde la presidencia de Ronald Reagan, empiezan a aplicarse al caso de las drogas, se extienden después a la “delincuencia juvenil” y, por último, al comportamiento disruptivo tanto en las aulas como en el recinto escolar. Es en este marco en el que se criminalizan los problemas de comportamiento, consustanciales con la propia escuela, y con respecto a los cuales los profesores tenían predisposición para abordarlos educativamente sin que, en general, las cosas salieran del cauce estrictamente escolar. Ahora, cualquier comportamiento que el profesorado perciba como perturbador, como resistencia a su autoridad, puede, fácilmente, terminar con la implicación de la policía escolar, y saldarse con la suspensión y/o la expulsión del centro y, en el peor de los casos, con harta frecuencia, con detención y condena en correccionales para menores, e incluso en cárceles para mayores a partir del momento en que fueron revisados los estatutos legales para permitir juzgar a los menores como adultos por ciertos crímenes, o por la acumulación de delitos menores. Son muchos los casos que Annette Fuentes describe en el sentido que acabamos de apuntar, casos que, como ya se ha indicado más arriba, casi siempre tienen como protagonistas a niños y a adolescentes negros y latinos, pero también a niños con dificultades de aprendizaje. Este último dato tiene cierto interés, pues está relacionado con la obsesión por las pruebas y la rendición de cuentas que exige el programa federal impulsado por George W. Bush a partir de 2001, No Child Left Behind Act. El hecho de que la asignación de fondos a las escuelas (en un contexto general de graves recortes presupuestarios para las escuelas públicas (3)) dependa del rendimiento que el alumnado obtenga en pruebas estandarizadas de carácter nacional, crea en el profesorado una presión excesiva, de modo que eliminar a los alumnos con más dificultades llega a ser un poderoso incentivo para evitar las sanciones y la reducción de fondos que conlleva un progreso anual inadecuado. Este es el mecanismo por el que niños con problemas de aprendizaje circulan por el conducto escuela-cárcel.

A pesar de que investigaciones rigurosas ponen de relieve que el sistema hace aguas por todas partes, de que la criminalización generalizada de la juventud norteamericana actúa como una profecía de autocumplimiento, de que las escuelas están funcionando cada vez más como centros de detención que como lugares de aprendizaje, de que las suspensiones y expulsiones repetidas terminan por generar abandono masivo de la escuela, de que la inseguridad de las centros escolares es el efecto de la aplicación de tecnologías y estrategias de seguridad (4) concebidas para someter y degradar a personas ingresadas en contextos y situaciones excepcionales, como lo son las cárceles, se está haciendo difícil dar marcha atrás a este enfoque. Se han creado, como ya anticipamos, poderosos intereses de empresas de la industria y de los servicios de seguridad, que han visto en las escuelas un “terreno fértil” dispuesto a ser “labrado” (son palabras textuales de uno de estos empresarios) y del que obtener beneficios (5) con la introducción de cuantas tecnologías y servicios de seguridad se inventen para, según dicen, hacer de los centros educativos espaacios tan seguros como loas cárceles. Y este camino se despeja gracias a la propaganda que crea en los ciudadanos la idea de que la juventud es hostil, criminal, y que está destruyendo los valores americanos, gracias a las iniciativas (bajo influencia) de los legisladores para aprobar normas que hagan más fácil el acceso de estas empresas a los centros, gracias a la complicidad de administradores, directores y personal docente que, más allá de las relaciones comerciales que puedan llegar a tener con las empresas, libran con su alumnado batallas por el poder con toda la fuerza de su lado, renunciando a hacerlo desde la legitimidad pedagógica.

Este último aspecto, el de la legitimidad pedagógica, por el que el profesorado se gana el derecho a educar a los miembros de las nuevas generaciones, obteniendo la conformidad de los educandos, es el tema del último de los capítulos. En este panorama de insensatez que Annette Fuentes relata en su libro, y del que no estamos a salvo, sobresalen padres y madres que, a contracorriente, luchan por la dignidad de sus hijos, en contra de las formas de control (como las tarjetas RFID) similares, dicen algunos de ellos, a las que se utilizan para marcar el ganado, en contra de la intimidad arrebatada mediante la obtención de datos biométricos de todo tipo que los hace más vulnerables ante quien trafica con ellos, en contra del abuso y del maltrato de profesores y, especialmente, de los guardias de seguridad y de la policía escolar. Se reclama, y en algunos casos se consigue, derribar el montaje de seguridad, y retornar a las medidas educativas que nunca debieron ser abandonadas. Se reclama, antes que nada recuperar el respeto por el estudiante, e invertir más en educación y menos en control policial (6); se reclama una mejor formación del profesorado, más contratos de profesores y de consejeros; se reclama abordar en los centros, desde un punto de vista estrictamente educativo, la resolución de conflictos, la introducción del aprendizaje social y emocional, entre otras cosas.

Aunque el contexto norteamericano y español difieran, el libro podría resultar ejemplificador en nuestro caso porque hay ciertos paralelismos que no conviene olvidar:

  • En primer lugar, el neoliberalismo aplicado a la educación (y mucho más acentuado en esta situación de crisis económica) supone recortar los presupuestos para nuestras escuelas que, en muchos casos (fundamentalmente las públicas), hacinan a un elevado número de alumnos por profesor, procedentes de países diferentes.
  • No es una novedad criminalizar a la juventud; probablemente siempre se haya hecho, y algún texto de Platón lo confirma. Pero lo novedoso de nuestra época es que, con el poder amplificador de los medios, se proporciona a la sociedad una imagen de desmesura que crea un pánico social que nos desarma y nos insensibiliza con respecto a las medidas que se proyecte adoptar, llegando a justificarse (cuando no reclamarse directamente) un modelo de seguridad como el que describe Annette Fuentes. Algo de esto está contenido en la discusión sobre la “autoridad” del profesorado.
  • Paradójicamente, esta pretensión (un tanto sospechosa) de restaurar la “autoridad” de los profesores choca contra la erosión y el desprestigio que, desde los poderes públicos, se fomenta respecto de la imagen y de la función de los profesores. Choca también contra la política gerencial de recorte de puestos de profesores y el incremento de las horas de docencia a clases con un mayor número de alumnos.
  • Si la situación de crisis económica se prolonga, no es irreal suponer que se produzcan situaciones de grave desestructuración social, que tendrán sus repercusiones en nuestras escuelas, entre otras cosas, en forma de problemas de comportamiento del alumnado.
  • Sometidos a todas estas presiones, y sometidos también aquí al sistema de pruebas (como las de Pisa u otras que las comunidades autónomas –como es el caso de Madrid- decidan imponer por su cuenta), es posible que se produzca un desestimiento colectivo entre el profesorado respecto a las posibilidades reales de educar.
  • Todo ello pueda crear un caldo de cultivo que permita a algún iluminado proponer medidas como las que Annette Fuentes relata en este libro y no haya defensas sociales suficientemente elaboradas con las que oponerse, desde el inicio, a un proceso de esta naturaleza.

Notas:

1 Löic Wacquant tiene algunos de sus libros publicados en castellano: Las cárceles de la miseria (Alianza), Castigar a los pobres (Gedisa) o Los condenados de la ciudad (Siglo XXI)

2 El conservadurismo (a veces se habla de neoconservdaurismo) es el segundo pilar ideológico (el primero es el neoliberalismo) que ha servido para revertir las políticas económicas y sociales que han caracterizado el “Estado Providencia” durante los cuarenta años anteriores)

3 En este libro de Annette Fuentes se hace referencia a la precariedad de personal educativo, a la falta de especialización del profesorado, a la excesiva interinidad del profesorado, la superpoblación de los centros educativos, etc. como algunos de los males de la educación pública.

4 Muchos admiten que las escuelas americanas siempre han sido lugares más seguros que las calles, pero también que los hogares, en donde tienen lugar, en un porcentaje muy elevado, más muertes por armas de fuego que en los centros educativos.

5 En algunas dimensiones de este negocio de seguridad se habla en el libro de 17.000 millones de dólares al año.

6 Como se dice irónicamente en el último capítulo, en este modelo “Lockdown high”, la policía alcanzaba resultados, pero no los profesores. Hay que decir, además, que con este modelo la tasa de guardias de seguridad por número de alumnos llegó a ser mayor que el número de profesores.

Tariq Ali: Por qué aquí, por qué ahora

Tariq Ali: Por qué aquí, por qué ahora

Los políticos de la coalición, incluyendo el neolaborismo que probablemente se juntará para un gobierno de salvación, si continuara la recesión, con sus ideologías petrificadas, no pueden decirlo, pero los tres partidos son igualmente responsables por la crisis. Ellos crearon esta confusión. Ellos privilegiaron a los ricos. Quieren que quede claro que jueces y magistrados deben dar el ejemplo, castigando severamente a los jóvenes acusados de los saqueos. Sin embargo, nunca cuestionaron seriamente el hecho de que no existan acusaciones por las más de mil muertes de ciudadanos bajo custodia policial, desde 1990.

No importa el partido, el color de la piel del diputado. Ellos reproducen siempre los mismos clichés. Sí, sabemos todos que la violencia en las calles de Londres está mal. Sí, sabemos que robar ropa no es correcto. ¿Pero por qué ahora? ¿Por qué no ocurrió eso en el pasado? Porque las resistencias a las injusticias crecen con el tiempo, porque cuando el sistema provoca la muerte de un joven ciudadano negro de una comunidad pobre, en simultáneo, aunque sea inconscientemente, provoca una respuesta.

Y las cosas pueden empeorar si los políticos que son la elite financiera, con el apoyo de los medios de comunicación públicos y los de Murdoch, deciden castigar a los pobres y precarizados por las políticas que ellos mismos aplicaron en las últimas tres décadas. Deshumanizar al enemigo, en casa o en el extranjero, creando el miedo a una condena sin juicio digno, es una estrategia que no puede durar para siempre.

Si hubiese un partido de oposición serio en este país, estaría reivindicando el desmantelamiento de este sistema neoliberal con pilares inestables antes que se desmorone por sí solo y afecte a más gente. Por toda Europa, las diferencias que separaban el centroderecha del centroizquierda, que separaban a los conservadores de los socialdemócratas, desaparecerán. La fusión entre las políticas oficiales de los partidos confunden a propósito los segmentos más desfavorecidos del electorado, o sea la mayoría.

Los jóvenes negros desempleados o semiempleados de Tottenham, Hackney, Enfield y Brixton saben perfectamente que el sistema está atacándolos. La estafa de los políticos no tiene real impacto en la mayor parte de las personas, más bien en aquellas que atizan el fuego de las calles de Londres. Los fuegos serán apagados. Habrá una especie de interrogatorio patético o algo semejante para investigar las razones del asesinato de Mark Duggan; los arrepentimientos serán expresados, habrá flores de la policía en el funeral. Los manifestantes detenidos serán castigados y todos tendrán una sensación de alivio y continuarán con sus vidas. Hasta que todo esto vuelva a suceder.

Página 12, 14/08/11

Reino Unido: School colour-codes pupils by ability

Reino Unido: School colour-codes pupils by ability
A secondary school has divided its students by ability, complete with different uniforms. Innovative way to lure the middle classes, or worrying segregation?

School colour-codes pupils by ability

Students with purple ties are gifted and talented. All the children at Crown Woods college in Greenwich, south London, know that. They are taught in separate colour-coordinated buildings, play in fenced-off areas and eat lunch at separate times. At 11 years old, all pupils at the college are streamed according to ability in what the headteacher argues is the only way to survive in the brave new world of market-driven education.

Crown Woods re-opened in May this year after a £50m rebuild under the Building Schools for the Future programme. Based on a small-schools model in the US, the pupils are ranked as they leave primary school and put into one of three "mini-schools" on site. The gifted and talented go to Delamere. They have purple badges on their smart blazers. The rest go to Ashwood, which wears blue, or Sherwood, which wears red. These two schools are more mixed ability, but they are still streamed into three tiers. Each school has 450 students and functions independently. There are no shared subject departments.

Hambruna en Somalia

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BBC, 20/07/11

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Ignacio Ramonet: Esclavos en Europa

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Dos siglos después de la abolición de la esclavitud, regresa una práctica abominable: la trata de personas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 12,3 millones de personas en el mundo se ven sometidas, por redes ligadas a la criminalidad internacional, a la explotación de su fuerza de trabajo en contra de su voluntad y en condiciones inhumanas.

Tratándose de mujeres, la mayoría son víctimas de explotación sexual mientras muchas otras son específicamente explotadas en el servicio doméstico. También se da el caso de personas jóvenes y en buen estado de salud que, bajo diversos engaños, son privadas de su libertad con el fin de que partes de sus cuerpos alimenten el tráfico ilegal de órganos humanos.

Pero la trata se está extendiendo cada vez más a la captura de personas que sufren explotación de su fuerza de trabajo en sectores de la producción muy necesitados de mano de obra barata como la hostelería, la restauración, la agricultura y la construcción.

A ese tema preciso, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) dedicó en Viena, los días 20 y 21 de junio pasado, una Conferencia internacional con la participación de autoridades políticas, organismos internacionales, ONGs y reconocidos expertos (1).

Aunque el fenómeno es mundial, varios especialistas subrayaron que la plaga del trabajo esclavo está aumentando imparablemente en el seno mismo de la Unión Europea. El número de casos revelados por la prensa, cada vez más numerosos, sólo constituyen la punta del iceberg. Las organizaciones sindicales y las ONGs estiman que hay en Europa centenares de miles de trabajadores sometidos a la execración de la esclavitud (2).

En España, en Francia, en Italia, en los Países Bajos, en el Reino Unido y en otros países de la UE, numerosos migrantes extranjeros, atraídos por el espejismo europeo, se ven atrapados en las redes de mafias que les obligan a trabajar en condiciones semejantes a las de la esclavitud de antaño. Un informe de la OIT reveló que, al sur de Nápoles, por ejemplo, unos 1.200 braceros extracomunitarios trabajaban 12 horas diarias en invernaderos y otras instalaciones agrícolas sin contrato de trabajo y por sueldos miserables. Vivían confinados en condiciones propias de un campo de concentración, vigilados militarmente por milicias privadas.

José Carlos García Fajardo: Ata onde poderemos aguantar

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Escoitaba unha radio que transmitía desde Haití. Foron entrevistados cooperantes españois, sacerdotes, Cruz Vermella, ONGs, voluntarios sociais, Secretaria de Estado para a Cooperación, presidente de Haití pero ninguén falou da corrupción endémica dos seus políticos, funcionarios. Nin das moi ricas familias que teñen os seus depósitos a recado en Estados Unidos. Causa estupor ver o fillo do ditador Duvalier, escapado coa súa familia con miles de millóns, que hai uns meses chegou a Port au Prince a reclamar unha débeda que disque tiña o Goberno coa súa familia. Despois do terremoto e en plena epidemia do cólera! Ninguén se atreveu a explicar que, co rescate desas fortunas de haitianos evadidas a Estados Unidos e Suíza, se poderían afrontar os problemas máis urxentes dos cidadáns.

Como nun caleidoscopio alucinante sufrimos ó ver o pobo grego lanzado ás rúas porque non poden soportar máis recortes, máis privatizacións e máis humillacións por parte do Eurogrupo que avisa de que o FMI pode denegar o novo tramo de axuda a Grecia. Xa privatizaron portos, aeroportos, comunicacións, e só lles falta pór a Acrópole en almoeda, ou ir vendendo as súas mellores illas. Pero ninguén quere recordar as inmensas fortunas no exilio de armadores gregos e de potentados financeiros que contribuíron a engrosar a débeda con compras de material de guerra a Alemaña, Estados Unidos, Francia e outros países por miles de millóns de Euros e a manter un exército case vinte veces superior ó de Alemaña, en proporción ó número dos seus respectivos habitantes.

En España, uns políticos viven unha ebrietas de triunfo electoral pírrico pois só anuncia novos recortes e padecementos para 5 millóns de desempregados, millóns de pensionistas mal pagados, Lei de dependencia non aplicada, precisamente nas comunidades rexidas polos vencedores nas eleccións. E os socialistas, incapaces de recuperar os seus acenos de identidade e abandonar o disfrace de neoliberais espurios que se endosaron para que os recibisen os executores dos dicktats dos mercados. Mentres tanto, Telefónica porá na rúa 8.500 empregados nun ERE anunciado para 6.000. E pretende que o gasto dos cesamentos por 440 millóns de Euros os asuma o INEM. Non hai que estrañarse, nunha insólita decisión o Executivo asumiu só no axuste da Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha por máis de 9.000 millóns. Sen inmutarse nin que se lles paralice o rostro, anuncian unha retribución especial de 450 millóns de euros para os seus directivos. Actúan sen escrúpulos mentres venden a súa filial Atento cunha plusvalía de 1.100 millóns de euros.

Xa ninguén se alarma de que bastante máis da metade da débeda pública española estea en mans de investidores estranxeiros. Nin de que encarguen ó banco de investimentos Rothschild como asesor financeiro para a saída a Bolsa de Loterías e Apostas do Estado, unha das fontes de ingresos máis saneadas de España. Unha operación por importe próxima a 7.500 millóns de euros. A operación dará lugar ó maior grupo de apostas europeo cotizado e á Oferta Pública de Venda (OPV) máis grande da historia de España. A iniciativa inscríbese nos plans do Executivo socialista de privatización de entes públicos co obxectivo de recortar o déficit público.

Neste marco tamén se inclúe a venda do 49% de Aeroportos Españois e Navegación Aérea (AENA), a autoridade aeroportuaria que controla Baraxas (Madrid) e o Prat (Barcelona), por importe de ata 8.000 millóns de euros.

Como conta Carlos Taibo, non é difícil identificar as vítimas de tanta miseria. A primeira achégana os mozos, que engrosan masivamente o noso exército de reserva de desempregados. A segunda vítima son as mulleres, de sempre peor pagadas e condenadas a ocupar os chanzos inferiores da pirámide produtiva, a máis de verse obrigadas a cargar co groso do traballo doméstico. Unha terceira vítima son os anciáns e para rematar os nosos amigos inmigrantes, convertidos en mercadoría facilmente substituíble.

Estrañaríase alguén de que ante este espolio da nosa riqueza e ante semellante escarnio dos cidadáns, estes acaben por alzarse con consecuencias imprevisibles?

Galicia Hoxe, 03/06/11

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En México también están indignados y los problemas de allí son los mismos que aquí. ¿Qué le está ocurriendo al mundo que está tan enfermo?

Miguel Jara, 03/06/11

Juan Torres López: La desigualdad en Estados Unidos

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Espectacular video que muestra cómo ha evolucionado la desigualdad en Estados Unidos

Ganas de escribir, 03/06/11

Galicia: Educación plantea crear aulas para alumnos con "necesidades especiales" o problemáticos

SegregaciónGalicia: Educación plantea crear aulas para alumnos con "necesidades especiales" o problemáticos
La consellería propone unidades de educación especial en los colegios a jornada completa e incluso autorizar "centros de escolarización preferente"

La Consellería de Educación propone la creación de aulas específicas para alumnos con "necesidades educativas especiales" en el nuevo decreto que regulará la atención a la diversidad en los centros educativos gallegos. Además de separar estudiantes en unidades distintas a las del resto de alumnado, el borrador del texto plantea la posibilidad de "crear o autorizar centros de escolarización preferente como medida extraordinaria de escolarización. ¿Qué estudiantes podrían ir a dichas aulas o centros? Alumnos que presenten "dificultades de aprendizaje", que se incorporaron tarde al sistema o que acrediten "condiciones personales o de historia escolar muy desfavorables", entre otros.

Si hasta ahora existen en los colegios gallegos clases de apoyo puntuales, con profesorado especializado, para el alumnado que necesita un refuerzo para poder seguir el ritmo habitual de un curso en las distintas etapas educativas, el nuevo texto legal que ultima Educación plantea un giro en el sistema educativo gallego en la atención a la diversidad. La idea es que las aulas e incluso los centros sean específicos para alumnos con necesidades especiales, de modo que se separaría a parte del alumnado durante toda la jornada lectiva, un planteamiento que agentes de la comunidad educativa consideran que va en contra de la integración, "segrega, diferencia e incluso se corre el riesgo de crear guetos".

Este decreto, cuyo borrador envió esta semana la Consellería de Educación a los sindicatos y que está pendiente de ser debatido en Mesa Sectorial para su aprobación definitiva, sustituirá a la anterior normativa gallega sobre atención a la diversidad, de 1996. Si bien el anterior gobierno bipartito intentó elaborar una norma similar para renovar la anterior, la aprobación quedó pendiente para la actual legislatura.

El sindicato STEG indica que los principales cambios de este texto normativo son precisamente la creación de aulas específicas pero, sobre todo, colegios. "Es una forma de hacer sentir diferentes a los alumnos con necesidades especiales porque, por primera vez, dejarán de compartir las aulas con los demás. Será cada centro el que decida qué alumnos deben estar en dichas aulas específicas y eso introduce un elemento subjetivo a la hora de separar. Lo que es evidente es que atenta contra la educación inclusiva que logramos y que defendemos durante muchos años", argumenta Xosé Cabido, secretario del sindicato educativo STEG.

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