Juan Torres López

Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla. Web:

Ganas de escribir

Juan Torres López: Más claro que el agua: un cómico sin pelos en la lengua

Juan Torres López: Más claro que el agua: un cómico sin pelos en la lengua

Aquí tienen un video que me envía Genaro Ch. del cómico norteamericano de George Carlin, a quien algunos calificaron como héroe de la contracultura. No tiene desperdicio

Ganas de escribir, 21/04/10

Juan Torres López: ¿A qué esperamos?

Juan Torres López: ¿A qué esperamos?

Incluso la prensa, aunque de forma muy escondida, informa de vez en cuando de las pérdidas de viviendas que provoca la voracidad de la banca española: en 2008 se realizaron en nuestro país algo más de 58.000 ejecuciones hipotecarias, en 2009 unas 115.000 y se prevé que en 2010 se lleven a cabo más de 180.000. En total, posiblemente vayan a ser unas 350.000 hipotecas ejecutadas por la banca en tres años, o lo que es igual, ese mismo número de familias que han perdido la vivienda y su inversión, a veces por no poder pagar unos pocos cientos de euros a unos bancos irresponsables que ha provocado una crisis gigantesca y de la que ellos se han recuperado ganando de nuevo docenas de miles de millones de euros gracias al dinero de los contribuyentes a los que siguen extorsionando. ¿Qué hacemos manteniendo nuestro dinero en esos bancos? Si los gobiernos no toman medidas para asegurar que los bancos no vayan a hacer de nuevo lo que han hecho y provocar una nueva crisis utilizando mal nuestro dinero, por qué no quitárselo de sus manos y empezar a utilizar otros sistemas de depósito en cooperativas de créditos o en bancos como Triodos, Fiare, Coop57, EnClau, Rufas, Oikocredit...?

El Banco de Santander ha ganado más de 9.000 millones de euros en 2009 prácticamente solo a base de comisiones cobradas a sus clientes. Y ni siquiera eso es lo peor: es que luego -como todos los demás bancos- no desempeña el papel que se supone debe tener en la economía financiando la actividad empresarial y el consumo.

¿A qué estamos esperando?

Ahí va una lista de alternativas y lugares que proporciona el portal de Economía Solidaria (que recomiendo visitar):

Ganas de escribir, 07/04/10

Juan Torres López: Bolonia

Juan Torres López: Bolonia

En alguna ocasión he criticado que la campaña, sobre todo estudiantil, contra Bolonia estaba demasiado ideologizada, es decir, centrada en el ideario que había detrás de los cambios que el ministerio había marcado para los próximos años en nuestras universidades, siguiendo las iniciativas de la Unión Europea aunque también con buena dosis de singularidad.

Estaba y estoy en contra de un ideario que hace creer que la función principal de las universidades es servir a los mercados, en lugar de proporcionar a la sociedad recursos humanos bien formados para que sea ésta última quien gobierne a los mercados y no al revés, como viene ocurriendo. O que la única transferencia de resultados posible  y deseable desde nuestras aulas es la que se materializa en el mayor beneficio de las grandes empresas y bancos. Y, también, cómo no, en el cierto papanatismo con que se idolatra a los medios pedagógicos mientras se olvidan los propios fines de la enseñanza, además de que éstos mismos se dan por asumidos en sus niveles más banales y deshumanizados.
Creo, por tanto, que la batalla ideológica contra lo que Bolonia en gran medida representa era absolutamente necesaria aunque, por otra parte, también creí y sigo creyendo que ha habido un gran mecanicismo a la hora de plantearla porque, como en todos los ámbitos de las políticas europeas, hay siempre un espacio susceptible de ocupar para dar la vuelta a los planteamientos y poder utilizar el gran impulso que comporta cualquier proyecto europeo para avanzar en el sentido contrario al indeseado que nos marcan.

Pero lo que creo que quizá haya sido el gran defecto de la crítica a Bolonia es no haber dado semejante importancia a las cuestiones llamémosle operativas, es decir, a las que tienen que ver con los medios y la organización para poner en marcha las nuevas experiencias educativas que conlleva.

Juan Torres López: Rectores y banqueros

Juan Torres López: Rectores y banqueros

Según están informando diversos medios, se ha iniciado un proceso dirigido a sustituir a los rectores de las universidades por "gestores profesionales" sin límite de mandato y designados por un '"comité de sabios". Algo que se considera imprescindible para "eliminar el lastre que suponen la burocracia y las presiones internas sobre la gestión" de los rectores que, sigo leyendo, hoy día están "maniatados por la obediencia debida al puñado de votos que les sostiene en el cargo, subordinados a las reticencias e intereses de los sindicatos a la hora de fichar  a docentes investigadores, presionados por los departamentos y su empeño en implantar una carrera o una asignatura que no demanda nadie, sitiados en su Rectorado por los poderosos reyes de taifas que hacen y deshacen en las escuelas, facultades e institutos universitarios...".

Según las fuentes de la noticia, que debe estar ligada o a los propios rectores o a las autoridades ministeriales, esa situación "es la ingobernable herencia que ha dejado en los campus españoles una cultura de gestión sustentada sobre principios aparentemente democráticos pero que coloca el servicio público de la educación superior y la investigación a merced de luchas intestinas y de los cuatro estudiantes que votan en las elecciones".

El asunto me parece preocupante por la manera en que se está enfocando. Cualquiera que conozca la universidad sabe perfectamente que los rectores tienen actualmente más poder que nunca, si bien es verdad que han sido los rectores quienes en muchas ocasiones (no digo que siempre) se han apoyado y han auspiciado el poder sindical, la democracia muy restringida a la hora de tomar decisiones y una corporativización indeseable de nuestra institución para alcanzar o mantenerse más fácilmente en el poder. Por eso no me parece lógico que sean ellos mismos quienes definan un sistema alternativo: buscarán aumentar su poder y libre arbitrio.

Yo he defendido siempre y defiendo que el sector público, que es quien principalmente financia a las universidades, tenga una presencia e influencia mucho más directa y ejecutiva en la gestión de los recursos que pone a su disposición (por ejemplo, mediante gerentes con poder sobre la gestión financiera puestos directamente por el gobierno o altamente profesionalizados sin intervención del rector como pasa ahora). Pero me temo que eso no puede venir de la privatización del máximo poder universitario. Y eso es lo que parece que se pretende cuando  se ha pedido que se desarrolle esta idea a una fundación presidida por la hija del banquero más rico de España y que se haga con una "clara inspiración empresarial".

No nos engañemos. Privatizando la universidad no se logrará más eficacia social, mayor control del dinero público ni un sometimiento más efectivo del gobierno universitario a los intereses sociales, algo que yo creo que deseamos la mayoría de los universitarios. No. Lo que se conseguirá será consolidar el espacio universitario como un negocio más al servicio de las empresas privadas. Pero no de cualquier empresa, no de todas, sino de las que disfrutan de posiciones cuasi monopólicas y de privilegios oligárquicos en los mercados. Es decir las que, como sabe cualquiera que haya estudiado un poco la historia de la innovación y el progreso social, son las menos adecuadas para fomentarlos.

eccus, 18/02/10

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Juan Torres López: Cerrar la universidad

Juan Torres López: Cerrar la universidad

En el número de esta quincena de ECCUS publico el siguiente comentario con el título Cerrar la universidad.

El anuncio de que la Universidad Complutense de Madrid va a cerrar  la universidad durante los días de Navidad por falta de fondos me ha sobrecogido.

Para los universitarios que vivimos el franquismo, "cerrar la universidad" es una expresión de connotaciones represivas. Se hacía para frenar las movilizaciones y evitar que los universitarios se sumaran a la lucha contra la dictadura. Y, precisamente por ello, cuando eso sucedía la apertura de las aulas pasaba a ser una reivindicación central de la lucha por la democracia y la libertad.

Ya sé que ahora es por motivos distintos pero una universidad cerrada me suena siempre a una libertad fracasada, a democracia incompleta.

Cerrar a cal y canto la universidad me parece algo inconcebible. ¿Cómo mantener cerrados los laboritarios, los experimentods que han de vigilarse constantemente? Y más aún, cerrar la universidad ¿no es como cerrar las puertas de la inteligencia? ¿no es un síntoma innegable de que a la sociedad, o al menos a los gobiernos que la provocan, les importa un rábano lo que ocurra en su seno?

El hecho de que ahora no se cierre por motivos políticos no creo que alivie la gravedad del hecho. Mantener a las universidades exhaustas presupuestariamente hablando es una forma más de reprimir la libertad porque una sociedad a la que se le niegan los recursos para hacerse cada vez más inteligente, culta y empoderada es una sociedad reprimida y condebada al fracaso, al empobrecimiento y a la sumisión.

Lo que están haciendo especialmente los gobiernos de la derecha con la universidad pública es indigno, una verdadera vergüenza. Se les llena la boca de palabra patrióticas y luego descapitalizan la enseñanza pública que es a la única a la que pueden acceder la mayoría de los españoles, hablan mucho de España pero luego dejan a sus ciudadanos más necesitados en la estacada.

La perversión es que no limitan los presupuestos públicos de la enseñanza universitaria, o dificultan su gestión retrasando los pagos y poniendo mil dificultades, sino que al mismo tiempo que lo hacen refuerzan su apoyo a las elitistas universidades privadas, en donde acuden los hijos de los privilegiados pagando matrículas mucho más elevadas. Y lo peor es que lo hacen bajo cuerda, sin deliberación social que establezca claramente las preferencias de los ciudadanos; lo hacen a hurtadillas, disimulando y mientras en público lanzan otro discurso embaucador.

No nos equivoquemos. Obligar a que la Complutense cierre por falta de financiación, aunque ahora sea solo por unos días, es como firmar la sentencia de muerte retardada de la universidad pública. Deberíamos impedirlo.

Ganas de escribir, 17/12/09

Juan Torres López: Formar ¿para qué?

Juan Torres López: Formar ¿para qué?
Publicado en ECCUS el 16 de noviembre de 2009

En los últimos años se ha puesto de moda la idea de que la función de la universidad es formar profesionales para “adaptarse al mercado”. Incluso lo he visto escrito así, textualmente, en la propaganda oficial de alguna universidad española.

Me parece una aberración. El mercado es una institución cambiante y cuyos resultados no siempre son los más satisfactorios para la sociedad, especialmente para sus miembros más desfavorecidos. Por eso las personas no pueden ser esclavas del mercado, no pueden adaptarse a él sea cual sea su condición y aceptar sin más lo que allí ocurra. Debe ser al revés. Lo que tenemos que lograr es que sea el mercado quien se adapte constantemente a las necesidades de los seres humanos.

Las personas, y especialmente las mejor preparadas en la universidad, debemos aprender precisamente a intervenir y corregir el funcionamiento de los mercados para que éstos procuren las soluciones más satisfactorias para toda la población y no solo para los más poderosos. Lo cual se puede lograr mediante reglas, incentivos y un sistema efectivo de poderes de apropiación justo y equilibrado que hay que aprender a diseñar y controlar. De hecho, es muy fácil comprobar que, según cuales sean las normas dominantes en cada uno, hay mercados que funcionan muy bien y otros, la mayoría, que están controlados por unos pocos y que solo satisfacen a los privilegiados que tienen más poder económico y de decisión.

Juan Torres López: Mucho pacto y poca pasta

Juan Torres López: Mucho pacto y poca pasta
Publicado en ECCUS en octubre de 2009

Muchas universidades españolas han suscrito los Principios del Pacto Mundial de la Organización de las Naciones Unidas que propuso el anterior secretario general de la ONU, Kofi Annan. Una iniciativa de compromiso ético que se supone obliga a quienes la suscriben a respetar en su comportamiento diario los derechos humanos, laborales, el medio ambiente y lucha contra la corrupción.

Eso está bien, pero si cualquiera de nosotros desayuna en una cafetería universitaria a primera hora, se toma luego un aperitivo a media mañana, merienda allí por la tarde y si antes de irse a las nueve de la noche va de nuevo a tomarse una caña, lo más posible es que le haya atendido el mismo camarero o la misma camarera a todas horas. Y si un día se le cruzan los cables y aparece por la facultad a las seis o siete de la mañana quizá vea entrar a un batallón de mujeres que limpian nuestros centros a cambio de un sueldo miserable, alternando las épocas de empleo con las de paro y a veces sin saber hasta cuándo les va a durar el contrato. Y eso por no hablar de quienes atienden las copisterías y otros servicios que en los últimos años se han ido privatizando.

Salvo casos verdaderamente excepcionales y ejemplares de universidades que han aprovechado para encargar esos servicios a empresas (en algunos casos de inserción) respetuosas con la dignidad de sus empleados, lo habitual es que los lleven contratas en donde los trabajadores ganan una miseria y trabajan mucho más de lo que debería ser un horario apropiado con los principios de ese Pacto.

En las aulas se enseñan derechos humanos, ética y los principios constitucionales más maravillosos pero a la hora de la verdad en nuestras universidades hay docenas de personas que trabajan sin seguridad en el empleo y en condiciones que deberían darnos vergüenza.

¿Por qué el ahorro de recursos (que es algo positivo) se tiene que buscar siempre estableciendo condiciones laborales precarias a los trabajadores más indefensos y de menos cualificación?

Entre nosotros se encuentran aguerridos sindicalistas, algunos de los cuales ocupan puestos de la maxima responsabilidad como jefes de personal o incluso vicegerentes y yo me pregunto si todo eso casa bien: tantos liberados sindicales, tanta firma de pactos mundiales y luego tantas contratas con personal precario y a bajo coste.

Ganas de escribir, 19/10/09

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Juan Torres López: Más sobre la gripe y sobre los intereses empresariales

Juan Torres López: Más sobre la gripe y sobre los intereses empresariales

La Dra. Rauni Kilde, ex ministra de Sanidad de Finlandia, también lo dice claro

Ganas de escribir, 14/10/09

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Juan Torres López: ¿La gripe A una gran mentira?

Juan Torres López: ¿La gripe A una gran mentira?

Ya he comentado aquí en otras ocasiones que todo hace pensar que la pandemia de la gripe A es en realidad una cortina de humo para desmovilizar a los ciudadanos y para evitar que éstos hablen de los robos que cometen los bancos y de la crisis general que han provocado, así como de las soluciones vergonzosas que los gobiernos están adoptando para ayudarles. Hoy traigo aquí la opinión dela organización de los médicos españoles. No puede ser más clara. En su opinión, que no creo que se pueda decir que esinfundada, el 95% de los casos serán leves y se resolverán entre 3 días y una semana como cualquier otra gripe. En los países con invierno austral (que coincide con el verano en España) donde no han dispuesto de vacuna la gripe A ha dejado 1.796 fallecidos por esta causa hasta la fecha, cuando cualquier gripe estacional de las que pasamos todos los años deja sólo en España entre 1.500 y 3.000 muertos.
El caso de la gripe A es un caso que la historia analizará como el de una gigantesca manipulación mediática que termina en un gran negocio de las grandes empresas farmacéuticas y en la desmovilización social. Y eso, si no es en realidad una muestra más de terrosimo biológico generado exclusivamente para favorecer los intereses de los financieros y de los poderosos. La nota de la organización médica española va a continuación.

Juan Torres López: La nueva esclavitud

Juan Torres López: La nueva esclavitud

Un informe reciente que la OCDE titulado Is Informal Normal? proporciona datos elocuentes y estremecedores sobre las condiciones laborales en el planeta, entre los que saco los siguientes:

  • En el mundo hay 1.800 millones (60%) de trabajadores sin contrato laboral ni protección social frente a 1.200 millones que sí lo tienen.
  • De esos 1.800 millones, 700 millones ganan menos de 1,25 dólares diarios y 1.200 millones con menos de 2 dólares diarios.
  • La proporción de trabajadores sin contrato ni protección social (excluyendo los trabajadores de la agricultura) es del 75% sobre el total de la población trabajadora en el Africa SubSahariana, del 66% en Asia del Sur y Sudeste, del 50% en América Latina, Oriente Medio y Africa del Norte, y del 25% en los llamados países europeos en transición. Pero el informe afirma que si se incluyesen los trabajadores de la agricultura la proporción sería mucho mayor. Del 90% en el Sudeste de Asía, por ejemplo.
  • En lugar de disminuir, la informalización del trabajo tiende a crecer y lo hará especialmente como consecuencia de la actual crisis.

Se dice pronto: ¡el 60% de los trabajadores del mundo trabajan sin contrato y sin protección social! Y a ellos habría que añadir los que no trabajan ni tienen ingreso, y los que trabajan sin cobrar!

Lo sorprendente es que todavía se siga pensando que el capitalismo es el sistema que trae progreso y bienestar y que es insustituible. Podemos aceptar que aún no hayamos sido capaces de crear una alternativa sólida a este estado de cosas infernal e inhumano. Pero me parece que de ahí a establecer que esto es lo mejor que puede haber sobre la Tierra hay una distancia que solo pueden saltar los que consciente o inconscientemente ignoran la realidad o los que se aprovechan de estas situaciones para disfrutar de privilegios. ¿O es que esos datos no son la prueba innegable de que el capitallismo "exitoso" que vivimos en nuestros días está basado en una nueva forma de esclavitud?

Se dice ahora ahora que ha fallado el sistema financiero pero no es así, lo que falla de verdad es el capitalismo... Y, claro está, fallamos los seres humanos que somos incapaces de superarlo y de crear nuevas y más humanas formas de vivir en el planeta.

Ganas de escribir, 13/04/09

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Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa: La crisis financiera, guía para entenderla y explicarla

La crisis financieraJuan Torres López y Alberto Garzón Espinosa: La crisis financiera, guía para entenderla y explicarla

"La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla" es un libro con fines divulgativos escrito por Juan Torres López en colaboración con Alberto Garzón Espinosa, y que incluye prólogo de Pascual Serrano.

El libro trata de divulgar de la forma más sencilla y resumida posible lo que está pasando en la economía mundial, y su intención es dotar de herramientas útiles a aquellas personas que estén interesadas en poder entender y explicar la crisis actual. Está editado por ATTAC-España, y se distribuye gratuitamente en formato .pdf aquí.

Se pide colaboración a la hora de divulgarlo, ya que sin duda los medios tradicionales no se harán eco de ello.

También puedes solicitar ejemplares en papel escribiendo a altereconomia@altereconomia.org e indicando los datos personales o de la organización, la dirección postal y el número de ejemplares que se solicitan. Este servicio sólo será válido para España. El envío se efecturará contra-reembolso.

El precio para la versión de papel será de 2 Euros la unidad, y de 1'5 Euros la unidad si el pedido de ejemplares es superior a las 50 unidades. No incluye los gastos del envío contra reembolso.

Ganas de escribir

Juan Torres López: Presentación en Sevilla

Juan Torres López: Presentación en Sevilla

Esta tarde presentamos en Sevilla el libro que he escrito en colaboración con Alberto Garzón y prologado por Pascual Serrano LA CRISIS FINANCIERA. GUIA PARA ENTENDERLA Y EXPLICARLA. Está editado por ATTAC ESPAÑA y es un resumen de otro más amplio que publicaré próximamente y trata de divulgar de la forma más sencilla y resumida posible lo que está pasando en la economía mundial. Está ya disponible en versión pdf aquí y quien desee la versión impresa puede pedirla por correo electrónico a altereconomia@altereconomia.org. La enviaremos contra reembolso al precio de 2 euros el ejemplar y a 1,50 en pedidos de más de 50. Como es evidente, no hacemos negocio con este libro, de modo que os pedimos que lo divulguéis al máximo. Los grandes medios no se harán eco de estos análisis y solo de nosotros depende que la gente se entere de la naturaleza y las causas de la crisis.

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Ganas de escribir, 25/03/09

Juan Torres López: Es urgente: hay que cambiar Europa

Juan Torres López: Es urgente: hay que cambiar Europa

El titular de prensa lo dice todo: "La UE suspende por falta de ideas la cumbre sobre el empleo". No puede haber una expresión más evidente ni patética del agotamiento del modelo neoliberal que se está siguiendo para construir y gobernar Europa.

Y no es de extrañar que no tengan ideas. Llevan años dándole vueltas a lo mismo y sin éxito,: flexibilizar el mercado, bajar los salarios, favorecer a los capitales... y lo que han conseguido está a la vista. Hoy hay más pobres en Europa, más trabajadores precarios, menos crecimiento de la economía... pero, eso sí, muchos más beneficios acumulados por las empresas. Y, además, unos beneficios que no se dedican a generar más inversión productiva o a crear más empleo, como auguraban los defensores de las políticas neoliberales. Por el contrario, se han dedicado a la especulación y ahora padecemos, en consecuencia, la crisis más grande del último siglo, por lo menos. ¡El capitalismo especulativo se come al capitalismo!

Antes, cuando subían los precios, incluso en pequeña proporción, decían que había que moderar los salarios para que no siguieran subiendo. Ahora, cuando dicen que hay que evitar que sigan cayendo los precios porque eso provoca una deflación que hay que evitar, no solo no dicen de subir los salarios, como habría que hacer si su teoría de antes fuese cierta, sino que siguen diciendo que hay que moderarlos. No tienen vergüenza.

No es que no tengan ideas para crear empleo. Lo que sencillamente no tienen es voluntad de enfrentarse a los intereses de los poderosos que no necesitan el empleo para ganar dinero, ni quieren contribuir con sus impuestos para aportar recursos que permitan crearlo.

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