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Adoración Guamán y Héctor Illueca: El huracán neoliberal. Una reforma laboral contra el Trabajo

El huracán neoliberalAdoración Guamán y Héctor Illueca: El huracán neoliberal. Una reforma laboral contra el Trabajo

Sequitur. Madrid, 2012
Formato: 13×21.
Páginas: 200
ISBN: 978-84-95363-20-6

La editorial Sequitur, en colaboración con la Fundación CEPS, publica este libro de Adoración Guamán y Héctor Illueca, miembros de CEPS. Ante el alcance de la destrucción de las bases del Derecho del Trabajo, en el plano tanto individual como colectivo, no caben ya ni los estudios pretendidamente neutrales, ni los comentarios parapetados en la vis técnica, ni, por supuesto, la conformación con las imposiciones de la estructura económica, tras la barrera de la supuesta ausencia de contenido político del Derecho del Trabajo. La reforma laboral de 2012 impuesta por el gobierno del Partido Popular hace necesario cuestionar lo establecido, reflexionar sobre la necesidad de una nueva concepción del Derecho del Trabajo y divulgar un análisis ideológico del mismo. Éste es el objetivo de este libro, desenmascarar las estrategias jurídicas neoliberales que han arrumbado la función más tradicional del Derecho al Trabajo, la búsqueda del equilibrio que permitiera el pacto entre Capital y Trabajo, advirtiendo de sus consecuencias.

Índice

Prólogo. Alberto Montero Soler

Nota preliminar

I. Derecho del Trabajo y crisis económica

II. Normas laborales e involución social: el estado de reforma permanente

III. El fin del Derecho del Trabajo y el nacimiento del Derecho del Emprendedor: la reforma laboral de 2012

IV. Conclusiones: combatiendo la involución social

Fundación CEPS, 19/04/12

Pedro Costa Morata: Ser antisistema, señor ministro, es nuestra primera obligación

Pedro Costa MorataPedro Costa Morata: Ser antisistema, señor ministro, es nuestra primera obligación
Pedro Costa Morata es ingeniero, sociólogo y periodista. Fue Premio Nacional de Medio Ambiente  en 1998

Antes de nada, señor ministro de Interior, y para centrar la semántica del asunto, dejo sentado que ese sistema al que se refiere por oposición, cuando justifica que las fuerzas de seguridad sacudan la badana a los jóvenes, a quienes usted califica de antisistema, es el que aquí considero y contra el que me pronuncio; no creo errar, además, si sostengo que son muchos miles, seguramente millones de ciudadanos los que comparten estos planteamientos antisistema.

Y ahora, ya entrando en materia y sin intención de extenderme demasiado, le señalaré algunos rasgos de ese sistema, el suyo de usted, señor ministro, que nos obligan a estar contra él, es decir, a ser antisistema. Rehuyo profundizaciones teórico-doctrinales sobre el neoliberalismo que nos embarga (ideal y literalmente), empobrece y humilla, al que se aplican ustedes con singular celo y saña. Así, aludo en primer lugar al curioso hecho de que este sistema que tanto merece ser combatido aparece sostenido y apuntalado por un conjunto de ministros en los que abundan los altos funcionarios del Estado, incluso catedráticos, que no dudan, con deslealtad intrínseca y dogmática, en atacar al Estado útil, social y solidario, a fuer de liberales ortodoxos y ejemplares. Su empeño, fuertemente ideológico, de poner las actividades esenciales de interés general –sanidad, educación, etcétera– en manos de intereses privados se aclara y explica teniendo en cuenta que antes de acceder a esos niveles de poder desde los que perjudican al Estado han cumplido su misión como banqueros y gente de empresa mimada por el capital; y a sus brazos volverán, con gran probabilidad, cuando dejen su ejercicio político de desmantelamiento del Estado y aspiren a una jubilación dichosa y bien remunerada (no como la de esos millones de españoles que han pasado por sus manos y bajo su hacha).

Hay buenos ejemplos, pardiez, de funcionarios del Estado que se dedican a machacar al Estado. En primer lugar, nada menos que el ministro de Economía, De Guindos, que sintiéndose ya ministro in pectore nos espetó aquello de que “el Estado es el problema” (24-11-2011, en sede Faes), sin la menor intención de reconocer que el problema, más bien, ha sido la banca de la que procede, Lehman Brothers, originaria de la crisis mundial y en la que, a juzgar por los resultados, no creo que se distinguiera por su competencia, precisamente. O el ministro de Hacienda, Montoro, entre cuyas recientes y sabrosonas actividades entre ministerio y ministerio, ha destacado la de asesorar para que las empresas paguen lo menos posible al fisco: encomiable ejercicio y currículo, a fe mía, para todo un ministro del fisco. O el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Arias Cañete, cuya fortuna personal petrolera no sabemos qué le estará sugiriendo ahora, cuando tiene que decir que no a ese dislate de refinería de petróleos proyectada en Extremadura.

Pero, funcionarios o no, nuestros ministros han formado un cuadro muy caracterizado en el que –por lo que a mi humilde opinión respecta, ya digo– han sido llamados para hacer lo contrario de lo que por su profesión y obligación  debieran hacer. En este apartado entra el ministro de Defensa, Morenés, empresario del sector bélico que, claro, lo primero que ha dicho es que no hay por qué irse de Afganistán. El mérito de participar en una guerra imperialista, necia y criminal corresponde a los socialistas antecesores, pero el actual Gobierno está dispuesto a apuntarse a cualquier guerra, y no otra cosa cabe pensar –dios me perdone– si vemos que se ha buscado a un vendedor de armas para el cargo

Todo esto es importante porque el stablishment neoliberal global –especialmente en su apartado europeo y en particular el popular-conservador– sabe que la crisis seguirá agravándose y ganando en riesgos, y tampoco están seguros de que la vuelta programada al capitalismo del primer tercio del siglo XIX (incluida la esclavitud legal tipo, digamos, dickensiana) resulte exitosa en plazo prudencial: por eso los gabinetes pensantes (en fino, think tanks) contemplan muy seriamente la guerra como salida, a la manera de los años de 1930. De ahí que debamos preocuparnos por la escalada anti Irán, singularmente hipócrita, ya que se justifica en la necesidad de impedir que el régimen de los ayatolas obtenga la bomba atómica pero siguiendo el guión que impone Israel, que posee la bomba desde los años de 1960. Esta locura, en la que España se muestra tan activa, nos hace antisistema.

Debemos citar en este punto al ministro de Exteriores, García-Margallo, que –aparte de tener muy claro que su papel es el de ser el primer y más activo agente comercial de las multinacionales españolas– cree firmemente que por Israel y Estados Unidos merece la pena renunciar a las importaciones de petróleo (¡qué listo y oportuno, qué buen agente comercial!) aunque le resultará imposible demostrarnos que Irán, que nunca ha atacado a nadie., sea más peligroso que Israel para la paz y la decencia internacionales. O, ya puestos, a la señora ministra de Fomento, Ana Pastor, que lanza al país una filípica sobre los derroches (¡como si los suyos fueran inocentes y se nos pudiera imputar de esos dispendios al pueblo estupefacto!); y tras el broncazo se pone a prometer superobras en todas las comunidades del PP y a rescatar otras, como ciertas autopistas en ruina que siempre fueron advertidas como inviables. En cualquier caso, ¿quien dudará del mérito del presidente Rajoy en la selección de sus ministros?

Estamos contra un sistema así, en el que despuntan deslealtad, incompetencia y contradicción. También consideramos con legítima alarma el que sean numerosos los ministros y ministras confesionales, porque evidencian y evidenciarán su hipocresía, como es inevitable para todo político que se atreve a definirse confesional. Esto de la confesionalidad también nos hace antisistema, claro.

Ya acabando, y como anotación histórico-política, recordaré que la democracia a la que tan convencidamente se adhiere el nuevo Gobierno, su partido, la oposición dinástica y etcétera, etcétera, porque en ella fundamentan sus victorias electorales y sus programas, es lo que siempre fue: primero, la ofensiva con éxito de una clase enriquecida que quiso añadir el poder político al económico que ya de hecho tenía, arrebatando a los reyes absolutos fracciones crecientes de poder con un parlamento a su medida; y luego, un juego de partidos turnantes, basado en el sufragio censitario y masculino, que durante dos siglos representó a una minoría, y cuando no hubo más remedio que hacerlo universal, quienes desde siempre usufructuaron ese poder político se las ingeniaron para que esa democracia se envileciera y reconvirtiera en tramposa, garantizando que el dinero y los privilegiados siguieran controlándola. Sí, sí, lo sabemos: el sistema se basa en esta democracia: por eso hay que estar contra el sistema. Un buen antisistema no debe conformarse con ese eslogan con el que se inició el 15 M de “Democracia real, ya”, porque la real es ésta, efectivamente, y conviene no despistarse; sino que ha de perseguir y exigir otra democracia.

Y en último lugar, y para su tranquilidad policial, le aseguro que ser antisistema no implica echarse el monte, no. Pero no olvide que estamos contra éste su sistema y que, como ciudadanos de bien y responsables, hacemos profesión de antisistema.

Cuarto Poder, 08/04/12

Juan José Millás: Cosa Nostra

Juan José Millás: Cosa Nostra

La colaboración entre las mafias y el Estado comienza a ser tan estrecha que no sabe uno dónde terminan aquéllas y comienza éste. Llega el crimen organizado y le dice al Estado: “Quítame de encima a este juez que no hace más que tocarme los cojones”. Y el Estado va y se lo quita, hoy por ti, mañana por mí. A la semana siguiente vuelve la mafia y dice: “Fulmina a esta cúpula policial, que ha tenido los huevos de investigarme”. Y el Estado liquida a la cúpula policial para que la bofia tome nota de lo que se puede y de lo que no se puede perseguir. A veces es el mismísimo Al Capone el que telefonea a su homólogo en el Gobierno para exigirle que destituya a un grupo de inspectores de Hacienda que ha osado meter las narices en sus negocios. “Ningún problema”, le responde el homólogo estatal mientras firma el cese de los presuntos implicados.

Pero no han transcurrido ni cien días de todo lo anterior, cuando el jefe de mantenimiento de la mafia se da cuenta de que tiene los sótanos repletos de billetes de 500 euros, con los consiguientes gastos de almacenaje. “Oye”, le dice a su contacto en el Gobierno, “necesitaría blanquear unos 25.000 millones porque se me sale la pasta por las costuras”. “Me viene de perlas”, le responde el contacto gubernamental, “estáis indultados de antemano a cambio de una comisión del 10%”. Y ahí tenemos 25.000 millones, procedentes de la trata de blancas o del tráfico de armas, entrando en el torrente sanguíneo del cuerpo social con todas las bendiciones de los ministerios de Economía y Hacienda. Claro que como necesitamos aparentar que somos gente de orden, endurecemos al mismo tiempo el código penal para los delitos menores, prohibimos el aborto y penalizamos la píldora del día después. Creíamos que solo nos daba órdenes el Tercer Reich, pero la Cosa Nostra aprieta también lo suyo.

El Roto: Haced que lo intolerable parezca imprescindible

El País, 06/04/12

Melissa Benn: Who owns your child’s school? The rise and rise of edu-business

Melissa Benn: Who owns your child’s school? The rise and rise of edu-business
Faster than we recognise, schools are becoming profit centres. The buildings, the teaching, the cleaning, the exam results are all ways to make money. But who benefits? Not the poorest, argues Melissa Benn.
Melissa Benn is a writer and campaigner. Her latest book School Wars: The Battle for Britain's Education is published by Verso.

Brooke House Sixth Form College in Hackney -  known as BSix -  has come up with an inventive new wheeze ? to break down the inequalities of access to higher education. It has spent thousands of pounds creating a replica of an Oxford don’s study down to the colours of walls, antique furnishings and polished wooden floors. The so-called Red Room has been built in order to familiarise underprivileged youngsters, who aspire to top universities, with the lush furnishings of privilege.

Age-old assumptions underlie the BSix initiative – namely, the perceived superiority of certain elite institutions, in both the secondary or higher education sector. But recent moves ? , a mere 30 miles away in Luton, Bedfordshire, more accurately indicate the new direction of our education system.

Here, the Barnfield Federation, a group that already runs a chain of academy schools, has declared an interest in running one or more for-profit further education colleges, taking advantage of a permissive clause in the 2011 Education Act.  Surplus cash generated by the ‘business’ will be used to pay a dividend to shareholders. 

Welcome to the rampant, and rapid, privatisation that now characterises the English education scene. As we move away from state provision of state education, the remnants of a universal comprehensive system are being dismantled and replaced by new providers at every level.

Eton in the East End

To take one small example:  private schools are increasingly encouraged (a process begun under New Labour) to set up, or take over, failing schools, often with mixed results. At the Isle of Sheppey academy, sponsored by Dulwich college, truancy figures were recently reported to be the fifth highest in the UK.

More recently, there has been sharp protest at plans ? by Eton College and several other leading public schools, to run a super selective sixth form college, entitled the  London Academy of Excellence,  in London’s East End.  According to Eddie Playfair, head of  nearby Newham College:

‘The rhetoric is that this is a lifeboat coming to save the poor. A lot of effort will be wasted in competition which could be spent on improving education and sharing good practice and developing what students really need.’

Professor Stephen Ball of the Institute of Education, a leading authority on the steady march of ‘edu-business’, describes it as a ‘ratchet process’ in which each new government circular or Education Act has opened up a fresh business opportunity.  As Ball told me when I interviewed him for my recent book School Wars: The Battle for Britain’s Education ? , there have been 35 such moments since 1988, each one encouraging the private sector to take over, and sell back to schools, a range of services, from meals to building improvements, to the examination system and inspection services. Over time, a plethora of bidders has become consolidated into a few, established, providers. The result is that, while during the 1990s there were 120 different companies involved in the inspection of schools, this had shrunk to seven by 2003. It has now dwindled to just three.

As Ball shrewdly observes, the term  ‘privatisation’ does not do justice to the complex interconnection being formed between state and market. We are seeing a general “corporatisation” of schooling itself - covering everything from the importing of private sector management techniques to the dominance of entrepreneurial and aspirational narratives and values within the classroom.

Take Amey ? , typical of companies operating in the education world. It markets itself as a leading provider of “more effective and efficient public services”. It employs more than 11,000 staff, works in more than 200 locations in the UK, trumpets a range of education related services,  including ten major education partnerships. It boasts of contracts for services ranging from schools improvement and special educational needs to the delivery and management of new schools, encompassing cleaning, catering, janitorial, security and building and grounds maintenance.

Philanthropy

However, the company’s website does not make reference to Amey’s ill-fated sponsorship of one of the early city academies, Unity City Academy in Middlesbrough, North Yorkshire, one of the poorest areas of England, which opened in 2002. By 2008, only 12 per cent of its pupils were getting five good GCSEs and the company eventually withdrew from the school.

Worldwide, the education market is estimated to be worth more than £100 billion. It has increasingly attracted the interest of philanthropic billionaires, such as Bill and Melinda Gates in the United States, and, here in the UK, Arpad Busson, the London-based French financier who founded ARK, one of the more successful educational chains in England.

Education has also attracted the interest of multinational corporations such as Pearsons, owners of the Financial Times and the Penguin Group, and of Rupert Murdoch’s global empire, News International. Pearson Education employs around 37,000 people and is based in more than 60 countries. This company recently bought up educational businesses in Brazil, India and the US. It has contracts with five English academies for textbooks, as well as providing pupil assessments, teacher training and software. Pearson has also expressed interest in the new boom area of English education - helping to run new free schools and academies. 

Since coming to power in 2010, the Coalition has accelerated the break-up of state education, and encouraged a range of semi-private providers to enter the system. Free schools were initially presented by Tory ministers as a form of parent power, but most of the new schools are in fact being run by an eclectic mix of charitable and third-sector organisations, religious groups,  and, increasingly, private providers and the rapidly expanding academy chains.    

Take Oasis ? , one of the largest academy chains, with 14 academies already open and more in development. As Henry Stewart reports on the Local Schools Network ? website, between 2006 and 2010, the revenue received from government by the Oasis chain grew from £3 million to £70 million. The revenue of  ARK ? , which runs 11 academies in London, Birmingham and Portsmouth, increased from £3 million to £117.5 million. In 2009-10,  the income of E-ACT ? , another academy sponsor, grew from £15.5 million to £60 million. Its head, Sir Bruce Liddington, former Schools Commissioner, was reportedly paid more than £280,000 a year, in the last year when accounts were available. (The finances of these chains are no longer published.) All these groups are highly regarded by government in policy debates and have considerable influence on the development of government thinking and practice in education. The views of local authorities, on the other hand, are largely ignored.

Profit centres

The idea of ‘for profit’ schools is now widely discussed in the media and various policy arenas. In Spring 2011, the Adam Smith Institute ? proposed the introduction of for-profit free schools, claiming it the only solution to dealing with a rapidly expanding primary age population. In January 2012 Policy Exchange ? came up with the more emollient sounding  ‘John Lewis’ or social enterprise model, in which key stakeholders share the profits: the origins of the Luton sixth form college proposal mentioned above. 

The economic logic of privatisation is clear: with drastic cuts in public spending, forced on government by the bankers’ crisis in 2008,  putting public services out to market appears to save the tax payer, while enabling shareholders to  earn a share of the profits. What it does not do is ensure equitable provision.

Proponents argue that it is the poor who will ultimately benefit from such changes. Bill Gates told the 2008 World Economic Forum that this was ‘creative capitalism, an approach where governments, businesses, and non-profits work together to stretch the reach of market forces so that more people can make a profit, or gain recognition, doing work that eases the world’s inequities.‘ 

Professor Ball notes wryly of this approach in a forthcoming article in FORUM ? , (Vol 54, No 1, 2012):  ‘Here, then, profit becomes a force for good, at exactly the same time as it brought the western financial system to the brink of collapse.‘

How these policy developments will promote the interests of poorer children remains questionable.  An independent analysis ? of 23 of the 24 free schools that opened their doors in September 2011 revealed that these schools had a significantly lower percentage of children on free school meals (a good indication of deprivation) than neighbouring schools. And recent analysis by the Local Schools Network ? , featured in The Observer ? and now confirmed by researchers at the House of Commons, has shown that the much-trumpeted sponsored academies do less well in terms of results than the relentlessly traduced community schools serving similarly disadvantaged populations.

Given the relentless drive to privatisation of our schools by the current Coalition government, their poor performance remains a surprisingly well-kept secret.

opendemocracy, 03/04/12

Jon Ronson: ¿Es usted un psicópata?

¿Es usted un psicópata?Jon Ronson: ¿Es usted un psicópata?
Elegido Libro del Año 2011 por Amazon, Publisher's Weekly, Hudson Bookseller y Goodreads

Ediciones B
Páginas: 296
Formato: 15 x 23 cm
ISBN: 978-84-666-5050-2
PVP: 17.50 €

Un grupo de neurólogos recibe un correo tan desconcertante que decide contactar con el periodista Jon Ronson: se trata de la historia de un preso que, supuestamente, fingió una enfermedad mental para obtener una sentencia más leve, pero que sigue ingresado en un penal psiquiátrico porque ningún médico cree que esté cuerdo. Ronson decide, entonces, ahondar un poco más en el tema y ver qué hay de cierto y qué de mera especulación en las diagnosis de locura que tan felizmente se prescriben en el mundo entero.

Ronson tiene una suerte de epifanía cuando conoce a Robert Hare, un prestigioso psicólogo que desarrolló el test estándar que diagnostica la psicopatía. Jon aprende de Hare a descubrir a estos psicópatas y, armado con su nueva habilidad de cazador de locos, se adentra por los pasillos del poder y comienza a especular y a poner en tela de juicio la salud mental de amigos y conocidos para concluir que, o todos estamos un poco locos, o las definiciones sobre qué es locura deberían revisarse...

Jon Ronson es un escritor y presentador televisivo británico, famoso por su columna «The Human Zoo» en el diario The Guardian y por haber escrito y presentado un sinfín de documentales. Su primer libro, 'Extremistas: mis aventuras con los radicales', fue publicado en el Reino Unido en 2001 y se mantuvo durante siete semanas en el top ten del Sunday Times. 'Los hombres que miraban fijamente a las cabras', publicado en 2010 por Ediciones B, fue adaptado al cine con gran éxito de público y crítica. La película, con el mismo título, estaba protagonizada por George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges y Kevin Spacey.

«Jon Ronson nos relata, con el estilo irónico que lo caracteriza, una investigación sobre la locura…, unas veces intrigante, otras inquietante, y siempre absorbente.»
The Bookseller («Booksellers’ Choice»)

«Ronson nos divierte tanto como siempre, pero también aborda cuestiones importantes sobre cómo definimos la normalidad. Me encanta su habilidad para incitarnos a reflexionar sobre temas muy serios invitándonos a compartir su propia perplejidad.»
The Bookseller

Barbara Ehrenreich - Sonríe o muere (subtítulos en español)

Barbara Ehrenreich - Sonríe o muere (subtítulos en español)

Barbara Ehrenreich comenta su libro "Sonríe o muere", en el que argumenta contra el pensamiento positivo obligatorio.

Paco Puche et al.: Multinacionales y movimientos sociales: resistir al "lobby oculto"

Paco Puche et al.: Multinacionales y movimientos sociales: resistir al "lobby oculto"
Paco Puche, Federico Aguilera Klink, Óscar Carpintero, José Manuel Naredo y Jorge Riechmann

En este creciente auge del simulacro sobre lo real, fundamental para las nuevas formas de ejercer y legitimar el poder, juega un papel clave la industria de la comunicación, ‘Public Relations’… Una actividad que se especializa en la "ingeniería del consenso" como forma de ampliar mercados y crear un clima político-social propicio a la expansión de las grandes empresas, al tiempo que se ayuda también a desactivar y vencer las resistencias. Una actividad de promover el ‘Business as Usual’ muy amplia que va desde el fomento del patrocinio, la filantropía corporativa, la promoción de grandes eventos y la proyección de marcas hasta la llamada responsabilidad social y ambiental corporativa.

Ramón Fernández Durán

El capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables, para reconvertirlos en domesticados capitalismos verdes o formas de negocio con el agotamiento del planeta.

Pedro A. Prieto

Las citas precedentes proporcionan algunas claves para situar el contexto en el que opera el poder de las grandes empresas en la actualidad. Un poder que se muestra con el propósito de hacer más negocios y, simultáneamente, eliminar las resistencias. Están intentando la cuadratura del círculo: ser, a la vez, saqueadoras y benefactoras de sus damnificados.

Si las multinacionales (J.P. Morgan, Nestlé, Wal-Mart, Monsanto, etc.) tratan de gobernar el mundo es por su necesidad intrínseca de obtener ganancias a interés compuesto, o en progresión geométrica. Desde hace unas décadas han agotado la capacidad autorregenerativa del planeta, se encuentran con un "mundo lleno", por lo que ahora más que nunca han de ir a la búsqueda de todo lo explotable. En estas circunstancias, actúan por desposesión de los últimos vestigios de autonomía de los pueblos: los bienes y usos comunes, los inmateriales, la vida y la dignidad de las gentes.

Buen ejemplo de todo esto que decimos, no es solo la profunda crisis mencionada, sino las nuevas formas con las que este capitalismo senil se reviste para poder caer, subrepticiamente, como un enjambre de langostas en la última frontera del beneficio.

El caso de las semillas de los cultivos es una buena muestra de la necesaria rapacidad del sistema. Lo resume muy bien Silvia Pérez-Vitoria cuando dice que: "entre el 60% y el 80% de la población agrícola del mundo vive en unidades de producción de pequeño tamaño (…). Es a estos campesinos que las multinacionales quieren robarles las plantas susceptibles de ser patentadas". (1)

El sistema necesita con urgencia, además de su plan A (seguir con los negocios como lo hace habitualmente: business as usual), un plan B (la conquista del alma de las gentes y de las resistencias sociales (2)). Pues tampoco es tan poderoso como aparece a primera vista, porque si lo fuera no tendría necesidad de invertir tantos millones de dólares en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), lavado verde, lobbying, publicidad y clientelismo a través de ONGs leales a sus intereses (3).

America's Student Debt To Reach $1.4 Trillion by 2020

America's Student Debt To Reach $1.4 Trillion by 2020

Student loan debt is surging, partly boosted by many who became unemployed during the Great Recession going back to school hoping for a better job prospect.  An analysis by the Federal Reserve Bank of New York (FRBNY) showed that student loan debt stands at $870 billion nationally, surpassing the nation’s outstanding balance on auto loans ($730 billion) and credit cards ($693 billion) as of third quarter, 2011.

Of the 37 million borrowers who have outstanding student loan balances, 14.4%, or about 5.4 million borrowers, have at least one past due student loan account. Together, these past due balances sum to $85 billion, or roughly 10% of the total outstanding student loan balance.

NASDAQ: Student loan 1

Matt Taibbi: Cleptopía: Fabricantes de burbujas y vampiros financieros en la Era de la Estafa

CleptopíaMatt Taibbi: Cleptopía: Fabricantes de burbujas y vampiros financieros en la Era de la Estafa

Editorial Lengua de Trapo, 2011
Prólogo: Pablo Bustinduy
Traducción: Pablo Bustinduy
400 págs.
ISBN 978-84-8381-114-6
20.80 €.

Considerado por buena parte de la crítica norteamericana (Time, The Washington Post, The New York Times...) uno de los mejores libros sobre las razones de la crisis financiera actual, Cleptopía es un preciso relato, lleno de humor negro y no poca mala leche, de los acontecimientos, y también de los nombres y apellidos, que llevaron a la caída y posterior salvamento público de la economía norteamericana. Desde la historia de ese «capullo» de Alan Greenspan hasta la estafa de Obama con la ley sanitaria, pasando por las subprime, la salvaje especulación en los mercados de alimentos y, claro, el mafioso comportamiento de la banca –empezando por Goldman Sachs–... nadie ni nada queda al abrigo de la poderosa escritura de Matt Taibbi y del descarnado retrato que hace de la sala de máquinas del capitalismo financiero y de su domino sobre la política contemporánea. Si alguien quiere saber qué pasó –y quién hizo que pasara– en la última y todavía presente crisis económica, este es el libro... que se lee, además, como una buena novela.

La crítica dice...

«Uno de los mejores libros que ha aparecido sobre la crisis financiera y sus razones ocultas (...) observación política afilada, especialización financiera traducida al lenguaje común, prosa cómica y una cantidad apabullante de indignación ante la estafa» (Público)

«El libro a leer si uno quiere entender qué leches ha pasado con la crisis, y cómo unos cuantos estafadores en entidades privadas se han quedado con nuestro quesito. El libro a esgrimir en las narices del próximo que suelte la frasecita de `no hay dinero´ (sí lo hay, pero se lo han llevado unos banqueros timadores). El mejor ensayo que he leído en los últimos cinco años: informativo, fiero, tronchante» (Kiko Amat)

«La ágil prosa de Taibbi está articulada con la irreverencia justa y con un ingenio que le permiten llegar a lectores no especializados, pero da detalles suficientes como para satisfacer al lector especializado en economía. Recomendado para cualquiera que esté interesado en entender la economía y en cómo se ha convertido en lo que es hoy» (Donna L. Davey, NYU)

«Cleptopía es la más lúdica y comprensiblemente cabreada descripción de lo que ha sucedido y sucede en la economía de nuestro país» (Seattle Post)

«Taibbi hace una crónica de la corrupción del proceso político con indignación y humor negro. ¿En resumen? Enfádate, pero culpa a los verdaderos culpables» (Time)

«Taibbi escribe en un estilo descarado y desdeñoso que le da a su trabajo la calidad de uno de los grandes» (GQ)

«Un asombroso recuerdo del poder de la buena escritura» (Ezra Klein, Washington Post)

«Una exploración despiadada e inquietante, con gran poder de penetración, de las causas del trauma que acabó con la seguridad económica de millones de hogares estadounidenses. . . una acusación a gran escala de Wall Street y Washington» (The New York Times Book Review)

"...una aportación a la perspectiva más negra que presenta el actual estado de cosas, basada en una descripción detallada y convincentes argumentos del colapso y corrupción de la política de su país, orientada a una estafa colosal en toda regla. Es decir, convertida en un servomecanismo del verdadero gobierno que no es otro que el de las empresas financieras, aliados en la misión de asestar el golpe final a las ideologías, a la democracia e incluso al capitalismo de libre competencia (...)A estas alturas, la fotografía del mundo que muestra el autor la hemos visto en bastantes ocasiones, puede que en demasiadas, aunque quizá no tan pormenorizada ni tan respaldada por hechos y datos, siempre presentados de forma asequible" (Alejandro Gándara, elmundo.es)

How Corporations Corrupt Science at the Public’s Expense – UCS Report

Heads they winHow Corporations Corrupt Science at the Public’s Expense – UCS Report

The executive summary (‘Heads They Win, Tails We Lose – How Corporations Corrupt Science at the Public’s Expense’) and full report are available on the UCS website.

In an executive summary report released at this year’s Annual Science/AAAS meeting (Feb, 2012, Vancouver, B.C.), the Union of Concerned Scientists (UCS) lays out five of the primary “methods of abuse” utilized by private corporations “to exert influence at every step of the scientific and policy-making processes, often to shape decisions in their favor or avoid regulation and monitoring of their products and by-products at the public’s expense.”

Further, the summary report (‘Heads They Win, Tails We Lose – How Corporations Corrupt Science at the Public’s Expense’) asserts that these methods are used to “fundamentally alter the decision-making process and exploit executive branch agencies (such as the EPA and FDA), Congress and the courts.”

Corrupting the Science, shaping public perception, restricting agency effectiveness, influencing Congress, and exploiting judicial pathways are the five ‘methods of abuse’ noted.

Carlos Jimenez Villarejo y Juanjo Millás en La Ventana (2-02-2012)

Carlos Jimenez Villarejo y Juanjo Millás en La Ventana (2-02-2012)

Juanjo Millás nos acompaña para tratar los temas de actualidad de la semana como la posición de la derecha al dejar de investigar ciertos temas. Para hablar de esta relación, Millas estará acompañado de Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal anticorrupción.

Cadena Ser, 01/03/12

Economistas aterrados: Europa al borde del abismo

Europa al borde del abismoEconomistas aterrados: Europa al borde del abismo
Henri Sterdyniak, Dominique Plihon, Benjamin Coriat
Ed. Barataria, Pasos Perdidos, 2011

Los economistas aterrados con su Manifiesto pusieron en evidencia que en Europa es necesaria y posible otra política económica. En su nuevo libro profundizan en el análisis de las causas que han llevado a la Unión Europea al borde del abismo.

En primer lugar, una política injusta y ciega. Los economistas aterrados explican de manera accesible y clara que, en lugar de resolver el problema, lo están agravando: los Estados que se han endeudado excesivamente para salvar a los bancos se encuentran ahora controlados por esos mercados financieros, que les imponen condiciones que ahogan el crecimiento económico.

Este círculo vicioso, que empezó en Grecia, Irlanda y Portugal, para extenderse a España e Italia, se está conviritiendo en una nueva recesión a escala mundial. Los economistas aterrados proponen para salir de la crisis, en lugar de continuar disminuyendo el gasto público de manera tan drástica, la emisión de bonos europeos para hacer frente a la especulación, reformar el Banco Central Europeo, reestructurar las deudas públicas y armonizar la política fiscal incrementando los impuestos a las grandes fortunas.

Estamos ante una situación extrema que puede significar el fin del proyecto europeo y tenemos que elegir entre dominación de los mercados, estallido del euro o solidaridad europea. Porque Europa será social, ecológica y solidaria o no será.

Vicenç Navarro: La importancia de movilizarse en contra de las medidas neoliberales

Vicenç Navarro: La importancia de movilizarse en contra de las medidas neoliberales
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 17 de febrero de 2012

Este artículo señala que las reducciones de los salarios y de la protección social que están realizando los gobiernos conservadores en España bajo el mandato del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, están respondiendo a los intereses del capital financiero y de la gran patronal que está utilizando la crisis para poder conseguir lo que han siempre deseado: el debilitamiento del mundo del trabajo. Tales medidas empeorarán la situación económica de una manera muy notable, no descartando la posibilidad de generar una Gran Depresión. Se exigen unas movilizaciones, no solo a nivel de España, sino también a nivel europeo, tanto a nivel sindical como político, para responder a esta guerra de clases unilateral.

Hay distintas versiones del dogma neoliberal (el pensamiento económico de la troika –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- que domina las instituciones de la Unión Europea y de la Eurozona, así como de gobiernos de los países de los Estados miembros) de cómo salir de la crisis actual, pero todas ellas coinciden en dos tipos de intervenciones: una es la necesidad de reducir el déficit y la deuda pública, a fin de “recuperar la confianza de los mercados financieros” (la frase más utilizada en las páginas económicas de los medios de mayor difusión que apoyan tales medidas) y con ello poder conseguir dinero prestado de la banca y otras instituciones financieras que los Estados necesitan para realizar sus funciones. De ahí su énfasis en recortar el gasto público, y muy en especial el gasto público social, disminuyendo las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar. La famosa frase de que “hay que apretarse el cinturón” o la otra frase de que “no podemos gastarnos más de lo que tenemos” refleja esta necesidad de seguir políticas de austeridad a fin de dejar atrás la Gran Recesión (camino de la Gran Depresión) que estamos sufriendo.

El otro tipo de intervención en que coinciden todos los neoliberales, es que hay que disminuir los salarios a fin de hacer la economía más competitiva. Puesto que los países de la Eurozona, al compartir la moneda, no pueden unilateralmente devaluarla, la única alternativa posible para aumentar la competitividad –según este dogma- es bajar los precios de los bienes y servicios que el país exporta, de manera que la economía sea más competitiva. Y la manera más rápida y eficiente de reducir los precios es –de nuevo, según este dogma- disminuir los salarios de los trabajadores que producen tales bienes y servicios.

Las medidas que la troika ha estado imponiendo, y en España el Gobierno Rajoy ha estado dócilmente aplicando al pie de la letra, tiene este objetivo: disminuir los salarios. A fin de conserguir este objetivo, tienen que debilitar a los trabajadores y a sus instrumentos, los sindicatos, lo cual intentan conseguir alterando los convenios colectivos, descentralizándolos lo máximo posible, haciendo más fácil la posibilidad de despido, manteniendo atemorizado al trabajador, lo cual también consiguen haciéndole perder seguridad en su empleo y en su protección social. En realidad, los recortes del gasto público social, y consiguiente debilitamiento, cuando no desmantelamiento del Estado del Bienestar, tiene como objetivo principal el debilitamiento del mundo del trabajo, implicando una pérdida de derechos sociales y laborales que los trabajadores habían conseguido en periodos anteriores.

Esta es, pues, la agenda de los conservadores, tanto de España como de sus comunidades autonómicas como Catalunya. Estamos, pues, viendo el ataque más frontal frente a la clase trabajadora que hayamos visto desde el establecimiento de la dictadura fascista que imperó en España desde 1939 a 1978, cuyo objetivo fue también debilitar al mundo del trabajo a costa del mundo del capital. Ello explica que cuando al Dictadura terminó –en parte debido a la presión del movimiento obrero- España tenía el Estado del Bienestar menos desarrollado y los salarios más bajos de Europa (ver mi libro “El Subdesarrollo Social de España Causas y Consecuencias”). La diferencia entre aquel periodo y éste es que, mientras en aquel periodo el elemento más notorio y visible era la represión policial, con tortura incluida, ahora se hace mediante cartas y llamadas del Banco Central Europeo al presidente del Gobierno, condicionando la compra de deuda pública del Estado a que se debilite el mundo del trabajo, exigiendo bajada de salarios, desmantelamiento de la protección social y otras medidas hostiles a la población trabajadora.

Estas medidas, que el Gobierno de Rajoy está imponiendo, son el resultado de la alianza de la banca con la gran patronal, utilizando la crisis como excusa para conseguir lo que siempre han deseado: el desmantelamiento del Estado del Bienestar y el debilitamiento de la clase trabajadora. Es lo que Noam Chomsky llama “La guerra de clases unilateral”, del capital frente al trabajo, que el primero está ganando en bases diarias, y que entre sus victorias está el desmantelamiento de las instituciones democráticas. Ninguna de las medidas, que los partidos conservadores gobernantes -el PP y CiU- están imponiendo, estaba en su programa electoral, habiendo ocultado cada una de sus medidas impopulares durante la campaña electoral. A nivel estatal, el Gobierno de Rajoy es el más dócil de todos los Gobiernos de la Eurozona a Bruselas, habiendo abandonado cualquier intento de dignidad y soberanía nacional. Esta lucha de clases que vivimos enfrenta a la burguesía financiera y empresarial, contra las clases populares (clase trabajadora y clase media) y tiene lugar dentro de un contexto europeo en el que hay una alianza de clases, como demuestra el notable apoyo que la troika está proveyendo a la burguesía española para conseguir sus fines.

Frente a esta avalancha, las fuerzas progresistas deben responder con toda contundencia. Está claro que en el Gobierno del PP refleja un “autoritarismo machista” que consiste en mostrar su virilidad cargándose a la clase trabajadora, a fin de mostrar a la troika que tienen los bemoles para hacer lo que Bruselas desea. Incluso alardean de que tendrán una huelga general (que naturalmente piensan derrotar) a fin de impresionar a los que consideran sus superiores. Es importante que las fuerzas progresistas respondan mediante la movilización, presentando a la vez alternativas que muestren la falsedad de que no existan alternativas (ver el libro que Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos escrito, “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”). Y entre estas alternativas está, desde salirse del euro (opción que no hay que desechar), hasta desarrollar una huelga general a nivel de toda la Eurozona (el mismo día), con peticiones comunes que van desde el establecimiento de un salario mínimo común (que, naturalmente, sería proporcional y no absoluto, representando aproximadamente el 60% del salario promedio anual) para todos los países de la Eurozona, hasta el establecimiento (todavía inexistente hoy en la Eurozona) de un marco legal para establecer convenios colectivos a nivel continental, incluyendo otras medidas como que el BCE ponga como condición para comprar deuda pública la eliminación del fraude fiscal y la aplicación de reformas fiscales, que recuperen la progresividad anterior a las bajadas de los impuestos que estuvieron ocurriendo en los últimos años, en lugar de las políticas anti clase trabajadora que están promoviendo. Hoy hace falta una movilización, no sólo nacional (que continúa siendo muy importante), sino europea, tanto a nivel sindical como político.

vnavarro.org, 17/02/12

Cidadãos lançam manifesto contra "isolamento e discriminação da Grécia"

Já nos estamos a ver gregosCidadãos lançam manifesto contra "isolamento e discriminação da Grécia"

Cansados de ouvir repetir por políticos e comunicação social que "não somos a Grécia", um grupo de cidadãos diz que essa preocupação é não apenas "chocante" como "desajustada, quando se sabe que a crise não é só grega mas europeia". Leia aqui o manifesto subscrito por Mário Soares, Boaventura Sousa Santos, Carvalho da Silva, Diana Andringa e José Manuel Pureza, entre outros.

Esta quarta-feira foi dado mais um sinal de solidariedade com o povo grego por parte da sociedade portuguesa. Depois da convocatória por parte de estudantes gregos em Lisboa de uma manifestação no Largo de São Domingos, às 18h da próxima segunda-feira, um grupo de trinta e duas personalidades da política e da cultura portuguesa lançou um manifesto para combater "a preocupação doméstica em sublinhar que 'não somos a Grécia'".

Os subscritores  alertam para "a crescente fractura entre os cidadãos e o poder político" na Grécia e para o avolumar "do isolamento e a discriminação da Grécia, fortemente acentuados pelo discurso dominante dos principais dirigentes europeus e da comunicação social". Por fim, apelam "à solidariedade com o povo grego e à criação de condições que permitam respostas democráticas e consistentes de uma Europa solidária aos problemas sociais e aos direitos das pessoas."

Manifesto
SOMOS SOLIDÁRIOS COM O POVO DA GRÉCIA
 
Todos os dias nos chegam imagens e notícias da Grécia e do povo grego em luta contra o cortejo de sacrifícios que lhe tem sido imposto. É clara, naquele país, a crescente fractura entre os cidadãos e o poder político, em torno da invocada necessidade de cada vez maiores sacrifícios para que a dívida seja paga e o défice orçamental reduzido. Acentuam-se a tensão e a violência, tornando ainda mais difícil o diálogo indispensável à procura de soluções mais justas e partilhadas para a situação existente.

Avolumam-se o isolamento e a discriminação da Grécia, fortemente acentuados pelo discurso dominante dos principais dirigentes europeus e da comunicação social.

A preocupação doméstica em sublinhar que “não somos a Grécia” é, no mínimo, chocante no seio da União Europeia, onde mais se esperaria compreensão e solidariedade e, sobretudo, desajustada quando se sabe que a crise não é só grega mas europeia.

Face à agudização das tensões políticas e sociais na Grécia, os signatários apelam à solidariedade com o povo grego e à criação de condições que permitam respostas democráticas e consistentes de uma Europa solidária aos problemas sociais e aos direitos das pessoas.
 
(assinaturas:)
Mário Soares
Mário Ruivo
Alfredo Caldeira
Ana Gomes
Ana Lúcia Amaral
Anselmo Borges
António de Almeida Santos
António Reis
Boaventura Sousa Santos
Diana Andringa
Eduardo Lourenço
Isabel Allegro
Isabel Moreira
D. Januário Torgal Ferreira
José Barata Moura
José Castro Caldas
José Manuel Pureza
José Manuel Tengarrinha
José Mattoso
José Medeiros Ferreira
José Reis
José Soeiro
Manuel Carvalho da Silva
Maria de Jesus Barroso Soares
Maria Eduarda Gonçalves
Paula Gil
Pedro Delgado Alves
Rui Tavares
Sandra Monteiro
Simonetta Luz Afonso
Vasco Lourenço
Vítor Ramalho

Esquerda.net, 16/02/12

Enrique Javier Díez Gutiérrez: Hacer caja: el lema de nuestra nueva Universidad

Enrique Javier Díez Gutiérrez: Hacer caja: el lema de nuestra nueva Universidad
Enrique Javier Díez Gutiérrez es profesor de la Universidad de León.

Lunes por la mañana. Cuando entro por la puerta de la Facultad para ir a dar clase, tengo que sortear infinidad de mupis publicitarios que han invadido, como las flores en primavera, los espacios públicos de nuestra Universidad. Letreros luminosos que anuncian las excelencias de diversas entidades bancarias, expositores publicitarios de los más diversos productos, se convierten en una suerte de carrera de obstáculos que tengo que salvar para poder llegar a las aulas. Y como yo, todos los estudiantes se ven sometidos a esta sobreestimulación mañanera que les inunda y les indica ya cuáles son los nuevos valores de la nueva Universidad estilo Bolonia.

Lunes por la tarde. Voy a la biblioteca central de la Universidad para recoger un libro. Cuando saco el carnet que me identifica como miembro de la comunidad universitaria, vuelvo a ser consciente, una vez más, que es una tarjeta de una entidad bancaria. Sí, de esas instituciones asociadas a la especulación financiera que nos ha arrastrado a esta crisis, de esas entidades acostumbradas a cerrar el grifo de los préstamos a las pequeñas y medianas empresas y a los particulares en plena crisis, mientras da suculentas indemnizaciones, prejubilaciones y créditos a sus directivos. Por muchas veces que hayamos protestado al rectorado sobre esta situación, exigiendo que tengamos un documento de identificación universitario no ligado a entidades privadas empresariales o bancarias, que pone en duda, y no sólo simbólicamente, nuestra credibilidad científica y nuestra universalidad académica, la única contestación que hemos obtenido es “no hay alternativa”, el mismo mantra que utilizó la baronesa Margaret Thatcher para consolidar el pensamiento neoliberal en los años 80.

Martes por la mañana. En la reunión de departamento tenemos que asignar el profesorado responsable para el nuevo plan docente de cara al curso 2012-2013. Pero nos es imposible porque no sabemos qué profesorado estará el próximo curso. Nuestra Universidad, no como otras, echa al profesorado asociado en junio y contrata nuevo profesorado cada año el primer día que comienzan las clases en septiembre. De esta forma no les paga durante el período de vacaciones, un derecho que la clase trabajadora consiguió hace muchos años mediante luchas laborales y sindicales. De esta forma nuestra Universidad se convierte en adalid de la precarización, el desempleo y las malas prácticas empresariales. Lógicamente quien viene sufriendo las consecuencias de estas malas prácticas son los estudiantes que se encuentran en septiembre con exámenes puestos por otros profesores y profesoras que no han impartido las materias, con profesorado que cuando firma el contrato le asignan las materias que tiene que dar ese día sin ningún tipo de preparación previa, etc.

Martes por la tarde. Nos anuncian en Junta de Facultad que, con Bolonia y los nuevos Grados, quienes hicieron una carrera de las antiguas, si quieren pasar a tener la titulación actual de Grado, tienen que hacer un Curso de Adaptación al Grado. Nos explican que desde la Facultad se propuso hacerlo integrando dicho curso dentro de la docencia habitual, pero que desde el Rectorado lo han impedido. Han decidido encargárselo a una empresa y pagarlo al profesorado como “horas extras”, evitando la creación de nuevo empleo. Eso sí hace caja. Además se vuelve a cobrar el 25% de la matrícula de las asignaturas que el alumnado ya pagó y aprobó en su momento, y que ahora se le “convalidan”. No se le da docencia, sólo se le cobra. Parece que este sí es un “buen negocio”.

Miércoles por la mañana. Llego al edificio del Centro TIC de la Universidad para impartir una clase. Pero no está el conserje y nos encontramos esperando casi cien personas para empezar las clases. Me recuerdan que ya no hay conserje, que el servicio lo privatizó la Universidad y que ahora lo hace “uno de seguridad” de una empresa privada y que lo mismo se ha hecho con buena parte de los servicios de la Universidad. Cuando llega, nos explica que no da abasto a todo, que además le mandan hacer fotocopias, que tiene que hacer otras cosas y que le es imposible duplicarse. Ya hemos perdido más de 20 minutos. Ante las reclamaciones que se hacen al Gerente sobre las condiciones laborales y las consecuencias para la docencia que conlleva la privatización de este servicio, la única contestación es “no hay alternativa”, porque así nos sale más barato. El criterio que rige ahora la Universidad es el económico. Aunque, desde ese criterios, más barato sería reducir el sueldo al Gerente y destinarlo a mejorar los servicios de la Universidad.

Miércoles por la tarde. Un alumno me comenta en tutoría que ha pedido una beca Erasmus, pero que la Universidad le exige para poder optar a ella pagar 35 euros en un examen de inglés. Un examen mediante un sistema informático. Se indigna de que ahora haya que pagar aparte los exámenes. Que ya le han anunciado que con la Estrategia 2015 que ahora llega, van a duplicar las segundas matrículas. Me dice que si ahora la segunda matrícula vale sobre 85 euros, va a pasar a 500 euros y la tercera de 120 a unos 1.000 euros. Me espeta que está trabajando para poder pagarse los estudios, y me pregunta si mi Universidad lo único que sabe hacer es “cobrar por todo, hasta por respirar”. No se me ocurre nada que decirle. Porque pienso que no sólo se está convirtiendo en una empresa que hace caja por todo, sino que paga cada vez más precariamente a su profesorado, privatiza la propia Universidad y cada vez se hipoteca más en manos de financiación privada, que impone sus logotipos y promueve cátedras que responde a los intereses de quienes las patrocinan.

Todavía vamos a mitad de semana y me temo que esto empeore. Me pregunto si no es aplicable a nuestra Universidad lo que Howard Zinn decía: “Nuestro problema es la obediencia. Nuestro problema es que multitud de personas en todo el mundo ha obedecido los dictados de los líderes de sus gobiernos y nos hemos convertido en gente obediente ante la pobreza y el hambre, ante el espolio y la privatización de nuestros bienes públicos, ante la estupidez, la guerra y la crueldad. Nuestro problema es que la gente es obediente mientras las cárceles están llenas de ladronzuelos y los grandes ladrones rigen los países. Éste es nuestro problema”. ¿Hasta cuándo?

 

Rebelión, 20/01/12

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