Silvia Ribeiro

Silvia Ribeiro

Silvia Ribeiro: Balas de plata tóxicas

Silvia Ribeiro: Balas de plata tóxicas

Uno de los argumentos favoritos de los poderosos es que la crisis alimentaria, climática, energética, ambiental, se resolverá con nuevas tecnologías.

Mas allá del discurso coyuntural de los que intentan salvar sus privilegios de la hecatombe, es verdad que la tecnología es uno de los pilares que han permitido al capitalismo renacer de sus propias cenizas, dando ventajas comparativas a quienes controlan las innovaciones tecnológicas. A diferencia de la especulación financiera, son ventajas reales porque potencian procesos productivos.

Pero esto no tiene nada que ver con cambios deseables ni justicia social –las innovaciones tecnológicas en cualquier sociedad desigual son herramientas que preservan y ahondan las brechas que ya existían. Los desastres ambientales, sanitarios, climáticos, provocados por el modelo tecnológico dominante, son efectos secundarios, “externalidades” del sistema, pero aprovechados por las empresas para hacer más negocios. Al fin, si hay destrucción de bienes y recursos, hay escasez y por tanto más necesidades y “oportunidades de mercado”.

Una de las tecnologías claves para esta renovación capitalista, es la nanotecnología –la manipulación de la materia a nivel de átomos y moléculas–, por ser la plataforma de innovación de casi todas las otras (informática, biotecnología, ingeniería de materiales, genómica, automovilística, tecnologías agrícolas, alimentarias, petroleras, mineras, farmacéuticas…).

Silvia Ribeiro: Naufragan los piratas del clima

Silvia Ribeiro: Naufragan los piratas del clima

El cambio climático está provocando situaciones dramáticas para mucha gente, víctimas de sequías, inundaciones y huracanes. Para las transnacionales y especuladores, las catástrofes son una oportunidad de hacer negocios y pingües ganancias. Con la colaboración de científicos que creen que la tecnología resolverá todo sin cambiar las causas de nada, resultan en una serie de propuestas de soluciones falsas al cambio climático. Algunas son apenas una estafa, otras son además realmente peligrosas y origen de nuevos desastres.

Entre éstas últimas, se incluyen las propuestas de geoingeniería, el intento de manipular el planeta en totalidad o grandes partes de éste, para manejar los efectos del cambio climático. Hay propuestas de científicos de renombre que van desde lanzar químicos al espacio para crear paraguas o espejos que reflejen la luz del sol, hasta desviar huracanes o cambiar la composición marina para bajar la temperatura y absorber dióxido de carbono. En ningún caso plantean cambiar las causas del cambio climático, sino ver como se domestican los efectos. En todos los casos, implican efectos secundarios graves. Si Estados Unidos desvía huracanes ¿dónde cree usted que llegarían?

Silvia Ribeiro: Combatiendo los TLC

Silvia Ribeiro: Combatiendo los TLC

Desde hace algo más de una década, los tratados de libre comercio o TLC se han expandido como plaga por todo el mundo, condicionando gran parte de nuestra vida cotidiana.

Más allá de solamente regular el comercio de mercancías entre países, se han convertido en verdaderos factores de transformación de paradigmas (y realidades) dentro de cada país, haciendo posible la privatización de aspectos y recursos vitales para las sociedades, que si se hubieran planteado separadamente, probablemente nunca se hubieran podido concretar.

Planteados en paquete y formulaciones aparentemente técnicas que la mayoría no entiende, han logrado ahondar significativamente los abismos de desigualdad dentro y entre las sociedades. Si la Organización Mundial de Comercio es un arma poderosa para imponer regulaciones y privilegios a favor de pocas trasnacionales y menos países (una “constitución del mundo” como la llamara Renato Ruggiero, entonces director de la OMC), la mayoría de los TLCs bilaterales o regionales han ido mucho más lejos en temas puntuales, además de incluir otros que ni siquiera estaban en consideración en este organismo global. Gracias a la cláusula de “nación más favorecida” que la OMC impone a sus miembros, las condiciones que un país acepta en cualquier tratado, incluso bilateral entre países del Sur, se extienden automáticamente a cualquier otro país con el que tiene firmado un TLC.

A través de los TLC, las empresas transnacionales han podido aumentar exponencialmente sus ganancias, no sólo por la ampliación territorial de sus mercados, sino al lograr convertir en mercancía recursos naturales y aspectos vitales para la sobrevivencia, como la biodiversidad y los conocimientos sobre ella, el agua y los servicios necesarios para poder disfrutarla, los medicamentos, la educación y la atención a la salud, entre otros. Pero también en todo el mundo existen luchas de resistencia a estos tratados, desde sectores, temas y formas de organización diversas, tal como en realidad es el mundo y opuesto a la uniformidad que quisieran lograr las transnacionales para que todos seamos simples compradores de sus productos y servicios.

Silvia Ribeiro: Ciencia fuera de control

PatentadoSilvia Ribeiro: Ciencia fuera de control

El equipo del famoso y polémico genetista Craig Venter hizo público el viernes 25 de enero, a través de un artículo en la revista Science, que había logrado construir artificialmente el genoma completo de una bacteria, usando lo que se denomina “biología sintética”. Se trata de una bacteria –mycoplasma genitalium–, que fue seleccionada entre todos los organismos que ya se han secuenciado, por tener la menor cantidad de genes. Sólo para entender de qué estamos hablando: son genes construidos artificialmente y luego ensamblados usando como guía el mapa del secuenciamiento de dicho organismo.

La meta del Instituto Venter y de otros que trabajan en biología sintética no es replicar lo que ya existe en la naturaleza, sino crear organismos vivos con funciones diferentes a las que existen que, afirman, se podrían usar a escala comercial para producir drogas farmacéuticas o nuevos combustibles. Pero lo que implica liberar al ambiente organismos vivos artificiales es totalmente impredecible. Por ejemplo, existe la posibilidad –reconocida por los mismos científicos que trabajan en el área– de que sean usados como armas biológicas, con efectos devastadores.

Silvia Ribeiro: Prohibido ser campesino

Silvia Ribeiro: Prohibido ser campesino

Vivimos en tiempos de guerra. Parecería que el solo hecho de ser indígena o campesino es una afrenta a los poderosos. La guerra contra la vida campesina es ancha y ajena y por muchas partes sentimos sus dentelladas. Empezó hace mucho, pero en días como hoy, a 10 años de la masacre impune de indígenas en Acteal, se siente más la herida.

Es una guerra suicida, porque los indígenas y campesinos han sido por más de 10 mil años los que han creado, cuidado y legado a toda la humanidad las bases de la alimentación, las fibras para abrigo y vivienda, la crianza de animales domésticos, el uso y cuidado de los bosques y ríos, de plantas medicinales, la comprensión profunda de la naturaleza, junto a una rica diversidad de aproximaciones filosóficas, políticas, artísticas y estéticas de la vida.

No es una visión romántica de la vida campesina: aún hoy la mayor parte de la alimentación mundial la proveen los campesinos y campesinas, quienes pese a los ataques directos o mediados y a las oleadas salvajes de migración siguen siendo más de la cuarta parte de la población mundial y siguen siendo los únicos capaces de mantener la biodiversidad agrícola y de semillas, vitales para el sustento de todos.

Silvia Ribeiro: Cambio climático: los que lucran y los que resisten

Silvia Ribeiro: Cambio climático: los que lucran y los que resisten

Se está reuniendo en Bali, Indonesia, la decimotercera Conferencia de Naciones Unidos sobre cambio climático, tema cada vez más álgido, tanto por la agudización de los impactos de esta tragedia anunciada como por los fuertes intereses comerciales que moviliza.

Este año se expresa claramente la polarización social global en torno al tema, particularmente con la instalación de la “Aldea de la solidaridad para un planeta sin calentamiento”, organizada por una amplia coalición de movimientos sociales y organizaciones civiles de Indonesia e internacionales, fuera de las reuniones oficiales. Según los organizadores, que incluyen a la coalición Movimiento Popular de Indonesia contra el Neo-colonialismo y el Imperialismo, la Federación Indonesia de Sindicatos Campesinos (FSPI), organizaciones de derechos humanos, de pescadores, mujeres, coaliciones contra los acuerdos comerciales y organizaciones internacionales como Vía Campesina, Amigos de la Tierra y Focus on the Global South, es “un espacio abierto para reunir a todos los hombres y mujeres, desde el este, oeste, norte y sur, que creen que el calentamiento global no puede ser abordado mediante soluciones de mercado y neoliberales. Creemos que éstas sólo pueden encontrarse con cambios fundamentales en la manera en que producimos, comerciamos y consumimos”.

Silvia Ribeiro: La contaminación como estrategia

Silvia Ribeiro: La contaminación como estrategia

Armando Villarreal Martha, líder de la asociación agrícola Agrodinámica Nacional de Chihuahua, declaró a la prensa que desde hace tres años se siembra maíz transgénico en ese estado, a sabiendas de que es ilegal. “Los campesinos sabemos que estamos cometiendo dos delitos: el de contrabando de semilla transgénica y su siembra, no aprobada por las autoridades”. Esto lo hacen, argumenta, porque pese a que la semilla transgénica es mucho más cara, han podido reducir la cantidad de agua utilizada y han conseguido mayor producción que con criollos o híbridos. Agrega que hay cientos de hectáreas sembradas, y nombra uno de los presuntos lugares de siembra: el ejido Benito Juárez, en el Municipio de Namiquipa (La Jornada, 29 de octubre de 2007).

Silvia Ribeiro: Los piratas del clima

Silvia Ribeiro: Los piratas del clima

Frente a la tragedia del cambio climático han surgido todo tipo de empresas que están haciendo negocios con la excusa de tomar medidas para mitigarlo. La mayoría incluso lo empeoran o crean nuevos problemas.

Planktos Inc. es una empresa con sede en San Francisco, Budapest y Vancouver, que se dedica a vender "créditos de carbono" a quienes quieran pagar sus culpas ambientales. Para ello hacen un cálculo de la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que produce un hogar, diferentes vehículos y medios de transporte o actividades industriales. Una casa mediana, puede pagarle a Planktos 60 dólares y con eso "borrar completamente" su huella ecológica. El pecado de un vuelo doméstico se puede absolver con sólo 5 dólares, o si es internacional, con 20. Si usted usa bicicleta y lleva una vida de consumo austero, de todos modos puede pagarle a Planktos para que arreglen con la madre naturaleza como absorber la contaminación general. Claro que el verdadero negocio de Planktos son las empresas, a las que ofrece planes especiales mucho más costosos, según cuanta contaminación produzcan.

Silvia Ribeiro: Los microbios de Pandora

Caixa de PandoraSilvia Ribeiro: Los microbios de Pandora

El 31 de mayo pasado, la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos (USPTO) publicó, rutinariamente, como si se tratara de una solicitud para patentar una nueva máquina de coser o una patineta, la solicitud número 20070122826, sobre el primer ser vivo artificial ensamblado totalmente en un laboratorio.

La misma solicitud se presentó a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, con el pedido de prioridad para más de 100 países, entre los cuales se incluye a México, Brasil, Ecuador, Costa Rica, Honduras, Colombia, Cuba, El Salvador entre otros países de todos los continentes.

"Se ha traspasado una frontera social fundamental y la mayoría de la gente ni siquiera sabe qué está sucediendo", declaró Jim Thomas, del Grupo ETC, organización que ha iniciado una campaña para denunciar y derogar esta patente.

Silvia Ribeiro: El imperio de Monsanto y la destrucción del maíz

Silvia Ribeiro: El imperio de Monsanto y la destrucción del maíz

El monopolio más marcado de la historia del industrialismo lo tiene Monsanto con las semillas transgénicas. Según sus propios datos, esta trasnacional estadunidense controla más de 80 por ciento del rubro, porcentaje ampliamente mayor que el que detenta cualquier otra empresa en su campo, sea petrolera, química o informática.

Silvia Ribeiro: Novartis contra los pobres

Silvia RibeiroSilvia Ribeiro: Novartis contra los pobres

La multinacional Novartis está en el ojo del huracán por tratar de impedir el acceso de la gente pobre a las medicinas. Hace cinco años, junto a otras 39 farmacéuticas, fue contra Sudáfrica para que ese país no produjera sus propios medicamentos para el VIH/sida. Ahora lleva un juicio contra India para lograr la exclusividad del medicamento Glivec o Gleevec (imatinib mesylate) contra el cáncer, vital para quienes padecen algunos tipos de leucemia.

Silvia Ribeiro: El 2006 y la plutocracia

Silvia Ribeiro: El 2006 y la plutocracia

La concentración corporativa global ­compras y fusiones entre empresas­ alcanzó una cifra récord al cierre del 2006. En nuestra vida cotidiana, esto significa que las empresas son cada vez menos pero cada vez más grandes, con mayor poder para imponernos sus productos y pautas de consumo, determinar condiciones laborales ­o desempleo­ y ejercer presiones de todo tipo sobre congresistas, gobiernos o instituciones internacionales para lograr las normas y legislaciones que consideren necesarias. Lo que no pueden lograr por mecanismos de mercado lo pueden imponer a través de leyes a su favor, como ha sucedido en múltiples oportunidades en el año que pasó y los anteriores.

Silvia Ribeiro: Chips espías

Big brother is watching youSilvia Ribeiro: Chips espías

Imagínese un mundo sin privacidad. Un mundo en el que todas y cada una de sus compras se supervisa y registra en una base de datos y cada una de sus pertenencias está numerada. Dónde una persona, a varios estados de distancia, o tal vez en otro país, tiene un registro de todo lo que usted ha comprado, de todo lo que posee, de las prendas de vestir en su armario, de cada par de zapatos" (Katherine Albrecht y Liz McIntyre en Chips espías, Grupo Nelson, 2006).

Es el mundo RFID (identificación por radiofrecuencia, por sus siglas en inglés). Probablemente usted no haya oído hablar de tal cosa, pero es como una plaga que se extiende por todas las industrias que tienen relación con la vida cotidiana de cualquiera de nosotros. Se trata de pequeños chips electrónicos cuya información se lee a distancia, y sustituyen, entre otras cosas, a los códigos de barras para leer precios. Están en libros, máquinas de afeitar, zapatos, prendas de ropa, medicamentos, comida empacada, por nombrar objetos de uso doméstico. En su trabajo puede haber muchos más objetos que tienen etiquetas RFID, como computadoras, impresoras, cajas de papel y otros artículos de oficina. Existen tarjetas de crédito y de compra que usan este sistema.

Silvia Ribeiro: Biocombustibles y transgénicos

Silvia Ribeiro: Biocombustibles y transgénicos

Todas las empresas que producen cultivos transgénicos ­Syngenta, Monsanto, Dupont, Dow, Bayer, BASF­ tienen inversiones en cultivos diseñados para la producción de biocombustibles como son el etanol y el biodiesel. Tienen, asimismo, acuerdos de colaboración en este rubro con Cargill, Archer Daniel Midland, Bunge, trasnacionales que dominan el comercio mundial de granos. En la mayoría de los casos, la investigación se orienta a obtener nuevos tipos de manipulación genética de maíz, caña de azúcar, soya, entre otros, conviertiéndolos en cultivos no comestibles, lo cual aumenta dramáticamente los riesgos que ya conlleva en sí la contaminación transgénica.

Silvia Ribeiro: ¿Arboles transgénicos? No, gracias

Silvia Ribeiro: ¿Arboles transgénicos? No, gracias

Un estudio de investigadores de las universidades de Umea y la Agraria de Suecia, publicado en septiembre pasado, concluye que los árboles transgénicos presentarían nuevos problemas y serios riesgos ambientales. Según Anders Wennstrom, docente de ecología vegetal, "no se han hecho estudios de los riesgos ecológicos -de los árboles transgénicos- y qué consecuencias podrían tener. La mayor parte de los recursos de investigación se invierten en el desarrollo de tecnología para hacer árboles transgénicos, y una mínima parte en estudiar los riesgos." (Svenska Dagbladet, Suecia, 28/9/2006)

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