Marcos Roitman Rosenmann

Marcos Roitman Rosenmann

Marcos Roitman Rosenmann: Goldman Sachs gobierna España

Marcos Roitman Rosenmann: Goldman Sachs gobierna España

A poco de andar el siglo XXI, las pistas son esclarecedoras. Ya nadie se llama a engaño. La crisis ha sido una buena excusa para desarticular el pobre Estado de bienestar que acompañó el llamado milagro español, que –todo hay que decirlo–, era más paternalista que afincado en políticas keynesianas de redistribución de la renta y pleno empleo. Su origen lo encontramos en los gobiernos tecnócratas, conocidos popularmente como gobiernos del Opus Dei. Fue el momento de la modernización del franquismo. No será la vieja guardia franquista quien se siente en los consejos de ministros a partir de fines de los cincuenta del siglo XX. La nueva camada del franquismo muta hasta hacer imperceptible la ideología fascista que la precedía. Muchos de sus cachorros no compartían sus aspectos más repulsivos, la tortura y represión. Con un discurso ambiguo, a la muerte del dictador, 1975, son quienes dan vida a reforma política. Ya nada se les resistía. Franquistas de corazón, crearon una realidad ficticia para impedir la ruptura democrática. Su estrategia fue señalar la existencia de un búnker político donde se agazapaba el franquismo y cuyo poder radicaba en el control sobre las fuerzas armadas creadas por la dictadura fascista. Identificado el enemigo, el resto eran aliados y compañeros de viaje en la transición. Lo inteligente, para evitar un golpe de Estado, era aislar a la oligarquía política y apoyar a la burguesía reformista. Cualquier otra opción estaba fuera de lugar. El capital financiero e industrial brindó su apoyo y financió la aventura política, en esa época agrupados en la Trilateral. Así surge el periódico El País, dirigido por Juan Luis Cebrián, franquista pragmático de última generación. Los gobiernos de Adolfo Suárez contaron con sus parabienes. Cuando ganó el PSOE, en octubre de 1982 –recuérdese, tras el golpe de Estado apoyado desde la Casa Real, conocido como la operación De Gaulle–, se ratificaron los acuerdos con el Vaticano, se renunció a la reforma agraria, tanto como a una restructuración del sistema universitario y educacional, cuestión que sigue pendiente en pleno siglo XXI y, lo más destacado, se dio el visto bueno a la OTAN y la CEE.

El mito de la derecha golpista y el búnker había cumplido su objetivo y podía ser desechado. Tras la caída de Adolfo Suárez se disolvió la Unión de Centro Democrático y se formó el Partido Popular, cuyo primer presidente, considerado hasta ese momento el más franquista de los franquistas vivos, Manuel Fraga Iribarne, se transformó en un político de centro derecha, padre de la Constitución y demócrata convencido. El nuevo partido, apellidado "popular", será la suma de socialcristianos, democristianos, liberales, conservadores, falangistas y franquistas. Su aparición busca atraer a las nuevas generaciones de la derecha española. Es el llamado peregrinaje al centro. Tras años en la oposición, el mal hacer de los últimos gobiernos de Felipe González y el PSOE, con los escándalos financieros, los GAL y la corrupción, facilitó su llegada al gobierno de la nación; corría el año 1996.

José María Aznar, político gris, se transformaría en el primer presidente de gobierno de la derecha posfranquista. Su llegada no alteró el itinerario diseñado por los grupos económicos y empresariales. Todo marchaba según lo previsto. Los cambios introducidos estaban a tono con los tiempos. Privatizaciones, desregulación y reforma del mercado laboral. La profundización de la receta neoliberal, impulsada en tiempos del PSOE, supuso un aumento de la conflictividad social y varias huelgas generales. Pero nada debutó la máquina. Haciendo oídos sordos, los políticos continuaron el itinerario marcado por el capital financiero, cuyo costo fue el recorte de derechos sociales, políticos y económicos de las clases trabajadoras.

Bajo la última etapa expansiva del capitalismo central, las reformas neoliberales se justificaron como necesarias para no perder el tren del progreso. Aznar se vanagloriaba de ser el alumno más listo de la clase, cumplía a rajatabla los designios del G-7, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Los empresarios, contentos, y la clase política obtenía matrículas de honor. Nadie se planteó quién era el profesor y cuál el plan de estudio. Aznar, alumno modelo, no formaba parte del claustro de profesores. Ni sus deseos de figurar y sentirse protagonista durante la segunda guerra del Golfo cambiaron su estatus; siguió siendo un alumno sumiso. Al final de su etapa, la burbuja financiera e inmobiliaria que sostenía la endeble economía española campaba a sus anchas. Crecía sin oposición alguna. La banca Sachs se frotaba las manos. Con la entrada de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004, las grandes empresas trasnacionales, clientes de Goldman Sachs, terminan por actuar bajo sus principios. En Estados Unidos Goldman Sachs ya gobernaba. La crisis la hizo más grande. En medio de la algarabía de las hipotecas basura y las primas de riesgo, pasaron a la ofensiva. Era el momento de invertir la relación entre poder económico y el político. Ahora serían ellos quienes asumieran directamente el poder formal. Sus asesores y empleados pasarían a ser secretarios de gobierno, ministros, diputados, etcétera. Los parlamentos se transforman en comparsas y bailan a ritmo de Telefónica, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander y su valedor Goldman Sachs. Nada más comenzar la recesión en España comenzaron a dar órdenes un gobierno débil y sin personalidad. Las reformas laboral y de pensiones, junto al despido libre y el trabajo basura se imponen sin rechistar. El triunfo del Partido Popular encumbra a un partido dependiente del Banco Central Europeo y la dupla Merkel, Sarkozy a Mariano Rajoy, otro alumno modélico, como inquilino de La Moncloa. Y para que no queden dudas de quién gobierna en España, nombrará a un asesor de Goldman Sachs como ministro de Economía. Y como señala el manual del banco, el ascenso de sus empleados "depende sólo de su capacidad del rendimiento y de la contribución al éxito de la empresa... No hay sitio entre nosotros para los que anteponen sus propios intereses a los de la firma... El lucro es importante para nuestro porvenir". Ya sabemos quién manda en España: Goldman Sachs, conocido bajo el apodo genérico de "los mercados". Corren malos tiempos para la ética política.

La Jornada, 10/01/12

Marcos Roitman Rosenmann: Movilizaciones globales

Marcos Roitman Rosenmann: Movilizaciones globales

Las grandes manifestaciones que se han desarrollado en más de 80 países y casi mil ciudades del planeta, constatan el malestar general de cientos de miles de personas, anónimas la mayoría, que por primera vez, en algunos casos, salieron a la calle a mostrar su rechazo al poder de la banca, el capital financiero y las trasnacionales. Sin duda han existido otros motivos, pero en líneas generales ese ha sido el punto de unión que las identifica.

La actual crisis se expresa por el poder desmedido acumulado por los centros de decisión financiera. Poder que es proporcional a la pérdida de autonomía de la política. La balanza desde hace muchos años se ha desequilibrado en favor de los mercados. Las propuestas del G-20, lanzadas el mismo 15 de octubre, de seguir desregulando, se convierten en más de lo mismo. En otras palabras, apagar el fuego con gasolina. Los banqueros son perseverantes, y mientras queden leyes reguladoras seguirán buscando su derogación, en pro de legitimar inversiones especulativas de riesgo sin considerar las repercusiones sociales ni políticas, aunque ello suponga un suicidio en el medio plazo. La avaricia es el sino del capitalismo y no su excepción. Quienes hoy deciden no están dispuestos a retroceder ni un milímetro. Y la clase política prisionera de los mercados, tampoco reacciona. En este contexto, el panorama se vuelve gris y la atmósfera espesa. No hay quien tenga voluntad de poner el cascabel al gato o lo que es lo mismo meter en vereda a los especuladores, banqueros, empresarios y políticos corruptos. La política con mayúsculas, se bate en retirada. Postrados ante los amos de las finanzas, quienes practican la política chatarra prefieren arrodillarse y bajar la cabeza, convirtiendo el proceso de toma de decisiones en un complemento desde el cual garantizar el itinerario diseñado por las grandes corporaciones y sus magnates a fin de agrandar la brecha entre ricos y pobres. El costo es tremendo, no sólo se degrada la política al tiempo se produce una oligarquización del poder. Cómplices, sicarios, comparsas, títeres o meretrices, aplíquese el adjetivo que mejor convenga, la clase política se ha transformado en el problema y no en la solución. Descrédito, mediocridad, inoperancia, arrogancia, egos desmesurados, son algunos de los nuevos rasgos distintivos de las elites del capitalismo global.

Sin duda, cuando en Madrid, este 15 de octubre, medio millón de personas gritaban al unísono "¡que no, que no, que no nos representan!", estaban señalando su desafección a la clase política de arriba, tanto de derecha como de la llamada izquierda parlamentaria e institucional. Esta frase se coreó hasta la saciedad en todas las ciudades de España donde el movimiento 15-M convocó a la ciudadanía con el fin de rechazar las políticas económicas y la falta de consonancia entre las demandas sociales y las decisiones a contrapelo de los gobiernos. Esta demostración de fuerza y unidad hace abrigar esperanzas, pero señala sus límites. Resultaba curioso ver como esta consigna era voceada por todos los presentes, entre los cuales se hallaban militantes del PSOE, Izquierda Unida, progresistas, anticapitalistas, ecologistas e inclusive alguno que otro votante de la derecha.

Al concluir la manifestación el grueso de los asistentes abandonaba la plaza y volvía a sus hogares teniendo claro que en las elecciones legislativas del 20 de noviembre votará a su opción de siempre, se llame PSOE, UPyD o IU. Dos partidos y una coalición que han tenido representación parlamentaria en la actual legislatura, y salvo IU, en ocasiones contadas, las otras formaciones han seguido, a pies juntillas, los designios del FMI, el BM y las directrices del Banco Central Europeo.

¿Por qué entonces decidían gritar "¡que no, que no, que no nos representan!"? ¿Hacia dónde apuntaba el blanco de sus críticas? Si la respuesta es un rechazo a los partidos, la corrupción y un sistema de representación bipartidista distorsionado, es un comportamiento esquizofrénico. No tiene sentido votar al PSOE y avalar la consigna, y no lo duden, había muchos votantes del PSOE en la manifestación y ninguno de ellos cambiará su intención de voto.

Marcos Roitman Rosenmann: El coste de privatizar la educación

Marcos Roitman Rosenmann: El coste de privatizar la educación

Sorprende cómo actúa el capitalismo bajo presión. En medio de una de sus crisis más profundas, la tarea de salvar empresarios, bancos y especuladores se torna difícil, y deben poner en funcionamiento toda su inventiva para mantenerlos a flote. En un acto de impudicia, para justificar la disminución de recursos públicos en educación y sanidad, ya no hablan de recortes presupuestarios, eufemísticamente los tildan de "reordenación del gasto público" o "reasignación de partidas presupuestarias para equilibrar el déficit fiscal". Con estos conceptos encubren su verdadero objetivo, desmantelar servicios sociales esenciales como educación, sanidad, electricidad, agua y transportes y privatizarlos.

El impacto de tales medidas sobre las clases trabajadoras y la sociedad en su conjunto es desolador, deterioro de la calidad de vida y un retroceso democrático, sin precedentes en la historia del capitalismo. Las desigualdades se profundizan, aumentando la pobreza y la exclusión social. La diferencia entre ciudadanos se acrecienta. El acceso a bienes y servicios acaba por dibujar el mapa de la pobreza y la riqueza según donde se viva. En un estudio publicado por La Jornada (2005), Agua, sus autoras, Laura Poy y Mariana Norandi, señalaban que: "En asentamientos urbanos como Iztapalapa, cada persona (que cuenta con servicio de agua) utiliza 28 litros diarios; en los sectores medios, como la delegación Benito Juárez, va de 275 a 410 litros, y en zonas de máximos ingresos, como en las Lomas de Chapultepec, es de 800 mil litros por día". No es necesario apostillar. Pero podemos extrapolar los resultados al conjunto de infraestructuras, número de colegios, centros de salud, polideportivos, o acceso a la electricidad. Lo dicho para México, es válido para todos los países donde impera la lógica del capitalismo, sólo cambian las condiciones y el contexto.

En la mente de los reformadores existe una obsesión, la crisis fiscal es producto del despilfarro, lo cual se une al argumento de la siempre mala gestión pública en la administración de los recursos. Así, en un alarde de eficiencia y racionalidad se lanza el discurso de hacer más y mejor con menos. Así, las partidas preferidas para iniciar el camino hacia el déficit cero y la recuperación suelen, por extrañas circunstancias, ser aquellas que se consideran sobredimensionadas presupuestariamente, educación, sanidad y servicios sociales. Ellos defienden una visión asistencial de la políticas sociales, correctoras de los déficit del mercado, pero no generadoras de igualdad, justicia social y reasignación democrática de los recursos. Razón de peso para no plantearse, por ejemplo, subir impuestos, perseguir el fraude fiscal o el lavado de dinero, ni congelar los presupuestos militares durante un lustro. En España, por ejemplo, el programa de modernización militar contempla la compra de 27 aviones Airbus A400M que entrarían en servicio en 2015; del helicóptero NH90 a partir de 2012 con un total de 48 unidades para el ejército de tierra, 28 para la Armada y otros tantos para el ejército del aire, activos todos en 2018 y para no ser menos, la adquisición de 232 misiles Meteor aire-aire, entre los años 1013 y 2016 para equipar sus Eurofighter Typhoon del ejército del aire. Lo dicho, no excluye el programa de modernización del parque en el ejército de tierra y la marina. Asimismo, los sueldos y salarios en las fuerzas armadas y policía no han sido congelados, teniendo un reajuste en función del incremento del nivel de vida interanual. Mientras, los restantes mortales, trabajadores, públicos y privados, sufren una rebaja en sus nóminas para así paliar la orgía de burbuja financiera de los bancos.

Misterios de la vida, la clase política, mira hacia otro lado y no le tiembla la mano para recortar en educación. Sus explicaciones son esquizofrénicas. Hoy, señalan, a pesar de ser la educación un factor de cohesión social, democracia y creadora de valores ciudadanos, no hay dinero público para invertir en su desarrollo, mejor traspasar esta labor a la empresa privada, quien siempre dispuesta a colaborar con el desarrollo educativo de la nación, asumirá esta labor de manera " desinteresada". Así, el Estado se desentiende del proyecto educativo, renunciado a una enseñanza pública de calidad, universal, laica y gratuita. En pleno delirio febril, en Madrid, su comunidad autónoma, hace entrega de los escasos recursos públicos que dice tener a la empresa privada que actúa en el sector educativo, transformando la enseñanza en un mercado, siendo indiferente el matiz laico o religioso de sus impulsores. Hoy, emergen como setas universidades, colegios e institutos privados que en connivencia con los bancos, convertidos en los mecenas de la educación, financian estudios universitarios y de posgrado a quienes no pueden costearse su itinerario académico. sin ánimo de lucro, lo hacen otorgando prestamos a un interés "razonable". La aplicación del modelo en Chile y España atestigua su fracaso con la huelga de estudiantes y las manifestaciones de profesores en Madrid, Navarra, Castilla La Mancha o Cataluña.

Lucía Figar, consejera de educación de la Comunidad de Madrid, defensora de esta alternativa, no se ruboriza cuando afirma que: "para ampliar los espacios de libertad y aumentar las libertades educativas en nuestra región... hemos elegido mejorar el panorama de la educación en centros de gestión privada con fondos públicos... Estos centros están sostenidos con el dinero público, pero tienen gestión privada y por tanto titularidad privada y son gestionados de modo privado". ¿Cuál ha sido el resultado? La relación entre educación pública y privada en Madrid ha sufrido un vuelco, 48 por ciento está en manos de la empresa privada y la concertada. Quince años atrás no superaban 30 por ciento de la oferta educativa. La entrega del dinero público a empresarios y especuladores de la educación ha conllevado el deterioro del sistema educativo público. Una ingeniosa frase del 15-M pone el dedo en la herida: "Zapatero no habla inglés, Mariano Rajoy no entiende su letra, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, escribe cartas a los profesores con faltas de ortografía, pero no importa, se recorta en educación". Y todo lo expresado es absolutamente cierto. Para muestra, la Comunidad de Madrid ha decidido rebajar 3 por ciento los fondos destinados a educación, 225 millones de euros, pero mantiene, para publicidad institucional, la cantidad de 115 millones. Sin comentarios.

La Jornada, 08/10/11

Marcos Roitman Rosenmann: Los estudiantes chilenos

Marcos Roitman Rosenmann: Los estudiantes chilenos

No se trata de idiotas, terroristas que lanzan coctel molotov o delincuentes que roban a las mujeres, como los calificó el presidente de la Asociación de Bancos de Chile. Ni tampoco criminales, subversivos o traidores a la patria. Son estudiantes. Para darnos cuenta del talante negociador y dialogal del gobierno con su juventud baste rescatar las palabras del senador pinochetista Carlos Larraín, quien se despachó a gusto diciendo que al gobierno "...no le va a doblar la mano una manga de inútiles subversivos". Y si queremos incursionar en la Iglesia católica, el arzobispo de Santiago, monseñor Ezzati, subrayó: "las utopías cuando no tienen racionalidad son solamente utopías". No podía ser de otra forma, la gran beneficiaria de la privatización de la educación en Chile ha sido la Iglesia, que controla más de 20 por ciento de la educación total y representa 70 por ciento del sector privado. Una verdadera bicoca. Sin duda no les apetece hablar de educación pública, gratuita y de calidad. La diatriba de insultos para descalificar las reivindicaciones de los estudiantes no es algo nuevo, pero en esta ocasión ha sobrepasado los límites de lo aceptable. La huelga de hambre, mantenida durante 37 días por seis estudiantes secundarios en la localidad de Buin, se levantó para evitar males mayores y no agregar leña al fuego. Su portavoz hizo gala de sentido común y responsabilidad cuando anunciaba su final. "Con esto demostramos nuestro rechazo al gobierno que ha mantenido una postura de intransigencia e indolencia ante nuestras demandas y con una nula preocupación por la inminente pérdida de vidas humanas." El gobierno lo calificó de fantochada inútil.

La actitud del presidente Piñera y la bancada pinochetista se ha caracterizado por cerrar cualquier canal de entendimiento y tildar a los estudiantes de provocadores y necios. El nombramiento de una comisión parlamentaria sin ninguna capacidad legislativa para cambiar nada, se queda como una artimaña para dilatar y mantener el rumbo, buscando apagar el fuego inmediato y que los alumnos vuelvan a las aulas. Ya lo hicieron en la anterior huelga de los "pingüinos". Pero los estudiantes han sido claros, "es cuestión de decencia, si tenemos que estar un año en huelga lo haremos". Se trata, dice la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, de "concebir la educación como un derecho universal y garantizado por el Estado en un sistema más igualitario, más inclusivo, más diverso y más democrático, y eso es una demanda del pueblo chileno, es una demanda de nuestras familias..."

Iracundos, senadores y diputados han preferido la solución de fuerza. No en vano, en materia represiva, Chile obtiene matrícula de honor. Un sobresaliente cum laude. Sus fuerzas armadas y carabineros se han graduado en la tortura y la violación de los derechos humanos. Buen ejemplo es la lucha "antiterrorista" contra el pueblo mapuche. Han asesinado a un menor de 14 años, Manuel Gutierrez. Pero también, en estos días, llama la atención el uso de perros "policías". Su tarea consiste en perseguir, morder e inmovilizar a la presa, en este caso los estudiantes. Perros de caza adiestrados para la cacería humana. Una vez conseguido el objetivo, esperan la llegada de su amo, quien remata la faena. Es decir, sacar la porra y darle una buena tunda de palos. El ritual es simple, primero costillas, luego los riñones, después las extremidades inferiores y por último las superiores. Sin olvidar, claro está, de incursionar en las partes nobles. Tanto estudiante en la calle no es bueno. Chile pierde imagen y se crea la sensación de caos. Mejor pecar por exceso de celo. Las cifras entre detenidos y heridos superó casi el millar en las dos jornadas de huelga general.

Mientras esto sucede a plena luz del día, una nueva generación de dirigentes estudiantiles hace gala de madurez política. No en vano 80 por ciento de la sociedad chilena les avala y defiende. El fracaso del sistema educacional chileno articulado a la lógica del mercado es palpable. La educación se ha convertido en un negocio, ya no se trata de formar en valores democráticos ni en principios solidarios. Por el contrario, se busca el beneficio y la rentabilidad a costa de perder la honra.

La derecha pinochetista y los partidos de la Concertación han sido cómplices de esta política de rapiña educativa que supone una guerra a la educación con valores éticos. Resulta innoble que los que hasta hace unos años dirigieron el país y dieron por bueno este sistema, ex ministros, diputados y senadores del PPD, el Partido Socialista y la Democracia Cristiana, digan compartir las inquietudes y reivindicaciones de los estudiantes, sumándose al carro en el último minuto. No se puede ser mas hipócrita. Nuevamente Camila Vallejo apostilla. "El pueblo chileno se cansó de eso. Hoy día creemos que es necesario cambiar el sistema político, cambiar el sistema económico para que justamente la redistribución del poder sea más justo, la distribución de la riqueza más justa y que tengamos condiciones dignas para desarrollarnos como seres humanos, y eso hoy en día no está garantizado. Llevamos 30 años con este modelo y ya no da abasto, la gente no lo quiere y quiere hoy día ser parte de la construcción de algo nuevo."

La clase política en Chile está en entredicho y no tiene muchas salidas, salvo incrementar la represión, cuestión que lamentablemente no podemos descartar. Hoy el pueblo chileno y lo mejor de su juventud está en la calle, defendiendo la dignidad y dejando al descubierto uno de los sistemas educativos mas injustos, elitistas y excluyentes. Sin duda, lo que Salvador Allende, en pleno bombardeo de La Moneda, vaticinaba para Chile, se está cumpliendo. Cuando mostraba su fe en Chile y su destino, señalaba a los estudiantes, entre otros, como depositarios de las futuras luchas democráticas. Sus nuevas generaciones han tomado el testigo y cumplen su voluntad, abrir las grandes alamedas por donde pueda pasar el hombre libre. Vivan los estudiantes chilenos.

La Jornada, 28/08/11

Marcos Roitman Rosenmann: El mercado para legos

Becerro de oroMarcos Roitman Rosenmann: El mercado para legos

Un nuevo dios recorre el mundo, el mercado. Son muchos quienes temen su presencia. Nada más pronunciar su nombre se ponen a temblar, les entra el miedo, pierden la compostura y no saben dónde meterse. Entre sus cualidades destaca la omnipresencia. Su sombra cubre el planeta. Quienes lo provocan sufren la ira del supremo. Posee un hambre insaciable, nunca está satisfecho y exige tributos a diario. Las ofrendas tributadas provienen del sector público. Traga compañías de electricidad, hospitales, redes telefónicas, de navegación, viviendas sociales, universidades, etcétera. Nunca le hace asco a la privatización. Se pierde por la desregulación. Le encanta ver a los suyos portar viandas llenas de contratos basura, trabajo precario y despido libre. Se pirra por la esclavitud infantil, los inmigrantes sin papeles, la trata de blancas, el desahucio por impago o el lavado de dinero. Se atiborra de corrupción, fraude fiscal y subidas de IVA. A banqueros, empresarios y trasnacionales les ofrece, a cambio de profesar su doctrina, un trato de favor. Los exonera de impuestos, pagos a la seguridad social y les otorga el plácet para ejercer la usura. Asimismo, les bendice cuando realizan cualquier transacción donde se cobran comisiones abusivas a costa del sufrimiento de las mayorías sociales empobrecidas.

Invocarlo en vano es una insensatez. Mejor plegarse a sus designios, de lo contrario desata su furia y castiga a los paganos con incertidumbre, miseria, hambre y muerte. Sus seguidores constituyen una secta. Fanáticos que practican rituales de sangre cuyo chivo expiatorio, el Estado del bienestar, degüellan, ofreciendo su cabeza al capital financiero y las trasnacionales. En su nombre se convocan reuniones internacionales, aquelarres en las cuales prima el despilfarro, acompañado de buenas viandas. Son cónclaves cuyos apóstoles se dan a la tarea de redactar homilías y sermones a los infieles. En ellos fijan objetivos e identifican a los enemigos, declarándoles una guerra a muerte. Tras la hecatombe, derrotado el hereje, se le ofrece una paz consistente en la reconstrucción. Es el momento para hacer negocios, repartir comisiones, ahondar en la corrupción y poner gobiernos conversos. Así, el dios mercado se siente satisfecho y pletórico. En caso de resistencia, sus cruzados invaden el territorio permitiendo aumentar los beneficios del complejo industrial-militar, uno de sus más leales seguidores.

Marcos Roitman Rosenmann: Las marchas de la dignidad en España

Marcos Roitman Rosenmann: Las marchas de la dignidad en España

Si algo desconcierta a los ideólogos del sistema son las convocatorias capaces de aglutinar el descontento y malestar popular al margen de los partidos y sindicatos mayoritarios. La derecha las tilda de residuales y un peligro para la seguridad pública. Quienes acuden tienen un plan concreto, desestabilizar la democracia, boicotear las instituciones y desacreditar a los representantes elegidos en las urnas. Los insultan, zarandeándoles e impidiendo cumplan con sus tareas en el Parlamento y los ayuntamientos. Son violentos y tienen conexiones con el terrorismo internacional. La prensa conservadora los descalifica, escudándose en los números. El periódico La Razón lleva el argumento a la portada: " 22.971.350 votan el 22 de mayo; 125.000 manifestantes el 19 de junio." El mensaje es claro: son pocos y constituyen un magma de gentes de mal vivir, donde se reúne lo peor de lo peor. La excresencia de la sociedad bien ordenada. Ácratas, homosexuales, punkis, izquierdistas, intelectuales, bohemios, actores, vagos, inmigrantes sin papeles y gitanos. Visten mal y emanan efluvios putrefactos. Su presencia perturba la paz y nos cuestiona las buenas maneras. Impide seguir robando, apoyando a políticos corruptos, usureros y banqueros sin escrúpulos. En el otro extremo de los detractores del M-15 está la socialdemocracia institucional. Sus ideólogos prefieren atacar por otro lado. Centra sus críticas en la falta de coherencia de la plataforma M-15. No tienen un programa mínimo, no se dotan de un líder permanente ni atinan a definir un enemigo. Son imprevisibles y entre ellos se cuelan los antisistema. Un día están en el Parlamento denunciando los planes de privatización de la salud, los recortes sociales y el trabajo basura. Al siguiente se plantan en la vivienda de una familia desahuciada y evitan sea expulsada de su vivienda, luego hacen asambleas y convocan marchas. Con tal activismo nos estresan, no hay por dónde meterles mano y ni ellos mismo se aclaran. Por último, y lo más grave en el medio plazo, está en convertirse en carne de cañón para los populismos neofascistas. En conclusión, o se atienen a derecho o les borramos del mapa. Con nosotros o sin ti.

Más allá del baile de cifras, fueron cientos de miles los ciudadanos que coparon las calles de las grandes capitales de España este domingo 19 de junio. Convocados originariamente desde un barrio popular de Madrid, Vallecas, en enero de 2011, por trabajadores en paro, tras el 15-M, su llamamiento fue cobrando fuerza y se convirtió en un punto de encuentro en las acampadas de las plazas. El objetivo de la marcha era decir no al pacto del euro, cuyas consecuencias inmediatas han sido el aumento del desempleo, la exclusión, la precarización laboral y la desigualdad. Resulta curioso que un problema, que es considerado fundamentalmente tema de expertos, sin repercusión en los espacios del debate político ciudadano, se halla convertido en un factor aglutinante del descontento, y sea capaz de movilizar a miles de personas. Sin duda, muchos de quienes han marchado este domingo 19 de junio desconocen el intríngulis del pacto monetario, pero son conscientes de sus repercusiones. Su fracaso en Grecia, Irlanda, donde se aplicaron recortes sociales y salariales para favorecer la tranquilidad de los mercados, es una realidad. En Portugal, el itinerario parece seguir el mismo rumbo. Su aplicación no se traduce en un alivio a las clases populares. Por el contrario las empobrece y beneficia al gran capital financiero y transnacional, quienes siguen llenándose los bolsillos y siguen viviendo de la sopa boba.

Así, con un eslogan contra el pacto del euro y sus consecuencias, las marchas recorrieron, al menos en Madrid, decenas de kilómetros. Desde la 10 de la mañana y los cuatro puntos cardinales, decenas de jóvenes, mujeres, emigrantes, jubilados y trabajadores en general se fueron sumando hasta converger en un grupo compacto que ocupaba las calles centrales de las emblemáticas avenidas de la Castellana y Paseo del Prado. Nunca, desde los años 70, se vivía una circunstancia parecida. Sin incidentes, no se respondió a ninguna provocación y en la Plaza de Neptuno, a las 14:30 horas, se concluyo haciendo sonar el Himno de la Alegría. Los marchantes mostraron civismo, responsabilidad y buen hacer, dejando sin argumentos a quienes los tachan de violentos. Luego la fiesta siguió en la tarde en medio de una acampada espontánea.

La próxima convocatoria, el 23 de julio. Cien miembros de la plataforma del M-15 de Valencia inician una caminata de 34 días, cuya última estación es Madrid. Será en pleno verano. Probablemente será otra demostración de la vitalidad de este movimiento. Su objetivo es hacer desde Madrid un llamado a la huelga general terminado el periodo estival. Hay muchos peligros en el camino. Sin embargo, el M-15, con todas sus contradicciones, que las tiene y no son desconocidas por quienes participan de él, ha sabido catalizar una demanda presente en la sociedad. Otra manera de hacer política y desde abajo. Todos los domingos desde hace ya un mes, cientos de ciudadanos, en toda España, participan durante horas en las plazas de sus barrios o pueblos, definiendo objetivos e informando sobre la marcha de los acontecimientos. En estas asambleas, la democracia se vive y se practica, ha sido rescatada de sus secuestradores, los mercados, la banca y una elite corrupta que sigue empeñada en no entender el significado de este movimiento cívico. No entienden de dignidad, por ello desprecian sus reivindicaciones. En conclusión, las marchas del fin de semana pasado, si hay que adjetivarlas, sin duda elegiría el apelativo de marchas de la dignidad.

La Jornada, 26/06/11

Marcos Roitman Rosenmann: La izquierda del capitalismo

Marcos Roitman Rosenmann: La izquierda del capitalismo

No cabe duda, la obligación de adjetivar las conductas de los partidos socialdemócratas y progresistas como pertenecientes a la izquierda trae consigo ejercicios teórico-ideológicos propios de un malabarismo intelectual. Es común hablar de la existencia de una "izquierda institucional", sobre todo cuando nos referimos a organizaciones políticas cuyas bases doctrinales no cuestionan el capitalismo, factor suficiente para negarles el calificativo de izquierdas. No debemos olvidar que la socialdemocracia y los llamados reformistas no compartían las premisas del capitalismo. La estrategia cuestionada era la forma de enfrentarlo, la transición al socialismo. El dilema se expresaba dualmente: reforma o revolución. Ahora, el problema es otro. Quienes se autodefinen pertenecientes a la "izquierda institucional" comparten y aceptan las reglas del juego de la economía de mercado. El hacerlo trae consigo consecuencias inmediatas. Su decisión conlleva avalar el proceso de concentración y centralización del capital como mecanismo para la creación de riqueza. Por consiguiente, dentro de sus programas desaparece la crítica de fondo a las relaciones sociales de explotación sobre las cuales, el capitalismo, construye y ejerce el poder político. Los militantes de esta nueva izquierda institucional, parecen sentirse cómodos navegando en las aguas del capital. Eso sí, para justificar el abandono de la lucha anticapitalista, la izquierda institucional y la socialdemocracia utilizan argumentos maniqueos y pedestres. Su lógica consiste en negar la lucha de clases y la división social del trabajo basada en la propiedad privada de los medios de producción. De su lenguaje han desaparecido, por arte de magia, los capitalistas y con ello la dualidad explotados-explotadores. Asumen, sin cuestionar, una visión del mundo donde el imperialismo y los intereses depredadores de las trasnacionales se esfuman en pro de la ideología de la globalización. Sin explicación coherente enfatizan el sentido armónico de la globalización, promoviendo una gestión de la crisis con rostro humano. Según ellos, todos somos responsables y debemos compartir costos. Así sugieren un pacto estratégico entre trabajadores y empresarios, considerándolos parte de un mismo equipo con las mismas metas. De esta manera, nadie quedaría excluido de los beneficios de un trabajo solidario. Ni ganadores ni perdedores. Si actuamos con tino, nadie se verá perjudicado. Es el dilema del prisionero extrapolado ante las relaciones sociales de explotación. Si se coopera se consiguen los objetivos, todos obtienen beneficios. Los trabajadores mantienen su empleo, aunque sea en peores condiciones, y los empresarios, ya nunca más capitalistas, verán aumentar sus ganancias y con ello invertirán, incrementándose el producto interno bruto. Un verdadero pacto de caballeros. Puestos en esta lógica, el quid del capitalismo cambia de eje, no se encontraría en las relaciones de explotación. Su sitio se ubicaría, a partir de ahora, en la fuerza autorregulada de la economía de mercado para satisfacer las necesidades de los consumidores.

Para la nueva "izquierda institucional" y la socialdemocracia, el capitalismo debe redefinirse como un sistema político destinado a generalizar los beneficios de la economía de mercado. Con ello, lo importante es consumir, no importa qué, cómo y cuándo. Se trata de garantizar el acceso al mercado y formar parte de un ejército de consumidores diferenciados por la calidad y la cantidad de los productos que adquiere. Unos comerán angulas, caviar, beberán champagne, conducirán Lambordinis, Mercedes Benz , irán de vacaciones en yates y viajarán en primera clase; otros, en cambio, deberán conformarse con sucedáneos, imaginarse unas vacaciones virtuales, utilizar el transporte público, consumir gaseosas o tomar agua no contaminada, en el mejor de los casos. Pero tampoco se olvidan de los menos agraciados, quienes sobreviven con menos de un dólar al día o simplemente no tienen ni eso. Para este sector social les aplican el criterio de políticas para pobres. Podrán comer, tendrán un trabajo precario, y se verán avocados a la miseria, la exclusión y la marginalidad. Pero siempre tendrán una opción de salir adelante, en sí son capital humano y ese es su máximo activo. El mercado está siempre atento para recibirlos con las manos abiertas.

Marcos Roitman Rosenmann: La huelga general en España: entre el éxito y la criminalización

Marcos Roitman Rosenmann: La huelga general en España: entre el éxito y la criminalización
"Hoy muchos jóvenes que acudieron a la manifestación fueron los mismos que estuvieron celebrando el triunfo de Zapatero en 2004, aquellos que le rogaron que no los defraudara. Hoy, los ha traicionado, perdiendo su dignidad y su palabra"

Todo parece seguir un guión prestablecido. Los medios de comunicación social han buscado persuadir de los inconvenientes de una huelga general. Se ataca a los sindicatos, a sus dirigentes, a sus afiliados y a los trabajadores. Según los comunicadores no hay razones objetivas para un llamamiento de esta índole, aunque comprenden el "cabreo" motivado por la aprobación de una reforma laboral considerada necesaria aunque impopular según el PSOE y el presidente Rodríguez Zapatero. En otras palabras, era normal que los sindicatos levantasen la voz, no podían quedarse quietos, se jugaban la poca credibilidad que aún les queda, tanto como su dignidad. En cualquier caso, la sociedad interpreta el llamado como una acción desesperada y fuera de lugar. Muchos consideran que debía haberse convocado previamente a la promulgación de ley y no a posteriori. Si se quería echar un pulso al gobierno y la patronal, lo suyo era hacerlo en tiempo para evitar su promulgación por las Cortes Generales.

En este tablero de poder y en el ecuador de la legislatura, hay que medir muy bien las decisiones políticas. Para el PSOE no resulta plato de buen gusto enfrentarse a sus aliados y votantes potenciales, motivo suficiente para no hacer leña del árbol caído, y por otro lado, fundamentalmente al sindicato socialista UGT, tampoco le interesa profundizar en la brecha abierta y abonar el terreno para un futuro e hipotético triunfo electoral del Partido Popular. Puestos en esta disyuntiva, el gobierno no retrocederá. Para ellos en este día se han garantizado dos derechos: el de huelga y sobre todo el derecho al trabajo a quienes no han querido secundar el llamado de los sindicatos. En cualquier caso, lo único cierto es que han parado más de 10 millones de personas, más de 50 por ciento de la población laboral. Si lo analizamos por sectores y ramas de la producción, en la minería, la industria extractiva, la metalmecánica, la industria automotriz, es donde la participación ha sido superior a 75 por ciento, llegando incluso a 100 por ciento en algunos casos. Por el contrario, en el comercio, la hostelería y la pequeña y mediana empresa se impone el miedo y el temor al despido. Los empresarios amenazan y con la nueva ley en la mano sus argumentos se constituyen en una puerta real al despido objetivo. Por este motivo, muchos empleados decidieron acudir a sus puestos de trabajo. Otra causa para no hacer huelga es estrictamente crematística. Un día de huelga supone un descuento en nómina, para un sueldo de mil euros, de aproximadamente 60 euros. Aun con todos estos inconvenientes, se han manifestado en contra de la reforma laboral millones de hombres y mujeres en toda España. En esta huelga ha sido notable la gran participación de jóvenes, muchos de ellos en paro o con contratos basura. Aunque las cifras varían según las fuentes, en la mayoría de las comunidades autónomas superó 50 por ciento, salvo en el País Vasco, con 30 por ciento, donde los sindicatos nacionalistas no se sumaron a la convocatoria.

Marcos Roitman Rosenmann: Todos querían ser progresistas

Marcos Roitman Rosenmann: Todos querían ser progresistas

Desde hace unos años se ha levantado una polémica donde se entrecruzan diferentes debates. Las discusiones reflejan las preocupaciones sobre el futuro que nos espera y los retos de un mundo que se resquebraja a marchas forzadas. Conservadores, neoliberales, socialdemócratas e izquierda construyen estrategias tendentes a corroborar o a negar alternativas sobre la profundidad de la crisis capitalista, las luchas anticapitalistas, las perspectivas de la democracia y la viabilidad del socialismo.

Para no errar en el análisis debemos partir de un marco contextual. Nos encontramos inmersos en el dominio del modo de producción capitalista. Poco se resiste a su lógica. Un ejemplo nos lo da el cuerpo humano. Ojos, riñones, hígados o huesos adquieren un valor de cambio. Las clases populares, explotadas y dominadas, aportan sus órganos para enfrentar el hambre; de esta forma pueden pagar sus deudas y comer durante algún tiempo, mientras la burguesía alarga su vida gracias a estos "donantes" de necesidad. Llegados a este punto, los límites éticos los engulle el mercado.

Sin embargo, desde hace un tiempo acceder a un banco privado de retinas, plasma, sangre o riñones se interpreta como un avance civilizatorio. Nada puede resistirse al tren del progreso, y si existen efectos no deseados será la propia revolución científico-técnica la que cree los antídotos, revirtiendo y reparando el daño infringido. Ni el calentamiento del planeta ni la pérdida de biodiversidad son un obstáculo.

Si el imperialismo y el mercado imponen su lógica sin contrapesos se profundizarán las guerras para apropiarse de los recursos naturales, imperando la ley del más fuerte y emergiendo gobiernos totalitarios y depredadores. Estamos ante una disyuntiva: o se cambia de rumbo o asistiremos a una catástrofe de proporciones planetarias.

Puestos en esta situación, la lucha teórica se ubica en el primer plano de la batalla política dentro del capitalismo del siglo XXI. Ya no es posible, si alguna vez lo fue, reflexionar sobre el cambio social democrático al margen de los procesos de liberación, las tecnociencias y las nuevas formas de actuar y del pensar. Ejemplos de luchas democráticas, de liberación nacional y anticapitalista, la hayamos en el Sumak Kawsay o el buen vivir desarrollados en la nueva Constitución de Ecuador, en el Estado plurinacional y la ciudadanía plena reconocidos en la Carta Magna boliviana, pero también lo encontramos en los municipios autónomos de rebeldía zapatista; sin olvidarnos de los aportes provenientes de la revolución cubana y las propuestas como la Alba o el Banco del Sur, lanzadas por la República Bolivariana de Venezuela.

En esta lucha por salvar y dotar de rostro humano al capitalismo se enquista la mentalidad progresista social-conformista. Sus analistas proceden de la intelectualidad autodenominada progresistas de izquierda. Desentrañar equívocos y desmantelar la mentalidad progresista nos obliga a realizar una inmersión en sus postulados. Bajo el sincretismo teórico hacen uso de cualquier filosofía o tópico, si ello les da beneficios. Falsean la naturaleza de instituciones. Para los progresistas, un banco bien podría ser una entidad caritativa si se le dota de un organigrama solidario. Sus mentes pensantes, construyen un mundo dual, en el cual polarizan el mundo y cuyo resultado consiste en enfrentar las fuerzas progresistas versus la derecha cavernícola. De la noche a la mañana y por arte de magia, debemos entender que ser progresista consiste en ponerse al lado de los desamparados, los dominados, explotados y excluidos, y cubrir con un manto de sensibilidad social sus políticas públicas. De esta manera tan laxa, todos aquellos que posean esta sensibilidad social, pueden considerarse progresistas y soldados en la lucha contra la derecha oscurantista y neoliberal.

Marcos Roitman Rosenmann: El PSOE consolida el poder de los empresarios

Marcos Roitman Rosenmann: El PSOE consolida el poder de los empresarios

En medio de la euforia desatada por los triunfos deportivos, media España está aún en limbo o disfruta de las vacaciones estivales. En este contexto de relajo y en la mejor tradición franquista, el Parlamento, con el visto bueno del Partido Socialista Obrero Español, la abstención del grupo mixto, el Partido Nacionalista Vasco y Convergencia y Unión ha dado el pistoletazo de salida a la reforma laboral. El resto de grupos parlamentarios, incluyendo el conservador Partido Popular, votaron en contra. Este último llevado por una visión electoral y no por discrepancia en su articulado. Si bien todo el proceso constituye un nuevo ataque a las clases populares, lo destacable, en este caso, estriba no sólo en su contenido, sino en la forma en la cual se ha llevado a cabo el proceso. Salvo Izquierda Unida, el bloque gallego y Esquerra Republicana de Cataluña, el resto del Parlamento, sus tres cuartas partes, estuvo de acuerdo en despachar, cuanto antes la reforma y no esperar a septiembre. Ahora el siguiente paso es su ratificación en el Senado, donde no habrá grandes cambios, salvo en los acentos.

En tiempos de la tiranía fascista era costumbre aprobar leyes impopulares durante los meses estivales. De esta manera, llegado septiembre, considerado el comienzo de un nuevo curso político, las medidas adoptadas, a traición, en julio, eran agua pasada. El protagonismo noticioso lo copaban la vuelta al colegio, la inflación, la moda, la liga de futbol o los megaproyectos inherentes al franquismo. Eso sí, dentro de la unidad ideológica de sus variopintas familias. Las discrepancias eran de matiz; mientras tanto, las manifestaciones opositoras pasaban a la categoría de ilegales y eran perseguidas y detenidos sus dirigentes. Por esta sencilla razón, iniciar septiembre sin temer movilizaciones, huelgas o enfrentamientos formaba parte de esa paz social de la que tanto se jactaba Carrero Blanco y Manuel Fraga Iribarne.

Marcos Roitman Rosenmann: Pobres Ricos

Marcos Roitman Rosenmann: Pobres Ricos

En medio de la crisis del capitalismo, las perspectivas de futuro son contradictorias. Para las burguesías y los empresarios se trata de un momento amargo. Practicar la lujuria, la gula, la avaricia, la envidia o la soberbia está mal visto en momentos de recesión. Las plutocracias se ven obligadas a ocultar su obscena forma de vida con el fin de no ser atacadas. Los dueños de grandes fortunas, se sienten víctimas. Ellos, dirán, no son culpables del actual desaguisado. La responsabilidad es de los gobiernos, los que, independientemente de su color político, se mostraron incapaces de actuar a tiempo, dejando crecer la burbuja especulativa y financiera. Por consiguiente, ahora les toca hacer frente a su desidia. En otras palabras, gobernar con mano de hierro. La tarea: salvar al capitalismo de su colapso. En esta dinámica, se perfilan las medidas de austeridad. Todas cortadas por el mismo patrón. Rebajan los salarios, congelan las pensiones, abaratan el despido, suben el IVA y reducen las inversiones públicas en salud, educación o vivienda social. Bajo este paraguas se busca reducir el déficit fiscal, olvidando que su origen, entre otras cosas, está motivado por la aportación de miles de millones de euros o dólares, del erario público, destinados a salvar la banca privada.

Para no ser tildados de parcialidad y acusados de hacer recaer los efectos de la crisis en las clases populares, los ricos y acaudalados miembros de las oligarquías políticas, financieras e industriales se reparten el papel. A quienes gobiernan se les pide dar ejemplo. Si primero se subieron los sueldos, ahora les llegó el tiempo de apretarse el cinturón. En un acto de constricción moral, diputados, senadores, alcaldes y presidentes de gobierno o de Estado, en España salvo el rey, renuncian a los coches oficiales, viajar en primera clase o los privilegios inherentes del cargo. En este afán ahorrador, aparcan los BMW, Audi o Mercedes Benz y se decantan por los utilitarios. No faltan los que se arriesgan al límite y optan por el transporte público. Todo un catálogo de virtudes. Con dichos gestos quieren trasladar a la población una nueva imagen de políticos responsables y serios. En tiempos de vacas flacas no se debe presumir de riqueza.

El Estado neoliberal protege a los delincuentes de cuello blanco. No actúa contra ellos, y si lo hace es de forma excepcional. Siempre es bueno contar con un chivo expiatorio. Lava la cara y de paso crea una cortina de humo. Nunca persigue de manera sistemática a quienes defraudan la hacienda pública, la seguridad social y evaden capitales. Sirva como ejemplo la actual reforma laboral. Mientras se avala el despido exprés por razones objetivas del empresario evitando con ello pagar indemnizaciones, los gerentes de bancos, directivos, miembros de los consejos de administración y altos cargos siguen blindándose ante la crisis. Sus nóminas no sufren recortes y sus contratos contemplan el abono de millones de euros en caso de despido.

No cabe duda, la vida de los ricos está llena de sinsabores. En estos momentos se sienten observados, criticados y maldecidos por quienes no comprenden lo difícil que es elegir entre comprar un reloj de diamantes o de platino. Tarea compleja a la cual se debe unir el estrés provocado por la indecisión de adquirir un yate o un Maserati. La verdad, son unos auténticos sufridores. Seres débiles y frágiles a los cuales debemos agradecer sus actos de beneficencia en pro de la comunidad. Siempre están pensando en los más débiles y necesitados. Tienen un espíritu cristiano sin igual. Cuando unen sus esfuerzos, organizan cenas con el fin de recaudar fondos para los niños hambrientos del tercer mundo. Asimismo, abren fundaciones y dedican una parte ínfima de sus astronómicas fortunas a realizar obras de caridad. Por citar dos nombres relevantes de nuevos ricos, tanto George Soros como Billy Gate, o si se quiere en menor medida Carlos Slim, les gusta ser visualizados como los Médici del siglo XXI. Compran pinturas, esculturas, incunables, joyas o cualquier bien mueble o inmueble que posea un valor de cambio elevado y sea único en su especie. Tampoco este comportamiento es exclusivo de quienes amasan fortunas particulares. Este comportamiento no difiere del practicado por los grandes bancos y las empresas transnacionales. BSHC, Santander, Nestlé, Endesa, Telefónica o Petrobras otorgan becas doctorales, posdoctorales, se comprometen con el medio ambiente, la naturaleza y patrocinan investigaciones sobre el cáncer, el genoma humano y las nuevas tecnologías. Les falta tiempo para apadrinar estudios sobre energías alternativas o convertirse en auspiciadores de equipos de futbol, ciclismo, baloncesto, Fórmula Uno, atletismo o regatas. Todo, claro está, debidamente complementado y acorde con las leyes recaudatorias. Aquello que destinan a obra social tiene sus compensaciones. Desgrava y facilita seguir acumulando capital y engordando el patrimonio. Qué más podemos pedir. Al fin y al cabo son unos auténticos benefactores. Crean sus museos, salas de exposición y permiten que los mortales contemplen sus posesiones considerándolo un acto desinteresado y humanitario. Como le vamos a exigir un comportamiento simple. Debemos dejarlos en libertad para practicar los pecados mundanos. El robo, la usura, la lujuria, la gula y cualesquiera que sirva para sus fines de mecenazgo. Pobres ricos, son santos a quienes hay que venerar. Su vida está llena de peligros y encima son unos incomprendidos. ¡¡Qué fatalidad!!

La Jornada, 26/06/10

Marcos Roitman Rosenmann: Transición y democracia en España

Marcos Roitman Rosenmann: Transición y democracia en España

La muerte biológica del dictador en 1975 puso al descubierto la debilidad de la izquierda para imponer una dirección al proceso de transición y constató la fuerza del franquismo. La derecha española tomó buena nota de la revolución portuguesa de los claveles, que acabó con la dictadura iniciada por Salazar y continuada por Marcelo Caetano el 25 de abril de 1974. Para los franquistas más preclaros, conducir la locomotora de los cambios políticos era necesario. Significaba controlar los tiempos y determinar el mapa de ruta. En esta dinámica su reconversión ideológica se acelera. Tocaba emprender la "modernización política". Dotar al país de un sistema competitivo de partidos y facilitar la transición del fascismo a la monarquía con la aquiescencia de las democracias occidentales. Todo fue ponerse. El diseño de Franco ganaba enteros. La reivindicación republicana de la izquierda se aparcó. El PSOE renunció sin ambages a su defensa y el Partido Comunista lo hizo a cambio de su legalización en 1977. En la primera etapa de la transición, los símbolos republicanos fueron censurados y perseguidos. También una parte de la izquierda maoísta o trotskista acabará sucumbiendo a los encantos del monarca. Su defensa del voto afirmativo a la Constitución de 1978 significaba aceptar implícitamente a la corona. Tampoco los nacionalistas catalanes se quedaron atrás. En los debates de la comisión redactora de la Constitución se rechazó explícitamente cualquier opción de plantear la idea de una España plurinacional. Autonomías sí, federalismo no. La monarquía reconoce sólo una nación: la española. Fue éste el motivo del nacionalismo vasco para no apoyar el sí a la Constitución y la causa del actual diferendo sobre el nuevo estatuto catalán, cuestionado por el PP al incluir el término nación. El caso sigue en el Tribunal Constitucional, aunque fuese aprobado en referendo y ratificado por las cortes generales.

La llamada apertura política quedó en manos del franquismo y sus aliados. En él coexistían liberales, socialcristianos, conservadores, republicanos, antimonárquicos o nacionalistas. Su lazo de unión era el anticomunismo. Ninguno de ellos albergaba convicciones democráticas. Por tanto, para entender el régimen nacido del posfranquismo debemos considerar la siguiente premisa: no todo lo que lucha contra una dictadura fascista es democrático. Ha sido esta circunstancia lo que lleva a grandes equívocos en la actualidad. No se puede hacer virtud de la necesidad.

Marcos Roitman Rosenmann: La izquierda liberal y la democracia

Marcos Roitman Rosenmann: La izquierda liberal y la democracia

La memoria histórica se tiñe de negro cuando se construye un relato político entre izquierda y democracia. Los operadores del sistema se han esmerado en elaborar un discurso negando toda relación entre luchas democráticas, socialismo, comunismo y los principios teóricos que inspiran dichas propuestas, el marxismo y las tradiciones del humanismo cristiano.

Una manera espuria de salvar el escollo ha sido crear el concepto socialismo democrático. Un sinsentido. Para liarla aún más, se plantea la vacuidad social de la democracia. El argumento es mediocre. Dicho relato se correspondería con dos tipos de excrecencias de la modernidad emergentes en el siglo XX y cuyos efectos, plantean, han sido devastadores para el desarrollo de las libertades del individuo: el fascismo y el comunismo. En dichos sistemas políticos, anomalías superadas por la concepción del Estado social de derecho, se dirá con sorna, se constriñe el ejercicio de las libertades ciudadanas como parte de la negación del orden democrático. Sólo se salva el capitalismo al cual se adscribe el adjetivo democrático, por definición.

Sus defensores presentan la relación entre democracia, revolución burguesa y libertades individuales como un conjunto de pautas provenientes de la revolución inglesa, estadunidense y francesa. Un sincretismo del cual obtienen la esencia del régimen representativo parlamentario. Así, homologan las tres revoluciones en su vertiente reaccionaria a una dinámica democrática de la cual carecen en origen, salvo la francesa. En este sentido, nada queda del tercer Estado ni de los fundamentos emancipadores jacobinos. La derecha y los partidos políticos conservadores se han sacudido los derechos provenientes de una ciudadanía libertaria inspiradora, entre otras experiencias, de la revolución haitiana y anticolonialista de América Latina.

Marcos Roitman Rosenmann: El renacer del idiota social

Marcos Roitman Rosenmann: El renacer del idiota social

Hay voces en la academia, la política, y los medios de comunicación que tergiversan los hechos del continente. Son parte de una propuesta de la derecha por imponer relatos maniqueos tendentes a despojar al sujeto de su memoria histórica republicana. Manipulan la realidad según convenga a sus intereses. En este horizonte dirigentes, estadistas, sindicalistas o representantes de movimientos sociales caerán en el saco de lobos con piel de corderos. El mundo se presenta dualmente. El orden y el caos. La luz y la oscuridad. La economía de mercado y el estatismo comunista. La globalización y la autarquía. Paz y seguridad versus terrorismo e inseguridad. Se construye un lenguaje para atacar a las “hordas” antisistémicas y un itinerario cuya hoja de ruta es el aniquilamiento y la destrucción del diferente. Las armas utilizadas son el liberalismo doctrinal, el pensamiento conservador, la sociobiología, la desarticulación de la teoría, la pérdida de la centralidad política y el desánimo de la razón. Se presentan como un frente único para conquistar un nuevo edén. Sus imágenes son las buenaventuras del capitalismo y sus megaproyectos. Obras faraónicas de adoración y procesión transformadas en tótems para la satisfacción de los nuevos dueños del planeta. Urbanizaciones de lujo, campos de golf, torres de cientos de metros, etcétera. La felicidad completa, cuya máxima expresión se dibuja en levantar centros comerciales donde las personas puedan vivir en ellos. Son los auténticos nichos de la virtud del mercado. Extensiones donde encontramos hoteles, restaurantes, cines, entidades financieras, gimnasios, joyerías, agencias de viaje, supermercados... La imagen perfecta para la actual era del consumidor que vive en su interior adaptándose a sus códigos. Su personalidad se flexibiliza para adorar marcas comerciales de comida basura, prendas de vestir, coches, etcétera. En su interior se consolida la mutación del ciudadano al idiota social. Es el proceso de atomización y pérdida de identidad colectiva. La sustitución de la memoria social por el deseo de compra y autismo individualista. El retorno del Idión aristotélico.

Marcos Roitman Rosenmann: Gobernar desde la izquierda en el siglo XXI

Marcos Roitman Rosenmann: Gobernar desde la izquierda en el siglo XXI

Los cambios de fin de siglo dejan un mundo donde los proyectos políticos fueron trastocados por la caída del muro de Berlín. Bajo este símbolo cae una visión de la izquierda en la cual los valores dependían en gran medida de imágenes cuyos referentes eran la Unión Soviética y los Estados Unidos. La lente con la cual se observaba la realidad, desde el llamado mundo libre, descalificaba el comunismo adjetivado como realmente existente. Su punto de mira era la Unión Soviética. Y cuando no, se acudía a Camboya u otro país capaz de poner en entredicho la relación teoría y práctica. La lógica era sencilla. Buenos principios, mala práctica. Una utopía. Muerte, Gulag y degradación. Se trataba de mostrar los males de un sistema donde la irracionalidad, la falta de libertades y la persecución política, eran sinónimo de socialismo. Pocos entrevieron lo contrario, un abandono de los principios y fundamentos prácticos y teóricos. La ceguera afectó a la izquierda en la construcción de alternativas. Primero en Europa, bajo presión, cuestionó sus estrategias, su definición de partido, de revolución, de democracia, de socialismo, comunismo, en definitiva su identidad. El anticapitalismo, la idea de una revolución social, una concepción clasista del Estado, y de la lucha de clases, eran sustituidas por un lenguaje contemporizador. Cansados querían participar del capitalismo de Estado. La socialdemocracia consolidada en casi toda Europa occidental veía avanzar al eurocomunismo en Francia, Italia y España.

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