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Invertir en libros y mentes

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Bank of America Merrill Lynch destaca el potencial de crecimiento de la educación

"La educación es la mayor arma para cambiar el mundo”. Esta frase, atribuida a Nelson Mandela, encabeza uno de los primeros capítulos de un extenso informe elaborado por Bank of America Merrill Lynch con el que el banco de inversión trata de convencer a sus clientes de un sector en auge y potencialmente rentable para sus patrimonios: la educación.

El mercado global educativo crecerá, según las estimaciones de estos expertos, hasta los 7,8 billones de dólares (unos 5,7 billones de euros) en 2017, frente a los 5,5 billones de hoy día. “La educación presenta uno de los mayores retos socioeconómicos en este momento en el mundo, con más de 100 millones de niños que nunca han ido al colegio, decenas de millones de casos de fracaso escolar, 800 millones de analfabetos adultos y grandes deficiencias en habilidades y conocimientos en amplias capas de la población tanto en los países emergentes como desarrollados”, argumenta Sarbjit Nahal, coautor del informe. “El programa Educación para todos [plan de alfabetización promovido por la Unesco y que tiene una serie de objetivos que cumplir en 2015] ofrece una oportunidad única en una generación para construir sociedades más sanas, prósperas e igualitarias. Cada dólar que se invierte en educación genera un retorno económico de entre 10 y 15 dólares”, añade Nahal.

José Carlos Bermejo Barrera: La ciudadanía tenía un precio

José Carlos Bermejo Barrera: La ciudadanía tenía un precio

Fueron los griegos y los romanos los que crearon la idea de ciudadano. En sus ciudades sus miembros varones tenían el derecho de participar en la vida política, el deber de defender a su ciudad en la guerra y el privilegio de poseer tierras y casas y poder legarlas a sus hijos habidos en el matrimonio. Todo ello estuvo por un pelo de llegar a ser un concepto anticuado, si el gobierno no se hubiese tragado entre los días 19 y el 20 de noviembre el globo sonda que lanzó con todo el orgullo de un estudiante aplicado, según el cual se podría conceder el derecho a la residencia permanente y al trabajo a aquellos extranjeros que comprasen un piso de más de 160.000 euros; piso que por supuesto habrían dejado a sus hijos, ya españoles. Corregido el garrafal error con el tipex que da el control de los medios de información, se pasó a decir que los extranjeros podrán comprarse un piso en España para venir de vacaciones. La pregunta es: ¿cómo se pudo lanzar a los medios de comunicación semejante disparate? Un disparate cuyas consecuencias desarrollaré a continuación para mejorar una posible segunda propuesta del gobierno, que a lo mejor llega.

Dice la Constitución que los ciudadanos tienen derecho al trabajo y a una vivienda digna. Hay casi 6 millones de personas sin trabajo y cada vez más se quedan también sin casa. Para solucionar el problema, el gobierno, con la lógica impecable de quien confunde el todo y la parte, el antecedente con el consecuente y la afirmación con la negación, creería entonces que si los extranjeros - chinos y rusos básicamente - se comprasen un buen piso en España, a la vez que obtienen la residencia permanente y el permiso de trabajo, entonces se solucionarán a la vez los problemas de la banca y sus pisos cautivos, de la vivienda y el paro. Según ese modo de razonar, es lo mismo decir que, como los cuervos son todos negros, entonces todos los negros también son cuervos. Nada tiene que ver una cosa con la otra, pero lo importante es que lo parece.

José Carlos Bermejo Barrera: Resacón en Las Vegas

José Carlos Bermejo Barrera: Resacón en Las Vegas

Adelson

Hay dos visiones del mundo de Las Vegas: la que nos dio Mike Figgis en su obra maestra Leaving Las Vegas y la del burdo cine comercial. Narra Figgis la historia de Ben, un ejecutivo fracasado y ahogado en el alcohol que se va a Las Vegas a suicidarse bebiendo. Allí conoce a Sera, una bella prostituta que creía que solo podía ser digna degrandándose y se inicia una historia de amor y muerte en la que Sera decide respetar la voluntad de Ben de morir así, terminando el relato de su historia con la frase: “yo le quería”. Ben y Sera son una alegoría del lado más oscuro del complejo sueño americano, en el que encarnan una derrota y un fracaso que se redimen con la narración de su historia. Frente a esta visión tenemos también la otra imagen de Las Vegas. Una ciudad construida en un desierto que vive de noche entre neones que iluminan a la misma Via Láctea. Un paraíso del juego, del dinero fácil, del sexo sin problemas, de la droga en abundancia, al que acuden miles de incautos que creen poder hacer su agosto reventando la banca en todos estos campos controlados por particulares empresarios.

Asistimos en España a un titánico duelo entre Esperanza Aguirre, española hasta las cachas, y Artur Mas, catalán hasta la barretina, que a pesar de todo comparten sus ideas sobre el dinero, el empleo y el futuro de sus países, aunque una sueñe con la independencia de Madrid y el otro con la de Cataluña. Tras singular combate resulta Esperanza vencedora, al conseguir que se construya en su secarral castellano-manchego, émulo del desierto americano, un monumento a la arquitectura banal de seudo templos romanos, pirámides y Torres Eiffel, que sin duda serán alabadas por intelectuales españoles, dispuestos a recordarnos que el pensamiento posmoderno nació con un libro titulado Learning from Las Vegas, en el que se consagraron la banalidad y la charlatanería como formas de pensamiento.

Las Vegas de Madrid y sus rivales catalanes con seis centros de ocio y juego, serán construidos a la vez, permitiendo a dos grandes costructoras, tocadas y quebradas por el estallido de la burbuja del ladrillo, ser de nuevo financiadas por nuestros bancos rescatados con el dinero público, o con el propio dinero público ya directamente, por ser ambos proyectos de interés nacional en su nacimiento, su ascenso y su caída.

Nada hay oscuro en las viejas Vegas, ni tampoco lo habrá en las nuevas. En ellas cualquiera puede ganar limpiamente el dinero que chorrea en las tragaperras, y en ellas también muchas chicas son bailarinas exóticas, acompañantes, masajistas o parte del servicio de habitaciones; siendo el alcohol y la droga parte consustancial del ocio. Todo se gestiona en Las Vegas de modo transparente en aras del bien común, y por eso nuestros políticos quieren sus Vegas.

El alcalde de Alcorcón, sin ir más lejos, dice que si se instalasen su municipio no pasará por menos de que todos los primeros empleados sean de Alcorcón, ya sean cocineros, croupiers o bailarinas exóticas, en cuyo caso su mérito ha de ser la tarjeta censal y no su anatomía y habilidades. ¡Por fin se crearán empleos en España y Cataluña¡: 200.000 y 20.000 directos y otros tantos inducidos, respectivamente. No importa humillarse ante un prepotente inversor que pide que se le exima del cumplimiento de muchas leyes, porque al final todo será un éxito colectivo. Eso si, una vez que se nos aclare cuál será el IVA de las bailainas exóticas, o el impuesto a las ganancias del juego que harán ricos a tantos.

Vistas otras experiencias, también pueden resultar dos nuevos fracasos, y generar dos nuevas ruinas urbanísticas, nuevos desastres financieros, otros rescates y más paro. Será una historia digna de contar, aunque no podrá ser llevada al cine porque Berlanga ya ha muerto y el cine en España está a punto de hacerlo. Solo algunas voces aisladas podrán contar esa historia en el futuro, pero entonces serán tan marginales como la de la propia Sera de Leaving Las Vegas.

José Carlos Bermejo Barrera: La culpa es de los abuelos

José Carlos Bermejo Barrera: La culpa es de los abuelos

Cuando los historiadores estudien la España actual se darán cuenta de que fue un país en el que triunfaron las palabras huecas, los lemas vacíos y en el que camparon a sus anchas los engaños, las trampas, las maquinaciones más torticeras y las mentiras. Y es que en España, al contrario de lo que decía en el siglo XVIII el viejo obispo Butler, las cosas nunca son como son, sino de otra manera. Y por eso nadie es culpable ni responsable de nada.

Tras haber reventado la burbuja financiera y quedar destartalada la banca, hemos visto a politicos y banqueros en el Congreso casi negando que hubiese existido tal burbuja, y afirmando que ellos no fueron responsables de nada. La cosa esa no era de su competencia, al parecer, o no se enteraron de casi nada en muchos casos, porque da la impresión de que los directivos de la gran banca iban por sus despachos sólo de visita. Como nadie es culpable de nada y la culpa siempre la tuvo el de antes, o el que estuvo antes del de antes, podríamos ir tirando del hilo y decir que la culpa última la tuvo nuestra requetetatarabuela Eva, inventora del pecado original. Por eso sería lógico pensar que algunas limpiadoras de los grandes edificios bancarios, ya jubiladas por supuesto, programaron a escondidas los ordenadores para crear las Preferentes, para hinchar los balances de Bankia y emitir acciones fraudulentas sobrevaloradas, llevando a la ruina a sus inversores y quizás a todo un país, a la par que iban desplumando a muchos pensionistas modestos ahorradores.

Los Estados deficitarios emiten deuda para que la compren los bancos, la vendan y revendan y jueguen con ella y con sus depósitos, jugandose en algún caso el dinero de los fondos de pensiones y llevando a la ruina a sus jubilados. Hasta que al final el banco quebrado es rescatado por el Estado para que le vuelva a comprar la deuda pública con el dinero que el Estado le presta. A esto se le llama “los mercados”, que son científicos, racionales y no tienen culpa de nada, porque los culpables de todo son los abuelos pensionistas.

Como la mayor partida del gasto público son las pensiones, para cuyo cobro el trabajador cotiza toda su vida laboral, y hay pensionistas porque la gente no se muere pronto para llevarle la contraria al FMI, ni quiere trabajar hasta los ochenta, en contra de lo que piensa un ministro alemán, los pensionistas son culpables del déficit público. Como además los mayores de 65 son los que necesitan más medicamentos, se dice que abusan de ellos, por eso se retiran 400 de la sanidad pública y se crean listas de genéricos ahorrando en algunos casos sólo centimos. Todo para conseguir que esos jubilados que salen con su bolsa de pastillas de colores por gusto, como niños con tubo de Lacasitos, no acaben por arruinarnos.

Y por si todo esto fuera poco ahora los abuelos son los responsables legales de mantener a los parados con el nuevo plan Prepara, que parece suponer que todo lo que paga el Estado es una limosna. Y que atenta contra normas legales básicas y el sentido común al definir la unidad familiar.

Se entendía por unidad familiar a un matrimonio y sus hijos, o bien a una pareja de hecho reconocida legalmente. Los cónyuges en España pueden tener separación de bienes, hacer declaraciones de renta individuales y han de mantener a sus hijos hasta cierta edad, razón por la cual pueden aplicar una desgravación fiscal por ellos o familiares dependientes. A partir de ahora sin embargo, cuando algunos afortunados premiados con el paro de larga duración pasen a cobrar por 6 meses sus últimos 400 euros, y 50 más si tienen dos familiares a su cargo (a los que podrán mantener con 83 céntimos diarios), deben saber a qué unidad familiar pertenecen, porque en el nuevo cálculo se incluyen las rentas de los padres, hijos, y abuelos que se suman y dividen por el número de miembros de la familia. Si es legal. Si en vez de un matrimonio tenemos una pareja que vive junta sin declararlo entonces el afortunado parado puede cobrar la suculenta ayuda. Lo que deja claro que en España es recomendable que las familias pasen a la clandestinidad. Si el Estado quiere crear nuevas unidades familiares de abuelos, padres, nietos, ampliables a hermanos con rentas sumables, o primos, cuñados, yernos y nueras – que mantienen a parados sin tener derecho a desgravar por ello -, que cree una nueva especialidad policial rastreadora de unidades familiares e incremente así el empleo público.

Esta claro que los abuelos son un tesoro para el Estado. Por eso lo lógico sería que todos los gobiernos existentes en España, los parlamentarios y políticos de todo tipo, se quedasen sin sueldo y pasasen también a vivir de las pensiones de sus propios abuelos, que hacen ya años les compraban sus chuches.

Instituto Nacional de Estadística: Encuesta de Financiación y Gastos de la Enseñanza Privada: Curso 2009-2010

Instituto Nacional de Estadística: Encuesta de Financiación y Gastos de la Enseñanza Privada: Curso 2009-2010

El objetivo principal de esta encuesta es el estudio de las características estructurales y económicas de los centros de enseñanza que desarrollan su actividad en el sector de la enseñanza privada reglada, ofreciendo información tanto en el ámbito nacional como autonómico.

La información obtenida debe cumplir un conjunto de requisitos básicos, tales como ser comparable a escala internacional, cubrir las necesidades de información demandada por diversos usuarios, tanto nacionales como internacionales y ser un instrumento útil para la Contabilidad Nacional.

La educación privada obtuvo unos beneficios corrientes de 674 millones de euros durante el curso escolar 2009-2010. Esta cifra supuso un incremento del 13,1% respecto al curso 2004-2005, cuando se realizó la encuesta anterior. Esta Encuesta se enmarca dentro de las operaciones estadísticas de periodicidad quinquenal por lo que la última edición de la encuesta está referida al curso escolar 2004-2005.

Los beneficios por alumno se mantuvieron estables respecto a la encuesta precedente en la educación no universitaria (200 euros por alumno) y bajaron 15 euros en la universitaria (hasta 718 euros por alumno).

La enseñanza no universitaria privada generó el 72,7% de estos resultados y la universitaria el 27,3% restante.

La Administración Pública aportó el 58,8% de los ingresos corrientes de los centros de educación no universitaria y el 5,8% de los centros privados universitarios. Ambos porcentajes fueron similares a los del curso 2004-2005.

Desde el punto de vista de los hogares, la educación privada no universitaria supuso un coste medio de 1.541 euros por alumno en el curso 2009-2010. Por su parte, el coste medio de la enseñanza privada universitaria fue de 4.718 euros.

INE, 25/07/12

José Carlos Bermejo Barrera: Naufragios, bancarrotas y mentiras

Rajoy saltando de alegríaJosé Carlos Bermejo Barrera: Naufragios, bancarrotas y mentiras

Tocado y hundido el Prestige tras haber navegado haciendo eses como si estuviese pilotado por un capitán que hubiese superado con creces el umbral de alcoholemia, Mariano Rajoy, Vicepresidente del Gobierno a la sazón, declaró que no había peligro alguno, pues solo salían del pecio unos hilillos como de plastilina.

Quizás aun estuviese bajo el impacto del uso de este material en su etapa preescolar, pero más bien cabría pensar que en su caso, como en el de los demás políticos, estaríamos ante otro modo de desdramatizar la realidad, que le hubiese también permitido decir, en un caso similar, que el Titanic tuvo algún problema de estabilidad al chocar con algo así como un gran cubito de hielo. Y es que efectivamente Rajoy sucedió al desdramatizador Zapatero, que convirtió la economía en un taller mecánico a fuerza de distinguir entre aterrizajes suaves, frenadas controladas, frenazos y encontronazos, y en una herboristería en la que cada día crecía un brote verde, regado con dinero público, que se marchitaba al día siguiente.

Y es que en la España de los últimos veinte años la política y la economía se han convertido en el paraíso del tocomocho, el reino de los trileros y el foro de los trapaceros manipuladores de las palabras. En España parece que todo vale, que se puede decir lo que a uno le dé la gana, si uno es un político, y que uno se puede desdecir y decir que no dijo lo que dijo, y que el que miente es el otro, que es exactamente igual que él mismo. El PSOE, que hizo en economía lo mismo que el PP actual, lo que le mandaban, que reflotó bancos para que los bancos reflotasen al Estado que reflota bancos, que bajó sueldos y recortó prestaciones, que reformó la Constitución a la brava, y que fue criticado por ello por su oposición, ya no se acuerda de lo que hizo y critica al PP por hacer lo mismo que él antes hacía.

Pero no importa, porque aquí vale todo y hablar es gratis. Viene De Guindos de negociar el siguiente rescate bancario de la lista y dice un sábado que los intereses del préstamo al gobierno de España se convertirán en deuda y el domingo Rajoy dice lo contrario, poniendo cara de que, o bien ese tema no se lo había estudiado, o de que le daba lo mismo y por eso mantenía esa impertérrita cara de póquer que se convierte en la cara de estupor profundo, por no utilizar una expresión más popular, que se le queda a Montoro y a la Vicepresidenta del Gobierno el viernes 20, pareciendo ambos querer decir: “no entiendo nada, hago lo que me mandas y por encima me castigas hundiéndome la bolsa y el crédito de mi país”. Como ambos creían que pueden seguir diciendo lo que les parezca, no se dan cuenta de que un Ministro de Hacienda, que no piensa mejorar el control del fraude fiscal en un país con cientos de inspectores de Hacienda en excedencia para asesorar empresarios y en el que se está dando una enorme fuga de capitales (en un mundo en el que dinero negro depositado en paraísos fiscales es de 32 trillones de dólares), no puede justificar el recorte de la paga de Navidad de sus funcionarios diciendo que ya no tiene dinero para pagar nóminas. Primero porque no es verdad, segundo porque eso supone anunciar una bancarrota y tercero porque no se puede mentir así para justificar una elección política.

Del mismo modo, los políticos saben que los recortes pactados en Bruselas, los hechos y los que vendrán, son órdenes - aunque se llamen recomendaciones-, pero si lo dice un Comisario europeo casi se propone su linchamiento. La vida social se basa en la confianza mutua y el acuerdo; la economía y el crédito también. ¿Quién puede extrañarse de que un país que parece dar culto a Pinocho pase a ser considerado como poco serio? C.M. Reinhardt y K.S. Rogoff han publicado un libro titulado Esta vez será distinto. Ocho siglos de locura financiera (Oxford, 2009). En él puede verse la repetición del mismo modelo. Un reino o país se endeuda en el interior, cuando no puede finaciarse pasa a hacerlo en el exterior y falsea sus cuentas públicas, luego deteriora su moneda, cae en una hiperinflación y al final quiebra, ante la impertérrita seguridad de sus gobernantes, seguros de que “esto a mi no me va a pasar porque yo soy distinto”. En ocho siglos de historia esos gobernantes distintos, pero igualados en su irresponsabilidad y su estupidez, han sido responsables de las mayores catástrofes financieras y las peores guerras, que suelen comenzar casi siempre en verano. En España de momento lo que ha ocurrido es que ha subido el IVA de la plastilina del 4 al 21 %. Los hilillos nos van a costar caros.

Miren Etxezarreta: Neoliberalismo a ritmo acelerado

Miren Etxezarreta: Neoliberalismo a ritmo acelerado
Miren Etxezarreta, catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y doctora por la London School of Economics.

Desde mayo de 2010 la economía española, debido a su importante problema de endeudamiento, está sometida a fuertes presiones externas, formadas por los mercados, el FMI y la UE. Un endeudamiento privado, pues el endeudamiento público del Estado español está todavía hoy, entre los más bajos de los 17 países de la eurozona.

A partir de entonces la economía española está tutelada principalmente por la UE, que se ha convertido en el eje central y dominante en la gestión de la economía española. Desde entonces, la UE exige la implantación de una serie de duras medidas de austeridad y ajuste que, aunque han empeorado seriamente las condiciones de trabajo y de vida de la mayoría de la población, no han resuelto ninguno de los problemas de la economía del país, sino que ésta se ha deteriorado: el paro crece por encima de los 5,6 millones de desempleados, la atonía de la actividad económica se intensifica y la deuda pública aumenta.

Hace muy poco -los acontecimientos se suceden a tal velocidad que dos meses parecen un largo periodo-, el caso Bankia hizo imposible disimular por más tiempo el deterioro de la situación de los bancos y cajas españoles. Junto a la desastrosa gestión de su crisis, han llevado a destruir toda confianza, si existía alguna, en la capacidad del Gobierno español para gestionar la crisis y de la economía española para enfrentarla. El Gobierno se vio presionado por la UE para que plantease un rescate financiero que fue presentado a la opinión pública de la forma del engaño más burdo que se pueda imaginar, pretendiendo hacer creer que dicho rescate no iba a tener consecuencias negativas para la población. Además, tras la cumbre europea del 28 y 29 de junio se presentó como un gran triunfo que el rescate concedido para los bancos se llevará a cabo por un fondo europeo (MEDE) que irá directamente a los bancos y  estos serán los responsables del mismo, por lo que no supondrá un aumento de la deuda del Estado.

La UE, tras conceder la línea de rescate hasta 100.000 millones de euros para auxiliar a las finanzas privadas de este país, alarga en un año el plazo para cumplir con las cifras de reducción del déficit. Pero precisa que de momento el rescate se cargará a la deuda del país, hasta que se cree en la Unión un supercontrol financiero, no antes de fines de 2013, y que la ejecución del rescate está sometida al estricto cumplimiento de las recomendaciones que la Unión ya había hecho al Gobierno español. Además, el 10 de julio presenta el Memorando que exige al Gobierno para proceder a la entrega de una parte del rescate con 32 condiciones bien detalladas para el ámbito financiero y algunas más de tipo fiscal. Y queda claro que a partir de ahora la troika controlará muy estrechamente la actuación del sector público y las finanzas de este país.

El deterioro de la situación, la prima de riesgo que no para de aumentar, y la imposibilidad de ocultar la situación, han obligado a Rajoy a presentar en el Parlamento, el 11de julio, las medidas que se ve obligado a tomar para cumplir las condiciones impuestas por la troika formada por los mercados, el FMI y la UE, y que esta última lidera. Hasta el punto de que es lícito preguntarse cuánta autonomía le queda al Gobierno español (ahora PP) para gestionar los asuntos del país.

Todos estos acontecimientos, y especialmente los que están teniendo lugar desde que salió a la luz la crisis de Bankia, están generando una sucesión de medidas y noticias que han motivado en la población una situación de desconcierto, preocupación y temor muy acusados. No me dedicaré aquí a reseñar cuáles son estas medidas, pues los medios de comunicación las han transmitido ampliamente. Me limitaré sólo a algunos comentarios sobre todo este proceso:

Muchas y muy variadas medidas que llegan a un recorte de 65.000 millones en dos años: desde la disminución del número de funcionarios, de sus salarios y de una de sus pagas extras, pasando por la reducción del número de concejales, la subida del IVA y de los impuestos medioambientales, la rebaja del subsidio de desempleo… Sin embargo, todas ellas, sin excepción, siguen fielmente el modelo neoliberal de gestión de la economía: liberalización, desregulación, privatización, impuestos a pagar por la mayoría de la población indiscriminadamente, reducción de salarios y deterioro de las condiciones de trabajo. No nos engañemos. Que los árboles no nos impidan ver el bosque. Que la profusión de medidas no nos impida ver la línea fundamental de su orientación. Todas ellas van dirigidas esencialmente a mejorar el mundo de los negocios y a apretar, a asfixiar a la población en sus condiciones de vida: más despidos, menos salarios, más y más privatizaciones, menos derechos sociales, unos impuestos indirectos totalmente injustos mientras no se tocan de ninguna manera los ingresos de los más ricos, a quienes se acaba de conceder una escandalosa amnistía fiscal casi total. Y un aspecto particularmente preocupante: la disminución de las cotizaciones sociales que sólo favorece a los empresarios y que conducirá directamente a que pronto nos digan que los derechos sociales son insostenibles porque no hay dinero, probablemente preparando un nuevo golpe, esta vez a los pensionistas… Estas orientaciones señalan claramente cuál es la línea de las políticas de la UE: todas ellas constituyen la estricta continuidad con la esencia del neoliberalismo, que están imponiendo en todos los países miembros, estrechando todavía más las opciones posibles para  estos y convirtiéndose, de paso, en la vanguardia del neoliberalismo mundial.

Pero no hay que considerar que, dentro del estrecho marco de sometimiento al control de la UE, el Gobierno no tiene ningún margen. Bruselas manda, es verdad, pero dentro de sus exigencias hay alguna, aunque pequeña, opción diferente: la reducción del gasto podría hacerse disminuyendo el de Defensa, o la ayuda a la Iglesia católica, eliminando muchas sedes diplomáticas o de otras maneras, mientras que el aumento de los ingresos podría consistir en una verdadera reforma fiscal que gravara a quienes realmente concentran el dinero de este país. Las exigencias de la troika transcurren por la misma estrategia de los planteamientos de los gobiernos sucesivos de este país, que acogen aquellas con docilidad (¿o simpatía?) y a quienes les viene muy bien insistir en los requerimientos externos para llevar a cabo muchas medidas que integran sus propios planes.

Lo peor de todo esto es que estas medidas no sirven para resolver los problemas del país. Es dudoso que se pueda reducir el déficit en los plazos señalados; de hecho, la propia Unión se ve obligada a ampliar los plazos originales ante la percepción de que no es posible cumplirlos, mostrando así, además, que las exigencias de plazos sobre el déficit son totalmente arbitrarias y no existe razón económica alguna que obligue a eliminarlos en plazos tan cortos. Y la deuda es impagable. La banca europea y los inversores institucionales que son nuestros principales acreedores y probablemente instigadores de las medidas exigidas, habrán de aceptar esta realidad en algún momento. Es decir, los dos objetivos supuestamente claves para exigir las medidas no se pueden cumplir. Pero, además, estas medidas empeoran la situación económica del país al hacer más difícil todavía el crecimiento (el programa futuro de 120.000 millones de euros para estimular el crecimiento de toda la Unión mientras se mantienen los duros programas de ajuste es patético y sería cómico si las situaciones no fueran tan graves). Entre todas las políticas dictadas no hay una sola medida que impulse el crecimiento y la mejora de la situación productiva ni comercial del país. Al contrario, caerá todavía más la demanda, disminuye la inversión y la investigación, se desmotiva totalmente la mano de obra, excepto por el miedo al paro. Se concentra todo el estimulo al aumento de competitividad en el deterioro de los salarios y la situación laboral bajo el eufemismo de la devaluación interna. Las medidas que se imponen son contradictorias, llevan al colapso de la economía y conducen a una situación irresoluble. La opción de pagar por la deuda privada lleva al caos al país, ¿por qué la ciudadanía ha de ser responsable de la deuda privada? ¿A dónde vamos con estos planteamientos?

Un pequeño comentario marginal: escuchando la sesión parlamentaria de presentación de las medidas que se propondrán para su aprobación en el Consejo de Ministros del próximo viernes, me ha impresionado una vez más (no es nada nuevo, pero en una situación tan tensa y difícil como la actual es más grave) el lenguaje que se utiliza en los foros políticos, lleno de sobreentendidos y eufemismos, y abundando en una retórica que muchísima gente no entiende y si se entiende es absolutamente gratuita y falsa. El intentar embellecer la naturaleza de las medidas que se están tomando, el pretender justificarlas cuando se saben injustificables, la floritura de las referencias… “Se rebajará el subsidio de paro para no desincentivar la búsqueda de empleo”, en un país con más de cinco millones de parados que buscan desesperadamente un trabajo, o “despediremos funcionarios para hacer más eficiente el sector público”, despidiendo médicos, maestros, bomberos, y así continuamente. ¿Hasta dónde el eufemismo no se convierte en insulto? No es extraño el alejamiento de la población de la escena política. Incluso para los profesionales obligados a su escucha, el ambiente y el lenguaje se hacen difíciles de soportar. ¿No se podría lograr un ambiente de cierta sinceridad en el hemiciclo? Es verdad que es un detalle menor, pero es todo un símbolo de la vida política de un país.

Es obligado concluir que en esta estrategia existen otros objetivos más profundos, además de los señalados. Y estos no pueden ser más que utilizar la crisis y la deuda como una valiosa excusa para lograr destruir la mayor parte de los derechos laborales, sociales e incluso políticos, que las sociedades europeas han logrado con grandes sacrificios y luchas desde el final de la II Guerra Mundial. No pueden entenderse estas estrategias bajo otro prisma, pues aunque para nada importe el bienestar de la mayoría de la población, están suponiendo la destrucción de la capacidad productiva de los países y una enorme concentración de la actividad económica en ciertas zonas y bajo la propiedad de muy pocos capitales. No se podría entender el entusiasmo de la patronal y los grandes empresarios por estas medidas de otra manera. Una estrategia que conduce al desorbitado freno a la actividad económica y a la consecuente caída brutal de la demanda interna, que está llevando al cierre de miles de pequeñas y algunas medias empresas, al vaciado paulatino de la capacidad de producción de este país, que camina al endurecimiento de esta situación, no puede ser vista más que en el contexto de una permanente lucha de clases, en este caso de ámbito continental; la cual, según Warren Buffet (uno de los mayores millonarios estadounidenses), están ganando los propietarios del capital.

Público, 13/07/12

Juan José Millás: Los ricos y los defraudadores, primero

Juan José Millás: Los ricos y los defraudadores, primero

Si lo hemos entendido bien, la democracia ha sido suspendida hasta nueva orden. Usted puede votar a quien quiera, pero, gane quien gane, el presidente del Gobierno español, lejos de obedecer a sus ciudadanos para los que supuestamente trabaja y de los que evidentemente cobra, se cuadrará ante Alemania, ante Bruselas, ante los mercados o ante cualquiera otra de las abstracciones con las que venimos denominando a los golpistas que han usurpado la soberanía del poder popular. Si lo hemos entendido bien, el candidato a las elecciones generales, una vez en Moncloa, podrá incumplir punto por punto el programa electoral presentado a los contribuyentes sin sentirse obligado por ello a dimitir, a convocar elecciones o a pedir perdón. Bastará con que diga que es un mandado, como hizo Rajoy el miércoles en el Parlamento. Lo de "soy un mandado" cuadra muy bien con nuestra idiosincrasia, signifique lo que signifique idiosincrasia. Habíamos sido un país de mandados hasta ayer y ahora volvemos a donde solíamos por pura nostalgia de las cadenas. Si lo hemos entendido bien, en el futuro, el programa electoral se limitará, para salvar las apariencias, a una declaración de buenas intenciones con las que al día siguiente de la contienda electoral nos limpiaremos el culo en una suerte de aquelarre colectivo que funcionará a modo de catarsis, signifique lo que signifique catarsis. Si lo hemos entendido bien, Rajoy ha devenido ya en un ordenanza, en un conserje, en un sargento chusquero, no sé, de Merkel a quien en el futuro le servirá el café y le hará los recados. No preocuparse, Doña Angela proviene de la Alemania oriental de antes de la caída del muro y conoce los peligros de la burocracia soviética, de modo que cuando le ordene hacer esto o lo otro lo hará con conocimiento de causa, no por el mero placer de mandar. Lo sorprendente es que Rajoy haya aceptado el trabajo de recadero con esa sumisión cuando se escandalizaba de la falta de soberanía de Zapatero que, comparado con él, era en esta Europa basura que estamos construyendo un verdadero emperador. Si lo hemos entendido bien, estamos naufragando y lo que intenta Rajoy es que abandonemos el barco con cierto orden. Los ricos y los defraudadores, primero.

Información, 14/07/12

Louisiana's bold bid to privatize schools

Louisiana's bold bid to privatize schools

Louisiana is embarking on the nation's boldest experiment in privatizing public education, with the state preparing to shift tens of millions in tax dollars out of the public schools to pay private industry, businesses owners and church pastors to educate children.

Starting this fall, thousands of poor and middle-class kids will get vouchers covering the full cost of tuition at more than 120 private schools across Louisiana, including small, Bible-based church schools.

The following year, students of any income will be eligible for mini-vouchers that they can use to pay a range of private-sector vendors for classes and apprenticeships not offered in traditional public schools. The money can go to industry trade groups, businesses, online schools and tutors, among others.

Every time a student receives a voucher of either type, his local public school will lose a chunk of state funding.

"We are changing the way we deliver education," said Governor Bobby Jindal, a Republican who muscled the plan through the legislature this spring over fierce objections from Democrats and teachers unions. "We are letting parents decide what's best for their children, not government."

Ernesto Ekaizer: Indecentes. Crónica de un Atraco Perfecto

IndecentesErnesto Ekaizer: Indecentes. Crónica de un Atraco Perfecto

Fecha de publicación: 22/05/2012
192 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-670-0744-2

Una crónica de la disolución ética y de la desfachatez moral que ha llevado a España y a Europa a una crisis sin precedentes y que señala a sus autores intelectuales, económicos y políticos.

La burbuja del dinero fácil facilitó el frenesí especulativo de una España onírica. Todo parecía estar atado y bien atado para siempre… hasta que el sistema capitalista protagoniza el bandazo histórico actual. En esta curva violenta, tan peligrosa como prolongada, se ha caído toda una realidad. Ya nada volverá a ser no tanto lo que era sino lo que parecía ser.

Hay muchas indecencias. La más obvia: la de la corrupción y el pillaje. Pero la más seria, la más profunda, con su secuela económicay social, es la otra, la crisis del sistema. Una crisis en la que aquellos que han sembrado las condiciones para el estallido de la misma (banqueros, políticos, empresarios, especuladores, bancos centrales), son los que actualmente, en una espectacular jugarreta del destino, dictan la hoja de ruta para salir de ella, una hoja en la que “no hay alternativa” si no es pasar factura a los de siempre. Una estafa sobre la estafa. La estafa de la salida de la crisis sobre la estafa de la crisis misma.

Ernesto Ekaizer va hilando esta crónica con información de primera mano, en gran parte inédita, a la que ha tenido acceso a través de entrevistas y debates en varios países a lo largo de los últimos años. El cuadro que se expone ante el lector apunta a quienes pudiendo haber tomado medidas a tiempo, se zambulleron en la euforia: unos por intereses, otros por servilismo y los demás por ignorancia.

David Harvey: El enigma del capital y las crisis del capitalismo

David Harvey: El enigma del capital y las crisis del capitalismoDavid Harvey: El enigma del capital y las crisis del capitalismo

 

Editorial: Akal
Colección: Cuestiones de antagonismo
Traductor: Juan Mari Madariaga
Materia: Filosofía
ISBN: 978-84-460-3544-2
Dimensiones: 17x24
N.° páginas: 240
Año edición: 2012
Precio sin IVA: 18,75 €
Código: 17877

Durante más de tres siglos el sistema capitalista ha dominado y configurado la sociedad occidental, sufriendo implosiones periódicas en las que pueblos y personas quedaban expuestos a perderlo todo. En este lúcido ensayo el profesor David Harvey recurre a su conocimiento sin rival del capitalismo para preguntarse cómo y por qué puede ser así, y si debe seguir siendo así para siempre. Con una argumentación sólida y documentada, el autor muestra que los episodios esporádicos de crisis en el sistema capitalista no sólo son inevitables, sino también esenciales para su supervivencia; las políticas fiscales y monetarias que no tengan eso en cuenta causarán más daño que beneficio. La esencia del capitalismo es el interés egoísta, y hablar de imponerle regulaciones y moralidad es irracional. El Enigma del Capital presenta una amplia panorámica de la crisis económica actual desde los acontecimientos que llevaron al colapso económico de 2008 hasta hoy y explica la dinámica político-económica del capitalismo. Harvey pronostica el probable desarrollo de la situación actual, describiendo cómo ha evolucionado el capitalismo y cómo se pueden controlar las crisis. Este oportuno y brillante libro abre con soltura y claridad nuevas vías que podrían conducirnos a un orden social sostenible realmente justo, responsable y humano.

Índice

Preámbulo

I. EL TERREMOTO
II. CÓMO SE REÚNE EL CAPITAL
III. EL CAPITAL BUSCA TRABAJO
IV. EL CAPITAL ACUDE AL MERCADO
V. LA EVOLUCIÓN DEL CAPITAL
VI. LA GEOGRAFÍA CAMBIANTE DEL CAPITALISMO
VII. DESTRUCCIÓN CREATIVA DEL TERRITORIO
VIII. ¿QUÉ HACER? ¿Y QUIÉN LO VA HACER?

Epílogo
Apéndices
Fuentes y lecturas recomendadas

A Generation Hobbled by the Soaring Cost of College

A Generation Hobbled by the Soaring Cost of College
This series examines the implications of soaring college costs and the indebtedness of students and their families

Kelsey Griffith graduates on Sunday from Ohio Northern University. To start paying off her $120,000 in student debt, she is already working two restaurant jobs and will soon give up her apartment here to live with her parents. Her mother, who co-signed on the loans, is taking out a life insurance policy on her daughter.

“If anything ever happened, God forbid, that is my debt also,” said Ms. Griffith’s mother, Marlene Griffith.

Ms. Griffith, 23, wouldn’t seem a perfect financial fit for a college that costs nearly $50,000 a year. Her father, a paramedic, and mother, a preschool teacher, have modest incomes, and she has four sisters. But when she visited Ohio Northern, she was won over by faculty and admissions staff members who urge students to pursue their dreams rather than obsess on the sticker price.

“As an 18-year-old, it sounded like a good fit to me, and the school really sold it,” said Ms. Griffith, a marketing major. “I knew a private school would cost a lot of money. But when I graduate, I’m going to owe like $900 a month. No one told me that.”

With more than $1 trillion in student loans outstanding in this country, crippling debt is no longer confined to dropouts from for-profit colleges or graduate students who owe on many years of education, some of the overextended debtors in years past. Now nearly everyone pursuing a bachelor’s degree is borrowing. As prices soar, a college degree statistically remains a good lifetime investment, but it often comes with an unprecedented financial burden.

Ninety-four percent of students who earn a bachelor’s degree borrow to pay for higher education — up from 45 percent in 1993, according to an analysis by The New York Times of the latest data from the Department of Education. This includes loans from the federal government, private lenders and relatives.

For all borrowers, the average debt in 2011 was $23,300, with 10 percent owing more than $54,000 and 3 percent more than $100,000, the Federal Reserve Bank of New York reports. Average debt for bachelor degree graduates who took out loans ranges from under $10,000 at elite schools like Princeton and Williams College, which have plenty of wealthy students and enormous endowments, to nearly $50,000 at some private colleges with less affluent students and less financial aid.

Juan José Millás: Chantajes

Juan José Millás: Chantajes

El Estado ha devenido en el brazo armado de los mercados, verdaderos responsables políticos de la acción gubernamental. Vuéleme usted este quirófano, le dicen al Gobierno, vuéleme esta residencia de ancianos, este hospital, esta infraestructura. Póngame usted una bomba en la universidad, en este centro de investigación, en aquel instituto de enseñanza media y en este conjunto de guarderías públicas. Arranquen los tubos de la diálisis a este enfermo del riñón y déjenlo morir, supriman el tratamiento a aquel enfermo de sida y abandónenlo a su suerte, anulen o modifiquen las leyes relacionadas al dorso, que limitan nuestras actividades. No olviden amnistiar periódicamente a nuestros delincuentes económicos y dótennos de cuantos subterfugios legales sean precisos para pagar menos impuestos que nuestros mayordomos. Pueden seguir montando sus festejos electorales a condición de no olvidar quién manda. Fíjense en Zapatero, cuya voluntad doblegamos en una sola noche. Entró en el zulo como un hombre de izquierdas y unas horas después estaba modificando la Constitución y congelando el sueldo de los pensionistas, como le habíamos pedido. En cuanto a Rajoy, pobre, creía que por pertenecer a la derecha liberal iba a recibir un trato privilegiado, y lo primero que hicimos fue hundirle la Bolsa y subirle la prima de riesgo, para que aprendiera. En cuatro meses le hemos obligado a limpiarse públicamente el culo con su programa electoral y acaba de comenzar el proceso de nacionalización de las pérdidas sin abandonar por eso el de la privatización de las ganancias (la socialización del sufrimiento, que decía ETA). El lunes pasado lo mandamos a la radio para que se confesara dispuesto a incumplir cuanto había prometido o pudiera prometer en el futuro. Y todo ello sin necesidad de ponernos en huelga de hambre, como de Juana Chaos.

Mercados mafiosos

El País, 11/05/12

José Carlos Bermejo Barrera: Los tres capitalismos: del mercado al casino

CapitalismoJosé Carlos Bermejo Barrera: Los tres capitalismos: del mercado al casino

Se llama capitalismo a un sistema económico en el que todos los bienes y servicios pueden ser medidos, comprados y vendidos con dinero, y en el que la propiedad privada de los bienes de consumo y los medios de producción está garantizada por la ley. La propiedad privada, el dinero y el mercado libre son pues sus tres bases. Hubo diferentes clases de capitalismo: el mercantil, en el que el comercio fue la base de la riqueza, y el industrial, que comenzó a fines del siglo XVIII, en el que el dinero convertido en capital se transformó en un elemento clave de la producción. Ese capitalismo, que generó la mayor explosión de creación de riqueza conocida en la historia, todavía perdura, pero según los economistas está siendo amenazado por dos nuevas clases de capitalismo: el capitalismo totalitario chino y el capitalismo financiero global, llamado capitalismo de casino.

En el capitalismo productivo o industrial habría tres factores en la creación de la riqueza: el trabajo, el capital y la renta. Una fábrica no funciona sin trabajadores, a ellos corresponde parte de la riqueza producida con el cobro de sus salarios; otra corresponde a los propietarios de la misma, que cederán una parte a quienes le prestan el capital necesario para producir. Se distingue por ello el capital productivo del financiero, que sería el de los bancos. El capital productivo crea, compra y vende mercancías; el capital financiero sólo compra y vende dinero. En el primero de ellos los beneficios suelen ser menores y requieren su tiempo, mientras que en los mercados financieros los beneficios pueden ser astronómicos y casi instantáneos.

Desde el siglo XIX se vio que las rentas del capital y el trabajo eran antagónicas: si ganaban más los obreros ganaba menos el patrón y viceversa. Marx creyó que, por una ley económica, los obreros irían ganando cada vez menos y por eso moriría el capitalismo. En eso se equivocó. En el siglo XX el capitalismo pudo crecer gracias al aumento de los salarios de los trabajadores, que son a su vez los consumidores. Henry Ford decidió pagar a sus obreros el astronómico salario de 5 dólares diarios cuando se convenció de que esa sería la única manera de que ellos mismos compraran su modelo T. El capitalismo renació creando la sociedad de consumo: se producirá más porque se podrá consumir más con buenos salarios.

Pero la situación ha cambiado. Hoy en día se dice que la economía sólo puede funcionar con salarios bajos, aunque se frene el consumo. Si lo que se produce se destina a un mercado exterior eso no importaría. Eso es lo que ocurre en el capitalismo totalitario chino, con sus salarios medios de unos 100 euros, sin libertad sindical, política ni de expresión, con una industria depredadora del medio ambiente, gracias a lo cual se crece a un ritmo disparatado y se acumulan ingentes beneficios que se invierten fuera del país. Este es un nuevo modelo de capitalismo que algunos empresarios desean y que funciona mientras otros países tengan salarios que permitan consumir la riqueza creada en China, colapsándose cuando todos los trabajadores del mundo sean igual de pobres.

Unido a él está el capitalismo de casino que sólo compra y vende dinero a nivel global y a velocidad de vértigo gracias a internet y el mercado continuo. En él el capital no tiene patria ni principios, sólo busca beneficios instantáneos. Da igual comprar bonos basados en hipotecas basura que deuda pública, moneda de distintos países o futuros del petróleo o los alimentos. Sus inversores son cosmopolitas que se mueven en un mercado tan complejo que necesitan ser asesorados por las agencias de calificación que sólo dicen dónde es mejor invertir en cada momento. Eso es a lo que nuestros políticos llaman “los mercados”, a los juegos de especuladores internacionales que han convertido la economía en una ruleta rusa, que están consiguiendo poner de rodillas a los gobiernos del mundo y que acabarán por darle la razón a Marx y a Lenin, ya que con su avaricia conseguirán acabar con el capitalismo, gracias a esa macrocrisis financiera global que Lenin gustaba imaginarse cuando estaba ilusionado.

Alfredo Zaiat: Marca España

RajoyAlfredo Zaiat: Marca España

Una economía a la deriva, un gobierno conservador abrumado, un deterioro sociolaboral impactante, un sistema bancario al borde del colapso, una elite empresaria inmune y una política de “austeridad”, como denominan a lo que se conoce como ajuste neoliberal. Esta es hoy la “Marca España”. Un sentido diferente a la presuntuosa propaganda que Mariano Rajoy tiene previsto presentar en el Congreso como sello de calidad que asocie al país con la expansión de sus empresas, a iniciativas culturales y de cooperación en el exterior. La situación de España se encuentra en el mismo punto de desesperación de la de Grecia en 2010. Nuevo gobierno, agresivos recortes presupuestarios, respaldo financiero del Banco Central Europeo, la Comisión Europea (Alemania) y el Fondo Monetario Internacional, protestas sociales, versiones de megapaquetes de rescate para salvar bancos, ataques especulativos sobre su deuda y un default ordenado que se acerca. El recorrido griego ya se conoce, y sólo la Europa dominada por la prepotencia alemana persiste en esa política que hoy tiene a España en la cornisa.

La principal diferencia con el desastre griego es que la clase dirigente política y empresaria en España está padeciendo el síndrome de nuevo rico en quiebra. Ya no son lo que se imaginaban que eran al desmoronarse la economía basada en la especulación inmobiliaria, en servicios financieros y de turismo y en las crecientes ganancias provenientes de la Segunda Conquista de América en los noventa. Esto último es lo único que les queda del modelo tan elogiado por analistas y economistas de la ortodoxia. Las utilidades de las filiales latinoamericanas de las corporaciones españoles son el flotador en medio del naufragio. El Banco Santander, que en 2011 tuvo un beneficio neto 35 por ciento menor al año anterior, contabilizó en Latinoamérica más de la mitad de sus ganancias totales. La española Telefónica, que registró una caída de 69 por ciento en sus utilidades globales por el fuerte ajuste en su país, aumentó en ese mismo período 18 por ciento sus ventas en la región, donde reúne casi 195 millones de clientes y casi la mitad de sus ganancias.

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