José Carlos Bermejo Barrera

José Carlos Bermejo Barrera é Catedrático de Historia Antiga na Universidade de Santiago de Compostela

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José Carlos Bermejo: "Para ordenar la universidad habría que destruirla"

José Carlos Bermejo: "Para ordenar la universidad habría que destruirla"
El historiador Bermejo satiriza la rebaja de los valores académicos

Después de La aurora de los enanos. Decadencia y caída de las universidades europeas, el historiador José Carlos Bermejo Barrera rebaja el tono de la sátira. Su reciente La fábrica de la ignorancia. La universidad del 'como si' (Akal) se instala, más descriptivamente, donde lo había dejado: la contradicción entre una institución que no puede negar su papel en la creación y transmisión del conocimiento y, a la vez, su progresiva asunción del discurso de la rentabilidad empresarial ma non troppo.

"La distancia con la sociedad se podrá recuperar cuando la universidad asuma su función y abandone el discurso tecnocientífico redentor, que pretende hacer creer que el país y su economía dependen de las universidades públicas", resume Bermejo, catedrático de Historia Antiga en Santiago y decano de Historia entre 1990 y 1996. De cómo los equipos rectorales se integraron en la nueva "sociedad cortesana", pero con los hijos del 68, dedica parte del capítulo ¡Usted no sabe con quién está hablando! En él explica, sin referencias al entonces rector Ramón Villares, cómo la configuración de la universidad a modo de "teatro político-académico" mantuvo viva la tradición oligárquica del franquismo.

La imitación del modelo político y sindical en la gestión desembocó, argumenta, en la actual "simulación económico-empresarial", al no conseguir superar la universidad española su "problema fundamental: la incapacidad de valorar el conocimiento por sí mismo". Bermejo habla de la "supresión" del profesor universitario, entendido como docente e investigador independiente, como una de las claves de la progresiva privatización de la enseñanza.

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Bermejo: "Tenemos una Universidad de rentistas que no paran de pedir dinero"

Bermejo: "Tenemos una Universidad de rentistas que no paran de pedir dinero"
Para este docente se trata de "una institución ingobernable" lastrada por 17 autonomías que compiten entre sí sin coordinación alguna y que sólo defienden intereses locales

El Plan Bolonia yo lo defino como ´el mayor proceso de desregulación regulado´. Es la instauración del más absoluto caos", dijo ayer en el Club FARO el catedrático de Historia Antigua José Carlos Bermejo. Presentado por el periodista Ánxel Vence. "La Universidad al borde del abismo. La fábrica de la ignorancia" fue el título de su charla.

En su charla, que contó con un largo preámbulo en el que sintetizó una parte del "ser" de esta institución desde sus precedentes en la Grecia clásica, este profesor veterano reflexionó con gran carga autocrítica sobre la Universidad española con el fin de "desenmascarar una gran ficción, una ficción sobre la que se quiere construir la universidad española actual para ocultar una realidad, mucho más banal, mucho más mezquina y mucho más vil, como es precisamente la ficción del capitalismo imaginario... Pero como los profesores universitarios somos seres empalabrados, vivimos cosas tan contradictorias como tener universidades absolutamente estatales con rectores que hablan como si fueran empresarios.... La nuestra es una universidad de rentistas y, como todos los rentistas, sus responsables creen que tienen derecho a gastar cada vez más y sin darle cuenta a nadie".

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José Carlos Bermejo Barrera: Plurilingüismo: ¡Benvido, Mr. Marshall!

José Carlos Bermejo Barrera: Plurilingüismo: ¡Benvido, Mr. Marshall!
José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antiga na Universidade de Santiago de Compostela

Un pobo que non se respecte a si mesmo xamais conseguirá ser respectado polos demais. Un pobo que crea que a súa cultura propia é unha limitación, e que só é posible alcanzar a dignidade asimilándose a outros pobos e a outras culturas é un pobo disposto a asinar o seu propio certificado de defunción. Todos os pobos do mundo posúen as súas linguas propias. Pode darse o caso de que un país posúa diferentes linguas faladas e recoñeza unha ou varias linguas oficiais na súa Constitución. Con todo sempre adoita quedar moi claro que as linguas faladas e as linguas oficiais son elementos constitutivos da realidade histórica e cultural de cada pobo e cada país, razón pola cal han de estar dotadas de protección legal. A linguaxe é un elemento consubstancial da natureza humana. Os homes somos uns «animais que posuímos linguaxe», segundo dicía Aristóteles. Sen ela non seriamos verdadeiramente humanos. Con todo a linguaxe é, ademais dunha parte consubstancial de cada un de nós e da nosa identidade persoal, un feito de natureza esencialmente social. Por esta razón, do mesmo xeito que se recoñecen dereitos ás colectividades, ademais de aos individuos, tamén pode falarse da necesaria protección que han de posuír as linguas de cada comunidade política.

Os seres humanos, como seres empalabrados que somos, vivimos, pensamos e nos expresamos dentro dunhas linguas que son indisociables das comunidades nas que estamos social e politicamente integrados. Unhas comunidades que son as que nos garanten o recoñecemento e o gozo de todos os nosos dereitos. E é por esta razón pola que non se pode afirmar que a elección dunha lingua na que falar ou na que ser escolarizado é unha opción totalmente libre, similar á elección de calquera produto nun mercado globalizado.

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José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quién debe gobernar las universidades? Ensayo sobre la legitimidad académica

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quién debe gobernar las universidades? Ensayo sobre la legitimidad académica

“Half the harm that is done in this world
Ist due to people who want to feel important.
They don’t mean to do harm but harm does not interest them
Because they are involved in the endless struggle
To think well of themselves”

T.S. Eliot, The Cocktail Party.

¿Quién debe gobernar las universidades? La respuesta a esta pregunta hubiera sido muy sencilla hasta no hace mucho tiempo. Pues quien tenga la autoridad suficiente y legal para ello, lo que dependería en cada lugar y en cada momento históricos de las circunstancias políticas, económicas, sociales, religiosas o ideológicas.

Sin embargo, en el momento presente se pretende contestar a nuestra pregunta mediante unos análisis que serían el fruto, no sólo de una reflexión de tipo jurídico o político, sino de unos estudios de tipo estadístico, basados en la catalogación de diferentes indicadores del prestigio académico, tanto individual como institucional, como pueden ser los estudios bibliométricos o epistemétricos.

Partiendo de todos ellos es curioso comprobar cómo en la patria de todos estos estudios, los EE.UU., al inicio de este mismo año, Amanda H. Goodall ha publicado en la Universidad de Princenton su libro titulado Sócrates en la Sala de Juntas (Goodall, 2010), en el que acaba por proponer, pese al aplastante tsunami del discurso empresarial y de la gestión, que las universidades de élite y las grandes escuelas de negocios americanas - todas ellas de propiedad privada - deben ser dirigidas por académicos de prestigio, puesto que sólo ellos pueden comprender bien su funcionamiento y defender los intereses de las instituciones que representan.

El peso de las universidades americanas en el mundo es aplastante, lo mismo que en el control de las publicaciones científicas, cuyo único idioma ya es prácticamente el inglés, y del mismo modo es clarísimo el desplazamiento de Europa hacia los EE.UU. de los grandes indicadores del prestigio científico internacional, como son los Premios Nobel. En efecto, mientras que, por ejemplo, entre 1900 y 1950 el 20% de esos premios correspondió a norteamericanos y el 80% a europeos, entre 1951 y 2007, el 65 % se quedó en los EE.UU. y aproximadamente un 35% en Europa y el resto del mundo (Goodall, 2010, pp.27/28).

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José Carlos Bermejo: 'La situación de la universidad pública es de bloqueo y de despilfarro'

José Carlos Bermejo: 'La situación de la universidad pública es de bloqueo y de despilfarro'
José Carlos Bermejo, catedrático de Historia en la Universidad de Santiago de Compostela, propone una reforma total de la educación superior en España en 'La fábrica de la ignorancia. La universidad del 'como si' (Ed. Akal).

- La tesis de su libro es que la universidad actual es una fábrica de ignorancia. ¿Cúales son los síntomas?

- Teóricamente, la universidad está destinada a producir el conocimiento y enseñarlo. Pero se da la paradoja de que la universidad habla con términos de empresa para referirse a ese conocimiento que, no sólo no está mejorando, sino que está empeorando. El nivel de la docencia está bajando y lo que se conoce como 'Plan Bolonia' no supone ninguna mejora de la enseñanza ni de la investigación. El libro es una especie de crónica para explicar cómo se ha llegado a esta situación de la universidad española, que yo resumiría así: se trata de una institución ingobernable, porque tiene un sistema de gobierno muy complejo; está bloqueada porque está dividida en 17 autonomías que no se ponen de acuerdo en coordinar sus universidades? En definitiva, que las universidades defienden los intereses de sus profesores y de sus empleados, pero no los de los alumnos. Y así no se puede tomar ninguna decisión: la universidad está en una situación de jaque mate. Y no hay voluntad política para hacer una reforma profunda con una nueva ley de universidades. La situación es de bloqueo y de despilfarro económico (un rector no hace más que pedir dinero, y lo tiene, pero lo utiliza mal?).

- La consecuencia de todo esto, asegura, es que el espíritu crítico ha desaparecido. ¿Hay forma de recuperarlo?

- En España no hay ni espíritu crítico ni a nivel político ni a nivel académico. ¿Por qué desapareció el espíritu crítico? Primero, porque los profesores se defienden así mismos: la universidad española tiene unas plantillas demenciales. Un dato: aquí tenemos una ratio de profesor- alumno de 1- 12. Eso está muy bien; eso no lo tienen en Estados Unidos. Pero el problema es que hay universidades que tienen unas plantillas que se comen prácticamente su presupuesto en profesores que trabajan muy poco, porque no tienen carga de trabajo. El espíritu crítico desapareció porque en la universidad se introdujo un sistema de control de los profesores que consiste en dar incentivos económicos con aumentos de sueldo o en dar incentivos por proyecto de investigación y financiaciones. Esos incentivos dependen de unas comisiones en las que hay un grupo de profesores a nivel autonómico y estatal, y entonces se crea una especie de pacto de silencio: 'no vaya a ser que me quiten algo, que me quiten lo mío?'. Se ha entrado en una competencia de todos contra todos que es ficticia, porque en una universidad pública esa competencia es una guerra civil entre funcionarios.

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José Carlos Bermejo: «A universidade está nunha caída estrepitosa»

José Carlos Bermejo: «A universidade está nunha caída estrepitosa»
Afirma que a evolución desta institución derivou en que se está a gobernar ao servizo do profesorado

No momento máis oportuno. Así chega o novo libro do catedrático de Historia Antiga da USC José Carlos Bermejo, La fábrica de la ignorancia: La universidad del «como si», que critica a actual situación das universidades, sobre todo en clave de goberno. De feito, o seu prólogo deixa claro que o proceso de desenvolvemento das institucións universitarias é practicamente irreformable, e quedan «secuestradas por parte de sus profesores y de su personal administrativo». Todo, a un meses dun proceso electoral para o que xa se postulan un total de 12 posibles candidatos a reitor. Onte, o libro presentouse na Facultade de Ciencias da Educación, un acto que derivou finalmente nun debate sobre o actual estado da Universidade moderado polo profesor Alfonso García Tobío.

- ¿Como xorde a idea de escribir un libro que critica tan duramente o sistema universitario?

- A idea deriva doutro libro que escribín antes, La aurora de los enanos. Repásase a evolución histórica da universidade dende o franquismo, como foi mellorando en recursos e medios ata chegar á situación actual de caída co proceso Bolonia, a investigación ou o mercado.

- Os gobernantes louvan a adaptación ao Espazo Europeo de Educación Superior.

- O Plan Bolonia non é máis que unha adaptación de módulos de créditos. O discurso que se fai é baleiro, como o dos políticos actuais. Fálase de mellorar a docencia e a investigación, pero non se poñen medios para levalo a cabo. Só hai unha diferenza entre a palabra e o que se fai logo, que non ten nada que ver.

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José Carlos Bermejo Barrera: La fábrica de la ignorancia: La universidad del "como si"

José Carlos Bermejo Barrera: La fábrica de la ignorancia: La universidad del "como si"

Suele creerse, y así debería ser, que la universidad es una institución destinada a producir las diferentes clases de saberes, en la que unas personas inteligentes, desinteresadas y dotadas de espíritu crítico desempeñan su labor.

La realidad está muy alejada de esta imagen. En los últimos años, las universidades españolas han crecido desmesuradamente sin planificación alguna, al tiempo que recibían cuantiosos medios y comenzaban a producir conocimiento de modo similar a las de los países más desarrollados. No obstante, se ha desembocado en un estrepitoso fracaso y una caótica situación que las ha llevado a ser prácticamente irreformables. Sus sistemas de gobierno, concebidos como mímesis del gobierno de una nación, la multiplicación de centros y la descoordinación absoluta entre las diecisiete autonomías han permitido el secuestro de la universidad por parte de sus profesores y de su personal administrativo. Apelando a modelos políticos y sindicales sólo aparentemente democráticos, se ha logrado anular el espíritu crítico con el fin de poderlas controlar para beneficio de los intereses corporativos y convertir la búsqueda del conocimiento en una enloquecida carrera burocrática en la que todos hablan de lo que no son, en la que nadie cree lo que nadie dice, y en la que su distancia con el mundo real crece a una velocidad de vértigo.

José Carlos Bermejo Barrera es catedrático de Historia Antigüa de la Universidad de Santiago de Compostela.

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José Carlos Bermejo Barrera: Cómo matar una democracia

José Carlos Bermejo Barrera: Cómo matar una democracia

Decían los antiguos que la Historia es la maestra de la vida. La mayoría de los modernos, por el contrario, creen que la Historia no sirve para nada. Los historiadores, que sólo sabemos profetizar lo que ya pasó, no tendríamos así nada que decir del presente, y mucho menos del futuro. Yo creo que, si bien es cierto que la Historia no permite predecir lo que va a ocurrir, sí permite comprender por qué nuestros antepasados actuaron o pensaron de una determinada forma, y cómo muchas veces se equivocaron al analizar la situación del tiempo que les tocó vivir.

Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la Europa de los años 20 y 30 en la que numerosos filósofos, historiadores, escritores y científicos de Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, España y muchos otros países llegaron a la conclusión de que la democracia parlamentaria debería ser sustituida por otros regímenes políticos nuevos, ya fuesen comunistas o fascistas.

Llegó así a ser un lugar común la idea de que la democracia ni es un régimen en el que gobierna el pueblo, ni tampoco el régimen que mejor puede atender sus intereses. De acuerdo con estos autores, los regímenes parlamentarios no serían más que el instrumento mediante el cual unas oligarquías políticas rivales se disputaban el acceso al poder, no con el fin de resolver los problemas públicos, sino de apoderarse de la función pública con vistas al enriquecimiento personal y de sus organizaciones, ya fuese mediante la ocupación de cargos, o bien mediante el uso de medios paralegales o ilegales, que les permitiesen establecer lazos de todo tipo con el mundo del dinero.

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José Carlos Bermejo Barrera: Cosmopolitismo medieval: Bolonia

José Carlos Bermejo Barrera: Cosmopolitismo medieval: Bolonia
José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antigua de la USC

Suele ser de buen tono entre los políticos hacer referencia en sus discursos a algún autor clásico, o dar algún dato que sirva para dar a conocer al público su nivel cultural, salpicando así de erudición unas formas de hablar que suelen ser bastante triviales. En todo el batiburrillo que se ha montado en torno al Proceso de Bolonia hemos podido así comprobar cómo diferentes autoridades han destacado que gracias a él las universidades españolas se internacionalizarán y se harán cosmopolitas, dándole así sentido a la palabra universitas, que según ellos significaría universal, y volviéndose a recuperar la libre circulación de profesores y alumnos que caracterizó a la Edad Media.

Lo cierto es que, si recurrimos a la historia, la Edad Media no fue tan cosmopolita ni tan moderna como ellos la pintan, dando así muestras de la misma falta de información histórica que de información general en todo lo que se ha referido a este proceso supuestamente innovador.

La palabra universitas no significó en el latin medieval universal, sino asociación. En la Edad Media existió un determinado tipo de asociaciones profesionales, o universidades, a las que solemos llamar ahora gremios. Un gremio era una corporación de profesionales: artesanos, comerciantes…, que dentro de una ciudad o un reino se reservaba el ejercicio de una profesión en concreto. Los gremios eran corporaciones cerrradas, que regulaban el aprendizaje de los oficios, que jerarquizaban a sus miembros en grados, el más elevado de los cuales era el de magister, maestro o “master”. Y que además de controlar una profesión controlaban también la vida de quienes la ejercían, regulando por ejemplo sus matrimonios.

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José Carlos Bermejo: «Compostela non é Las Vegas»

José Carlos Bermejo: «Compostela non é Las Vegas»
O profesor critica que os bens culturais se recuperen como negocio
José Carlos Bermejo, catedrático de historia antiga da USC

¿Patrimonio ou herdanza? José Carlos Bermejo fala dunha perversión de termos. Mentres noutros países, como o Reino Unido, o conxunto de bens culturais é definido como heritage (herdanza), en galego fálase de patrimonio, un concepto que lembra á rendibilidade económica. Algo que semella ter enchoupado o xeito de xestionar o patrimonio artístico e cultural galego.

- Os especialistas non están moi conformes co xeito de xestionar os bens culturais galegos.

- Hai que ter unha visión de conxunto do problema que hai en Galicia. No século XIX, as nacións- estado de Europa decatáronse de que contaban co ricas coleccións de bens e comezaron a facerse catalogacións e listas para conservar e estudar o que eles chaman heritage, é dicir, herdanza. Desenvólvense leis porque é patrimonio da nación, porque é unha garantía de que esa nación existe.

- ¿E en Galicia non se fixo?

- Ese proceso foi moi tardío e estivo mal desenvolvido, porque España era un Estado feble e pobre, polo que hai una desprotección absoluta dos bens de tipo cultural. Os primeiros que se preocuparon en Galicia polo patrimonio que existía no país foron os do Seminario de Estudos Galegos. Ademais, creouse unha escola en Madrid para formar arquiveiros e bibliotecarios para que se dedicasen a conservar todas esas coleccións, pero non tiveron unha boa formación.

- Despois veu a guerra, a ditadura e logo a autonomía de Galicia.

- Aí comezou o proceso galego, despois de que chegase un señor que se chama Manuel Fraga, que decide apropiarse do pensamento nacionalista. Ten a parte boa de que se crean leis para protexer o patrimonio e a Administración é máis pequena e está máis preto, non en Madrid. Porén, créase unha perversión e no canto de pensar que se Galicia é unha nación hai que conservar o patrimonio, este é unha especie de tesouro para enriquecerse.

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José Carlos Bermejo Barrera: El funcionario mediocre y el futuro de la universidad española

José Carlos Bermejo BarreraJosé Carlos Bermejo Barrera: El funcionario mediocre y el futuro de la universidad española
José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antigüa, Universidade de Santiago de Compostela

Uno de los elementos fundamentales para entender la crisis económica mundial que estamos padeciendo es sin duda la comprensión de la delimitación que debe existir entre los ámbitos económicos de lo público y lo privado. No ha dejado de llamar la atención el hecho de que, si bien se apela a la libertad del individuo, que se encarnaría en ese ámbito de la libertad por excelencia que es el mercado, cuando se refiere a todos los procesos de regulación de empleo, despidos y reconversiones que afectan a los trabajadores, sin embargo se apela al interés público y al bien común, cuando se trata de utilizar los recursos públicos para refinanciar la banca, o para nacionalizar sus pérdidas, afirmando que de ello depende básicamente el bien común.

Fue esa misma banca privada, tan necesaria para el mantenimiento del bien común, la que contribuyó decisivamente al desarrollo de la crisis financiera actual, detrayendo del control de los diferentes estados y de su sistemas fiscales el dinero sucio, que circula a través del sistema de los paraísos fiscales, un dinero cuyo monto estima Raymond A. Baker (R.A. Baker,2005) en más de un billón de dólares, y al que ese mismo autor- que cree firmemente en las virtudes del capitalismo- ha denominado como “el talón de Aquiles del capitalismo”. O, dicho en otros términos, el elemento básico que puede hacer que todo el sistema capitalista se precipite en un estrepitoso fracaso, debido a la pérdida de sus bases éticas y a la incapacidad de los distintos estados, cada vez más evidente, de controlar la economía financiera globalizada.

Si hay un campo en el que el debate entre lo público y lo privado está viviendo también un momento crucial es sin duda el campo de la educación, en el que los discursos privatizadores se alzan con una voz creciente, defendiendo, cuando se cree conveniente la capacidad de adaptación a la realidad y la agilidad de los mercados, y apelando, cuando se cree necesario, a la necesidad de contar con la ayuda de los fondos públicos, para prestar lo que - cuando conviene- se decide llamar un servicio público.

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José Carlos Bermejo Barrera: La ceremonia de la confusión: Bolonia

José Carlos Bermejo Barrera: La ceremonia de la confusión: Bolonia
José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antigua, Universidad de Santiago de Compostela

Si tuviésemos que definir de algún modo a la sociedad española actual, nada sería más oportuno que llamarla la sociedad de la desinformación, uno de cuyos mejores ejemplos sería la mezcla entre discurso vacío, intoxicación propagandística e incompetencia política de la que han venido dando muestras en estos últimos años las autoridades educativas estatales, autonómicas y universitarias, en torno a una supuesta reforma de la universidad que nadie quiere llevar a cabo y que a nadie le interesa.

Es muy difícil analizar brevemente una intoxicación política e informativa como la que supone Bolonia, machaconamente ensalzada en todos los medios de comunicación y en el discurso institucional. Por ello, lo más sencillo será exponer primero qué es la Declaración de Bolonia y luego indicar en qué se ha pretendido convertirla.

Esa declaración pretende crear un espacio europeo de educación superior, mediante un mero criterio contable. Los estudios universitarios europeos se estructurarían según ella en tres niveles: grado, posgrado y doctorado, definidos por el número de créditos propios de cada uno de ellos. Todos los países se comprometen a reconocer legalmente la validez de los títulos de los demás a un nivel formal, de tal modo que se pueda producir la movilidad de los titulados superiores europeos, si las circunstancias del mercado, los obstáculos lingüísticos y las barreras institucionales lo permiten.

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José Carlos Bermejo: “Hai un proceso de adelgazamento das universidades en todo o mundo”

José Carlos Bermejo: “Hai un proceso de adelgazamento das universidades en todo o mundo”
O catedrático advirte de que a educación superior vive a súa decadencia, mesmo co peche masivo de facultades nos Estados Unidos, que xa atopa réplica noutros países
Mentres, en España, di Bermejo, perduran vicios varios

Soa a outsider académico, ou quizais simplemente unha voz pouco politicamente correcta, que non teme dicir con vehemencia o que moitos pensan, e non confesan, dentro da universidade e na rúa, da realidade da educación superior española. Pero José Carlos Bermejo Barrera fala con moi bo coñecemento de causa: É catedrático de Historia Antiga na Universidade de Santiago de Compostela e nos anos 90 foi decano da Facultade de Historia. E tamén autor de La autora de los enanos. Decadencia y caída de las universidades europeas, unha sátira que ilustra a contradición na que –sostén– viven os campus dende hai un par de décadas por mor da entrada neles do discurso da rendibilidade empresarial, chocando de cheo coa súa esencia.

- ¿Ten que ver a súa sátira co proceso de Boloña?

- Claro que ten que ver. O problema é que o proceso de Boloña é unha cerimonia de confusión, non é nada. O documento inicial di que para favorecer a mobilidade dos titulados en Europa haberá equivalencias dos títulos.

- ¿Trataríase só de axilizar a homologación?

- É aforrarse o proceso de homologación, Boloña non ten nada que ver nin co máster docente nin coa privatización das universidades. É un esquema baleiro. Poño un exemplo: ¿Somos todos os europeos iguais porque teñamos o euro? Non. Uns teñen moitísimos, outros, uns poucos, e outros, ningúns. Pois con Boloña é o mesmo. E en paralelo a isto, hai un proceso de decadencia, un proceso de reconversión das universidades en todo o mundo, o que se chama en América adelgazamento das universidades.

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José Carlos Bermejo Barrera: ¡Usted no sabe con quién está hablando!

Usted no sabe con quién está hablandoJosé Carlos Bermejo Barrera: ¡Usted no sabe con quién está hablando!
O cómo la configuración de la Universidad como un teatro político consiguió mantener viva la esencia del franquismo

Si hubiese un lugar y una ocasión en los que el viejo dicho que afirma que “el camino hacia el infierno está plagado de buenas intenciones”, ese lugar y ese momento serían las universidades españolas de la nueva democracia, pues en ellas, partiendo de unas intenciones en principio nobles, se consiguió sentar las bases de un auténtico fracaso.

Cuando la imaginación llegó al poder en la Universidad, o lo que es lo mismo, cuando el ministro J. M. Maravall intentó modernizar las universidades españolas a través de la LRU, se produjo un proceso en el que se intentó eliminar de la Universidad sus numerosos componentes franquistas, mediante el cual aquellas personas que habían ocupado el poder académico en el viejo régimen quedasen aparcadas hasta sus jubilaciones, dejando paso a grupos de profesores más jóvenes que podríamos identificar con la generación del 68 y las antiguas revueltas estudiantiles.

Para lograr este fin se tomaron medidas clásicas en una situación de este tipo, como por ejemplo adelantar la edad de la jubilación a los sesenta y cinco años, con lo cual la mera biología iría dejando fuera de juego a muchos de los antiguos personajes destacados en sus diferentes universidades. Esto fue claramente interpretado así por parte de muchos de los profesores que se vieron - según ellos - prematuramente jubilados, e incluso se crearon en Madrid instituciones como el “Colegio Libre de Eméritos”, en las que algunos de estos profesores, ahora relegados a la condición honoraria de profesores eméritos, que garantizaba que ya no podría seguir manteniendo su poder académico, continuarían ofreciendo sus conocimientos en un mundo docente paralelo. Que la medida tenía este sentido quedó claro, por otra parte, unos cuantos años después, cuando liquidadas ya las viejas glorias del franquismo, otros gobiernos socialistas volvieron a poner la jubilación obligatoria a los setenta años, quizás porque ya les tocase jubilarse a algunos de sus militantes.

En este proceso bienintencionado de liquidación del franquismo el cambio de la edad de jubilación no dejó de ser una anécdota, puesto que se trataba de cambiar la estructura del poder académico y relevar a las personas que hasta entonces lo detentaban. Sin embargo, visto el proceso unos cuantos años después, podremos comprobar que ello no fue así, quizás porque aquellas personas que se identificaban con la “revolución del 68” llevaban en su alma el demonio franquista, ya que pronto salió a relucir que su concepción del poder académico y de la Universidad seguía siendo la misma, una concepción que primero se plasmó en una especie de simulación político-parlamentaria y que terminó por desembocar en otra simulación económico-empresarial (Bermejo, 2008).

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José Carlos Bermejo Barrera: “Words, only words”: El proceso de Bolonia, o cómo cuadricular el caos

José Carlos Bermejo BarreraJosé Carlos Bermejo Barrera: “Words, only words”: El proceso de Bolonia, o cómo cuadricular el caos
José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antiga, Universidade de Santiago de Compostela

“La vida es el arte de vivir engañado,
y para que el engaño tenga éxito
debe ser habitual y constante”

William Hazlitt, “On Pedantry”, The Round Table, 1817.

Desde hace algunos años las autoridades académicas y la prensa en general no dejan de hablar una y otra vez del llamado proceso de Bolonia, parece que queriendo dar a entender que dicho proceso supondrá la transformación radical de todas las universidades españolas y europeas, que vivirán sumidas en un cosmopolitismo pleno, superando las viejas rivalidades nacionales y sus limitaciones lingüísticas.

En ese mismo proceso las nuevas universidades cosmopolitas competirán entre sí en una lucha en la que únicamente sobrevivirán las más aptas, pero que será beneficiosa para todos, ya que en el caso de las universidades, en el de las publicaciones científicas, y en toda la realidad económica y social siempre rige, de acuerdo con los que enuncian este discurso, la ley del mercado, según la cual una mano invisible vela para la consecución del bien común, gracias a los procesos de libre concurrencia.

En España apenas hay universidades privadas, y las que hay cubren un escasísimo número de titulaciones, relacionadas con las ciencias jurídicas y económicas, prácticamente nada con las ciencias y las tecnologías y nada con los campos tradicionales de las humanidades. En España, en contra de lo que dicen algunas voces críticas bienintencionadas, no estamos viviendo un proceso de privatización de las universidades, tal y como ocurre en otros lugares del mundo, no porque se quiera defender las virtudes de las universidades públicas, sino porque no hay empresarios que quieran comprar las universidades públicas. Lo único que hay son sobre todo bancos que quieren obtener beneficios de las universidades públicas prestándoles dinero y coordinando con ellas un pequeño número de actividades que puedan resultarles rentables.

Sin embargo, frente a esta magra realidad económica, se alza un discurso omnipresente y machacante acerca de las universidades y el mercado, de la libre competencia y de la creación de riqueza, curiosamente emanado de las bocas de los políticos y de algunos líderes sindicales, así como de la casi totalidad de las autoridades universitarias, ahora recicladas en empresarios imaginarios. En empresarios del “como si”.

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José Carlos Bermejo Barrera: Galicia e o pobo perdido: Un conto político

José Carlos Bermejo BarreraJosé Carlos Bermejo Barrera: Galicia e o pobo perdido: Un conto político

Historia do pobo perdido

Galicia é unha patria sen pobo, unha nación sen cidadáns e unha cultura sen pensamento. Galicia é un barco pantasma que marcha á deriva no río da historia. Galicia é o país dun pobo desaparecido. Galicia é un país sen historia, xa que ao desaparecer os seus antigos habitantes, non quedou ningunha auténtica historia que contar.

Dicía o poeta latino Avieno no seu poema Ora maritima (154/157), que no noroeste de Iberia estaban as terras e os campos dos Oestrimnios, e que eses mesmos Oestrimnios foron postos en fuga por unha invasión de serpes que deixou deserto o seu país, que a partir daquel momento pasou a chamarse Oestrimnia.

Non sabemos cara a onde fuxiron os Oestrimnios; quizais se perderon no mar ou chegaron a atopar algunha afastada illa na que puidesen terse refuxiado. Algúns din que foron os primeiros colonizadores da Lúa. No entanto, se facemos caso dos antigos sabios e lemos a Historia eclesiastica gentis anglorum de Beda o Venerable, poderemos seguirlle a pista ao antigo pobo das serpes invasoras. Di Beda (I, 1) que unha invasión de serpes - podemos supor que sería a mesma - embarcou nunha flota con rumbo a Irlanda. Pero como a terra de Irlanda é velenosa para as serpes, todas as desa flota morreron ao achegarse ás costas irlandesas e cheirar a terra, quedando así os seus barcos á deriva no mar.

Na Oestrimnia deserta quedou abandonado un só ovo dunha das serpes. Co tempo os embrións acubillados nel creceron e romperon o ovo, e así naceron os vástagos dun pobo que estaría chamado a ocupar todo o territorio da Oestrimnia.

Os fillos da serpe comezaron a pelexarse nada máis nacer, polo que só algúns sobreviviron. E eses sobreviventes dividíronse en catro liñaxes, destinados a protagonizar unha gloriosa historia. Foron as liñaxes destes, eses, aqueles e os outros. Así naceu o pobo dos pronomes, que máis tarde decidiu inventarse un nome propio.

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José Carlos Bermejo Barrera: La fragilidad de los sabios y el fin del pensamiento

José Carlos Bermejo BarreraJosé Carlos Bermejo Barrera: La fragilidad de los sabios y el fin del pensamiento

A lo largo de la historia occidental, se creyó en la existencia de un determinado tipo de personas que dedicaron su vida al cultivo desinteresado del saber, obteniendo a cambio de ello un prestigio especial. Las figuras de esos sabios fueron durante muchos siglos la garantía de que las sociedades occidentales podían lograr el acceso sin trabas a la verdad. Sin embargo dichos sabios, desde los filósofos griegos hasta los intelectuales de la Edad Moderna, pasando por generaciones y generaciones de clérigos, fueron en realidad unos seres enormemente frágiles, debido a su carencia de recursos económicos y a su dependencia de los poderes reales: eclesiásticos o políticos.

Fue en el siglo XIX, con el nacimiento de la ciencia y las universidades modernas, cuando pareció haberse logrado un cierto equilibrio entre el poder, el dinero y el trabajo intelectual, gracias a la creación de las figuras de los profesores y los científicos, que deberían encarnar a un ser humano dotado de espíritu crítico e incensante y escéptico buscador de unos saberes que nunca habrían de ser definitivos.

Con la instauración del sistema de la tecnociencia y del aparato militar-industrial después de la Segunda Guerra Mundial, esa figura ha encontrado ya su fin, al caer en la definitiva dependencia del poder económico y político, con lo que ello supone de pérdida de la dignidad que los reductos académicos garantizaban. Y el discurso que esos sabios han construido en torno a dos campos –el de la enfermedad mental y el de la cosmología– pone de manifiesto sus propias debilidades humanas, así como su vana pretensión de lograr la verdad definitiva, gracias a la construcción de unos saberes «cerrados» y «perfectos».

José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Santiago, es autor de numerosos libros de investigación en los ámbitos de la historia de las mitologías y las religiones antiguas, así como de la teoría y la filosofía de la Historia. En este último campo ha publicado en los últimos años los siguientes títulos: Sobre la Historia considerada como poesía (2005), Ciencia, Ideología y Mercado (2006), Moscas en una botella: cómo dominar a la gente con palabras (2007) y La Aurora de los Enanos: decadencia y caida de las universidades europeas (2007).

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José Carlos Bermejo Barrera: Sobre la imposibilidad de cuantificar el conocimiento

José Carlos Bermejo BarreraJosé Carlos Bermejo Barrera: Sobre la imposibilidad de cuantificar el conocimiento y de establecer consecuentemente su correlación con el dinero
José Carlos Bermejo Barrera, Universidad de Santiago de Compostela

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que la capacidad de producción e innovación tecnológicas decidieron el resultado final de la contienda ha venido desarrollándose en el mundo industrializado la idea de que estamos viviendo en la llamada sociedad del conocimiento. De acuerdo con esta idea la industria, además de poseer la capacidad de producción de bienes en forma masiva -ya sean esos bienes armas o productos de consumo- ha de estar dotada de una gran capacidad de innovación, que es lo que permite a una empresa sobrevivir en unos mercados cada vez más competitivos, y en los que se produce un proceso masivo de transferencia de tecnologías.

Este mismo proceso afectó a las universidades, primero en EEUU, y luego en el resto del mundo, que comenzaron a asumir la idea de que sus funciones docentes e investigadoras también deberían estar regidas por la idea de rentabilidad y de desarrollo de la capacidad de innovación tecnológica, ideas éstas que, a veces, se formulan confundiéndolas con otra, como sería aquella según la cual la universidad -hasta no hace mucho principal institución productora de conocimiento- debería estar al servicio de la sociedad. Intentaremos poner de manifiesto a continuación como tras estas ideas se esconde un principio epistemológico incorrecto, principio no claramente formulado, que sirve como coartada de otras dos ideas: la alabanza de la ideología del mercado de cariz neoliberal y la auto justificación de la existencia de las propias comunidades académicas Con este fin iremos formulando nuestra argumentación en forma de sucesivas tesis, que nos permitan desembocar en el análisis central del problema a resolver.

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José Carlos Bermejo Barrera: ET IN GALLAECIA EGO: Ideoloxía, identidade e turismo

José Carlos Bermejo Barrera: ET IN GALLAECIA EGO: Ideoloxía, identidade e turismo
José Carlos Bermejo Barrera, Universidade de Santiago de Compostela

“Hai almas falsas que realizaron extensos estudos. Prézanse de moito método, e por iso raciocinan aínda peor. A causa está en que, cando un método non é bo, canto máis se practica máis lle equivoca a un.
Tómanse por principios nocións vagas, palabras desprovistas de sentido, fórmase unha xerga científica, na cal se cre atopar a evidencia, pero en verdade, non se sabe nin o que se ve, nin o que se pensa, nin o que se di”.
Etienne de Condillac, Lóxica, Parma, 1780, p. 42.

É especialmente adecuado iniciar este ensaio cunha cita do abate de Condillac, un ilustrado do século XVIII, porque foi unha das súas principais preocupacións intentar establecer un método que puidese guiarnos aos seres humanos na nosa procura da verdade. Para Condillac o único coñecemento verdadeiro sería o que hoxe en día nós chamamos ciencia, e unha ciencia defínese basicamente como unha linguaxe ben feita.

Non imos intentar a continuación sentar cátedra pretendendo ensinar a propios e estraños cal é o verdadeiro coñecemento científico sobre o tópico que imos desenvolver, senón que máis ben o noso propósito será pór de manifesto como en todo o discurso ao redor dos temas do turismo, a economía e a identidade estase xerando unha retórica baleira e banal, que pon claramente de manifesto, por unha banda, o baixísimo nivel de argumentación que se manexa no debate político galego do presente momento, e doutra banda a gravísima contradición na que caeron unha boa parte dos pensadores nacionalistas galegos, ao pretender axuntar un antigo discurso nacionalista, que ademais nalgúns casos proviña dunha matriz marxista, coa aceptación do pensamento único e a globalización económica como ideas e realidades plenamente aceptables.

Creo que formular a pregunta de se existe algunha relación - positiva ou negativa - entre o turismo e as identidades nacionais é un bo exemplo de como falar nunha linguaxe mal feita, na terminoloxía de Condillac, e por esa razón paréceme adecuado analizar a cuestión desde unha perspectiva dobre. Por un lado partirei da chamada filosofía da linguaxe ordinaria que intenta sacar á luz as ideas e presupostos de diferente natureza que se agochan tras a fala dunha comunidade determinada. E por outra banda intentarei pór de manifesto como o estudo deste problema débese realizar dun modo contextual, é dicir, situándonos, como indica o título deste ensaio, nun lugar e nun momento derterminados: en Galicia, finalizando o ano 2008. En Galicia, un lugar no que cremos que existe un pobo, resultado dun proceso histórico que o fixo diferente a todos os demais.

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José Carlos Bermejo Barrera: A pornografía da memoria e a retórica da morte

José Carlos Bermejo BarreraJosé Carlos Bermejo Barrera: A pornografía da memoria e a retórica da morte
Que fan os historiadores e os políticos exhibindo a memoria e explotando a morte? Poden facer varias cousas. Primeiro, rendibilizalas politicamente, electoralmente, se se trata de políticos. Ou ben academicamente, se se trata de historiadores, e ata economicamente, en ambos os casos.
José Carlos Bermejo Barrera, Universidade de Santiago de Compostela

“The world is the best of all possible worlds,
and everything in it is a necessary evil”.

F.H. Bradley, Aphorisms, 3.

I

No ano 2006, as Cortes españolas aprobaron celebrar o “Ano da Memoria” (de que?). Este acordo parlamentario consegue suscitar simultaneamente un dobre resaibo no que se mesturan a admiración e o asombro, posto que no propio acto de pensar semellante celebración escóndese unha profunda contradición.

Non hai dúbida algunha de que os parlamentarios, como políticos que son, fan uso (aínda que sexa de forma cada vez máis torpe) dos recursos que a retórica ofrece. E só se nos situamos no terreo da propia retórica, no terreo da persuasión, que pouco ten que ver coa procura da verdade, poderemos comprender a aprobación de semellante acordo que, como dirían os lóxicos, é autocontradictorio e se refuta a si mesmo.

Nos últimos vinte anos estamos asistindo en España a unha proliferación de conmemoracións e centenarios que adquiriu tal forza que ata se chegou a crear un organismo estatal de “conmemoracións culturais”, é dicir, unha institución que fai estable e regula a actividade conmemorativa.

Xa hai moitos anos sinalou Ortega e Gasset que un pobo que necesita continuamente conmemorar algo é un pobo no que se debilitou a función social da memoria. O feito de que constantemente se estean celebrando conmemoracións e centenarios non sería entón mostra da vitalidade da historia e o pensamento histórico, senón máis ben da súa debilidade, e quizais da súa decadencia, non sabemos se provisional ou definitiva.

Cando a historia comeza a perder parte da súa función social de discurso sintetizador e organizador da memoria colectiva, e cando para recordar algo é necesario construír un acontecemento mediante a celebración dun centenario ou a consagración do “ano de…”, “día de…”, é porque o que se celebra non é espontaneamente recordado, senón que permanece no esquecemento.

Unha celebración deste tipo é un acontecemento construído, que consegue atraer primeiro o diñeiro público, e logo a atención, durante un lapso de tempo máis ou menos breve, e que está destinado, como todos os acontecementos, a ser substituído polas celebracións sucesivas. En efecto, un acontecemento é, por definición, algo que se sitúa necesariamente nunhas coordenadas espaciais e temporais. O acontecemento é algo singular, que debe estar precedido e seguido por outros acontecementos, e que unicamente ten sentido como parte dun fluxo temporal dentro dunha cadea de acontecementos similares, que permiten clasificalo como un acontecemento de tipo x.

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