Frei Betto

Frei BettoNaceu en Belo Horizonte (MG, Brasil). Estudou xornalismo, antropoloxía, filosofía e teoloxía. Frade dominicano e escritor, gañou o Premio Jabuti, concedido pola Cámara Brasileira do Livro, dúas veces: en 1985, polo seu libro de memorias Batismo de sangue, e en 2000, coa obra colectiva Mysterium Creationes - Um olhar interdisciplinar sobre o Universo

En 1986, foi elixido Intelectual do Ano polos escritores afiliados á União Brasileira de Escritores, que lle deron o premio Juca Pato. En 1987, recibíu o premio de Dereitos Humanos da Fundación Bruno Kreisky, en Viena. Integrou, durante cinco anos (1991-96), o consello da Fundación Sueca de Dereitos Humanos. En Italia, foi a primeira personalidade brasileira en reciber o premio Paolo E. Borsellino polo seu trabalho a prol dos dereitos humanos, concedido en maio de 1998. No mesmo ano foi agraciado coa Medalla Chico Mendes de Resistencia, concedida polo Grupo Tortura Nunca Máis de Rio de Janeiro. 

É membro do Institute for Critical Research (Amsterdam) e director da revista latino-americana America Libre. Colabora com varios xornais e revistas do Brasil e do exterior.

Con obras editadas em varios países, Frei Betto é autor de 44 libros, entre os cales destacan Entre todos os homens, Hotel Brasil, Sinfonia universal – A cosmovisão de Teilhard de Chardin, A obra do Artista – Uma  visão holística do Universo, Essa escola chamada vida ( en co-autoría con Paulo Freire e Ricardo Kotscho; todos estes libros publicados pola editora Ática) Batismo de sangue (Casa Amarela), Cartas da prisão Civilização Brasileira), Mística e espiritualidade (en co-autoría con Leonardo Boff), Contraversões (en co-autoría con Emir Sader, Boitempo).

Frei Betto: Pido disculpas

Frei BettoFrei Betto: Pido disculpas

Estoy gravemente enfermo. Me gustaría manifestar públicamente mis excusas a todos los que confiaron ciegamente en mí. Creyeron en mi presunto poder de multiplicar fortunas. Depositaron en mis manos el fruto de años de trabajo, de economías familiares, el capital de sus emprendimientos.

Pido disculpas a quien mira a sus economías evaporase por las chimeneas virtuales de las bolsas de valores, así como a aquellos que se encuentran asfixiados por la imposibilidad de pagar, los intereses altos, la escasez de crédito, la proximidad de la recesión.

Sé que en las últimas décadas extrapolé mis propios límites. Me convertí en el rey Midas, creé alrededor mío una legión de devotos, como si yo tuviese poderes divinos. Mis apóstoles –los economistas neoliberales– salieron por el mundo a pregonar que la salud financiera de los países estaría tanto mejor cuanto más ellos se arrodillasen a mis pies.

Hice que gobiernos y opinión pública crean que mi éxito sería proporcional a mi libertad. Me desaté de las amarras de la producción y del Estado, de las leyes y de la moralidad. Reduje todos los valores al casino global de las bolsas, transformé el crédito en producto de consumo, convencí a una parte significativa de la humanidad de que yo sería capaz de operar el milagro de hacer brotar dinero del propio dinero, sin el lastre de bienes y servicios.

Abracé la fe de que, frente a las turbulencias, yo sería capaz de auto-regularme, como ocurría con la naturaleza antes de que su equilibrio sea afectado por la acción predatoria de la llamada civilización. Me volví omnipotente, me supuse omnisciente, me impuse al planeta como omnipresente. Me globalicé.

Frei Betto: La despolitización de la política

Frei BettoFrei Betto: La despolitización de la política

Una campaña electoral se gana con la televisión. En toda elección los partidos contratan equipos para cuidar la imagen de sus candidatos. Generalmente el equipo está dirigido por un publicista que no pertenece al partido, ni simpatiza con el partido, ni vota por el partido. Pero que tiene fama de competente.

Ahora bien, competencia rima con conciencia. Cualquier manual de mercadeo, de esos que enseñan a vender polución atmosférica para ecologistas, aconseja al vendedor  estar convencido de la calidad de su mercancía. Por eso, en muchas campañas el programa de televisión fracasa. Entonces se cambia de publicitas, de equipo y de estilo. Y se confunde al elector, pues, de una u otra manera, el candidato moderado se vuelve extremista o viceversa.

Es más dramático aún constatar que se cambia la ética por la estética. No importa si el candidato es un malandrín, corrupto o incompetente. Una buena imagen habla más que mil palabras. Y así se va dando una progresiva despolitización de la política, lo cual es uno de los objetivos del neoliberalismo. Se saca la política del ámbito público como herramienta de promoción del bien común, para reducirla al ámbito privado, a la selección de candidatos basada, no en propuestas y programas, sino en simpatías y empatías.

La razón es sencilla: en el sistema capitalista la política es teóricamente pública y la economía privada. Se universaliza el voto y se privatiza la riqueza. Si en Brasil hay más de cien millones de electores, en sólo 19 millones se concentra el 75.4% de la riqueza nacional (Ipea, mayo 2008).

Frei Betto: Neoliberalismo y cultura

Frei Betto: Neoliberalismo y cultura

El neoliberalismo no sólo intenta destruir las instancias comunitarias creadas por la modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el Estado democrático. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce a la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura sociopolíticoeconómica en la cual se inserta, y lo considera como mero consumidor. También se extiende, por tanto, a la esfera cultural.

Uno de los avances de la modernidad fue, con la llegada de la democracia, reconocer a la persona como sujeto político. Éste pasó a tener, además de deberes, derechos. Dotado de conciencia crítica, se libró de la condición de siervo ciego y dócil a las órdenes de su señor, consciente de que autoridad no es sinónimo de verdad, ni poder sinónimo de razón.

Ahora se busca quitarle a la persona su condición de sujeto. El prototipo de ciudadano liberal es el que se abstiene de cualquier pensamiento crítico y, sobre todo, de participar en instancias comunitarias. Y a esa cultura de abstención voluntaria contribuye de modo especial la televisión.

Frei Betto: Pececitos y tiburones

Frei BettoFrei Betto: Pececitos y tiburones

Angélica Aparecida de Souza Teodoro, de 18 años, madre de un hijo de dos años, estudió sólo el 1º grado. Trabaja como empleada doméstica, pero estaba desempleada, al caer presa, en noviembre, en un mercadito de Jardim dos Ipés, en São Paulo, acusada de robar una lata de manteca marca Aviación, de 200 gramos, con un valor de $l.40. Fue llevada al Distrito de Policía nº 59, conocido como Prisión de los Pinos; el delegado Marco Aurelio Bolzoni fue quien dio la orden de prisión.

Por sustraer mercancía por valor de 1.40 dólares Angélica pasó en la cárcel la Navidad, el Año Nuevo y el Carnaval, pues el Tribunal de Justicia de São Paulo, al analizar el pedido de la defensa de la doméstica, no le hizo mucho caso. Angélica fue liberada el 23 de marzo, más de cuatro meses después, gracias a un oficio del ministro Paulo Gallotti, del Tribunal Superior de Justicia, en Brasilia.

El Brasil y su Justicia parecen estar cabeza abajo. Hay una inversión total de valores y de criterios. Un publicista acaba de dirigirse al público declarando haber recibido, vía segunda caja, más de 3 millones de dólares en una cuenta clandestina en el exterior, y por eso mismo queda protegido por derechos que le fueron garantizados por el TSJ, reaccionando con mofa a las preguntas de los parlamentarios encargados de investigar corrupciones.

Frei Betto: Tropiezos del caballo

Frei BettoFrei Betto: Tropiezos del caballo

Se habla mucho del neoliberalismo para definir el nuevo carácter del capitalismo. Pero ¿qué significa? La esencia del capitalismo es la acumulación progresiva de capital en manos privadas. Los bienes ya no tienen valor de uso; tienen calor de cambio. No son para vivir; son para ser vendidos. En el capitalismo el dinero -esa abstracción que representa valor- está por encima de los derechos y de las necesidades de las personas.

Como observa Houtart, después de la Segunda Guerra Mundial tres factores manejaron las riendas del caballo de carrera llamado capitalismo: el fortalecimiento del movimiento obrero y el miedo a la expansión del comunismo, que hicieron que los Estados burgueses regularan los derechos laborales; la implantación del socialismo en el Este de Europa; y el proyecto de desarrollo nacional en países pobres como el Brasil (conferencia de Bandung, Indonesia, 1955).

Esos tres factores eran la piedra en el casco del sistema capitalista que, por causa de ellos, se vio obligado a reducir su nivel de acumulación y su libertad de apropiarse de todo lo que podía generar riqueza.

El caballo reaccionó. Dio una coz a la regulación del trabajo, lesionando los derechos de los obreros bajo el eufemismo de flexibilización, tercerización, etc., desmovilizando el movimiento sindical y aumentando considerablemente el índice de trabajadores informales y el desempleo, agravados por la creciente informatización de la economía.

La segunda coz fue al socialismo, con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, acrecentada con la cooptación de China. La tercera fue la globocolonización, la internacionalización de la economía y la imposición al planeta de un único modelo de sociedad, el anglosajón, que predomina en la zona rica del planeta.

He ahí el neoliberalismo: libre de riendas y frenos, el caballo corría desbocado por la pista de la acumulación.

Frei Betto: Ética y reforma política

Frei Betto: Ética y reforma política

La ‘ética’ neoliberal se reduce a las virtudes privadas de los individuos. Ignora la visión de institucionalidad ética. De tal modo refuerza la actitud paralizante del moralismo, reduciéndola a la ilusoria perfección individual. Ahora bien, si la sociedad está estructurada, la ética es imprescindible para que se configure el mundo histórico. Exige por tanto una teoría política normativa de las instituciones que rigen la sociedad.

No basta con hablar de ética en la política. La crítica a las instituciones generadoras de injusticias y negadoras de derechos exige una ética de la política. Abrir espacios para la creación de nuevos derechos. Las instituciones deben garantizar la justicia distributiva -el reparto de los bienes a que todos tienen derecho- y la justicia participativa: la presencia de todos (democracia) en el poder que decide los rumbos de la sociedad.

El gran desafío ético de hoy es cómo crear instituciones capaces de asegurar derechos universales. Pues ello supone una ruptura con la actual visión posmoderna, neoliberal, de fragmentación del mundo y exacerbación egolátrica, individualista.

Frei Betto: Cómo derechizar a un izquierdista

Frei BettoFrei Betto: Cómo derechizar a un izquierdista

Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.

Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…

Frei Betto: Las fases de la luna

Frei BettoFrei Betto: Las fases de la luna

Desde muy temprano se quedó grabado en mí el sentimiento del mundo. Mis ojos, dilatados por la fe, pulidos por el poshegelianismo de Marx, divisaron la pirámide social invertida. Mi juventud se consumió en la embriaguez de la utopía. La compartían muchos compañeros y compañeras movidos por el ardiente deseo de morder la luna.

Épico era nuestro sueño de remover los obstáculos de la vida que no es vida. Singular aquella estoica dedicación, despojada de toda ambición personal, dispuesta a reinventar el mundo. Tuvimos la osadía de romper parámetros, lejos de moralismos y sensibles a la muerte y a la vida dolorosa.

Frei Betto: Está prohibido soñar

Frei BettoFrei Betto: Está prohibido soñar

En el pasado, el futuro era mejor. Al menos para mi generación, la de los que tenían 20 años en la década de 1960 (Cuba, Che, Vietnam, bosanova, Cinema nuevo, Nouvelle vague, Beatles, tropicalismo, etc.).

¿Con qué sueñan los jóvenes de hoy? Mi generación soñó con el cambio del Brasil (castrado por el golpe militar de 1964) y del mundo (congelado por la caída del muro de Berlín). La globocolonización neoliberal se cuidó de privatizar no sólo las empresas públicas y estatales, sino también los sueños. Los jóvenes ya no sueñan a escala nacional o planetaria, excepto en lo concerniente a la preservación de la naturaleza. Sueñan a escala individual y familiar: confort, riqueza, belleza y poder.

¿Quién robó los grandes sueños? ¿Por qué el vocablo ‘utopía’ desapareció del lenguaje corriente y resulta sospechoso ante los ojos de los intelectuales europeos?

Frei Betto: Salvemos la escuela pública

Frei BettoFrei Betto: Salvemos la escuela pública

Antes de ingresar a la universidad, en 1964, estudié ocho años en una escuela pública. Como sucede ahora con las universidades, en general esas escuelas tenían más calidad que los colegios privados. Además de la enorme ventaja de que eran gratuitas.

Hoy día nuestras escuelas públicas de enseñanza básica están degradadas. Quedaron deterioradas por la administración pública, la corrupción, la indiferencia hacia profesores y alumnos. En el Brasil hay 55 mil escuelas públicas. Según la OCDE, apenas el 0.2 %, o sea 160, alcanzan un nivel considerado mediano.

Frei Betto: Necrocombustibles

Frei BettoFrei Betto: Necrocombustibles
Vamos a alimentar vehículos y desnutrir personas
Hay 800 millones de vehículos automotores en el mundo
El mismo número de personas sobrevive en desnutrición crónica

El prefijo griego bio significa vida; necro, muerte. ¿El combustible extraído de plantas trae vida? En mi tiempo de escuela primaria, la historia de Brasil se dividía en ciclos: madera-brasil, oro, caña, café etc. La clasificación no es del todo insensata. Ahora estamos en pleno ciclo de los agro-combustibles, incorrectamente llamados de biocombustibles.

Frei Betto: Generación posmoderna

Frei BettoFrei Betto: Generación posmoderna

La posmodernidad no niega la modernidad, sino que más bien celebra sus conquistas, como el positivismo inherente a las ciencias, la razón tecnocientífica para pontificar sobre la intuición y la inteligencia, el triunfo del capitalismo en sus versiones neoliberal y, ahora, neofascista, contraponiendo, por vía de la guerra, el fundamentalismo económico -el capital como valor supremo- al fundamentalismo religioso.

Ante el darwinismo socioeconómico, la cultura se sumerge en una crisis profunda. Los valores monetarios del mercado se sobreponen a los valores morales de la ética. Se silencian los grandes relatos, se desacelera la historia como proceso, agonizan las ideologías críticas. El futuro retrocede ante el imperativo de perennización del presente. Todo se congela en esa idea absurda de que la vida es ‘aquí y ahora’. La vejez es vista como enfermedad y la muerte como abominación. La felicidad queda reducida a la suma de placeres, y los bienes finitos son más codiciados que los infinitos.

Frei Betto: El estudiante de 1907 en el 2007

Frei Betto: El estudiante de 1907 en el 2007

La crisis de la modernidad afecta a sus principales instituciones, sobre todo a la escuela. Si un estudiante fallecido en 1907 resucitara hoy, quedaría perplejo ante tamaños avances e innovaciones. Pero desde luego que no extrañaría la escuela, una reliquia de los tiempos de antaño.

¿Para qué sirve la educación escolar? Para muchos estudiantes es el túnel por el que tienen acceso al mercado de trabajo. La luz al final del túnel es la capacitación profesional, un buen salario, una identidad social, gracias a los conocimientos y habilidades adquiridos en los pupitres escolares.

¿Será la escuela mero banco de pruebas para el mercado de trabajo? Como me dijo un adolescente de 16 años, “en el gimnasio entreno el cuerpo, en la escuela el cerebro”. De hecho, ese “entrenamiento” cerebral tiene sus efectos positivos. Las diferencias de salario son menores en sociedades que presentan mejor resultado educativo.

Sin embargo el resucitado en el 2007 encontraría en la escuela una diferencia importante con relación a su tiempo: el carácter mercantilista hizo que la calidad de la enseñanza se transfiriera de la escuela pública a la privada. El progresivo abandono del Estado de sus deberes sociales -y derechos de la ciudadanía, como la educación y la salud-, fruto amargo del neoliberalismo que, en nombre del capital, pregona la privatización del patrimonio público, arruina la enseñanza pública y permite que muchas escuelas privadas funcionen cual meras empresas que ofertan educación como mercancía de lujo.

Frei Betto: El duque y el ladrón de gallinas

Frei Betto: El duque y el ladrón de gallinas

El Duque de Charolais (1700-1760), noble francés, al regresar de una cacería vio a un hombre que, desde su casa, observaba el movimiento de la calle; quizás porque aquel día los animales le habían desviado la puntería, Charolais comentó con su cochero: "Veamos si le atino en aquel cuerpo". Apuntó y mató al desconocido.

Al día siguiente el asesino pidió clemencia al Duque de Orléans. Este le advirtió: "Señor, la indulgencia que solicitáis se debe a vuestra distinción y calidad de príncipe de sangre; ella os será concedida por el rey (Luís XV), pero se le concederá mejor todavía a quien haga lo mismo con vos".

Frei Betto: Políticos, profesión y vocación

Frei Betto: Políticos, profesión y vocación

Max Webber, en el texto “La política como profesión/vocación”, se refiere a los políticos que convierten el mandato popular en mera profesión -y lucrativa-, como si estuvieran instalados tras bambalinas donde se negocian, además de bienes materiales, privilegios simbólicos (cargos, influencia, facilidades, prestigio, en suma, poder).

Abrazan la política por vocación aquellos que se sienten motivados por ideas y valores, entregados a las aspiraciones de sus electores, comprometidos con proyectos históricos. Aunque algunos de entre ellos de vez en cuando se dejan picar por la mosca azul y sacrifican el idealismo en nombre del pragmatismo.

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