Globalización

José María Mendiluce: Globalización: violencia y política

José María Mendiluce: Globalización: violencia y política
José María Mendiluce es Eurodiputado y escritor. Miembro de ATTAC.

         'Una democracia no está segura si el pueblo tolera el crecimiento de un poder privado hasta tal punto que se convierte en más potente que el propio Estado democrático. En esencia, eso es el fascismo'.
Franklin Delano Roosevelt.

Para la mayoría del movimiento por otra globalización, decididos partidarios de la no violencia activa, el asesinato legalizado de Carlo Giuliani en las manifestaciones de Génova ha provocado rabia, dolor, impotencia, miedo y también preocupación. Son muchos los que comparten la afirmación de Susan George de que "el movimiento por otro tipo de globalización está en peligro y que o logramos exponer a la luz pública la actuación de la policía e impedimos los desmanes de algunos o conseguiremos que la mayor esperanza política de estas últimas décadas estalle en pedazos. Estén del lado que estén las responsabilidades -y están masivamente del lado de la policía y del G-8-, este movimiento amplio, potente e irresistible como las mareas, este movimiento soñado de los pueblos unidos y solidarios, ya no podrá avanzar de la misma manera. Ya no podrá aceptar que no importa quién haga no importa qué. Ha muerto un hombre".

Pero la preocupación de algunas personas, referentes del movimiento por otra globalización, por la relación de éste con la violencia de dentro y con la respuesta a las violencias del sistema, puede alejarnos de lo fundamental, que no es otra cosa que la relación del movimiento con la política formal (partidos, sindicatos, instituciones). O mejor dicho, con la política democrática. Un movimiento que acentúa el concepto de "resistencia" antes que el de "revolución" puede acabar sin liderar los cambios urgentes e imprescindibles para que "otro mundo sea posible". Posibilidad que se gana y se pierde no desde las migajas que arranquemos a los líderes del mundo, sino desde la capacidad de forzar un cambio de políticas -con ayuda de la calle, del voto y con la razón de los desfavorecidos o del planeta silencioso y herido- que acepte que "otro mundo es necesario" y que lo queremos ya.

Una curiosa coincidencia se ha producido a la hora de destacar la violencia de los manifestantes. Reportajes de todo tipo han dedicado más espacio a los blacks (infiltrados por las policías hasta las cejas, ausentes de las plataformas, antidemocráticos, provocadores, estrategas de la acción-reacción...) que a las propuestas alternativas. Y así, poco a poco, frente a la exigencia de que el movimiento evite o se aleje de los violentos, la espesura del silencio aumenta sobre la violencia difusa, la cotidiana -machista o laboral-, la violencia represiva de dictaduras blandas y duras sobre individuos y naciones o la violencia de la pobreza, del hambre, de la injusticia, de la corrupción, de la depredación suicida del planeta. O la durísima violencia de la especulación financiera ejercida desde una especie de "Gescartera Global". Violencia que aparece como inevitable. Y sin responsables.

No podemos obsesionarnos por la pureza de nuestras posiciones. Ni por la homogeneidad táctica de nuestra amplia, diversa y plural base. La diversidad es nuestra fuerza. Los blacks no son nuestros adversarios aunque no compartamos sus propuestas ni sus métodos. No podemos dejarnos chantajear -para ganar respetabilidad- por la presión mediática y política de los que nos exigen renuncias o denuncias, mientras los organismos financieros coquetean y alternan con auténticos asesinos de los derechos de pueblos y ciudadanos, desde la Cabilia al Tíbet. Muertos que no tienen, lamentablemente, la cobertura de Carlo Giuliani. Muertos sin nombre, pero muchos muertos.

Convivir con los diferentes tipos de respuesta, desde la no violencia activa o pasiva, es una contradicción que deberemos gestionar con lucidez y coraje. Y con indicadores que muestren resultados progresivos para que la violencia de la desesperación, la rabia o la impotencia no nos gane la partida a corto plazo. Es cierto que el debate moral sobre la ética de la violencia nos lleva a condenarla a priori. Y que las excepciones -legítima defensa o injerencia en auxilio de las víctimas- no sólo son derechos en la jurisprudencia internacional, sino delitos en caso de omisión. Y que no aceptamos la violencia ni la justificamos en las sociedades democráticas que conocemos. Pero hay que aceptar que es lícito y saludable cuestionarse si el Estado de derecho al que nos referimos tiene referente global y planetario. Y no sólo se trata de recordar la naturaleza violenta -con víctimas y agresiones cuantificables- de un modelo de relaciones internacionales y económicas basadas en el neoliberalismo más salvaje, sino de reconocer, sin ambigüedades, que la mayoría de los delitos contra la humanidad y contra el planeta gozan todavía de una impunidad criminal con grados de permisividad que convierten en responsables a muchos Estados y líderes políticos y en culpables a demasiados consejos de administración.

Grave error el de Joshka Fischer, ministro alemán de Exteriores y miembro destacado de Los Verdes, cuando ha dicho (aunque muchos lo han pensado) que él "habría estado en Génova si hubiera sido más joven". El movimiento por otra globalización no es una algarabía juvenil propia del idealismo de la inmadurez. Ni sus manifestaciones adecuadas sólo para los que saben correr o encuentran billete disponible. Con sus declaraciones, que quizá reflejen añoranza o renuncia a nuestro pasado, desprecia a los sensibles de cualquier edad, y se aleja de la comprensión de la composición transgeneracional y transversal de un mosaico de respuestas que expresan el hartazgo y la determinación de los que hemos dicho ¡basta! Hay un riesgo gravísimo de que el divorcio creciente entre la política formal y democrática, atrincherada muchas veces en la defensa de las instituciones, y las movilizaciones protagonizadas por las nuevas plataformas organizativas dejen peligrosos espacios a la demagogia y a subculturas antidemocráticas. Parece que el debate ya ha empezado, y con fuerza, en el espacio político de la izquierda verde y alternativa ante la parálisis de la socialdemocracia y el oportunismo de los restos de las fuerzas comunistas.

El desprecio intelectual y la arrogancia de los que reivindican permanentemente la legitimidad democrática y formal de las fuerzas políticas y sindicales progresistas frente al movimiento por otra globalización, combinadas con la mayoritaria alergia de éstos a la política, puede pasar una factura que se convierta en fractura insalvable que nos aleje mutuamente y anule nuestra eficacia. Contaminar y condicionar la política con nuevos objetivos y sensibilidades es tarea urgente para el pensamiento y la acción alternativos. Mientras, seamos implacables en la defensa del Estado de derecho, pero también a escala global. Vale que la policía defienda las propiedades públicas y privadas, pero debe defender también nuestro derecho a ocupar la calle, a manifestarnos libre y alegremente, a transitar todas las avenidas. Nuestro derecho a protestar, con toda la eficacia que podamos, sin tener que soportar el aliento provocador y policial sobre nuestras nucas. Que vigilen a los criminales: no les faltará trabajo.

El País, 07/09/01

Sami Naïr: La barbarie de rostro mercantil

Sami Naïr: La barbarie de rostro mercantil
Sami Naïr es eurodiputado por el Partido Socialista Francés y profesor invitado en la Universidad Carlos III de Madrid.

Centenares de miles de personas se manifiestan por todo el mundo contra la globalización liberal; los gobiernos están pensando en reunirse, a partir de ahora, en secreto, y a ser posible en islas alejados de todo; y con la muerte del joven Carlo Giuliani, aparece el primer mártir de esta lucha que no deja de sorprender a los estúpidos apologistas del 'fin de la historia'. Se trata de una globalización totalitaria en el sentido estrictamente comercial del término: su objetivo es ajustar el mundo a un sistema capitalista sin control, sometido únicamente a los imperativos del beneficio dictados por las organizaciones transnacionales. Implica el retorno de una gestión de la fuerza de trabajo que se creía vencida en el siglo XX gracias a la lucha de los movimientos sociales en los países avanzados. Y la progresiva globalización del empleo resultante de esta mutación significa la flexibilidad, la precariedad generalizada, la atomización de los asalariados. El empleo se convierte en una variable de la especulación financiera planetaria.

El culpable no es el mercado en sí. El mercado no es ni bueno ni malo: no es más que un medio de regulación de las relaciones sociales. Es el capitalismo sin reglas el que pudre, desde dentro, el mercado y la sociedad. Se beneficia de las innovaciones científicas y técnicas más excelentes: globalizado, depende tanto de las nuevas tecnologías de producción intensiva y de evaluación inmediata de las ventas, gracias a los programas informáticos de gestión, como de la dictadura de los accionistas de los fondos de inversión, especialmente en Estados Unidos. Su resultado es que ya vemos, y cada vez veremos más, decenas de miles de puestos de trabajo suprimidos por aquí, centenares de ellos creados por allá: un baile permanente del destino social de los trabajadores del mundo. Esto va emparejado a una tendencia igualmente estructural de ese capitalismo: el descenso,por doquier, del precio de la fuerza de trabajo poco y medianamente cualificada, y, por lo tanto, de los salarios. Esta situación, que caracterizaba sobre todo a los países del Tercer Mundo, se hace hoy global. La imperativa. Una brillante muestra de ello es la manipulación del mercado de la telefonía de primera, segunda y tercera generación. ¡El baile de despidos también es prometedor en este ámbito!estructura del comercio se haya igualmente en pleno cambio, con las consecuencias sociales que ello implica para los asalariados: hay una tendencia creciente hacia la venta ajustada de inmediato a una demanda sistemáticamente impuesta por una oferta.

Este ataque frontal al destino individual y a la vida colectiva provoca inevitables reacciones espontáneas que recuerdan a las de los trabajadores del siglo XIX frente a los estragos provocados por el naciente capitalismo industrial. Ayer se rompían máquinas; hoy, cuando éstas se hallan diseminadas por el mundo, se destruyen los comercios que venden sus productos. Este movimiento de protesta es una revuelta contra la barbarie rampante de un sistema mercantil que ha escapado al control de los pueblos. Rechaza la mercantilización del mundo, la reducción de todas las esferas de la vida cotidiana a las pulsiones del mercado. Sus manifestaciones de cólera no son más que la fase inicial de una toma de conciencia que debería aumentar y, sobre todo, ganar en madurez. Pues, si bien este movimiento social globalizado que hoy nace de buen augurio, carece, sin embargo, tanto de un proyecto alternativo (¿cómo superar la globalización liberal socializando la riqueza mundial?) como de formas estructuradas de lucha (¿cómo organizar ese rechazo para hacerle irreductible?). La historia de los movimientos sociales de los dos últimos siglos muestra que ningún movimiento social puede lograr sus fines si éstos no se traducen en objetivos políticos claros y posibles. La mediación política es insoslayable. Pero el movimiento contra la globalización liberal no existe ni sindical ni políticamente. Por el contrario, el capitalismo globalizado cuenta con la división de los intereses sociales -todavía no se ha visto a los asalariados de los países que se benefician de las deslocalizaciones apoyar a los de los países a los que ellas abandonan- y utiliza a fondo la ausencia de estrategia sindical transregional e internacional. En cuanto a los partidos políticos, decir que están totalmente fuera de lugar es poco. Fascinados únicamente por la conquista del poder, por el reparto de los cargos, de los privilegios, la mayoría de ellos se han convertido en fieles servidores de este sistema. La crisis que muestra el movimiento contra la globalización liberal es también la crisis de las mediaciones políticas.

En el fondo, y sea cual sea el modo en que se aborde el problema, caemos en dos interrogantes que las élites políticas se guardan muy mucho de subrayar: ¿cuál es hoy el estatuto de la soberanía ciudadana y, por tanto, del Estado que es su expresión frente al capitalismo globalizado? ¿Cuál es el papel de los partidos políticos frente a la dominación planetaria de la economía? ¿Es en alguna medida eficaz una política desconectada del poder legítimo del Estado por esa economía? Plantear una cuestión significa resolverla: contrariamente a lo que afirman cotidianamente los legitimadores del liberalismo globalizado, el resurgimiento de movimientos sociales a escala planetaria es un vibrante llamamiento a la acción pública y, por tanto, también estatal, frente a un capitalismo sin trabas. El Estado, sustentado por la voluntad popular organizada, puede oponerse a la dominación del capitalismo globalizado. Representa el derecho frente a un sistema que sólo reconoce la fuerza de la riqueza. Encarna la voluntad de una nación, de pueblos, de grupos sociales, frente a un sistema para el que las naciones, los ciudadanos, son como mucho 'parroquias culturales', individuos aislados, consumidores hechizados por sus mercancías. Hay que decirlo claramente: hoy como nunca, el Estado es el garante del bien público frente al liberalismo desbocado.

Ahora bien, es obligado constatar que el triunfo principal de esta globalización liberal es precisamente tanto la deslegitimación del Estado (para qué serviría si vivimos en la época de 'postnacional') como la sumisión, a menudo cómplice, de las élites políticas, no sólo de derecha sino, además, de izquierda. Realmente se necesita una fe ciega para encontrar una diferencia decisiva entre el liberalismo desbocado de la derecha y el social-liberalismo de cierta socialdemocracia. Uno y otra coinciden en concebir, en el mejor de los casos, al Estado como un servidor de dicha globalización.

Prestar oídos a lo que dicen esas decenas de miles de manifestantes en el mundo es devolver al Estado su vocación de defensor del bien público frente a la actual tendencia a la privatización de los bienes colectivos presionando a los grupos de poder y a los que pretenden acceder a él; es contribuir a un renacimiento de la política desde abajo ofreciendo a los movimientos sociales la posibilidad de existir a través de formas originales de organización. Es también concebir la soberanía popular más allá de un 'soberanismo' estrecho, de repliegue, conservador, tejiendo solidaridades entre las naciones, los pueblos, los grupos sociales a escala regional e internacional.

Pero aún más indispensable es hoy comprender que toda estrategia que sea únicamente 'localista' está destinada a la impotencia. Al liberalismo mundial hay que oponer una acción mundial.

Es terrible que la suerte de siete mil millones de seres humanos dependa únicamente de la lucha, desenfrenada y anárquica, de los capitales por el beneficio a escala mundial. La comunidad internacional debe establecer, a través de la ONU, una estructura mundial de regulación y control de la actividad de las multinacionales, así como impulsar la transparencia de las especulaciones en los mercados financieros. La OMC, el FMI, el BM, son hoy instrumentos de las sociedades transnacionales y de los países más ricos, pero hace unos años ha visto la luz la reivindicación de que, al lado del actual Consejo de Seguridad, se cree un Consejo mundial de seguridad económica, más democrático que aquél, fundamentalmente por contar con una representación más justa de los países pobres. ¿Por qué no hacer de ello una de las grandes reivindicaciones de la UE? Ello nos permitiría que la actual Comisión hable por fin de algo serio, y ejercer un peso efectivo a favor de un comercio mundial más equitativo.

Hay que gravar los enormes beneficios de las multinacionales con unos impuestos apropiados y distribuir prioritariamente lo recaudado entre unos programas mundiales de salud, de desarrollo de infraestructuras de base (agua, carreteras, etcétera) en los países pobres. Hay que poner en marcha el Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático. Es inadmisible que, al bloquear su aplicación, la política despreciativa e imperial de Estados Unidos tome como rehenes a la totalidad de los países del planeta para único beneficio de los contaminadores estadounidenses. El pasado 23 de julio en Bonn, Europa cedió inútilmente al chantaje americano. Estados Unidos logró atenuar la lucha contra los Estados contaminadores sin adquirir ningún compromiso frente a las otras obligaciones, puesto que se negó a firmar el acuerdo final.

Se abre una nueva época. Es la civilización humanista la que está en juego frente a la barbarie de rostro mercantil. Es un desafío. Debemos afrontarlo. Y rápidamente, antes de que caigan otros Carlo Giuliani.

Rebelión, 26/08/01

Manuel Castells: Globalización y antiglobalización

Manuel Castells: Globalización y antiglobalización

A estas alturas, todo quisque tiene su opinión sobre la globalizacion. Éste es el principal mérito del movimiento global contra la globalización: el haber puesto sobre el tapete del debate social y político lo que se presentaba como vía única e indiscutible del progreso de la humanidad. Como es lo propio de todo gran debate ideológico, se plantea en medio de la confusión y la emoción, muertos incluidos. Por eso me pareció que, en lugar de añadir mi propia toma de posición a las que se publican cada día, podría ser más útil para usted, atento lector en su relajado entorno veraniego, el recordar algunos de los datos que enmarcan el debate. Empezando por definir la globalización misma. Se trata de un proceso objetivo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología neoliberal como argumento para pretenderse como la única racionalidad posible. Y es un proceso multidimensional, no solo económico. Su expresión más determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados. Si el dinero (el de nuestros bancos y fondos de inversión, o sea, el suyo y el mío) es global, nuestra economía es global, porque nuestra economía (naturalmente capitalista, aunque sea de un capitalismo distinto) se mueve al ritmo de la inversión de capital. Y si las monedas se cotizan globalmente (porque se cambian dos billones de dólares diarios en el mercado de divisas), las políticas monetarias no pueden decidirse autónomamente en los marcos nacionales. También está globalizada la producción de bienes y servicios, en torno a redes productivas de 53.000 empresas multinacionales y sus 415.000 empresas auxiliares. Estas redes emplean tan sólo a unos 200 millones de trabajadores (de los casi 3.000 millones de gentes que trabajan para vivir en todo el planeta), pero en dichas redes se genera el 30% del producto bruto global y 2/3 del comercio mundial.

Por tanto, el comercio internacional es el sector del que depende la creación de riqueza en todas las economías, pero ese comercio expresa la internacionalización del sistema productivo. También la ciencia y la tecnología están globalizadas en redes de comunicación y cooperación, estructuradas en torno a los principales centros de investigación universitarios y empresariales. Como lo está el mercado global de trabajadores altamente especializados, tecnólogos, financieros, futbolistas y asesinos profesionales, por poner ejemplos. Y las migraciones contribuyen a una globalización creciente de otros sectores de trabajadores. Pero la globalización incluye el mundo de la comunicación, con la interpenetración y concentración de los medios de comunicación en torno a siete grandes grupos multimedia, conectados por distintas alianzas a unos pocos grupos dominantes en cada país (cuatro o cinco en España, según como se cuente). Y la comunicación entre la gente también se globaliza a partir de Internet (nos aproximamos a 500 millones de usuarios en el mundo y a una tasa media de penetración de un tercio de la población en la Unión Europea). El deporte, una dimensión esencial de nuestro imaginario colectivo, vive de su relación local-global, con la identidad catalana vibrando con argentinos y brasileños tras haber superado su localismo holandés. En fin, también las instituciones políticas se han globalizado a su manera, construyendo un Estado red en el que los Estados nacionales se encuentran con instituciones supranacionales como la Unión Europea o clubes de decisión como el G-8 o instituciones de gestión como el FMI para tomar decisiones de forma conjunta. Lejos queda el espacio nacional de representación democrática, mientras que los espacios locales se construyen como resistencia más que como escalón participativo. De hecho, los Estados nacionales no sufren la globalización, sino que han sido sus principales impulsores, mediante políticas liberalizadoras, convencidos como estaban y como están de que la globalización crea riqueza, ofrece oportunidades y, al final del recorrido, también les llegarán sus frutos a la mayoría de los hoy excluidos.

El problema para ese horizonte luminoso es que las sociedades no son entes sumisos susceptibles de programación. La gente vive y reacciona con lo que va percibiendo y, en general, desconfía de los políticos. Y, cuando no encuentra cauces de información y de participación, sale a la calle. Y así, frente a la pérdida de control social y político sobre un sistema de decisión globalizado que actúa sobre un mundo globalizado, surge el movimiento antiglobalización, comunicado y organizado por Internet, centrado en protestas simbólicas que reflejan los tiempos y espacios de los decididores de la globalización y utilizan sus mismos cauces de comunicación con la sociedad: los medios informativos, en donde una imagen vale más que mil ponencias.

¿Qué es ese movimiento antiglobalización? Frente a los mil intérpretes que se ofrecen cada día para revelar su esencia, los investigadores de los movimientos sociales sabemos que un movimiento es lo que dice que es, porque es en torno a esas banderas explícitas donde se agregan voluntades. Sabemos que es muy diverso, e incluso contradictorio, como todos los grandes movimientos. Pero ¿qué voces salen de esa diversidad? Unos son negros, otros blancos, otros verdes, otros rojos, otros violeta y otros etéreos de meditación y plegaria. Pero ¿qué dicen? Unos piden un mejor reparto de la riqueza en el mundo, rechazan la exclusión social y denuncian la paradoja de un extraordinario desarrollo tecnológico acompañado de enfermedades y epidemias en gran parte del planeta. Otros defienden al planeta mismo, a nuestra madre Tierra, amenazada de desarrollo insostenible, algo que sabemos ahora precisamente gracias al progreso de la ciencia y la tecnología. Otros recuerdan que el sexismo también se ha globalizado. Otros defienden la universalización efectiva de los derechos humanos. Otros afirman la identidad cultural y los derechos de los pueblos a existir más allá del hipertexto mediático. Algunos añaden la gastronomía local como dimensión de esa identidad. Otros defienden los derechos de los trabajadores en el norte y en el sur. O la defensa de la agricultura tradicional contra la revolución genética. Muchos utilizan algunos de los argumentos señalados para defender un protecteccionismo comercial que limite el comercio y la inversión en los países en desarrollo. Otros se declaran abiertamente antisistema, anticapitalistas desde luego, pero también anti-Estado, renovando los vínculos ideológicos con la tradición anarquista que, significativamente, entra en el siglo XXI con más fuerza vital que la tradición marxista, marcada por la práctica histórica del marxismo-leninismo en el siglo XX. Y también hay numerosos sectores intelectuales de la vieja izquierda marxista que ven reivindicada su resistencia a la oleada neoliberal. Todo eso es el movimiento antiglobalización. Incluye una franja violenta, minoritaria, para quien la violencia es necesaria para revelar la violencia del sistema. Es inútil pedir a la gran mayoría pacífica que se desmarque de los violentos, porque ya lo han hecho, pero en este movimiento no hay generales y aun menos soldados. Tal vez sería más productivo para la paz pedir a los gobiernos que se desmarquen de sus policías violentos, ya que, según observadores fiables de las manifestaciones de Barcelona y Génova, la policía agravó la confrontación. No se puede descartar que algunos servicios de inteligencia piensen que la batalla esencial está en ganar la opinión pública y que asustar al pueblo llano con imágenes de feroces batallas callejeras puede conseguir socavar el apoyo a los temas del movimiento antiglobalización. Vano intento, pues, en su diversidad, muchos de esos mensajes están calando en las mentes de los ciudadanos, según muestran encuestas de opinión en distintos países.

Dentro de esa diversidad, si un rasgo une a este movimiento es tal vez el lema con el que se convocó la primera manifestacion, la de Seattle: 'No a la globalización sin representación'. O sea, que, antes de entrar en los contenidos del debate, hay una enmienda a la mayor, al hecho de que se están tomando decisiones vitales para todos en contextos y en reuniones fuera del control de los ciudadanos. En principio, es una acusación infundada, puesto que la mayoría son representantes de gobiernos democráticamente elegidos. Pero ocurre que los electores no pueden leer la letra pequeña (o inexistente) de las elecciones a las que son llamados cada cuatro años con políticos que se centran en ganar la campaña de imagen y con gobiernos que bastante trabajo tienen con reaccionar a los flujos globales y suelen olvidarse de informar a sus ciudadanos. Y resulta también que la encuesta que Kofi Annan presentó en la Asamblea del Milenio de Naciones Unidas señala que 2/3 de los ciudadanos del mundo (incluyendo las democracias occidentales) no piensan que sus gobernantes los representen. De modo que lo que dicen los movimientos antiglobalización es que esta democracia, si bien es necesaria para la mayoría, no es suficiente aquí y ahora. Así planteado el problema, se pueden reafirmar los principios democráticos abstractos, mientras se refuerza la policía y se planea trasladar las decisiones al espacio de los flujos inmateriales. O bien se puede repensar la democracia, construyendo sobre lo que conseguimos en la historia, en el nuevo contexto de la globalización. Que se haga una u otra cosa depende de usted y de muchos otros como usted. Y depende de que escuchemos, entre carga policial e imagen de televisión, la voz plural, hecha de protesta más que de propuesta, que nos llega del nuevo movimiento social en contra de esta globalización.

El País, 24/07/01

Mais de Castells

José Vidal-Beneyto: El club de la mentira

José Vidal-Beneyto: El club de la mentira

Georges Berthoin, cofundador de la Trilateral, en una sesión sobre Globalización del último Encuentro de Versalles, responsabilizó al doble lenguaje de los políticos, por el casi unánime rechazo del compromiso político por parte de los ciudadanos. La Cumbre de Génova está lloviendo sobre este mar en los grandes temas de su agenda. Volveremos a tener promesas, incluso cifradas, que serán cortinas de humo con las que seguir ocultando la persistencia de una insoportable realidad. En junio de 1996 en Lyon, el G-7 nos anunció que iba a reducir la deuda en el 80%. En junio de 1999, en su reunión de Colonia, extendió la programada reducción al 90%.

Ana Castillo: Globalización y Derechos Humanos: un salgo negativo para la humanidad

Ana Castillo: Globalización y Derechos Humanos: un salgo negativo para la humanidad

La doctrina neoliberal tiene como punto de partida la fe inquebrantable en la capacidad de autoregulación de los mercados y, de acuerdo con ello, preconiza su máximo mandamiento: la total libertad de circulación de capitales (financieros, productivos y comerciales), que permita el juego sin trabas de la libre competencia y responder a la lógica de maximizar el beneficio privado.La hegemonía mundial del sistema económico basado en este credo se evidencia en las constantes medidas desreguladoras y en los ambiciosos tratados de libre comercio llevados a cabo por los gobiernos de todas las condiciones bajo la continua presión de empresas transnacionales y organismos financieros internacionales.

El vuelo de Ícaro, nº 1, marzo de 2001

En Bogotá con Eduardo Galeano

En Bogotá con Eduardo Galeano

Su nombre completo es Eduardo Hughes Galeano. Nació en Montevideo , en 1940. A los 14 años entró en el mundo del periodismo, publicando dibujos que firmaba "Gius", para la dificultosa pronunciación castellana de su primer apellido.

Algún tiempo después, empezó a publicar artículos. Se firmó Galeano y así se le conoce.

Ha hecho de todo: fue mensajero, editor y peregrino por los caminos de América. En su ciudad natal fue colaborador y posteriormente redactor jefe (1960-1964) del semanario Marcha y director del diario Época. En Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis. Estuvo exiliado en Argentina y España desde 1973; a principios de 1985 regresó al Uruguay y desde entonces reside en Montevideo.

Es autor de diversos libros traducidos a más de 20 lenguas y de una extensa obra periodística. Ha recibido el premio Casa de las Américas en 1975 y 1978 y el premio Aloa de los editores daneses en 1993 La trilogía Memoria del fuego fue premiada por el Ministerio de Cultura de Uruguay y recibió el American Book Award (Washington University, EUA) en 1998. En 1999 fue el primer escritor galardonado por la Fundación Lannan (Santa Fe, EUA) con el premio a la libertad cultural.

por GUSTAVO ADOLFO CARBONELL
BOGOTA, COLOMBIA. 27 DE AGOSTO DE 2000

Nos encontramos a conversar algunas horas antes de su partida de Bogotá, Colombia donde participo en el “Encuentro Iberoamericano de Escritores: El Amor y la Palabra”.

Lo que sigue son los pasajes mas sobresalientes de esta entrevista exclusiva con uno de los mas brillantes pensadores de Latinoamérica en la actualidad.

Compartimos temas como la identidad cultural, el destino de América Latina, las mujeres, el amor y el “dolor agregado” entre otros.

EDUARDO GALEANO

“somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”

- ¿Cómo se entiende hoy en día la identidad cultural?

Con respecto a eso creo que se universalizó en los últimos años sobre todo una concepción de la identidad que me parece muy limitada. Te diría que casi reduce la identidad a un asunto de museo. Pero creo que “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” o sea creo en una identidad en movimiento, en una identidad viva y creo mucho mas en las identidades elegidas que en las identidades heredadas. En una región del mundo como es América latina que tiene una amplia experiencia en la materia podemos citar solo dos ejemplos de identidad elegida entre miles y miles: Un antropólogo Alemán llamado Kurtz Hunkel, que llega a Brasil a principios del siglo XX para estudiar a los Guaraníes, es un hombre joven recién egresado de la Universidad. Al entrar en contacto con los Tupí Guaraníes descubre que el es Guaraní. Asume esta revelación y pasa a llamarse “Kurtz nimuendayu (el que elige su casa). Muchos años después muere siendo un indígena Guaraní que además es un antropólogo que se estudia así mismo. Y el otro caso es el de Rafael Barret, uno de los escritores Paraguayos mas importantes de todos los tiempos y una figura emblemática de la cultura Paraguaya, el Paraguayo mas Paraguayo de todos. Y fijáte: Barret era hijo de padre Ingles y madre Española, educado en Francia llega a Paraguay cuando es hombre echo y derecho, anarquista fervoroso pasa en Paraguay solo seis años de su vida la mayor parte preso por actividades “subversivas”, después lo mandan al exilio, nunca mas puede volver y... “es el Paraguayo mas Paraguayo de todos” porque el descubrió que era Paraguayo. Piso esa tierra y le dijo a través de las plantas de sus pies: “Tu me perteneces, tu eres mi hijo”. Por eso digo.. la identidad no tiene que ver con las partidas de nacimiento tiene que ver sobre todo con los lugares, las personas, los valores.

- ¿La identidad se adopta, se internaliza?

Depende de cada caso. Hay que tener una noción de identidad muy flexible que además en ningún momento nos impida olvidar que somos diversos y que somos universales, que la condición humana es una y muchas y que eso es lindísimo que ocurra. “Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que el mundo contiene”. Por suerte somos diferentes, por suerte somos diversos pero también hay valores comunes al género humano que se han ido transmitiendo de diferentes maneras, de generación en generación.

- Los chauvinistas te dicen la mía es la única tierra que existe...

Eso hay que comprenderlo a veces como una reacción defensiva, en muchos casos fanática y ciega, a la globalización que impone una suerte de “uniformización” de la cultura en escala mundial. Entonces a veces ocurren esas reacciones que suelen ser de fanatismo religioso o de aislamiento cultural que a veces se explican, yo no digo que se justifiquen pero se explican como respuestas a esta especie de uniformización obligatoria en la época de la “gran hamburguesa planetaria”.

- ¿Frente a la globalización la “glocalización”?

El problema es que para recuperar la universalidad de la condición humana, que es lo mejor que tenemos, hay que celebrar al mismo tiempo la diversidad. Esta sería la síntesis de lo que yo creo es la identidad en un mundo que a mi me parece que anda muy mal porque o te condena a morir por hambre o te condena a morir por aburrimiento. Son dos muertes que no me interesan. (se ríe). La condición humana es muy divertida, muy diversa, muy celebradora de la vida, es un abanico de todos los colores...un arco iris infinito.

- ¿A pesar de ser nueva Latinoamérica ya tiene una identidad cultural?

Hay muchas por suerte, que de algún modo definen un espacio cultural común. América latina es una región del mundo donde se encuentra todo lo que busques. Todos los colores, todos lo olores... y que suerte que seamos así.

Siempre me acuerdo que una vez uno me discutía un disparate desde las altas cumbres de la ciencias me decía: ¿a ver que tienen en común un negro de Haití con un gaucho de Las Pampas?. ¡Pero hombre claro que tiene en común!, de repente no lo saben pero claro que tienen mucho en común. Mas cosas en común de la que saben que tienen. Porque unos y otros han sido condenados a la amnesia por una historia oficial enferma de racismo, de machismo, de elitismo y de militarismo. Entonces estamos mutilados en el conocimiento de lo que fuimos, la memoria compartida y en el conocimiento de la realidad. Pero en la medida que luchemos para abrir este conocimiento vamos a descubrir que hay muchísimos mas puntos de contacto de los que suponemos que hay. Empezando por los mas obvios: en un escándalo que los países latinoamericanos no hayan logrado unirse ni siquiera para hacer frente juntos a la deuda externa. Cosas que parecen de cajón. Entonces negocian por separado, por separado se ahorcan claro.

- Las Venas Abiertas de América Latina fue escrito al final del año setenta. Treinta años después ¿América Latina no está en un proceso de involución?

En algunas cosas si, en otras no. La realidad por suerte es mas rica y mas asombrosa de la que cualquier esquema puede presumir que es. Ella es una señora con mucha capacidad de sorpresa. Pero en líneas generales te diría que en algunas cosas si se ha retrocedido y en otras se avanzó. En las que se retrocedió podemos poner como ejemplo que yo recuerdo cuando escribí “Las Venas”, había una cierta unanimidad universal en torno de algunas cosas elementales. “la pobreza era un resultado de la injusticia”, lo proclamaba la izquierda, el centro lo admitía y la derecha no lo discutía. Había pobreza porque había injusticia...un reparto injusto de los panes y de los peces. Treinta años después ya quedan muy poquitos que digan que la pobreza es el resultado de la injusticia. No digamos de la derecha o del centro, pero hasta en la izquierda a prosperado esta suerte de certeza de fin de siglo, que la pobreza es el castigo que la ineficiencia merece y por lo tanto no es un resultado de la injusticia, es un acto de justicia. Se jode el que no trabaja o el que no sabe defenderse y el que no sabe competir, el que no es eficiente ni rentable.

- el sistema es muy perverso...

Si, en ese sentido se ha involucionado, es un retroceso. Este mundo es mucho menos solidario de lo que era el mundo del año setenta, eso también hay que decirlo. Se han roto mucho los vínculos de solidaridad entre las personas, entre los pueblos y los países. Esta cosa casi unánime hoy por hoy de “arreglate como puedas”.

- ¿y las cosas positivas?

Creo que las mujeres están mucho mas “despabiladas”, o sea que hay un ascenso de los movimientos que han logrado conquistas importantes en el reconocimiento de los derechos de la mujer, no en las constituciones ni en las leyes, sino en los hechos. Se ha avanzado en esto, por lo menos en la toma de conciencia de que la humanidad no esta formada solo por la mitad de la humanidad.

En otro plano en el que te diría que se evoluciono mucho es en el de la conciencia ecológica. Ahora esta de moda y todo. Son todos verdes, hasta los asesinos del planeta son verdes. Pero eso indica que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud.

- El Banco Mundial tiene justamente líneas de créditos para el medio ambiente...

Seguro, es como alguien que crea el enfermo y después le vende los remedios.

- Hablemos de lo que lo trajo a Bogotá en esta oportunidad: el amor. ¿Por qué como dice usted cree que el amor es una enfermedad de las mas jodidas? (se ríe con ganas).

Es verdad, hay un textito mío que dice que el amor es una enfermedad de las mas jodidas y contagiosas. Uno dice muchas bobadas cuando esta enamorado. Lo digo cariñosamente claro. Pero me parece que el tema del amor es un tema muy resbaloso porque es como que al amor cada vez que lo nombras lo matas, el amor es misterioso y por lo tanto cuando se lo define por lo menos se lo lastima mucho así que hay que ser muy cuidadoso con eso del amor. Lo único que yo diría del amor es que tiene razón ese gran cantante brasileño Milton Nascimento que en una de sus canciones memorables dice: “toda manera de amor vale amar. Toda manera de amor vale cantar. Toda manera de amor vale la pena.”

- En “Las venas” se refiere a encuentros con el Che. ¿cómo fue?.

En realidad fue un solo encuentro. Yo lo vi a el dos o tres veces pero la única vez que tuve la suerte de poder hablar con el fue en Cuba en el año 64. El era Ministro de Industria. Se suponía que era una cita de diez minutos pero terminamos hablando cuatro horas. Lo que mas recuerdo es la luz de los ojos. Tenia una manera de mirar muy excepcional, esa manera de mirar de los hombres que creen en algo muy fervorosamente. Es lo que convirtió al Che en un hombre sobresaliente y lo que explica la supervivencia de este mito ya universal que es uno de los símbolos del siglo XX. O sea el Che hizo lo que decía y dijo lo que pensaba. Todos tendríamos que ser así pero estamos obligados a la mentira incesante.

El diálogo con el fue muy simpático. Yo era un jovencito insolente, entré al despacho donde estaba esperando porque se suponía que era solo un saludo de alguien que venia de Uruguay. Entré y le planté en la cara una foto donde el estaba de pitcher jugando al béisbol y le dije traidor. Al Che le sorprendió un poco que alguien le dijera traidor y yo creo que ahí nació ese espacio de encuentro.

- ¿La historia la escriben los que ganan por eso hay un cronista que se llama Eduardo Galeano que nos cuenta la “otra historia”?

Hay mucha gente que trae la otra historia. Pasada y presente, porque fijáte que la tarea es revelar la realidad que viene enmascarada. Yo se que la realidad es neblinosa, contradictoria, difícil de descifrar, misteriosa... pero también es verdad que hay mascaras interesadas que nada tienen de inocentes impuestas por un sistema que oculta, tergiversa, disfraza, miente. Entonces el gran desafío para el que escribe es la revelación de esa realidad escondida. La que fue, la que es... pero también a partir de una necesidad de celebración. Yo creo en aquella definición tan linda de Carpentier de lo “real maravilloso”... bueno América tiene lo real maravilloso y tiene lo real horroroso. Pero lo maravilloso y horroroso son hermanos siameses, tienen las espaldas pegadas...la vida viene así. Así se barajan los naipes de la vida.

- ¿ Que es eso del “dolor agregado” ?

Es verdad, yo hable el otro día del dolor agregado. Es una cosa que invente estos días, una mosca que se me metió en la cabeza. Porque los economistas hablan mucho del valor agregado que es un criterio económico discutible. Valor agregado es el aumento de precio de una mercancía como resultado de su circulación en el mercado o su transformación industrial. Fijáte parezco un profesor de Harvard. (nos reímos). ¿Pero “dolor agregado” cual es?. El dolor “evitable”, porque la condición humana tiene luces y sombras, estamos condenados al dolor y al amor. Pero hay dolores que no provienen de la pasión humana ni de la muerte... son los “dolores agregados” por un sistema enemigo de la gente y la naturaleza. Todos los días tenés ejemplos mirando el diario. Ejemplos de dolores evitables. A los inevitables tendremos que acostumbrarnos.

La globalización multiplicó el dolor agregado. Contra la naturaleza y contra la gente. Este proceso de imposición de valores universales centrados en la mercancía y en la rentabilidad implica un envenenamiento del agua, de la tierra, del aire pero también del alma.

- Según su ultimo libro La Escuela del Mundo al Revés ¿cual es la responsabilidad de la educación en la prevención del “dolor agregado”?

La vida no es tampoco un campo de rosas, ni en el mejor de los casos. Hay cosas que ni el capitalismo, ni el socialismo ni la anarquía ni nadie va a poder resolver. Pero el problema es el “dolor agregado”, cuando el sistema incorpora dolor al dolor. Y claro que la educación cumple un papel importantísimo, el problema es que hoy por hoy la educación “deseduca” porque esta en manos de los grandes medios que te transmiten el sistema de valores del sistema que genera el “dolor agregado”. Valores de violencia, valores de la muerte, valores de consumo que te están repitiendo día a día tu eres lo que tienes, tu eres lo que compras. Todo en nombre de una presunta “objetividad”. Ahora se publicó en EE.UU. un libro muy interesante sobre la guerra del Vietnam, que ocurrió hace ya tantos años. Y ahí ya estaba claro en que consistía la objetividad de los grandes medios de comunicación. En este libro que es un estudio muy cuidadoso y minucioso de los espacios dedicados en la televisión, la radio y los diarios durante la guerra de Vietnam, la conclusión es que “el enemigo” que después resulto triunfante ocupó el tres por ciento del espacio de la información y de la opinión. ¡O sea noventa y siete a tres!, esa es la “objetividad”. Yo no creo ni creí nunca en la objetividad en ningún caso, no solo en los medios de comunicación. Cuando hablo con vos estoy siendo subjetivo, cuando evoco lo que me ocurrió, cuando interpreto algo que me ocurre en la vida privada o colectiva soy... ¡absolutamente subjetivo!. La diferencia esta en que yo lo digo y lo asumo. Digo.. ¡si, como no, yo soy un hombre de pasiones!.

- ¿Qué libro le leería a Clinton?

¿A Clinton?. Es buena esa pregunta... Memorias de una Princesa Rusa.

- ¿por que?

(se ríe a carcajadas) ...y bueno, para que nos riamos juntos.

- En su libro El Fútbol a Sol y Sombra hay un relato sobre el fusilamiento de los jugadores del Dínamo de Kiev en 1942 que se atrevieron a ganarle a la selección de Hitler usted habla de un acto heroico. ¿En la actualidad cual es su concepto de héroe?

Para mi los grandes héroes no son los que están inmortalizados en el bronce o en el mármol sino que son la gente anónima, desconocida que practica el heroísmo de la vida cotidiana y que es capaz de no sacrificar sus ideas, sus convicciones, sus principios en función de sus conveniencias. Entonces de repente para mi un gran héroe es un hombre que se levanta a las seis de la mañana, que trabaja doce o catorce horas y que sin embargo sigue siendo leal a ciertos principios y valores que sigue creyendo que esos valores valen la pena y que a pesar que todo esta en contra no se ha dejado convencer por la idea de que se vive para trabajar e intenta trabajar para vivir. O sea que no ha perdido de vista que el fin de la vida humana no es convertirse en hormiga. ¡Es un héroe!, ¿como trabajando 14 horas por día algunos pueden tener todavía buen humor, la capacidad de amor?. Para mi esos son los héroes. En el caso del fútbol por hablar de un héroe desconocido, acá en Bogota jugo un Argentino llamado Devanni, creo que en el club Santa Fe. De el voy justamente a hablar en un texto pequeño que leeré esta tarde en la Universidad como cierre del encuentro de escritores. Se trata de alguien que hizo algo realmente heroico que consiste en hacer lo que crees que se debe hacer, lo que es digno hacer, en lugar de hacer lo que te conviene. Eso es un héroe para mi.

Te leo el texto:

Aquella no era una tarde de un domingo cualquiera del año 67. Era una tarde de clásico. El club Santa Fe definía el campeonato contra el Millonarios y toda la Ciudad de Bogotá estaba en las tribunas del estadio. Fuera del estadio no había nadie que no fuera paralítico o ciego.

Ya el partido estaba terminando en empate cuando en el minuto ochenta y ocho un delantero del Santa Fe, Omar Lorenzo Devanni, cayó en el área y el arbitro pitó penal.

Devanni se levanto perplejo, aquello era un error. Nadie lo había tocado. El había caído porque había tropezado. Los jugadores del Santa Fe lo llevaron en andas hasta el tiro penal. Entre los tres palos (palos de horca) el arquero aguardaba la ejecución. El estadio rugía, se venia abajo.

Entonces Devanni coloco la pelota sobre el punto blanco, tomo impulso y con toda su fuerza disparó muy afuera, bien lejos del arco.

- ¿Qué lo enamora y que odia de las ciudades?

Yo lucho contra la traición de las ciudades. Las ciudades desde su muy remoto origen fueron creadas como espacio de encuentro. Hoy por hoy las ciudades son espacios de encuentro entre las maquinas, o sea creo que es una hazaña ahora en las grandes ciudades ejercitar los dos derechos humano mas elementales de todos que son: el derecho de respirar y el derecho de caminar. Las dos cosas mas obvias, mas mínimas. Nosotros en América Latina tenemos la mala costumbre de copiar desde hace ya mucho tiempo, es una herencia colonial. La idea de que el mejor es el que mejor copia y no quien tiene la audacia de crear aunque creando se equivoque. Ya que somos copiones por lo menos vamos a elegir un poquito mejor los modelos, porque el modelo de las ciudades latinoamericanas es Los Ángeles. Porque no elegimos como modelo Ámsterdam o alguna otra de las ciudades europeas que son todavía espacios humanos que no son propiedad de los automóviles sino de la gente.

- Hace un par de años usted hablaba en un programa de TV en Argentina sobre la envidia que le tenemos los hombres a la mujer por la posibilidad que esta tiene de procrear y de amar en forma múltiple...

Lo que yo le decía a Santo Biazatti era a propósito de esta historia de la envidia del pene que yo no sabia si eso era cierto o no, porque hay una larga mitología al revés. Por cierto la palabra mito no significa mentira como la gente cree. Mito es una metáfora colectiva o sea un modo que las sociedades encuentran de decirse, el mito expresa una identidad social, para bien o para mal. A veces mienten y a veces dicen la verdad. Y uno de los mitos universales es el de la vulva dentada o sea la idea que las mujeres tienen una vulva con dientes y entonces quien entra allí ya no sale. Por lo menos ya no sale entero. Y ese es un mito que revela el pánico nuestro ante ella, o sea el pánico del macho ante la hembra. Pánico muy mezclado con la envidia.

- Por ahí dice un graffiti en una pared que la “penetración es cultural”...

Claro, sin dudas, hay cien mil maneras de hacer el amor. Por suerte en el amor como en todo lo demás hay tantas maneras de expresión, en el baile, la comida, el fútbol... todo es diverso y por supuesto que esto también. A mi me producen una depresión espantosa esos libros de educación sexual que dejan sin ganas de hacer el amor durante cinco o seis años. Justamente porque tratan el cuerpo como si fuera una maquina. La ciencia lo trata así, pero bueno la Iglesia suele tratar al cuerpo como si fuera una culpa y la publicidad trata al cuerpo como si fuera una mercancía y el cuerpo lo que quiere es ser una fiesta.

- ¿Que conceptos le merecen las comunicaciones actuales, por ejemplo Internet?

Es un medio no un fin. Se enredan mucho los medios y los fines sobre todo en el mundo de hoy. Los medios han ocupado el lugar de los fines, o sea hay una usurpación de los fines por parte de los medios. Se supone que es al revés pero hoy somos instrumentos de nuestros instrumentos. Entonces los automóviles nos manejan, los supermercados nos compran los televisores nos miran y las computadoras nos programan. Pero los medios no tienen la culpa el problema es el uso que se hace de ellos y la inversión de valores que los colocan en el centro del universo. Yo creo que Internet ha abierto espacios de comunicación alternativas muy importantes. Es una paradoja al revés, por fin una paradoja linda, una paradoja buena. Internet es un sistema mundial de comunicación organizado al principio al servicio de fines militares, nace al servicio de la cultura de la muerte y sin embargo se ha convertido en un centro de resonancia de voces alternativas que antes resonaban en campana de palo y que hoy por medio de Internet encuentran un espacio muchísimo mas amplio. Y esto permite también articular movimientos que son inspirados por la lindísima idea de que el planeta tierra puede ser salvado, de que la condición humana no es tan jodida como creemos y que la solidaridad todavía es posible. Todos esos movimientos ecologistas, feministas, de derechos humanos, de defensa de la diversidad sexual, de las radios comunitarias, etc., han encontrado espacio para tejer una red.

- ¿Hay una retórica tecnócrata en el mundo de hoy?

Hay que desconfiar de toda esa retórica, de estos oradores profesionales, los técnicos, los expertos en el campo de la cultura, de la política o de lo que sea. Hay toda una tecnocracia en el mundo de hoy con poderes inmensos que ejercen una suerte de dictadura universal, sobre todo los que operan desde los organismos que gobiernan el planeta como el Banco Mundial, el Fondo Monetario o la Organización Mundial de Comercio. Fijáte como es, el Fondo Monetario que es el que gobierna todo, es una suerte de gobierno universal y esta en manos de cinco países que son los que tienen el cuarenta por ciento del capital. Tanto tienes tanto votas. Veintitrés países africanos tienen el uno por ciento, Estados Unidos tiene el diecisiete. Esos son los que mandan el mundo.

- ¿Perdió la fe en la condición humana?

No, no... la pierdo cada dos horas mas o menos, el promedio es ese. (nos reímos) pero la recupero... y creo en ella por eso... porque la recupero y la pierdo... Yo no creo en la gente que tiene una fe blindada a salvo de la duda, a salvo de la desesperanza. Son hombres de madera. Hay un hermoso mito Maya de la creación de la condición humana. Según Los Mayas fuimos todos hechos del maíz y por eso tenemos distintos colores. Pero antes de que los dioses nos hicieran del maíz hubo algunas tentativas muy chambonas que les salieron pésimas. Una dio como resultado el hombre y la mujer de madera. Los dioses estaban aburridos y no tenían con quien hablar porque eran de madera y tampoco tenían aliento. Yo siempre que leo ese mito me digo: bueno pero si no tenían aliento tampoco tenían desaliento. Si yo tengo desaliento es porque tengo aliento...por lo tanto no soy de madera. ¡que suerte que no soy de madera!.

- ¿Estamos en una etapa de “frivolidad mediática”?

Viste como hacen los científicos que nombran las eras cuaternaria, terciaria, glaciar, bueno venimos nosotros ahora de la era “Lewinskiana”, que es una era que abarco un año y medio decisivo en la historia de la humanidad que consagró toda su energía de comunicación a la transmisión de estas jornadas épicas en el Salón Oval de la lingüista Mónica Lewinski con el presidente del planeta. Yo creo que ese es un retrato certero, perfecto de lo que son los medios de comunicación en el mundo de hoy. Podemos elegir quinientas...mil maneras entre lo mismo y lo mismo. Estuvimos todos condenados en el planeta entero a desayunar a esta señorita, almorzarla, cenarla a todas horas. Pero no había quien se salvara de eso.

- ¿En este sistema es mas importante el “parecer” que el “ser”?

Si, hoy por hoy mas importante que parecer es “tener”. El verbo que se conjuga con mas fuerza es el verbo tener. “Dime cuanto tienes y te diré quien eres y cuanto vales”. Hay una identificación de precio y de valor en el mundo de hoy que a mi me recuerda aquellos versos tan certeros de Antonio Machado que decían: “Hoy cualquier necio confunde valor y precio”. Debe haber sido por el año treinta que escribió eso pero que actual ¿no?. Dime cual es tu precio y te diré cuanto vales, eso para las personas y para los países también. Y por supuesto que también se traduce en esta estupidez de creer que uno es lo que parece ser cuando sabemos que la realidad es infinitamente mas rica y misteriosa que sus apariencias.

- ¿Qué opinión le merece la discusión ética sobre el genoma humano?

Bueno, recién empieza esto vamos a ver que pasa pero yo comparto el pánico y la indignación de gente que ha reaccionado contra la posibilidad que esto se convierta en un objeto de uso comercial y que terminen manipulándonos a todos. ¡que será de nosotros!. Porque además fijáte que hay una larguísima tradición de racismo en el mundo pero esa tradición mas o menos en los últimos cinco siglos se multiplicó mucho. O sea el racismo se agudizó a partir de la mercantilización universal desde el siglo XVI en adelante. Porque fue instrumento de dominación esta idea de que el color de la piel define el valor de una persona o que hay seres superiores y seres inferiores y entonces me da un poco de pánico en ese sentido.

- Una pregunta de coyuntura: ¿En Latinoamérica seguiremos siendo tan dependientes?

Tanto como eso te diría que no. Esta es una región del mundo con tremendas reservas de dignidad y que uno apuesta a esa dignidad, pero reconozcamos que el panorama se a hecho bastante complicado. Hay una imposición de un sistema de valores que corresponden a un modelo social que a mi no me gusta pero que hoy por hoy se acepta como el único posible. La “Macdonaldización” del mundo. Para mi es un ejemplo perfecto Mc Donalds, te da de comer comida basura o sea impone la comida de plástico como modelo universal de la buena comida lo que es un atentado cultural terrible, un acto criminal contra la diversidad cultural del mundo. ¡ por favor!, la barriga es una zona del alma quien no lo sabe y la boca su puerta. El inmenso placer de comer que hasta los hambrientos sienten, porque hasta en la mesa del pobre lo poco que se tiene, cuando se mantienen vivas las tradiciones de la cultura propia, eso tiene cierta gracia y la invención casi mágica de la gracia con la nada. Como decía un director de orquesta en Uruguay... “y bueno este es un país pobre aquí hay que saber cocinar con agua”. También cocinar con agua puede ser una fiesta. La imposición de un modelo de comida es un atentado contra la salud y sobre todo contra la cultura. ¿Pero por que es un símbolo perfecto?. Porque Mc Donalds prohíbe que sus trabajadores se sindicalicen. Son dos siglos de luchas obreras tiradas por la ventana. Este símbolo de la democracia occidental prohíbe los sindicatos. Entonces este es el modelo que se impone y a mi no me gusta ni un poquito.

- Hablando de dignidad, ¿qué opina de Colombia?

Yo conozco Colombia desde hace muchos años, vine aquí muchas veces. ¿Soy extranjero?. Si soy, pero hasta cierto punto. En otros sentidos no soy tan extranjero. Y como no me siento tan extranjero en esta tierra puedo decir...que tengo la certeza plena de que este es un pueblo capaz de alegría, gozador de la vida, fiestero, cordial, cariñoso...que no merece la violencia. La violencia es su maldición pero no es su destino. Y otra cosa de la que estoy plenamente seguro es de que ese pueblo no necesita que nadie venga a salvarlo desde afuera. ¡Dios salve a Colombia del Plan Colombia!.

- ¿En que proyecto literario esta trabajando ahora?

Estoy escribiendo esas historias cortitas que a mi me gustan. A mi me gusta mucho el texto corto que es el mas difícil. Decir mucho con poco, me peleo con las palabras, cada texto lo escribo veinte veces. Nunca estoy del todo conforme. Siempre me parece que hay algo que sobra, soy un declarado enemigo de la “inflación palabraria” que creo que en América Latina hace tanto daño como la inflación monetaria o mas. Esta especie de peligro publico que son todos los que empiezan hablando y dicen seré breve... después hablan cuatro horas y media o escriben esos libros infinitos o textos larguísimos. Yo me pongo en el extremo opuesto, quiero escribir cosas muy cortitas...ladrillitos que quizás con el paso del tiempo vayan formando casas. La casa es el libro, pero los ladrillitos de a poquito van buscando su lugar y se acomodan unos con otros y se quieren entre si y son ellos los que deciden si van a formar o no una casa. Una casa que tiene que ser con muchas ventanas, con ventanas muy grandes y con muchas puertas para que el lector pueda entrar y salir por donde quiera todas las veces que desee. Un libro que no sea una jaula sino un espacio de libertad. A mi me gusta mucho trabajar en ese sentido lo que yo llamo ventanas, textos breves que reflejan la magia de la vida...el horror y la maravilla de la vida. Cosas que me cuentan, cosas que me ocurren y que me parece que vale la pena transmitir. Que tienen una electricidad que merece el contagio.

- Muchas gracias por compartir su tiempo.

Universia: Grandes proyectos universitarios de globalización para España y Latinoamérica

Universia: Grandes proyectos universitarios de globalización para España y Latinoamérica

Tras el pistoletazo de salida que a finales del mes de junio dieron la UOC (Universidad Oberta de Cataluña) y el Grupo Planeta llegando a un acuerdo para la extensión de las enseñanzas de la Universidad Virtual catalana al resto de España y el mundo latinoamericano, otras iniciativas surgen con fuerza en el campo de la educación, dirigidas al mismo ámbito de actuación, con objetivos muy similares y teniendo tras de sí un sólido respaldo financiero. El Banco Santander Central Hispano (BSCH) y Telefónica son los otros grandes que se han sumergido en proyectos educativos online de esta envergadura para el mundo latino.

Los proyectos educativos que hasta ahora se han presentado en la Red hacían referencia a proyectos de emprendedores que lanzaban su portal vertical en Internet bajo la idea de crear una red de formación en la que participasen centros privados y públicos para la compartición de recursos, la creación de plataformas de comercio, en algunas ocasiones como con Edunexo.com, y sobre todo ser una ventana de formación e información a los alumnos, profesores y padres. En paralelo, cada universidad mantiene sus desarrollos internos para ofrecer una imagen de información, y en ocasiones, de tramitaciones administrativas desde la Red, sin embargo, tan solo la UOC se ha comportado como una verdadera universidad virtual, debido también, como es lógico, a sus orígenes como tal. Acuerdos bilaterales y restricciones geográficas, por tanto, han sido las principales características de los proyectos. Las últimas iniciativas, sin embargo, cuentan con las posibilidades y estabilidad que supone un fuerte respaldo financiero aportado por Telefónica y el BSCH, con la participación de la mayoría de la universidades españolas y con objetivos claros: crear centros virtuales de formación.

31 universidades españolas formarán parte de Universia.net, la iniciativa educativa promovida por el BSCH en colaboración con el CSIC y centros privados y públicos que cuenta con una fuerte inversión: 11.000 millones de pesetas, de los cuales 8,5 serán aportados por las instituciones iberoamericanas que formen parte del proyecto y 1,5 procederán de España. El proyecto, que comenzará a estar activo en el mes de septiembre en la dirección www.universia.net. se ha constituido bajo la premisa de potenciar y dinamizar las relaciones culturales entre España y el resto de países latinos de América, según ha comentado Ignacio Berdugo, Rector de la Universidad de Salamanca, en la presentación del portal (informa Europa Press).

El portal está dirigido especialmente al estudiante preuniversitario, universitario y antiguos alumnos para la oferta de todo tipo de servicios en español y en inglés. Planes de estudios, información de becas, cursos en el extranjero, bolsa de trabajo, comunidades, bibliotecas virtuales y recursos a la investigación serán los contenidos que recogerá bajo la filosofía de que la suma de esfuerzos multiplica la capacidad de acción, como han comentado los responsables, en una primera fase, dejando de lado la universidad virtual propiamente dicha para desarrollos futuros.

La Universidad de Alcalá de Henares, la de Cádiz, la de Alicante, la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) o la Fundación San Pablo CEU son algunas de la treintena de universidades que ofrecerán información y servicios integrados en el portal educativo.

En la misma línea, Telefónica bajo sus dos unidades de negocio Telefónica de España y la Fundación Telefónica han anunciado otro proyecto. Se llama CampusRed, se encuentra en la dirección wwww.campusred.net y está completamente operativo desde hoy, 10 de julio. También dirigido al ámbito español y latinoamericano su meta es convertirse en un espacio virtual de referencia para centros, profesores, estudiantes, postgraduados y personal administrativo albergando información universitaria, foros, chats, bolsa de trabajo, asesoramiento y teleformación, así como acceso a bibliotecas virtuales y documentación especializada de disciplinas académicas. El portal tiene prevista la utilización de las tecnologías más avanzadas entre las que se encuentran la videoconferencia, la creación de aulas plenamente virtuales y el acceso a los contenidos través de WAP. La idea es llegar a acuerdos con universidades que pertenezcan a este ámbito geográfico para que se integren al proyecto.

CampusRed se enmarca en el conjunto de iniciativas de Telefónica y la Fundación bajo el nombre de Educación en la Red destinado a contribuir a la mejora de la enseñanza y la formación a través del uso de las nuevas tecnología y que ya ha promovido proyectos como el de EducaRed dirigido a la enseñanza primaria y secundaria con 7.5000 centros inscritos y más de tres millones de alumnos.

Proyectos menores

Universitarios.org, por su parte, también ha sido presentado recientemente para dirigirse, como su nombre indica, al sector universitario creando un lugar de encuentro para esta comunidad en la Red en la que puedan disfrutar de cursos, enlaces a universidades nacionales, compartir un antes o participar en foros. Los interesados en conocer la iniciativa pueden acceder a la dirección www.universitarios.org.

www.universia.net
wwww.campusred.net
www.universitarios.org

iworld, 10/07/2000

Nico Hirtt: La OMC y el gran mercado de la educación

Nico Hirtt: La OMC y el gran mercado de la educación

Nico Hirtt, miembro de la asociación belga “Llamamiento por una escuela democrática” (http://users.skynet.be/aped), es autor de L’Ecole sacrifiée (La escuela sacrificada, EPO, Bruselas, 1996), Tableau noir (Pizarrón, EPO, 1998) y Les nouveaux maîtres d’école (Los nuevos maestros de escuela, EPO y VO Editions, Bruselas-París, 2000).

La Organización Mundial del Comercio ha emprendido un proceso de liberalización de la educación, uno de los últimos mercados jugosos y protegidos. ¿Hasta dónde llegará?

Para la mayoría de nosotros, la enseñanza es ante todo un servicio público encargado de dar instrucción a las generaciones jóvenes. Pero para un inversor que busca cómo colocar su dinero representa también un presupuesto anual mundial de un billón de dólares, un sector con 50 millones de trabajadores y, sobre todo, una clientela potencial de mil millones de alumnos y estudiantes universitarios. Después del fracaso, a fines de 1999, de las negociaciones celebradas en Seattle en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), es difícil decir cuándo se iniciará el “ciclo del milenio”. Sin embargo, es seguro que en él se abordará el tema de la enseñanza, pues el mercado de la educación se desarrolla a un ritmo desenfrenado.

En 1994 se decidió que la liberalización de los intercambios internacionales, que hasta esa fecha sólo afectaba a las mercancías, se aplicaría también a los servicios. Firmado en abril de ese año, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) incluía ya a la enseñanza entre los sectores por liberalizar. Para quedar al margen de la aplicación de este acuerdo, el sistema de educación de un país debía ser totalmente financiado y administrado por el Estado, cosa que ya no sucede en ninguna parte. Sin embargo, cada nación podía determinar libremente los compromisos específicos que deseaba contraer, en especial definir qué sectores de la enseñanza se abrirían al mercado. El gobierno de Nueva Zelandia, por ejemplo, decidió exponer a la competencia nacional o extranjera todo el sector privado de la enseñanza –primaria, secundaria y superior.

Hasta ahora Nueva Zelandia constituía una excepción, pero es posible que la situación cambie. El AGCS dispone en efecto, en su artículo xix (Parte iv, “Liberalización progresiva”), que deberán organizarse nuevas negociaciones, a más tardar en 2000, encaminadas a “eliminar los efectos desfavorables de ciertas medidas” y a “facilitar un acceso efectivo a los mercados” de los servicios, entre los que figura la educación. Al amparo de la sede ginebrina de la OMC, lejos de los reflectores de la actualidad y de los manifestantes, los trabajos prosiguen. De todos modos, independientemente del AGCS, de la OMC y de las políticas nacionales, un conjunto de condiciones objetivas impulsan a los sistemas de enseñanza por la vía de la “mercantilización”.

La enseñanza pública en el banquillo

La educación es un sector en pleno crecimiento, en el que a los poderes públicos les resulta cada vez más difícil satisfacer la demanda, sobre todo en la enseñanza superior. Entre 1985 y 1992, el número de estudiantes de la enseñanza terciaria pasó de 58,6 millones a 73,7 millones (o sea un alza de 26%), pero desde hace unos quince años los gastos públicos en educación tienden a mantenerse estacionarios (alrededor de 5 a 6% del pib para los países desarrollados, 4% para los demás). Frente a esta falta de medios del sector público, los padres y los estudiantes buscan cada vez más una salida en la educación privada. En Estados Unidos, cada nuevo acto de violencia en una escuela pública y cada escándalo que salpica a la enseñanza oficial hacen subir las inscripciones en el sistema de escolarización a domicilio (niños instruidos en su hogar que no asisten a establecimientos escolares).

La enseñanza pública tradicional es objeto de críticas virulentas: las empresas le reprochan su inadaptación a las necesidades de los empleadores y su falta de flexibilidad. Así, el poderoso grupo de presión patronal europeo “Mesa redonda de los industriales” lamenta que “en la mayoría de los países de Europa, las escuelas formen parte de un sistema público centralizado, administrado por una burocracia que frena su evolución o las torna impermeables a las exigencias de cambio que proceden del exterior”. Por presión de los medios económicos ya se ha iniciado un proceso de desregulación del sistema de enseñanza. La autonomía creciente de que gozan los establecimientos incita a éstos a buscar fuentes de financiación alternativas: del patrocinio a la gestión completa por empresas privadas, pasando por múltiples formas de asociación escuela-empresa. Como advertía el grupo de trabajo educación-empresa de la Comisión Europea, “el tiempo de la educación fuera de la escuela ha llegado y (...) la liberalización del proceso educativo que así se ha hecho posible desembocará en un control por parte de proveedores de servicios educativos más innovadores que las estructuras tradicionales”.

Por último, el progreso y la difusión masiva de las tecnologías de la información y la comunicación posibilitan el desarrollo de la enseñanza paga a distancia: utilización de tecnologías multimedia, difusión mundial en Internet, tutoría y exámenes a distancia, etc. La enseñanza secundaria y la primaria no se salvan. Son cada vez más los sitios Internet de pago que proponen sustituir a la escuela pública o a las escuelas privadas tradicionales: la pantalla de la computadora actúa como preceptor contra una retribución de unos 2.250 dólares anuales.

En 1998, la Secretaría de la OMC constituyó un grupo de trabajo encargado de estudiar las perspectivas de una mayor liberalización de la educación. Su informe destaca el rápido desarrollo del aprendizaje a distancia y la multiplicación de la colaboración entre instituciones de enseñanza y empresas (como la Western Governors’ University, fundada por 17 gobernadores de estados norteamericanos con el apoyo de compañías como IBM, AT&T, Cisco, Microsoft y Thompson International). Dicho informe constata igualmente la desreglamentación creciente de la enseñanza superior en Europa, y que los gobiernos han empezado a “abandonar la esfera de la financiación exclusivamente pública para acercarse al mercado, abriéndose a mecanismos alternativos”. Por último, la OMC enuncia los numerosos “obstáculos” que habrán de eliminarse a fin de liberar el comercio de los servicios educativos, citando como ejemplo “las medidas que limitan la inversión directa por proveedores extranjeros de servicios en materia de educación” o “la existencia de monopolios gubernamentales y de establecimientos subvencionados en gran medida por el Estado”.

El proceso está en marcha

Es cierto que sólo se trata de las reflexiones de un grupo de trabajo. Pero, como hizo notar Martin Khor en Le Monde diplomatique de mayo de 1997, “en la OMC, como antes en el GATT la creación de un grupo de trabajo nunca es inocente: pone en marcha un engranaje en el que rápidamente se ven atrapados los gobiernos participantes. Muy pronto, ya no se trata de saber si se está a favor o en contra de los objetivos indicados en su título, sino más bien de cómo alcanzar esos objetivos”.

El 16 de octubre de 1998, 350 especialistas norteamericanos en comercio internacional de servicios, 170 de los cuales eran hombres de negocios, se reunieron en el Departamento de Comercio en Washington a fin formular recomendaciones destinadas a los negociadores de su país ante la OMC. La finalidad de esta conferencia, titulada Servicios 2000, era estudiar la forma en que el gobierno de Estados Unidos debía “seguir apoyando los esfuerzos de los empresarios norteamericanos para que pudieran ser competitivos en los mercados extranjeros”. Estados Unidos controla un 16% del mercado mundial de los servicios. En diez años sus exportaciones por ese concepto se han duplicado con creces, lo que le ha permitido compensar 42% del déficit que arrojaba su comercio de mercancías. Ese país es también el primer exportador mundial de servicios educativos. Durante la mencionada conferencia, un grupo de trabajo se ocupó de ese sector. En sus conclusiones observa que éste “necesita un grado de transparencia (...) y de libertad sin trabas ni barreras idéntico al que Estados Unidos concede a los demás servicios”. El informe insiste en tres puntos que se espera sean un tema esencial de las negociaciones de la OMC sobre la enseñanza. En primer lugar, debería garantizarse la libre circulación de la información electrónica y de los modos de comunicación, tanto a nivel nacional como internacional. A continuación, los negociadores deberían analizar las “barreras y demás restricciones que impiden el suministro de servicios en educación y formación, dentro de cada país como entre los países” y también las que obstaculizan las equivalencias de diplomas.

Partidarios y detractores

Esta exigencia de Estados Unidos es apoyada por la mayoría de los países de la APEC (Organización de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico). En una nota divulgada en 1999, la delegación australiana ante la OMC indicó que “alentaba a todos los Estados miembros a orientarse hacia la apertura de ciertos sectores” en los que las negociaciones precedentes habían fracasado, especialmente el de la educación. Corea del Sur está en la misma posición. En el marco del encuentro de “ministros de recursos humanos” de la Apec que presidió en septiembre de 1997 en Seúl, su gobierno publicó un informe que anuncia claramente su visión instrumental de la educación al servicio de la competición económica: “Ya no procede hacer hincapié en la educación en sí sin insistir, en mayor medida, en la preparación para un futuro trabajo. Semejante visión ya no se justifica en un mundo que da prioridad al desarrollo económico.” Ahora bien, prosigue el informe coreano, “en muchos países, los sistemas educativos no tienen suficientemente en cuenta las condiciones del mercado de trabajo. Esos sistemas, por carecer de flexibilidad y de eficacia, no pueden recoger los nuevos desafíos del contexto económico actual.” Por consiguiente, hay que “flexibilizar” la enseñanza, es decir desregularla y liberalizarla. En particular, “los sistemas educativos deberían permitir que cada cual estudie lo que le interesa”, y “la enseñanza a nivel universitario debería ser compartida por profesores y empleadores”.

Algunos piensan que la resistencia a la liberalización de la enseñanza vendrá de Europa y sobre todo de Francia. “Las futuras negociaciones de la OMC no pueden atentar contra los fundamentos del servicio público de la salud o de la educación”, clama el informe sobre la OMC redactado por Béatrice Marre en nombre de la Asamblea Nacional francesa. Y el ministro de Educación, Claude Allègre, confirmaba también, pocos días antes de la cumbre de Seattle, “su adhesión invariable al servicio público de la enseñanza”.

Los participantes estadounidenses en el coloquio Servicios 2000 no se engañaron: “Es probable que otros países, sobre todo europeos, estimen que la educación y la formación constituyen actividades no comerciales, y que deberían en vista de ello quedar al margen de las negociaciones vinculadas al AGCS. Hay que oponerse a esos argumentos, que reflejan los propios intereses de dichos países como competidores en el mercado.”

En efecto, Francia ocupa actualmente el segundo lugar entre los países exportadores de servicios educativos. Hace un año, el grupo francés Vivendi, a través de su filial Havas, tomó el control del gigante norteamericano de los soportes lógicos educativos y de esparcimiento, Cendant Software. Y en enero de 1999, los ministros franceses de Educación y Asuntos Exteriores anunciaron que su país iba a lanzar una ofensiva para aumentar su participación en el “mercado” de los estudios superiores. Cabe entonces preguntarse legítimamente en qué medida las declaraciones de los responsables franceses no apuntan simplemente a proteger el lugar que ocupa su país en el mercado educativo francófono.

Las cuatro formas de comercio internacional de la educación

La OMC distingue cuatro formas de intercambios comerciales transfronterizos en el sector de los servicios. Cada una de esas formas da lugar a reivindicaciones específicas de los partidarios de una liberalización.

En la enseñanza, el “consumo en el extranjero” es hoy por amplio margen la forma más importante. Afecta sobre todo a la enseñanza universitaria. El hecho de estudiar en un país extranjero es considerado una “exportación” de servicios educativos. En 1995, el volumen de ese comercio era de 27.000 millones de dólares tratándose de la enseñanza superior. En términos de participación en el mercado, Estados Unidos ocupa el primer lugar (7.000 millones de dólares), seguido por Francia, Alemania y el Reino Unido. En ese ámbito, los partidarios de una liberalización desean sobre todo derogar las medidas que limitan la movilidad de los estudiantes (inmigración, control de cambios, no reconocimiento de equivalencias de formación, etc.).

El “suministro de servicios” se desarrolla actualmente a través de la venta de cursos por Internet o gracias a soportes del tipo CD-ROM O DVD Es probablemente la forma de comercio de servicios educativos que aumenta con mayor rapidez, pero todavía no hay estadísticas precisas al respecto. Los promotores del libre intercambio quieren sobre todo favorecer el acceso de los jóvenes a Internet, desreglamentar la enseñanza a distancia, armonizar las condiciones exigidas para tener acceso a ellas así como los criterios de equivalencias de cursos y garantizar el reconocimiento de los diplomas a nivel internacional.

La “presencia comercial” se refiere sobre todo a la creación de institutos de formación privados controlados por firmas extranjeras. Varios obstáculos se oponen al progreso de este mercado en expansión: negativa a proceder al reconocimiento de una institución extranjera, prohibición de otorgar diplomas reconocidos, requisitos de nacionalidad, etc.

La última forma, ligada a la precedente, tiene que ver con la “presencia de personas físicas”, o sea el hecho de recurrir a profesores extranjeros. Limitar su número se considera un “obstáculo” al progreso del mercado.

El Correo de la UNESCO, febreiro de 2000

Comisión de Defensa de la Universidad Pública: La Presencia de la Universidad Pública

Comisión de Defensa de la Universidad Pública: La Presencia de la Universidad Pública

Coordinado porAlfredo Bosi, director del Instituto de Estudios Avanzados (IEA) de la Universidad de São Paulo, Brasil

Galo Burbano López: La educación superior en la segunda mitad del siglo XX. Los alcances del cambio en América Latina y el Ca

Galo Burbano López: La educación superior en la segunda mitad del siglo XX. Los alcances del cambio en América Latina y el Caribe
Galo Burbano López es Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades, Colombia.

En el preámbulo de la "Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción", se expresa que "la segunda mitad de nuestro siglo pasará a la historia de la educación superior como la época de expansión más espectacular; a escala mundial, el número de estudiantes matriculados se multiplicó por más de 6 entre 1960 (13 millones) y 1995 (82 millones). Pero también es la época en la que se ha agudizado aún más la disparidad, que ya era enorme, entre los países industrialmente desarrollados, los países en desarrollo y en particular los países menos adelantados en lo que respecta al acceso a la educación superior y la investigación y los recursos de que dispone. Ha sido igualmente una época de mayor estratificación socioeconómica y de aumento de las diferencias de oportunidades de enseñanza dentro de los propios países, incluso en algunos de los más desarrollados y más ricos. Si carece de instituciones de educación superior e investigación adecuadas que formen a una masa crítica de personas cualificadas y cultas, ningún país podrá garantizar un auténtico desarrollo endógeno y sostenible; los países en desarrollo y los países pobres, en particular, no podrán acortar la distancia que los separa de los países desarrollados industrializados. El intercambio de conocimientos, la cooperación internacional y las nuevas tecnologías pueden brindar nuevas oportunidades de reducir esa disparidad"1. Allí aparece reflejada la situación de la educación superior en América Latina y el Caribe durante el mismo período, lo que implica el más grande reto político y académico de la región en el siglo XXI.

1. Introducción

Desde otra perspectiva internacional, Madeleine F. Green, del American Council on Education, señala que la fisonomía de la educación superior alrededor del mundo ha cambiado considerablemente en los últimos 25 años. La masificación, el aprendizaje a distancia, la educación para toda la vida, la redefinición de las relaciones enseñanza-aprendizaje, la articulación con la educación primaria y secundaria, la vinculación con las comunidades y grupos de negocios, aparecen como algunos de los temas dominantes desde los años setenta2.

Esos y otros temas de igual importancia produjeron especial impacto en la educación superior en América Latina y el Caribe durante la segunda mitad el siglo XX, con algunos rasgos diferenciales.

A juicio de expertos internacionales, los factores que han incidido en los procesos de transformación de la actividad académica de nivel terciario alrededor del mundo, en ésta misma época, son el acceso a la educación superior, el financiamiento, la incidencia del desarrollo económico y social, la accountability (rendición de cuentas), la autonomía, la tecnología y la internacionalización3.

2. Las transformaciones en América Latina y el Caribe

CRESALC/UNESCO, en la presentación de los fundamentos estratégicos de la Conferencia Regional sobre "Políticas y estrategias para la transformación de la educación superior en América Latina y el Caribe", realizada en la Habana, Cuba, del 18 al 22 de noviembre de 1996, destaca entre las transformaciones más importantes acaecidas a partir de la década de los años cincuenta las siguientes: gran expansión cuantitativa del sector; notable diversificación institucional; aumento de la participación del sector privado; incremento de la internacionalización; cambio de actitud de los gobiernos, y esfuerzos de transformación de algunas universidades4.

Con el propósito de ampliar los principales rasgos característicos del cambio en la educación superior en América Latina y el Caribe, presentamos a continuación una relación condensada de cada uno de ellos.

3. Expansión cuantitativa

Durante los años sesenta y setenta se impulsaron procesos de reforma universitaria en toda la región; tales procesos coincidieron con el paso de una enseñanza superior elitista a una enseñanza superior de masas, y la adopción del llamado modelo de "desarrollo hacia adentro" promovido por la CEPAL5.

Según el documento citado, en el aparte "Fundamentos estratégicos de la conferencia" el número de inscritos en las instituciones de educación superior se multiplicó por 27 entre 1950 y 1994, alcanzando ese último año alrededor de 8 millones. Se espera que para el 2000 ésta cifra ascienda a 10 millones de estudiantes en el nivel terciario.

Esto se debió fundamentalmente al aumento de la cobertura de los otros niveles del sistema educativo. Sin embargo, considera la UNESCO que dicha expansión no ha estado acompañada de la calidad y pertinencia requeridas a esos niveles, afectando el acceso de los estudiantes al tercer nivel.

La tasa bruta de escolarización terciaria sólo ha llegado a cubrir el 17.7% del grupo de edad correspondiente, manteniéndose muy lejos de la cobertura lograda en los países desarrollados (CRESALC/UNESCO).

Dentro de la expansión cuantitativa, un fenómeno a resaltar ha sido la participación de la mujer, que, a partir de la segunda guerra mundial, obtuvo el reconocimiento y el derecho de acceder a la educación superior, hasta alcanzar el 50% o más del total a finales de siglo.

En cuanto a docentes, se pasó de 25.000 en 1960 a 700.000 en 1994 "sin que aumentara simultáneamente la capacidad de formación"6. Esta insuficiencia ha debilitado su labor pedagógica y la producción investigativa.

4. La diversificación institucional

Ante el crecimiento de demanda de la educación superior, los gobiernos nacionales y regionales, y un considerable número de iniciativas particulares, respondieron creando una oferta diversificada en lo institucional.

"El número de instituciones de educación superior pasó de 75 (la mayoría universidades) en 1950 a alrededor de 6.000 en 1994. El aumento se dio a nivel de las universidades, que pasaron de alrededor de 70 a algo más de 800, con aproximadamente un 60% en el sector privado, pero fue mucho mayor en las otras instituciones de educación superior, que de unas pocas unidades han llegado a ser más de 4.000, con predominio absoluto de las instituciones privadas de carácter lucrativo"7.

Esta diversificación está plasmada en las diferencias establecidas en su capacidad académica, en su misión, variedad de oferta de programas académicos, y formas de organización y tamaño. Algunas de ellas con gran vigor en el campo de la investigación, las más en lo docente y las menos con una gran vocación de servicio a la comunidad.

A pesar de la cantidad de instituciones y del bajo número de universidades, éstas últimas representan el 70% de la población estudiantil, docente e investigadora.

En el estudio sobre la "Educación superior en América Latina: una agenda de problemas, política y debates en el umbral del año 2000", se clasifican las instituciones en universidades complejas, universidades completas, universidades incompletas o especializadas e instituciones no universitarias.

Las universidades complejas son aquellas "entidades que combinan actividades sistemáticas y variadas de investigación y de docencia de pre y postgrado en un número significativo de áreas del conocimiento"8.

A diferencia de lo apreciado a comienzos de la década, en la que se ubicaba en la categoría de complejas a las universidades oficiales y de manera excepcional a unas pocas privadas, la tendencia en los últimos años muestra un crecimiento relativo de las privadas que se pueden ubicar en esa categoría.

Otras categorías las conforman las universidades "completas", con un fuerte énfasis en la formación profesional, que ofrecen carreras o programas en la mayoría de las áreas del conocimiento, y las universidades "incompletas", que "ofrecen programas en un número limitado pero diversificado de áreas del conocimiento; o universidades especializadas que concentran sus actividades docentes en una sola área".

Con la expansión de la educación superior surgieron las instituciones no universitarias, caracterizadas por su gran diversidad, entre las que se cuentan institutos y escuelas politécnicas, centros e institutos técnicos e institutos orientados a la formación de maestros, entre otros. Estas organizaciones han estado orientadas a responder a las demandas de educación a menor costo, tiempo y utilidad en el mercado laboral.

5. Aumento de la participación del sector privado

El llamado proceso de privatización en América Latina y el Caribe está fundamentado en dos tendencias políticas: la de fomentar el crecimiento de las inversiones privadas y la de reducir los aportes del Estado destinados al financiamiento de la universidad pública.

La política de financiamiento de las instituciones privadas se ha concentrado en la autofinanciación como lógica de supervivencia, a través de las matrículas o aranceles y el incremento de la vinculación con el sector productivo.

Como consecuencia de la disminución de los aportes a las universidades públicas, éstas han tenido que establecer sistemas de consecución de recursos similares a los de las privadas.

Al lado de las antiguas instituciones privadas de origen confesional o religioso, surgieron otras vinculadas a municipalidades, cooperativas y otras organizaciones de la sociedad civil, que han procurado captar la demanda no atendida por las universidades públicas en campos en los cuales predomina la oferta profesionalizante y mínimos estándares académicos, sin consideración a las necesidades sociales de mediano y largo plazo.

Otro fenómeno de la educación privada latinoamericana es la consolidación de las universidades de elite, que nacieron con el propósito de ofrecer la más alta calidad académica y de competir con el sector público, pero con unos aranceles o matrículas de alto costo que no se encuentran al alcance de los grupos sociales menos favorecidos.

El aumento de la participación del sector privado es de tal magnitud, que en el estudio mencionado se afirma: "no sólo ha aumentado espectacularmente el número de instituciones privadas sino que, además en varios países —como Brasil, Colombia, Chile, El Salvador y República Dominicana— la mitad o más de la matrícula de tercer grado se encuentra localizada en instituciones de dicho sector. En varios países —como México, Perú y Venezuela—, alrededor de un tercio o más de la matrícula no universitaria es ofrecida por instituciones que pertenecen al sector privado. En general, puede estimarse que más de 2 millones de alumnos cursan sus estudios en instituciones privadas de nivel universitario y no universitario, de los cuales aproximadamente la mitad pertenece a Brasil"9.

6. Internacionalización

Suzy Halimi, en su relatoría general de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, efectuada en París en octubre de 1998, expresa: "es preciso tener conciencia de que la educación superior ya no se puede concebir solamente a partir de situaciones y criterios nacionales. Ya no existe investigación o formación dignas de ese nombre en términos puramente locales"10. La creciente mundialización de los problemas, caracterizada por la extrema complejidad de las situaciones, hace que la universidad torne su mirada hacia el fenómeno de la internacionalización, forzando a que implemente cambios que respondan a estos nuevos desafíos.

Es indudable que la educación superior debe prestar mayor atención a la experiencia internacional, a la colaboración y aún a la solidaridad entre naciones, y en ese sentido contribuir a la cooperación académica, al fortalecimiento de la calidad, a la pertinencia y a la eficacia del servicio educativo.

La conformación de redes de instituciones de enseñanza superior y de investigación que han surgido con vigor en los últimos años en América Latina y el Caribe, constituye una metodología innovadora en el fortalecimiento de las capacidades de los países en desarrollo. En América Latina tenemos que hacer de la movilidad académica no un privilegio exclusivo de los países industrializados, sino una estrategia para el desarrollo de la educación superior.

Ante este panorama, si las instituciones de educación superior no adoptan la nueva cultura internacional y no establecen políticas y estrategias que la integren a la dimensión internacional, abandonarán su vocación primaria: la universalidad del conocimiento.

7. La actitud de los gobiernos

En la década de los sesenta existían muy pocas dudas en la mente de los dirigentes políticos y de los representantes de la comunidad académica sobre el papel clave de la educación superior como formadora de los recursos humanos de alto nivel; inclusive algunos sectores le atribuían el papel de conciencia crítica del desarrollo social. El debate actual está imbuído por una escuela de pensamiento "promovida incluso por algunos organismos internacionales de financiamiento que pone en tela de juicio la eficacia de la educación superior, particularmente la pública, cuestiona su eficiencia económica y su rentabilidad social, y discute la prioridad y cuantía de las inversiones destinadas a este nivel educativo"11.

Durante la década pasada diversos gobiernos de la región impulsaron reformas que modificaron el papel del Estado y de los sectores público y privado en relación con la educación superior. En tal sentido, CRESALC/UNESCO describe las características más generales de las reformas legislativas que se instrumentaron en esos años: "i) nuevas modalidades de coordinación de los subsistemas de educación superior, ii) formas laxas de control de las instituciones privadas, iii) variados modelos de evaluación de los sistemas, instituciones y programas, y iv) modificaciones sustanciales de los mecanismos de asignación de los recursos públicos"12.

La realidad sobre la actitud de los gobiernos muestra una modificación sobre su visión en cuanto al papel de la sociedad civil y del Estado en lo que concierne a la educación superior, a través de formas muy variadas de atender el problema que, "en general están marcadas por una percepción bastante negativa respecto al desempeño de las universidades públicas, lo que ha llevado a medidas que generalmente intentan condicionar los recursos adjudicados a la educación superior pública al logro de objetivos de eficiencia, eficacia y calidad"13.

8. Los esfuerzos de transformación de algunas universidades

En mayor o menor medida, las instituciones de educación superior de la región han procurado adaptarse a los cambios ocurridos en la sociedad en todos los órdenes: económico, social, político, cultural, científico y tecnológico.

Algunas universidades, las de mayor desarrollo académico, conscientes de la necesidad de adoptar procesos de innovación acordes con el entorno, han seguido políticas, programas y proyectos que han quedado plasmados en sus misiones y planes de desarrollo.

Esas universidades, en el nuevo contexto, se han comprometido a la búsqueda y consolidación de mecanismos de diálogo con las instancias gubernamentales; a la intensificación de los vínculos con el sector productivo, público y privado, de bienes y servicios; a la aceptación de la necesidad de establecer mecanismos de evaluación orientados al perfeccionamiento continuo de su gestión, a la disponibilidad de instrumentos para la planificación y a la presentación sistemática de cuentas a la sociedad; a los intentos de diversificación de las fuentes de financiamiento a través de la suscripción de contratos de servicios con entes públicos y empresas privadas, a la realización de proyectos de investigación y desarrollo bajo el sistema de riesgos compartidos, a la creación de empresas universitarias, y a la instalación de parques tecnológicos; al impulso a la investigación sobre educación superior; y a diversas iniciativas de reorientación de la cooperación internacional14, aspectos todos que muestran la vitalidad de nuestras instituciones.

Aunque los cambios en las instituciones de educación superior de América Latina y del Caribe no han sido satisfactorios para algunos políticos o dirigentes empresariales, describir a las universidades como inmutables resultaría equívoco. Un buen número de instituciones ha cambiado sustancialmente en la segunda mitad del siglo XX, como se señaló anteriormente, y es de tal magnitud que la tasa de cambio es cada vez más ascendente.

En todo caso, se ha dicho que la última parte del siglo XX fue el período de más rápido crecimiento en la sociedad y en la educación superior de todos los tiempos15.

En los albores del siglo XXI América Latina y el Caribe, como región, tendrá que elaborar una política, diseñar estrategias y ejecutar programas que permitan aumentar sustancialmente su capacidad de formación de talento humano, de creación, apropiación y gestión del conocimiento, de manera tal que "el aumento del sufrimiento y el dolor de los seres humanos a causa del incremento de la pobreza, el hambre, las guerras genocidas, los desastres naturales y la destrucción del medio ambiente"16 sean desgracias del pasado.

Notas

(1) UNESCO. Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI. Visión y Acción. Informe Final. Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, París, 5-9 de octubre de 1998, pág. 19.

(2) GREEN, Madeleine F. "Transforming Higher Education. Views from Leaders Around the World". American Council on Education, Oryx Press, 1997. Phoenix, Arizona, pág. 4.

(3) Ibidem, pág. 6.

(4) CRESALC/UNESCO. "Hacia una nueva educación superior, Caracas, 1997, pág. 15.

(5) TÜNNERMANN Carlos. "La educación superior en América Latina y el Caribe en su contexto económico, político y social". En: Hacia una nueva educación superior. Ediciones CRESALC/UNESCO, Caracas, 1997, pág. 99.

(6) Ibidem, pág. 17.

(7) Ibidem, pág. 17.

(8) Proyecto de políticas comparadas de educación superior. CEDES, NUPES, DIE, FLACSO, IEPRI. José Joaquín Brunner (coordinador) "Educación superior en América Latina: una agenda de problemas políticos y debates en el umbral del año 2000". Empresa Editorial Universidad Nacional de Colombia, Santafé de Bogotá, D.C., 1995, pág. 12.

(9) Proyecto CEDES, NUPES, DIE, FLACSO, IEPRI. "La Educación Superior en América Latina: una agenda para el año 2000", pág. 13.

(10) HALIMI, Suzy. Informe Oral preparado con motivo de la clausura de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, UNESCO, París, 1998, pág. 12.

(11) TÜNNERMANN, Carlos. "La educación superior en América Latina y el Caribe en su contexto económico, político y social", pág. 99.

(12) CRESALC/UNESCO, Caracas, 1997, pág. 21.

(13) YARZÁBAL, Luis. "Consenso para el cambio en la educación superior", IESALC/UNESCO, Caracas, 1999, pág. 43.

(14) CRESALC/UNESCO. Fundamentos estratégicos de la conferencia, pág. 21.

(15) GREEN, Madeleine F. Op. cit., pág. 4.

(16) YARZÁBAL, Luis. Op. cit., pág. 3.

Revista Iberoamericana de Educación, nº 21, Setembro-Decembro 1999

Dossier: OMC, l'attentat contre la démocratie

Dossier: OMC, l'attentat contre la démocratie

Lors des dernières élections, que l'on sache, les partis de la « gauche plurielle » actuellement au pouvoir en France n'ont fait campagne ni pour la privatisation des services de santé, ni pour le démantèlement de l'éducation nationale et des autres services publics, ni pour le brevetage du vivant, ni pour la résurrection de l'Accord multilatéral sur l'investissement (AMI).

Le Monde Diplomatique, 08/10/1999

Marilena Chauí: Universidade em liquidação

Marilena Chauí: Universidade em liquidação
Marilena Chaui é professora no departamento de filosofia da Universidade de Sao Paulo (Brasil)

Volta à baila uma afirmação que, vira-e-mexe, reaparece na cena política: a da universidade pública paga como "uma questão de justiça social". A novidade, agora, está em considerar-se que tal medida já não corre o risco de impopularidade junto à opinião pública porque a sociedade brasileira, de um lado, teria absorvido a idéia de que o mercado é a "ultima ratio" da realidade e, de outro, será sempre favorável a medidas governamentais que, dizem alguns, tratam de "beneficiar maiorias em detrimento de minorias", mesmo que essas esperneiem com a perda de privilégios.

Essa cantilena populista não é nova. Foi entoada nos anos 70 e 80 com o refrão "os ricos devem pagar pelos pobres". Curiosamente, porém, não a ouvimos quando o governo despejou bilhões para beneficiar bancos e banqueiros, os quais, até prova em contrário, não parecem constituir exatamente a camada dos pobres. Também não a ouvimos nos processos de privatização da saúde e seus planos escorchantes. Nem quando se trata de definir as concessões para as telecomunicações. Por alguma razão insólita, volta e meia, no país dos 10 milhões de desempregados a idéia de começar a justiça social pela cobrança do ensino universitário público parece incendiar corações e mentes. Mais surpreendente ainda é a aparente recepção positiva dessa idéia num país que não consegue acertar a declaração do Imposto de Renda nem taxar as grandes fortunas e que, portanto, não tem como saber legalmente quem são os ricos.

Raúl E. Cuello: El neoliberalismo, una ideología contraria al equilibrio social

Raúl E. Cuello: El neoliberalismo, una ideología contraria al equilibrio social
Doctor en Ciencias Económicas, UNBA, 1959. Master de Economía, Universidad de Columbia, 1964. Ex-Director de la DGI. Ex-Subsecretario de Ingresos Públicos. Profesor Ordinario Titular de Economía, UCA, desde 1965.

1. A modo de recordatorio

Parecía que había muerto con la crisis de 1929 y que alguien se había olvidado de otorgarle su certificado de defunción. Colocó al sistema capitalista al borde de su extinción, de la que fue salvado por el resurgimiento de la ideología clásica aggiornada por J.M. Keynes. Resucitó de la mano de R. Reagan y M. Thatcher en la década de los setenta. Debería pensarse que, a partir de la crisis del Brasil, y no obstante el apoyo que recibe de los centros financieros, ha llegado el momento de efectuar las exequias del neoliberalismo.

De concepción monetarista, privilegiante de las variables monetarias por sobre las que se vinculan con la economía real, ingresó con fuerza en los países emergentes en el marco de la denominada globalización, concepto que en realidad se refiere a la nueva frontera ideológica que se consolida luego de la implosión soviética. Sin embargo, sus impulsores y defensores no advirtieron o no quisieron advertir la flagrante contradicción que existe entre la adopción de un régimen político, la Democracia, que es por definición un estilo de vida con igualdad de oportunidad para todos con un sentido profundamente solidario, y el Mercado, en el que el éxito depende ya no de los méritos sino del poder de negociación de quienes concurren al mismo.

En este encuadre somos testigos de un severo cuestionamiento a la economía como ciencia social, dado que hay serias dudas acerca de su aptitud para contribuir a la solución de los graves problemas que aquejan a la humanidad, las cuales están abonadas por los debates entre los economistas, que en no pocas oportunidades se efectúan desde posiciones francamente opuestas.

El privilegio que algunos otorgan al análisis macroeconómico constituye un enfoque unilateral además de insuficiente, toda vez que el presunto equilibrio atribuible a los “fundamentales” demuestra no garantizar ni el pleno empleo ni la justa distribución de los ingresos. El repliegue del Estado, exigido por el neoliberalismo, no es otra cosa que la pretensión de renuncia por parte de los gobernantes a su función específica: la de gobernar. Dicha función se deja a cargo del Mercado, al que se le atribuyen virtudes que no tiene, dada la ausencia de uno de sus prerrequisitos como es el de la libre concurrencia (lo cual no debe interpretarse como un rechazo a su rol en cualquier economía moderna). Claro está, con el control que debe realizar el Poder Político para evitar la presencia y acción de los monopolios.

Tanto la macro como la microeconomía son por sus consecuencias sociales lo suficientemente importantes como para quedar libradas exclusivamente a acciones privadas, sin las necesarias decisiones públicas. Lamentablemente, a la clase dirigente parece preocuparle mucho más la estabilidad monetaria que la lucha contra la marginación y la exclusión, cuyos antecedentes inmediatos son los altos niveles de desempleo, subempleo e informalidad laboral. Este cuadro no se revierte sin fuertes liderazgos y políticas públicas, apelando solamente a invocaciones voluntaristas.

¿Constituye esta afirmación un cuestionamiento al formidable edificio teórico en el que se apoya la Economía como Ciencia? En modo alguno. El mismo, originado en los aportes de clásicos como W. Petty (1623-1687), A. Smith (1723-1790), T. Malthus (1766-1834), D. Ricardo (1772-1823), K. Marx (1818-1883) y J.S. Mill (1806-1873), por citar sólo a los principales, da lugar a un modelo con fuerte apego a la realidad. La producción ocupa el lugar central.

Era una teoría lúgubre y con una alta cuota de resignación para las clases más pobres, siendo su expresión concreta la famosa “Ley de bronce de los salarios”. Las apelaciones a leyes regulatorias del mercado por parte del Estado en defensa de los consumidores, y el intento de establecer principios de equidad en las finanzas públicas, destacan los caracteres de la economía clásica: su realismo, ya que se combina el compromiso con la producción, y la preocupación por los problemas sociales.

Parece oportuno mencionar que uno de sus precursores, William Petty, recomienda ya a mediados del siglo XVII utilizar las finanzas públicas para compensar las fluctuaciones en el nivel de actividad, anticipando en casi tres siglos a la Teoría Keynesiana, con el fin de evitar el paro involuntario1. Es en este autor donde se encuentran las primeras elaboraciones de la contribución al financiamiento del gasto público apoyadas en el principio de la capacidad de pago.

A mediados del siglo XIX se producen cambios culturales a los que la economía no resulta ajena. Como consecuencia del auge que adquiere el análisis matemático debido al avance de la física en momentos en que Charles Darwin (1809-1882)2 da a conocer su teoría sobre “El Origen de las Especies”, adaptada al campo de la sociología y la religión con particular entusiasmo por el filósofo Herbert Spencer (1820-1903), otorgándole el sentido ético necesario para justificar al Mercado como el medio más idóneo para la selección de los más capaces.

Dado que los fenómenos que caen bajo el estudio de la Economía son susceptibles de medición y pueden ser expresados por funciones continuas, el uso del cálculo diferencial se coloca como instrumento indispensable, y da lugar posteriormente a la Escuela Marginalista. Entre algunos de los pensadores fundacionales del Neoliberalismo puede citarse a Cournot (1801-1877), Jevons (1835-1882), Menger (1840-1921) y Walras (1801-1866).

Por oposición a la Clásica, esta escuela tiene una concepción individualista y no social, idealista y no realista, caracteres propios del marco intelectual que arranca en 1860. Resulta un ejercicio muy simple encontrar estos rasgos en la mayoría de quienes adscriben a políticas económicas que privilegian al sector financiero de la economía y no al real, elevando al Mercado a la categoría de dogma al tiempo que descreen del Estado en cualesquiera de sus funciones para lograr la verdadera síntesis de los intereses sociales. Rasgos, en definitiva, que definen a los neoliberales.

Se entiende así el uso intensivo de los “supongamos...” y del pizarrón para demostrar cómo las cosas no son como debieran ser, y explicar ex post lo que no se previno antes. Más que una ideología económica es una posición intelectual con un alto contenido de ingenuidad, ya que cuando existe divorcio entre la realidad y los objetivos planteados la equivocada siempre es la primera. Permanentemente hay argumentos para racionalizar los fracasos, que descansan obviamente “en los otros” y no en “nosotros”.

2. Introducción

Aunque muchos subestimen la magnitud de la crisis que se inicia con el episodio de Tailandia en julio de 1997, la misma dista de estar resuelta y habrá de prolongarse en el tiempo debido a los encadenamientos inducidos por la globalización. En enero de 1999 alcanza plenamente a Brasil, y la polea de transmisión habrá de impactar en algún momento sobre las economías estadounidense y europea. Aunque parezca un ejercicio de imaginación, basta recordar el grado de exposición financiera que tienen en los países donde la crisis se manifiesta.

Frente a esta realidad, sería de interés analizar dos cuestiones desde la perspectiva argentina: la primera, las características del escenario internacional como consecuencia de políticas económicas neoliberales, y la segunda, cuál será el curso futuro de la economía nacional, que no podrá soslayar la realidad internacional, la cual la encuentra prácticamente desprotegida como consecuencia de la falta de instrumentos propios y de una regla monetaria, que la hace dependiente de decisiones que se toman en los centros financieros.

Tales cuestiones deben ser abordadas con la mayor objetividad posible y exentas del voluntarismo propio de quienes adhieren a la sabiduría convencional, la cual basa sus predicciones en simples indicadores financieros que sólo reflejan decisiones de operadores especulativos: los que al iniciarse 1999 creían que lo peor ya había pasado, y que en modo alguno puede repetirse la crisis iniciada en 1929 y finalizada en 1933. Pasan por alto que hoy estamos en un mundo más complejo, totalmente interrelacionado, menos provinciano y con situaciones sociales de arrastre de características inéditas. Un mundo, además, que carece de liderazgos políticos.

La línea divisoria entre el progreso y la marginalidad no se encuentra como antaño entre el Norte y el Sur. Existen cortes transversales en el Centro y en la Periferia. Hay islas de prosperidad y exclusión social en cualquier país que se considere. La diferencia puede darse tal vez en el acento que algunos ponen para preservar sus tejidos sociales, lo cual es propio de muchas naciones europeas, con mayor conciencia acerca de la importancia de la geopolítica en la proyección de sus futuros.

Asimismo, la creencia en la eficacia de los mecanismos amortiguadores y de las instituciones financieras para prevenir la ocurrencia de escenarios exentos de colapsos económicos y pánicos financieros, es propia de quienes generalmente sólo proyectan futuros cercanos, extrapolando experiencias con mecanismos de ajustes disímiles. Esta visión optimista baja los mecanismos de autodefensa y pasa por alto que, si tuvieran alguna relación con la realidad, las crisis de México, del sudeste asiático, la moratoria rusa y el colapso brasileño, no deberían haberse producido. Sobran testimonios escritos que certifican los graves errores de predicción en que incurrieron, lo cual no parece producirles ninguna incomodidad, confiando tal vez en una memoria social totalmente amnésica. De esta imputación no queda ajeno el FMI, totalmente desprestigiado por sus absurdas predicciones y apoyos financieros.

Existen focos potenciales de desequilibrios mayores a los del pasado, y vulnerabilidades sistémicas en los mecanismos políticos y técnicos, incapaces de detectarlos para quienes no quieran ver la realidad. Dado que nunca se encuentra la razón del fracaso, siempre se actúa ex post facto, y el costo recae obviamente fuera de los límites que enmarcan los intereses de quienes detentan el poder económico y político.

La crisis presente, aún cuando no tengamos la adecuada perspectiva histórica que brinda el transcurrir del tiempo para evaluarla, no es sólo financiera sino también económica, social, política e ideológica. De allí que reviste connotaciones muy particulares y conduce en su dinámica, aún no concluida, a situaciones muy difícilmente predecibles. Para los argentinos, dada la restricción externa a la que está sujeto el país, que lo torna altamente dependiente de los capitales externos, éste es el encuadre en el que la crisis tiene lugar.

3. El fracaso del neoliberalismo

Hasta hace poco parecía carente de lógica cualquier afirmación vinculada a la reaparición de una crisis que pudiera igualar en sus efectos a la que fuera considerada como la peor del siglo XX. Sin embargo, la realidad está superando a la lógica fundada en la imposibilidad. La razón debe buscarse en que la lección de la historia no fue aprendida. En aquel tiempo los Bancos Centrales se encontraron imposibilitados de honrar sus compromisos porque las reservas no alcanzaban para satisfacer la demanda en masa de convertir en oro el papel moneda, lo cual produjo de hecho un efecto contagio debido al sentimiento de pánico generalizado, el cual se profundizaba además en la medida que se adoptaban políticas contraindicadas.

En efecto, la lógica de la ideología neoliberal aconsejaba la restricción de los medios de pago y la contracción del crédito para frenar el drenaje de metálico. Y como si se tratara de fichas de dominó, todos los países del patrón oro fueron cayendo en la medida que se quedaban sin respuestas frente a los efectos de la crisis.

La crisis se liquidó después del abandono del patrón oro por parte de los países que se apoyaban en él, pero además por la aplicación de ideas keynesianas que confirieron al Estado la responsabilidad de la implementación de medidas monetarias y fiscales compensatorias del ciclo, por la Segunda Guerra Mundial, y por el ordenamiento cambiario apoyado en los mecanismos creados más tarde en Bretton Woods.

La resolución de la crisis tuvo un fuerte componente de cambio ideológico, una verdadera revolución ideológica, que basó su diagnóstico en el hecho de que la política económica neoliberal fue incapaz de resolver los temas más acuciantes de la sociedad, el desempleo y la injusta distribución de los ingresos, y de que debía hacerse precisamente lo contrario a la terapia recomendada.

Naturalmente, el colocar al Estado como elemento equilibrador de los intereses sociales, y el reconocimiento explícito del papel disruptor de los monopolios, permitieron la expansión económica que sucedió a la contienda bélica, en el marco de un avance tecnológico en todos los frentes del saber humano -desde la medicina a las comunicaciones, desde los transportes a la conquista del espacio- apoyado en la expansión de la frontera producida por la cibernética.

Desde que se liquidan los efectos de la Gran Depresión y hasta fines de los sesenta, el modelo que dio lugar al famoso Estado del Bienestar impuso sus reglas de juego habiendo eliminado los efectos negativos de las consecuencias acarreadas en la etapa anterior, fundada en el crecimiento hacia afuera con libertad absoluta en el movimiento de capitales. Un mérito que no reconocen, ciertamente, quienes oponen el Estado a los intereses de la sociedad. Ello no justifica, por supuesto, los excesos por parte de los que violaron el principio de neutralidad.

Aquella lección de la historia económica no parece haber sido aprendida. El núcleo de la crisis generalizada estuvo en la contracción monetaria simultánea que produjo la disminución de la actividad económica, y se proyectó en desequilibrios presupuestarios que se reforzaban en la medida que se acentuaba la iliquidez. El hecho de que no se encuentren países centrales con régimen de patrón oro y de que los tipos de cambio sean flexibles garantiza a priori que el mundo esté a cubierto de una recesión generalizada, dado que difícilmente Estados Unidos, Europa y Japón se embarquen en una política simultánea de contracción de los medios de pago.

Sin embargo, paradójicamente, ésa es la política que aconsejan a los países emergentes auditados por el FMI, dando como resultado el descenso de la producción y el aumento del desempleo, el déficit presupuestario y la cuenta corriente del balance de pagos. Todo ello, ajustando al sistema por el tipo de cambio administrado o, como en el caso argentino, a partir del sostenimiento de la convertibilidad.

Pero vale la pena reiterar que más arriba se ha expresado “garantizaría a priori”, con lo cual queda abierta la posibilidad que aún esa política, pretendidamente expansiva basada en instrumentos monetarios, no arroje resultados positivos o quede superada por el efecto que puede sobrevenir por el lado de los ingresos, si es que se da el reacomodamiento a la baja de los valores a que han llegado las Bolsas de Valores en Estados Unidos y en Europa, dado el efecto contagio proveniente de Asia, el Este Europeo y Latinoamérica.

Si esto ocurre de nada habrán valido los esfuerzos para equilibrar el mercado mediante la reiterada baja de los tipos de intereses, porque el valor de las acciones reflejará la verdadera rentabilidad de las mismas. En ese caso, el efecto riqueza combinado con la suba implícita de la tasa de interés para la inversión y el gasto de consumo producirá un descenso en las tasas de crecimiento norteamericana y europeas. Recién a partir de entonces la crisis se derramará sobre los países centrales, y comenzará a tener un principio de solución el crítico cuadro que se iniciara con el episodio de la deuda ocurrido en México a fines de 1994 y cobrara impulso a mediados de 1997 en el sudeste asiático.

Mientras tanto, la receta basada en la suba de la tasa de interés, la reducción del gasto público y el aumento de los impuestos, contraindicada por la experiencia histórica para combatir la recesión y el desempleo, se mantiene en plenitud por parte de no pocos economistas en los países emergentes, más preocupados por los mercados de capitales que por el bienestar de sus pueblos. Sus conciencias están tranquilas porque a partir de la estabilidad cambiaria, que se sostiene sólo merced al cumplimiento de la receta impuesta desde los centros financieros, confían en que la microeconomía se arreglará sola, y con ella también el desempleo. Lo realmente negativo es que muchos están convencidos de buena fe, y la posición que asumen es propia de una formación académica deficiente.

Dado que el corte transversal de las sociedades, del que no escapa ningún país, muestra el agravamiento de los conflictos sectoriales y el auge de la delincuencia de todo tipo, es imposible no retornar a políticas macroeconómicas con el mayor grado de libertad posible para solucionar la patología de fines del siglo XX. Si así no se hace, la deflación de precios profundizará las tendencias recesivas, cuyas consecuencias sociales aumentarán la polarización.

El pensamiento neoliberal no tiene otra fórmula que resignarse y confiar en que las fluctuaciones del riesgo país no dificulten el acceso a fuentes de financiamiento, que llevan necesariamente al aumento sistemático del endeudamiento externo con sus efectos futuros sobre la cuenta corriente y la estructura del gasto público, en la que los intereses de éste desplazan a otros de alta prioridad social: los contribuyentes de mañana deberán financiar con sus impuestos el gasto que en el pasado disfrutaron sus predecesores, tal como ocurre en la actualidad.

Es fácil advertir que la política que se sigue en los países centrales está en las antípodas de la que se sugiere a los denominados emergentes. Ha dicho bien, aunque tardíamente, el Presidente de Brasil, Fernando Cardoso, cuando expresara que la globalización está planteada sobre relaciones asimétricas. Las mismas son impuestas por el sistema capitalista, que no busca la manera más eficaz para resolverlas, sino la más conveniente para obtener beneficios. Que el sistema funcione mal no significa que hay que eliminarlo, sino que hay que mejorarlo.

Los líderes de los países discriminados por la globalización debieran comprender que gobernar es sinónimo de tomar decisiones, y desechar la idea basada en la unidireccionalidad de la política económica, que no resuelve los problemas presentes, sobre todo cuando al poner el acento en la ortodoxia financiera potencia la inestabilidad de la economía real.

4. La razón de la asimetría

La evidencia empírica es suficientemente rica respecto de la asimetría en los ajustes que practican y aconsejan los centros financieros. En ellos, el papel central se otorga a la política monetaria activa, que ajusta por variación del tipo de interés, y produce según sea el caso la devaluación o revaluación de la moneda. Los tres ajustes practicados a la baja en la tasa de interés por parte de la FED desde octubre hasta diciembre de 1998 posibilitaron el sostenimiento de las burbujas especulativas en los centros financieros, pero sirvieron además para devaluar el dólar, principalmente en relación con el yen.

A la Argentina en cambio se la priva de tener política monetaria, y su ajuste debe producirse por vía fiscal, esto es, por el aumento de la presión tributaria, considerando a la evasión y la elusión generalizada como datos de la realidad y produciendo reformas que afectan siempre a los sectores de menores ingresos. Se cumple además con el axioma que establece que la concentración del poder económico deviene en la del poder político, y que nadie legisla en contra de sus propios intereses.

La asimetría descripta tiene su costo en términos de neutralidad, ya que habida cuenta de la mayor eficiencia instrumental de la política fiscal sobre la monetaria, los centros financieros distorsionan al mercado internacional de capitales. En efecto, si en Norteamérica se hace necesario incentivar la demanda doméstica, lo más aconsejable sería hacerlo por el lado del aumento del gasto público, la reducción de los impuestos y el rescate de títulos de la deuda interna, esto es, con la política fiscal idónea para recuperar niveles de actividad económica y aumentar la demanda laboral.

Pero los efectos económicos de la política monetaria difieren en sus efectos de la política fiscal. La primera tiene una vinculación mayor con los intereses del sector financiero. Se trate tanto del alza como de la baja de la tasa de interés, los operadores arbitran en los mercados de títulos y acciones, de los que obtienen posibilidades de altos beneficios, normalmente exentos del pago de impuestos. ¿Pero qué ocurre con el mercado de capitales de los países emergentes? La decisión de la Reserva Federal es el sustituto de la política monetaria de la que carecen países con tipos de cambios fijos, ya que en ellos la base monetaria depende del nivel de la tasa de interés que no manejan, y que se ve además influenciada por el denominado “riesgo país”.

Si por el contrario la política compensatoria se efectuara en el plano de las Finanzas Públicas, no se transferirían al exterior los citados efectos en los mercados de capitales. Tan pronto como se observe el manejo de la política macroeconómica en Estados Unidos, se verá el uso intensivo de la concepción monetarista en lugar de la fiscalista. Esto significa que el costo del equilibrio macroeconómico se pone en los países emergentes. Se llega así a comprender que la identificación entre el neoliberalismo y los sectores financieros es resultante no sólo de una simple preferencia, sino de una muy alta conveniencia. Para quienes tienen capitales nunca es agradable ni conveniente pagar impuestos.

Pero además, el pasaje de una política macroeconómica clásica contracíclica a otra estructuralmente restrictiva persigue como objetivo fundamental controlar todos los riesgos eventuales de tensiones económicas y no a las tensiones mismas, lo cual constituye una diferencia mucho más que semántica.

En síntesis, debe encontrarse la razón de la asimetría con que se manejan los países centrales respecto de las recetas que se imponen a los países de la periferia en la relación de poder que es utilizada para beneficio de los sectores financieros-económicos dominantes en aquellos que han llegado a constituir una estructura que se antepone a las que conforman los poderes políticos. Naturalmente, cuentan con elementos domésticos que favorecen sus estrategias. En algunas oportunidades, los propios gobiernos.

5. El impacto sobre Argentina

Las consecuencias del neoliberalismo en Argentina bajo el régimen de convertibilidad, pueden ser expresadas sintéticamente: crecimiento con estabilidad, sin efecto derrame sobre la sociedad, habida cuenta que es el único país de América Latina donde los salarios reales bajaron y el desempleo aumentó en mayor medida.

El índice de bienestar medido por el acrecentamiento de la incertidumbre respecto de mantener el empleo, y la creciente marginación y exclusión con sus secuelas en términos de drogadicción, delincuencia, crimen y prostitución, ha descendido en menos de una década hasta el punto de sorprender al observador más pesimista. La gente no sabe ni está obligada a saber de economía, pero sufre sus consecuencias. Su futuro se acota en la medida que se estrecha el presente. Asimismo, la corrupción se extiende por todo el cuerpo social a medida que los sentimientos de solidaridad se debilitan. La filosofía del Mercado ha permeado en la sociedad de modo tal que ha sido suficiente para desplazar, por incapacidad de sostener sus niveles de ingreso, al 60% de la población.

¿Por qué se ha producido esta situación? La respuesta a tal interrogante insumiría mucho más espacio que el destinado a este ensayo, pero podría sintetizarse a partir del diseño de una política económica que, habiendo conferido el carácter de variable instrumental independiente y única al tipo de cambio, restableció el régimen de convertibilidad que los países con tradición en la materia habían abandonado definitivamente luego de la Gran Depresión. Lo que pudo ser un instrumento recomendable para superar la hiperinflación se constituyó en una verdadera trampa al confundírselo con el objetivo más importante de la acción de gobierno: mantener la paridad cambiaria con el dólar independientemente de la evolución de los factores monetarios y reales en Argentina y Estados Unidos desde que fuera establecida.

Así, el régimen de convertibilidad se convierte en la pieza maestra del neoliberalismo para que, una vez asegurada su vigencia, los acreedores internacionales puedan contar con un seguro de cambio gratuito que los ponga a cubierto de eventuales pérdidas de capital por devaluación del peso. Los intereses diferenciales, más altos que los obtenidos en el exterior, arrojan ganancias importantes para quienes vienen a financiar los desequilibrios de los “fundamentals”, basados en la extraordinaria confianza que ofrece el “manejo responsable” de la economía argentina.

Veamos la razón de tales desequilibrios. Primero, en relación con el sector externo. En el año 1998 este desequilibrio, que tiende a aumentar y sostenerse en el tiempo, se ubica en el 5% del PBI. ¿Cómo puede esto ser posible, si en esencia la política económica neoliberal descansa en el argumento del aumento de la competitividad argentina y en consecuencia el país debería generar los excedentes en divisas con su propia producción de modo de acrecentar su endeudamiento sólo en la medida en que estuviera justificado en la inversión de capitales en el sector real de la economía? ¿Se cumplieron los requisitos como para que la competitividad mejorara? Si se concede crédito a los defensores de la ideología neoliberal la respuesta debiera ser afirmativa, pero si se repasa el listado de las condiciones que se requieren para que la competitividad de un país sea real y no imaginaria, veremos que no.

Peor aún. Aunque suene extraño, es posible sostener el punto de vista contrario y decir que la Argentina ha perdido competitividad.

5.1 Criterios para la competitividad externa

Primer criterio: para ser competitivo, cualquier país debe tener en equilibrio a su sector externo. Si no lo está y debe acudir al endeudamiento para cubrir su déficit de cuenta corriente, la tasa de interés que pague debe ser inferior a su tasa de crecimiento. Endeudarse es siempre provechoso en la medida en que la rentabilidad de la inversión sea superior al costo de colocar deuda. No ha sido éste el caso de nuestro país. La tasa de interés promedio de su deuda es superior a la tasa promedio de crecimiento del PBI, no obstante haber alcanzado el 6% promedio anual desde 1991. De acá en adelante, producida la crisis de la deuda brasileña, la primera aumentará más y la segunda disminuirá, aumentando la brecha de pérdida de competitividad.

Segundo criterio: la tasa de inflación no debe ser mayor que la de los países con que se comercia en mayores volúmenes. Si así fuera, los precios habrían de aumentar más que los de los países extranjeros, lo cual de hecho conduciría a la devaluación para restaurar la competitividad perdida. Claro está que cuando el desbalance comercial se hace presente, una forma de recuperar el equilibrio es reduciendo las importaciones por medio de la recesión económica, lo cual permitiría simultáneamente el aumento de las exportaciones. Naturalmente, este mecanismo de ajuste externo no conduce a una posición de equilibrio del sistema, no sólo por su impacto sobre los niveles de empleo e ingresos, sino porque al mismo tiempo induce un círculo fiscal perverso: menores ingresos estrechan la base imponible, y por ende hay menor recaudación fiscal, afectada además por la menor recaudación de aranceles aduaneros en las importaciones y mayores reintegros a las exportaciones por el recupero del I.V.A. Esta la situación que se registra desde el segundo semestre de 1998 en adelante.

Antes de entonces, la cuenta corriente en rojo se financiaba con el aporte de capitales, lo cual se tenía por virtuoso, sin reconocerse que la mayor demanda de divisas era la consecuencia del exceso de consumo originado en los sectores beneficiados por la regresiva distribución del ingreso y la nunca reconocida sobrevaluación del tipo de cambio.

En consecuencia, se aprecia que no obstante satisfacerse este criterio, el mismo no puede desvincularse de los factores que subyacen a la pseudo-estabilidad y sus beneficiarios.

Tercer criterio: la competitividad requiere de una situación interna de pleno empleo, o al menos que la tasa del mismo sea inferior a la de los países con que se comercia. Esta condición es decisiva y de orden superior a las dos anteriores, dado que carece de sentido acudir al ahorro externo a tasas inferiores a la del crecimiento del PBI y mostrar un escenario de estabilidad total si ello se logra por un paro diferencial mayor. El diferencial de paro habrá de aumentar más a partir de la recesión que se instalará en 1999 como consecuencia de la restricción externa no resuelta por la contracción de la liquidez internacional disponible para los países emergentes.

En conclusión, la aptitud competitiva de un país no se mide por el volumen y calidad de los bienes transados internacionalmente, sino por la forma en que los criterios expuestos quedan satisfechos. En este orden de ideas, queda claro que la economía argentina está inserta en el mundo, al costo de sostener un cuadro social desequilibrado, y no puede en consecuencia considerarse en condiciones de competir internacionalmente brindando al mismo tiempo el bienestar requerido por su población. En realidad, no podría considerarse de otra manera si se concuerda con que el comercio exterior es la expresión productiva del país en condiciones de pleno empleo.

Si el sistema no ha ganado en competitividad externa no genera excedentes para su crecimiento autosostenido, y es natural que tenga desequilibrios en su frente externo que deben ser financiados con endeudamiento, el cual, como se ha visto, no resulta en ventajas económicas por el diferencial de tasas. Pero esto no es todo, porque tampoco la ideología neoliberal ha puesto en orden a las finanzas públicas.

5.2 El déficit fiscal

Constituye un verdadero paradigma para la sabiduría convencional neoliberal. Independientemente del grado de ocupación de la capacidad de producción instalada, se afirma que las cuentas públicas deben estar equilibradas a fin de evitar la emisión monetaria para financiar al Tesoro. La macroeconomía se agota en una muy simple operación aritmética. El pleno empleo se alcanza automáticamente, y poco importan los avances registrados por la teoría económica luego de la Gran Depresión. Sin duda, sus lecciones de macroeconomía no llegaron a los avances registrados desde Keynes en adelante.

Pero como la experiencia de nuestro país lo indica, entre 1991 y 1998 el Gasto Público Consolidado creció nada menos que el 125% en moneda corriente, y aunque los recursos tributarios también crecieron, fueron insuficientes para cubrir la brecha, razón por la cual también ha sido necesario acudir al endeudamiento externo, no obstante el producido por la venta de las Empresas Públicas a las que se consideraba responsables de los déficits del pasado.

De esta manera, la presión sobre los productores argentinos tuvo su antecedente, primero en un tipo de cambio que está sobrevaluado3 y discrimina en contra de los bienes transables, efecto que se acentúa cuando las cotizaciones de los productos en el exterior son inferiores a sus similares argentinos, segundo en el impacto que aporta a la distorsión de la estructura de precios relativos la mayor demanda de bienes no transables por parte del Estado, y tercero porque deben afrontar el costo del financiamiento del mismo por medio de impuestos distorsivos y la tasa de interés real, que hace atractiva al inversor del exterior la compra de papeles de la deuda pública. Con tasas de inflación a valores anuales muy próximas a las de estabilidad absoluta, el costo diferencial del dinero y la mayor presión tributaria, medida por el Gasto Público, constituyen verdaderos agravios a la producción nacional.

La expansión monetaria que tiene su contrapartida en los movimientos de capitales externos se considera virtuosa, mientras que si lo fuera para la colocación de Títulos del Tesoro constituiría una herejía. No se aprecia, o se oculta deliberadamente, que de esta manera la marcha de la economía argentina depende de una variable que nadie en el país controla: los flujos de capitales. De ellos depende la suerte de vidas y haciendas de los argentinos.

Debido a ello no es de extrañar que se dispense más atención y cuidado a los capitales que a los trabajadores argentinos, sean éstos empresarios o asalariados, y que importen más los juicios del establishment financiero local y externo que los de los argentinos, quienes deben sufrir las consecuencias del injusto planteo neoliberal que discrimina en contra de los verdaderos intereses nacionales.

Al plantear en estos términos la problemática la respuesta es que no hay alternativas a la política actual, como si dentro de las restricciones que impone la misma no hubiera posibilidad de redireccionar los pocos instrumentos de los que se dispone. Esto constituye una verdadera trampa intelectual, que el neoliberalismo ha montado a través de sus códigos, y que hace que los economistas en su gran mayoría “hayan comprado” la receta recesiva frente a la presente crisis. Será tal vez porque sobra ejercicio macroeconómico y falta la vivencia de la microeconomía, pero puede ser también porque algunos estén imbuidos de suficiente realismo como para comprender la situación de desventaja que los países emergentes como el nuestro, tienen frente a la tiranía de los acreedores internacionales, y el hecho de que el futuro está enmarcado por la secuencia de estabilidad o devaluación según sea el caso, pero siempre con sacrificio y costo sobre los pobres y los que se van sumando a esta categoría. No habría en verdad otra alternativa.

El criterio de unidireccionalidad y de falta de alternativas es falso y debe rechazarse de plano aún dentro del planteamiento neoliberal. Por ejemplo, ¿quién puede afirmar que el Gasto Público no puede ser cambiado al igual que la estructura tributaria, ambos objetivando una mayor progresividad? ¿Quién puede afirmar que los organismos de control no puedan funcionar para mejorar la calidad de sus servicios y no cometer abusos tarifarios? ¿Quién puede impedir un sistema adecuado para auditar la oferta de bienes sociales tales como la educación, la salud, la justicia, la previsión social? ¿Qué se opone a un eficiente control de las fronteras para evitar la invasión de mano de obra indocumentada, de muy baja productividad, que se aprovecha del gasto público al tiempo que no tributa y remesa al exterior parte de sus ingresos? ¿Quién puede pensar que se puede producir la apertura de la economía sin tener el organismo aduanero adecuado?

El listado precedente no puede considerarse una agresión al orden constituido de manera directa, pero tan pronto como se lo analice con detenimiento se apreciará que no son pocos los sectores de intereses que se benefician de la baja productividad del Estado y su deficiente funcionamiento por apoyarse en un sistema amiguista y clientelista, y no meritocrático como el que impera en los países que imponen a otros las reglas que no practican.

Al neoliberalismo estas sofisticaciones le importan poco y nada, porque todo el esfuerzo está puesto en mantener el sistema financiero sin tensiones y a la Oficina del Presupuesto en equilibrio, sin atender al principio de restricción presupuestaria, porque siempre está abierta la imaginación para crear o aumentar impuestos que recaen fatalmente sobre el reducido universo de quienes los pagan, y también porque el déficit encuentra a generosos prestamistas dispuestos a arriesgar sus capitales. Ciertamente, el neoliberalismo requiere, para ser practicado con eficiencia, poco más que sumar y restar.

6. El FMI y el neoliberalismo

Una vez que comienzan las dificultades para afrontar los pagos externos, aparece en escena la inefable presencia del FMI, que con el pretexto de ayudar financieramente a los países para superarlas, lo que realmente hace es evitar las pérdidas de quienes asumieron riesgos financieros más allá de lo prudente y transferirlas a quienes deberán ver incrementados sus impuestos, generalmente los más pobres, de modo que se trasladan al futuro los problemas. El F.M.I. y los consorcios de bancos efectivamente aportan capitales para que el país pague a esos mismos acreedores. En definitiva, lo que importa es seguir cobrando los intereses de la deuda que tienen como contrapartida fondos que no estarán disponibles ni para el consumo ni para la inversión local. El F.M.I. es el auditor del endeudamiento y de la recesión estructural, aunque en alguna etapa haya muestras de crecimiento.

Los neoliberales desconocen un principio mercantil muy elemental: nadie se hace rico pagando intereses. En realidad, la proposición válida es la inversa. Los acreedores realizan su actividad, al igual que los grandes especuladores bursátiles de los países centrales, con poco riesgo, dado que siempre estará presente de un modo u otro la mano salvadora que solucionará las eventuales pérdidas. Algunas veces la Reserva Federal bajando tasas de intereses, y otras el FMI proveyendo fondos.

Distinto sería el caso si quienes se sobrestimaron se hicieran responsables de sus errores y asumieran las pérdidas emergentes, tal como impone el mercado al que pontifican pero en el que no creen a la hora de aceptar sus reglas. En todo caso, debieran renegociar sus créditos como cualquier acreedor, y el aporte internacional dedicarse a la expansión de la economía deudora, con el fin de generar recursos externos que a más largo plazo hagan a la sociedad con mayor capacidad de pago. ¿Por qué deben ser los pobres quienes paguen la fiesta a la que no han concurrido? Sencillamente, porque el FMI y los organismos multilaterales de crédito son funcionales a la operatoria del Neoliberalismo en los países emergentes.

7. Conclusión

Lejos de solucionar los problemas del subdesarrollo, la escuela neoliberal los agrava al polarizar en forma creciente a los sectores sociales. Alertar al respecto no implica en modo alguno una crítica al sistema capitalista ni tampoco a la filosofía liberal, pero sí poner de manifiesto que se trata de una corriente de pensamiento de la que sacan ventajas los especuladores, la cual tiene como mérito el hacer creer a los observadores que es la única fórmula viable en el mundo moderno, y que sus principios deben aplicarse urbis et orbis independientemente de las características propias de cada país. Da lo mismo que sea Brasil, México, Argentina, Venezuela o Corea del Sur.

No son iguales Suecia, Italia, Canadá, Japón o Estados Unidos, pero aplican políticas económicas basadas en sus recursos, sus intereses nacionales y en la concepción geopolítica que los caracteriza. Se trata de un problema práctico y no doctrinario.

Nadie puede realizar la función del mercado con más eficiencia, ni nadie puede realizar la que compete al Estado en su rol de orientador, regulador y árbitro de los intereses sectoriales. Estar en oposición al neoliberalismo es estar en contra de una concepción exclusivamente individualista y no social. Es estar a favor de la equidad distributiva, que sólo puede resolverse aplicando criterios políticos. Es estar a favor del tejido social, que da el carácter distintivo a cada país porque hace a su propia cultura.

El día en que se comprenda que las Instituciones de Bretton Woods deben volver a abocarse a las funciones para las cuales fueron creadas en el marco de una verdadera red solidaria internacional, entonces el Neoliberalismo pasará a ser un recuerdo del pasado. Será el momento en que sus panegiristas deban asumir los riesgos que recomiendan a otros, razón por la cual dejarán de ganar el dinero tan fácil como lo logran ahora a costa de quienes no tienen recursos para oponerles. Será ese el momento que deje de socializarse el riesgo, tal como ocurre ahora, a fines del siglo XX. c

Notas

1. W. Petty – Treatise of Taxes and Contributions (1662).

2. La obra de este famoso naturalista inglés, apareció el 24/11/1859, y su edición de 1250 ejemplares se agotó en el mismo día. La obra en general, trata acerca de la evolución de las especies, para lo cual se apoya en la aporte de la paleontología entre otras evidencias.

3. A.Buscaglia, citado por el autor en su libro “Política Económica y Exclusión Social”, Ed. Macchi, Julio 1998, Bs.As.

CLACSO, abril de 1999

Dossier: La mondialisation est-elle inévitable ?

Dossier: La mondialisation est-elle inévitable ?

La démocratie se languit de l'atonie des débats et, à cet égard, le Royaume-Uni n'est guère mieux loti que la France et les autres pays européens : si la « pensée unique » n'y a pas trouvé de bonne traduction en langue anglaise, elle y a pourtant massivement cours. En particulier, la mondialisation y est tenue, dans la quasi-totalité des grands médias, pour une donnée ne souffrant pas de discussion

Le Monde Diplomatique, 07/05/1997

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