Susan George

Susan GeorgeSusan George (1935) nació en los Estados Unidos, y adquirió la ciudadanía francesa en 1994. Es presidenta del Observatorio de la Mundialización, filósofa y analista política. También vicepresidente de ATTAC Francia.

Entre sus títulos académicos se encuentran los de doctor en Ciencias Políticas (Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, University of Paris), licenciada en Francés (B.A.Smith College, EE.UU.) y Filosofía (Sorbonne, París), etc. Su trabajo actual va encaminado hacia la lucha contra el modelo actual de la globalización, organización del comercio mundial, las instituciones financieras internacionales y las relaciones norte-sur.

A partir de 1990-95 desempeñó servicios en el comité de Greenpeace Internacional así como la de Greenpeace Francia. Es un miembro del grupo de Lisboa, patrón del jubileo 2000 y ha actuado como consultor de varias agencias especializadas de Naciones Unidas (FAO, UNESCO, Unicef etc.). Susan George es un altavoz público frecuente, determinante para los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales en muchos países y se entrevista a menudo con la prensa, la radio y la televisión.

Entre sus los libros están Informe Lugano (Icaria, 2001); Fe y crédito: el imperio secular del banco mundial (con Fabrizio Sabelli, Penguin, 1994); El Bumerang de la Deuda (Prensa, 1992 De Pluto); La enfermedad se va la pista (Penguin, 1990); etc. Susan George también es autora de docenas de prefacios, de artículos de diario, de contribuciones a conferencias y seminarios, de capítulos en volúmenes corregidos, etc. Su obra se ha traducido extensamente; parte o toda existe en francés, alemán, español, italiano, portugués, estonio, japonés, coreano, bengalí, etc.

Susan George: Prevailing policy for our times: reward the guilty, punish the innocent

Susan George: Prevailing policy for our times: reward the guilty, punish the innocent

After a brief period of destabilisation, self-justification and the occasional mea culpa, the very people and institutions that plunged the world into crisis have re-emerged unscathed, as the fount of truth and all reasonable policy.

Remember how the doctrines of market omniscience, infallibility and self-regulation and the dangers of state interference in the financial industry were suddenly revealed as treacherous myths? How investment bankers stopped telling people what they did for a living? How public fury at massive bailouts and bonuses seemed for a moment ready to explode in unpredictable directions?

The public was right. Thanks to two Bank of England officials, we know that by the end of 2009 the UK, US and European governments had handed over 14 trillion dollars ($14.000.000.000.000) to the banks in a variety of support packages. In the cases of the UK and US, this largesse showered upon reckless and irresponsible financial institutions amounted to nearly three-quarters of their GDP.

What, then, have the people of the UK, the US and Europe received in return for these colossal bailouts which did not fall from the sky but were taken from citizens’ pockets? Calls for more sacrifices. Government deficits ballooned largely because of spending and borrowing to save the financial system. It had to be saved, yes, but not at the expense of ordinary, mostly poor and middle-class people.

Citizens are now paying a second time and governments have proved that they govern on behalf of that tiny fraction I call the Davos Class—the financial, economic and political elites who meet each January in the Swiss ski resort to take stock and discuss their next moves.

Ordinary people, however, are subjected to austerity programmes involving deep cuts in public services, higher taxes, slash-and-burn measures applied to salaries, pensions and benefits; longer working lives and growing unemployment.

All but the most privileged children will suffer as national education systems are subjected to stringent cutbacks. Inequalities will continue to rise. Promised investments in science, clean energy and a greener future are placed on hold. Ecological gridlock today means no guarantees that humans can continue to survive, much less thrive, in tomorrow’s climate.

Susan George: “Los estados están gobernados por la clase de Davos”

Susan George: “Los estados están gobernados por la clase de Davos”

“La pequeña élite de las minorías neoliberales que yo denomino la ‘clase de Davos’, son los culpables directos de la crisis. Sólo hay que mirar las listas de invitados en los últimos años” al Foro Económico Mundial, señala Susan George, analista política, presidenta de honor de ATTAC Francia, reconocida guru intelectual de los movimientos sociales y de izquierda a nivel mundial y autora de libros como ‘El Informe Lugano’ o ‘Otro mundo es posible sí…’.

George (Ohio, 1935) publica ahora su último libro, ‘Sus crisis, nuestras soluciones’ (Icaria Editorial), donde denuncia una vez más la sumisión de los estados ante el poder financiero, describe como esto causa pobreza y desigualdad desde hace ya muchos años y cómo ha destruido el medio ambiente. Pero el mensaje de la escritora no es del todo apocalíptico. George cree que todavía es posible un cambio y anima, desde la rabia que dice tener, a intentar darle la vuelta a la tortilla e invertir los términos en los que se desarrollan los mecánicas que oprimen a la mayor parte de la población mundial.

La clase de Davos, un club muy selecto

Los culpables de la crisis según George, aquellos a los que denomina ‘la clase de Davos’, porque “se reúnen cada enero en la estación de invierno de Suiza”, son “nómadas, poderosos e intercambiables”, afirma. “Algunos tienen poder económico y casi siempre una considerable fortuna personal. Otros tienen poder administrativo y político, ejercido sobre todo en nombre de los primeros, que les recompensan debidamente”, dice George.

Así, la clase de Davos es “siempre sumamente pequeña en comparación con la sociedad”, dirige “nuestras principales instituciones, incluidos los medios de comunicación, sabe exactamente lo que quiere y está mucho más unida y mejor organizada” que la izquierda, explica.

En su último libro la politóloga señala a los miembros de esta clase como los responsables de dirigir “la prisión en la que estamos”. “Aun quieren todo para ellos y nada para los otros, pero desde la época de Adam Smith los otros, mediante su propia lucha, han aprendido a leer, escribir y pensar de forma crítica; están mucho mejor informados y poco a poco han ido consiguiendo un cierto grado de poder para sí mismos, de forma que tienen mucha más experiencia política que la gente del siglo XVIII”, señala.

Susan George: Converging Crises: Reality, Fear and Hope

Susan George: Converging Crises: Reality, Fear and Hope

The term crisis implies a short lived period of uncertainty - suggesting there is something temporary or anomalous about the current state of the global economy. On the contrary, our global economy, from the financial clouds (or bubbles) to the real roots - where men and women work, live and survive - is suffering from systemic flaws based on an ever expanding void between rich and poor.

Susan George

TNI fellow, President of the Board of TNI and honorary president of ATTAC-France [Association for Taxation of Financial Transaction to Aid Citizens]

Susan George is one of TNI's most renowned fellows for her long-term and ground-breaking analysis of global issues. Author of fourteen widely translated books, she describes her work in a cogent way that has come to define TNI: "The job of the responsible social scientist is first to uncover these forces [of wealth, power and control], to write about them clearly, without jargon... and finally..to take an advocacy position in favour of the disadvantaged, the underdogs, the victims of injustice."

TNI, 08/06/10

Susan George: «El neoliberalismo sólo ha aumentado la riqueza de los que más tienen»

Susan GeorgeSusan George: «El neoliberalismo sólo ha aumentado la riqueza de los que más tienen»
La autora de «El informe Lugano» da la alarma ante la paulatina «destrucción» del modelo social europeo
La filósofa y politóloga propone que se aplique un control exhaustivo sobre el funcionamiento del Banco Central Europeo

¿Por qué Europa no es una democracia? Es la pregunta que repitió ayer Susan George (1934), una de las intelectuales que con mayor lucidez han analizado y criticado el funcionamiento y los problemas del capitalismo, antes de defender un enérgico rechazo a la propuesta de construcción política y económica que plantea el Tratado de Lisboa. Este documento, a su juicio, prolonga confusamente el proyecto de Constitución que rechazaron en referéndum, en 2005, Francia y Holanda. Y es que para la autora de «El informe Lugano», los mandatarios de la Unión Europea (UE) insisten en un planteamiento económico y político fracasado, como prueba la última crisis financiera internacional: «Durante los últimos treinta años, el neoliberalismo tan sólo ha aumentado la riqueza de los que más tienen».

Según los datos de Susan George, durante las últimas tres décadas, período que coincide con el auge de las políticas thatcherianas y reaganianas, las diferencias entre ricos y trabajadores han aumentado hasta 14 puntos a favor de los primeros. «Lo que se está destruyendo poco a poco es el modelo social europeo, y es precisamente a esa demolición a la que tenemos la obligación de oponernos». «Nos merecemos una Europa mejor», añadió, para responder a una nueva pregunta: «¿Por qué los franceses dijeron "no" a la Constitución europea? Pues, sencillamente, porque leyeron el texto, pese a que es complejo y confuso». ¿Y por qué España se sumó sin más? «Porque la entrada de España en la UE coincide con la llegada de su democracia y porque ha recibido de Europa, durante años, el 1 por ciento de su producto interior bruto (PIB)».

Susan George: Cómo transformar la economía mundial: soluciones para un mundo sostenible

Susan GeorgeSusan George: Cómo transformar la economía mundial: soluciones para un mundo sostenible

La actual crisis financiera ofrece la oportunidad idónea para poner en marcha reformas fiscales que financiarían la conversión hacia una industria respetuosa con el medio ambiente: un keynesianismo ecológico que sacaría al mundo de la catástrofe económica y el caos social, y pondría bajo control al desbocado sistema financiero mundial. Por Susan George.

El ciclo de conferencias de la Schumacher Society suele tener lugar en Bristol, pero este año se ha organizado también en Leeds, donde tiene su sede la Schumacher North. Las conferencias duran todo un día, en que tres personas dan una charla y acaban participando en un debate final. Mis compañeros en la jornada fueron Anne Pettifor, bien conocida por su destacado papel en la campaña contra la deuda Jubileo 2000, y Andrew Simms, de la New Economics Foundation. Mi aportación fue escrita a mediados de septiembre de 2008; la persistencia de la crisis financiera la convierte, creo, en un texto especialmente pertinente.



En primer lugar, permítanme felicitar a los organizadores de la Schumacher North por su iniciativa para traer este ciclo de conferencias y otras actividades de la Schumacher Society a Leeds. Es para mí un honor estar hoy aquí y, sobre todo, compartir el estrado con dos personas brillantes a las que admiro profundamente. También me gustaría dar las gracias a los organizadores por concederme el privilegio de honrar la memoria del Dr. Schumacher, un hombre muy avanzado a su tiempo que nos dejó un legado duradero. Para mí, supone todo un desafío el ser merecedora de ese legado en una conferencia que lleva su nombre.

Pero voy a intentarlo. La charla de hoy girará en torno al punto a que he llegado en una especie de proceso de reflexión. No quiero decir un libro –aunque puede que acabe convirtiéndose en uno–, sino a un esfuerzo por procurar dar sentido a los trepidantes acontecimientos de nuestro maltrecho mundo y a un intento por pensar sobre ellos de forma más unificada.

Hablando desde el punto de vista filosófico, la cosa en sí, el objeto aislado, ya sea un electrón, una célula humana, un organismo, una sola palabra –incluso un ser humano– sólo tiene sentido en el contexto de su relación, del lugar que ocupa en su entorno social, lingüístico o físico. Margaret Thatcher pronunció aquella famosa frase de “la sociedad no existe”. Con estas palabras, Thatcher plasmó perfectamente el espíritu del programa ideológico neoliberal que debería, idealmente, evitar que pensáramos sobre nosotros y los demás en nuestro contexto social y natural. Se nos tiene que enseñar a creer que no somos ciudadanos ni miembros de una entidad social, sino consumidores únicos e individuales. Somos totalmente responsables de nuestros propios destinos y, si nos quedamos por el camino, sea cual sea el motivo –enfermedad, pérdida de empleo, accidente, fracaso–, será por nuestra culpa. Deberíamos haberlo previsto y hacer planes. Tampoco somos responsables de otras personas. La solidaridad es una palabra desterrada. Ni debemos rendir cuentas por la situación del planeta; el homo sapiens es la única especie importante y los humanos están aislados de las leyes de la física y la naturaleza, por no decir que son inmunes a ellas. Esa es la esencia del espíritu neoliberal, “estás solo”, como les ha estado diciendo Barack Obama a los estadounidenses para resumir la filosofía de sus contrincantes.

Susan George: Sí podemos, yes we can

Susan GeorgeSusan George: Sí podemos, yes we can
TEMAS para el Debate, 5 Junio 2008
Susan George es Presidenta del Consejo de Administración del Transnacional Institute

Los excesos del desarrollismo están llevando a la humanidad al abismo, por lo que la nueva idea de progreso debe volver a recuperar la intención de antaño, de unir el progreso con la emancipación de los seres humanos, retomando el impulso del “sí podemos” que ha caracterizado los movimientos transformadores de la izquierda durante décadas.

El progreso es una idea inventada ya en el siglo XVIII, la época de la Ilustración y de las revoluciones, pero a veces es difícil mantener esa idea viva en nuestro propio tiempo. En Francia, los revolucionarios derrocaron la monarquía y el "orden natural" –la mayor herejía en aquel momento–. Los Padres Fundadores de los Estados Unidos, imbuidos de la noción de progreso, la legaron a generaciones de norteamericanos. Cuando floreció, la idea de progreso estaba reducida a Occidente, a lo que se podría llamar "zonas de Ilustración", y a las clases sociales con una educación relativamente alta. A lo largo de las décadas siguientes, los pensadores y los activistas creían en la emancipación humana y luchaban por ella, por la erradicación de la esclavitud, por una nueva vida para los inmigrantes, por los derechos de los trabajadores, de las mujeres y de las minorías.

Susan George: Globalizacion y guerra

Susan GeorgeSusan George: Globalizacion y guerra

La globalización, liderada por las grandes corporaciones e impulsada por los recursos financieros ha conseguido, con éxito, transferir la riqueza del trabajo al capital. Ello ha ocasionado desigualdad y exclusión a gran escala, que, combinadas con la presión que sufren los recursos de agua y medioambientales, posiblemente avivará nuevos conflictos.

Para empezar quiero agradecer a IPPNW (siglas en inglés de Médicos Internacionales para la Prevención de una Guerra Nuclear) su invitación para hablar en su XVIII Congreso Mundial. Es un gran honor y les estoy muy agradecida ya que soy una admiradora de su trabajo desde hace muchos años. Especialmente, me gustaría dar las gracias a los doctores Arun Mitra y Christoph Kraemer que han sufrido bastantes dificultades por mi culpa.

El tema sobre el que me habéis pedido que hable, "Globalización y Guerra", es bastante amplio y será mejor que comencemos definiendo los términos para que todos hablemos de lo mismo. "Globalización" es una palabra de la que se abusa bastante, al igual que "desarrollo", y no significan mucho a no ser que vayan acompañadas de un par de adjetivos y de alguna explicación. Mis adjetivos y explicaciones serían los siguientes: "neoliberal", "liderada por las corporaciones", "impulsada por los recursos financieros", o cualquier otra cosa que evoque la fase actual en la que se encuentra el mundo del capitalismo -la clase de capitalismo que otros han denominado como, turbo- o super- o hiper-capitalismo.

Susan George: From “Constitution” to “Reform” or from Bad to Worse

Susan GeorgeSusan George: From “Constitution” to “Reform” or from Bad to Worse

The European elites have never digested the French and Dutch ‘No’ votes on the Constitution and now they are striking back with the so-called “Reform Treaty”. This latest, being pushed through the Europeans process with unseemly haste so that European citizens cannot interfere, is just as complicated, just as neo-liberal, just as unjust as the defunct Constitution it replaces, writes Susan George.

I wrote this piece for “TEMAS para el Debate”, published by the Fundación Sistema in Madrid, whose director is Professor José Felix Tezanos [also Professor and Chair of the sociology department at the Universidad de la Educacion a Distancia]. The Spanish version will appear in TEMAS in the October 2007 issue [no. 155] and will also be posted on this site. The Fundacion has an ongoing and lively programme of conferences, seminars and a great many publications in various aspects of the social sciences. You can find their books and scholarly”revistas” on their site at www.fundacionsistema.com. “TEMAS para el Debate” is a less scholarly, more popular publication. Susan George

Susan George: "La RSC es un término inventado por los empresarios que quieren evitar cualquier tipo de regulación"

Susan GeorgeEntrevista con Susan George: "La Responsabilidad Social Corporativa es un término inventado por los empresarios que quieren evitar cualquier tipo de regulación"

P.1. ¿Qué opina de la Responsabilidad Social Corporativa?

Se trata de un término inventado por los empresarios que quieren evitar cualquier tipo de regulación.

Déjame contarte una historia: En una conferencia en Viena sobre RSC, estaba en una mesa con empresarios. Pienso que la primera responsabilidad de las empresas es pagar impuestos, pero creo que todos sabemos por las estadísticas de la OCDE, que las compañías transnacionales están pagando cada vez menos impuestos, y que traspasan la carga de los mismos a los consumidores y a los negocios locales. Entonces, el hombre que estaba sentado junto a mí dijo, “pero yo soy fiscalista, mi trabajo consiste en asegurar que las empresas paguen los menos impuestos posibles”. Así que pienso que la RSC frecuentemente es una máscara para no hacer nada.

Susan George: Por un modelo socioeconómico solidario y perdurable

Susan GeorgeSusan George: Por un modelo socioeconómico solidario y perdurable
Susan George es Presidenta del consejo del Instituto Transnacional.

Los análisis y las predicciones de los ecologistas y de los altemundialistas han quedado demostrados continuamente por los hechos. Ya nadie se atreve a negar la realidad del cambio climático y del efecto invernadero, de la crisis del petróleo, del impacto deletéreo del hombre sobre el planeta. Todo el mundo sabe que el agua dulce se está convirtiendo en un recurso escaso y que la agricultura intensiva mina los suelos sin que, por otra parte, consiga alimentar a todos los que sufren hambre. Centenares de estudios de caso demuestran que la deuda de los países pobres funciona como un neocolonialismo,  grava cualquier posibilidad de desarrollo sostenible y contribuye a arrojar a las carreteras y a los mares a centenares de miles de emigrantes que ya no pueden encontrar los medios de vivir decentemente en sus países. En cuanto a las empresas transnacionales, escapan cada vez más a cualquier tipo de control, comprendido el fiscal, y invierten donde quieren, cuando quieren y para producir y vender lo que quieran.

Y sin embargo, cuando llega el momento de la decisión política estos análisis y estos hechos se olvidan. Las cuestiones vitales de las que hablan los autores de esta parte de La Otra Campaña – energía, deuda, agua, agricultura, empresas transnacionales – no son tratadas o lo son a penas por los políticos, atrapados por una especie de parálisis. El medio ambiente siempre queda relegado a un ministerio aparte, sin gran influencia; la legislación no refleja ni la gravedad del momento ni la urgencia del cambio. ¿Por qué? Sin duda porque el neoliberalismo, o la “mundialización neoliberal”, es decir, la etapa del capitalismo mundial en la cual nos encontramos actualmente sumergidos, no desea ningún cambio que pueda perjudicar su avance.

Susan George: "Europa va en la dirección equivocada"

Susan GeorgeSusan George: "Europa va en la dirección equivocada"
Politóloga. Altavoz del movimiento altermundialista

La Unión Europea no está para muchas fiestas. En pleno 50° aniversario del Tratado de Roma, nadie puede aventurar por dónde discurrirá en los próximos 50 años. Susan George, presidenta del Observatorio de la Mundialización y europeísta convencida, no reprime sus críticas. Las expone sin censura en Nosotros, los pueblos de Europa (Icaria).

Susan George: The betrayal of social Europe

Susan GeorgeSusan George: The betrayal of social Europe
Contribution to the Encuentros de Salamanca, 21-23 June 2006

Professor José-Félix Tezanos, Director of the Fundacion Sistema and editor of its periodical Revista Temas has organised several years running an Encuentro [colloquium, or 'meeting, encounter'] in the exceptionally beautiful Spanish university city of Salamanca. This year, the second time I've gone, the Encuentros were devoted to the subject "What course for Europe" ["El Rumbo de l'Europa"] and my paper below more or less lets fly against everything I think is wrong with Europe as presently organised. I remain a convinced European and live in hope that we may manage to build a genuinely democratic European Union, no matter how badly it may have started out. This paper will be published [in Spanish], probably in the Spring of 2007, by the Fundacion's own publishing house, Editorial Sistema. I am grateful to José-Félix Tezanos for allowing me to post my contribution here in English.

The Salamanca Encuentros roundtable in which I have been asked to participate is titled Social Europe: Social Cohesion and Wellbeing. My contribution will argue that Europe is not promoting social cohesion but, to the contrary, is fast travelling towards social dislocation and a lower degree of wellbeing than in the past. This outcome is not an accident but reflects, rather, deliberate policy choices, designed to promote neo-liberal, market-oriented "solutions" whose impact is not merely predictable but dire.

Susan George: Breve historia del neoliberalismo: veinte años de economía de elite y las oportunidades emergentes para un cambio estructural

Susan GeorgeSusan George: Breve historia del neoliberalismo: veinte años de economía de elite y las oportunidades emergentes para un cambio estructural

Los organizadores de la conferencia me han solicitado una breve historia del Neoliberalismo que titularon: “Veinte años de economía de elite”. Siento mucho decirles que para que esto tenga sentido, debo partir desde un poco más atrás, tal vez unos 50 años, al finalizar las Segunda Guerra Mundial.

Si en 1945 o 1950 alguien hubiera propuesto cualquiera de las ideas o políticas que hoy son comunes en el recetario neoliberal, se habrían reído en su cara o lo habrían enviado a un asilo de locos. En esa época, al menos en los países occidentales, todos eran keynesianos, socialdemócrata, socialcristiano demócratas o de alguna variante del marxismo. La idea de que el mercado podría tomar las principales decisiones políticas y sociales; la idea de que el estado debería reducir su rol en la economía o que las corporaciones pudieran tener plena libertad, que los sindicatos debían ser restringidos y a los ciudadanos se debería dar menos en vez de más seguridad social –tales ideas eran completamente ajenas al espíritu de la época. Aunque pudiera haber habido alguien de acuerdo con esas ideas, él o ella habría vacilado en adoptar tal posición en público y habría tenido grandes dificultades en encontrar quien escuchara.

Sin embargo, por increíble que parezca hoy día, particularmente entre los jóvenes, el FMI y el Banco Mundial eran vistos como instituciones progresistas. Se les llamaba a veces, los “gemelos de Keynes”, porque eran los engendros mentales de Keynes y de Harry Dexter White, uno de los cercanos consejeros de Franklin Roosevelt. Cuando en 1944 se crearon estas instituciones en Bretton Woods, su mandato era ayudar a prevenir futuros conflictos, apoyando la construcción y el desarrollo y resolviendo problemas temporales en las balanzas de pagos. No tenían ningún control sobre las decisiones económicas de los gobiernos individuales, ni su mandato incluía una licencia para intervenir en las políticas nacionales.

En las naciones occidentales, el estado de Bienestar y el New Deal habían estado funcionando desde los 30, pero su expansión había sido interrumpida por la guerra. En la posguerra, la primera instrucción fue reponerlos. El otro importante ítem de la agenda, fue volver a reponer el movimiento del comercio mundial –esto se cumplió a través del plan Marshall, que de nuevo estableció a Europa como el principal socio comercial de los Estados Unidos, la principal economía del mundo. Fue en este tiempo cuando fuertes vientos de descolonización comenzaron a soplar, en donde la libertad fue obtenida por medio de acuerdos, como en India, o a través de la lucha armada, como en los casos de Kenya, Vietnam y otras naciones.

En conjunto, el mundo había firmado una agenda extremadamente progresista. El gran estudioso Karl Polanyi, publicó su obra maestra La Gran Transformación en 1944, una fiera crítica a la sociedad industrial del siglo XIX, basada en el mercado. Entonces, han pasado más de 40 años desde que Polanyi hizo esta asombrosamente profética y moderna declaración: “Permitir al mecanismo del mercado ser el único director del destino humano y de su ambiente natural... resultaría en la demolición de la sociedad” (p.73). Sin embargo, Polanyi estaba convencido de que tal demolición ya no podría ocurrir en el mundo de la posguerra, porque como decía (p. 251): “Desde dentro de las naciones, estamos presenciando un desarrollo bajo el cual, el sistema económico no dicta la ley a la sociedad y se asegura así la primacía de la sociedad sobre ese sistema” Pero lástima, el optimismo de Polanyi estaba mal ubicado –el punto central del neoliberalismo es que al mecanismo del mercado, debería permitírsele dirigir el destino de los seres humanos. La economía debería dictar sus leyes a la sociedad y no al revés. Y tal cual lo previó Polanyi, esta doctrina nos está conduciendo directamente hacia “la demolición de la sociedad”.

¿Y entonces qué pasó? ¿Por qué hemos alcanzado este punto, medio siglo después de la Segunda Guerra Mundial? O como han preguntado los organizadores: ”¿Por qué tenemos esta conferencia justo ahora?” La respuesta es breve: “es debido a la serie de crisis financieras, especialmente en Asia”. Pero esto reclama otra pregunta y es la pregunta que realmente se están haciendo, que sería: “Cómo llegó a emerger el neoliberalismo desde su posición de ghetto ultraminoritario para transformarse en la doctrina dominante que es hoy día?” ¿Por qué el Banco Mundial y el FMI pueden intervenir a voluntad y forzar a los países a participar en la economía mundial, en términos desfavorables? ¿Por qué la Seguridad Social se encuentra amenazada en todos los países en donde alguna vez fue establecida? ¿Por qué el medio ambiente se encuentra al borde del colapso y por qué hay tantos pobres en los países ricos como pobres, en un periodo como éste, de tanta riqueza? Estas son las preguntas que deben responderse desde una perspectiva histórica.

Como alegamos en la revista trimestral Dissent, una explicación posible para el triunfo del neoliberalismo y de los desastres económicos, políticos, sociales y ecológicos que lo acompañan, es que los neoliberales han comprado y pagado su propia “Gran Transformación” viciosa y regresiva. Ellos comprendieron –como no lo hicieron los progresistas— que las ideas tienen consecuencias. Partiendo de un pequeño embrión en la Universidad de Chicago, con el filósofo y economista Friedich von Hayek y sus estudiantes --como Milton Friedman en su núcleo—los neoliberales y sus patrocinadores, crearon una enorme red internacional de fundaciones, institutos, centros de investigación, publicaciones, académicos, escritores emparrillados en relaciones públicas, para desarrollar, empaquetar y promover incansablemente sus ideas y doctrinas.

Ellos construyeron este cuadro ideológico tan altamente eficiente, porque comprendieron lo que decía el pensador marxista Antonio Gramsci cuando desarrollo el concepto de hegemonía cultural. Si Ud. Puede ocupar la cabeza de la gente, sus corazones y sus manos le seguirán. Yo no puedo dar detalles aquí, pero créanme, el trabajo ideológico y promocional de la derecha ha sido absolutamente brillante. Gastaron cientos de millones de dólares, pero el resultado justifica cada centavo invertido, pues lograron hacer que el neoliberalismo pareciera como si fuera la condición natural y normal de la humanidad. No importando cualquiera haya sido el tipo o número de desastres que creó tan visiblemente el sistema liberal; no importando qué crisis financiera haya engendrado ni cuántos perdedores ni cuántos marginados vaya a crear, así y todo, parecía inevitable --como un acto divino-- como si fuera el único orden económico y social a nuestra disposición. Permítanme enfatizar cuan importante es comprender que este vasto experimento neoliberal bajo el cual todos estamos forzados a vivir, ha sido creado por gente con un propósito. Cuando ustedes capten esto, cuando ustedes comprendan que el neoliberalismo no es una fuerza como la gravedad, sino una construcción totalmente artificial, también podrán comprender que lo que algunos han creado, otra gente, pueden cambiarlo. Pero no pueden cambiar esto sin reconocer la importancia de las ideas. Yo de todo corazón, estoy con los proyectos de las bases, pero también advierto que todos esos proyectos pueden colapsar si el clima ideológico le es hostil a sus propósitos.

De este modo, desde una secta pequeña e impopular --casi carente de influencia-- el neoliberalismo ha llegado a ser la mayor religión universal, con su doctrina dogmática, su sacerdocio, sus instituciones legislativas y quizá, lo que es más importante, su infierno para los herejes y pecadores que se atreven a oponerse a la verdad revelada. Oskar Lafontaine, el ex Ministro de Finanzas de Alemania --a quien el Financial Times llamó un “keynesiano no reconstruido”-- recientemente fue enviado al infierno porque se atrevió a proponer impuestos más altos a las corporaciones, junto con recortes de impuestos para las familias ordinarias y menos afluentes.

Habiendo establecido el escenario y el contexto, déjenme apurarme para regresar al marco de 20 años que se me solicitó. Esto significa 1979, el año que Margaret Thatcher llegó al poder y lanzó la revolución liberal en Gran Bretaña. La Dama de Hierro era ella misma una discípula de von Hayek, era una social darwinista que no le daba escalofríos expresar sus convicciones. Era muy conocida por justificar su programa con una sola palabra, T I N A : There is No Alternative ( No hay alternativa). El valor central de la doctrina de la Tatcher y del neoliberalismo en sí mismo, es la noción de competencia – competencia entre naciones, regiones, empresas y por supuesto, entre individuos. La competencia es central porque separa las ovejas de los carneros, los hombre de los niños, los aptos de los ineptos. Se supone que distribuye los recursos, sean físicos, naturales, humanos o financieros con la mayor eficiencia posible.

En un agudo contraste, el gran filósofo chino Lao-Tze termina su Tao-te-Ching con las siguientes palabras: “Por sobre todo, no compitas”. Los únicos actores en el mundo neoliberal que parecen haber tomado en cuenta el consejo --los más grandes actores de todos-- son las Corporaciones Transnacionales. El principio de competencia se aplica escasamente a ellas; prefieren practicar lo que podríamos llamar el Capitalismo de Alianza. No es accidental que --dependiendo del año-- entre los dos tercios a tres cuartos de todo el dinero etiquetado bajo “Inversión Extranjera Directa” no se dedique a inversión creadora de nuevo empleo, sino a fusiones y adquisiciones que casi invariablemente resultan en pérdidas de empleos.

Dado que la competencia es siempre una virtud, sus resultados no pueden ser malos. Para el neoliberal, el mercado es tan sabio y tan bueno, que al igual que Dios, su mano invisible puede hacer el bien de un mal aparente. Así, la Thatcher dijo en uno de sus discursos: “Es nuestra función glorificarnos en la desigualdad y velar que a los talentos y las habilidades se les sea dado una salida y expresión para el beneficio de todos nosotros”. En otras palabras, no se inquieten por los que quedan atrás en la competencia. La gente es desigual por naturaleza, pero esto es bueno , porque las contribuciones de los bien nacidos, mejor educados, los más duros, eventualmente beneficiarán a todos. Nada en particular se debe a los débiles, a los pobremente educados; lo que ocurra con ellos es su propia culpa, nunca la falta de la sociedad. Si al sistema competitivo se le da “salida”, como dice Margaret, con ello la sociedad será mejor. Desafortunadamente, la historia de los últimos 20 años, nos enseña exactamente lo opuesto.

En la Gran Bretaña pretatcheriana, una persona de cada diez, se clasificaba como viviendo por debajo del nivel de pobreza; un resultado no muy brillante pero honorable, según van las naciones, pero en todo caso, muy superior al periodo de preguerra. Actualmente, una persona de cada cuatro y un niño de cada tres, es oficialmente pobre. Este es el significado de la sobrevivencia de los más aptos: gente que no puede calentar sus casas en invierno, que deben poner una moneda en el medidor antes de tener electricidad o agua; que no poseen un abrigo impermeable y caliente, etc. Yo estoy tomando estos ejemplos del informe de 1996, del Brittish Child Poverty Action Group. Ilustraré el resultado de las reformas “impositivas” bajo Tatcher-Mayor, con un solo ejemplo: durante los 1980s el 1% de los contribuyentes recibían el 29% de todos los beneficios de reducción de impuestos, de modo que una persona que recibía la mitad del salario medio, encontraba que sus impuestos se habían alzado en un 7%; en tanto que una sola persona que ganaba 10 veces el salario medio, recibía una reducción del 21%. Otra implicación de la competencia como valor central del neoliberalismo, es que el sector público debe ser brutalmente reducido, ya que no debe ni puede obedecer la ley básica de competir por ganancia o participación en el mercado. La privatización es una de las mayores transformaciones económicas de los pasados 20 años. Esta tendencia comenzó en Gran Bretaña y se extendió por el mundo.

Comencemos preguntándonos por qué los países capitalistas tienen servicios públicos y por qué todavía los hacen. En realidad, casi todos los servicios públicos constituyen lo que los economistas llaman “monopolios naturales”. Un monopolio natural existe cuando el tamaño mínimo para garantizar la eficiencia económica máxima, iguala el tamaño real del mercado. En otras palabras, una compañía debe tener un cierto tamaño para realizar economías de escala y proveer así, los mejores servicios posibles al más bajo costo, para el consumidor. Los servicios públicos requieren muy grandes inversiones de infraestructura en el comienzo –como ocurre con las vías férreas o las redes eléctricas— lo que no alienta la competencia. Es por eso que los monopolios públicos son la solución óptima obvia. Pero los neoliberales definen de ipso facto todo lo que es público como “ineficiente”.

¿Entonces qué ocurre cuando un monopolio natural se privatiza? Casi normal y naturalmente, los nuevos propietarios capitalistas tienden a imponer precios de monopolio al público, mientras se remuneran ricamente a sí mismos. Los economistas clásicos llaman a esta ocurrencia: “falla estructural del mercado”, ya que los precios son más altos de lo que deberían ser y el servicio al consumidor no es necesariamente bueno. A fin de prevenir la falla estructural de mercados, --hasta mediados de los 80— los países capitalistas de Europa, casi universalmente confiaban los correos, las telecomunicaciones, la electricidad, el gas, los ferrocarriles y los metros, el transporte aéreo y usualmente los otros servicios como el agua, la recolección de basura, etc., a monopolios estatales. Los EEUU son la gran excepción, ya que es demasiado grande geográficamente para favorecer monopolios naturales.

En todo caso, Margaret Tatcher comenzó a cambiar todo esto. Como surplus, también pudo usar la privatización para quebrar el poder de los sindicatos. Al destruir al sector público –donde los sindicatos son más fuertes—también fue capaz de debilitarlos drásticamente. Así, en Gran Bretaña entre 1979 y 1994, el número de empleos en el sector público se redujo de sobre 7 millones a 5 millones, que representó una caída del 29%. Virtualmente, todos los empleos eliminados, eran empleos sindicalizados. Dado que en el sector privado el empleo se mantuvo estancado durante esos 15 años, la reducción global en el número de empleos británicos llegó a 1.7 millones, una caída de 7%, comparada con 1979. Para los neoliberales, siempre es mejor menos que más trabajadores, ya que más trabajadores pesan sobre el reparto del valor.

En cuanto a otros efectos de la privatización, éstos eran predecibles y fueron dichos. Los gerentes de las nuevas empresas privatizadas, a menudo la misma gente de antes, doblaron o triplicaron sus salarios. El gobierno usó el dinero de los contribuyentes para perdonar deudas y recapitalizar empresas antes de ponerlas en el mercado –por ejemplo, la compañía de agua obtuvo 5 mil millones de libras esterlinas de liberación de deudas, agregando 1.6 mil millones de libras, llamadas la “dote verde” para hacer a la novia más atractiva a los posibles compradores. Se hace una gran alharaca en relaciones públicas, acerca de cómo los pequeños propietarios de acciones tendrían una tajada de estas compañías –de hecho, 9 millones de británicos compraron acciones—pero la mitad de ellos invirtieron menos de 1000 libras y la mayoría de ellos vendió sus acciones muy rápidamente, tan pronto como pudieron obtener beneficios instantáneos.

De los resultados, uno fácilmente puede ver que todo el asunto de la privatización no está relacionado con la eficiencia económica ni en el mejoramiento de los servicios al consumidor, sino simplemente, en la transferencia de riqueza de la bolsa pública –que podría ser responsable de redistribuirla para solucionar desigualdades sociales—a las manos privadas. En Gran Bretaña como en cualquier otro lugar, la aplastante mayoría de las acciones de las compañías privatizadas, están en manos de instituciones financieras y de inversionista muy grandes. Los empleados de la British TELECOM habían comprado solamente el 1% de las acciones; los de la British Aerospace, el 1.3%, etc. Antes del asalto de Mrs. Tatcher, gran parte del sector público británico producía ganancias. Consecuentemente, en 1984, las compañías públicas contribuían al tesoro con más de 7000 millones de libras. Ahora, todo ese dinero va hacia los accionistas. Actualmente, los servicios en las industrias privatizadas son a menudo desastrosos –el Finacial Times reportó una invasión de ratas en el sistema de agua potable en Yorkshire y quien quiera que haya sobrevivido tomando los trenes Thames, merece una medalla.

Exactamente estos mismos mecanismos se han puesto a funcionar a lo largo del mundo. En Inglaterra, el Instituto Adam Smith fue el socio intelectual para la creación de la ideología privatizadora. USAID y el Banco Mundial también han usado a expertos del Adam Smith y han propagado la doctrina privatizadora en el Sur. Hacia 1991, el Banco Mundial ya había hecho 114 préstamos para acelerar el proceso y cada año, su informe financiero de desarrollo global, reporta listas de cientos de privatizaciones realizadas en los países deudores del banco.

Propongo que dejemos de hablar de privatización y usemos palabras que digan la verdad: Estamos hablando acerca de la enajenación y entrega del producto de décadas de trabajo de miles de personas a una ínfima minoría de grandes inversionistas. Éste es uno de los más grandes atracos a mano armada realizada en nuestra o en cualquier otra generación. Otra característica estructural del neoliberalismo consiste en remunerar al capitalismo en detrimento del trabajo y así, trasladar la riqueza desde el fondo de la sociedad hacia la cumbre. Si Ud. está, digamos, en el 20% superior de la escala de ingresos, Ud. estará en condiciones de aprovechar del neoliberalismo y cuanto más arriba esté, mucho más ganará. Contrariamente, el sector inferior del 80%, lo pierde todo y cuanto más abajo esté, proporcionalmente mayor será su pérdida.

Pero me había olvidado de Ronald Reagan. Déjenme ilustrarles este punto con las observaciones de Kevin Phillips, un analista republicano y antiguo asistente del presidente Nixon, quien publicó un libro en 1990 titulado La política de los Ricos y los Pobres (The Politics of Rich and Poor). Él traza el camino que siguen las doctrinas y políticas neoliberales de Reagan, que cambiarán la distribución del ingreso de los norteamericanos entre 1977 y 1988. Estas políticas fueron extensamente elaboradas por la conservadora Heritage Foundation, el grupo de asesores en materia de principios de la administración Reagan y que aún hoy en día, es una fuerza importante en la política estadounidense. Pasando la década de los 80, el 10% superior de las familias aumentó sus ingresos un 16%; de éstos, el 5% superior, aumentó sus ingresos en 23%; pero el extremadamente afortunado 1% de las familias norteamericanas pueden agradecerle a Reagan su incremento en un 50%. Sus ingresos van de los 270 000 a los 405 000 dólares. En cuanto a los más pobres, el 80% de abajo, perdió algo y de acuerdo a la norma, cuanto más abajo, más pierde. El 10% más bajo de los norteamericanos alcanzó el nadir: de acuerdo a las cifras de Phillip, perdieron el 15% de sus ya magros ingresos; de una media anual de $4 113 dólares cayeron a un inhumano $3 504. En 1977, el 1% superior de las familias tenían un ingreso medio 65 veces más alto que el 10% de más abajo. Una década más tarde, el 1% ganaba 115 veces más.

Estados Unidos es una de las sociedades más desiguales de la tierra, pero virtualmente todos los países han visto crecer sus desigualdades en los últimos 20 años, dadas las políticas neoliberales. La UNCTAD publicó en su informe sobre Comercio y Desarrollo de 1977, algunas avasalladoras evidencias, basados en 2600 estudios separados sobre desigualdades de ingreso, empobrecimiento y empequeñecimiento de las clases medias. El equipo de la UNTAD documenta estas tendencias en docenas de sociedades muy diferentes, incluyendo a China, Rusia y otros antiguos países socialistas.

No hay nada de misterioso en esta tendencia con respecto al crecimiento de la desigualdad. La políticas son específicamente diseñadas para dar a los que ya son ricos, más ingresos disponibles; particularmente a través de reducciones en los impuestos o constriñendo aún más los salarios. La justificación ideológica y teórica para estas medidas es que a más altos ingreso y ganancias para los ricos conducirán a una mayor inversión, a una mejor distribución de los recursos y por tanto, a más empleos y bienestar para todos. En realidad, como fue perfectamente predecible, al mover el dinero hacia arriba en la escala económica, condujo a las burbujas del mercado de las acciones, a las riquezas de papel anónimos para unos pocos y al tipo de crisis financieras de las cuales oiremos hablar mucho en esta conferencia. Si el ingreso es redistribuido en el 80% inferior de la sociedad, éste será usado para el consumo que como consecuencia beneficia al empleo. Si la riqueza es redistribuida hacia arriba, donde la gente ya tiene casi todo lo que necesita, no se irá hacia la economía local o nacional, sino hacia las bolsas internacionales.

Como todos ustedes saben, las mismas políticas se han llevado a cabo en el Sur y en el Este, bajo el pretexto de un ajuste estructural, pero éste es sólo otro nombre para el neoliberalismo. He usado a la Tatcher y a Reagan para ilustrar las políticas a nivel nacional. En el nivel internacional, los neoliberales han concentrado todos sus esfuerzos sobre tres puntos fundamentales:

  • Libre comercio de bienes y servicios

  • Libre circulación de capital

  • Libertad de inversión

En los últimos 20 años, el FMI se ha fortalecido enormemente. Gracias a la crisis de la deuda y al mecanismo de condicionalidad, ha evolucionado de ser un apoyo a la balanza de pagos, a ser casi dictador universal de las llamadas “políticas económicas sólidas”, que por supuesto son la políticas neoliberales. La Organización Mundial de Comercio se estableció finalmente en enero de 1995, después de largas y laboriosas negociaciones, a menudo conducidas a través de parlamentos que tenían muy poca idea de o que estaban ratificando. Afortunadamente, el más reciente esfuerzo para torna obligatorias y universales las normas neoliberales, el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) fracasó, al menos temporalmente. Éste habría dado todos los derechos a las corporaciones, todas las obligaciones a los gobiernos y ningún derecho a todos los ciudadanos.

El común denominador de todas estas instituciones es su falta de transparencia y de control democrático. Ésta es la esencia del neoliberalismo, que declara que la economía debe dictar las reglas a la sociedad y no todo lo contrario. La Democracia es un impedimento, el neoliberalismo se diseñado para los vencedores y no para los votantes, quienes necesariamente equilibran las categorías de vencedores y perdedores. Quisiera terminar pidiéndoles que tomen muy seriamente la definición neoliberal del perdedor, a quien no se le debe nada en particular. Cualquiera puede ser expulsado del sistema y en cualquier momento –por enfermedad, edad, embarazo, por el fracaso calculable o simplemente porque las circunstancias económicas y la implacable transferencia de riqueza de abajo hacia arriba lo demandan. El valor de las acciones lo es todo. Recientemente, el International Herald Tribune señalaba que los inversionistas extranjeros están haciendo “crujir” a las compañías y bancos de Tailandia y de Corea. Sin sorprendernos, estas compras se esperan que resulten en “grandes ganancias”.

Prometheus21, s.d

Susan George: El neoliberalismo es incompatible con la supervivencia ecológica

Susan George: El neoliberalismo es incompatible con la supervivencia ecológica

Uno de los problemas más importantes es que hay mucha gente que no tiene idea de cómo funcionan las instituciones, de cómo es el proceso de decisiones y cómo éstas afectan a sus vidas... Sobre todo, tenemos que saber qué es el neoliberalismo y saber que está creando más y mayores desigualdades, empobreciendo a la gente. El segundo punto que planteo es salvar el planeta. El neoliberalismo es un sistema incompatible con la supervivencia ecológica.

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